lunes, 17 de septiembre de 2018

Mircea Cărtărescu: El ala izquierda. Cegador, I

Idioma original: Rumano
Título original: Orbitor. Aripa stângă
Año de publicación: 1996 (Rumanía) - 2018 (edición de esta reseña)
Traducción: Marian Ochoa de Eribe
Valoración: Imprescindible


La imagen de un adolescente enfermizo y ojeroso contemplando, "como un sarcopto que excava canales en su piel de luz antigua", su propio reflejo y la ciudad de Bucarest desde la ventana de su habitación abre este primer volumen de la monumental trilogía “Cegador” y da una idea general de lo que en el encontraremos.

Porque “El ala izquierda” es un libro que parte del extrañamiento de uno mismo, una especie de autobiografía mítica, una profunda indagación en la propia identidad en la que memoria, recuerdo y nostalgia juegan un papel fundamental. Es, además, un paseo por un laberinto de espejos en un continuo realidad-alucinación-sueño separadas por membranas permeables, un libro tremendamente metafórico, plagado de imágenes y símbolos, de miedos atávicos y ritos ancestrales.

También podríamos definir “El ala izquierda” como el intento desesperado de responder a una pregunta tan sencilla y tantas veces planteada como “¿qué demonios sucede?”. Para averiguar qué sucede, quiénes somos o cómo hemos llegado hasta aquí, se hace necesario excavar en el pasado porque “el pasado lo es todo, el futuro no es nada. No existe otro sentido del tiempo”.

En esta excavación (utilizo excavación porque me recuerda a esos insectos tan recurrentes en la narrativa de Cărtărescu), el autor se remonta a los orígenes familiares casi míticos, con la huida (con tintes bíblicos) de sus antepasados desde Bulgaria a Rumanía.

Esta crónica familiar se detiene, en la segunda parte del volumen, en la figura materna. Esta parte de la narración es, digamos, la más convencional. Estamos en la sombría Bucarest de la Segunda Guerra Mundial y de posguerra y podría leerse como una novela de formación en la que asistimos a episodios clave de la juventud de la madre; episodios marcados por la guerra (bombardeos), la muerte, la devastación y el sexo. No obstante, también esta parte tiene sus momentos oníricos, como la historia del negro Cedric en Nueva Orleans o el turbador encuentro con una mujer encerrada durante años en una cabina de ascensor (y hasta aquí puedo leer).

La tercera y última parte de “El ala izquierda” parte de un recorrido por la Bucarest de los años 80, un Bucarest que se asemeja por momentos a míticos territorios literarios, y se centra en la figura del solitario y melancólico Cărtărescu, quien vuelve a sus recuerdos de infancia y adolescencia, recuerdos marcados por el descubrimiento del sexo y de mundos ocultos y desconocidos, como el de la azotea de la casa de Stefan cel Mare, en permanente metamorfosis. 

Estamos, en resumen, ante un libro crepuscular, grotesco y fascinante como el universo y como la mente humana, a medio camino entre la lucidez y la perversidad, con terribles analogías entre lo individual y lo total. Como decía al comienzo de la reseña, se trata de un libro muy metafórico (mucho),  que deja abiertas multitud de preguntas, multitud de dudas, y que, pese a todo, se lee con "relativa" facilidad. Porque si algo caracteriza la prosa de Cartarescu, además de su capacidad para reflejar los miedos y deseos más profundos e inconfesables del ser humano de cualquier época y lugar (y aquí vienen a la mente nombres como el de Kafka, Borges o Proust), es el ritmo. Creo que Cartarescu es un autor muy marcado por el fondo de sus textos y se nos olvida valorar que, pese a la complejidad de los mismos, su escritura resulta terriblemente absorbente y ágil.

Un único pero: ¡tenemos que esperar un año y medio para la segunda parte de "Cegador"!

P.S.: Lo dije en la reseña de "Solenoide" y lo vuelvo a decir: es algo totalmente subjetivo, pero el trabajo de Marian Ochoa de Eribe me parece complicadísimo e impecable.

20 comentarios:

Marc Peig dijo...

Grandísima reseña, Koldo. Estoy a medio libro, pero ya te digo que sí a todo; resumes perfectamente de qué trata el libro (y no es tarea nada fácil) y el sentido que el autor quiere darle a su historia, plagada de metáforas y sueños. Estuve tentado en proponerte una reseña a cuatro manos, pero me alegro de no haberlo hecho porque no hubiera podido explicarlo mejor. Comparto al 100% tu análisis.
Felicidades por la reseña.
Marc

Gabriel Diz dijo...

Hola Koldo, Cartarescu es en mi opinión el escritor vivo con el universo más particular: sus novelas o cuentos tienen un sello inequívoco. Respecto de este libro: cuál es su extensión?

Saludos

Diego dijo...

Siempre que hablas de este autor me viene a la mente "sobre héroes y tumbas" de Sábato.

Koldo CF dijo...

Por partes!

Marc: Muchas gracias! Me ha podido el ansia de que fuéramos (de) los primeros en reseñarlo. Hablaremos del final (guiño - guiño)

Gabriel: Totalmente de acuerdo. El mejor escritor vivo. Universo particular y reconocible desde el minuto 1. Ah, el libro tiene 420 páginas

Diego: Es verdad! Recuerda, sobre todo, al Sábato de "Sobre héroes y tumbas" y menos al de "Abbadon el exterminador" (o eso creo).

Muchas gracias por comentar!

Lupita dijo...

Y yo, que desconozco totalmente su obra, ¿por cuál empiezo?

Gabriel Diz dijo...

Sin duda: Nostalgia (relatos).

Marc Peig dijo...

Hola, Lupita. Dejaré que te aconseje Koldo, el experto en Cartarescu. Yo empecé directamente con Solenoide, y luego leí Nostalgia (contiene algunos cuentos más cortos que la monumental obra que es a Solenoide). Que te oriente Koldo pero, para mí, empezar con Solenoide fue descubrir un universo inmenso y perfectamente asumible, a pesar de lo onírico de su obra.pero es que su prosa está a un nivel mayúsculo.
Saludos y gracias por comentar
Marc

Koldo CF dijo...

Casi a unísono los tres. Lo primero: de experto, nada! Si acaso, freak, eso sí.
Estoy con Gabriel. Empezaría por Nostalgia (REM y El ruletista son dos piezas breves absolutamente magistrales para mi).

Por cierto: punto negativo para Lupita por no haber leído nada de Cartarescu! -)

Abrazo!

Diego dijo...

Lupita, un malvado siempre mejora las historias. Así que voy a ser el malvado.
No conviene mucho que vayas con las espectativas tan altas como te las están pintando estos degenerados. Puede ser contraproducente para el bueno de Mircea.
Yo también desconocía al autor hasta que el año pasado leí la reseña de este señor sobre Solenoide. Asi fue que Cartarescu entró en mis listas faltando el respeto a todos los que llevaban tiempo esperando. Empecé con Lulu y, por más que le di un aprobado y me prometí repetir con el autor, me decepcioné un poco porque las espectativas eran mayúsculas.
Como confío plenamente en Koldo y es verdad que el autor tiene unas maneras que te hacen sentir antes que entender, supongo que aún me queda mucho por aprender del rumano y sus grandes obras me gustarán más que Lulu. Pero eso, ojo con pensar que te vas a encontrar la décima maravilla. A mí no me pasó con Lulu.

Diego dijo...

Expectativas

Marc Peig dijo...

Sin querer contradecir a Koldo, diré que empecé Solenoide, luego Nostalgia (y ahora estoy con este). Debo decir que Solenoide me pareció una obra maestra, y superior a Nostalgia. Sin ser pro taurino, quizá para los no iniciados sugeriría coger el toro por los cuernos e ir directamente a Solenoide. Puede gustar o no, pero sí os gusta, os entusiasmará, no hay término medio.
Saludos
Marc

Lupita dijo...

Hola a todos:
Se han juntado un cúmulo de casualidades que han hecho que vaya esta tarde a la biblioteca. Allí he encontrado "Por qué nos gustan las mujeres" y me he puesto a ello.
Esto es lo que puedo decir:

-Al rato de estar leyendo, he tenido que volver atrás, porque está tan bien escrito, con una fluidez, un estilo y un vocabulario tan excepcionales que me he perdido en las palabras. Vale, es muy cursi, pero lo reconozco: flechazo, amor a primera lectura. Impresionante.

-El punto negativo de Koldo. Bueno, es que me tengo que repartir entre mis dos aficiones: la lectura y la cocina (que no se me da nada mal) Siendo del norte, me perdonará. XD

- Sobre las expectativas, intento ir lo más abierta a dejarme sorprender con lo que sea, para bien o para mal. Soy bastante de pasiones.

Muchas gracias, creo que teneis una apasionada de Cartarescu. Qué bueno

Saludos

Koldo CF dijo...

Lupita:
Ha sido ver tu comentario y pensar: "Ese fue mi primer Cartarescu y lo tengo un poco olvidado", así que me he puesto a releerlo.

El segundo texto, "Para D. vingt ans apres", da muchas claves acerca de toda su obra. Ya nos contarás!

Un abrazo

Lupita dijo...

Ya lo he contado. Ni 80 páginas y ya estoy enamorada. Qué bonito

El Puma dijo...

Hasta hace 15 minutos, el único Mircea que conocía era Eliade. Pero después de leer esta apasionada reseña, y los no menos apasionados comentarios de los lectores de ULAD, creo que deberé añadir al bueno de Cartarescu a la lista. Y comenzar nomás por Solenoide.

Koldo CF dijo...

Bienvenido al mundo Cartarescu, Puma!
Como te guste, no podrás salir de él. Eso si, como dice Diego, cuidado con las expectativas!

Un abrazo

Gabriel Diz dijo...

En mi opinión hay un antes y un después de leer a Cartarescu, como ocurre con todos los genios de la literatura.

Saludos

Lupita dijo...

Hoy he empezado el día leyendo a Cartarescu. Efectivamente, Gabriel, ni la calle parecía igual. ¿Cómo demonios hacen estos escritores para poner en palabras lo inefable?
Es un genio. Enorme

José Félix Arana Rivero dijo...

A mí me parece un libro difícil y raro. Me he impuesto leerlo, tras 280 páginas no sé si me gusta. Quizás sea genial, una obra maestra... aun no lo sé ni sé si tendré el criterio suficiente para yo mismo dilucidarlo. Nunca he disfrutado con lecturas "fáciles" y huyo de la mayoría de los "más vendidos" como de la peste. El valor literario, técnica, léxico, vocabulario, la urdimbre son innegables y probablemente intachables e inmejorables. En cuanto a la temática o temáticas... ciertas cosas me chirrían. Autor inclasificable por único y heterodoxo. Deseo que al concluir el libro me quede fijado como imprescindible, nada deseo más. Pero me está costando, flor rara, perro verde.

Koldo CF dijo...

Efectivamente, José Félix. Eso es Cartarescu: díficil, inclasificable, una flor rara pero verde. No desfallezcas, creo que al final merecerá la pena. Ya nos contarás.

Un abrazo y muchas gracias por leernos y comentar!