martes, 13 de agosto de 2024

David Jasso: La silla

Idioma original: Español
Año de publicación: 2006
Valoración: Recomendable (o no)

La editorial Apache Libros ha rescatado lo mejor de David Jasso, autor español de terror que llevaba tiempo en mi lista de pendientes. Aprovechando tan propicia ocasión leo La silla, novela de culto que llevaba algún tiempo descatalogada.

Y lo cierto es que esta experiencia literaria no me ha decepcionado lo más mínimo; a fin de cuentas, La silla se devora de una sentada y resulta tan entretenida como inquietante. Aunque entiendo que no guste a todo el mundo; ni siquiera la disfrutarán aquellos amantes del género que no estén dispuestos a enfrentarse a un argumento lleno de crueldad.

En efecto, La silla es extremadamente cruel. En estas páginas, Jasso se transforma en un sádico demiurgo que hace sufrir lo indecible a sus personajes. A quien más atormenta (tanto en lo físico como en lo psicológico) es a Daniel, el protagonista de la historia.

Escritor de terror de cierto renombre, Daniel pide a su esposa Irene que lo ate a una silla con tal de documentarse para su próxima novela. Esta decisión se revelará particularmente desadortunada cuando una serie de acontecimientos le dejen inmóvil y amordazado en una casa aislada, con Irene muerta y su hijo Víctor, un bebé que no puede valerse por sí mismo, totalmente indefenso.

«La cosa tenía su gracia, tantos esfuerzos, tantos dolores, ¿para qué? (...) Sí, todo era una broma. Una broma enorme y desproporcionada. (...) Pasó un minuto, dos. Y seguí carcajeándome. Sin humor, sin alegría, cada risotada era un reto, un lamento. Tumbado boca abajo en el suelo, atado a una silla medio plegada. En el límite de la degradación humana. ¡Ja, ja! Risas violentas y ruidosas. No podía detenerme. Con mi esposa corrompiéndose en la cocina. Más carcajadas histéricas. Sí, era muy gracioso. Qué broma tan buena me habían gastado. Y había caído en ella como un pardillo. ¡Pfff! ¡Ja, ha! Y el hijo sufriendo una terrible agonía en el salón, eso si todavía vivía.»

Así pues, angustia, desesperación y claustrofobia son algunas de las sensaciones que transmite la novela de Jasso. Porque estamos frente a una agónica carrera a contrareloj en la que Daniel debe salvarse a sí mismo y a su bebé; estamos frente a una historia de supervivencia y degradación humana, narrada con toda crudeza y visceralidad.

La silla recuerda (en más de un aspecto) a obras de Stephen King como Misery o El juego de Gerald. Y aunque no alcanza la calidad y tensión de éstas, sigue exhibiendo un envidiable nivel y cierta personalidad autoral. 

Entre sus muchas virtudes destacaría que:

  • No puedes dejar de leerla hasta terminarla.
  • Exprime correctamente a su limitados premisa, escenario y elenco.
  • Tiene pasajes "gore" o escatológicos bastante logrados.
  • Juega adecuadamente con las expectativas del lector (por ejemplo, al mostrar cómo muere Irene, quien era la mujer que esperaba fuera de la casa del protagonista al inicio de la historia y cómo actúa la desdichada madre cuyo hijo se suicidó presuntamente a causa de un relato de Daniel).

Por otro lado, de La silla no me han acabado de convencer:

  • Su duración. Las puntuales digresiones del argumento y el estilo recargado dilatan el conjunto.
  • Su ritmo. Pierde fuelle en el nudo y nunca logra reponerse del todo.
  • Su humor. Aunque bien integrado en determinadas ocasiones y deliciosamente cáustico en general, sabotea el tono de ciertas escenas y mengua la tensión o angustia que éstas evocan.
  • Su desenlace. En él, Jasso se decanta por un giro sobrenatural algo efectista. Éste no me convence ya que, dado que no había sido anticipado, se antoja gratuito y forzado; además, sus implicaciones restan crueldad al concepto global.

La edición de Apache Libros que he leído está hecha con reverencia, cariño y mimo por la obra de Jasso. Incluye, además de La silla, dos relatos bastante resultones de clara vocación abstracta ("La rueda del autobús", sobre el desencanto vital, y "Las palabras", sobre el bloqueo creativo); también presenta varios prólogos (demasiado entusiastas, a mi juicio, y que sólo cuentan batallitas de quienes lo firman con el autor), unos curiosos agradecimientos e incluso unas entrañables tomas falsas.

lunes, 12 de agosto de 2024

José Lezama Lima: Paradiso

Idioma original: Español

Año de publicación: 1966

Valoración: Fuera de concurso 

16 días han pasado entre el comienzo y el final de mi lectura de Paradiso. Podría contar cualquier milonga, sí, pero he de confesar que, junto a momentos de verdadero goce lector, ha habido ocasiones en las que he estado muy cerca de abandonar. Veremos después los motivos.

Dicho esto, resulta imposible condensar Paradiso en las aproximadamente 500 palabras de nuestras reseñas. Tocará, por tanto, ir al grano y centrarnos solo en algunos aspectos del libro. 

Clasificación:

¿Es Paradiso una novela o un poema en prosa? Pues aunque tenga largas partes que podrían ser leídas, a su manera, como novela histórica (la parte referente a la emigración) o como novela de formación (los años de adolescencia de Cemí), creo que es más correcto referirse a Paradiso como poema en prosa. En cualquier caso, se trata de un texto con una altísima carga autobiográfica (y homoerótica) que podríamos definir como híbrido entre Marcel Proust, James Joyce, un Alejo Carpentier pasado de vueltas y un Cortázar absorbido por el espíritu de Morelli.

Argumento:

En líneas generales, el texto recorre la vida de José Cemí, incluyendo fragmentos anteriores a su nacimiento (porque la vida de uno no comienza con su nacimiento). Pero es una generalización muy burda. Hay líneas secundarias, personajes que entran y salen, digresiones poetico-filosóficas que rompen la lectura convencional, etc.

Personajes:

Ya hemos dicho que Paradiso es más un poema en prosa que una novela y eso se observa en unos personajes que son más arquetipos que otra cosa. No hay un desarrollo o una evolución de los personajes propiamente dicha. Fronesis, Foción, el padre de Cemí, Oppiano Licario y demás familia, todos ellos son representación de determinados valores y pasan por la vida de un Cemí que es aprendiz, testigo, amigo, compañero, etc

Estilo:

La clave de Paradiso. Una fiesta del lenguaje (más surrealista que barroco, en mi opinión), un texto de un plasticidad desbordante, plagado de símiles y metáforas demasiado crípticas en ocasiones. Pero, además, intercalan el texto digresiones de carácter filosófico (morelianas?) que hacen que la cosa se ponga más cuesta arriba que el Stelvio para aquellos que la formación en la materia es más bien escasa. 

Conclusion:

Sería estúpido recomendar Paradiso a cualquier lector. De hecho, creo que es un libro inaprehensible en su conjunto. Pero sí que es un libro al que en algún momento hay que acercarse e intentarlo, más dejándose llevar por las sensaciones e imágenes que Lezama entrega que tratando de sumergirse en una trama más bien difusa.

La anécdota:

Cuenta la leyenda que Cortázar le dijo a Lezama que el texto tenía demasiadas comas (correctores, absteneos de leer a Lezama), a lo que este contestó que el era asmático y que buscaba que el texto respirara como un asmático. 

P.S. 1:

Si tuviera que elegir alguna parte del texto, me quedaría con el extraño y magnético capítulo XII, con la narración de la estancia de la familia Cemí en Florida y con un personaje tan llamativo como Alberto Olaya (tío de Cemí)

P.S. 2: 

Sirva como ejemplo un pasaje del texto, que además ofrece algunas de las claves del mismo:

Sabían que el conformismo en la expresión y en las ideas tomaban el mundo contemporáneo innumerables variantes y disfraces, pues exigía del intelectual la servidumbre, el mecanismo de un absoluto causal, para que abandona su suposición verdaderamente heroica de ser, como en las grandes épocas, creador de valores, de formas, el saludador de lo viviente creador y acusador de lo amortajado en bloques de hielo, que todavía osa fluir en el río de lo temporal.

domingo, 11 de agosto de 2024

Benjamín Labatut: La piedra de la locura

Idioma original: español

Año de publicación: 2021

Valoración: recomendable

Pues menudo reseñador estoy hecho: tan de espaldas a las novedades que debo enterarme con varios meses de retraso (en la era de Internet: una eternidad y media) del revuelo que hay con este escritor chileno. Primera referencia suya, la reseña de Koldo de MANIAC, que se me pasa algo por alto en medio de tanta vorágine y hace muy poco la de Un verdor terrible, y, en el colmo de la originalidad oportunista, aprovecho el relajamiento del verano para zamparme, en apenas un par de semanas, sus tres referencias para Anagrama que parecen constituir el corpus de este joven escritor chileno con apariencia de estrella del rock. 

De hecho mi desvergüenza ya es absoluta, pero, público que nos lee, 42 grados son demasiados para vencer la pereza y desisto de publicar comentarios endogámicos en las acertadas reseñas de Koldo y me limito a suscribir el colofón de una de ellas: esperamos a Labatut en otro registro una vez ha demostrado su solvencia en este curioso género que (¿por dónde anda Jean Echenoz?) cuenta con algún precedente quizás no tan directo pero cuesta definir: ¿ficción no ficcional divulgativa con alguna pretensión polémica? (en adelante FNFDCAPP). En todo caso, otro de esos escritores que, a pesar de algún pequeño truco algo tramposo, hay que leer, pues Labatut se las apaña no sólo para ser contemporáneo en su estilo, en su desparpajo, sino que también rezuma referencias clásicas no solo en el ámbito científico sino también en el literario. De hecho, la primera mención en este breve La piedra de la locura es Lovecraft y esto ya muestra un poco el motivo de que estos dos artículos no encontraran acomodo en sus otros libros. 

El ámbito científico es diferente y aquí no estamos metidos ni en física ni en matemática e incluso el tono es más comedido: Labatut no emplea el gatillo que tanto fascina en sus obras. No hay especulación vivencial y sí testimonio directo que abarca - aparte de la mención a otro grande como Philip K. Dick - desde la revuelta de Chile de hace unos años hasta cuestiones más prosaicas que, curiosamente, apuntan en dirección oblicua a sus otras obras y confirman cierta sensación - agradable, por supuesto - de contextualización, de obra en progreso. A seguir exhaustivamente.

Todos los libros de Benjamín Labatut reseñados en ULAD: aquí


sábado, 10 de agosto de 2024

Lob, Rochette & Legrand: Rompenieves

Idioma original: francés

Título original: Le Transperceneige 

Año de publicación: 1982 (primer álbum); 1999 y 2000 (segundo y tercer álbumes)

Traducción: Diego de los Santos 

Valoración: bastante recomendable 

¿Qué tal va el verano? ¿Cómo lleváis la canícula del ferragosto (obviamente, me refiero a quienes nos lee desde el hemisferio norte, suertudos de por ahí abajo)? Bueno, pues para refrescarse un poco, al menos la mirada y la mente, qué mejor que pasar un rato de asueto con un libro lleno de imágenes de nieve, de paisajes helados, aventuras a muchos grados bajo cero... Si esa es vuestra opción, este es vuestro libro, en el que nos narran el inacabable trayecto del tren Rompenieves, impulsado por una máquina de movimiento perpetuo, en el que se ha refugiado lo que queda de la Humanidad tras el consabido desastre climático, que ha convertido  la Tierra en un planeta congelado, una bola gigante de helado en la que ninguna vida es posible...

Lo que queda de Humanidad, por cierto, que reproduce los peores defectos de la Humanidad, porque el tren Rompenieves se encuentra estrictamente jerarquizado por clases sociales, con los dirigentes disfrutando de mayor espacio y de los lujos posibles cuanto más cerca de la locomotora, mientras que la clase baja se agolpa encerrada en los vagones y vigilada por los soldados (la metáfora, como puede verse, no es muy sutil, pero funciona). Del último vagón consigue escapar uno de sus moradores, Proloff, quién, tras se capturado por sus vigilantes, es conducido para su interrogatorio, junto a Adeline Bellau, una activista pro-derechos de los más favorecidos, hasta la cabecera del convoy de 1001 vagones. En ese periplo a través de las instalaciones del Rompenieves y su estratificación social consiste la primera de las historias, la original, que componen este volumen integral, publicada en 1982 en À suivre -revista mensual de BD de la editorial Casterman- y que fue llevada al cine de forma magnífica por el gran Bong Joon-ho en 2013 (aunque el guión alteraba en buena medida la trama), antes de convertirse en una serie de Netflix.

La segunda y tercera historias reunidas en este volumen y tituladas El apeador y La travesía, con Benjamin Legrand de guionista, una vez fallecido  Jacques Loeb, cuentan con el estilo de Jean-Marc Rochette evolucionado desde el dibujo perfectamente delineado, con un blanco y negro contrastado -heredero del cómic americano de los 40 y 50- a un trazo más difuminado, inmerso en una escala de grises, más apropiado, quizás, para retratar a unos personajes más ambivalentes. Porque si bien el protagonista de estas nuevas aventuras, Puig Vallès, un "apeador" -es decir, un kamikaze al que se envía a cumplir misiones en el helado exterior cuando el tren se detiene- del tren Rompenieves Dos  o Rompehielos, réplica más grande y autónoma del Rompenieves original, podría considerarse, en un principio, como una mera réplica, también, de Proloff, su posición, en principio de antihéroe, resulta más ambigua, lo mismo que ambiguas parecen las intenciones del comité político-religioso-militar que rige el convoy y, particularmente, la posición del consejero Kennel.

Igual de interesantes que su lectura política resultan algunos temas que nos proponen los autores de este "Rompenieves reloaded"; además del cataclismo medioambiental  que ya conocemos, se nos habla del papel manipulador de la religión, de la amenaza de los variados illuminati que pululan por el mundo, por ridículos que puedan parecernos -en este caso, el ínclito Metrónomo, "cosmosista", en vez de terraplanista, pero da lo mismo- o de la creación de falsas y anestesistas realidades, como se dedica a hacer Val, la hija de Kennel, creadora de mundos virtuales... y sin IA, que tiene más mérito.

En suma, una novela o novelas gráficas postapocalípticas que a los tropos habituales del género suma un escenario original y el sabor inequívoco del cómic o la bande dessinnée ochentera, con su vis heterodoxa y hasta contestataria, cuando, al menos en Europa, este medio partecía estyatr a la vanguardia  y sus posibilidades, infinitas, con multitud de revistas y editoriales disputaándose las obras de grandes creadores -el epílogo de esta edición integral, por cieerto, es de Jean-Pierre Dionnet, editor de la mítica Métal Hurlant-, lejos aún de la invasión del manga y los superhéroes y, sobre todo, de su omnipreswente merchandising... Bueno, quizñas esté exagerando y la noastalgia, ciertamente, si no es in error, tampoco es una solución para todo. En cualquier caso, Rompenieves sigue siendo una gran novela(s) gráfica(s), de las que te permiten pasar un buen rato, a la vez que te obliga a pensar un poquito. Que el mensaje o transfonde sea, como ya he comentado, un tanto obvio no es óbice para su validez. El famoso ascensor social no es aquí vertical (como por ojemplo, en El edificio, de nuestro padre fundador, otra distopía de lo más interesante), sino horizontal y cuesta sangre, sudor y lágrimas hacerlo avanzar. pero la alternativa, quedar a la intemperie, es aún peor... La película de Bong  Jong-ho proponía, en cierto modo, una alternativa...pero eso, como suele decirse, es otra historia.

viernes, 9 de agosto de 2024

Colaboración: Alas de sangre de Rebeca Yarros

Idioma original: Inglés
Título original: Fourth Wing
Año de publicación: 2023
Traducción: Graciela Romero Saldaña
Valoración: Excrementicio

¿Qué decir de esta novela? Al empezar a leerla se me antojó escrita por una persona en la pubertad avanzada o en la temprana edad adulta por la inmadurez que transmitía. Sin embargo, me llevé una sorpresa al descubrir que la autora era una señora mormona ya entrada en la madurez, con un marido exmilitar y una colección de hijos tamaño yogur pack familiar.

Para los menos enteradillos, vamos a dar un poco más de contexto. Desde hace unos años se han ido manifestando unas etiquetas literarias llamadas new adult y romantasy. Ambos géneros convergen bastante, pero vamos a decir que el new adult es un refrito del young adult con guantes negros de encaje sin dedos. El romantasy sería más bien... ¿Un intento desganado de porno con elementos de fantasía? Si ambos géneros comparten algo es su amplia difusión por TikTok (los conossieurs sabrán lo que es BookTok). ¿Vemos por dónde van los tiros? El otro gran punto en común es que las novelas que producen parecen directamente sacadas de Wattpad, o por lo menos la calidad está ahí ahí.

Pero basta de preámbulos. ¿De qué va esta novela? Pues de dragones cachondos, muy cachondos. De jovenzuelos cachondos, muy cachondos. Además, hay grifos (aunque no se dan señas de que estén cachondos), magia, intriga política... Vamos, sólo le faltan vampiros y adrenocromo.

La historia se abre con nuestra joven protagonista, Violet Sorrengail, siendo obligada por la germanov de su madre, militar de alto rango y fría como la sangre de los reptilianos que nos gobiernan, a alistarse como cadete de jinete de dragón, la élite de la élite del ejército. Esto es muy dramático, ya que hay cantidad de muertes en el adiestramiento, por no decir que los cadetes se matan entre ellos en una suerte de darwinismo trasnochado para eliminar a aquellos que puedan suponer un lastre.

Extra dramatismo porque la joven Violet tiene una enfermedad que la hace ser físicamente más endeble que un edificio de Calatrava. Por suerte, todo esto se compensa con su gran inteligencia y con una  armadura to guapa que le regala su hermana (es que ya ni se esconde el plot armor, joder).

El reino que habita la protagonista, Navarre (con e), lleva siglos enzarzado en una guerra con el reino vecino, Poromiel (con una sola r). Navarre tienes jinetes de dragón y Poromiel jinetes de grifo. La guerra parece llevar estancada todos esos siglos, pero aquí y allá se van dando pistas de que algo más se está cociendo...

Durante su adiestramiento, la joven Sorregail conoce a un chico malote, hijo de un cabecilla rebelde ejecutado, llamado Xaden. El susodicho está más cañón que una batería de artillería rusa. Aquí se inicia un romance calenturiento de quiero pero no puedo que se me antoja un intento del tan socorrido de enemigos a amantes, pero tan malo y torticero que me hace preguntarme si realmente era esa la intención.

(Hago un pequeño alto en el camino para mencionar que la autora padece de la misma enfermedad que la protagonista. Además, según ella Xaden está basado en su marido. Dicho esto, me abstendré de hacer
comentarios Freudianos.)

Violet supera todas sus pruebas gracias a su sagaz astucia y consigue establecer un vínculo no con uno, sino con dos dragones. Estos vínculos permiten a jinetes y dragones intercambiar pensamientos y emociones, además de permitir a los primeros hacer magia. (Cómo no, nuestra protagonista se vincula con el dragón más poderoso; cómo no, es la primera persona en la historia en vincularse con dos dragones; cómo no, su segundo dragón es de un tipo especial que le da poderes únicos.)

Entre todo este bochorno hay una trama de trasfondo que, sinceramente, no sé cómo tomármela. Intuyo que la intención era crear un aura de misterio que fuese in crescendo a lo largo de la novela, para al final hacer una revelación apoteósica. Este “secreto” es tan aparente desde el primer momento que no sé si es que estamos ante un pésimo desarrollo o es que la autora nos toma el pelo.

Resumiendo, la guerra contra Poromiel se está usando como tapadera de otro conflicto. En este universo existen unos seres mitológicos llamados venin, una suerte de humanos corrompidos por hacer magia sin dragones. Dichos espantaviejas resultan ser muy reales y estar amenazando a ambos reinos. Recalco que esto se ve venir desde el minuto uno, así que reniego de haber hecho un spoiler.

En fin, poco más que añadir aquí. Básicamente, estamos ante una colección de personajes, argumentos e interacciones de cartón piedra y totalmente olvidables. El desarrollo del mundo es simplista, incoherente y a conveniencia. Lo único salvable son las risas (no intencionadas) que te podrás llevar. (Vemos, por ejemplo, como la protagonista hace que caigan rayos cada vez que tiene un orgasmo -que tiemble el culo de William Wallace- por la incapacidad de controlar sus poderes, llegando a provocar un incendio. En otra ocasión ella y el rebelde malote tienen sexo tan salvaje que destrozan todos los muebles de la habitación - ¿publicidad subliminal de Ikea?-.)

Luego, por casualidades de la vida, los dragones de ambos muchachos son amantes, así que cuando hacen el acto lagartal el vínculo mental que tienen con sus jinetes hace que estos últimos se pongan más calientes que la batería de un patinete Xiaomi. Por suerte la autora no es explícita en esto y nos ahorra las escenas de bestialismo, pero para eso ya están los fanfics, ¿no?

La verdad es que lo único que he aprendido leyendo Alas de sangre es que si Dios existe sin duda el mormonismo no es la verdadera fe cristiana. ¿Que cómo lo sé? Pues porque si no ya habría fulminado a esta señora con un rayo hace bastante tiempo.

Eso es todo, amigos. Quisiera cerrar la reseña citando el que para mí es sin duda el mejor pasaje de esta novela y de toda la historia de la literatura: Sin despegar sus ojos de los míos, entra en mi cuerpo con un profundo movimiento de cadera y va ocupando cada centímetro hasta que está envainado por completo hasta la empuñadura.

Firmado: JM

jueves, 8 de agosto de 2024

Reseña + Entrevista: Florido granado caduco marchito de Sara Baume

Idioma original: inglés

Título original: Spill Simmer Falter Wither

Traducción: Isabel Ferrer, Carlos Milla

Año de publicación: 2015

Valoración: muy recomendable 

De existir algún premio literario para los mejores títulos de libros, yo tengo mis favoritos: El marino que perdió la gracia del mar, ¡Espérame en Siberia, vida mía!, Por quién doblan las campanas, El ruido y la furia, y, claro, este libro de una autora que conocí recientemente, Florido granado caduco marchito, de Sara Baume. Siento que hasta podría ser uno de esos microrrelatos, además de sugerirnos el tono del libro.

Un hombre de mediana edad, que desde el inicio se nos presenta como una persona solitaria y un tanto desadaptada, visita un refugio para adoptar a un perro tuerto, víctima de maltratos. No sabemos si acaso se siente identificado con el pasado desafortunado del animal, con su desamparo o con su visión limitada. Ambos personajes, en su vulnerabilidad y soledad, encuentran un espejo en el otro, una forma de compañía que les permite enfrentar la crudeza del mundo exterior (e interior).

Los paisajes de la Irlanda rural son descritos con una sensibilidad casi pictórica, característica especial de su autora. Sara Baume, quien reside en el suroeste de Irlanda, está inmersa en esos mismos paisajes que describe con tanta precisión y belleza. La proximidad de Baume a estos paisajes le permite capturar la interacción íntima entre el ser humano y su entorno de una manera que solo alguien que vive y respira ese mismo aire podría hacerlo.

Este no es un libro recomendable para aquellos que buscan grandes eventos o giros dramáticos de la trama. Más bien, la historia se desarrolla a través de pequeños momentos, ya sea evocaciones de recuerdos, eventos cotidianos o ensoñaciones, que Baume logra transmitir con una prosa poética. Entiendo que la reseñada aquí es la versión en español, la cual conserva hasta cierto grado la esencia del original en inglés, pero este es uno de esos libros en los que es necesario echarle un ojo a la versión original y, de ser posible, leer algunos pasajes en voz alta. He aquí donde reside la fuerza de la novela: en el lento desvelar de las emociones, el ritmo y las pausas. La sonoridad de ciertos pasajes, los silencios, incluso las rimas, no solo enriquecen la experiencia de la lectura, sino que también ayudan a situarnos en cierto estado de ánimo en sincronía con la narración.

Florido granado caduco marchito es una obra que ofrece una mirada introspectiva sobre la soledad y la compasión, con honestidad y humanidad. Sara Baume ha creado una narrativa que, aunque melancólica, está llena de belleza y empatía.

Agradezco a Sara por tomarse el tiempo para platicar conmigo sobre sus libros y su arte:




miércoles, 7 de agosto de 2024

Alicia Fenieux Campos: Extintas

Idioma original: Español

Año de publicación: 2023

Valoración: Recomendable

Cinco relatos escritos para no olvidar a las mujeres que pudimos ser componen este breve y recomendable Extintas de la chilena Alicia Fenieux Campos. Mujeres de edades variadas pero siempre sometidas al peso de convenciones, prejuicios, recatos o imposiciones, si bien siempre intentando superar, de una forma u otra, la situación en la que viven.

Abre el volumen Guillermina, mujer de unos 40-45 años y que parece una copia de tantas otras. Un renacimiento, desubicaciones y recelos protagonizan un relato, sin más, "agradable" de leer.

Sube el nivel La abuela Yaya, un relato más impactante y más atrevido en lo formal en el que quiénes somos y quiénes parecemos ser, junto con las culpas heredadas, ocupan el lugar central.

Insiste la autora en jugar con los dualidades y mundos diferentes en Marianela, relato protagonizado por una adolescente de 16 años que viene a ser un cuerpo extraño rodeado de "gente bien". Es un relato de corte iniciático en el que la búsqueda de un sentido de pertenencia y el miedo a la diferencia juega un papel primordial.

Conchita me resulta algo menos interesante. La toma de conciencia de una dependencia, en cierto modo autoimpuesta, supone el punto de ruptura de un relato que me deja con sabor de boca algo agridulce, por algunas posibilidades inexploradas que parecen quedar por el camino.

Cierra Yasna Negrete Negrete, relato de corte circular en el que la autora hace gala de un humor negro que ya apuntaba levemente en relatos anteriores y que sienta de maravilla a un relato sobre el deseo de pertenencia y de huida de un pasado más o menos oscuro.

En resumen, Extintas es un conjunto de textos de corte realista con los que Fenieux Campos traza el retrato, sin maniqueismos ni discursitos fáciles y con buenas dosis de humor, de unas mujeres fuertes (pese a estar jodidas) que tratan de abrirse camino en un Chile y en un mundo dual.