martes, 11 de agosto de 2009

Ray Bradbury: Crónicas marcianas

Idioma original: inglés
Título original: The Martian Chronicles
Fecha de publicación: 1946
Valoración: imprescindible

Hace poco se han cumplido 40 años desde que el ser humano pisó la Luna por primera vez. Una carrera armamentística apenas sublimada terminaba así, y convertía nuestro satélite en terreno de conquista. La Luna, que había perdido hace tiempo el favor de los ritos, perdió también entonces la atención de los poetas románticos. Sólo la relativa lejanía la salva hoy de la especulación inmobiliaria. A cambio, le destinan su cháchara torpe los amantes conjurados del monstruo del Lago Ness.

Parece que no hay remedio: el hombre hace poesía mientras sólo puede mirar; en cuanto toca el objeto de sus deseos, empieza a hacer prosa, y de la peor. Algo así tenía en mente Ray Bradbury cuando escribió este clásico de la ciencia ficción. Lo hizo recién acabada la Segunda Guerra Mundial, cuando la fe en la humanidad se hallaba por los suelos. Quizá lo que más sorprende y cautiva de las Crónicas marcianas sea precisamente su desesperanza, su bella desesperanza. Mi edición cuenta con un prólogo escrito por Borges, que hace notar la peculiaridad de este libro: el autor narra la conquista de Marte por los seres humanos, un tema sin duda destinado a la épica, y, sin embargo, lo que escribe es una elegía.

Bradbury cuenta cómo Marte es conquistado por una humanidad que escapa de la estupidez y la injusticia que colman la Tierra. No obstante, el primer empeño de los hombres que pisan el planeta rojo consiste en reproducir al detalle su vida terrícola. Una marea de puestos de salchichas, letreros de neón y casitas adosadas hace retroceder los últimos restos de la sutil civilización marciana hacia el silencio de sus ciudades muertas. Los marcianos, que se muestran amenazadores en los primeros relatos, se van revelando como seres delicados y sabios a medida que avanza el libro. Sus facultades hipnóticas y telepáticas, por ejemplo, sirven al autor para deparar un fin espeluznante a la tercera expedición de terrícolas y, hacia el final, para narrar con tristeza el destino cruel de uno de los últimos nativos supervivientes.

El libro depara algunos pequeños placeres al lector contemporáneo. Bradbury sitúa el comienzo de las expediciones en 1999 y la fecha ha resultado demasiado temprana. En otros puntos, en cambio, la técnica ha dejado atrás las esforzadas fantasías del autor. Uno no puede dejar de sonreír ante su ingenua visión de una vivienda domótica, a base de fuelles, bobinas y carretes. O no podría, al menos, si la narración no estuviera impregnada de una punzante belleza melancólica. Valga este pasaje como muestra:

Noche tras noche, año tras año, la mujer, sin ningún motivo, sale de la casa y mira largamente el cielo con las manos en alto, mira la Tierra, la luz verde y brillante, sin saber por qué mira, y después entra y echa al fuego un trozo de leña, y el viento sigue soplando y el mar muerto sigue muerto.
1946 fue sin duda un mal año para la épica. Pero no creo que nuestro tiempo sea más propicio a este género: hemos perdido la fe y el orgullo necesarios. La obra de Bradbury mantiene, por eso, toda su actualidad.

También de Ray Bradbury en ULAD: Fahrenheit 451

6 comentarios:

Santi dijo...

Muy buena recomendación, incluso para la gente a la que no le guste la ciencia ficción en general. Crónicas Marcianas es un libro divertido a ratos, melancólico e incluso pesimista en general (el eco del belicismo está muy presente en toda la obra), pero sobre todo original y sorprendente.

Qué pena que para demasiada gente en España "Crónicas Marcianas" sea un programa que presentaba Sardá y en el que se hablaba de Gran Hermano...

Paula dijo...

Otro que me dan muchas ganas de leer. Y eso que la ciencia ficción, a mí...

Anónimo dijo...

sos lo mas todos tus cuentos dejan muchas enseñanzas que la gente tuviera que cumplirlas dia a dia. te banco.



leo☺☺☺☺☺

Anónimo dijo...

En mi opinión es de lo mejor que se puede leer en ciencia ficción.
Os dejo este blog que también tiene buenos comentarios:

http://www.lasmejoresrecomendaciones.blogspot.com/

Juan Melville dijo...

De acuerdo con Santi, este libro es apto para cualquier persona, incluidos los que no gustan de la ciencia ficción. Y si pueden, lean la versión con prólogo de Borges. Y lean también "El Hombre Ilustrado", tan bueno como este.

galgata dijo...

UNO DE MIS LIBROS FAVORITOS <3 <3 <3 y, a mi parece, mucho, pero mucho mejor que Farenheit 451. Lo leí por primera vez con una sensación de dulce irrealidad, y así ha sido cada vez... es un libro tan inteligente, además. Me encanta. Jamás podré alabarlo lo suficiente, jaja.