domingo, 19 de julio de 2015

Colaboración: Los indiferentes de Alberto Moravia

Idioma original: Italiano
Título original: Gli Indifferenti 
Traductor: R. Coll Robert
Año de publicación: 1929
Valoración: Imprescindible

Esta novela es la primera de todas las que escribió Alberto Moravia. Como Moravia fue un autor prolífico (su carrera se dilató más de sesenta años), su bibliografía es muy extensa. En general, el conjunto de su obra es sumamente recomendable, al menos si te aficionas al trabajo de este coloso de la literatura del siglo XX. Eso sí, no te recomiendo leer a este escritor de un tirón: si lo haces, saldrás mal parado. Y es que Moravia tiene un universo propio bastante difícil de tratar. Éste se caracteriza, básicamente, por la crueldad hacia sus personajes, a los que, aunque quiere mucho, también desprecia, y por ello presenta como seres decadentes sin dignidad; una inclinación hacia situaciones de lo más morbosas; y una cruda sinceridad en su trato del alma humana que en ocasiones nos hará odiarnos a nosotros mismos.

Pero no nos desviemos del tema. Volvamos a Los indiferentes. Esta novela catapultó a Moravia al éxito. Porque si bien es cierto que suscitó el rechazo del régimen fascista de Mussolini, la crítica de la época tuvo la acertada intuición de considerarla como prometedora. Lo más admirable de este triunfo no es solamente la edad en la que el escritor lo alcanzó (Moravia era un joven bisoño de ni más ni menos que veintidós años). Lo más asombroso de este éxito es, sobre todo, que la temeraria propuesta que Moravia presentó a la sociedad no fuera condenada al ostracismo.

Y es que este libro está compuesto por un tema arriesgado y un trasfondo todavía más explosivo que me hacen pensar que el joven escritor tendió al mundo una bomba de relojería sin preocuparse demasiado de que el artefacto pudiera estallarle en la palma de la mano. Los Indiferentes es ya uno de los pilares de la literatura italiana. Y, además, goza de un merecido reconocimiento internacional. Figuraría en la lista de novelas que, creo yo, hay que leer.

A nivel formal, cabe destacar que el libro está escrito de una forma que recuerda abiertamente al desarrollo y estructura de una obra de teatro. Las acciones suceden prácticamente seguidas en el tiempo y transcurren en solamente tres días. La prosa descriptiva que se emplea nos remite a una sensación de realismo tan convincente que tienta constantemente al lector para que considere que el punto de vista del narrador es puramente objetivo. En el plano del argumento hay que remarcar que Los indiferentes logra plasmar a la perfección la hipocresía y la tendencia al aburrimiento vital (por esto último se la tildó de novela existencialista, a pesar de que Sartre todavía no había asomado su brillante cabeza en el paisaje de la Historia) de una burguesía acomodada en el fascismo, moralmente enferma y sin ninguna posibilidad de acceder a propósitos elevados. Los personajes que retrata Moravia, los miembros de una familia que ha decaído, son absolutamente pasivos y expresan perfectamente la opinión del autor sobre los de su clase. El único personaje con un mínimo empuje vital, aunque ésta energía no provenga precisamente de una voluntad filantrópica, es Leo, el amante sin escrúpulos de la madre, que se dedica a vapulear a los miembros de la familia para lograr satisfacer sus propios intereses.

A modo conclusión diré que, aunque pasa como novela de crítica social, hay que considerarla como existencialista. También quiero añadir que el aspecto que más valoré de este clásico es la impecable profundidad y coherencia psicológica de que están dotados sus personajes.

Firmado: Oriol Vigil

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Faántstica reseña, no puedo estar más de acuerdo. A mi me encantó el libro y es cierto lo que destacas de su carácter existencialista. Aun recuerdo la languidez y la apatía que trasmitían los personajes. Vaya época.

Un saludo y gracias.

David Villar Cembellín dijo...

¡Apuntada queda!