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domingo, 16 de agosto de 2026

Anne Plantagenet. Desaparición inquietante de una mujer de cincuenta y seis años

 

Idioma original: francés

Título original: Disparition inquiétante d'une femme de 56 ans

Año de publicación: 2024

Traducción: Juan Vivanco

Valoración: muy recomendable

Una razón más por la que uno ha de vagar entre pasillos en las librerías o en las bibliotecas sin sentido y sin prejuicios. Encontrarme con un excelente texto como éste, que ha resultado ser una de las mejores lecturas de los últimos tiempos. Plantagenet sabe conjugar a la percepción las perspectivas para afrontar una situación muy delicada. Porque este libro habla de una persona con la que la autora demuestra una cierta afinidad, desde sus primeras páginas. 

Letizia Storti, empleada en una fábrica de medicamentos en una población francesa, mujer de origen italiano que, en su mediana edad, se encuentra en ese gris anonimato, tras haber sufrido en el pasado discriminación por la condición (inmigrante, incapacitada) de su madre. Accede a un modesto acceso de fama cuando, tras acudir a varios casting, es seleccionada para un modesto papel en una película. En ese papel representará algo muy cercano a su realidad. Será una activa integrante en unas protestas laborales, en una encarnizada lucha (en la ficción, luego la realidad le procurará algo parecido) entre empresa y trabajadores, para evitar el cierre de una fábrica. 

Es a través de ese contacto como Letizia traba cierta amistad con la autora. Que, sin ser una relación intensa o continua, va sabiendo de ella, de como su existencia tras ese leve acceso a algo parecido a un sueño personal va entrando en una espiral de desesperación, que acaban, apenas unos años tras ese papel, y tras varios intentos, con el suicidio de Letizia. 

Pero esto no se trata de recrear morbo ni de ensañarse en los hechos per se. Plantagenet traza un colosal retrato que es extrapolable en muchos sentidos. Sobre todo desde la perspectiva de la dinámica de clases: Storti es una mujer que se enfrenta por igual a una corporación y a un entorno que ha tomado una actitud de pasividad hostil cruel y matizada. Ha representado a sus compañeros en reivindicaciones sindicales porque sus principios han prevalecido sobre cualquier actitud egoísta. Ha sido silenciada e ignorada. Y su participación en la película ha representado un respiro, una ruptura con una situación que la está aniquilando lentamente. Luego, por diversas cuestiones, ha languidecido y ha sido ignorada y dejada de lado.

Magnífico retrato que, tristemente, es aplicable a muchas más personas de las que nos parece.

martes, 8 de marzo de 2022

Reseña a cuatro manos. Día de la Mujer. La revuelta de las putas, de Amelia Tiganus

Idioma original: español

Año de publicación: 2021

Valoración: Muy recomendable



De víctima a activista es el subtítulo de este ensayo tan necesario en los tiempos que vivimos. Ya desde la portada se muestra claramente el enfoque que la autora ha querido dar a su trabajo: la frase califica desde el principio la realidad de una situación, conocida de primera mano por ella, contradiciendo a todas esas voces –interesadas o culpablemente ingenuas– que consideran la prostitución un trabajo como cualquier otro. Además, el término activista señala la actual ocupación de la autora, que podría resultar ambiguo si no conociésemos previamente su seriedad y dedicación a ese compromiso autoimpuesto. En tercer lugar, el diseño, tan particular, abundando en esa actitud combativa, pretende ser un toque de atención, que volvamos la cabeza al pasar por la librería y asumamos de un vistazo el gran drama en el que están inmersas las mujeres más vulnerables del planeta. Ellas y, en consecuencia, todas las mujeres, ya que la prostitución a gran escala es una estrategia más del dominio que ejerce un sexo sobre el otro. Si esto les parece una exageración sigan leyendo, o mejor, lean a Tiganus, y no les quedará ninguna duda.

Coincidimos por completo con el prólogo de Rosa Cobo Bedia. Efectivamente, gran parte del valor de este texto radica en que quien lo ha escrito conoce de primera mano el medio que describe, pero también, y sobre todo, en el tono empleado, ya que no se recrea en situaciones amargas sino que las esboza y pasa de largo adoptando una actitud constructiva. “Son palabras de quien ha logrado sobrevivir al infierno, pero también de quien un día abrazó el feminismo porque encontró en él las palabras y los conceptos que transformaron su experiencia individual en un hecho político”. Nada mejor que estas palabras para calificar un texto cuya escritura no ha debido resultar nada fácil.

Esperábamos mucho de esta obra, sabíamos que nos conduciría a lugares donde no hemos estado nunca y aclararía las zonas oscuras, las contradicciones de lo que leemos y escuchamos sobre un asunto tan controvertido. Y aun así la estábamos subestimando. Porque no se trata de un mero testimonio. De hecho, tal como explica la prologuista, pasa casi de puntillas por los hechos, enumerándolos pero sin recrearse en detalles, extrayendo de todo ello consecuencias y modos de actuación que sorprenden por una claridad y un rigor conceptual no demasiado frecuentes. Por eso, haciendo nuestras una vez más las palabras de Cobo: “Agradezco a  Amelia que no se haya recreado en las experiencias dolorosas y haya utilizado las elipsis para dar paso a una interpretación política de su propia experiencia”.

Para que no haya confusión, hay que aclarar que la delicadeza presente en los fragmentos autobiográficos no disfraza nada, no es ambigua ni amiga de medias tintas, llama a cada cosa por su nombre y lo hace para que algo cambie, para que el abolicionismo deje de ser una reivindicación y se convierta en hecho consumado. Porque ella ya salió pero muchas siguen dentro, es más, el sistema se renueva constantemente exportando carne fresca desde países deprimidos, o no tanto. Es algo que también ocurre en España y puede afectar a cualquier clase social, pues chicas desorientadas o decepcionadas con la vida las hay en todas partes. Si la mujer es el segundo sexo o dicho de otra forma, la otra, las mujeres prostituidas son la otra de la otra, es decir, sin abolición de las circunstancias que perpetúan un sistema claramente injusto nunca desaparecerán las categorías que oprimen a la mitad de nuestra especie. La estrategia es sencilla: en la mayor parte de los casos se priva de recursos intelectuales y económicos así como de los derechos más elementales a esas niñas que están creciendo, así, sin formación ni medios de subsistencia se convierten en carne de cañón de los desaprensivos. Son vulnerables en todos los sentidos, no tienen experiencia, se lo creen todo, en muchos casos han perdido la autoestima debido, entre otros motivos, a violaciones repetidas. Así, inermes ante un mundo despiadado, se les promete el paraíso y aceptan. ¿Es esto consentimiento? Por supuesto que no, es engaño, chantaje y hurto descarado del futuro de las mujeres para lucrarse con toda desvergüenza. 

"Quien es capaz de ver que no puede haber libertad de vender órganos porque eso supone alimentar la desigualdad cultural entre pobres y ricos, y no es capaz de ver que no puede haber libertad de vender el cuerpo porque eso alimenta la desigualdad estructural entre mujeres y hombres y entre las mujeres pobres y ricas, solo demuestra que tiene absolutamente integrado el machismo clasista"

Las redes de la prostitución son amplísimas y muy bien organizadas como corresponde a un negocio multimillonario. Esto es lo que la ensayista narra en primera persona y lo que viven miles de niñas y adolescentes de todo el mundo. Pero el proxenetismo nos engaña –más bien nos narcotiza– con el cuento de la libertad individual, y nos tragamos el argumento porque es más cómodo no enfrentarse a una realidad tan cruel.

Una vez se ha conseguido recluir a las víctimas en lo que Tiganus denomina campos de concentración, el argumento para mantenerlas sometidas sin necesidad de vigilancia no deja de ser ingenioso: “sé lista”, aprovéchate de ellos, gana todo el dinero que puedas en el menor tiempo posible y pronto tendrás medios para vivir sin problemas económicos. Pero este argumentario es, desde luego, una trampa ya que ellas tienen que pagar todos los gastos que genera su actividad además de cancelar una supuesta deuda que no se agota nunca. Así se les incluye en una cadena perversa de la que necesariamente forman parte. Debilitadas por el alcohol y las drogas se convierten en el último eslabón, en cómplices del proxeneta que las convierte en aliadas para que rivalicen entre ellas en lugar de apoyarse. No obstante, el abuso se disfraza con la ficción de la profesionalidad: hay que vestirse y arreglarse para gustar, hablar y moverse suavemente, sonreír, en una palabra, complacer al putero a costa de olvidarse de sí mismas. Pero este tipo de consumidor no está determinado genéticamente, lo fabrica la pornografía apoyada por el aplauso social. Tiganus los divide en tres tipos: putero "majo", (insoportable), putero macho (antipático) y putero misógino (peligroso). Por cierto, su número aumenta y cada vez son más jóvenes. Y todo esto con la complicidad del Estado, sin ella España no se habría convertido –como tristemente se repite una y otra vez en prensa y este ensayo lo ratifica– en el prostíbulo del continente europeo.

“El tiempo se detiene, la mente se separa, el alma se esfuma y tu cuerpo solo intenta sobrevivir”

Pero el asunto es mucho más complejo de lo que imaginamos si nos fijamos únicamente en esta frase o nos dejamos llevar por los prejuicios. La autora nos recuerda que el sometimiento de las mujeres es general, que unas tienen un único dueño (o dueños sucesivos) y otras, las prostituidas, son propiedad de todos. ¿Y qué pasa con las solteras? Pues que el reconocimiento social es mucho menor, y aunque hoy día nadie se atreva a confesarlo sigue siendo así. En definitiva, el orgullo de la puta existe porque se les educa para que lo sientan: “somos sumisas y soberbias a la vez”, se llegan a sentir privilegiadas en comparación con las decentes pues ellas saben aprovechar su poder femenino, sus encantos. Una distorsión que extraña menos si analizamos todo el proceso de reclutamiento y lavado de cerebro al que se las somete y que desde fuera no se entiende, pero todos estamos sometidos a distorsiones: por época, sexo, edad etc. que vistas con perspectiva resultan igual de incongruentes. Por ejemplo, quienes sufren violencia de género experimentan algo muy parecido. Por eso insiste en la necesidad de un diálogo entre mujeres sin prejuicios ni condescendencias, solo así se entendería que la subordinación afecta a todas.

“Dentro de la enajenación, a las mujeres privadas “les pone” limpiar, cuidar, cocinar, criar y servir a su familia. No es que lo disfruten per se, sino que es la única forma de ser vistas y valoradas, aunque siempre infravaloradas. Un falso poder. (…) Dentro de la enajenación, a las mujeres públicas “les pone” ofrecerse, insinuarse, follar y servir sexualmente a los hombres. No es que lo disfruten per se, sino que es la única forma de ser vistas y valoradas, aunque siempre infravaloradas. Un falso poder.”

Un razonamiento que sorprenderá a algunos porque no se puede entender más que desde una perspectiva feminista, es decir, situándose en un estricto punto medio donde nadie lleve la batuta. Y aquí llega la parte luminosa de un discurso en el que nadie se libra, ni los que se lucran del negocio ni las propias mujeres prostituidas ni ningún sector de la sociedad, aunque en cada caso las responsabilidades sean muy distintas. La conciencia feminista liberó definitivamente a Amelia, su activismo le proporcionó un objetivo más allá de la vida cotidiana y le ayudó a clarificar ideas. Así conectamos con el título, porque este ensayo nos interpela directamente: no habrá triunfo feminista si no hay colaboración entre mujeres, pues “será la revuelta de las putas la que propicie el fin del patriarcado.”


También sobre esta obra: Entrevista con Amelia Tiganus

viernes, 5 de febrero de 2021

Dalton Trumbo: Johnny empuñó su fusil

Idioma original: inglés
Título original: Johnny got his gun
Año de publicación: 1939 (2020 edición reseñada)
Valoración: Muy recomendable




Dalton Trumbo, novelista, guionista y director de cine, publicó en 1939 (tras la patente catástrofe que supuso la Primera Guerra Mundial) la que se considera aún hoy la novela anti belicista por excelencia; no es que sirviera de mucho visto lo visto, pero Johnny empuñó su fusil sigue siendo un magnífico ejercicio literario cargado de humanidad y reflexiones totalmente vigentes.

Resumen resumido: el joven Joe Bonham yace desorientado en una cama de hospital. Poco a poco va tomando conciencia de su situación; un obús en el campo de batalla le ha dejado sin brazos, sin piernas y sin cara, por lo que está desprovisto del habla y de todos los sentidos a excepción del tacto. Es un hombre atrapado con sus pensamientos cuya única conexión con el mundo exterior son las sensaciones que percibe a través de la piel.

El planteamiento no deja indiferente y se desarrolla con eficacia a lo largo de toda la novela. El autor sostiene con éxito esta narración atrapada dentro de una mente prácticamente aislada, mediante la sabia combinación de tres recursos:
  • Una voz narrativa en tercera persona que se camufla como flujo de conciencia del propio Joe. Su voz es uno de los elementos que más cautiva al estar llena de matices y transmitir tan bien la complejidad del momento vital del muchacho. El lector confía en él desde el primer momento; es un joven genuino e inteligente que se ha visto obligado a madurar forzosamente en insólitas circunstancias. Es un niño y un hombre, es víctima pero no se victimiza y quiere luchar por su vida pero no del modo que le han enseñado. Su penosa situación, lejos de llevarlo a la locura como bien podría haber sucedido, lo conduce hacia una formidable lucidez que, sin embargo, no puede compartir con nadie.
  • Joe deambula la mayor parte del tiempo entre los recuerdos y las ensoñaciones, todos ellos (sobre todo los recuerdos) narrados con gran sensibilidad y una capacidad evocadora arrolladora que contrasta con su situación presente.
  • Los momentos puntuales de conexión con el exterior que se convierten en auténticos hitos para el protagonista y el lector: desde las visitas sistemáticas de la/s enfermera/s hasta los matices térmicos sobre la piel que le permiten empezar a ejercer cierto control sobre el transcurso de tiempo. Dichos momentos van ampliándose y alcanzando mayor interés a medida que Joe adquiere nuevas habilidades que le conducen hacia el desenlace de la obra.
El tema principal de Johnny empuñó su fusil es sin duda el anti belicismo; combate contra toda la maquinaria ideológica que engaña a tantos jóvenes para embarcarlos en un viaje del horror cuyos verdaderos fundamentos desconocen. A través de Joe, un muchacho que atrapado en su mínima expresión física alcanza altísimas cotas de humanidad y lucidez, Dalton Trumbo despliega todo su argumentario para desactivar los mensajes populistas siempre sostenidos por conceptos abstractos e intangibles:
«Y cuando no podían enganchar a los pobres diablos para luchar por la libertad o la independencia o la democracia o la decencia o el honor usaban a las mujeres. Miren esos puercos alemanes decían miren cómo violan a las hermosas muchachas francesas y belgas. Alguien tiene que acabar con esa violación. Venga usted jovenzuelo únase al ejército y salve a las hermosas muchachas francesas y belgas. Y entonces el chaval se quedó perplejo y firmó y poco después estalló una granada y su vida se esparció en roja pulpa de carne y quedó muerto. Muerto por otra palabra y por todos los viejos y feroces murciélagos de la DAR que salen gritando ¡viva! sobre su tumba hasta quedarse roncos porque murió por la feminidad.»
Otras cuestiones que orbitan alrededor del tema principal son:
  • El papel que juega la medicina en contextos guerra. Joe se siente como un experimento con el que se han explorado nuevos límites sin tener en cuenta que un cuerpo con vida no es nada si se le despoja de su dignidad.
  • Qué significa estar vivo. Joe reflexiona sobre su situación (una mente intacta aislada dentro de un cuerpo mutilado) y la compara con la de otros soldados cuyo cuerpo está intacto pero su mente enloquecida los mantiene igualmente aislados del mundo. Estar vivo es, al fin y al cabo, estar conectado con el mundo que te rodea.
  • Qué es lo que verdaderamente importa en la vida, qué elementos hacen de nuestra existencia una experiencia que valga la pena: el presente, nuestras relaciones, las cosas concretas que podemos percibir con los sentidos, lejos de los ideales abstractos que no podemos asir.
Y siempre, sobrevolando muy veladamente, la pregunta ¿vale la pena vivir según que vida?.

Así que Muy recomendable por lo arriesgado del planteamiento y la indudable habilidad con la que se resuelve, porque literariamente transmite, revuelve y obliga a la reflexión, y porque considero que las obras que abordan cuestiones difíciles o comprometidas merecen una consideración especial. Mientras leía Johnny empuñó su fusil no me quitaba de la cabeza lo mucho que disfruté también Primera sangre de David Morrell, otra gran novela anti belicista abordada desde un prisma muy diferente y más actual.

Johnny empuñó su fusil tiene una adaptación al cine de 1971 con el mismo título y dirigida por el propio Dalton Trumbo. Al parecer, la cinta se ciñe con fidelidad a la obra original con un pequeño viraje final que en la novela no queda reflejado aunque el mensaje, como ya se ha mencionado, la sobrevuela veladamente: la apología de la eutanasia. Es indudable que tal mensaje ya estaba en la mente del autor cuando escribió la novela y que no fue hasta casi treinta años más tarde que se atrevió a exponerla abiertamente en la película.

Ya para terminar, decir que Johnny empuñó su fusil no parece a priori un título que albergue mayor doblez; tenemos un protagonista, Joe (Johnny) que ha ido a la guerra y para ello ha tenido que empuñar necesariamente su fusil. Sin embargo, Dalton Trumbo eligió cuidadosamente este título en clara respuesta a la canción belicista Over there de George M. Cohan en la que se animaba encarecidamente a los jóvenes patriotas estadounidenses a alistarse en la guerra, alentándolos con la frase «Johnny, get your gun». Efectivamente —trata de decirles con su novela Dalton Trumbo a todos esos jóvenes— Johnny empuñó su fusil y ved para lo que le sirvió.