
Título original:源氏物語
Idioma original: japonés
Fecha de publicación: principios siglo XI
Valoración: imprescindible
Hoy reseñamos la primera novela del mundo, ¡la primera novela, oigan!, al menos en el sentido moderno del término (oséase, con profundización en la psicología de los personajes, etc). Y es doblemente curiosa, pues su autora es una mujer, y japonesa (de las primeras obras escritas con caracteres japoneses). De hecho, los primeros escritos en estos caracteres pertenecen al período Heian, la etapa clásica de la literatura japonesa, y destacarán, comunmente, escritoras femeninas. Y no sólo en novela, sino también en poesía. De hecho, Shikibu está dentro de los “treinta y seis inmortales de la poesía”. Curioso. Muy curioso.(Tan curioso como que en el mismo lugar se produzcan estos novelones y los haikus!)
No se sabe al cien por cien si es realmente Shikibu su autora, pero a través de su diario y lo que menciona en él, puede deducirse al 95%, digamos, su autoría.
Como obra, es como todas las grandes novelas asiáticas, impresionante, con 54 capítulos que ocupan más de 4200 páginas. Cientos de personajes, normas de protocolo, descripciones de la naturaleza y muchísimos poemas.
Y absolutamente imprescindible. Cuando ya consigues meterte en la dinámica de la obra, y te habitúas a la forma de presentar a los personajes que van apareciendo y su forma de comportamiento, te sumerges en el japón medieval. Te sitúas en torno a un personaje principal, el príncipe Genji, y sus aventuras y desventuras, incluyendo la suerte de sus hijos tras su muerte.
Impresionantes las descripciones, de todo. Tanto de lo material: vestidos, tocados, habitaciones, jardines,etc, como de lo espiritual, pues descubrimos el mundo interior femenino de la época imperial. Cómo se sienten oprimidas y reprimidas, sin posibilidad de escapar de una sociedad patriarcal y polígama. Sí, las mujeres pueden alcanzar cierto poder, y se reconocen sus conocimientos y su destreza como escritoras, pero no pueden librarse del estar atadas siempre a un personaje masculino. De hecho, la obra misma está escrita en caracteres kana y no kanji, pues estos últimos estaban reservados a los hombres.
Se dice también de esta monumental obra que es pre-existencialista, pues el tono de la misma se va haciendo más sombrío, y se centra en las divergencias entre la belleza y la tristeza femeninas. Además,en los últimos capítulos se puede ver un acercamiento hacia las posturas budistas sobre lo efímero de la existencia.
Vamos, que hay que cogerla con energía, y con ganas de estar un buen tiempo con el tocho entre las manos. Pero vale la pena. De nuevo, absolutamente imprescindible!