miércoles, 7 de febrero de 2018

Joyce Carol Oates: Un libro de mártires americanos

Resultado de imagen de un libro de mártires americanos amazonIdioma original: inglés
Título original: A Book of American Martyrs
Año de publicación: 2017
Valoración: (Casi) imprescindible



Hay mucho que decir de esta novela, lo primero que se lee muy fácilmente –porque el lenguaje es sencillo y porque la traducción de José Luis López Muñoz se lee sin sobresaltos–, que personajes y situaciones resultan reconocibles, cotidianos y sencillos de entender por muy alejados que nos sintamos en lo ideológico y aunque no conozcamos a nadie que se les parezca, de forma que instalándote en ella te sientes como en casa. Otra cosa es interpretar la cantidad de mensajes –más o menos subliminales– que Oates ha ido sembrando en sus páginas. Por mucho que pueda decirles ahora –sobre todo si no quiero hacer demasiado visible el argumento para que disfruten de todo lo que ofrece como si se tratase de un regalo sorpresa– no alcanzaré a dar una idea de toda la complejidad que encierra.
Desde que la acabé, hace una semana, intento que se vayan asentando todas las ideas y sensaciones que me ha provocado su lectura. Tampoco es extraño, teniendo en cuenta que ocupa más de ochocientas páginas tan densas como puedan imaginarse –un novelón en todos los sentidos del término– y que el enfoque temático va cambiando a medida que se desplaza la perspectiva. Me consta que necesitaré más tiempo para distanciarme lo suficiente de ella, no solo por su intensidad y complejidad, que también, sino porque las cuestiones que plantea están tan cadentes que no hay forma de enfocarlas con la objetividad que merecen.
Oates, aunque en un principio lo parezca, no nos enfrenta aquí a un gran tema central. Sin ser de tipo coral, los protagonistas son varios y se van sucediendo o alternando hasta conformar el gran mosaico vital que es en realidad esta novela. Porque, bajo su linealidad aparente, esconde la llave que puede abrir, quizá, una puerta al conocimiento; porque, deliberadamente o no, esta novela-río realiza una síntesis de las grandes incertidumbres a las que se enfrenta el hombre contemporáneo, y porque lo hace con tanta precisión que acaba dando con las claves que nos definen.
En un primer momento, nos vemos envueltos de lleno en la problemática del integrismo norteamericano y su belicosa actitud ante el asunto del aborto. Para ello hemos de internarnos en los vericuetos mentales de Luther Dunphy, un personaje tan simple en sus razonamientos como enrevesado en su conducta y en su modo de asociar las ideas. Y lo más interesante: la autora no lo define de un tirón, lo vamos descubriendo como si fuera el vecino raro del tercero izquierda. Esto, que se da en cualquier relato medianamente digno, aquí funciona más lenta y detalladamente, Oates nos va presentando a Dunphy, su carácter, ideología, forma de vida, relaciones con familia y vecinos etc., digamos que molécula tras molécula. Más que describirlo, lo va desintegrando ante nuestros ojos paulatinamente, y junto a él, a todo su entorno, tan lleno de matices en su realidad monocorde. No es el arquetipo del fanático, sino un fanático de carne y hueso, con sus peculiaridades, como todo hijo de vecino, que disfraza sus inseguridades autoproclamándose portador de la palabra divina. Esto, sabiendo perfectamente qué terreno pisa, ya que está perfectamente cuerdo.
Partiendo de Dunphy, su demencial comportamiento y las consecuencias que acarrea, vamos conociendo las andanzas de los miembros de su familia, en especial de su hija mayor. Y, paralelamente, asistimos a las vicisitudes de otro matrimonio, otros hijos, cuyo destino se halla siniestramente enlazado a los primeros y que, de alguna forma, mantienen cierta simetría dentro de su radical diferencia. Dos hogares devastados, dos hombres aniquilados, dos esposas que sobreviven como pueden y dos niñas que se hacen mujeres cargando en sus respectivas espaldas un peso difícilmente soportable.
Un rasgo técnico a destacar es el uso del punto de vista: la primera persona –que puede estar a cargo de los personajes centrales, pero también de algún observador casual– se alterna con la tercera. Esta asume el papel de narrador omnisciente, pero se trata de una omnisciencia selectiva que escoge a un personaje (Luther, Noemi o Dawn) para penetrar en su mente y observar a través de sus ojos. Y uno de ellos, Gus, en realidad el centro de todo, no aparece nunca en primer plano, solo sabemos de él a través de todos los demás. Y, no obstante, se encuentra tan extraordinariamente perfilado como el resto de la nómina. A este respecto, diré que pocas novelas he leído en mi vida con tantos personajes tan poliédricos, humanos y con tanto que ofrecer al lector; tanto los de primera, segunda y tercera fila (Madelena, Kinch) como los que solo aparecen de refilón. El paso del tiempo marca el ritmo del relato: mediante un estricto orden cronológico, con algún retroceso aislado, se nos informa de las andanzas del protagonista de turno. Son los tres que he nombrado antes, otros dos adquieren relevancia y acaban perdiéndola, pero la mayoría no se mantienen, entran y salen del relato, desaparecen por completo o surgen de la nada para quedarse. Podríamos decir que Oates no cuenta aquí una sola historia sino cinco o seis, manteniendo un hilo común, y que gran parte de la trama –como sucede en la vida– transcurre como por casualidad, sin que parezca tener gran relevancia. Son estratagemas muy meditadas, y casi inapreciables, que –excepto esa única línea estratégicamente situada que, en mi opinión, rompe la credibilidad sustancialmente (y no diré más)– aportan algo mágico, esa sensación de realidad palpable y cercana que se mantiene hasta el último momento.
Ese realismo extremo no la convierte en una novela amable, al contrario. Pero la realidad que nos muestra, a menudo emocionante, siempre conmovedora y alguna vez muy penosa, nos mantiene en vilo aunque casi todo ocurra en las cabezas. Claro que allí es dónde está la vida, dónde tienen lugar los hechos y todas las interpretaciones posibles.

13 comentarios:

Koldo CF dijo...

Fíjate que, en base a mi corta experiencia con Oates, la tengo "catalogada" como mejor escritora en historias breves. Por eso, "Un libro de mártires americanos" me infundía algo de respeto por su extensión. Gracias a tu reseña, ha desaparecido. Tiene pinta de novelón!
Un abrazo!

Montuenga dijo...

Muchas gracias, Koldo. No le he puesto un Imprescindible completo por culpa de una sola frase. Dirás que, en un libro de 824 páginas, unas cuántas palabras tampoco serán tan relevantes. Pues lo son.

Anónimo dijo...

Muy buen artículo! Me encanta como hablas de los libros, con qué facilidad nos descubres nuevas lecturas. Conoces AMLEPSE? Es una novela nueva que se ha publicado en Amazon hace poco. Me la leí y la verdad, me encantó! Te la recomiendo mucho! Creo que el autor se llama Robert Casajuana

Marc Peig dijo...

Muy buena reseña. Le voy siguiendo la pista a la autora desde hace tiempo, pero no me he acabado de decidir nunca. De todos modos, cada vez estoy más cerca pues son ya muchas voces las que me impulsan a hacerlo y la curiosidad empieza a ser grande. A ver de donde saco un hueco para esas más de 800 páginas :-(
Un abrazo.
Marc

Anónimo dijo...

Wtfffff. Vaya portada! Una materialización de un cuadro de Hopper u qqq?

Saluden

Montuenga dijo...

Gracias Marc, y ¡ánimo! Pero si se te faltase tiempo, dicen que todo lo suyo es bueno y tiene un montón dónde elegir.

Efectivamente, anónimo, la portada es de Hopper.

Juan G. B. dijo...

Hola, compañera:
Una cosa que me llamó la atención de esta novela (aparte de su autoría, claro), cuando leí la sinopsis, fue que parece guardar ciertos paralelismos con nuestra (porque a estas alturas, ya es un poco hasta de los que no la hemos alabado... o no del todo) exitosa y multipremiada "Patria". No sé si es así y creo que tú tampoco, pero , siendo un poco malvado, siento curiosidad por saber lo que puede hacer una gran escritora como Oates con unos mimbres parecidos a los de Aramburu... ; )

Javier Ventura dijo...

Casualmente estoy a mitad de lectura. No quiero leer aún tu reseña, para no condicionarme ni descubrir nada anticipadamente. Pero desde luego, y de momento, la estoy disfrutando mucho, y coincido con tu valoración, que claro está, es lo único que no he podido evitar leer.
Y por cierto Marc, anímate, que estas son las novelas que a ti te gustan. Las 800 páginas engañan: hay mucho cambio de capítulo, y páginas casi en blanco, además de ser una lectura muy ágil. Que no te dé pereza!

Marc Peig dijo...

¡Pues me tendré que decidir a ir a por él, Javier!
Gracias por la recomendación
Saludos
Marc

Anónimo dijo...


Me ha gustado mucho que en lugar de decir 'spoiler' hayas dicho '...hacer demasiado visible el argumento para que disfruten de todo lo que ofrece como si se tratase de un regalo sorpresa"
Gracias por ello.

Enrique Arroyas Langa dijo...

He leído varias críticas sobre esta novela, pero esta es la que más cerca me ha dejado de ella. Gracias. Solo me queda una duda para terminar de vencer mis reticencias con una autora incapaz de contar las cosas con menos de 800 páginas, y es cuando dices: "por muy alejados que nos sintamos en lo ideológico..." ¿A qué te refieres? ¿A la ideología de un personaje? ¿A la del narrador? ¿a la de la autora?

Montuenga dijo...

A ver, voy respondiendo:

Juan, no he leído Patria, y no tengo intención de hacerlo de momento porque creo que sé lo que me voy a encontrar. Son prejuicios, de acuerdo, pero he leído unas cuantas críticas y en general no suelo equivocarme. Por lo que sé, los argumentos tienen similitudes pero todavía más diferencias. Tampoco la estructura y la forma de abordar la psicología de los personajes se parecen, la estructura de Patria creo que es más clásica, Un libro de mártires... es una novela río. En cuanto a los personajes, los de Oates son la cosa más etérea y a la vez más concreta que te puedes encontrar -ese es su gran hallazgo entre tantísimos aciertos- pero por encima de todo- NO los juzga.

Javier, he tenido mucho cuidado para no descubrir nada importante a los que todavía no la han leído (o están en ello) y para que sirva también a los que ya la han acabado. Pero tampoco estoy completamente segura de no haber anticipado algo, así que has hecho bien. Intercambiamos opiniones cuando quieras.

Y estoy de acuerdo con Javier, Marc. La novela se lee como si bebieses un vaso de agua, ya he dicho que es una lectura muy fácil con una digestión difícil. Incluso con las complicaciones añadidas que tiene el reseñista, te puede merecer la pena. Piensa que si te gusta no has perdido el tiempo y si no te gusta haces una contrarreseña y no has perdido el tiempo ;)

Agradezco al comentarista anónimo sus palabras. Pero no estaba hablando de desvelar nada significativo sino de evitar dar pistas sobre los hallazgos de la novela y la originalidad que suponen para que el lector las disfrute más todavía. Era una reserva más general, no ceñida a nada concreto, de ahí el circunloquio. Aunque evito el término "spoiler", suelo sustituirlo por "destripe".

Hola Enrique. Gracias a ti por el elogio. Pienso que Oates puede escribir obras menos extensas como ha demostrado, de hecho. La frase que mencionas es esta:
"personajes y situaciones resultan reconocibles, cotidianos y sencillos de entender por muy alejados que nos sintamos en lo ideológico".
Me refiero a "los personajes y las situaciones". Aunque discrepemos de sus ideas (incluso aunque no conozcamos a nadie parecido) la novelista los convierte en diáfanos.

Un saludo a todos

Victoria Cos dijo...

Hoy terminé de leer el libro y me gustó mucho. Su extensión no me resultó un problema ya que tiene una dinámica ágil y la historia es muy atrapante, siempre te deja queriendo saber más. El recurso de ir cambiando de personaje ayuda, y el hecho de meterse en la cabeza de dos personalidades tan antagónicas lo hace más interesante aún. Lo disfruté muchísimo. Quiero contar, además, que en mi país (Argentina) se está debatiendo ahora mismo la ley para despenalizar el aborto, por lo que el contexto acompañó todo el recorrido de mi lectura y le agregó atractivo. Y aunque yo ya tengo mi postura tomada hace mucho, es genial poder espiar un rato la manera en la que piensa alguien con una mirada totalmente opouesta.
Lo que me resultó un poco decepcionante fue el final, creo que no estuvo a la altura del libro. Lo encontré poco verosímil y algo empalagoso.
De todas formas, en su generalidad, me pareció fascinante y la autora me encantó. Es la primer novela que leo de ella y seguramente buscaré más material.
Gracias por tu reseña, fue la que me impulsó a adentrarme en esta obra. No puedo dejar de preguntarme cuál fue la oración que resultó tan determinante para bajarle el puntaje! Me gustaría saberlo!
Saludos!