martes, 21 de julio de 2015

Edward Bunker: No hay bestia tan feroz

Idioma original: inglés
Título original: No beast so fierce
Año de publicación: 1973
Traducción: Laura Sales
Valoración: imprescindible

Su aparición como Mr. Blue en Reservoir Dogs fue la guinda a una vida bastante movidita. Actor, escritor y, esto, habitual de diversos correccionales tanto en edad temprana como ya mayorcito. Pues parece que una de las claves de la brillantez de Bunker como escritor surge del nutrido historial delictivo que le obligó a cumplir condenas, pasando sustanciales periodos en la cárcel.
Y de ahí, de la cárcel, sale nuestro protagonista, Max Dembo. El primer capítulo nos lo planta en la galería, en su último día de estancia, una estancia de ocho años por un cóbreme ahí esos cheques falsos
Pero Dembo está dispuesto a dejar atrás su pasado, y de ello va a ocuparse también Rosenthal, agente de la condicional por cuya condición de judío Dembo piensa que va a ser más empático. Pero Rosenthal es un hueso duro de roer. Desconfiado, intuitivo, perspicaz y prácticamente inflexible. Y también, claro, un tipo que acierta, muy a menudo.
Ni que decir que Dembo recaerá, empujado a medias por la necesidad económica y por la presión de Rosenthal. Que su recaída será sonora y espectacular. Que arrastrará a unos cuantos en ella. Hasta aquí podríamos considerar No hay bestia tan feroz como una estupenda novela negra con componente adicional de suspense en lo que a su desenlace se refiere, construída en cuatro partes diferenciadas, con un argumento impecable. 
Pero nos quedaríamos a medias. Porque lo que proyecta esta novela, lo que la propulsa por encima de límites de género, lo que la convierte en imprescindible es el brillante tratamiento que Bunker supo darle a ese diálogo interior del criminal: reflexionando, calculando, discerniendo, decidiendo, pormenorizando, sopesando pros y contras, haciendo balance, mostrando esa ética relativizada en la que muchos podrían andar fantaseando, pero que, en el caso de Bunker, pronto nos abruma. El tipo sabe de qué está hablando. Entonces la irrupción de personajes adicionales toma sentido. Los códigos carcelarios, los compromisos, las amistades de los bajos fondos de Los Angeles, retratados aquí con una crudeza y una fidelidad esplendorosa (casi conducimos por esas autopistas, casi nos quedamos a la puerta de esos antros particulares y públicos por los que Dembo se ve obligado a transitar en su modo de vida criminal), y todos los teóricos secundarios van haciendo su aportación a aquello que se nos manifiesta como un descomunal fresco total. Aaron, antiguo compañero de conversaciones en la cárcel, del que se aleja por la cuestión de bandos raciales imperante adentro. Mary, conocida con la que tiene un fallido escarceo sexual, el primero tras ocho años de sodomizar homosexuales afeminados. L.L. Red, yonki de largo recorrido, Jerry, criminal redimido al que la vida le ha preparado una buena guarrada y, claro, Allison, chica a la que conoce y a la que protege a base de no explicarle su modo de vida, esas cosas que podrían perjudicarla ante un jurado. Dembo es consciente de su carrera, de su inexorable futuro a los treinta y un años. Sabe que su huida es siempre provisional.
Hacedme un favor: olvidaos de los colorines para etiquetar una colosal novela como No hay bestia tan feroz. Disfrutadla sin pensar quién es el bueno y quién el malo y sin aventurar quién vivirá y quién morirá. El color de esta novela, será, como mucho, el marrón parduzco de la heroína que se meten en vena muchos de sus personajes, mezclado con un leve tinte rosa en ese romance extremo y atípico en que Dembo y Allison se embarcan. Una combinación que da un color feo y turbio, seguro, pero la vida es así, la vida es así cuando las circunstancias te empujan y tus decisiones son cada vez más duras y extremas. Bunker lo cuenta en una primera persona incómoda pero lúcida. Nosotros lo leemos y nos quedamos extasiados.

También de Edward Bunker en ULAD: Perro come perro

12 comentarios:

Enrique Hormigos dijo...

En mi opinión, la segunda mejor novela de Edward Búnker, un escritor brutalmente bueno, licenciado en San Quintín (no sé si alguien ha mejorado el récord, pero en su momento fue el recluso más joven de la historia del penal, compañero de pupitre del actor Danny Trejo) de la que existe una muy buena versión cinematográfica de los 70: "Libertad condicional", protagonizada por un estupendo Dustin Hoffman (le gustó tanto el libro que pensó en debutar con ella en la dirección, pero al final se limitó a actuar, y la verdad es que su versión de Max Dembo es muy muy molona -ligue con la crujiente Teresa Russell included-).

Lo dicho: Ataos los machos e hincadle el diente al señor Búnker.

Aunque, ya veremos quién muerde antes a quién...

Enrique Hormigos dijo...

Búnker con acento.

Gracias, teclado predictivo de mierda...

Francesc Bon dijo...

Y cuál sería la mejor, entonces?

Anónimo dijo...

Se os van de las manos los 'imprescindibles'..

Enrique Hormigos dijo...

"Perro come perro".

Francesc Bon dijo...

Como la canción de Adam and the Ants?

Francesc Bon dijo...

Estoooo. ¿Puedes especificar algo más?

Anónimo dijo...

Lo chiquiliquatre???

Enrique Hormigos dijo...

Ja ja!
Sí que quedó chiquiluatresco, sí.

Lo que pasa es que iba con prisa y fui al grano en plan marciano.

"Perro come perro" es otra novela del autor, que cuenta la movida que se organiza alrededor de un atraco que planean y ejecutan tres tíos recién salidos de la cárcel, cada uno de ellos con dos condenas fuertes a la espalda -y en California, cagarla una tercera vez supone la perpetua (un dato que aporta al asunto un nivel de tensión extra de lo más acojonante).

Y tampoco voy a contar más para no destripar la cosa, pero James Ellroy la considera la novela definitiva sobre el atraco a mano armada.

Un saludo, y mis chiquidisculpas a todos!

Anónimo dijo...

Una de mis libros favoritos leídos en 2014 con Dura la lluvia que cae de Don Carpenter, aunque este último diría que está uno o dos escalones por encima.

Enrique Hormigos dijo...

Muy, muy bueno el libro de Carpenter.
Sí señor.

Anónimo dijo...

Otro autor a tener muy en encuenta es el señor "Iceberg Slim". Es del estilo de Bunker aunque menos explicito y desde mi punto de vista mejor escritor.

Recomiendo de este mismo autor la novela Trick Baby y la biografia Pimp. Memorias de un chulo. Nadie como él para describir los bajos fondos del Chicago de los 60 y 70.