viernes, 5 de marzo de 2010

Roberto Bolaño: Una novelita lumpen

Idioma original: español
Año de publicación: 2002
Valoración: recomendable

Tengo que reconocer, con algo de vergüenza, que no he leído ninguna de las grandes novelas de Roberto Bolaño, considerado como el gran renovador de la narrativa hispanoamericana actual, y fallecido en 2003 con solo 50 años. Empecé Los detectives salvajes y no conseguí terminármelo; y 2666, que dicen que es una auténtica maravilla, me da una pereza terrible, sobre todo por su número de páginas es casi tan alto como su título. Así que cuando vi esta novelita corta en la librería, pensé: "esta es la mía, por fin voy a poder terminar algo de Bolaño".

Comparado con la parte que sí leí de Los detectives salvajes, Una novelita lumpen (situada en Roma, aunque igualmente podía haber sido Buenos Aires o México D. F.) es una historia sencilla, ligera y hasta luminosa (sus dos protagonistas son capaces de ver luz en la oscuridad después de quedarse huérfanos). En realidad, casi no hay historia: la protagonista y narradora nos cuenta la situación en la que ella y su hermano se quedan al perder a sus padres; cómo entran en contacto con el bajo mundo y cómo planean escapatorias ideales e imposibles para salir de la pobreza.

Por supuesto, en Una novelita lumpen está el mundo violento, agresivamente sexual y lupanario de Bolaño, pero en una versión diluida, más digerible y narrativamente más tradicional. Los editores (en este caso, Anagrama) han hecho todo lo posible para conseguir que la novelita pase de las 100 páginas (letra enorme, muchas páginas en blanco entre capítulos...) pero lo cierto es que más bien estamos ante un cuento largo, que se lee en una tarde y que puede servir como un camino sencillo para empezar a introducirse en la narrativa de este escritor fundamental.

A ver si yo mismo me aplico el cuento...

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jueves, 4 de marzo de 2010

Colaboración: Breve Antología, de Jaroslav Seifert

Idioma original: Checo
Titulo Original: Breve Antología
Año de Publicación: 1984
Valoración: Excelente poemario

Porque la realidad ciega y la luz sin la sombra deslumbra. Porque a veces cuesta mantener firme el timón sobre todo cuando ves terribles desigualdades y contradicciones en mi ciudad como las cuatro fálicas torres plateadas, espantosas por lo que significan frente a otras realidades hermosas aunque de crudeza marginal en un barrio que llaman Chinatown, que recuerda a otros lavaderos de pies cuando no existían redes ni tubos para el agua. Porque las luces de la ciudad me enferman y el consumismo me retiene en casa. Porque hace frío. Porque sólo la música amansa, la poesía acoge y el amor es lo único que justifica. Vivir para, no vivir por.

Entonces aparece Praga en la memoria. Entonces aparece el Puente de Carlos, las cúpulas barrocas, el río Moldava y... Smetana componiéndole una pieza que me transporta a esa ciudad de la luz. Entonces es como si caminara entre las tumbas del barrio judío, subiera al castillo leyendo a Kafka y me convirtiera en un horrible insecto una mañana al despertarme. Entonces, entre la luz de primavera, que no es hoy pero recuerda, aparece Jaroslav Seifert, Premio Nóbel 1984, cantando “toda la belleza del mundo” de esta otra ciudad que añoro. Entonces, mientras paseo sus plazoletas y miro el reloj y la Plaza Staremesto Namesti, escucho la música de jazz que sale de los garitos más oscuros....va y me dice lo que yo estaba pensando pero no sabía expresar: “SER POETA: La vida hace tiempo que me enseñó que la música y la poesía son lo más hermoso que este mundo puede darnos, salvo el amor...”

Decir Jarosalv Seifert es decir Praga, es decir la ciudad blanca, es decir madre. Es decir crítica ante todos los ocupantes y ante el régimen totalitario de Stalin. Es decir honradez, lirismo, poesía y honradez. Honradez dicho dos veces. Es decir Praga de nuevo siempre Praga, donde nace, muere y canta el poeta. “Día tras día miro agradecido el castillo de Praga y su catedral y no puedo apartar la vista de esta imagen. (...) Hay días que el castillo y su catedral se alzan oscuramente nobles y parecen construidos de tristes piedras traídas de la luna. Pero al momento envuelven las torres coronas de rayos y rosas y un dulce espejismo en el que está tejido también el amor.”

Esta breve antología publicada por Hiperión está traducida por Clara Janés.

Firma invitada: Cris

miércoles, 3 de marzo de 2010

Juan Manuel de Prada: Las máscaras del héroe

Idioma original: castellano
Fecha de publicación: 1996
Valoración: intragable

Os sitúo un poco. Juan Manuel de Prada es ese señor que escribe una página de opinión mojigata y pudibunda en El Semanal. De cara más bien redonda y blanquecina, con gafas enormes y peinado con raya, yo siempre me lo he imaginado como un niño pedante y obediente, algo crecidito. Hace no muchos años (no sabría decir cuándo exactamente), le entró la manía neo-católica y desde entonces escribe como si fuera camarlengo de Su Santidad.

Pues bien, varios días después de acabar esta novela todavía no me creo que su autor sea la misma persona. En este libro no hay nada que recuerde, ni de lejos, a la prosa afectada y moralista con que castiga de Prada a los lectores de El Semanal. Todo lo contrario: Las máscaras del héroe es un texto bronco y difícil, repleto de escenas y anécdotas que repugnan hasta la arcada. Se reconoce la elaboración (algo alambicada) de las frases, el cuidado en la elección de cada palabra, pero ahí acaba todo el parecido. La misma retórica que en los artículos se viste de domingo y se va a merendar con el obispo en vajilla de plata, se pasea en esta novela por todos los burdeles de Madrid, embarrándose de esputos y semen.

Desde luego, hay que reconocer que Juan Manuel de Prada se adapta a su tema hasta las últimas consecuencias. Habla de la bohemia madrileña, desde principios de siglo hasta la Guerra civil, así que no cabe quejarse porque sus personajes se muevan constantemente entre la miseria y la ruindad: ése es, en gran parte, el espectro de nuestra historia. Pero no sólo. El lector es confrontado en cada página con tales dosis de suciedad, cobardía y violencia, que no puede dejar de sentir cierta artificialidad. Empeñado en su hiperrealismo de orinal y gargajos, de Prada acaba ofreciendo una caricatura torpe del ambiente que retrata.

Todos los personajes del Madrid de entonces desfilan por el libro. Valle-Inclán, Gómez de la Serna, Cansinos Assens (y su discípulo Borges), Lorca, Buñuel, Dalí, Azaña, Primo de Rivera... En medio de todos ellos, atravesando la novela como un fantasma, Pedro Luis Gálvez, poeta malagueño que aparece en Luces de bohemia y era entonces muy conocido en tertulias y cafés. (El espectador de Luces, por cierto, reconocerá también la escena del velatorio de Max, protagonizada aquí por quien supuestamente la inspiró: Alejandro Sawa.) El protagonista casi invisible es Fernando Navales, que está siempre en el lugar apropiado para que de Prada pueda contar una anécdota famosa o presentar un personaje conocido. Aparte de parecer una mera excusa del autor, su maldad luciferina lo hace aún más increíble: hay pocos vicios que no cultive en un momento u otro de la novela.

En definitiva: me ha costado horrores terminar este tocho de 600 páginas, pese al interés por el tema. La culpa la tienen a partes iguales la retórica cargante y el afán por hacer vomitar al lector. No he leído ninguna novela posterior de Juan Manuel de Prada, pero espero que haya dejado de jugar a ser malo y escribir guarrerías, porque no es lo suyo.

martes, 2 de marzo de 2010

Milan Kundera: La ignorancia

Idioma original: francés
Título original: L'Ignorance
Fecha de publicación: 2000
Valoración: Recomendable

Según explica Kundera, la raíz de la palabra "ignorar" es la misma que la de la palabra "añorar", de ahí que el sentimiento en el que se centra esta novela es la nostalgia, el dolor de la ignorancia, el no saber qué ha ocurrido con aquello que se ha dejado atrás.

Así, Kundera nos presenta a Irena y Josef, dos personajes que emigraron huyendo del comunismo y casualmente se encuentran cuando regresan a la República Checa. O se reencuentran, mejor dicho, porque antes de su salida del país compartieron un breve tiempo que pudo haber sido el comienzo de una historia de amor y que ambos aún recuerdan. Pero el recuerdo que guarda cada uno es diferente, como también lo son los recuerdos que tienen de su país y sus expectativas hacia el mismo. Por tanto, ¿qué futuro les espera? ¿Qué pueden construir, tomando como base un pasado común que, al parecer, no existe?

Utilizando como constante referencia el mito de Ulises, el autor nos muestra cómo el emigrante no siempre siente nostalgia ni desea regresar a lo que ha dejado atrás, y cómo en muchas ocasiones el "feliz regreso" se convierte en la prueba de que no se pertenece a ningún lugar, de que el nuevo hogar nunca será del todo un hogar y de que el antiguo ha cambiado tanto –o tan poco– que ya no nos pertenece.

Kundera, una vez más, nos demuestra que no ha perdido el pulso narrativo y que sigue siendo uno de los mejores novelistas de la actualidad. Como muestra, esta obra.

Todas las reseñas sobre Milan Kundera en ULAD: Aquí

lunes, 1 de marzo de 2010

Un año de libros

Hoy, 1 de marzo, se cumple un año desde aquella primera entrada sobre La tregua, de Benedetti, que inauguró Un libro al día. Queremos pararnos un momento para recordar con todos los que seguís el blog estos 365 días de entusiasmos y discusiones, de mucha risa y alguna tristeza, de buena y de mala literatura. Pero antes de nada queremos daros las gracias a todos vosotros por estar ahí, al otro lado de Internet, lejanos muchas veces, desconocidos casi siempre, pero transmitiéndonos un ánimo que nos hace seguir adelante y que sentimos muy cerca. Gracias.

En estos pasados 365 días hemos mantenido nuestra promesa de publicar una entrada al día (a las 12 en punto en todos los relojes), aunque no todas ellas eran propiamente reseñas de libros: también ha habido metaentradas sobre géneros o movimientos literarios, homenajes a escritores recientemente fallecidos, incluso nuestro "canon literario particular" o nuestras predicciones para este 2010. De las entradas que sí son reseñas de libros, se deducen claramente nuestros gustos colectivos: leemos libros publicados originalmente en inglés (131), escritos en el siglo XX (223) y sobre todo novela (203). No solemos ser muy crueles con los libros que reseñamos: hemos puesto 67 "imprescindibles", 158 "muy recomendables" y solo 10 "repugnantes". (¡Pero cómo hemos disfrutado estos 10!)

Una de las cosas que más nos ha animado durante estos últimos meses para seguir adelante con el blog, ha sido el buen recibimiento que hemos tenido entre vosotros, los lectores. El número de páginas vistas y de visitantes ha ido creciendo casi sin parar durante estos meses (con un pequeño y comprensible bajón en Navidad), de manera que en este momento rondamos las 2000 visitas semanales y estamos rozando las 10.000 mensuales. Nuestro día más "ajetreado" fue el 26 de enero, con 546 páginas vistas; ésa fue también nuestra semana más activa, con más de 2500 páginas vistas. Nos leen sobre todo desde España, pero también recibimos muchas visitas de México, Argentina y otros países de Hispanoamérica.

El blog, como se puede comprender, ha cambiado bastante en este primer año: cuando empezamos éramos solo tres; ahora somos ya nueve en el equipo, y contamos con varias "firmas invitadas" que colaboran con nosotros esporádicamente. También el sistema de etiquetas que aparece al final de cada entrada se ha ido "perfeccionando" con el tiempo, para intentar guiar a los posibles lectores a través de géneros, épocas y países. Pero creemos que lo mejor está por llegar y planeamos muchas novedades para este nuevo año. Desde hoy mismo se nos puede seguir también a través de facebook y de twitter, hemos actualizado el diseño del blog y pronto aparecerán nuevas secciones... Por ahora, sólo os adelantamos el nombre de una de ellas: "Zoom".

En fin, que tenemos la intención de seguir hablando de libros y de literatura por mucho tiempo -por lo menos, durante otro año más-, y seguro que lo conseguiremos: si nos ayudáis.

domingo, 28 de febrero de 2010

Libros sobre libros: Por qué no he escrito ninguno de mis libros de Marcel Bénabou

Idioma original: francés
Título original: Pourquoi je n'ai écrit aucun de mes livres
Fecha de publicación: 1986
Valoración: recomendable

Hace algún tiempo reseñé aquí un ensayo de Bayard que prometía facultar al lector para hablar de los libros que no se han leído. Confesé entonces los oscuros móviles que me llevaron a comprarlo. Éste de hoy viene a ser el reverso de aquél, y mi intención al empezar a leerlo, me temo, no ha sido más honrada que entonces. Bénabou parece ofrecer en el título un muestrario de excusas para la indolencia o la incapacidad de escribir; la absolución a esa culpa secreta de todo lector que alberga pretensiones literarias, por mínimas que sean. Este ensayo, como aquél, incumple sus expectativas, pero el interés de ambos está precisamente en el modo sinuoso y brillante en que las incumplen.

Siendo estrictos, esta reseña no cabría en la serie con que estamos preparando el 1 de marzo: Bénabou aclara desde el principio que el lector tiene entre sus manos un “no libro”. Se trata por tanto de un “no libro sobre libros”. El lector pronto entiende por qué, desde el momento en que tropieza una y otra vez con obstáculos, giros y abandonos que impiden cualquier progresión esperable: ya fuera de argumentación o de trama. En cada página se muestra a un escritor en plena deserción, que espera y anticipa –que casi desea– la sentencia condenatoria de quien le está leyendo.

Las dificultades en el plan general de la obra y el terror de la primera frase; el alto concepto de las propias facultades y el miedo paralizante a desmentirlo; la vacilación en los procedimientos como prórroga constante de la verdadera tarea: Bénabou pasa revista a la “no escritura” en todos sus modos y destrezas. Y lo hace en primera persona, no tanto elaborando una disertación sobre el tema, sino haciendo una demostración práctica ante los ojos consternados del lector.

Según avanza la lectura, el enfado deja paso a la curiosidad. Empieza a entreverse la trampa, el juego callado que no podía faltar en la obra de un miembro de OuLiPo: negando su propia condición, casi a escondidas, el libro se va formando. La minuciosa descripción de la ausencia de un libro también es un libro, y uno, por cierto, que desafía a todos los demás desde una posición nueva e inatacable. Bénabou se quita la máscara, y el fantasma de Descartes, sonriente, esboza una gentil reverencia antes de hacer mutis por el foro.

sábado, 27 de febrero de 2010

Libros sobre libros: Fahrenheit 451 de Ray Bradbury

Título original: Fahrenheit 451
Idioma original: inglés
Año de publicación: 1953
Valoración: imprescindible

Entrevista a las cenizas de un ejemplar quemado de Fahrenheit 451.

Reportera Paula: Discúlpeme, pero... no tiene usted muy buena pinta. ¿Ha dolido mucho?

Libro Quemado: Sí, chata, sí que duele, sí. La explosión en sí, no; sólo es triste. Lo malo es el llegar hasta el 451, "la temperatura a la que se inflama y arde el papel": los grados 448, 449 y 450 te chamuscan los bordes y te arrancan los números de las páginas, y...

RP: ...y ¡menos mal que eso sólo ocurre en la ficción, en la novela distópica Fahrenheit 451 del escritor estadounidense Ray Bradbury!

LQ: Sí, ya, ¡que te crees tú eso, querida! ¿Acaso te crees que Ray se sacó la novela de la manga? ¿Te suena de algo el senador McCarthy?

RP: Sí, pero ahora mismo no sé de qué... Espere, ¿tiene algo que ver con una "caza de brujas"?

LQ: Sí, aunque en realidad fue de comunistas. Da igual. Lo que importa es que el mundo de ficción en el que yo muero no está muy lejos de la realidad en la que vivía mi creador.

RP: Entiendo. Lo que no entiendo es que a usted lo quemara un bombero. ¡Pero si ellos apagan fuegos!

LQ: Ay, maja, eso será en tu mundo, porque en el mío ellos los provocan. Menos mal que todavía queda alguno decente. Cómo se llamaba éste... Mmm... Montas... Montan...

RP (consulta sus notas): ¿Montag? ¿Guy Montag?

LQ: ¡Ése! Menos mal que todavía quedan hombres como él, que arriesgan sus vidas por salvar las nuestras... (las cenizas se oscurecen momentáneamente, húmedas de lágrimas).

RP: ¡Qué valiente! Pero... ¿acaso no tenía él libros en casa?

LQ: Pero vamos a ver, bonita, ¿tú te has leído el libro o no te lo has leído?

RP (sonrojándose): Pues... la verdad es que no. A mí sólo me han encargado que escriba esta reseña.

LQ: Pues nada, en resumen: el bombero siente que hay algo que marcha mal en su mundo; su mujer -como el resto de la población- es adicta a la televisión (un mega circuito totalmente politizado que está día y noche en marcha) y él, un día, conoce a una niña "diferente" que habla con naturalidad de cosas que los demás ni recuerdan ni se atreverían a mentar si lo hicieran. Cuando salve su primer libro ya no habrá vuelta atrás: perseguido por el Sabueso, tendrá que huir de la ciudad justo cuando empieza a ser bombardeada (¿te recuerda a algo? ¿Hiroshima, Nagasaki...?).

RP: Mmm... ¿Japón?

LQ: Olvídalo. Allí se une a un grupo de vagabundos que en realidad son... Pero espera, hasta aquí puedo leer. ¡Casi destripo el final! Viejo papanatas...

RP: Pero ¿acaba bien o no acaba bien?

LQ: Bueno... bien bien, tampoco. Pero digamos que el final simboliza e invita a la lucha por un futuro mejor.

RP: ¡Vale! Entonces igual me lo leo.

LQ: Deberías.

RP: Para terminar, ¿podría animar a nuestros lectores a que lean la novela? ¿Qué es lo que la convierte en imprescincible?

LQ: Pues Fahrenheit 451 es una novela valiente que jamás pasará de moda porque jamás estará la sociedad exenta del peligro de "quemar" la sabiduría en favor de los dioses de la apariencia y la frivolidad. Ray es claro y conciso -la novela no tiene más de 200 páginas, aunque todo depende de la edición- y es ciertamente accesible para todo tipo de público. De hecho, es la novela favorita del hijo de la sobrina de mi vecina del cuarto, y el muchacho apenas ha leído tres libros en su vida. El ritmo es trepidante y la ambientación está magistralmente conseguida. En dos palabras, im-prescindible.

Otros libros de Ray Bradbury: Crónicas marcianas.