martes, 11 de diciembre de 2012

Franz Kafka: El Proceso

Idioma original: alemán
Título original: Der Prozess
Fecha de publicación: 1925
Valoración: Muy recomendable

Como hace bastante que no escribo en ULAD, he tenido que poner en el buscador del blog El Proceso para ver si este libro estaba ya reseñado. Y la verdad es que me ha sorprendido que no lo estuviera pero también me ha alegrado mucho. Así que me he dicho: pues nada, Ian, chaval, reséñalo tú, que para algo es uno de tus libros de cabecera. Y aquí estamos...

Dicen que El Proceso es un libro inacabado de ese escritor que no necesita presentación llamado Franz Kafka. Lo publicó un amigo suyo, el escritor Max Brod, basándose en su manuscrito inconcluso.

El Proceso narra la historia de Josef K, un tipo corriente y moliente al que un día arrestan sin que él sepa por qué y que es introducido en un extraño proceso judicial. El Tribunal que dirige el proceso es tan "especial" que Josef K. nunca ha oído hablar ni de él ni de sus funcionarios, y es él el que ha de determinar si el acusado es culpable o no. Pero Josef K. no logra averigüar, en ningún momento del libro, por qué diablos le están juzgando.

Aunque lo cierto es que el motivo es lo de menos: el prodigioso Kafka nos deja claro enseguida que es el propio proceso al que se somente a Josef K. su verdadera (y condenatoria) sentencia.Y qué sentencia más asfixiante... Con la lectura de este libro uno comprenderá pronto, aunque no haya leído nada más de Franz Kafka, de dónde viene lo de "pesadilla kafkiana" o, sencillamente, el adjetivo "kafkiano" y todas sus derivaciones.

Durante el transcurso de su proceso, Josef K. tendrá, o eso parecerá, ciertos aliados/apoyos (su tío del campo que le buscará un abogado; el penoso abogado que tratará en vano de ayudarle; la enfermera del abogado, con la que Josef K. gozará de cierto escarceo. etc...). Pero la sensación de que no hay nada que hacer y que el banquero está condenado desde el principio invadirá tanto al protagonista como al lector a medida que pasemos y pasemos más páginas del pesadillesco proceso.

 El desgraciado señor K. será sometido a agonizantes interrogatorios y será testigo de extrañas (no puedo decir "kafkianas" porque la redundancia sería insoportable) escenas protagonizadas por los burócratas que nutren el proceso. Y poco a poco se dará cuenta de que las dependencias del Tribunal que quiere condenarlo ocupan básicamente todos los ámbitos de su vida. Si incluso cuando recurra a Titorelli, el peculiar pintor de la corte que puede ayudarle siendo su contacto con los jueces, verá que el fulano vive en una buardilla que da a los pasillos del Tribunal...

En fin, Josef K., sin quererlo ni beberlo, es "encerrado" en El proceso, una locura burocrática llena de estancias e instancias interconectadas y laberínticas hasta el infinito. Y el hombre llegará a sentirse culpable de algo que probablemente no haya hecho, y a desear que todo acaba cuanto antes, sea de la manera que sea.

No sé ustedes, pero yo muchas veces me siento un Josef K. Me refiero a cuando tengo que realizar trámites de todo tipo que implican plantarme ante ventanillas o empleados que a su vez me conducen a otras ventanillas u empleados. Siempre con fotocopias de documentos de todo tipo a cuestas y casi nunca con todo el papeleo que tenía que llevar a la primera. "Vuelva usted mañana" de Larra también viene a mi cabeza con mucha frecuencia...

En fin. Muy recomendable El proceso. No he visto ninguna de las versiones que hay para el cine (no sé qué demonios habrán grabado con semejante material entre manos, y eso que una de las versiones es de Orson Welles), pero cuando vi Cómo ser John Malkovich, su esencia me recordó mucho a Kafka...

Todas las reseñas sobre Franz Kafka en ULAD: Aquí






lunes, 10 de diciembre de 2012

Der Níster: La familia Máshber

Idioma de publicación: yídish
Título original: Di Mishpokhe Mashber
Año de publicación: 1939, 1948
Valoración: imprescindible
Si queremos resumir en una palabra La familia Máshber ("crisis" en yídish), diremos que es monumental. Y no sólo porque, inacabada como está, abarque casi novecientas páginas, sino porque es sin ninguna duda una de las mayores obras de la literatura europea del siglo XX. 
Der Níster ("el oscuro", pseudónimo de Pinjas Kahanovich, quien después de sufrir la censura de su obra moriría en un gulag soviético en 1950) ambientó esta novela en la ciudad ucraniana de N en el siglo XIX, describiendo con todo lujo de detalles la vida de la comunidad judía en una época en la que ya se atisbaban los enormes cambios que traería la nueva centuria.

La familia Máshber nos habla de Moisher, el patriarca, un comerciante que ha visto tiempos mejores; de su hermano Luzzi, un hombre muy religioso; de Álter, enfermo y aislado en el ático; de Sruli Gol, un oscuro vagabundo que visualiza los peores augurios; y de un sinfín de personajes secundarios –pero no por ello menos importantes– que se encargan de desarrollar, más que la historia de una familia, una narración compleja en la que la tradición, la política, la historia, la religión y las relaciones humanas retratan en profundidad la vida de un pueblo.

Pero la obra de Der Níster destaca también por la maestría que muestra el autor en su prosa, que, haciendo uso de la ironía y el humor negro, nos descubre una obra poética elaborada con gran belleza, consiguiendo además que la lectura avance a buen ritmo y que no nos pese su extensión. 

Es una lástima que La familia Máshber, como hemos dicho, sea una obra inacabada (el primer libro fue publicado en Moscú en 1939, el segundo apareció en Nueva York en 1948 y el tercero se perdió mientras el autor intentaba sobrevivir en un gulag), y sin embargo también es una alegría que a pesar de ello haya logrado ser publicada, pues éste es uno de los pocos libros que hay que merezcan leerse, a pesar de su inconclusión.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Semana de literatura mexicana: Octavio Paz: El laberinto de la soledad

Idioma original: español
Año de publicación: 1950
Valoración: Muy recomendable

Qué mejor forma de terminar esta serie sobre literatura mexicana que con El laberinto de la soledad de Octavio Paz, poeta, ensayista, traductor, premio Nobel de literatura en 1990, antecesor del boom y uno de los escritores que más reflexionó sobre la propia identidad mexicana.

El laberinto de la soledad, el primer ensayo del autor, se gestó durante una estancia en Estados Unidos (como reconoce el autor en el primer capítulo) y es un análisis muy personal de la esencia y la historia mexicanas, sorprendente a veces y siempre sugerente, de algunos de los núcleos fundamentales de la "mexicanidad", como su carácter cerrado (que contrasta, creo, con la imagen que los extranjeros solemos tener de ellos); su hibridez y su gusto por las formas y las formalidades; su relación cercana y casi amorosa con la muerte o su afición a la fiesta como escape del propio yo. En esta obra se plasma la idea del origen mestizo de lo auténticamente mexicano: la mezcla de dos razas que comenzó con una violación, la de Malinche, la india violada por los colonizadores españoles: la "Chingada" de tantas expresiones típicamente mexicanas. México es, por tanto, un país dual y siempre enmascarado; imposible de abarcar y de conocer, incluso para los propios mexicanos.

Octavio Paz es crítico con los mexicanos y con su Revolución (recordemos que la obra fue escrita en 1950, es decir, en medio del larguísimo dominio del PRI). Critica, por ejemplo, que adopten el lenguaje y los símbolos de la democracia y la libertad, para esconder realidades que no tienen nada ni de libres ni de democráticas; se muestra también alejado de su virilidad agresiva y machista, y el papel pasivo y secundario a que reduce a las mujeres. En la comparación con los estadounidenses, siempre expansivos y confiantes en la bondad de sus ideales, los mexicanos aparecen escépticos y reservados, aunque ambas actitudes, afirma Octavio Paz, son igualmente insuficientes.

Da la impresión de que este libro, que ya fue revisitado por su autor en 1975 en forma de entrevista titulada "Vuelta a El laberinto de la soledad", necesitaría ahora, más de siglo después, una actualización profunda: el México del siglo XXI parece haber superado ya los debates sobre la "mexicanidad" y haberse perdido en otros laberintos diferentes, menos metafísicos y más pragmáticos. La voz de Octavio Paz seguro que habría tenido algo que decir al respecto.

También de Octavio Paz en UnLibroAlDíaTraducción: literatura y literalidadApariencia desnuda

sábado, 8 de diciembre de 2012

Semana de literatura mexicana: Daniel Sada: A la vista

Idioma de publicación: Español
Año de publicación: 2011
Valoración: recomendable

Lamentablemente, Daniel Sada fallecía a los 58 años, un par de meses tras la publicación de esta novela. Un escritor que, por lo apreciado aquí y por la información que he consultado previamente a esta lectura, estaba destinado, por su originalidad, a un lugar de honor en las letras mexicanas.
Ésta es una novela difícil: el estilo literario de Sada no se presta, como el libro de Bellatín a excesivas concesiones. Frases cortas, inacabadas, elipsis, algunas descomunales, uso dramático de la puntuación, lenguaje repleto de localismos (como diría David Simon, que se joda el español neutro) que no siempre pueden interpretarse fácilmente en función del contexto. Aún así, estos factores dejan pronto de ser obstáculos para integrarse como atractivos adicionales de su lectura. como estímulos que nos acerquen al autor y a la trama.

Dos camioneros engañan a su patrón para que se interese en la compra de una parcela en un lugar remoto del desierto. En el camino hacia el inexistente terreno, la simple subida de tono de una conversación es pretexto suficiente para que acaben con él a tiros. Sin finalidad económica, sin otro motivo que dar fin a la existencia de quien cruelmente los ha explotado por más de veinte años. Tras deshacerse torpemente de cadáver y camión en que se ha perpetrado el crimen, los dos inician una huida torpe y chapucera. Tan torpe que no los lleva, en primera instancia, más que a sus propios domicilios. La novela se centra en los avatares de uno de ellos, Ponciano Palma. Hombre de sesenta años para el que el crimen cometido viene a representar una especie de oportunidad de reinvención. O más bien especula en ello, pues lo que él interpreta como grandes opciones de convertir su existencia en algo excitante y con perspectivas, sólo son bandazos, justo son, desde otro prisma, confirmaciones de que la suerte le da la espalda de manera progresiva y pertinaz.

Novela abierta y dada a interpretaciones de todo tipo, desde la del crimen gratuito y casi fortuito que quiebra la existencia, hasta una fábula del hartazgo que sobreviene tras una vida de explotación laboral, la característica que imprime personalidad a A la vista es el peculiar estilo de Sada. Su entusiasta y florido uso de un lenguaje, a la vez fluido y complejo, su utilización, rozando lo percusivo,  de los dos puntos, o de los suspensivos, y de las pausas que impulsan al lector, casi, a especular con las palabras que faltan. Obviamente un libro para lectores con cierta experiencia y con un interés por historias al margen de lo usual.


viernes, 7 de diciembre de 2012

Semana da literatura mexicana: Mario Bellatín: Damas chinas

Idioma de publicación: Español
Año de publicación: 2006
Valoración: Recomendable

Un extraño libro, este Damas chinas. Una primera parte, sobria, concreta y precisa. Un ginecólogo que transita por la vida con un pragmatismo y una frialdad casi escalofriante. Cuya relación con sus semejantes es de una pulcritud clínica, tan gélida que cualquier asomo de sentimiento o de pasión se nos muestra como una impureza que desbarata su perfección. Cualquier persona que le rodea obtendrá de él exactamente lo que él pueda ofrecerle dentro de un estricto acuerdo casi mercantil. Trata con profesionalidad a sus pacientes, mantiene y cuida con su dinero y con esmero a su familia, paga a las prostitutas a las que se ha aficionado, las solicita de una manera u otra, trata con la madame sobre su gusto por la variación, deriva a las pacientes que se complican a sus colegas. Una vida dominada por lo aséptico, por lo sometido a un procedimiento que él procura seguir a rajatabla.

La segunda parte es difusa, dinámica, y, en su constante trasiego de un escenario a otro, desordenada con voluntad de serlo. Uno de los niños, hijo de una de las mujeres que se trata en su consulta, le ha descrito una historia, que el ginecólogo recuerda y evoca, y que surge de manera casual y va adquiriendo ramificaciones y tintes surrealistas, con frecuentes alegorías al desamparo, al descuido de padres hacia hijos, a la soledad del niño que intenta desentrañar los misterios y los silencios del mundo adulto que le acoge y le rodea.

Literatura más convencional la primera parte (aunque las historias con ginecólogos siempre me remitan al viejo clásico film de Cronenberg, Inseparables), tono marcadamente surrealista la segunda, donde el niño traza una elipse que me recuerda a la del protagonista de La ciudad de Mario Levrero, una especie de itinerario casi completamente onírico donde intervienen toda clase de actores: lugares de veraneo, playas con marea, edificios oficiales, ancianos, pernoctas fuera de casa, padres ausentes, bicicletas abandonadas.

Original, escrita con oficio, estilo y soltura, a base de frases cortas y sencillas, aunque algo esquiva, algo poco amigable con el lector, en su parte final, Damas chinas es una historia original, sórdida y cruel a causa, o a pesar, de su frialdad. Una novela difícil de definir de un autor que no parece dado a otorgar facilidades.

Otras obras de Mario Bellatín en ULAD: Gallinas de madera

jueves, 6 de diciembre de 2012

Semana de literatura mexicana: Sergio Pitol: Vals de Mefisto

Idioma original: español
Año de publicación: 1989
Valoración: está bien

Reconozco que, cuando en 2005 le dieron a Sergio Pitol el Premio Cervantes (¿os acordabais de que en 2005 le dieron a Sergio Pitol el Premio Cervantes?), yo fui uno de esos que preguntaron: ¿y ese quién es? La verdad es que, incluso después de leer este Vals de Mefisto, todavía no tengo muy claro quién es, pero leyendo su biografía en Wikipedia, me entero de dos aspectos que pueden influir en su forma de escribir, por lo menos en este libro: el primero es que Sergio Pitol fue agregado cultural en ciudades como París, Varsovia, Moscú o Praga; el segundo es que Pitol es un consolidado traductor para varias editoriales españolas.

Porque, efectivamente, Vals de Mefisto es indudablemente un libro cosmopolita, incluso hasta la exageración: sus relatos se sitúan en Viena, en Venecia, en París, en Samarcanda, y las referencias culturales, tanto literarias como musicales (la música ocupa un lugar central en varios relatos) son eminentemente centroeuropeas. Incluso el lenguaje es sorprendentemente neutro, sin rastro de americanismos ni de coloquialismos, ni siquiera en los diálogos; nada que ver, por ejemplo, con un Juan Rulfo. Los personajes y los narradores parecen salidos de una novela de Henry James que Pitol estuviese traduciendo (Henry James es, de hecho, uno de los escritores que Pitol tradujo al español, y aparece mencionado como referencia en el propio texto).

Otro elemento que destaca en todos los relatos es su tendencia a la metanarración o a lo metaliterario: en el primero, "Mephisto-Waltzer", una mujer lee y comenta mentalmente un relato enviado por su marido; en el segundo, "El relato veneciano de Billie Upward", se nos resume el argumento de la novela Cercanía y fuga, sobre las aventuras venecianas de una tal Alice (Pitol también tradujo a Lewis Carroll, conviene notar); en el tercer relato, "Asimetría", el texto principal (las reflexiones de las hermanas Celeste y Lorenza) viene anotado por algunas acotaciones al margen que comentan la acción; el cuarto, "Nocturno de Bujara", el menos metaficcional de todos, tiene aires de relato fantástico con estirpe en las Mil y una noches (a lo mejor por eso es mi favorito de los cuatro).

Vals de Mefisto es obviamente la obra de un escritor muy culto y muy viajado; ni que decir tiene que esto en sí no es malo, pero a veces se transparenta demasiado en el texto: hay tantas referencias a Mozart, Rossini, Borges, Rossini, Monteverdi, Virginia Woolf..., que casi se puede abrir el libro al azar y encontrarse con una. El propio estilo, sin duda elegante y trabajado, resulta algo frío. Habrá gente a la que todo esto le parezcan virtudes (a Vila-Matas por ejemplo) a mí han llegado a cansarme un tanto; está claro que Pitol es un gran escritor, de eso no hay duda, y un gran constructor de relatos; pero a mí no ha terminado de atraparme.

También de Sergio Pitol en ULAD: El oscuro hermano gemelo y otros relatos

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Semana de literatura mexicana: Juan Villoro: Arrecife

Idioma original: español
Año de publicación: 2012
Valoración: está bien

Esperaba más de este libro: aunque no sé definir bien el qué, diría que la expectativa ante su lectura incluía ciertas cualidades en dosis más elevadas de las que me ha procurado. Creía que iba a encontrar más visceralidad, más acción, más surrealismo, más claridad narrativa, más trama. Y no es que estas cualidades estén ausentes; lo están todas, pero simplemente en cantidades que alejan esta obra de lo memorable. Villoro escribe bien, es de esa escuela de escritores, muchos de ellos fuera de sus países (Villoro vive en Barcelona) que tratan magníficamente el lenguaje, que disponen de un muy notable background cultural, lo cual convierte el libro en una lectura entretenida, salpimentada de citas y menciones a la cultura contemporánea.

¿Qué falla, entonces?.

Pues, primero, que el primer planteamiento, el escenario más presente de la novela, la instalación hotelera donde acuden personajes excéntricos a exponerse a situaciones de alto riesgo (una especie de mezcla entre un hotel sadomasoquista y una de esas atracciones donde hay actores disfrazados de Freddie Krüger), acaba sonando un poco visto. De hecho, leer este libro me ha hecho decidir releer cierta novela de cierto reputadísimo escritor francés.
Luego, los personajes, empezando por los componentes de un ya extinto grupo de rock, y siguiendo con huéspedes y empleados del hotel; también, algo estereotipados en esa vida de excesos propia de sus perfiles. La irrupción de un cadáver; otro componente común a este tipo de historias. Uno lee esas primeras páginas, en las que se traza, demasiado extensamente, esa situación, y acaba dibujando un escenario como el de los capítulos de CSI Miami. Cuando esperaba, aunque quizás deba culpar a las notas de la contraportada, encontrarme sofisticados paisajes ensangrentados como los de El poder del perro, en su lugar, tengo eso, CSI Miami. Lo cual igual no sea para quejarse: el problema es que uno sabe de la calidad de Villoro, de su amistad literaria con Roberto Bolaño, uno quiere pensar en ése y en otros escritores como una especie de corriente compacta de influencia, y ese deseo no se cumple. O sea, queda claramente frustrado.
Para empezar, creo que a esta novela le irían muy bien una estructura en capítulos, una sustancial rebaja de páginas, y un planteamiento de la trama con algo más de acción física. Pues todo el libro se estructura en constantes diálogos de los cuales muchas veces incluso desconocemos el escenario. No digo lo de la estructura en capítulos sólo para justificar que yo muchas veces me haya sentido confuso y desorientado. Creo que ayudaría mucho a la gran mayoría de lectores que no leen libros de un tirón. Creo también que uno no se aturdiría pensando en si se dejó de leer alguna frase pues parece que el diálogo haya cambiado de emplazamiento.
El mencionado complejo hotelero "La Pirámide", el recuerdo difuso de un grupo de rock, un amago de relación con los cárteles del narcotráfico, y un final, algo acomodaticio, de familia (familia, por cierto, de curiosa composición) feliz. Esos mimbres podrían haber dado un mejor resultado recurriendo a una estructura más convencional. Igual en medio hubiéramos perdido esa especie de continuidad de la prosa de Villoro, que intercala menciones a músicos, a películas que optan a los Óscar, a hechos globales del siglo XXI, a cuestiones de actualidad. Pero acabo con él sin que me abandone cierta desangelada sensación de que, a falta de otras cosas, a falta de una firme mirada a los ojos, su autor ha optado por estarnos haciendo guiños todo el rato.

También de Juan Villoro en Unlibroaldía: Dios es redondo¿Hay vida en la Tierra?El testigo