domingo, 3 de agosto de 2014

Silvina Ocampo: La promesa

Idioma original: español
Año de publicación: 2010 (póstuma)
Valoración: Muy recomendable

Silvina Ocampo es uno de los nombres imprescindibles de la literatura argentina del siglo XX, aunque sea un nombre que se menciona mucho menos que otros nombres imprescindibles de la literatura argentina del siglo XX. En este blog, Silvina Ocampo ya ha aparecido gracias a su conocidísima Antología de literatura fantástica, editada junto con Borges y Bioy Casares, pero merece sin duda aparecer otra vez (otras veces) gracias a su propia obra, principalmente narrativa.

Y eso que La promesa es una obra especial en su narrativa: para empezar, es una obra póstuma, y queda la duda de si la novela estaba terminada o no en el momento del fallecimiento de la autora (aunque el hecho de que hubiera varias versiones distintas hace pensar que estaba más o menos preparada para su publicación). Por otro lado, La promesa es una novela corta, y no un volumen de relatos como la mayor parte de su producción. Sin embargo, quien lee La promesa puede sospechar que está ante una novela escrita por una cuentista, ya que su estructura permite que existan hilos narrativos completamente independientes, de extensión variable.

Y la estructura es esta: una mujer, la narradora, cae de un barco durante un viaje trasatlántico y promete a Santa Rita escribir un libro con sus memorias si su vida se salva. Y la forma que adoptan estas memorias es la de un "diccionario de personas", que se nos presentan a partir de breves viñetas que las describen globalmente, o solo a partir de un único rasgo; una forma muy semejante al conjunto de relatos breves, aunque hilados por la memoria de la protagonista, mientras flota en el océano esperando la muerte o la salvación.

Solo una de las historias, un conjunto de personajes se repite, dando una estructura más novelesca al texto; se trata del triángulo formado por Leandro, Irene y su hija Gabriela, que componen una familia triste e insatisfactoria para todos los implicados. A esta historia corresponden algunas de las páginas más hermosas del libro, las más sensibles y atractivas; aunque muchas de las pequeñas historias de personajes secundarios, tomadas independientemente, sean también magníficas.

Nos queda la duda, como decía al principio, de si La promesa estaba terminada, o mejor, en su versión definitiva en el momento de la muerte de la autora. De hecho, su lectura deja una sensación de obra truncada, porque termina sin terminar, sin un final cerrado que nos aclare el destino final de la narradora. Parece que en las últimas páginas su mente pierde en cierto el sentido de la realidad y cualquier esperanza de rescate, pero no es nada claro.

Esto, sin embargo, no resta belleza a una narración que en su conjunto rechaza la idea de trama en sentido convencional; queda abierta como reflexión sobre la memoria y como retrato de las pequeñas vidas cotidianas que componen el mundo.

2 comentarios:

Mr. Io dijo...

Muy buena reseña. Lo buscaré para leerlo.

En el penúltimo párrafo está mal escrito el título de la obra.

¡Saludos!

Santi dijo...

Tienes toda la razón, ya está corregido. ¡Un saludo y gracias!