jueves, 26 de marzo de 2020

Delphine de Vigan: Basada en hechos reales

Idioma original: francés
Título original: D'après une histoire vraie
Año de publicación: 2016
Traducción: Javier Albiñana
Valoración: Recomendable

A estas alturas no puedo ocultar mi total admiración por Delphine de Vigan, cuya intuición, sensibilidad e inteligencia brillan especialmente en la concepción y la materialización de este thriller psicológico. ¿Estoy diciendo entonces que Basada en hechos reales es mejor que su antecesora, Nada se opone a la noche? No. Y que quede claro desde ya: NADA es mejor que Nada se opone a la noche, pero precisamente sobre esa premisa radica el mérito de esta novela sucesora que nadie esperaba. 

Resumen resumido: Delphine sobrevive como puede a la resaca mediática y psicológica que ha supuesto el éxito atronador de su novela basada en su familia y, aunque no lo comparte con nadie, alberga serios temores a no ser capaz de escribir nada más. En ese momento vital de inseguridad emocional y creativa hace acto de presencia una mujer, «L», que se convierte en el puntal indispensable para la estabilidad física y psicológica de la escritora. 

Basada en hechos reales es todo un tratado de intenciones, prácticamente un ensayo velado sobre los límites entre realidad y ficción. Delphine de Vigan construye este artefacto inspirado en algunas obras de Stephen King para responder (o no) a la pregunta con la que más veces se ha enfrentado desde que se publicó Nada se opone a la noche: ¿Todo lo que has escrito es verdad? Imagino que tanto en su papel de escritora como en el de sujeto paciente de su anterior novela, esa pregunta tiene que haberle quitado muchas horas de sueño. Pero ella sabe que esa pregunta en realidad se está desviando del verdadero debate: 
«Raras son las personas que formulan las verdaderas preguntas, las que importan.» 
Y que la convención ficción-realidad en la literatura no es algo que haya inventado ella. No obstante, la autora se ve obligada a pronunciarse con esta novela en relación a esos límites entre ficción y realidad, y lo hace adentrándose en otro terreno que ya ha explorado en sus obras anteriores: los límites entre cordura y demencia. 
«Si no captas la pequeña vena de la locura de alguien, no puedes amarlo. Si no captas su punto de demencia, has perdido la ocasión. El punto de demencia de alguien es parte de su encanto.» 
Basada en hechos reales es, por todo eso, un ejercicio inteligentísimo mediante el cual Delphine de Vigan desactiva la pregunta maldita al tiempo que sale reforzada como escritora en un momento de su carrera en el que nadie apostaba por un «continuará...» 

En lo puramente narrativo, nos encontramos con una serie de aspectos ya conocidos en la autora, así como con otros específicos de esta novela: 
  • De nuevo nos hallamos frente a esa narrativa orgánica que resulta imposible analizar por partes, todo está íntimamente imbricado bajo una apariencia de sencillez a pesar de la complejidad que alberga. 
  • La voz narrativa de Delphine de Vigan se nos aparece de nuevo como un canto de sirena capaz de arrastrarnos ya desde los primeros renglones sin necesidad de recurrir a ningún gancho. No obstante, en las primeras líneas de Basada en hechos reales ya se nos anuncia una tensión en ciernes que la diferencia del resto de obras de la autora: 
    «Pocos meses después de que apareciera mi última novela, dejé de escribir. Durante casi tres años, no escribí una sola línea. Las expresiones estereotipadas deben interpretarse algunas veces al pie de la letra: no escribí ni una carta burocrática, ni una tarjeta de agradecimiento, ni una postal de vacaciones, ni una lista de la compra. Nada que exigiera un esfuerzo de redacción, que obedeciese a una preocupación formal. Ni una línea, ni una palabra. Ver un bloc, una libreta o una ficha me producía náuseas.»
  • Un narrador poco fiable. La autora/narradora nos hace cómplices desde el principio de sus dudas y de la inestabilidad emocional que la acecha, por lo que lo que cuenta queda siempre en el aire, como pendiente de confirmación. La novela avanza en medio de arenas movedizas y obliga al lector a replantearse continuamente si lo que le están explicando es verdad. 
  • El final es otra lección de literatura y el broche a toda esta tesis sobre ficción y realidad. Cada vez me gustan más esas obras que no acaban en la última página si no que se quedan dando vueltas en la cabeza del lector durante horas o, incluso, días. 
Basada en hechos reales concluye la fase de autoficción de la autora que se inició con Días sin hambre (de la que hablaremos otro día) y que tiene su mayor exponente en Nada se opone a la noche. Aunque ¿dónde empieza y acaba la autoficción? ¿podemos decir que sus obras posteriores como Las lealtades no tienen también algo de autoficción? 
«Creo que la gente sabe que nada de lo que escribimos nos es del todo ajeno. Saben que siempre hay un hilo, un motivo, una fisura, que nos vincula al texto. Pero aceptan que se trasponga, que se condense, que se disfrace. Y que se invente» 
A mí me vale.

Así que, sin duda alguna, Recomendable. Lo que, al parecer, no lo es tanto es la adaptación cinematográfica que hizo Roman Polanski en 2017. No se puede tener todo.

Otras obras de Delphine de Vigan reseñadas en ULAD: Nada se opone a la noche, Las lealtades 

5 comentarios:

Rosa Berros Canuria dijo...

Maravillosa Delphine de Vigan. He leído todos los libros que mencionas y todos me han gustado mucho pero estoy de acuerdo contigo: NADA es mejor que "Nada se opone a la noche".
Un abrazo.

Lupita dijo...

Beatriz:
Si la recomiendas tan encarecidamente, la tengo que leer.
En lo que coincido contigo es en esos finales que te dejan pensando.

Cuando abran las bibliotecas/ librerías (ay) me haré con él.
Saludos

Beatriz Garza dijo...

Rosa, gracias por comentar, ya iremos reseñando más novelas de esta autora.
Un saludo.

Lupita, me gustará saber qué te parece, ¿has leído algo más de esta autora?
Un saludo.

Unknown dijo...

Estoy de acuerdo contigo: no es Nada se opone a la noche, pero a mí al menos me sorprendió gratamente, me parece un libro muy valiente.

Lupita dijo...

Beatriz:
No he leído nada de ella, pero sí comentarios muy elogiosos de sus libros.

Ya te diré, por supuesto.
Saludos