sábado, 18 de julio de 2015

Carlos Hernández de Miguel: @deportado4443 Antonio Hernández Marín

Idioma: español
Año de publicación: 2015
Valoración: muy recomendable


Esta es la reseña de un libro bastante peculiar. Un libro que, de momento -que yo sepa- aún no ha sido publicado en papel  (rompo así el acuerdo tácito que rige en este santo blog: mea culpa); de hecho, es un libro que tampoco nació como tal, sino como una cuenta de twitter, @deportado4443, en la que, a partir del 21 de enero de este año y hasta el 8 de mayo, un supuesto prisionero española, cautivo en un campo de concentración nazi, iba contando sus innumerables desventuras, desde su deportación desde Francia en 1940, hasta la liberación del campo por las tropas aliadas, en mayo de 1944.

Este prisionero, en realidad no tenía de imaginario, sino que fue un verdadero exiliado republicano, el murciano Antonio Hernández Marín, mientras que el artífice de los tuits es su sobrino, el periodista Carlos Hernández de Miguel, que recreando de esta forma las penalidades, torturas y humillaciones a las que fue sometido su tío, pretendió rendirle homenaje, a él y a los más de 9300 prisioneros republicanos españoles que sufrieron un cautiverio semejante en los campos de concentración nazis, para "dar a conocer la historia olvidada de estos hombres y mujeres (...) que acabaron en los campos nazis por defender nuestra libertad". Carlos Hernández ha escrito también un libro más "clásico" sobre ellos: Los últimos españoles de Mauthausen (el campo donde fueron internados buena parte de ellos, hasta el punto de que a la terrible "escalera de la muerte" que subía desde la cantera, se la llama también "la escalera de los españoles"), pero para llegar a un público lo más amplio posible y dado el éxito que ha tenido la cuenta de twitter, ha publicado también un libro digital de descarga gratuita ( ¿se puede decir un "tuit-libro"?) con todos estos tuits, donde su tío va desgranando su historia: aquí.

Una historia escalofriante, como es de suponer; así que, con permiso, prefiero no recordar aquí los episodios que se cuentan -las fotografías que acompañan el texto son durísimas, aviso ya-: la realidad de lo que ocurría en esos campos, no por conocida a través de muchos otros libros y películas deja de ser horripilante y demuestra hasta qué grado de abyección sádica puede llegar el ser humano; que las víctimas, en vez de apellidos judíos, polacos o rusos -que también-, se llamaran Hernández, Cebrián, Terres, Boix o Bilbao, es lo de menos... o quizá no, pues sus padecimientos dejan en evidencia la complicidad del régimen de Franco con los criminales nazis, pues todos estos prisioneros españoles lo eran en su condición de apátridas, no reconocidos -y mucho menos defendidos-como ciudadanos de su país por las autoridades victoriosas de la Guerra Civil. Supongo que los franquistas lamentarían que sus amigos nazis no pudieran acabar con todos ellos...

Que nadie se engañe tampoco con la supuesta superficialidad del medio empleado para divulgar esta recreación histórica. en realidad, la limitación de los 140 caracteres ayuda a incrementar la agilidad del texto, pero no le resta un ápice de profundidad ni terribilidad a lo que se cuenta. Un texto que cuenta una historia que merece ser recordada por todos, pues las personas que fueron asesinadas -o sobrevivieron a un sinfín de penalidades- en esos campos eran,  independientemente de cual fuera su raza, nacionalidad, religión o ideologías -o las nuestras- gente que dio su vida por nosotros, héroes a los que debemos estar siempre agradecidos, si valoramos en algo nuestra libertad.

Un libro (o lo que sea) muy recomendable, incluso imprescindible, aunque con cautela; el lector ha de estar preparado para saber dónde se mete: en uno de los peores momentos del horror. Aunque no el único ni el último, por desgracia. Y aún así, agradecidos debemos estar de que hubiera quien pudo salir de ese agujero para contárnoslo.





3 comentarios:

Francesc Bon dijo...

Fascinante testimonio, en un formato inusual, pero valiosísimo.

Mariel Cedeño dijo...

Usualmente me es muy difícil encontrar los libros que recomiendan en las librerías de mi país, no tendré problema con este, muchas gracias!

Juan G. B. dijo...

¡Gracias a ti por seguirnos, Mariel!