domingo, 4 de abril de 2010

Simone Regazzoni: Perdidos. La filosofía

Idioma original: italiano
Título original: La filosofia di Lost
Fecha de publicación: 2009
Valoración: recomendable (¿en serio le vas a poner un "recomendable"?)

Querría decir tantas cosas sobre este tema, que no sé ni por dónde empezar. Aviso desde ya: me va a salir la reseña más confusa en mucho tiempo. O quizá no sea confusa, sólo haga uso de una compleja narratividad. Ejem. Empezaré -aunque ya he empezado: esto es un flashback- diciendo que en cuanto supe de este libro me entraron ganas de dos cosas: 1. leerlo inmediatamente y 2. asesinar a su autor.

¿Nunca habéis descubierto que alguien ya ha escrito el libro que debíais haber escrito vosotros? Un libro que habéis imaginado, soñado, incluso esbozado quizá; y de pronto lo veis ahí, reluciente en una librería, rodeado por una de esas fajas rojas con elogiosas citas de críticos de Babelia, como si alguien os lo hubiera robado ostentosamente y nadie se diera por enterado. Ah, Regazzoni, te juro que en mi imaginación te persigo hasta ese despacho tuyo de la Universidad Católica de Milán y te hago confesar el robo con métodos propios de Sayid.

¿Que a qué viene tanto despecho? Viene a que Lost es una maravilla literaria. Un artilugio narrativo que incorpora todos los trucos de la alta cultura del XX para contar esas historias de siempre sobre muerte, amor y búsqueda, que son las que importan y conmueven. Lost es épica, y si alguien se rasga las vestiduras por esto, se lo voy a poner más fácil: la única ventaja de la Ilíada sobre Lost es que se escribió antes. (Apedreadores, diríjanse a los comentarios, gracias.) ¿Cómo no querer escribir sobre algo así? ¿Cómo no querer combatir desde la propia filosofía ese desdén pedante -y tan de filósofo- por "la cultura de masas"?

Pero he aquí que ya lo ha hecho alguien (ah, Regazzoni...). Inevitablemente, mi lectura ha estado marcada por el resentimiento. El primer impulso fue endosarle un "repugnante", fustigar las pretensiones del libro, denunciar sus abusos interpretativos, "y que se fastidie ese Regazzoni, ¡ja!". Pero seamos honestos: no puedo hacer eso. No sólo coincido totalmente con el propósito del libro, sino que me parece que éste se realiza de un modo respetable (aunque todo se puede mejorar, Regazzoni). Se trata de reivindicar que la filosofía puede y debe ocuparse de los productos del cine y la televisión -de la cultura pop, si queremos llamarlo así- con la misma o con más razón que de los productos de la "alta cultura". Además, Regazzoni se ocupa de Lost de una manera digna. Quiero decir con esto que el subtítulo del libro -"Las claves de Lost"- podría llevar a pensar que estamos ante una especie de revelación a lo Dan Brown. "La isla es...redoble de tambor...¡la vida! (tachán) o ¡el lenguaje! o ¡el inconsciente!" Como si algo así pudiera hacerse legítimamente, sin violentar el texto que trata de interpretarse.

Pero no, ya digo que lamentablemente Regazzoni no cae en tales simplezas (y mira que me fastidia reconocerlo). De hecho, hace tantos esfuerzos para evitar este tipo de interpretaciones alegóricas que a veces se queda corto. (Sí, eso es, se queda corto, por ahí puedes atacar.) Toma ciertos temas de Lost -la insularidad, la tortura, la búsqueda de la verdad, los saltos en el tiempo- y los relaciona con reflexiones de Derrida y Deleuze, fundamentalmente. Y por supuesto que encuentra paralelismos, sin necesidad de violentar el texto, pero parecen paralelismos aislados, fragmentarios. Y sin embargo Lost, con sus vueltas y revueltas narrativas, aspira a ser un todo unitario.

¿No cabe ver entonces ninguna tesis implícita en el conjunto de la narración? ¿Sobre lo que significa estar vivo, vivir en comunidad, ser un nosotros frente a otros? Regazzoni, por ejemplo, subraya la cantidad de capítulos que comienzan con el primer plano de un ojo que se abre, pero lo interpreta como una vindicación del relativismo. Muchos de esos capítulos narran la historia de alguno de los personajes, mediante saltos en el tiempo. Esta forma de narración, ¿no nos dice nada sobre el concepto de identidad personal que estamos hoy dispuestos a aceptar? El libro señala también, acertadamente, cómo los guionistas han huido del "modelo Robinson": los supervivientes del Oceanic 815 no tratan de construir desde cero ninguna sociedad. Esta incapacidad (o falta de voluntad) para la construcción social, ¿no tendrá algo que ver con la figura cambiante y fantasmal de los Otros? ¿Es posible un nosotros cuando los Otros se revelan de continuo como algo distinto de lo que se pensaba?

Y así, querido Regazzoni, concluyo diciendo que sí, que tu libro está bien y que probablemente podrán disfrutarlo tanto los fans de Lost como los fans de la filosofía postmoderna. Pero que no es aún el libro definitivo sobre Lost. Y tú me dirás: "no puede haber un libro definitivo sobre Lost, ni sobre nada". Y tendrás razón, maldito.

(A todo esto: muchísimas gracias a mis amigos por regalarme este libro para mi cumpleaños.)

sábado, 3 de abril de 2010

Antonio Tabucchi: Sostiene Pereira

Idioma original: Italiano
Título original: Sostiene Pereira
Año de publicación: 1994
Valoración: Muy recomendable

Sostiene Pereira ocupa, desde que lo leí por primera vez, un lugar de honor entre mis "libros regalables": pequeñas joyas literarias de las que uno se enamora prácticamente a primera vista y que es casi imposible que a alguien no le gusten. Resulta complicado dar a estos libros un valor estético absoluto: ¿son Sostiene Pereira, o Seda, o El coronel no tiene quien le escriba, obras de arte que resistirán el paso de los siglos? No lo sé; pero sí se que son lecturas que pueden "crear afición", y eso sí que es algo magnífico, y algo que obras como El Quijote, Fausto o La Odisea no pueden hacer, porque son, por decirlo de alguna manera, "libros para conversos", hace falta tener ya una costumbre lectora para poder disfrutarlos.

Lo mejor de Sostiene Pereira es, precisamente, que está escrito con una ligereza admirable, con una ironía simpática (cervantina, podríamos decir) hacia sus propios personajes: Pereira, un hombre viudo, obeso, católico y obsesionado con la muerte y la resurrección de la carne (y aficionado a la "tortilla a las finas hierbas" y a la limonada), y Monteiro Rossi, un joven idealista y de izquierdas, ingenuo, desaliñado y romántico. El primero, encargado de una sección cultural en un periodicucho lisboeta, contrata al segundo para hacer reseñas necrológicas de escritores (a ser posible, católicos y franceses), y sus vidas se entrelazan en una relación de simpatía, incomprensión y malentendidos conmovedora.

Aunque quizás lo que hace que esta novela sea aún más grande no es la ligereza en sí misma, sino el contraste entre esa ligereza y el oscuro telón de fondo sobre el que se sitúa: estamos en 1938, en el Portugal salazarista, con la Guerra Civil española en desarrollo y los fascismos europeos en su momento de mayor gloria, en una Europa en la que los judíos son acosados impunemente. En este contexto, vendría a plantear la novela, ¿es moral, o incluso posible, mantenerse neutral, vivir al margen, aislarse en las desgracias personales o en la mera contemplación estética y artística? Pereira, mientras engulle una tortilla a las finas hierbas, sostiene que no...

También de Antonio Tabucchi en ULADEl tiempo envejece deprisaEl ángel negro

viernes, 2 de abril de 2010

Susan George: El pensamiento secuestrado. Cómo la derecha laica y la religiosa se han apoderado de Estados Unidos


Título original: Hijacking America. How the Religious and Secular Right Changed what Americans Think
Idioma original: inglés
Año de edición: 2007
Valoración: Muy recomendable

Para los que no conozcáis a Susan George, os diré que es presidenta del comité de planificación del Transnational Institute de Ámsterdam, filósofa y analista política. Y me quedo corta. Porque esta estadounidense nacionalizada francesa tiene un curriculum que le cortaría la respiración a cualquiera. ¿Por qué os cuento esto? Porque creo que es importante señalar que la autora del libro que estoy a punto de reseñaros es una profesional muy bien documentada y con una gran experiencia a sus espaldas, que no hace una afirmación si no está 100% segura de que lo que dice es cierto.

En El pensamiento secuestrado, George le muestra al lector quiénes son los que realmente gobiernan Estados Unidos, quién lleva el timón de un país que es algo más que la Casa Blanca y las grandes ciudades cosmopolitas tan del gusto de los europeos y que tan poco reflejan la realidad política y social del grueso de la nación. Así, con un lenguaje ameno y directo, la autora desgrana la red de organizaciones, iglesias y lobbies políticos y empresariales que ha conseguido que en los últimos cincuenta años el pensamiento ultraconservador se haya adueñado del panorama cultural, político y religioso del país.

George nos muestra una sociedad estadounidense que ha quedado reducida a un grupo de consumistas ultrarreligiosos que sigue ciegamente una derecha que ha ido eclipsando los graves problemas sociales que sufre la nación a base de desviar la atención hacia trifulcas basadas en las políticas del cuerpo y la sexualidad (aborto, eutanasia, derechos de los homosexuales...) y amenazas terroristas "fantasma". Así mismo, nos informa de los intereses de estas personas (que no son, como muchos ingenuamente creen, cuatro locos y cuyas decisiones nos afectan más de lo que creemos): crear un Estado controlado por la libertad económica, reduciendo los gastos sociales, desprotegiendo a los trabajadores y disminuyendo los servicios básicos, como la atención sanitaria.

A pesar de que el objeto de estudio de este libro son los Estados Unidos, cualquiera puede ver que el viejo continente empieza a tomar la misma dirección conservadora, algo que, como afirma George, debemos evitar. Sin adherirse a ningún partido político, la autora nos anima a pensar de forma crítica y a pelear y luchar por nuestros derechos y libertades, pues no hay que olvidar que hay quienes llevan décadas trabajando para arrebatárnoslos y sólo nosotros podemos impedir que lo consigan.

jueves, 1 de abril de 2010

Arundhati Roy: El dios de las pequeñas cosas

Idioma original: inglés
Título original: The God of Small Things
Año de publicación: 1997
Valoración: Muy recomendable

Valiéndose de un tema recurrente que - a modo de puntuación rítmica - actúa igual que en un poema o una composición musical, la autora compone una obra lírica y crítica, la primera suya y única de ficción hasta el momento. Un fragmento de la realidad de la India en el que descubrimos escenarios fascinantes, ritos seculares y pasmosas contradicciones. A causa de la reiteración de dicha escena, podría parecer en un principio que el nudo de la historia queda estancado en un punto, pero no es así: avanza sin pausa, si bien lo hace a un ritmo apacible y constante, tal como transcurre la vida en aquellas latitudes.

Como telón de fondo omnipresente, vemos el sistema de castas y otras tradiciones y costumbres en permanente conflicto con el afán de modernización de algunos. Este choque de mentalidades da lugar a un conflicto de identidad latente cuya magnitud es directamente proporcional al nivel de instrucción de cada individuo.

La familia que enfoca la lente de Roy representa a un sector acomodado, emprendedor y anglófilo de la sociedad hindú de dos décadas, los 70 y los 80 del siglo XX. Quizá es también un reflejo de la propia India, dividida entre su pasado propio y las influencias foráneas, y sintiéndose vacilar entre las dos.

Pero el carácter metafórico de los personajes no anula las identidades individuales de ninguno de ellos: mujeres fuertes aunque amordazadas por el peso de la costumbre, un cabeza de familia impuesto por las circunstancias y cuyo absoluto poder en el ámbito privado resulta un peso excesivo para sus indecisos hombros y, finalmente, los niños: las víctimas. El silencio, los prejuicios, la mala suerte - que acostumbra a cebarse con aquellos que arrastran un peso superior a sus fuerzas -, la moral de doble rasero, el juicio constante y demoledor hacia las conductas de los más vulnerables; estos, entre otros, son los materiales que van tejiendo un tapiz nada brillante, más bien de colores tristes, cuyos destellos ocasionales habrá que atribuir sólo a las lágrimas.

Casi todos los personajes son víctimas, todos acaban errando como seres humanos que son. No estamos ante una crónica de maldades, sí de mezquindades diversas pero, sobre todo, de asunción silenciosa de la carga - colosal - que los siglos han ido gestando y que acabará derrumbándose sobre estos seres comunes que nunca podrán entender qué les ocurrió.

Esta novela (ganadora del Booker 1997) fue un best seller cuando llegó a España. Aunque imagino que, si fuese posible registrarlos, la cifra de lectores reales quedaría muy por debajo del de ventas.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Stendhal: Rojo y negro


Título original: Le Rouge et le Noir
Idioma original: francés
Fecha de publicación: 1830
Valoración: Muy recomendable

Siete razones para no reseñar Rojo y negro, por un vago llamado Ian Grecco:

1-Es que lo leí hace mucho, mucho tiempo, cuando apenas era un adolescente, venciendo así la terrible oleada de pereza que me invadía cada vez que cogía entre mis manos la edición que andaba por casa. Se trataba de un ejemplar del año de la polca, adquirido en una tienda de segunda mano, grueso, polvoriento, con letra enana y la jeta de un tipo con cara de interesante en la portada, seguramente, un personaje sacado de algún cuadro famoso y "recortado" para la ocasión por el diseñador de turno. Rojo y negro, decían unas austeras y regias letras colocadas encima de la cara de aquel hombre con gesto duro, casi de perfil, y portador de cabellos y ropas negras. Parecía un cura joven pero ya muy quemado por la existencia. Y en la contraportada, flotaba una ausencia total de sinopsis o buenas palabras sobre la obra. Pereza, pereza, pereza...Pero lo acabé leyendo. "Te van a devorar los ácaros", me advirtió mi buena madre. Y aunque me encantó y puedo contar de qué trata, sucede lo que he dicho en la primera línea: que hace demasiado que lo leí como para poder reseñarlo dignamente.

2-Si reseño este libro, tengo que hablar inevitablemente de su final, porque Stendhal se basó en un suceso similar para escribirlo. Y los cazadores de spoilers de ULAD pedirán mi cabeza...

3-Me iría demasiado por las ramas aludiendo a las similitudes entre Stendhal (llamado en realidad Henri Beyle) y Julien Sorel, su criatura, un joven de origen humilde que quiere trepar en la escala social cueste lo que cueste, y que se debate entre dos opciones: la de decantarse por el romanticismo del buen soldado que quiere defender a su patria (uniformado de Rojo), o la de entregarse a Dios y a su servidumbre (vestido pulcramente de Negro).

4- Es un rollo explicar el contexto histórico, político y social de la obra, la época de la Restauración borbónica, y explicar por qué Julien Sorel, pese a ser fan de Napoleón hasta la médula, oculta sus verdaderos ideales para caer bien en el medio en el que quiere medrar.

5- Si hablo de las dos mujeres a las que Julien Sorel seduce, los hunters of spoilers pedirán para mí, una vez más, la guillotina cibernética. Ellas son una mujer madura y su propia hija, esposa y retoña respectivamente del hombre para el que Sorel entra a trabajar, pero sólo una de las dos (no, no diré quién) es la que verdaderamente le roba el corazón a nuestro protagonista y la que le llevará a la perdición...

6-Debería, por propia debilidad personal (adoro hablar de "síndromes" con nombres sugerentes), explicar de qué va el síndrome de Stendhal, y por qué se le llama así, desviándome de la obra a tratar...Pero si hacen memoria, no hace mucho, en un anuncio de coches, se me adelantaron; en él contaban cómo Stendhal entró en una catedral en Florencia, y que la construcción le pareció tan hermosa, que se le cortó la respiración, se le nubló la vista y casi le dio un pampurrio al buen hombre. El doctor le diagnosticó algo así como una sobredosis de belleza. El síndrome de Stendhal es eso, desde entonces...

7- En Internet ya existen varias reseñas sobre el libro, ¿las han visto? Aunque no sean muy buenas, son más concretas que la que yo pueda hacer, y explican que Rojo y negro es una maravilla para el estudio psicológico de los personajes, y que la galería de secundarios es impecable, y que la obra se divide en dos libros, y que escritores como Tólstoi o Gide la tomaron como ejemplo...Vamos, que otros ya han hecho el trabajo.

Resumiendo: que no pienso escribir un reseña sobre Rojo y negro. Ya lo siento...

martes, 30 de marzo de 2010

Colaboración: La despedida, de Milan Kundera

Idioma original: checo
Título original: Valčík na rozloučenou
Fecha de publicación: 1973
Valoración: Recomendable

En el panorama narrativo actual, siglo presente y postrimerías del anterior, abundan escritores que repiten clichés, que conocen y practican aquellas fórmulas que garantizan las ventas mientras escriben como autómatas, sin pasión. Así, la naturaleza lúdica del escritor como contador de historias, trilero de personajes y tramas se ha difuminado en favor de una carrera desenfrenada por publicar. Sea lo que sea, casi todo vale.

En este contexto algo desolador resulta agradable descubrir al Milan Kundera de La Despedida. Porque en esta novela el autor se dedica fundamentalmente a jugar con el lector y así recuperar el vínculo perdido. Juega con él, y mucho, a través de una trama que hila con el sofisticado arte de la ironía y el engaño.

Así, en un balneario algo trasnochado de la antigua Checoslovaquia se dan cita una serie de personajes cuyas vidas se entelazan y detienen a lo largo de cinco días de otoño a la espera de un desenlace final. Klima, músico de éxito y mujeriego de vocación, comparte los días y la afición musical con el Dr. Skreta, a cargo de un curioso proyecto demográfico; Jakub, ex-convicto y represaliado político y su protegida Olga, paciente del balneario al igual que el excéntrico millonario americano Bertlef; Ruzena, joven enfermera y embarazada a la espera más que de un hijo, de un padre para él.

Kundera se esconde y aparece en varios de sus personajes, se ríe de ellos y por tanto de sí mismo e incluso del lector (aunque eso sí, con benevolencia). Se muestra esquivo y falsamente misógino, desciende a los infiernos del hombre para, desde ahí, criticar a la mujer y viceversa. No deja títere con cabeza. Los personajes, muy bien perfilados, son complejos y forman parte del juego: excepcionalmente caprichosos y egoístas, los hace comportarse a veces con sorprendente candidez. Los giros, continuos en la trama, recuerdan al lector que ésta es una novela de autor, que es Kundera el director de orquesta y que nosotros, como lectores, somo meros espectadores a merced del humor e intenciones del escritor.

En definitiva, un libro recomendable, muy bien escrito y con una engañosa ligereza, pues al final trata de temas profundos, los habituales del autor: el amor, y la muerte, la infidelidad, la política y el exilio. Eso sí, con un toque cómico que hace de su lectura un juego.

Firma invitada: Iñaki

Todas las reseñas sobre Milan Kundera en ULAD: Aquí

lunes, 29 de marzo de 2010

Eva Illouz: Intimidades congeladas

Idioma original: inglés
Título original: Cold intimacies. The making of emotional capitalism
Fecha de publicación:
2006
Valoración: muy recomendable

Estoy convencido de que la teoría con mayúsculas es aquella que nos muestra la relevancia de lo que habitualmente consideramos trivial e insignificante. Eva Illouz sabe hacerlo de un modo magistral en este pequeño libro. Habla de esos programas-confesionario que proliferan en televisión (tipo El diario de Patricia, en España; Oprah Winfrey en EE.UU., etc.) y habla también de las páginas de Internet dedicadas a la búsqueda de pareja. Y cuando uno cierra el libro no acaba de creerse cómo pudo pasar por alto, hasta entonces, lo que estos programas y estas páginas dicen sobre nuestro modo de comprendernos y experimentarnos a nosotros mismos.

Este volumen reúne tres conferencias sobre la relación entre las emociones y las estructuras económicas del capitalismo. A mí este tipo de recopilaciones me suelen echar para atrás: no es raro encontrarse con textos de ocasión, sin hondura argumentativa y con expresiones destinadas a la galería. Pero no es el caso, en absoluto. Claro está que las circunstancias son toda una garantía de rigor: Eva Illouz fue invitada por Axel Honeth, el actual director del Instituto de Investigación Social de Frankfurt (sí, el de la Escuela) a dictar lo que ellos denominan "conferencias Adorno". No se trata de glosar el pensamiento del filósofo crítico, sino de plantear la posible vigencia de sus principales ideas. De hecho, Adorno no tiene sino una presencia muy indirecta en el texto, pero ésta sorprende por su honradez y rigor. Illouz, en el sanctasanctórum de la Teoría crítica, se lanza a cuestionar alguno de sus principales presupuestos, englobándolos en lo que denomina su "anhelo de pureza". Son algunas de las páginas más lúcidas del libro, por cierto.

El propósito de Illouz consiste en rescatar el tema de las emociones, habitualmente relegado a un segundo plano en el tratamiento sociológico del capitalismo y la modernidad. Su tesis principal es que a lo largo del siglo XX se ha dado una progresiva imbricación de nuestras destrezas emocionales y del funcionamiento capitalista de la economía. En las empresas se ha ido valorando cada vez más la competencia emocional, mientras que los individuos hemos pasado a comprender nuestras emociones como bienes intercambiables en el mercado. Si esta interpretación es plausible, y Eva Illouz hace que lo parezca, se impone la necesidad de repensar mucho de cuanto creíamos seguro sobre lo privado y lo público.