miércoles, 29 de julio de 2015

Leonardo Sciascia: Los apuñaladores

Idioma original: italiano
Título original: I pugnalatori
Año de publicación: 1976
Traducción: Juan Manuel Salmerón
Valoración: recomendable

La noche del 1 de Octubre de 1862, trece personas fueron apuñaladas por sorpresa, sin que mediara ningún tipo de riña o amenaza previa, a la misma hora y en distintos puntos equidistantes, repartidos por la ciudad de Palermo. Los agredidos eran personas de diferente edad y condición, sin nada más en común, en apariencia que su conciudadanía y encontrarse a esas horas en la calle. Los agresores, en cambio, sí que parecían cortados por el mismo patrón: iban vestidos de forma similar y también su apariencia física era la misma. Pero tan sólo uno de estos apuñaladores pudo ser detenido en el momento de los hechos: Angelo d'Angelo, un limpiabotas de treinta y ocho años que confesó formar parte de una banda constituida para ejecutar tales hechos; delató a sus compañeros e incluso al instigador de esos actos, que según él era nada menos que el príncipe de Sant'Elia, un rico noble y político siciliano, senador del Reino de Italia y representante en la isla del rey Víctor Manuel II, etc... (aunque quizá no demasiado leal al nuevo régimen; recordemos que esto ocurrió en un momento en el que el Estado de la Italia unificada aún estaba tratando de afianzarse, amenazado en el Sur por las conspiraciones borbónicas...).

Éste es el material a partir del cual Leonardo Sciascia construyó uno de sus libros -habituales en su producción literaria más madura-, en los que parte de un acontecimiento real o un proceso judicial del pasado para desarrollar una investigación a posteriori, que, dada la extrema agudeza y sutileza del escritor siciliano, le sirve para ir desovillando una trama bien enredada -en ocasiones, a propósito- y observar aquellos hechos aplicándoles la lupa clarificadora de los años transcurridos... y de su propia inteligencia, por supuesto. Así hizo también en La bruja y el capitán, 1912+1Muerte del inquisidor o La desaparición de Majorana y también hace en Los apuñaladores, sobre uno de los sucesos más misteriosos aún y más embrollados de la Historia de Sicilia (que no es cualquier cosa...).

Como es evidente, Sciascia no tenía nada de estúpido; tampoco de ingenuo... Este libro apareció en 1976, justo en los años en los que estaba reciente en Italia la llamada "estrategia de la tensión" (una versión imperfecta o más expeditiva de la "doctrina del shock", si se quiere), con la que la extrema derecha -y otros poderes utilizando a la extrema derecha- había tratado de provocar un colapso en la política italiana por medio de cruentos atentados, para precipitar la instauración de un gobierno autoritario neofascista, que frenase al pujante PCI. La respuesta de la izquierda tampoco se quedó atrás y dio lugar a los llamados "años de plomo". Sciascia (que, no olvidemos, además de literato también se dedicó esporádicamente a la política y en aquel momento era concejal en Palermo por el Partido Comunista) vio en aquellos hechos lejanos del ottocento siciliano un antecedente claro de esta "estrategia de la tensión" y también una manera de evidenciarla. Lo que no es obstáculo para que este libro, escrito con la elegancia característica de este autor, sea, además de una pesquisa en el pasado apasionante , una obra literaria estimable yuna lectura de lo más recomendable, sin duda alguna.




3 comentarios:

Anónimo dijo...

No conocía a este autor, vamos a leerlo. La verdad no se como agradecer el blog, me gusta mucho la lectura y son una excelente referencia para conocer nuevos libros y autores. Abrazo grande de un repatriado argentino ex-exiliado en Barcelona!

Juan G. B. dijo...

Pues si no conocías a Sciascia, te recomiendo todo, absolutamente TODO lo que escribió...ahora bien, quizás un libro como Los apuñaladores no sea lo más adecuado para iniciarse en sus obras. Así que, si te puedo dar un consejo, empieza por alguna de sus novelas policíacas (El día de la lechuza, A cada cual lo suyo, Una historia sencilla) o históricas (El consejo de Egipto) y creo que poco a pcoco te irá gustando.
Por cierto, lo de "ex-exiliado" mola mucho... Y siempre es mejor se ex- de algo que pre- de lo que sea, ¿no te parece?
Un saludo, amigo

Anónimo dijo...

Muchas gracias Juan por los consejos, precisamente investigando un poco más sobre el autor a raíz de la reseña me había apuntado para empezar El día de la lechuza que además se consigue por aquí.
Y en cuanto a lo que es mejor ser ex que pre de lo que sea tengo mis dudas, creo que dependería del asunto que se trate, supongo por ejemplo que de un lado u otro del océano más de un ex-funcionario preferiría seguir siéndolo jaja.

Abrazo

Victor