sábado, 8 de agosto de 2009

Lars Svendsen: Filosofía del tedio

Idioma original: noruego
Título original: Kjedsomhetens filosofi
Fecha de publicación: 1999
Valoración: está bien

Todos nos aburrimos. Puede tardar minutos, días o meses, pero es un hecho: antes o después, según lo ocupados que estemos, llega un momento en el que todos nos descubrimos no haciendo nada y sin saber muy bien cómo salir de esa inacción. Tenemos entonces, por lo general, un sentimiento extraño, una especie de desidia culpable, que llamamos aburrimiento. Ahora bien, no es ése el tema de este libro. Al fin y al cabo, solemos salir del aburrimiento enseguida, iniciando otra actividad (por ejemplo, escribir una entrada para este blog). El problema viene cuando el mal no es tan fácil de remediar, cuando nos encontramos con que la fuente de la desidia no es la ausencia momentánea de tarea, sino la falta de fe en el sentido de toda tarea. Se extiende entonces en nuestra conciencia una sombra alargada e inquietante: el tedio.

Hay dos motivos que parecen hacer de Svendsen una autoridad para hablar del tedio: en primer lugar, es un nativo escandinavo; en segundo lugar, es académico. Se me objetará que no hago aquí sino dejarme llevar por burdos prejuicios sobre los países escandinavos y su alta tasa de suicidios, y tal vez sea así, pero tenga el lector la gentileza de recordar a Bergman, a Munch y a Kierkegaard. No puede decirse que le alegren la vida a uno, ¿verdad? En cuanto a la academia, el propio Svendsen reconoce que la peor y más extendida experiencia de tedio en toda su vida fue la redacción de su tesis doctoral. Más aún, para espanto de todos los doctorandos, se obstina en recordar cómo en ese tiempo oscuro ponía todas sus esperanzas en lo bella y divertida que sería su vida tras defender la tesis. Cuando lo hizo, sin embargo, comprobó que peor que aburrirse terriblemente en pos de una meta es dejar de tenerla, y quedó sumido en una postración aún mayor. Buscó entonces una nueva meta, y nació este libro.

Quede claro que es mejor no afrontarlo si uno está pasando una racha regular en su vida. Con esta precaución, se trata de un ensayo muy interesante. Svendsen investiga las manifestaciones, las causas y los tipos del tedio, y hace un repaso por todos los poetas y filósofos que se han visto aquejados por él y han escrito sobre él, que son muchos. Después de un breve recorrido histórico queda claro que el tedio es, propiamente, una enfermedad moderna. Antes también existía, desde luego, y era considerado la fuente de los pecados capitales; sin embargo, es la modernidad la que le da la persistencia y la extensión que hoy le conocemos, la que lo democratiza. Esto no tiene que ver sólo con el aumento del tiempo libre y la rutinización de la vida cotidiana, que también, sino, sobre todo, con la pérdida de garantías trascendentes que implica el pensamiento moderno. La liberación ilustrada del hombre, como anunciara Nietzsche, lleva en sí el germen de la desorientación y del nihilismo. Perdida la fe última en el sentido de lo que hacemos, sólo nos queda aburrirnos.

Hay un largo capítulo dedicado a Heidegger (para cuya obra el tema del tedio resulta fundamental) que no es fácil de digerir. El resto del libro está escrito en un estilo más ligero, y abundan las referencias literarias y cinematográficas: no sólo Kierkegaard y Beckett, también Bret Easton Ellis o J. G. Ballard. En fin, un buen libro. Por si se aburren.