Idioma original: suecoTítulo original: Kvinnor utan nad
Año de publicación: 2020
Traducción: Claudia Conde
Valoración: Insultante
Territorio best seller. Sabed que lo de seller significa vendedor. Que los de la editorial, muchas gracias, me lo colocan en mi casa y que lo leo, a diferencia de otros que también me envían, y viendo su escasa extensión, casi de inmediato. Lo leo por pura curiosidad ya que la autora me suena algo aunque sea entre recuerdos nebulosos que la asocian con aquella oleada de novela negra escandinava (tramas con muertos y mucho frío, autores cuyos apellidos acababan en berg o soon, cuyos nombres llevaban esas diéresis o la cosa esa redonda en las vocales que si no fuera tan tarde y quiero publicar esto a las doce buscaría en Wikipedia cómo se denomina). Oleada que, por cierto, me causó bastante indiferencia. Stieg Larsson (¡sson!), autor cuya obra fue espoleta de tal explosión, me parece muy sobrevalorado, y la novela de marras que escribió, la causante de todo esto, siempre me pareció convencional, el equivalente actualizado en lo tecnológico al folletín clásico donde todo nudo argumental se resuelve en una pelea o en una persecución.
Pero esto, repito, es territorio best seller y aquí imperan otras reglas. Hablar de novelas adictivas, por ejemplo, poner títulos de obviedad sonrojante, incluir sinopsis en la contraportada del libro que prácticamente convierten la lectura en un trámite que, desde luego, recomiendo, ya, ahorrarse, ya que estamos y hemos llegado a las primeras líneas de este segundo párrafo. En el que ya he tenido, por cierto, más consideración con los lectores de la que tiene Läckberg. Que tiene una carrera de éxito en el género y que ha creado, se ve, personajes de gran raigambre entre su masa lectora. Pero que usurpa de manera desconsiderada y alevosa la trama de cierta novela clásica escrita por quien ni siquiera voy a insinuar, así de descarado es el robo. Tal es el rostro que le ha echado la autora para publicar esta novelucha que se lee en una hora, se digiere en quince minutos y (salvo que hayas de reseñarla) se olvida en treinta segundos. Sí: he dicho novelucha. Ni siquiera se puede hacer una sinopsis sin que aventuremos su desarrollo, pero por intentarlo no va a quedar. Tres mujeres casadas con tres patanes. Uno la maltrata físicamente, otro la menosprecia, el tercero la engaña con una mujer más joven. Un par de veces se inserta el hashtag #MeToo para que se vea que la autora ha decidido aportar su (indigno) grano de arena. Hubiera podido, digo yo, aportar algún tipo de rigor policial, algo más de profundidad en los perfiles de los personajes, algo más de elaboración en los procesos que llevan a la resolución, obvia y visible a cientos de millas, de la novela. Pero no se trataba de eso, se trataba de aprovechar el tirón del movimiento aunque sea a costa de urdir, perdón, robar, una trama simple como el mecanismo de un chupete y presentarla en tapa dura y cobrar casi veinte euros por ella.
Así que hay que meter la mano en el bolsillo del lector y hay que insultarlo. Le dice "no puedes haberte leído esa novela cuyo planteamiento he adaptado aquí a los tiempos que corren, así que vas a pensar que soy muy original y que, wow, qué viaje". Los lectores de Läckberg no pueden haber leído xxxxxx, novela emblemática de xxxxxx. La leen a ella, a Läckberg, y ya lo tienen todo, misterio y subidón de la venganza primaria incluido. A cambio de leer dos veces #MeToo y la satisfacción de sentirse dentro de un movimiento incontestable y que no necesita el apoyo de esta tontería. No os digo nada más para no romper el finísimo hilo que lleva, insisto, de leer solamente la sinopsis de este libro a agarrar un cabreo descomunal pensando a cuánto incauto se engaña aquí de forma oportunista y cuánto dinero va a moverse mientras algún escritor digno ha de escribir las instrucciones de una batidora para sobrevivir.
Os digo que si esto es representativo de lo que escribe su autora no voy a molestarme en averiguarlo.
Os sugiero que si decidís, a pesar de mi empeño en desaconsejarlo, dar una oportunidad a este engaño, al menos conservéis el recibo de la librería.
Os digo que si esto es representativo de lo que escribe su autora no voy a molestarme en averiguarlo.
Os sugiero que si decidís, a pesar de mi empeño en desaconsejarlo, dar una oportunidad a este engaño, al menos conservéis el recibo de la librería.