martes, 4 de septiembre de 2018

Colaboración. Rita Indiana: Hecho en Saturno

Idioma original: español
Año de publicación: 2018
Valoración: Muy recomendable

Con frecuencia, la imagen goyesca de Saturno devorando a sus hijos ha servido para pensar lo sucedido con las revoluciones a lo largo de la historia. Sin embargo, no es tan frecuente encontrar a este Cronos comiéndose  a los hijos de una izquierda que no conquistó el poder. O al menos no lo hizo desde la épica triunfalista de los mitos revolucionarios. Tal es el caso, sin embargo, de la última novela de la dominicana Rita Indiana. Hecho en Saturno nos ofrece la perspectiva de Argenis Luna, un artista heroinómano, cuyo padre, una mítica figura del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), lo envía a Cuba para una estancia de desintoxicación. A Argenis ya lo conocíamos por una novela anterior (La Mucama de Omicunlé), por lo que de entrada podríamos definirlo como una catástrofe andante venida del ruido y la furia de los años noventa. Y es precisamente su “indisciplina”, labrada por la adicción, la que nos da acceso a situaciones risibles y crueles tanto en Cuba como en la República Dominicana, una vez que regresa a su país. 

Bajo el tono tragicómico de la narración, transitamos los recuerdos de infancia de Argenis y un presente habitado por funcionarios de gobierno y jóvenes que se debaten entre lo underground y el acomodo al próspero mundo de los padres. Toda la grandilocuencia revolucionaria de figuras en el poder como el papá de Argenis, otrora protagonista de la Revolución de Abril (1965) y de la resistencia contra el régimen de Joaquín Balaguer (1966-1978), se desarma frente a la desigualdad imperante, los pactos bajo la mesa, el autoritarismo y lucro ilimitados de la élite política.  Los mayores son “elegidos”, venidos del “tiempo de los dioses y de los héroes” que “se habían convertido en rumiantes”: compañeros de militancia vestidos de Armani, apertrechados con botellas de Black Label, en un mundo machista donde las tramoyas político-económicas rayan lo esperpéntico. 

No obstante, la novela no es el relato sobre el derrumbe de una izquierda que alguna vez idealizamos sino, sobre todo, un intento por ajustar cuentas con una generación que se empeñó en aplicar una pedagogía en la que detrás de las consignas hubo mucho de narcisismo, egoísmo, indiferencia y abandono hacia unos hijos que merecían al menos cierta coherencia ética de sus progenitores. A Argenis apenas le asiste la certidumbre de que su padre le debía poco y todo: desde un par de zapatos hasta su propia vida. Hecho en Saturno podría ser,entonces, la ficción de un parricidio irresuelto, el intento por aligerar la carga de un Cronos que permanece como resentimiento, inestabilidad y desilusión en muchos de sus hijos. La turbadora figura del padre no es nueva en la obra de Rita Indiana. De hecho, esta novela podría funcionar como una re-escritura de su primera Papi (2005).

Del padre gansteril venido de Nueva York que cada tanto se asoma con su prestigio monstruoso, pasamos al padre gansteril venido del PLD que cada tanto se asoma a la vida de Argenis. Sin embargo, en un mundo de papás ausentes y/o calamitosos como el caribeño, siempre persisten las madres, tías y abuelas. Esta obra no es la excepción. Ajenas a los afiches desteñidos del Che, las megalomanías de los viejos militantes y sus corruptelas gubernamentales, son ellas quienes ofrecen soporte y cariño a Argenis desde los pequeños espacios de la supervivencia diaria.

En consonancia con el protagonista, esta obra es juguetonamente irreverente por lo que se atreve a abordar. Pocas veces la literatura latinoamericana, con excepciones como la cubana, se atreve a mirar hacia adentro de la izquierda, concentrada como está en experiencias históricas en las que el problema siempre está del otro lado del espectro ideológico.  Este hecho y la maestría de la escritora para evadir la moralina mediante un sentido agudo del ridículo, nos ofrecen una novela original, profunda y divertida. 

Firmado: Magdalena López

2 comentarios:

Diego dijo...

No sé si cortarme las venas o dejarmelas largas!

Solo voy a decir que la literatura latinoamericana fue, vino y volvió a irse cien veces antes de que este personaje made in Miami se vuelva producto vendible.

Unknown dijo...

Pienso que si no eres vegetariano, podrías comértelas.