miércoles, 12 de noviembre de 2025
Leonard Cline: La estancia oscura
martes, 11 de noviembre de 2025
N.D. Cocea: El vino de larga vida
- Novela de iniciación en forma del aprendizaje que el joven juez auxiliar extrae de su relación con Don Manole, noble local "apestado" y blanco de las habladurías de las "fuerzas vivas" del pueblo.
- Novela social a través de la crítica a personajillos como el alcalde, el cura, etc y las creencias / supersticiones de estos y de la contraposición entre sus ideas y opiniones y las de Don Manole (retornado de París, amante de la buena vida, el arte y los libros, etc)
- Drama lorquiano por esa historia que Don Manole narra al juez en la parte final de la novela y que marca un punto de inflexión en la vida de aquel. Esta es la parte que me ha traído a la mente a Grazia Deledda y su novela La hiedra, de temática más o menos cercana y con la que comparte protagonismo el paisaje que rodea a los personajes.
lunes, 10 de noviembre de 2025
ZOOM: La culta latiniparla, de Francisco de Quevedo
Año de publicación: 1624
Valoración: Inclasificable
Es sabido que Francisco de Quevedo fue bastante
aficionado a meterse en todos los charcos, y su sátira envenenada le llevó a no
pocos problemas. Desde luego, su diatriba más famosa fue la que le enfrentó a
Góngora, una disputa de origen sobre todo literario, no tan infrecuente en la
época (incluso en tiempos mucho más recientes), que seguramente derivó en lo
personal por lo afilado y sangrante de las críticas, materia en la que don Luis
tampoco se quedó muy atrás. Como ocurre casi siempre con los clásicos, habrá
que reconocer que, si exceptuamos quizá La vida del buscón y algún fragmento divulgado
por ciertos cantantes, la figura de Quevedo es mucho más conocida por aquellas movidas
que por sus obras. Es así, y soy el primero en apuntarme al equipo de los
ignorantes.
Y de repente se me ocurre, por una razón estúpida que no merece la pena contar, buscar qué demonios es eso de La culta latiniparla, qué se
esconde tras la obvia intención del título. Y resulta que es menos que un
opúsculo, unas poquitas páginas en las que la el
ingenio mordaz de don Francisco se explaya a gusto contra el uso de
recursos del lenguaje que pretenden aportar una pátina intelectual y
diferenciarse de lo vulgar.
No solo el cultismo o el inevitable latinismo, sino también
la metáfora voluntariamente opaca, el eufemismo relamido o la frasecita de
moda, se van desgranando bajo la verborrea satírica de nuestro autor. De manera
que si el texto en sí no da propiamente para una reseña, sí quizá para eso que
llamamos metaentrada, un comentario, una reflexión que bien les vendría hacer a unos
cuantos perpetradores de libros varios de los que abundan por ahí, incluso a
algunos escritores que intentan impresionar con su bagaje léxico, ya sea
auténtico o buscado vaya usted a saber en dónde.
Si nos fijamos con un poco más de detenimiento, una de las
claves nos la sirve el propio texto, que subraya la voluntad de quienes
utilizan estos recursos para oscurecer el mensaje, hacerlo inasequible para el
receptor, en definitiva levantar una barrera para poner de manifiesto la
superioridad del que habla: ‘su lenguaje está como una boca de lobo, con tanta
propiedad como una mala noche, y que no se puede ir por su conversacion de v.
merced sin linterna’.
Sería, es verdad, uno de los dardos que tantas veces dirigió
Quevedo hacia Góngora, pero también está descubriendo, creo yo, una forma de
clasismo: ‘Quando llamare á las criadas, no diga ola Gomez, ola Sanchez, sino unda Gomez, unda Sanchez, que unda y ola
son lo propio, y ellas, aunque no lo entienden en latín, lo obedecen en romance’.
Que no es que Quevedo fuese un rojo peligroso, ya sabemos,
pero da en el clavo al identificar el lenguaje como una forma de marcar
distancias en sociedad.
Pero tampoco dejemos de lado que la imprecación se dirige
muy concretamente a cierto tipo de mujeres caracterizadas por su inclinación
hacia este tipo de uso de la palabra. Lo cual parece que sirve para que alguien, sin
pudor ninguno, hable (en una página de internet que por supuesto no voy a
linkar) de ‘ataque machista de Quevedo a las mujeres cultas’. Como he tenido el
cuajo de leer un poco más de ese panfleto, viene a decir que don Francisco
critica que algunas mujeres de la época (después cita una por una a varias de
ellas) hubieran alcanzado cierto nivel cultural, gracias al cual podían expresarse
en la forma que se critica. Y claro, Quevedo, machista irreductible, no podía
soportar que las mujeres tuviesen acceso a la cultura.
Ya lo de tachar de machista a un señor del siglo XVII
debería hacer sonrojar a quien escribió esta estupidez, pero admitamos que son
los tiempos que nos han tocado. Pero lo peor de todo es que no se han enterado
de nada. Quevedo ni mucho menos está atacando a las mujeres cultas, que
probablemente no fuese quienes caían en el vicio que criticaba, el sarcasmo se
dirige contra la pedantería, la forma pretenciosa de expresarse para parecer
alguien interesante, escapar de la supuesta vulgaridad de lo cotidiano, quizá
para dotarse de un aura de intelectualidad de la que se carece. Si la diatriba
enfila precisamente a ciertas mujeres, muy probablemente se debe a que semejante
proceder estuviera de moda entre ellas en determinados círculos sociales. Y quién sabe si también tendrá origen en alguna experiencia personal poco grata.
Tonterías al margen, si alguien quiere ir a la fuente
original, es muy fácil descargarse el pequeño libelo, que se
lee en diez minutos, alguno más si uno se quiere detener a examinar con más
calma alguna de las expresiones de la época. Ese venenillo tiene cierta gracia,
y hasta puede dar para pensar un poco, que nunca está de más.
domingo, 9 de noviembre de 2025
László Krasznahorkai: Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río
sábado, 8 de noviembre de 2025
Pola Oloixarac: Bad Hombre
Idioma original: español
Año de publicación: 2024
Valoración: recomendable
Mucho tiempo desde que reseñé (con no demasiado buen recuerdo) mi primera lectura de Oloixarac. Doce años, cuestión que, permitidme este pequeño paréntesis de solipsismo pseudonostálgico, me produce cierto pasmo, aparte del consabido tópico del tiempo cómo pasa blablabla, también sobre el hecho de que no haya sido una autora que haya inundado el mercado, justo en una época que su perfil, por los motivos que sea, es proclive a una cierta incontinencia que el mercado literario, tal como es hoy, asimila con cierto agrado (y algo de cosdencendencia).
En todo caso, y a la vista de mis valoraciones, este ritmo, esta dosificación, entiendo que consciente y premeditada, creo que le sientan bien a su obra. Quizás, no soy capaz de aportar una explicación coherente, obre de forma retrospectiva. Leída Bad hombre tengo un cierto regusto agridulce, una sensación algo incómoda de haber sido demasiado duro anteriormente. Pero recomendar Bad hombre no es en modo alguno un mecanismo de compensación.
Para empezar, esta es una novela mucho más insertada en el presente de lo que me parecieron las otras, y su desarrollo, aún con esa tonalidad algo bolañiana consistente en saltar en escenario y tiempo y pensar que esa dispersión acaba conformando un mosaico, como esas pinturas que toman otra forma si nos alejamos de ellas, su desarrollo, repito, es coherente, casi lineal, no exageremos pues hablamos de una autora permeable no solo a sus influencias (insertadas, sobre todo hacia el final del libro) sino al propio momento literario actual, que suele arquear la ceja cuando una obra se adscribe al clásico cánon narrativo. Oloixarac ha creado una línea de confluencia con tintes de auto-ficción (tintes tan marcados que uno estaría tentado por llamar a esto crónica autobiográfica), pero creo que no. Supongo que es otro juego con el lector interponerse en medio de círculos literarios, grupos de Whatsapp, talleres creativos, y sacar a relucir los trapos sucios que pueden surgir en este submundo, o encastrar situaciones de la reciente iconografía desde la explosión de las RRSS. Aquí tenemos hashtags, cancelación, fake news, todo lo que haga falta para apuntalar el pretexto de la novela: la existencia de los bad hombres a qué Trump aludía (el tiempo, again) en la campaña de su primer mandato. Tenemos entonces algunos ejemplos de seres masculinos que actúan de manera tóxica con los seres femeninos, y, aunque ciertos detalles al final de la novela puedan suscitar alguna duda, una cierta dinámica que puede ser tan disfrutada por la indudable pericia narrativa de la autora como puesta en solfa tildándola de algún ligero deje oportunista.
Otras obras de Pola Oloixarac reseñadas en ULAD: aquí
viernes, 7 de noviembre de 2025
Patrick Horvath: Bajo los árboles, donde nadie te ve
Título original: Beneath the Trees Where Nobody Sees
Año de publicación: 2023
Traducción: Santiago García
Valoración: recomendable, pero no para todos los gustos
La pequeña ciudad de Woodcreek es una pintoresca y tranquilísima localidad donde todo el mundo se conoce, se ayuda y son amables unos con otros, un remanso de paz y calidad de vida al viejo estilo, que es especialmente apreciado por Samantha Strong, la dueña de la ferretería, una ciudadana también especialmente querida y ejemplar. Claro que Samantha necesita, de vez en cuando, darse una vuelta por la ciudad para poder explayar su verdadera naturaleza, lejos de sus vecinos. Porque Samantha resulta ser una asesina en serie que, eso sí, se cuida de matar siempre lejos de Woodbrook y, por supuesto, a ningún conocido. Sin embargo, alguien más en el pueblo comienza a cometer horrendos crímenes sin preocuparse de estas precauciones y nuestra asesina deberá asumir el papel de detective para encontrar quién es, antes de que las investigaciones oficiales la puedan localizar a ella.
jueves, 6 de noviembre de 2025
Adam Haslett: Madres e hijos
Título original: Mothers and Sons
Traducción: Francisco González López en castellano para AdN editorial
Año de publicación: 2025
Valoración: recomendable








