martes, 24 de marzo de 2020

Richard Wright: Hijo nativo

Idioma original: Inglés
Título original: Native son
Año de publicación: 1940
Valoración: Recomendable

Hijo nativo es una novela de tesis. Sus dos primeras partes tienen elementos de thriller, es cierto, pero no por ello dejan de poner un especial énfasis en el subtexto racial de la historia, así como en la exploración de temas tan literarios como la discriminación, la opresión, el miedo, la libertad o la culpa. Y la tercera parte acaba por cimentar, más si cabe, la voluntad didáctica de esta obra. De modo que reafirmo mi aseveración: Hijo nativo es una novela de tesis.

Bigger Thomas, un afroamericano de veinte años, empieza a trabajar para los Dalton, una familia blanca adinerada. Esa misma noche mata accidentalmente a la hija del matrimonio. Richard Wright desentraña en estas páginas la personalidad del joven, e intenta justificar (que no legitimar) los motivos subterráneos que le han impelido a caer en una espiral de engaños, violencia y muerte. 

En cuanto a aspectos positivos, señalar que Hijo nativo: 

  • Está bien escrito. La prosa de Wright, aunque ligera y dinámica, oculta una tremenda profundidad entre líneas.  
  • Tiene un protagonista complejo con el que no es difícil empatizar, pese al carácter repelente que ostenta y las atrocidades que perpetra.
  • Tiene una ambientación impecable, y los apuntes históricos que deja entrever reflejan perfectamente la época en que fue concebido. 
  • Articula sus mensajes y temas con acierto. Nunca simplifica nada ni cae en el maniqueísmo barato.
  • Promueve discusiones que, incluso a día de hoy y pese a todos los progresos sociales conquistados, pueden enriquecer la convivencia y el respeto. 
  • Es asequible, pues consigue balancear acertadamente un argumento entretenido con un trasfondo inteligente. 

Tampoco penséis que Hijo nativo está libre de defectos:

  • Como viene siendo habitual en las novelas de tesis, hay ocasiones en que su voluntad de transmitir un mensaje acaba entorpeciendo al argumento. Esto se ve reflejado en que algunas de sus reflexiones se repiten con demasiada insistencia. 
  • La ya mentada tercera parte del libro es excesivamente lenta. Y esto es algo a destacar, si tenemos en cuenta que yo he leído la versión reducida de la historia. 
  • Wright romantiza el comunismo (él simpatizaba con dicha ideología) y sus afiliados en estas páginas. De todos modos, es innegable que consigue mezclarlo orgánicamente en el asunto. 
  • Resulta narrativamente conveniente la forma en que Bigger se entera de ciertas cosas a lo largo de la historia. 

En resumidas cuentas, Hijo nativo es un clásico de la literatura afroamericana. Uno que es extraordinariamente popular en EEUU. No falta quien lo considera conflictivo en ese país, claro. Por un lado, los conservadores rancios de siempre. Pero también supuestos progresistas, que lo culpan por emplear "the N-Word", igual que a Matar a un ruiseñor. Vamos a ver, almas de cántaro, ¿qué palabra tenía que usar Wright para satisfaceros? ¿Debía renunciar a la fidelidad histórica porque os ofende un término racista empleado inercialmente en una obra que denuncia el racismo? ¡No me jodas, hombre! 

La novela ha sido adaptada al teatro y al cine en múltiples ocasiones. Sus tres versiones audiovisuales son, según parece, atroces. Espero que algún día se le haga justicia al material original en este medio.

Por último, sólo quiero destacar que Hijo nativo necesita urgentemente una reedición en nuestro idioma. Los ejemplares de segunda mano que pululan por internet están a un precio prohibitivo, y sería una auténtica lástima privar a los hispanohablantes de esta obra.   

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