lunes, 4 de agosto de 2014

Colaboración: El ardor de la sangre de Irene Nemirovsky

Idioma original: francés
Título original: Chaleur du sang
Año de publicación: 2007
Valoración: recomendable

El ardor de la sangre, novela póstuma de Irene Nemirovsky, narra la vida de provincias en la Francia del periodo entreguerras. La autora se sirve de Silvio, un soltero que en su edad anciana conserva el recuerdo de una experiencia adquirida en las colonias, en otro mundo, para ofrecernos una perspectiva que penetra en la identidad y las costumbres locales al mismo tiempo que ejerce de ojo crítico respecto a las particularidades de sus vecinos. Esta disección de lo psicológico en lo que atañe al grupo es, probablemente, el elemento más sólido de la novela.

Es más, podría decirse que la trama que se construye alrededor de un crimen pasional y un engaño amoroso es la excusa para mostrarnos un escenario en dos dimensiones. Para empezar, en perspectiva, describiendo cómo la tierra moldea a las personas que en ella habitan mediante la relación del trabajo o de la posesión, porque la incursión de Nemirovsky en el apartado de las herencias es digna de admiración. La segunda dimensión que se muestra de ese escenario es el de la profundidad temporal, especialmente en lo que atañe al pasado de los habitantes de la comarca. Es ese pasado, el pasado de la juventud, tan en relación con la expresión sirve como titulo de la obra (el ardor de la sangre), lo que provoca que los pecados que cometieron los ahora adultos se reflejen en los jovenes.

Curiosamente, pese a darse esa repetición cíclica de la historia, el ardor es el punto de en el que difieren las dos generaciones, siendo los adultos incapaces de entender a los jóvenes. Aunque será esa pasión la que constituirá un tema recurrente en las reflexiones del narrador. Pese a que la obra no ocupe más de cien páginas y la trama peque de cierta simplicidad - posiblemente achacable a condicionantes externos -, la escritura de Nemirovsky ofrece al lector algo todavía más interesante, penetrar en lo más profundo de la identidad, de la historia y del pensamiento de la particular sociedad que retrata.

Firmado: Paulo Kortazar

1 comentario:

galgata dijo...

No sabría bien explicar por qué, pero este es uno de esos libros que me ha impresionado profundamente, sin yo todavía saberlo. Lo leí, al pasar casi, y siempre me acuerdo de él. Fue tan sabia la autora con tantas cosas que dijo, en especial las que honran al título. Y los adultos sí entienden a los jóvenes (o yo lo leí muy mal), es solo que ya no se les asemejan.