sábado, 20 de agosto de 2011

Tom Sharpe: Becas flacas

Título original: Grantchester Grind
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 1995
Valoración: Recomendable

Los lectores fieles de ULAD sabrán que en este blog Mr Sharpe es ya un viejo y querido amigo (luego, más abajo, pondré los links a las obras del autor que hemos reseñado en el blog). Y es que nunca está de más buscar la carcajada sana y libre (pero originada por el mejor humor inteligente, por supuesto) dentro de la oleada de grises dramas y sesudos ensayos que solemos presentar por estos lares.

Tom Sharpe, célebre sobre todo gracias a su incombustible y descacharrante Wilt, es un autor británico que ha conseguido extender por todo el mundo eso que llaman "el humor inglés", una rama de la comicidad difícil de definir pero en la que destacan por encima de todo la ironía y el escepticismo ante una inclemente existencia que hace con nosotros lo que quiere y de la que, en última instancia, sólo nos queda burlarnos.

Becas flacas es una novela que se ubica en un college llamada Poterhouse, presentado ya por Sharpe en la anterior Zafarrancho en Cambridge. Desde el primer momento, al lector se le deja bien claro que Poterhouse es un desastre: se preocupan más de que la cocina sea exquisita que de la calidad de los títulos académicos que expiden, y el profesorado del lugar es más bien desastroso.

Será la misteriosa muerte del rector del lugar, Sir Godberg Evans, el suceso que desencadenará toda la hilarante trama. Su viuda, Lady Mary, sospechando que a su marido le mataron (y no que muriera abiréndose la cabeza tras una caída etílica), creará una nueva cátedra y meterá a un infiltrado para que éste investigue por los pasillos y las estancias del desastroso Poterhouse qué fue realmente de su marido.

La trama es una amalgama de personajes irrepetibles y tronchantes (atención a Skullion, el vengativo y poco agraciado portero al que quieren hacer sucesor de Evans), sobre todo cuando entran a escena los intereses norteamericanos, ya que cierto magnate estadounidense dice querer salvar con una generosa donación el decandete college. Sharpe hace hincapié en mostrar los contrastes entre la mentalidad abierta y emprendedora de los empresarios de los EEUU con la atrabiliaria y tradicional sociedad inglesa. No tiene desperdicio cierta escena "de dormitorio" en la que el americano enviado al college confundirá a cierto personaje de Poterhouse con una suerte de Quasimodo...

Recomendable, claro que sí. Sobre todo ahora, que es verano. Ya dejaremos los dramones y las lágrimas para la vuelta al cole...

También de Tom Sharpe: Tom Sharpe: Wilt , Tom Sharpe: Los Grope