martes, 19 de agosto de 2014

Leonardo Sciascia: Una historia sencilla

Idioma original: italiano
Título original: Una storia semplice
Traductor: Carlos Manzano
Valoración: Muy recomendable

Ésta es la última novela (y el último libro) que escribió uno de los grandes de la literatura italiana, Leonardo Sciascia, precisamente entre sus sesiones médicas, cuando ya la enfermedad que padecía le conducía hacia un final inevitable. Se publicó justo antes de su muerte, en 1989.

La historia, de corte policial, en realidad no tiene nada de sencilla, como ya podíamos imaginar: un ex-diplomático siciliano, residente en el extranjero, vuelve un día  a la casa de campo familiar y encuentra algo que no debería estar allí, un famoso cuadro robado años atrás (Sciascia se inspiró en el caso real de una famosa tela de Caravaggio desaparecida en 1969 de un oratorio de Palermo). El hombre llama a la policía, pero cuando un sargento acude al día siguiente, lo que halla en la casa es el cadáver del ex-diplomático, aparentemente suicidado. A partir de la pista que le da un profesor, viejo amigo del finado, el sargento de policía sigue investigando una trama que se va complicando por momentos, a medida que transcurre la novela (y eso que el libro consta de poco más que 70 páginas), hasta llegar al sorprendente final. o quizás sea el final, precisamente, lo que tiene poco de sorprendente, menos aún en un lugar y una época (la Sicilia de los años 80) en donde cualquier cosa parecía posible, incluyendo las actividades criminales de personas poco sospechosas de ellas. 

La sencillez de es ta historia viene marcada, eso sí, por la limpieza y concisión del estilo, admirables. Lo que no impide que el autor demuestre en cada momento su erudición y la distinción característica de su prosa, como sabrá cualquiera que haya leído sus libros. En esta novela, en todo caso, hay alguna diferencia con respecto a otras que escribió en los 60, como El día de la lechuza y A cada cual lo suyo: si en éstas su función principal era la denuncia, aunque fuese una denuncia amarga e incluso desesperanzada, en Una historia sencilla, bajo el evidente escepticismo queda lugar para la esperanza, al menos la que supone la figura del sargento Lagandara. Una esperanza que también, en ese momento y lugar, en Sicilia, era absolutamente necesaria,  por más que recibiese duros golpes no mucho después (uno de ellos, sin duda,  la desaparición del propio Sciascia). 

En suma, una novelita concentrada y deliciosa, magníficamente escrita. Y un buen modo, para quien no lo conozca, de comenzara frecuentar a un autor imprescindible. Y para quien no guste demasiado de las historias de mafiosos y demás, tranquilos: la palabra Mafia no aparece ni una sola vez en todo el libro. No hace falta.

También de Leonardo Sciascia en Un Libro Al Día: Muerte del inquisidorPuertas abiertasActas relativas a la muerte de Raymond Roussel

4 comentarios:

Ana Blasfuemia dijo...

Totalmente de acuerdo, la historia no es sencilla, ni sencillo es escribir en tan pocas páginas una historia tan atrapante y bien escrita como lo hace Sciascia.

Saludos!

Juan G. B. dijo...

Sciascia era, es y será siempre un maestro. En todos los sentidos.
Un saludo

El Puma dijo...

Navegando la red en busca de algún sitio inteligente que comentara el libro de Paul Auster, Leviatán, me topé con Un Libro al Día.

Maravilloso! Y elegí comentar aquí porque he leído todo lo que Tusquets publicó hasta hoy de Leonardo Sciascia, un Maestro de la literatura y de la vida. Un auténtico imprescindible.

Juan G. B. dijo...

Hola, Puma:
Gracias por tu comentario.
Estoy totalmente de acuerdo con tu opinión sobre el gran Sciascia (no se le puede calificar de otra forma). No creo que ésta sea la última reseña de uno de sus libros en Un Libro Al Día.
Un saludo.