viernes, 5 de agosto de 2011

Guy Bois: La revolución del año mil

Idioma original: francés
Título original: La mutation de l'an mil
Fecha de publicación: 1989
Valoración: recomendable

Vamos a ver, recomendable, recomendable... para quienes tengan algún interés en el surgimiento del sistema feudal. Bien, con la frase anterior me acabo de cargar toda la audiencia potencial de esta reseña, ¿verdad? Sigamos entonces.

La tesis principal de Bois se puede resumir muy fácilmente: el sistema feudal tal y como se suele entender (con sus proliferación de burgos y señoríos, sus campesinos sujetos a vasallaje y sus campesinas sujetas al derecho de pernada) no es en absoluto una continuación del sistema antiguo, sino que surge de una ruptura radical que puede fecharse aproximadamente en el año 1000. Si uno lo piensa dos veces, se ve que es una afirmación bastante polémica, porque lo que hace Bois es atrasar unos cuantos siglos el comienzo de la Edad Media. Así, esta no empezaría (en Francia) con las invasiones francas y la introducción de la dinastía merovingia, sino mucho después. Hasta el año 1000 el tejido social mantuvo una forma típicamente antigua, sobre todo por la presencia de una institución en concreto: la esclavitud.

Los (pocos) documentos de la Alta Edad Media están llenos de referencias a servi y ancillae, pero, al parecer, la gran mayoría de estudiosos ha entendido siempre que aquí no se hablaba propiamente de esclavos y esclavas, sino de siervos en el sentido feudal (es decir, campesinos formalmente libres ligados a un terruño que no era suyo pero de cuyos frutos se beneficiaban). Bois argumenta que esa interpretación sólo se sostiene sobre las ganas que tienen los medievalistas de no privar a su disciplina de la mitad de su extensión: los siglos del V al X. Está bien claro que los servi eran legados y donados por sus propietarios junto con la tierra en la que vivían, y también que de ellos podía demandarse cualquier servicio, a voluntad del señor. Es decir, que eran esclavos con todas las de la ley.

Una vez probada la permanencia de la esclavitud hasta el año 1000, Bois va analizando la extraordinaria revolución que se produce entonces en todos los ámbitos: demográfico, social, económico y político. Es en torno a esa fecha cuando se asienta, por ejemplo, el esquema social tripartito que se mantendrá hasta la Revolución francesa: la división en oratores (clero), bellatores (nobleza) y laboratores (burguesía y campesinado).

El libro, en fin, tendrá un interés muy limitado para quienes no se interesen por estos temas, pero es, en cualquier caso, un ejemplo de cómo un punto de vista original y bien fundamentado puede llegar a sacudir las más arraigadas concepciones en cualquier campo de estudio. El estilo es muy pragmático (hasta cortante), y a veces se introducen muchas cifras que resultan imprescindibles para el hilo del discurso (sobre la producción de trigo, por ejemplo), pero lo cierto es que a mí me mantuvo atrapado por la inapelable maquinaria argumentativa que pone en marcha.