miércoles, 10 de octubre de 2012

Premio Nobel 2012: Hagan sus apuestas

Un año más ya estamos en vísperas de que se conozca el Premio Nobel de Literatura, y como siempre cada cual tiene sus favoritos. En ULAD no vamos a ser menos, así que aquí va nuestra particular quiniela (mañana sabremos si hemos acertado).

Vamos a proceder por eliminación: a la Academia Sueca le gusta repartir sus gracias con variedad (un año aquí, otro en la otra punta del globo...), así que nuestra primera apuesta, considerando que el año pasado ganó Tranströmer, es que este año el premio no será para ningún europeo, o por lo menos para ningún europeo-occidental (dejamos fuera de las apuestas, por tanto, a candidatos sólidos como McEwan, Magris, Lobo Antunes o Cees Nooteboom). Por el mismo motivo, también apostaría a que este año no va a ganar un poeta (lo siento, Adonis, otro año más que te quedas sin premio).

Don DeLillo
Seguramente, por lo tanto, volverá a ganar un narrador (novelista o cuentista), no europeo. Los estadounidenses pueden tener muchas opciones, por dos motivos: hace ya casi veinte años que ningún yankee gana el Premio Nobel (la última fue Toni Morrison en el 93), y además hay varios candidatos fuertes, con lo cual podrían premiar a uno para, simbólicamente, premiarlos a todos. Los principales favoritos estadounidenses hoy en día son Philip Roth (de quien sin embargo dicen que tiene mala prensa en la Academia Sueca), Don DeLillo, Thomas Pynchon o Cormac McCarthy, entre otros. DeLillo o Pynchon son, creo, los que más posibilidades pueden tener, porque son casi unánimemente aclamados por la crítica. Lo del Premio Nobel para Bob Dylan yo no me lo acabo de creer.

Alice Munro
Si miramos fuera de EE.UU., los académicos también tiene donde elegir: todavía en América, pero más al norte, nos encontramos a Alice Munro, cuentista canadiense que puede beneficiarse si los suecos deciden darle el premio a una mujer este año (lo que no quiere decir, ojo, que no se merezca el premio). En África el candidato más fuerte es Chinua Achebe, grandísimo narrador nigeriano, aunque también suena el nombre de Ngũgĩ wa Thiong'o; en Asia, por mucho que me duela, el nombre más repetido es el de Murakami, junto con el del chino Mo Yan. Y en Europa, pero en Europa del Este, tenemos también grandes candidatos como Ismail Kadaré, Milan Kundera o Peter Nadas, del que confieso que no he leído nada (perdón por el chiste).

Enrique Vila-Matas
¿Y los españoles, preguntará alguno? Pues se habla de los de casi siempre: Javier Marías, Enrique Vila-Matas y, algo que a mí me sorprende, Eduardo Mendoza. Pero este no va a ser el año: no solo porque como he dicho antes no creo que este año gane ningún europeo, sino porque está muy reciente el premio a Vargas Llosa, y que ganasen dos escritores hispanohablantes tan seguidos sería muy sorprendente. (Dejando aparte el hecho de que la literatura española actual no está EMHO a la altura de las más grandes de la literatura mundial, pero ese es otro asunto).

En fin, que si nos pedís uno o dos nombres, nos quedamos con DeLillo y Pynchon. Pero también es posible que la Academia Sueca nos sorprenda a todos premiando a un casi-desconocido. Mañana lo sabremos...

martes, 9 de octubre de 2012

Javier Calvo: Corona de Flores

Idioma original : Español
Año de publicación : 2010
Valoración : recomendable

Javier Calvo es un escritor con una marcada influencia de la cultura pop: detectable incluso cuando sus obras van atrás en el tiempo y se sitúan, como ésta, en el último cuarto del siglo XIX, en una Barcelona sucia, lúgubre, en construcción, repleta de callejones y rincones por los que discurren los personajes de esta novela de terror gótico.
Esa influencia de la que hablo, aquí muy visual, resulta combinada con otras más heterodoxas: El conde de Montecristo, los relatos más truculentos de Poe o Lovecraft, pero también películas como Seven, El pequeño salvaje, las de Murnau o series como Carnivále. Sin cargar las tintas en prosa abarrocada o descripciones excesivamente floreadas, el ambiente que consigue Calvo siempre es oscuro y tenebroso. Recurriendo a algunas figuras familiares para los más adictos al género, pero dotándolas de señas de identidad propias: el científico enajenado, el policía de conducta poco ética, el político corrupto y ambicioso, el burgués pervertido por el aburrimiento. La combinación de Calvo es sabia y la historia transcurre con paso firme, capítulo tras capítulo que significa casi escena tras escena. Calvo escribe de un modo muy visual, y rápidamente los paisajes de la novela aparecen ante nosotros: oscuridad, inmundicia, plagas de roedores, plagas de insectos, lugares insospechados, sucias estancias que albergan sorpresas en sus tenebrosos rincones. Un par de capítulos intermedios dividen las tres partes de novela y aclaran, en sendos flash-back, detalles que explican la situación de alguno de sus personajes. Todo transcurre por ese cauce incómodo, turbador y misterioso, y su lectura es un placer. El autor ha sabido documentarse lo suficiente sobre cómo era Barcelona en esa época, y no ha tenido reparos en tomarse la licencia de encajar algún lugar imaginario al servicio de la acción. El pequeño problema es que al hacer convivir tantos personajes, coincidentes, todos ellos, en tener lados oscuros y usar la crueldad sin ningún reparo, siempre que sirva a sus fines, el autor no ha contrapesado la trama. Todo personaje es sospechoso porque todo personaje acaba siendo culpable. Ese misterio del no misterio lastra el final de la novela, altera algo el placer que ha supuesto su lectura al no acabar de ofrecer un desenlace coherente con todas las líneas que han quedado abiertas. A pesar de mantener su buen nivel hasta la última de sus palabras, es inevitable cerrar el libro sin tener la sensación de que algo ha quedado incompleto. A pesar de esta pega, recomiendo, como dije anteriormente, leer a Javier Calvo y seguir su evolución.

También de Javier Calvo en ULAD: El jardín colgante, El fantasma en el libro

lunes, 8 de octubre de 2012

Jimmy Beaulieu: Comedia sentimental pornográfica

Idioma original: francés
Título original: Comédie sentimentale pornografique
Año de publicación: 2011
Valoración: recomendable


Comedia sentimental pornográfica es uno de esos libros (o cómics, para ser más exactos) cuyo título no casa demasiado bien con la historia que cuentan. Básicamente porque es una obra que tiene poco de comedia y es más erótica que pornográfica. Pero, independientemente de que el título sea así o asá y de que el autor haya acertado o no al titular su libro, Comedia sentimental pornográfica es una obra recomendable por varios motivos.

Uno de esos motivos (o quizá el más importante) es que el autor habla sin tapujos de las relaciones (del tipo que sean) humanas. Beauliei nos presenta una serie de personajes (unas veces, relacionados entre sí; otras veces, no) que intentan vivir sin complicarse demasiado, al tiempo que experimentan con el sexo e intentan encontrar a su media naranja (o descubrir si lo es la persona con la que están saliendo en ese momento).

Lo bueno de Beaulieu es que no presenta nuestra existencia como una búsqueda del amor absoluto, sino que la plantea como un conjunto de momentos (en los que se tiene pareja, en los que no, en los que se está con amigos, en los que se experimenta, en los que se está solo, en los que se crea, en los que se reflexiona...) que merecen la pena vivirse. Para ello, el autor utiliza diversas técnicas de dibujo: tan pronto nos encontramos con viñetas elaboradísimas como con simples trazos de lápiz o páginas dibujadas con bolígrafo, adaptando cada una de esas técnicas a la parte de la historia que quiere contar en cada momento.

El único "pero" que puedo ponerle a este libro es que, al realizar una obra coral, donde se entremezclan todo tipo de personajes y subtramas, al final da la sensación de que no hay nada que quede "cerrado". Aunque, mirándolo desde otro punto de vista, quizá es así como tiene que acabar este cómic para que siga pareciéndonos realista, quién sabe.

domingo, 7 de octubre de 2012

Semana de la Ciencia Ficción: Colaboración: Ciudad de Clifford D. Simak

Idioma original: inglés
Título original: City
Año de publicación: 1952
Valoración: Imprescindible

En las frías noches de invierno, los perros se reúnen con sus cachorros en torno a una hoguera para narrar cuentos y fábulas sobre un ser mitológico que nadie recuerda ya si realmente existió: el hombre. En estas historias se cuenta cómo la humanidad fue desapareciendo progresivamente, dejando como único testigo a los perros, asistidos por robots. Ningún perro adulto haría caso de estos cuentos, pero todos saben que encierran significados ocultos, aún por descubrir. El hilo conductor es la familia Webster, presente en cada relato y acompañada por el robot Jenkins, el mayordomo perfecto cuya función esencial es ayudar a que los perros se comuniquen como humanos.

El declive y posterior ocaso de la raza humana se deja entrever en estos 8 cuentos a modo de fix-up (narraciones cortas, independientes, pero con un grado de coherencia entre ellas) que constituyen el libro, contados de forma triste y conmovedora. Estos relatos rebosan romanticismo, ironía, y hacen gala de un lirismo infinito. Ciudad es, en el contenido, una elegía a veces nostálgica y a veces satírica destinada a nuestra especie.

La humanidad se encamina progresivamente hacia la decadencia y la extinción, harta de la forma de vida actual, llena de prisas e infelicidad, huyendo en busca de tranquilidad y sosiego, hasta que la Tierra se acaba convirtiendo en un páramo rural casi deshabitado que bien puede hacer referencia al Wisconsin natal del autor. La tecnología y las máquinas no son protagonistas en esta historia: Simak siempre mostró más interés por el ser humano, y en este libro destaca precisamente la profunda caracterización de hombres, perros y robots. Maravillado, el lector asiste al abandono de las ciudades por parte de los últimos hombres, a la llegada de un nuevo paso en la evolución, los mutantes, y al fin voluntario tomado por la gran mayoría de los humanos restantes. Somos mudos testigos de 7000 años de historia del Hombre, de las metas fijadas y la derrota sufrida. Somos testigos privilegiados de sus consecuencias.

Hay ciertos pasajes e imágenes en Ciudad que nunca te abandonarán. El paseo del hombre y el perro por Júpiter. La imagen final, que te asaltará tras leer el libro, cuando menos te lo esperes. Sólo por esto merece la pena zambullirse en ella. Es ciencia ficción añeja, de la que ya no se lleva, con escasas 300 hojas que te vapulean sin compasión. Pero plenamente vigente.

Firmado: Nerea Ortega

sábado, 6 de octubre de 2012

Semana de la Ciencia Ficción: Solaris, de Stanislav Lem

Título original : Solaris
Idioma original : Polaco
Año de publicación : 1961
Valoración : está bien

Supongo que formo parte de ese público que accedió a la lectura de ciencia-ficción como consecuencia del visionado de ciencia-ficción. O sea, que la fascinación visual tiró de la curiosidad literaria, y esas secuencias de clásicos, con mayor o menor profusión de efectos especiales, ese espectáculo para los sentidos que fueron y son tantas películas, desde los 50, incluso antes, hasta hoy, definieron perfectamente los escenarios en que, los que así empezamos con el género, situaríamos esos libros en el proceso de su lectura.
Curiosamente, no fue así con Solaris. Ni he visto la mítica película original de Andrei Tarkovsky ni el, dicen, fallido remake de Steven Soderbergh. A pesar de lo cual, yo ya situaba los escenarios conforme avanzaba en la lectura del libro. Sí: la ciencia-ficción es, para los no especializados, un género cautivo de ciertos estereotipos. Algunos de los cuales constituyen para sus fanáticos tanto motivo de fascinación que para otros lo es de escepticismo. Esa sensación no me abandonaba leyendo este libro. Como lector más inclinado a géneros, digamos, más terrenales. No es un pretexto: géneros como éste, o el fantástico, han acercado a muchos a la lectura: los Lovecraft, Poe, Asimov, K. Dick son autores que hacen que muchos se inicien en ella. Pero había mencionado la palabra escepticismo: Solaris es la obra de mayor repercusión de las que escribió el polaco Stanislav Lem, escritor especializado en el género. Y supongo que lo es como consecuencia de su simbolismo.
Solaris es un planeta al que es enviado el científico Kris Kelvin, a una base espacial que gravita sobre un óceano, óceano al que se atribuye una condición genérica de enorme ser vivo (no sé por qué, pienso en la teoría Gaia), y la capacidad de generar seres humanos miméticos a aquellos que pueblan los recuerdos de los que están en el planeta. En el caso de Kelvin, el océano genera a Harey, émula de su mujer fallecida por suicidio.
Así que Kelvin no tarda en verse atrapado en el confuso juego de presencias en la base, con investigadores desaparecidos o enajenados, con seres cruzándose por los pasillos, como acompañantes generados, o aceptados, mentalmente, para compensar el desespero del confinamiento (no sé por qué, pienso en The shining). Este juego es, en un principio, el atractivo de la novela, que va dando pistas a través de las conversaciones entre los tres científicos reales que aún permanecen allí. De cómo asimilan el juego del planeta y de los personajes irreales que se han generado a su alrededor y cómo intentan hallar una explicación satisfactoria a esa situación. De cómo, contra toda lógica que no sea la onírica o la alucinatoria (no sé por qué, pienso en Levrero) se adaptan a un hábitat extraño y viciado.
Lem sume al lector en algunos momentos de lectura francamente difícil: un par de pasajes en la parte final de la novela son puras elucubraciones sobre las teorías que han urdido antiguos especialistas en la materia, pesados párrafos (no sé por qué, pienso en el capítulo de Cetología en Moby Dick) de explicación científica algo farragosa a la que no se puede negar, en su concepción, originalidad e incluso inventiva. Lem especula sobre la ciencia dedicada a estudiar el planeta, la solarística, y crea su propio léxico sobre los fenómenos que se producen. En algún momento, entre tanto ensayo de corte especulativo, el lector cree estar leyendo alusiones a la raza humana y a las deidades y a una serie de metaconceptos que voy a considerar propios del género y de la época: ciertos autores teorizaban sobre sociedades futuras y construían mundos utópicos, a veces a costa de tejer artimañas algo forzadas.
Este es el lastre de Solaris: su trama, sencilla y hasta excitante en su planteamiento (una especie de submundo alienador en el que cada uno acepta una realidad más reconfortante que la soledad) se complica y se torna confusa en medio de tanta mística a la, como lector, uno cree necesario buscarle segundas o terceras lecturas. Renunciando a la ligereza de las aventuras en el espacio, Lem nos sume en un complicado laberinto del cual yo, al menos, no he conseguido salir.

También de Stanislav Lem en ULAD: La investigación, Edén, Fiasco, El hospital de la transfiguración

viernes, 5 de octubre de 2012

Semana de la Ciencia Ficción: Planeta de exilio de Ursula K. Le Guin

Idioma original: inglés
Título original: Planet of exile
Año de publicación: 1966
Valoración: recomendable

A Ursula K. Le Guin llego por un camino poco habitual: porque una compañera de la Universidad la mencionó en relación con la novela de Rosa Montero Lágrimas bajo la lluvia, que la escritora estadounidense alabó por su "great, vivid warmth" (Rosa Montero le correspondió con un artículo hiperbólicamente elogioso en El País). Luego, al investigar un poco, descubro que efectivamente Le Guin es una "gran dama" de la ciencia ficción y la fantasía, que ha ganado prácticamente todos los premios más prestigiosos del género.

Y para empezar a acercarme a su obra elijo este Planeta de exilio, que probablemente no es lo mejor de su producción, pero es lo que tenía a mano. Planeta de exilio forma parte de su "ciclo de Hain" o "ciclo de Ekumen", un conjunto de novelas que comparten un mismo universo ficcional, aunque sus historias no estén estrechamente relacionadas unas con otras. En este caso, la acción se sitúa en el planeta Werel, en el que coinciden dos razas distintas, cercanas pero nunca mezcladas: los Tevaranos y los "lejosnatos", raza nómada que sufre una prolongada decadencia. Ambas razas deberán encontrar la forma de entenderse para enfrentarse a un enemigo común: los Gaal, el pueblo de las nieves, que avanza hacia el Sur y amenaza con destruirlas a ambas a su paso.

Ursula K. Le Guin es exponente de lo que se denomina "ciencia-ficción soft", es decir, una ciencia ficción en la que los avances técnicos o las ubicaciones en tiempos o espacios lejanos son en realidad un modo de plantear cuestiones humanas, sociales o políticas. En Planeta de exilio esto es muy evidente: toda la novela es una reflexión sobre la relación con el "otro", con el que es diferente, y sobre los prejuicios que nos impiden verlos como iguales. En la novela, por ejemplo, ambas razas se denominan a sí mismas como "humanos", mientras que para la otra raza tienen un nombre distinto. Por lo demás, la trama principal, que gira en torno a la relación amorosa de Jakob Agat y Rolery, vienen a ser una actualización extraterrestre de la historia de Romeo y Julieta, West Side Story o Aragorn y Arwen.

Creo que para apreciar a Le Guin y entender por qué Rosa Montero llega a decir que es "uno de los mejores novelistas vivos del mundo", será necesario leer más de una de sus novelas. Intuyo que lo mejor que tiene, precisamente, es su capacidad para crear un complejo mundo de relaciones interestelares y razas (cuasi)humanas, un mundo que en esta novela se da casi siempre por sobreentendido y solo ocasionalmente se hace explícito. Creo que volveré a intentarlo con Los desposeídos o con La mano izquierda de la oscuridad, a ver si esta intuición es cierta...

También de Ursula K. Le Guin en ULAD: Los desposeídos, El día antes de la revolución, Quienes se marchan de Omelas

jueves, 4 de octubre de 2012

Semana de la Ciencia Ficción: Snow Crash de Neal Stephenson

Idioma original: inglés
Título original: Snow Crash
Año de publicación: 1992
Valoración: Para los aficionados a la ciencia ficción, imprescindible; para el resto, recomendable

Aunque los años me han moderado un poco, me considero un furioso devorador de ciencia ficción. Por mis manos han pasado no solo los autores que sobrepasaron los prejuicios habituales del género (Philip K. Dick, Asimov, Orwell...) sino aquellos otros que, siendo referencias incuestionables, poco o nada se conocen fuera de las fronteras de la c-f: Leguin, Lem, Delany, Farmer, Stappledon, Bester, Werber... Ganadores de Hugos, Locus, Nebulas, Ignotus y demás premios que señalan "lo mejor de lo mejor" de este pequeño microcosmos literario, pocas veces reconocido en su justa medida (esta es otra historia). Al grano: una de mis espinas era Neal Stephenson, autor de tres libros considerados imprescindibles por los aficionados: Snow Crash, La Era del Diamante y Cryptonomicon. Así pues, decidí empezar por el primero. Snow Crash. Y vaya viaje: todavía estoy tocado.

Snow Crash es el libro que recuperó el ciberpunk de Neuromante (1984), lo retorció, lo espabiló, lo renovó y lo proyectó unos treinta o cuarenta años hacia el futuro, en 1992. Nada menos. En el breve pero revelador prólogo de Juanma Barranquero que incluye la edición de Gigamesh se dice algo en nada gratuito: esta novela tiene tantas ideas que en ocasiones el lector necesita parar, cerrar el libro y "dejar vagar la mente por las infinitas posibilidades que nos regala generosamente Stephenson". Así es como Barraquero lo dice, y lo comparto. Yo lo diría con otras palabras: con uno solo de los párrafos de este libro, otros autores te montan una novela entera; con una sola de las páginas, una trilogía. Decir que Stephenson es un torrente imaginativo se quedaría corto. Es prácticamente salvaje, despiadado, insoportable. Es a la generación de planteamientos lo que dicen que es Islandia a la naturaleza: el último territorio virgen. Propone tantas, tantísimas ideas nuevas (geniales, divertidas, curiosas, creativas, revolucionarias...) por segundo que la lectura se hace difícil, se entrecorta, cuesta. Por esto Snow Crash no es un libro fácil, ni un libro para todo el mundo. Es un red bull neuronal.

La trama gira en torno a varios personajes (Hiro Protagonist, un repartidor de pizzas y espadachín; T.A., una joven "korreo" con grandes habilidades; Cuervo, un enorme y peligroso delincuente; Tío Enzo, el jefe de un imperio mafioso...), una droga/virus/religión (el Snow Crash) y dos realidades (la Realidad, tal y como la conocemos; y el Metaverso, lo que hoy en día -20 años después de la publicación de la novela- llamaríamos tal vez las redes sociales o los MMORPG). Con estos ingredientes alguien menos retorcido sería capaz de montarte un buen entretenimiento; pero resulta que Stephenson es inagotable, así que sumemos también programación informática y hackers, mitos sumerios, análisis bíblicos, crítica social, bombas nucleares, kendo, lingüística, ingeniería y peleas callejeras. En apenas 400 páginas. Con una prosa rapidísima, vertiginosa, llena de curvas y giros y sorpresas. Con mucho humor, y mucha mala leche, y unas cuantas pizcas de gore. Violencia a ritmo de rap, también. Y criptografía. Y un fino sarcasmo que todo lo cubre, como una manta eléctrica.

Descomunal, como un espectáculo de fuegos artificiales sobre el océano, y visionario: resulta difícil creer que este libro esté escrito en 1992, no solo por la actualidad de alguno de sus conceptos, sino porque muchos de ellos empezamos ahora a imaginarlos, a comprenderlos, a proyectarlos. Wikipedia dice que este fue el primer libro que usó el término "avatar" como lo usamos nosotros ahora, y que la revista Time la considera una de las 100 mejores novelas escritas desde 1923. Ni idea al respecto, pero os diré algo: si yo fuera un poco más conspiranoico, daría por supuesto que Stephenson viene del futuro.

En fin. Podría hablar durante horas de este libro. Está tan lleno de frases estupendas y momentos divertidos que no sabría por dónde seguir. Un par de hackers charlando, poniéndose melancólicos:

- Mi abuela fue tan importante para mí... -dice ella.
- ¿Te enseñó a programar? -pregunta él.

Pues eso.