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viernes, 4 de julio de 2014

Adolfo Bioy Casares: Diario de la guerra del cerdo

Idioma original: español
Año de publicación: 1969
Valoración: Muy recomendable

Confieso que cuando empecé a leer las primeras páginas de esta novela, no me estaba enganchando. Si una cosa diferencia a Bioy Casares de su gran amigo Borges es el estilo: Borges es, además de un gran creador de universos e imágenes, un maestro del idioma. Bioy Casares no tiene esa destreza lingüística o estilística, y al principio me costó aceptar un texto que me parecía algo desfasado o recargado. Pero luego me habitué al estilo, entré en la historia y realmente disfruté de esta novela.

Diario de la guerra del cerdo tiene algo de novela alegórica, a pesar de estar escrita con una técnica rigurosamente realista. Un grupo de ancianos, que incluye al protagonista Isidoro Vidal, ve con sorpresa, miedo, perplejidad cómo de repente los jóvenes se vuelven contra ellos, los viejos, y los someten a ataques que van desde la vejación a la agresión física, e incluso al asesinato. Nunca se explica de forma clara por qué han comenzado estos ataques, que hacen que los viejos se encuentren de pronto aislados del resto de la sociedad y constantemente amenazados.

Esta novela es, en un primer nivel de lectura, una consideración sobre la vejez y sus consecuencias: físicas, psicológicas, sociales. Sobre su significado, su evolución histórica, sus consecuencias en la organización colectiva. Bioy Casares no idealiza a los viejos, como a menudo se hace: no los transforma en sabios ancianos de la tribu. Los hay, sí, inteligentes y sensibles, pero también egoístas, cobardes o traidores; no se ocultan la enfermedad, el dolor, el miedo a la muerte que conlleva la vejez; no es, en ese sentido, un canto nostálgico a las generaciones veteranas, ni tampoco un rechazo de la juventud (también entre los jóvenes los hay valientes y cobardes, crueles y compasivos).

Pero es también (esa es, por lo menos, mi lectura), una parábola sobre la reacción de una sociedad ante cualquier forma de violencia y exclusión. Cuando los viejos comienzan a ser atacados, aparentemente sin motivos, no reciben el apoyo de la sociedad, sea por miedo, sea por complicidad con los agresores, sea por indiferencia. Solo unos pocos personajes les ofrecen refugio o solidaridad, siquiera formal. Teniendo en cuenta que la novela fue escrita durante un periodo de dictadura militar en Argentina, y en que comenzaban a surgir milicias juveniles de amedrentamiento, quizás no es arriesgado pensar que Bioy Casares tenían en mente algo más que la relación intergeneracional cuando se puso a inventar la guerra del cerdo.

Otras obras de Adolfo Bioy Casares en ULAD: Crónicas de Bustos Domecq, La invención de Morel, La invención de Morel (contrarreseña), El lado de la sombra, Los que aman, odian, La aventura de un fotógrafo en La Plata

viernes, 24 de enero de 2020

Adolfo Bioy Casares: El lado de la sombra

Idioma original: Español
Año de publicación: 1991
Valoración: Está bien

Harto irregular, esta antología. En registros, en géneros y en calidad. Sobre todo en calidad. Curioso, teniendo en cuenta que los diez relatos compilados en ella fueron escritos, seleccionados y ordenados por el mismísimo Adolfo Bioy Casares. 

Posiblemente sea injusto con El lado de la sombra. Quizás el libro me ha sabido a poco porque mis expectativas eran altísimas; supongo que el saber que los textos aquí reunidos venían firmados por Casares es lo que ha hecho que me decepcionaran.

Del conjunto, los mejores son "El lado de la sombra" y "Los afanes". No en balde, Casares los sitúa estratégicamente: inauguran y cierran respectivamente el volumen. Ambas piezas, autónomas, abordan de forma complementaria los temas tratados en la magistral novela La invención de Morel. 

"La obra" y "Carta sobre Emilia" son cuentos que están bien escritos y gozan de un trasfondo relativamente interesante. Aunque, insisto, se quedan frustrantemente cortos para el genio de Casares.

También destacaría "El calamar opta por su tinta" y "Un viaje o El mago inmortal", diabluras humorísticas que, gracias a su humildad, funcionan perfectamente. "Un león en el bosque de Palermo" intenta seguir la misma tónica, pero la falta de mala leche y la solemnidad de su final hacen naufragar a esta historia.

"Cavar un foso" cumple como narración criminal sin demasiadas ínfulas. "Paradigma" y "Cuervo y paloma del doctor Sebastián Darrés", por su parte, parecen borradores a cuyo argumento hay que dar un par de vueltas.

Lo dicho: estamos frente a una antología irregular. Una que, repito, cuesta creer que haya salido de la pluma de Casares. No la recomiendo entera. Si acaso, leed "El lado de la sombra" y "Los afanes" aquellos que, como yo, amasteis La invención de Morel. Los demás relatos son totalmente prescindibles, por mediocres y poco memorables. Creedme cuando os digo que no tardarán en desvanecerse en vuestra memoria.  


Otras obras de Adolfo Bioy Casares en ULAD: Aquí

sábado, 29 de agosto de 2020

Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares: Los que aman, odian

Idioma original: Español
Año de publicación: 1946
Valoración: Entre está bien y recomendable

"Los que aman, odian" es el título del único libro escrito a cuatro manos (o por lo menos el único que fue publicado) por ese "extraño" matrimonio compuesto por Adolfo Bioy Casares (AKA el amigo guapo y menos talentoso del genio) y Silvina Ocampo (AKA la hermana pequeña y feucha de Victoria Ocampo). Se trata de una novela policial de marcado tono british, un divertimento o pequeña y, por momentos, encantadora broma privada que, pese a cierto tono paródico - ¿Cuándo renunciaremos a la novela policial, a la novela fantástica y a todo ese fecundo, variado y ambicioso campo de la literatura que se alimenta de irrealidades? ¿Cuándo volveremos nuestros pasos a la picaresca saludable y al ameno cuadro de costumbres? -, no logra escapar de algunos de los clichés del género.

Así, habemus asesinato en un balneario de la costa, médico homeópata con ínfulas de literato y de detective privado, personajes variopintos y que quizá no son lo que parecen (comisario de policía también aficionado a la literatura, niño "rarito", etc), enredos sentimentales, morfinómanos, joyas, sucesión de pistas falsas, sospechas más o menos infundadas y sorpresa final relativa. Nada excesivamente sorprendente, ¿verdad? Este no poder escapar de buena parte de los clichés del género, junto a un final un tanto abrupto y que, en cierta forma, desentona con el resto de la narración son sus dos principales puntos débiles. 

Lo anterior no quita que la novela posea una serie de virtudes que hemos de reconocer. La primera de ellas sería su ambientación, ese situar a los personajes en el escenario cerrado y un tanto claustrofóbico de un caserón que semeja un barco varado en medio de la arena o un submarino que ha ido a pique. La segunda sería que Ocampo y Bioy se centran, a mi modo de ver, más en los personajes que en la acción. La tercera, el exquisito lenguaje que manejan los autores. Y la cuarta y última, y quizá la más importante, es que la novela entretiene y divierte, que es de lo que se trata.

Además, y esto ya no es ni defecto ni virtud, los seguidores de la literatura de Ocampo y/o de Bioy pueden encontrar en estas páginas algunos elementos muy asociados a la obra de uno y de otro. Por ejemplo, el niño Miguel podría ser perfectamente el personaje central de alguno de los relatos de Ocampo y ciertas imágenes que se producen por efecto de una brutal tormenta de arena podrían aparecer en algún que otro texto de Bioy. Aunque, bien pensado, quizá esto sea parte del problema: esperar de este libro algo que realmente no es.


También de Adolfo Bioy Casares: aquí

También de Bioy & un tal Borges: Crónica de Bustos Domecq

También de Ocampo & Bioy & un tal Borges: Antología de la literatura fantástica

lunes, 11 de febrero de 2019

Contrarreseña: La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares

Idioma original: Español 
Año de publicación: 1940
Valoración: Bastante recomendable 

Alucino cada vez que recuerdo que Adolfo Bioy Casares escribió La invención de Morel con sólo veintitrés años. Y es que estamos ante una novela extraordinaria que para nada trasluce la bisoñez de su autor. El mismísimo Jorge Luis Borges, a quien fue dedicada, dijo de ella que era perfecta. Aunque yo no comparta tan generosa apreciación, me es imposible negar la calidad de este libro.

Porque La invención de Morel es literatura de calidad, eso es indudable. La acabé hará cosa de mes y medio, y la impresión que me dejó en su momento, ya de por sí positiva, no ha hecho más que mejorar con el paso del tiempo. Permitir que esta historia repose, darle vueltas a sus implicaciones, incrementa su valor. Ya ni os cuento lo que la ensalza una relectura.

Por cierto, esta reseña va a contener spoilers. Lo advierto desde el vamos para que aquellos que quieran degustar vírgenes La invención de Morel (opción impagable, creedme) se vayan ahora mismo. ¿Sí? Bien, pues empecemos. 

Un venezolano que huye de la justicia, no sabemos muy bien por qué, se oculta en una isla deshabitada a la que ha llegado en un bote. Allí hay tres edificios, cuyos propósitos desconoce: un museo, una capilla y una piscina. La mera supervivencia en ese paraje inhóspito absorbe todas las energías de este fugitivo innominado, que anota sus denodados esfuerzos en un diario. Y así transcurren los días hasta que, de repente, se encuentra con que hay más gente en la isla. ¿Quiénes son? ¿Quizás la policía? ¿Cómo es posible que no se haya percatado de que llegaban? Y por último, pero no por ello menos importante, ¿por qué fingen los intrusos no darse cuenta de su presencia?

El argumento de esta pequeña ficción que no llega a las ciento sesenta páginas es raro de narices, ¿verdad? No en balde, La invención de Morel inspiró a los guionistas de la serie Lost. Pero tampoco os penséis que la obra de Casares es hermética en su planteamiento; al fin y al cabo, tras la atmósfera de tintes surrealistas de la primera mitad, su misterio se va desentrañando poco a poco.

Y lo que es mejor: la explicación rayana a la sci-fi con la que Casares justifica los bizarros fenómenos que suceden en la isla no limita en absoluto las interpretaciones que suscita esta novela. Si acaso, las expande en otra dirección. A la postre, La invención de Morel puede ser una parábola sobre la inmortalidad del alma o una profética alegoría sobre el legado audiovisual que dejamos en la esfera digital al fallecer. También, por qué no, se puede leer como una meditación sobre la dificultad de comunicación entre seres humanos, el eterno retorno nietzscheano o el amor platónico.

¿Que por qué hablo de amor al listar los temas que La invención de Morel baraja? Pues veréis, entre los desconocidos que han aparecido como por arte de magia en la isla se encuentra Faustine, una mujer hermosa de la que el narrador queda prendado. La devoción que nuestro protagonista siente hacia esa mujer cristalizará, al final del libro, en el gesto más romántico imaginable. Bueno, todo lo romántico que alguien que no acepta un no por respuesta y con claros indicios de psicosis puede ofrecer.

El fondo y la forma de La invención de Morel van de la mano. La historia se narra en primera persona, a través de las entradas del diario del venezolano. La prosa de este señor es, por tanto, marcadamente rústica. Y es que su débil y hasta febril condición no da para más. Tras la llegada de los intrusos, también su estado de paranoia y miedo constante van a impregnar las páginas del diario. 

Hasta aquí, genial. Casares encuentra una voz interesante y le da verosimilitud mediante la forma en que se expresa. Por desgracia, cuando llega al hemisferio de la novela, el escritor descuida esto parcialmente. Entonces se centra en la historia en sí, y no tanto, al menos para mi gusto, en mantener las entradas del diario consistentes con la voz de su autor. Y es que uno siente que ese personaje se pone hablar casi del mismo modo que lo haría un narrador omnisciente convencional. Aunque es innegable que ha cambiado sutilmente (el amor le ha insuflado esperanza, por ejemplo), me hubiera gustado una transición más suave entre su voz al inicio y al final de esta historia.

Por todo lo dicho, pues, La invención de Morel es una novela más que recomendable, cuyas múltiples implicaciones (narrativas, filosóficas, etc) garantizan una lectura de calidad. Pero buscadla en otra edición que la que yo he tenido entre mis manos. Es imperdonable que El País mutile esta obra con tanta saña: el prólogo escrito por Borges brilla por su ausencia, igual que unos pies de página que un supuesto editor añade a las anotaciones del diario del náufrago. Visto lo visto, ya no me quejo de que no se optara por incluir las simpáticas ilustraciones que Norah Borges hiciera para la primera edición de esta obra.

lunes, 19 de mayo de 2025

Adolfo Bioy Casares: La aventura de un fotógrafo en La Plata

Idioma original: castellano

Año de publicación: 1985

Valoración: Muy recomendable

Empiezo a tener claro que tengo que volver con más frecuencia a autores a lo que tenía un poco arrinconados, más aún si se trata de literatura sudamericana, con su prosa, su lenguaje peculiar (que disfruto más cuanto más marcado) y ese punto de sensibilidad diferencial que trasciende escenarios, argumentos o acento, que yo creo que responde a un punto de vista que se ha hecho autónomo, una especie de epigenética literaria que le confiere un carácter totalmente singular. Al pobre Bioy Casares no solo le tenía un poco perdido entre las estanterías sino que tampoco estaba demasiado cerca de mi top personal, donde habitan varios de sus compatriotas.

Esa escasa expectación se cura rápido, en apenas unas páginas, cuando nos presenta la pequeña historia de Nicolás Almanza, un joven fotógrafo que acepta el encargo de obtener imágenes significativas de la ciudad de La Plata. Llega el chico a su destino sintiéndose extranjero, sin apenas dinero, entrando enseguida en contacto con la familia Lombardo, padre y dos hijas de buen ver, que van a ejercer de acompañantes y protectores en una relación que alcanza gran intensidad en un tiempo insólitamente breve. Esta extraña evolución despierta el recelo de todos los personajes con los que se irá relacionando Almanza, que le aconsejan ser cauto y desconfiar, como si ya conocieran a los Lombardo o hubieran vivido situaciones semejantes. 

Un argumento tan sencillo sirve a Bioy Casares para atraparnos con la misma rapidez. El protagonista está solo, o casi, en una ciudad desconocida, es cierto, pero podría muy bien dedicarse en exclusiva a su trabajo y prescindir de la relación con la peculiar familia. Sin embargo no lo hace, en parte por el atractivo de las hijas, y también por lo algo misteriosos argumentos del padre, pero sobre todo, parece ser, por una especia de obligación autoimpuesta por simple cortesía o buena educación. 

Es algo que no queda del todo claro, como tampoco por qué todos dan por cierta la maldad de los Lombardo, y esta incertidumbre, el estupor ante una situación confusa, no deja al lector más opción que seguir febrilmente buscando la verdad, un desenlace. Parece que no podemos soportar esa atmósfera permanente de sospecha, y así un relato aparentemente inocuo se convierte en una fuente de dudas. 

Cómo algo por completo infundado (¿o no?) se puede convertir en motivo de inquietud, por qué ciertos signos, quizá fortuitos, puede que totalmente inanes, pueden provocar miedo y ansiedad, serán preguntas que desde luego podrían contestar algunos propagandistas políticos. Pero si se trata de que esas sensaciones lleguen al lector de una novela el único responsable será el talento del autor, que tiene al mismo tiempo el control para mantener a su personaje principal entero y templado, sin un mal gesto, consciente pero al mismo tiempo voluntariamente ajeno al rumor y la recomendación.

De alguna manera todas estas actitudes y situaciones equívocas se resuelven en esas pocas páginas finales tan sorprendentes. Por supuesto que no voy a destripar nada, pero creo que, en la sencillez de ese desenlace, cada lector queda habilitado para aportar una interpretación. Es algo grande ser capaz de dejar que se cierre un relato de esta forma, como una escena de la vida real que, vista desde fuera, presenta tantos interrogantes ¿por qué actúan así? ¿qué pensaban realmente durante su relación? ¿cuál puede ser el futuro cercano de estos personajes? ¿qué ha significado para ellos todo lo que hemos conocido? Si no lo leemos no podremos dar respuesta a estas preguntas. Y si lo leemos, probablemente tampoco, o mejor, podremos dar las nuestras, las de cada lector, todas posibles pero también seguramente equivocadas.

Otras obras de Adolfo Bioy Casares reseñadas en ULAD: aquí

viernes, 25 de enero de 2013

Semana de literatura argentina: La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares

Idioma original: español
Fecha de publicación: 1940
Valoración: Se deja leer

Jorge Luis Borges, amigo de Adolfo Bioy Casares, calificó de "perfecta" esta breve novela en el halagador prólogo que le hizo. Y aunque he de reconocer que son muchas las virtudes que le he encontrado a La invención de Morel, no puedo decir que me haya gustado ni que me parezca, ni mucho menos, una obra perfecta. Porque aunque bien escrita, llena de referencias, personajes y situaciones sugerentes, y un constante clima de misterio e intensidad emocional, su atmósfera pesadillesca e incoherente me ha impedido disfrutarla.

Alicia en el País de las Maravillas mezclado con el universo de Kafka y algo de Robinson Crusoe en mitad de un sueño de fiebre. Así puedo describir lo que me ha provocado La invención de Morel.

El argumento es el siguiente: un fugitivo de la justicia, del que no se sabe el nombre, acaba en una isla presuntamente desierta pero donde hay curiosas construcciones humanas como un peculiar museo, un acuario o una capilla, y unas intrigantes luces perennes. Sin embargo, el miedo y la locura se hacen con él cuando descubre que no está solo en la ínsula, ya que al poco de su llegada al lugar ve a unos turistas que también han recalado por allí. Y estos turistas se convierten en su gran amenaza: no quiere que le descubran pase lo que pase. Sin embargo, no puede evitar enamorarse como un poseso de una bella mujer que pertenece a este grupo de "invasores". Ella es Faustine, que le ignora por completo y cuyo amor le disputa, según sus ¿ensoñaciones? otro turista, un tal Morel.

Morel es el arquetipo de científico iluminado y está obsesionado con lograr la inmortalidad del alma. Y el fugitivo, cada vez más confuso por culpa de conversaciones que se repiten una y otra vez, invasores que aparecen y desaparecen, dos soles y dos lunas, y la sospecha de que tiene alucinaciones por culpa de cierta intoxicación de la que ha sido víctima, termina enloquecido y dirigido por una obsesión: lograr la inmortalidad y vivir para siempre junto a Faustine.

Suena demencial, ¿no?

De esta novela se han hecho análisis de todo tipo, se la ha considerado una obra repleta de metáforas, o un corto libro de ciencia-ficción, o una auténtica locura con elementos de realismo mágico. Los creadores de la serie Lost, Perdidos en España, reconocieron que se inspiraron en ella para tejer su trama, y bueno, tiene su propia adaptación al cine protagonizada por la bella Ana Karina. Incluso dicen que la tremebunda y desquiciante El año pasado en Marienbad, de Alain Resnais (quien firma esta reseña la vio en la cinemateca de París un verano en el que una ola de calor dejó varios muertos en la capital francesa) vibra con su turbia savia. Yo estoy de acuerdo.

Otras obras de Adolfo Bioy Casares en ULAD: aquí

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares: Crónicas de Bustos Domecq

Idioma original: español
Año de publicación: 1963
Valoración: Recomendable (muy recomendable para freaks borgesianos)

La amistad de Jorge Luis Borges y Bioy Casares es ya objeto de leyenda ("Creo que Bioy era el único amigo de Borges", dice por ejemplo Alberto Manguel en un artículo). Quizás haya en esto algo de exageración literaria, que sospecho que a Borges no le habría disgustado. En cualquier caso, la relación de complicidad entre ellos, hasta la separación final cuando Borges decidió ir a morir fuera de la Argentina, produjo además interesantes resultados literarios, entre ellas varias antologías, como la famosa Antología de la literatura fantástica que coordinaron junto con la mujer de Bioy, Silvina Ocampo; o las obras firmadas con el seudónimo de Honorio Bustos Domecq.

Esta obra pertenece a este segundo grupo, obviamente. Se trata de un conjunto de crónicas o críticas literarias y artísticas (pintura, escultura o incluso moda) sobre personajes inventados con las ideas más disparatadas sobre su propio arte, presentadas como visionarios o revolucionarios: un escritor que, à la Pierre Menard, publica con su nombre las obras de la literatura universal con la que más se identifica; otro que escribe una y otra vez la misma obra con distintos títulos, adscribiéndola a distintos estilos o tendencias; un escultor cuya materia prima es el vacío; una tendencia literaria basada en la descripción minuciosa de los objetos apoyados en la esquina de una mesa; una rama de la historiografía que propone incluir solo acontecimientos positivos...

Crónicas de Bustos Domecq es, en realidad, una gran broma, y como tal hay que tomarla. Desde la dedicatoria ("A esos tres grandes olvidados: Picasso, Joyce, Le Corbussier") hasta el prólogo, que el propio autor [ficticio] refuta, hasta las innumerables interrelaciones entre las crónicas que componen el libro, todo se confabula para una sensación de verosimilitud a las invenciones de los escritores, al mismo tiempo que da pistas para desmontarlas e identificarlas como burlescas. También el estilo, cargado de galicismos, arcaísmos y pedanterías (como el uso constante del imperfecto de subjuntivo en lugar del pretérito indefinido, "publicara" por "publicó") forma parte de este mismo juego, en el que el heterónimo bicéfalo escribe de forma diferente a cualquiera de sus dos autores individuales.

A algunos lectores esta obra les podrá parecer algo pretenciosa, o incluso aburrida, por cerebral. Los problemas que plantea (la naturaleza del arte y de la creación, la esencia de lo humano, el sentido de la historia o la posibilidad de comprender y representar la realidad, entre otros) serán muy familiares a los lectores de Bioy y de Borges, y reconocerán incluso algunas de las ocurrencias incluidas también en sus relatos. (Podríamos jugar, por ejemplo, a adivinar qué ideas son de Bioy y cuáles de Borges; yo apostaría a que Los inmortales, sobre unos hombres que transfieren su consciencia a unos bloques artificiales de acero, es obra de la imaginación del primero).

Pena que la edición que manejo, de Losada, parezca a veces más una fotocopia que una reimpresión, con fragmentos tan borrados que casi parecen ilegibles. ¿O será esto también un juego de Borges y Bioy para darle mayor apariencia de antigüedad a su texto?

martes, 17 de marzo de 2009

Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo: Antología de la literatura fantástica

Idioma de publicación: Español
Fecha de publicación:
1965
Valoración: Muy recomendable

Borges solía decir que le enorgullecían más las páginas que había leído que las que había escrito. El hecho de que escribiera algunas de las mejores de la literatura en lengua castellana no desvirtúa la justicia de esa opinión. Borges fue, desde su niñez, un lector insaciable, caótico, casi monstruoso. Su figura de anciano ciego, encerrado en una biblioteca, encarna ya al lector por antonomasia, que se acaba destruyendo a sí mismo en el ejercicio de la lectura. En sus obras se escuchan los ecos de las obras maestras de todas las literaturas y filosofías, pero también de géneros considerados menores: la novela policíaca y el relato fantástico. La actual valoración de la literatura fantástica debe mucho, no sólo a la propia obra de Borges, sino a su labor divulgativa y editorial. El libro que nos ocupa es un buen ejemplo.

Elaborada en colaboración con Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, buenos amigos de Borges, esta antología no pretende exhaustividad filológica o histórica. Su espíritu es, más bien, el de este blog: unos lectores que comparten con otros los textos que más han disfrutado. En la antología –al menos– este criterio se revela más que suficiente, porque permite una variedad que la hace muy agradable de leer. Pueden encontrarse relatos de Poe, Maupassant, Wells y Chesterton, pero también gratas sorpresas de autores desconocidos; antiguos cuentos árabes o chinos, junto a la Casa tomada de Cortázar o algún texto de los propios antologistas (esto sólo en la segunda edición, que es la que tengo). Relatos, en fin, de todo tamaño y condición para cualquier momento. Qué más se puede pedir.

Otras obras de Jorge Luis Borges en ULAD: Aquí
Otras obras de Silvina Ocampo en ULAD: La promesa

viernes, 14 de diciembre de 2018

2x1: La hermana menor (Mariana Enríquez) y Las repeticiones y otros relatos inéditos (Silvina Ocampo)

Se cumple hoy el vigésimoquinto aniversario del fallecimiento de Silvina Ocampo, una autora clara e injustamente  olvidada "gracias", en buena parte, a ser "hermana de", "esposa de" y "amiga de".  En ULAD la homenajeamos hoy, y lo hacemos con una doble reseña: la de "La hermana menor", biografía de Silvina recientemente publicada, y la de "Las repeticiones y otros relatos inéditos", libro póstumo de la menor de las Ocampo.

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LA HERMANA MENOR

Idioma original: Español
Año de publicación: 2018
Valoración: Muy recomendable

Este libro tenía, para mi, un doble interés: el de leer a la gran Mariana Enríquez fuera de su registro habitual y el de adentrarme en la vida de una de las grandes escritoras argentinas del siglo XX, injustamente olvidada. Ahora bien, después de la lectura de este libro, no tengo tan claro si ese "segundo plano" en el que permaneció Silvina no fue algo premeditadamente buscado por ella para conservar un cierto grado de libertad, tanto personal como creativa.

Bueno, lo fundamental es que, días después de haber terminado el libro y tras su conveniente "período de asentamiento en mi cerebro", he de decir que las expectativas creadas se han cubierto con creces. Y esto a pesar de que Enríquez había puesto el listón muy alto con sus dos anteriores libros de relatos: "Los peligros de fumar en la cama" y "Las cosas que perdimos en el fuego". En este "La hermana menor" Enríquez logra construir un retrato complejo, poliédrico, ágil y muy entretenido de una autora con una vida de lo más novelesca.

Retrato complejo y poliédrico porque lo personal y lo literario van íntimamente unidos. Es complicado acceder a las claves de la obra de Ocampo sin conocer sus orígenes familiares (la menor de las seis hijas de una de las familias más ricas de la Argentina), su período formativo, la relación amor / odio que mantuvo con su hermana mayor Victoria, su matrimonio con un "guapísimo, riquísimo y mujerieguísmo (perdón por la palabra)" Adolfo Bioy Casares, la amistad de este con Borges, las polémicas literarias en el seno del grupo Sur (del que todos ellos formaban parte), etc.  Estos hechos (y algún otro también, obviamente) marcan la obra narrativa y poética de Silvina y le confieren el carácter tan personal que la caracterizó, especialmente en esos cuentos llenos de guerras niños-adultos, de infancias crueles y fantásticas, etc.

Retrato complejo y poliédrico también porque conocemos aspectos que se suelen dejar de lado a la hora de hablar de Silvina: Silvina y la maternidad, Silvina y su antiperonismo no militante, Silvina y sus miedos (a volar, a perder a Bioy...), Silvina y el feminismo, Silvina y sus visiones, Silvina y la enfermedad, Silvina y su rabia por la falta de éxito en su país, Silvina y su amor por el campo y los perros, etc.

Y retrato complejo y poliédrico, por último, porque no se sustenta en verdades indiscutibles. Silvina no llevaba diario personal ni literario, por lo que Enríquez ha debido recurrir a testimonios de terceros (amigos, empleados de la familia, los propios diarios de Bioy, etc.) que llegan a ser, en ocasiones, tan opuestos que llevan a uno a preguntarse acerca de sus propios miedos y contradicciones, de la imagen que, voluntaria o involuntariamente, proyectamos en los demás y hasta qué punto nos conocen nuestros más cercanos.

Ya digo que Enríquez aúna los más variados aspectos de la personalidad de Silvina y construye un texto tremendamente ágil y entretenido. Las apenas doscientas páginas de "La hermana menor" se leen con suma facilidad, sin que el interés decaiga en ningún momento, y constituyen un magnífico testimonio no solo de la vida de Silvina Ocampo sino de una generación de autores que marcó profundamente la literatura de décadas posteriores.

También de Mariana Enríquez en ULAD: Los peligros de fumar en la cama, Las cosas que perdimos en el fuego, Alguien camina sobre tu tumba, Nuestra parte de noche, Este es el mar, Bajar es lo peor, Cómo desaparecer completamente


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LAS REPETICIONES Y OTROS RELATOS INÉDITOS

Idioma original: Español
Año de publicación: 2006

Valoración: Bastante recomendable (o más)

Pues bien, tras la lectura de “Las repeticiones y otros relatos inéditos”, hay que decir que Silvina Ocampo fue una cuentista verdaderamente notable, además de una autora con un universo muy personal.

Como su propio título indica, “Las repeticiones…” está compuesto por textos escritos entre 1936-37 y 1988-89 y que permanecieron inéditos en vida de la autora (con la excepción del magnífico relato “La mujer inmóvil”, publicado en la revista Destiempo en 1937). Pese a que su carácter inédito y el amplio arco temporal que cubren pudieran hacer dudar acerca de la calidad de los textos incluidos en el volumen, debo decir que los 24 relatos y dos novelas breves que se incluyen tienen un alto nivel medio y que algunos de ellos son verdaderas maravillas.

Como comprenderéis, resulta difícil ofrecer en un breve espacio una valoración o explicación detallada de cada uno de los textos, pero una serie de pinceladas generales debería bastar para ofrecer una imagen aproximada del conjunto.

Algunos rasgos que, en líneas generales, comparten los textos de “Las repeticiones…” serían:
  • La mirada infantil (o quizá debería decir la mirada desde la infancia): La mirada de Silvina Ocampo es desmitificadora y revela la existencia de mundos extraños y desconcertantes, además de una cierta fascinación por lo extraño, cruel y repulsivo.
  • La fantasía: Se trata de una fantasía que entronca en muchas ocasiones con la cotidianeidad, lo que acerca a algunos relatos de Silvina Ocampo al realismo mágico.
  • La poesía: Silvina Ocampo también abarcó la poesía dentro de su obra y eso es algo que se trasluce en sus relatos, con un alto componente visual, simbólico e imaginativo.
  • Los temas, algunos de ellos recurrentes a lo largo de los textos. Así, por ejemplo, la incomprensión y la soledad (“El estereoscopio”, “Las repeticiones”, etc), la identidad, ya sea o no sexual (“La cara adversa”, “La Santa”, “Teodora”, “Las metamorfosis”, etc), la pérdida de la inocencia en sus múltiples formas (“El zorro”), las obsesiones irracionales (“Albo Zoinak”, “La voz”…)
Todos estos aspectos hacen de Silvina Ocampo una autora sumamente personal, aunque indisolublemente unida a su tiempo y a las corrientes literarias de la época, a la que sería conveniente rescatar de un injusto olvido. En ello estamos, desde luego.

P.S.: Decía al comienzo de la reseña que algunos de los textos me parecen verdaderamente magníficos. Destacaría, además de "La mujer inmóvil", “Las repeticiones”, “Las metamorfosis”, “La calesita” y la novela breve “El vidente”). En este enlace podéis leer alguno:
https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/subnotas/2964-485-2006-04-30.html

También de Silvina Ocampo en ULAD: La promesa, Antología de la literatura fantástica, Los que aman, odian, La furia y otros cuentos

miércoles, 16 de febrero de 2022

Lo mejor de 2021: Lo que opinan nuestros lectores

Con cierto retraso y tal como avisamos, estas son las listas que nuestros lectores han enviado indicando sus lecturas favoritas del 2021.

En riguroso orden de llegada.

Os agradecemos vuestra colaboración y, ya que estamos, nos encanta la enorme diversidad de vuestras elecciones.

Salud y cultura, amigos.

Anónimo

Ficción

Libros que merecen mejor valoración en el blog

Si una noche de invierno un viajero de Italo Calvino

Tres tristes tigres de Cabrera infante


Libro que me gustaría que reseñaran nada más que para ver qué valoración le dan

La mano junto al muro/El falso cuaderno de Narciso Espejo de Guillermo Meneses


Libro que llevaba años buscando y finalmente conseguí una copia

El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz de Bryce Echenique


Nada que decir, apuestas seguras

Pedro Páramo y el llano en llamas de Rulfo

Ficciones de Borges

Pantaleón y las visitadoras de Vargas Llosas


Imprescindibles en el blog pero no en mi corazón

Bajo el volcán de Lowry

La insoportable levedad del ser de Kundera


No ficción

Libro que llevaba años buscando y finalmente conseguí una copia

Sociología y pragmatismo de Wright Mills

La distinción de Bourdieu

La selva de los símbolos de Turner


Relectura necesaria

La imaginación sociológica de Wright Mills

Outsiders de Howard Becker

La zona gris de Auyero


Libro de método que parece un fastidio pero que puede ser grato para gente de otras áreas

Los trucos del oficio de Becker

Describir el escribir de Cassany

Decir casi lo mismo de Eco


Clásicos que faltaban

La rebelión de las masas de Ortega y Gasset

Técnica y civilización de Mumford


Libros de mi país o sobre mi país que me gusta releer

Adiós al socialismo de Del Búfalo

La renta y el reclamo de Bautista Urbaneja

El Estado mágico de Coronil


Conseguidos por sorpresa

Orientalismo de Said

La invención de Irlanda de Kiberd

Comunidades imaginadas de Anderson


Gabriel Diz

Les dejo una selección de lo que he leído en 2021. Son 13 libros en total, algo más de uno por mes. Estuve un rato largo intentando dejar la lista en 12 para que fuera un libro por mes pero no lo logré:


1)Jane Eyre (Charlotte Bronte)

2)El corazón del daño (María Negroni)

3)Años luz (James Salter)

4)2666 (Roberto Bolaño)

5)Las tres vanguardias (Ricardo Piglia)

6)La virgen cabeza (Gabriela Cabezón Cámara)

7)Nuestra parte de noche (Mariana Enriquez)

8)La hermana menor (Mariana Enriquez)

9)El sueño de los héroes (Adolfo Bioy Casares)

10)Prins (Cesar Aira)

11)La sangre manda (Stephen King)

12)La llamada del Cthulhu (H.P. Lovecraft)

13)Persecución (J.C. Oates)

Carlos Ávila:

El descubrimiento del año: la escritora mexicana Fernanda Melchor. De

todas formas ha sido un año prolífico en esto con Alejandro Zambra, Óscar

Martínez, Kent Haruf o Andrea Abreu entre otros.

Relectura de clásicos: Memorias de un europeo de Stefan Zweig.

Decepciones: Serge de Yasmina Reza y No tengo tiempo. Geografías de la

precariedad de Jorge Moruno.

Autores que no me fallan: Marín Caparrós y su Ñamérica, Leila Guerriero

con Frutos extraños y Carrère con Yoga.

Buenas investigaciones y muy bien contadas: No digas nada de Patrick

Radden Keefe y Laëtitia o el fin de los hombres de Ivan Jablonka.

Una autobiografía muy potente: Trilogía de Copenhague de Tove

Ditlevsen.

Libros para reírse con ganas y desconectar: Cualquiera de los tres de relatos

de Kenneth Cook.

Lecturas que dejan mal cuerpo pero que es necesario hacer: Antisocial de

Andrew Marantz y Extrema derecha 2.0 de Steven Forti.

Propósito para 2022: Seguir y seguir leyendo cada día y atreverme con

Guerra y paz.

Pablo GP

Libros Preferidos:

- Donal Ryan: Corazón giratorio.

- Fiódor Dostoyevski: Los hermanos Karamazov.

- Donald Ray Pollock: El diablo a todas horas.

- Albert Cohen: Bella del señor.

- Elizabeth Kolbert: La sexta extinción.

- Mario Levrero: La ciudad y El lugar, de la Trilogía involuntaria (París me pareció más flojo).

Libros Destacables:

- Marlon James: Breve historia de siete asesinatos.

- Alan Parks: Enero sangriento.

- Juan Marsé: Últimas tardes con Teresa.

- Jeffrey Eugenides: Middlesex.

- Bruce Chatwin: Colina negra.

- Peter Kaldheim: El viento idiota.

Mención honrosa:

- Alan Parks: Hijos de Febrero.

- Natalia Ginzburg: El camino que va a la ciudad y otros relatos.

- D.H. Lawrence: El arco iris.

- Chriss Offutt: Kentucky seco.

- Emmanuel Carrère: Yoga

Decepciones:

- George Saunders: Lincoln en el bardo.

- Johnny Marr: ¿Cuándo es ahora? Memorias.

- William Gaddis: La carrera por el segundo lugar.

- Hubert Selby Jr: Última salida para Brooklyn.

Maqroll El Gaviero

Mis mejores lecturas del año (las dejo en 9):

- Los siete locos (Roberto Arlt)

- Limónov (Carrère)

- La mano izquierda de la oscuridad (UK LeGuin)

- Glosa (JJ Saer)

- Me llamo Rojo (Pamuk)

- Martin Eden (Jack London)

- Kokoro (Soseki)

- El idiota (Dostoievsky)

- La suerte de Omensetter (W Gass)


Si se pudiera meter poesía: mención especial a Basilio Sánchez (“He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes”) y a Alejandra Pizarnik (cualquier cosa suya).

Ángel Muñoz

El mejor,

No digas nada, Patrick Radden Keefe, minucioso, objetivo (hasta donde uno puede serlo) y muy esclarecedor, el conflicto del IRA explicado casi como si fuera un novela de acción, espectacular.

Me daba perezón pero mira…

Línea de fuego, Arturo Pérez-Reverte, guerra civil y el más famoso de los miembros de la RAE… de entrada lo último que pensaba coger, pero me parece que Arturo sabe dar ritmo a las novelas, sabe transmitir un escenario con verosimilitud, y se intenta alejar de maniqueísmos. Lo fulminé en un plis-plas (¿estará esta expresión reconocida por la RAE?)

Me arriesgué y no me decepcionó

64, Hideo Yokoyama, citando a los inmortales No me pises que llevo chanclas, “Japón, mía que está lejos Japón” Lejos física y culturalmente, y este libro me situó en una sociedad a la que me costaba entender, con una forma de narrar que se aleja de mi zona de confort, pero mereció la pena, novela redonda.

Qué necesidad tenía yo…

A ver, que es que uno es masoca, empezar una serie de libros y dejarlos… me cuesta, y pasa lo que pasa. Entre las sagas en los que mil veces pensé para qué te metes… destaco como horrorosas, Balada de serpientes y pájaros cantores, Suzanne Collins;  La sexta trampa, J.D. Baker y La hora de los hipócritas, Petros Markaris.

Decepción especial para La era de la supernova, Cixin Liu (absurda es decir poco).

Y en el apartado me importa cero lo que me cuentas, Boston. Sonata para violín sin cuerdas, Todd McEwen (recomendación de ULAD, pero yo es que no le veo la gracia) y Contemplaciones, Zadie Smith (¿dónde está la Zadie de Dientes blancos?)

Sorpresas inesperadas

Esos libros que te llegan de algún modo raro y me han dejado impactado, La verdadera vida, Adeline Dieudonne (la violencia hacia la mujer contada de una forma distinta, sin guardar nada pero sin crudezas, obra de arte); El evangelio de la anguila, Patrick Svenson (un libro sobre anguilas, y que se queda corto… no hay mas que decir), Al final siempre ganan los monstruos, Juarma (miedo me daba la expectación creada, y merece la fama que tiene).

Me hicieron reír, mucho

Antes todo esto era campo atrás, Pablo Lolaso (solo para amantes del baloncesto), Subidón, Joaquín Reyes (solo para amantes… pues eso de la muchachada)

Para pasar un buen rato, con ciencia-ficción

Proyecto Hail Mary, Andy Weir (este autor tiene un don cuando habla del espacio) El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, Becky Chambers (exquisito, no es el qué les pasa, son los personajes los que hacen esta novela)

Zoila Blanco

ATRAPA LA LLEBRE (L.Bastasic)

Y LLOVIERON PAJAROS (J.Saucier)

VERA (E. von Armin)

ELS DICS (I.Solá)

LA DRECERA (M.Martin Serra)

LAS LEALTADES (De Vigan)

LA AVERIA (F.Dürrenmatt)

ELS PROSCRITS DE SANTA FE (J, Masanès)

EL RETORN DEL CATO (M. Asensi)

TSUNAMI (A. Pijuan)

LLUM DE FEBRER (E.Strout)

L'ANY QUE VA CAURE LA ROCA (P. Coll)

LA KLARA I EL SOL (I. Kazuo)

AMARILLO (F. Romero)

EL IMPERIO DE YEGOROV (M. Moyano)

LAS GRATITUDES (De Vigan)

Sergio Borao Llop

Ante todo, gracias por las reseñas diarias.

En segundo lugar, os paso la relación de lecturas destacadas de este año que termina (tal vez -mi memoria no es tan precisa- vaya también alguna del 2020). El orden es alfabético por apellido de autor

Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie

La parábola del sembrador, de Octavia E. Butler

Noir, de Robert Coover

Todo lo que muere, de John Connolly

La casa de hojas, Mark Z. Danielewski

Solo el silencio, de R. J. Ellory

X, de Percival Everett

Vivir abajo, de Gustavo Faverón Patriau

Breve historia de siete asesinatos, de Marlon James

El gran cuaderno, de Agota Kristof

El intérprete del dolor, de Jhumpa Lahiri

Cuentos completos, de Mario Levrero

Ánima, de Wajdi Mouawad

Plop, de Rafael Pinedo

Las primas, de Aurora Venturini

Michi:

Mejor novela hispanoamericana: El día del Watusi - Francisco Casavella y Basilisco - Jon Bilbao

Mejor novela de lengua extranjera: Un mapa para un crimen - Collin Harrison y El club de los

mentirosos - Mary Karr

Mejor novela en galego: O paraíso dos inocentes - Antón Riveiro Coello 

Mejor libro de viajes: La frontera - Erika Fatland; Los sótanos del mundo - Ander Izagirre; El río de la luz - Javier Reverte 

Mejor ensayo sobre música: The Stooges: Combustión Espontánea - Jaime Gonzalo y Hotel California - Barney Hoskyns 

Mejor ensayo medioambiente: Sueños Árticos - Barry Lopez 

Mejor ensayo sobre cine: El otro Hollywood - Legs McNeil y Jennifer Osborne 

Mejor novela negra: La playa de los ahogados - Domingo Villar 

Mayor decepción: Desierto Sonoro - Valeria Luiselli y Temporada de Huracanes - Fernanda Melchor 



lunes, 16 de diciembre de 2019

ULAD adoctrina sobre el 2019: nuestros libros del año

Mirad: si este blog pretendiera ser solo leído por familiares de colaboradores ávidos de localizar ideas para regalar a la prima que lee, no nos veríamos obligados a esto. Pero hace tiempo que esto no es así. Es una verdad como un puño que la comunidad lectora global espera ver hacia dónde señalan nuestros dedos, cada año, por estas fechas. Aunque pueda darse el caso que los que aquí escribimos no acabemos de ponernos de acuerdo.

Palabra de Juan G. B. :
- Novela acojonante del año (en todos los sentidos): Mandíbula, de Mónica Ojeda.
- Novela pasmante del año: Vivir abajo de Gustavo Faverón Patriau.
- Novela chanante del año: El aliado, de Iván Repila.
- Novela gráfica más turbadora del año: Bezimena, de Nina Bunjevac
- Libro de no ficción (o sí ficción, según se mire): Thomas Quick. Cómo se hace un asesino en serie de Hannes Råstam.
- Autovivisecciones en canal: Mientras escribo, de Stephen King y Mis rincones oscuros, de James Ellroy.
- Ligeras decepciones: Traición, de Walter Mosley y La Señora Caliban, de Rachel Ingalls.
- Sorpresa agradable del año: La novela del buscador de libros, de Juan Bonilla.
- Libro que no me atreví a reseñar: Tsunami. Miradas feministas (V.V.A.A. con edición y prólogo de Marta Sanz)
- Descubrimientos del año: Mónica Ojeda, Imogen Hermes Gowar, Gustavo Faverón.

Palabra de Koldo CF:
- No ficción (hispanoamericana): Distraídos venceremos, de Andrea Valdés
- No ficción (resto de mundo): Contra toda esperanza, de Nadiezhda Mandelstam
- Novela (hispanoamericana): El desierto y su semilla, de Jorge Baron Biza
- Novela (resto del mundo): La suerte de Omensetter, de William H. Gass
- Relatos (hispanoamericana): La furia y otros cuentos, de Silvina Ocampo
- Relatos (resto del año): Historias tardías, de Stephen Dixon
- Tocho del año: Nuestra Señora de París, de Víctor Hugo
- Relectura del año: Los siete locos, de Roberto Arlt (habrá reseña en breve)
- Peor libro con diferencia: Vox, de Nicholson Baker

Palabra de Oriol Vigil:
- Mejor novela: El lugar, de Mario Levrero
- Otras novelas destacables: La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares, La mujer de la arena, de Kôbô Abe, El gusano máximo de la vida misma, de Alberto Laiseca, El proceso, de Franz Kafka, Tango Satánico, de László Krasznahorkai
- Mejor antología: Bestiario, de Julio Cortázar
- Lo mejor en género negro: La promesa, de Friedrich Dürrenmatt
- Lo mejor en terror: Los sauces, de Algernon Blackwood, Uzumaki, de Junji Ito
- Mejor cómic: Vinland Saga, de Makoto Yukimura (aunque se desinfla un poco)
- Vicio literario del año: Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin (aunque también se desinfla un poco)
- Lo mejor en no ficción: La conspiración contra la especie humana, de Thomas Ligotti, El discurso vacío, de Mario Levrero, ¡Escríbelo, Kisch!, de Egon Erwin Kisch
- Libros decepcionantes: Cartero, de Charles Bukowski, Buick 8, un coche perverso, de Stephen King
- Libros aburridos: El vestido azul, de Michèle Desbordes, En el jardín del ogro, de Leila Slimani
- Autores descubiertos: Mario Levrero, Alberto Laiseca, Kôbô Abe, László Krasznahorkai
- Empacho de: Literatura nipona, fatalismo, "bildungsroman" y "pulp"

Palabra de Marc Peig:
- Libro del año: «Cárdeno adorno», de Katharina Winkler.
- Lo mejor del año (autores): Elizabeth Hardwick, Siri Hustvedt, Irene Solà, Tatiana Ţîbuleac
- Mejor libro de relatos del año: «No importa», de Agota Kristof
- Tochonovela del año: «Fin», de Karl Ove Knausgard
- Ensayo políticosocial del año: «Ante el dolor de los demás», de Susan Sontag, y «El ojo y la navaja», de Ingrid Guardiola
- Librodenuncia del año:  «Tú, ¡cállate!», de Laura Huerga y Blanca Busquets.
 -Autobiografía del año: «Noches insomnes», de Elizabeth Hardwick y «Los años», de Annie Ernaux
- Experimento metaliterario del año: «Novel·la», de Pol Beckmann
- Decepción del año: «Devastación», de Tom Kristensen
- Autores clásicos que ya debería haber leído y que no tardaré en ponerme a ello: Henrik Ibsen
- Autores que debo recuperar porque llevan tiempo olvidados (injustamente): Ngũgĩ wa Thiong'o, Paul Auster
- Caerán más libros de: Siri Hustvedt, Annie Ernaux, Mircea Cărtărescu, Olga Tokarczuk, Agota Kristof
- Propósitos para el 2020: más teatro, más ensayo e intentar evadirme de novedades y volver a los clásicos (veremos si lo consigo)

Palabra de Montuenga:
- Mejor clásico leído este año: Bel Ami, de Guy de Maupassant
- Mejor novela española: El novio del mundo, de Felipe Benitez Reyes
- Mejor novela extranjera: Los colores del incendio, de Pierre Lemaître
- Obra maestra polémica donde las haya: El desembarco, de Jean Raspail
- Mejor novela negra: El último barco, de Domingo Villar
- Relectura que nunca defrauda: La saga fuga de J.B., de Gonzalo Torrente Ballester
- Mejor western: Warlock, de Oakley Hall
- Mejor ensayo: La edad de la ira, de Pankaj Mishra.
- Distopía más esperada aunque algo fallida: Los testamentos, de Margaret Atwood.
- Peor novela con diferencia: Juego de mentiras, de Ruth Ware.

Palabra de Francesc Bon
- Propósitos para 2020: Conseguir que el tsundoku rebaje sus proporciones amenazadoras, o se fusione con el cajón de los cables. Salir de la zona de confort. Y plantear, quizás, si la próxima ya debería ser la última oportunidad para Pynchon.
- Mejor novela leída en el año: Por el regusto tras los meses, cualquiera de las tres de Zuckerman desencadenado, de Philip Roth
- Novedad tolerada: El colgajo, de Philippe Lançon, por cruda y por ver cómo nos transforma experimentar la violencia
- Me lo imaginaba más grande: Todos los hermosos caballos, de Cormac Mc Carthy
- Satisfyer literario: Walt Whitman ya no vive aquí de Eduardo Lago
- Toque de atención: a Michel Houellebecq, por los momentos autoparódicos en Serotonina

Palabra de Carlos Andia:
- Mejor novela en castellano: El silenciero, de Antonio Di Benedetto, y Prins, de César Aira (próxima reseña)
- Mejor novela en otros idiomas: Mapa de una ausencia, de Andrea Bajani, , y Vértigo, de W.G. Sebald
- Tocho anual (para no perder músculo, pero nada más): La muerte de Arturo, de Thomas Malory
- Una incursión en el microrrelato: Ojos de aguja (recopilación)
- Relectura del año: El unicornio, de Manuel Mujica Laínez
- Mejor ensayo: El elogio de la sombra, de Junichiro Tanizaki
- Ensayo científico: El jinete pálido, de Laura Spinney
- Mejor libro de relatos: El ídolo caído, de Graham Greene
- Mejor obra de teatro (aunque tampoco había mucho donde elegir): El cementerio de automóviles, de Fernando Arrabal
- Peligro de agotamiento inminente: Enrique Vila-Matas (Esta bruma insensata, y quizá no más)
- Decepciones: varias, puede que más de lo normal, pero para qué les vamos a dar más cancha.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Lo mejor del 2017, ULAD dixit

Marc Peig dice:

Juan G. B. dice:

Koldo CF dice:
  • Novela en lengua extranjera: Solenoide (Mircea Cartarescu)
  • Novela hispanoamericana: La casa grande (Álvaro Cepeda Samudio)
  • Relatos en lengua extranjera: En el corazón del corazón del país (William H. Gass)
  • Relatos hispanoamericana: Seres queridos (Vera Giaconi)
  • Ensayo en lengua extranjera: Los primeros editores (Alessandro Marzio Magno)
  • Ensayo hispanoamericana: Librerías (Jorge Carrión)
  • Relectura del año: El astillero (Juan Carlos Onetti) 
  • Decepción del año: Un hombre enamorado "de sí mismo" (KOK)
  • Mención honorífica: Los libros de relatos de escritoras latinoamericanas, como Giaconi, Enríquez o Baudoin.
  • Propósito 2018: Apuntarme al gimnasio y sacar a Marc del lado oscuro knausgardiano

Carlos Andia y sus preciadas estatuillas:
  • Mejor novela: 'La grande', de Juan José Saer. Menciones especiales para 'Abril rojo', de Santiago Roncagliolo, y 'La invención de Morel', de Adolfo Bioy Casares. Vamos, que todo queda en el Nuevo continente.
  • Mejor relectura, y mejor obra de teatro, y mejor casi todo: 'Divinas palabras', de Ramón del Valle-Inclán.
  • Mejor obra dramática (después de 'Divinas palabras'): 'Esperando a Godot' de Samuel Beckett (reseña en breve)
  • Mejor clásico (después de 'Divinas palabras'): 'Los hermanos Karamazov', de Fiódor Dostoyevski
  • Mejor libro de relatos: 'Historia universal de la infamia', de Jorge Luis Borges
  • Peor libro de relatos: 'Alevosías', de Ana Rossetti
  • Mejor libro de historia/pensamiento/política: 'La ciudad en la historia', de Lewis Mumford
  • Mejor libro de arte/estética: 'Apariencia desnuda', de Octavio Paz
  • Descubrimiento del año: 'Imposibles impensables', de Santi Pérez Isasi
  • Decepciones varias: para qué comentarlas (tampoco son tantas, eh?)
  • Objetivos para el 2018: 'Tristram Shandy', que voy posponiendo demasiado tiempo, y algunas cosillas de narrativa reciente que van a merecer la pena. Y a lo mejor le doy otra oportunidad a Houellebecq.

Oriol Vigil dice:
    • Mejor novela: Pregúntale al polvo, de John Fante.
    • Peor novela: Lunar Park de Bret Easton Ellis.
    • Mejor novela de terror: Otra vuelta de tuerca, de Henry James.
    • Mejor novela gráfica: El paraíso perdido, de Pablo Auladell.
    • Mejor libro sobre arte: Historia de seis ideas, de Wladyslaw Tatarkiewicz.
    • Mejor antología: Entre Ciudades invisibles, de Italo Calvino y Todos los cuentos, de Cristina Fernández Cubas.
    • Mejores ensayos: Ante el dolor de los demás, de Susan Sontag, La banalidad del mal, de Hannah Arendt y Ética a Nicómaco, de Aristóteles.
    • Mejores redescubrimientos: Memorias del subsuelo, de Fiódor Dostoievski y Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carrol.
    • Decepciones (obra que era muy buena y se está yendo al garete): Berserk, de Kentaro Miura. ¿Por qué le ha tenido que llegar El Eclipse a este manga? ¡¿Por qué?!
    • Placer culpable: La pistola de mi hermano (Caídos del cielo), de Ray Loriga.
    • Libro tristemente necesario: Carta sobre el comercio de libros, de Denis Diderot.

      Beatriz Garza dice:
      • Libro del año: Nada se opone a la noche, de Delphine de Vigan
      • Tochonovela del año: no gasto de esas, gracias
      • Relectura del año: El turista accidental, de Anne Tyler
      • Decepción del año: La soledad de los números primos, de Paolo Giordano
      • Lectura abandonada a medias que pretendo retomar: Suave es la noche, de Francis Scott Fitzgerald
      • Libro que voy a leer antes o después: Prohibido nacer, de Trevor Noah
      • Autor descubrimiento del año: Delphine de Vigan
      • Propósitos de 2018: descubrir a Siri Hustvedt (previo asesoramiento de Marc), y a Stephen King (sí, lo reconozco, my fault). Leer más novela gráfica. 

      Carlos Ciprés dice:
      • Ensayo revelador: Leer es un riesgo, de Alfonso Berardinelli
      • Descubrimiento a buenas horas: Industrias y andanzas de Alfanhuí, de Rafael Sanchez Ferlosio
      • Momentazo donostiarra: La ciudad, de Karmelo C. Iribarren
      • Lectura fascinante: Manual para mujeres de la limpieza, de Lucía Berlín
      • Otra lectura fascinante: Crui. Els portadors de la torxa, de Joan Buades
      • Novela gráfica: Pobre cabrón, de Joe Matt
      • Pequeñas decepciones: La vuelta al día, de Hipólito G. Navarro, Moby Dick, de Herman Melville, Les dones i els dies, de Gabriel Ferrater
      • Propósitos para 2018: Releer a Sciascia, de pe a pa. Acabar el año con un resumen plagado de libros reseñados. Y que ustedes lo disfruten.

      Santi dice:

      Francesc Bon opina:
      • He tenido años mejores
      • No tocar ni con un palo: Cualquier obra de todos esos autores que creen que puede escribirse un libro a base de frasecitas trascendentes enlazadas una a una con dos personajes que van pasando por ahí de vez en cuando a pasarle lametones por la cara a su CREADOR. Vosotros ya sabéis quiénes sois
      • Lo mejor de este año: El vendido de Paul Beatty
      • Accésit "lo bueno si breve dos veces bueno":  La uruguaya de Pedro Mairal
      • Destacados locales: Aunque caminen por el valle de la muerte de Álvaro Colomer
      • Propósitos de año nuevo alternativos a los gimnasios y adelgazar y no ser tan pedante: algún Gaddis de los que quiebran la muñeca, el máximo de Rodoreda que sea capaz de mantener mi criterio con algo de credibilidad
      • Abandonos sonados de los que no voy a arrepentirme: La quinta estación, de N.K. Jemisin (moraleja: lo mío no es la sci-fi), Patria, (de ya sabéis quien y no me da la gana ni poner el vínculo), y otras decenas no dignas de mención
      • Nuevas esperanzas: por favor, algún ensayo de Houellebecq o Franzen o Tom McCarthy
      • Lista de deseos: tiempo 
      Montuenga dice:

      FICCIÓN:

      NO FICCIÓN:

      jueves, 25 de diciembre de 2025

      LO MEJOR DE 2025

      Un año más llega a las pantallas de los lectores ULADianos la lista que importa, la que todos estaban esperando, la lista para acabar con todas las demás listas: lo mejor del año para nuestros reseñistas. ¡Deseamos a todos los que nos acompañan unas Felices Fiestas, y un 2026 cargado de buenas lecturas!
       
      Oriol:

      Resumen del año: No he leído ningún libro imprescindible (salvo, quizá, Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt). Aun así, he descubierto novelas, antologías y cómics notables, y he entrevistado a mi admirado Jared Roberts.

      Libros que parecen escritos específicamente para mí: The Machine Stories, de Jared Roberts, With Teeth, de Christian Wallis, Yongüein’s Massacre, de Myke Babylon, La pianista, de Elfriede Jelinek, La bestia entre las sombras, de Edogawa Rampo, La estancia oscura, de Leonard Cline, y Paperbacks from hell, de Grady Hendrix.
      Novelas destacables: Gente adinerada, de Joyce Carol Oates, y Posesión, de A. S. Byatt.
      Novelas que logran dar una visión panorámica de su mundo: El gusano, de Luis Carlos Barragán, y La fábrica de Absoluto, de Karel Čapek.
      Antología destacada: Ni una palabra, de Caroline Blackwood.
      Mejor novela gráfica: La formidable invasión mongola, de Shintaro Kago (aunque Insolitus y Los reinos silenciosos, de VV.AA., están muy bien).
      Mejor libro de no ficción: Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt.
      Mejor volumen ecléctico: Madurar hacia la infancia, de Bruno Schulz.


      Koldo:

      Novelas: Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau, Camino de sirga, de Jesús Moncada, y El siguiente en el paraíso de Marek Hlasko
      Autobiografía (o similar): Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas, En las kátorgas del zar, de H. Leyvik, y Triste tigre, de Neige Sinno
      Cuentos: Cada lunes de aguas, de Juan Montiel, y Mentirosos enamorados, de Richard Yates
      Viajes: Los viajes de Júpiter, de Ted Simon
      Poesía: Mientras tanto cógeme la mano, de Kirmen Uribe
      Crónica (o similar): No matarían ni una mosca, de Slavenka Drakulic

      Juan:

      Un 2025 muy prolífico en lecturas, aunque como de costumbre y curiosamente (ignoro la causa), las mejores concentradas sobre todo en la última parte del año. A saber:

      Libros de miedito: HEX de Thomas Olde Heuvelt, Negro tal vez de Attila Veres y Fundido a negro de Jesús Cañadas (éste, en libertad provisional).
      Noir a pleno sol: Los niños están mirando de Laird Koenig y Peter L. Dixon.
      Distopía chanante: La infancia del mundo de Michel Nieva.
      Distopía no tan chanante: Las indignas de Agustina Bazterrica.
      Cómic Novela gráfica más divertida del año: Consumida de Alison Bechdel.
      Biografía: Revelando a Vivian Maier de Ann Marks.
      Ensayos del año: Quiero y no puedo de Raquel Peláez, Pornocracia de Jorge Dioni López y (quizás) Catedral de escombros de Pedro Torrijos...
      Una batalla tras otra: Se acabó el recreo de Darío Ferrari, Operación Apolo de Sergi Moyano Hurtado, El corazón revolucionario del mundo de Francisco Serrano y Ovni 78 de los Wu Ming.
      Novela por la que deberían darle al autor algún premio o algo: Tango satánico de László Krasznahorkai.

       

      Francesc:

      Ensayo: Sin centrarme en una obra específica, creo que el europeísmo escéptico/pragmático de Finkielkraut es algo que hay que reivindicar (porque hacerlo con Huxley ya sería demasiado, ¿no?)

      Narrativa de largo: La obra de Catherine Lacey me ha ofrecido ciertas esperanzas.

      Narrativa de corto: María Bastarós, una escritora que busca camorra (o sea, que no es de sofá, mantita y libro).

      Expectativa superada (tanto con tan poco) :El comandante yanqui de David Grann

      Expectativa defraudada (aunque temida): Sally Rooney en concreto con Intermezzo, pero creo que cualquiera serviría.

      Comentario que no viene a cuento: alejaos, por favor, de libros que cuenten con esas irritantes fajas empeñadas en asignar y etiquetar. A la papelera, ya.

        

      Marc:
      Año flojo en cuanto a mi elección de las lecturas pero, aun y no habiendo acertado en general, sí hay algunos libros a destacar:

      Libro del año: «Animals inexpressius», de Xavier Mas Craviotto
      Ensayo del año: «La passió dels estranys», de Marina Garcés
      Autobiografía del año: «Dietarios», de Mircea Cărtărescu
      Experimentos exitoso del año: «La niña a la que le gustaban demasiado las cerillas», de Gaétan Soucy, por el estilo y lenguaje utilizados, y «El volumen del tiempo», de Solvej Balle, por planteamiento y argumento.
      Reencuentros satisfactorios: Philip Roth, Jon Fosse, Henrik Ibsen
      Caerán más libros de: Pol Guasch, Xavier Mas Craviotto, Siri Hustvedt, Jon Fosse
      Propósitos para el 2026: aumentar el ritmo de lecturas, más poesía y recuperar algun clásico pendiente

      Félix:
      Resumen del año: bastante bien hasta mitad de año, leyendo un par de imprescindibles y, en general, de todo un poco. Luego decayó en frecuencia y calidad, aunque dejando, todavía, algún que otro libro muy recomendable.

      Top 3 del año: 
      - Bella del señor, de Albert Cohen.
      - Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau.
      - Middlesex, de Jeffrey Eugenides, o El quinto hijo, de Doris Lessing.
      Accésit: La higuera, de Ramiro Pinilla, Hacedor de estrellas, de Olaf Stapledon, o la serie el Cuarteto de Buru, de Pramoedya Ananta Toer.
      Cuento del año: El cuento más hermoso del mundo, de Ruydard Kipling.
      Ensayo del año: hago trampa porque es una relectura, pero la maravilla de Esculpir en el tiempo, de Andrei Tarkovski, no puede obviarse nunca.
      Cómic del año: El Eternauta, de Oesterheld y Solano López.
      Decepciones (sonadas): 
      - El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas (por el tema y las ínfulas que se carga el texto).
      - La invención de todas las cosas, de Jorge Volpi (ni ganas de reseñarlo me dan).
      - El ayudante, de Robert Walser.
      Lo leí aunque casi lo tiro por la ventana: Cómo leer y por qué, de Harold Bloom.
      Abandonos: Hay ríos en el cielo, de Elif Shakar (por tratarme de tonto varias veces).
      Amor-odio excesivo: los dos libros de Renaissance, de J.J. Lucas.
      Descubrimientos: Albert Cohen, Pramoedya Ananta Toer, Olaf Stapledon, Ramiro Pinilla.
      Constatación de lo pésimo que es el marketing para la calidad de una obra: los pesos pesados de la literatura argentina contemporánea.
      Esperanza del 2026: leer algo del calibre de Bella del señor o Minimosca.

      Carlos:

      En un año que en general ha sido de lecturas más bien flojas, esto es lo poco que he podido rescatar:

      Novela: La aventura de un fotógrafo en La Plata, de Adolfo Bioy Casares; La guerra de nuestros antepasados, de Miguel Delibes; El evangelio según Jesucristo, de José Saramago. Al final tres clásicos, o casi.
      Novela gráfica (y quizá descubrimiento del año): El color de las cosas, de Martin Panchaud
      Novela corta: Relato soñado, de Arthur Schnitzler
      Humor: Alacranes en su tinta, de Juan Bas
      Autobiografía: Pretérito imperfecto, de Carlos Castilla del Pino
      Música: Quadrophenia, de Àlex Oró
      Clásico: El crimen de Lord Arthur Savile, de Oscar Wilde
      Ensayo ligero (pero muy logrado): La radio puesta, de Javier Montes
      Libro de relatos: Lazos de familia, de Clarice Lispector (reseña en breve)
      Y por no dejarlo con apariencia tan limitada, haré mención a otros tres que se quedaron cerca del galardón, quizá un pasito por detrás: La liebre con ojos de ámbar, de Edmund De Waal; El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz; Crónica de Dalkey, del admirado Flann O´Brien

      Alain:
      Este año, trabajar en el blog me produjo muchas satisfacciones: poder entrevistar a escritores y artistas, enfocarme en la lectura y la escritura, trabajar en una app del blog (solo disponible por el momento en App store, esperen un poco más para usarla en Android), y lo más importante, pertenecer a una comunidad de amantes de la literatura y de la creación humana. A pesar de que las vistas del blog son mínimas comparadas con booktokers, booktubers, bookstagramers…, hemos mantenido un año más la independencia y la honestidad en las reseñas. Cuando el internet y las redes sociales exploten debido a la inteligencia artificial y a los intereses de esos billonarios hijos de puta, aquí seguiremos. ¡Qué chinguen a su madre los que usan la IA para socavar la creatividad humana, y que chingue a su madre Elon Musk!

      Aquí mi resumen del año:
      Texto revelador: Historia general de las drogas, Antonio Escohotado.
      Noir que me regresó la esperanza en este género: El gran desierto, James Ellroy.
      Descubrimiento: La obra de Shintaro Kago (por cortesía de Oriol). Pueden ver una entrevista con él aquí.
      Libro contra el que tenía un prejuicio y me sorprendió: The stand, Stephen King.
      Decepción por hacerle caso a las voces de las masas: Cadaver esquisito, Agustina Basterrica.
      Libro con sountrack: Héroes del Blues, Jazz y Country, Robert Crumb.
      Relecturas que me conmueven como la primera vez: Mañana en la batalla piensa en mi, Javier Marías; El juego de Abalorios, Hermann Hesse; Música de cañerías, Charles Bukowski.
      Adaptada al cine con spice lésbico: Arenas movedizas, Junichiro Tanizaki.
      Decepción del año: Retratos de jazz, Haruki Murakami y Makoto Wada

      José Miguel:
      Estimados seguidores de Ulad, en estas fechas tan señaladas me llena de orgullo y satisfaccion entrar en vuestros hogares para dejaros mi lista de mejores lecturas del año.

      Novelas:
      Calabobos de Luis Mario. Original, delicada, poética.
      Los recuerdos del porvenir de Elena Garro. Hipnótica. Cómo he podido desconocer esta maravilla? 
      Cuentos:
      60 relatos de Dino Buzzati. Inquietantes, desasogantes y muy bien escritos.
      Cuentos de Pio Baroja. Sólo por la preciosidad de Mari Belcha, ya merece la pena volver a Baroja.
      Ensayo:
      Mapa de soledades de Juan Gomez Barcena. Barcena hace tiempo que dejo de ser una joven promesa. Siempre buscando nuevos temas y nuevos enfoques. Muy recomendable cualquier novela suya.
      El hombre horizontal de Bruno Remaury. Cuestionando el espacio q ocupa el ser humano en este mundo enloquecido.
      Clasico incontestable:
      Almas muertas de Nicolai Gogol. Ahhhh, los rusos.
      Decepciones (no hay que comprar a lo loco):
      Bruno Schulz, Madurar hacia la infancia. En la pagina 429 nos da la clave de su escritura "el tema como siempre, sin importancia y dificil de narrar". Pues, no esperes a la pagina 429 para decirnoslo, avisanos en la 1.
      Adan y Eva de Aarto Paasilina. Humor finlandes, no trasladable a estas latitudes. Si ellos se rien con esto, es que somos muy, pero que muy diferentes.

      Pues eso es todo. 
      Felices fiestas y buenas lecturas para el proximo año.

      Santi:
      Un año muy irregular en cuanto a lecturas: un verano inusualmente descansado en el que por fin pude leer hasta (casi) hartarme, y un resto del año usualmente ocupado en el que casi solo he (re)leído lo que me exigía mi trabajo. A pesar de ello, ha habido unas cuantas muy buenas lecturas, y otras más decepcionantes... Aquí va mi lista: 
       
      Mejores novelas: Todo empieza con la sangre de Aixa de la Cruz, Limpia de Alia Trabucco Zerán, El acontecimiento de Annie Ernaux
      Mejor 2x1: Literatura infantil de Alejandro Zambra y Linea nigra de  
      Mejor cuento: "El ojo en la garganta", incluido en El buen mal de Samanta Schweblin
      Mejor libro de poesía: Amor y pan de Paula Melchor 
      Mejor ensayo: Lo que una ama de Miren Billelabeitia
      Clásico recuperado: Tea rooms de Luisa Carnés
      Clásico que no me convenció: Todos los nombres de Saramago 
      Decepción del año: La península de las casas vacías de David Uclés