viernes, 20 de marzo de 2020

Kurt Vonnegut: Barbazul

Idioma original: Inglés
Título original: Bluebeard
Traductora: Gemma Rovira
Año de publicación: 1987
Valoración: Está bien

A Barbazul le falta algo. Alma, quizás. Derrocha oficio, técnica, intencionalidad y bagaje literario, pero le falta alma. Igual que a las pinturas de Rabo Karabekian, protagonista y narrador de esta novela. Quien, por cierto, tuvo un cameo en Desayuno de campeones, otra obra de Kurt Vonnegut.

Además de alma, a Barbazul le falta empaque. Vonnegut es incapaz de explorar en profundidad, o siquiera dar utilidad, a varios de los elementos y temas que configuran el texto. Véase, por ejemplo, las referencias mitológicas (esos cíclopes y gorgonas), los zapatos y los zapateros, las diferencias entre el "kitsch" y el Arte, el homenaje al cuento de Perrault al que el título alude, algunos personajes secundarios, la identidad armenia, etc, etc... En otras palabras: el escritor montó un mueble y al terminarlo vio que le sobraban tornillos, pero la cosa se tenía en pie y decidió dejarla así.

¿De qué trata Barbazul? Básicamente, es una especie de diario y autobiografía del ya mentado Karabekian, pintor ficticio vinculado con los expresionistas abstractos americanos. El mundillo del arte y la fauna que lo rodea son, por tanto, el telón de fondo de esta historia. Si bien Vonnegut saquea tópicos del imaginario colectivo para pergreñarlo, lanza algunas reflexiones en torno a él bastante graciosas. Otro tema que aborda Vonnegut es la guerra (¡sorpresa!). Tema que, pese a las veces que ha tocado, todavía no ha agotado. En serio, hay por aquí ideas al respecto que son tan frescas como aquéllas que se le ocurrieron en sus primeras ficciones.

Como decía, el mueble se tiene en pie. A fin de cuentas, Barbazul se lee rápido pese a sus más de trescientas páginas, tiene una voz narrativa definida, cobija a personajes memorables, deja caer reflexiones interesantes, encuentra con portentosa intuición varios "leimotiv" que la enriquecen, está permeada por el humor cínico y desencantado de Vonnegut y hace un retrato certero de los años en que se ambienta. De modo que la recomiendo a todo aquel al que le apetezca una novela de redención sencilla y moderadamente audaz. Mientras no acudáis a ella con altas expectativas, seréis capaces de disfrutarla.

La traducción de Gemma Rovira, que Hermida recupera de una edición previa de Anagrama, está plagada de gazapos. Eso sí, consigue imprimir al texto la ligereza e informalidad con que Vonnegut concibió la novela.


También de Kurt Vonnegut en ULAD: Aquí

7 comentarios:

Cities: Moving dijo...

Aun así, es Vonnegut. Tarde o temprano leeré también este título.

Oriol dijo...

Bien hecho, Cities.

Quién sabe, igual la novela te acaba gustando todavía más que a mí. En Goodreads, si no recuerdo mal, había alguien que decía que esta era su obra favorita de Vonnegut.

Y aunque al final opines igual que yo, por más que creas que a "Barbazul" le falta alma y empaque, es innegable que la historia es entretenida. No toda la bibliografía del autor tiene por qué ser tan personal y compacta como "Madre noche" o la genial "Matadero cinco", ¿verdad?

¡Un abrazo!

Lupita dijo...

Hola, Oriol:
A mí Vonnegut me fascina, y me apetece mucho leer este libro, pero tendré que esperar a que vuelvan a abrir bibliotecas y librerías (defensores del ebook, punto a vuestro favor)
Mi libro favorito de él es "La pianola", que, sin ser de los mejores, fue el primero que leí, y me transmitió mucha ternura y humanismo.
Admiro a Vonnegut, su humor, su mordiente, y, además, la crítica a la guerra que hace. No me extraña que saque a relucir el tema en varias ocasiones; es algo tan absurdo que no se puede concebir: para solucionar un conflicto, matémonos.

Saludos y gracias por seguir ahí a ti y a todo ULAD

1984 dijo...

Es la fórmula de Vonnegut: pasar revista a las atrocidades del siglo XX con una mirada tan ingenua que acaba resultando demoledora. Que Rabo Karabekian pertenezca a la primera minoría étnica extirpada en masa cuando alboreaba el siglo no es una casualidad. Como muy bien dice Oriol, la novela es mediana, pero interesante por ser de Vonnegut. La la leí hace tanto que únicamente me acordaba del título y del nombre, inolvidable, del protagonista. Los títulos y los nombres buenos siempre quedan en la memoria. Vonnegut sabía poner títulos brillantes a sus novelas: Matadero Cinco, Barbazul, Madre Noche, El desayuno de los campeones, Cuna de Gato, Galápagos, Las sirenas de Titán. Otro punto en su haber como escritor.

Oriol dijo...

Ya dirás qué te parece "Barbazul", Lupita. Igual que a Cities, te recomiendo leer esta obra porque, como nosotros dos, eres fan del autor. Gustarte, te gustará. Sin embargo, insisto en que no acudas con grandes expectativas.

1984, más que mediana, esta me parece una novela menor. Y mira que tenía potencial. Si Vonnegut hubiera dado más empaque al conjunto, en vez de arrojar ideas sin conectarlas entre sí con la solidez que requerían, la cosa hubiera podido ser mucho mejor. Pero bueno, es innegable que una novela menor de Vonnegut es superior a los mejores trabajos de tantos otros escritores y que a su manera es disfrutable.

Y por cierto, estoy muy de acuerdo contigo en que Vonnegut elegía los títulos de maravilla (estupenda observación) y en que el origen armenio del protagonista es significativo. Eso sí, en "Barbazul" se le da poco foco a ambos elementos, el título y la identidad armenia, por lo que se acaban desaprovechando.

Lupita dijo...

Hola de nuevo:
Perdón por el sesgo ideológico que puede tomar el debate, pero lo que me parece más interesante de Vonnegut es que la respuesta que da a la gran pregunta que se hace el hombre moderno, es la mejor para el ser humano.
Esa pregunta es ¿qué hacemos ante la ausencia de Dios? Para algunos contemporáneos, de índole más cínica y hedonista (Houllebecq, Koch,etc) la respuesta es que no la hay, puesto que en el hedonismo imperante, el hombre se acomoda y deja aflorar sus instintos y apetitos.
Como dije en el otro comentario, Vonnegut es humanista, y su respuesta es que la ética y la búsqueda del bien común son el camino para el progreso, entendido este como la mejora de la vida cotidiana, no el progreso tecnológico ni económico.

Cuando leo a Vonnegut encuentro caminos para mirar al futuro, aunque parezca muy infantil.
Eso sólo lo puede conseguir alguien que tiene un don.

Saludos y mucho ánimo a todos


Oriol dijo...

Lupita, todavía no he leído ningún artículo o ensayo de Vonnegut, pero por lo que deja entrever su obra narrativa, coincido contigo en que es un humanista algo ingenuo.

Yo prefiero el nihilismo y el fatalismo (las ópticas más sinceras con las que abordar el mundo, a mi juicio), pero resulta refrescante leer a autores como Vonnegut. A fin de cuentas, debajo de su humor desencantado y mordaz, hay un remanso de bondad y solidaridad.