domingo, 17 de agosto de 2014

Donna Tartt: El jilguero

Idioma original: inglés
Título original: The goldfinch
Año de publicación: 2014
Traducción: Aurora Echevarría
Valoración: Muy recomendable

Voy a exponerme a sacrificar las pocas posibilidades de persistencia en el tiempo que pueda tener esta reseña. Voy a dejar que parezca no la reseña de un clásico convenientemente macerada por el tiempo y la perspectiva, sino la reseña precipitada de alguien entusiasmado por que unos cuantos rezagados lo incluyan en la maleta de las vacaciones. Voy a hablar del preciso momento en que decido leer este libro, en pleno verano y a la vista de los montones de lugares en los que el libro es recomendado como una de las cinco o de las diez lecturas imprescindibles de la temporada, de forma tan unánime que casi me repele. Pero, de repente, noto que muchos de los que aparentemente la leen y la alaban ni acaban de dar una opinión ni dan el paso. ¿Qué ocurre? ¿A qué tanto misterio? A ver si tenemos miedo de caer en algunos de los tres arquetipos ante un best seller... (1. El borreguil sísíquémaravilla, 2. El snob menudamierdanosestáncolocando, 3. El político estábienperonotanto ). 

Entonces miro hacia todos los lados, me encomiendo a San Tongoy, y digo, "esta es la mía".

Como Jonathan Franzen, Donna Tartt es de esos escritores que espacian sus publicaciones de manera descorazonadora para sus seguidores. A década por novela, cosa que en este acelerado mundo da para el olvido casi completo, cosa que encaja a la perfección con aquello tan arriesgado de generar expectativas. Diez páginas al mes, quince como mucho, un ritmo que dista mucho de ser endiablado. Sobre esto hablaré algo más adelante.
Es normal, entonces, sentir cierto escepticismo.
Lo que no es nada normal es que el primer párrafo de una novela aporte tanta información como decenas de páginas de novelitas de medio pelo.
Sabemos que el protagonista es varón, sabemos que es huérfano, sabemos que está en Holanda en un hotel, cerca de Navidad, sabemos que consulta periódicos locales que hablan de un suceso que le afecta pero no sabemos por qué.
Y resulta que, tras ese primer párrafo, El jilguero se despliega a lo largo de más de 1.100 páginas (con un generoso espacio entre líneas, eso sí, y, ya que estamos, de unas 800 en las versiones publicadas en lengua inglesa) cada una de las cuales está bastante justificada. Volviendo a mi arrebato de sinceridad, no cualquier libro consigue que, a lo largo del día, me encuentre pendiente de regresar a sus páginas para ver qué es lo siguiente que sucede. Con una especie de necesidad rayana con lo físico, que servidor de ustedes hacía bastante que no sentía. Y es que la historia de esos diez años en la vida de un hombre, desde los 13 en que sobrevive a un atentado en un museo (en el que fallece su madre) hasta los 23, en que se encuentra en medio de un lío considerable, resulta tan fascinante y su lectura tan estimulante y adictiva. Su nombre es Theo Decker: lo que sucede en medio de ese momento de caos en el atentado marca su vida. Su futura vida al lado de una familia de acogida, la súbita reaparición de su padre, que le arrastra a una espiral de descontrol en Las Vegas. Sublime tramo de la novela. Una nueva desgracia, un intento de readaptación a algo parecido a la normalidad, y de ahí al progresivo merodeo de todos los personajes, siempre destilando sombras y misterio, que, de un modo u otro, han accedido al secreto que arrastra, a lo relacionado con aquello que pasó en la sala del museo, tras el atentado.
A este libro su fama y su repercusión le han acarreado, seguro, muchas alabanzas, muchos de esos análisis largos y exhaustivos buscando en él desde lo obvio hasta lo intrincado. Lógicamente, cualquier obra importante de un escritor americano que no publicó desde el 2002 es analizada en muchas claves, desde la coartada del 11-S hasta los conflictos en Afganistán e Irak hasta la cuestión desatada por el asunto de Lehman Brothers. Factores que aquí están presentes, pero no con un carácter dominante. Quizás sea más obvia su relación con el tema del coleccionismo de muebles antiguos o hasta la cuestión del difícil mercado para las obras de arte únicas y la dificultad de su trasiego. O la reflexión más obvia, que puede que sea que cuando algo es realmente único en el mundo, el concepto de invalorable se gira cruelmente en contra de uno.
Y, ¿qué aleja El jilguero de ser imprescindible? (Aunque todos tengan por seguro que estará entre los cinco mejores libros del año para muchos). Pues adolece de cierta falta de coherencia narrativa, muestra mucho esa condición de obra concebida, madurada y ejecutada en distintas épocas y, paradójicamente, resulta más brillante cuando es más alocada y tiene sus puntos más débiles justo cuando la prosa es más delicada, lo cual incluye un final que, sin ser decepcionante ni incoherente, tiene regusto a tramo de deceleración, resulta como un final que ha querido huir de todas las obviedades posibles (desde las catástrofes absolutas hasta las situaciones más oníricas) sin acabar de conseguirlo.
Y ya acabo. Había algo que me incomodaba: suelo calificar un libro cuando he alcanzado los dos tercios de su extensión: sólo una resolución brillantísima o desastrosa suelen modificar mi valoración. Andaba, ya dije, con un imprescindible,  pero, saben, uno tiene que abstraerse de lo que otros dicen, de la sombra del hype, incluso de la poderosa tendencia a calificar de forma rotunda (alineándose con toda una Michiko Kakutani) una obra tan reciente y tan renombrada. Pese a eso, El jilguero no alcanza a ser una lectura imprescindible. No le falta demasiado, justo lo suficiente. ¡Ah! Detalle que casi me dejo, Premio Pulitzer de este mismo año.

25 comentarios:

Marcelo Z dijo...

Tuve este ejemplar en mis manos, Francesc, y no lo llevé por dos razones: me abrumaba su extensión -imposible de acompañar mi rutina diaria, dado lo incómodo de su tamaño- y temía que fuera un libro 'para pasar el rato'. Leyéndote, parece más importante de lo que el entusiasmo bloguero y la prensa pagada han escrito sobre él. Lo apunto, pero deberá esperar algún tiempo.
Por cierto, aprovecho para agradecer tu sugerencia sobre 'Estrella distante', de Bolaño, libro que acabo de leer. Ya que estaba, conseguí 'La literatura nazi en América', como para seguir por allí. Saludos.

Anónimo dijo...

No utilizarás el nombre de Franzen en vano

Francesc Bon dijo...

Pues creo que, sin el enorme condicionante que suponen esos calificativos de obra maestra y cosas parecidas, se trata de una novela sumamente disfrutable. Nada de "pasar el rato".

Francesc Bon dijo...

No fue en vano! Franzen es uno de mis escritores favoritos! Gracias por el comentario.

Criticon dijo...

Este libro va al cine:http://ivanthays.com.pe/post/94764639649

Francesc Bon dijo...

A pesar de su potencial no acaba de convencerme mucho la idea... se perderán muchas cosas valiosas por el camino, me temo.

Federico Escudero dijo...

A mí me gustó con reservas. Es muy dickensiano y picaresco al mismo tiempo, como una especie de mezcla de Oliver Twist y el Lazarillo de Tormes. La mejor parte, con diferencia, la estancia en Las Vegas y el relato de su amistad adolescente con Boris. Desborda ternura y aventura por los cuatro costados.

Francesc Bon dijo...

Sí! La parte de Las Vegas tiene un curioso aire que la hace muy atractiva!

Analiana dijo...

Acabo de terminar de leer El Jilguero sin ninguna idea previa y he tenido la curiosidad de leer lo que se decía de ella en diversas páginas. Como denominador común la califican en general de obra maestra e imprescindible pero echaba yo a faltar determinadas características que había observado y que he encontrado explicitadas en esta blog. He percibido una diversidad de ritmos narrativos quizá debido a las diferentes épocas en que fue escrita cada parte. Me han resultado de lectura bastante farragosa esos oscuros momentos proustianos que intercalaba en el desarrollo de la acción, acción que a veces me resultaba bastante inverosímil de tal modo que una de las cuestiones que más me incitaban a su lectura era saber cómo terminaría. Esto no obsta para afirmar que ha sido una lectura muy interesante y que sin duda recomendaría.

ale torres dijo...

Es tan simple como lo es un reconfortante, sanador e indispensable café por las mañanas. Me he envuelto y enganchado de esta adictiva novela. La embriaguez me ha dejado delirios de belleza y con ello la certeza del amor. Aún sigo "portandolo" después de el mes.

Francesc Bon dijo...

Muchas gracias, Ale. Sí, recuerdo que la calidez era una sensación persistente ahí. Gracias por el comentario.

Libros y más dijo...

Para mi entretenido sin más. Lo de obra maestra me parece demasiado.

Anónimo dijo...

El libro es una cagada !! xdios, lejos esta de ser una clasico contemporaneo.
MALISIMOOOOO

Francesc Bon dijo...

Gracias por el comentario, pero NO.

Anónimo dijo...

Acabo de terminar de leerlo y el 85% inicial excelente, fluido, pero de ahí era leer lo mismo, depresión, intolerancia a sí mismo, muy lento, cada 10 o 15 páginas algo interesante, el final muy cansado y algo decepcionante, considero que es interesante y muy bueno pero no imprescindible.

Francesc Bon dijo...

Bueno, pues no estamos muy en desacuerdo, aunque vaya de más a menos, creo que el fulgurante arranque y su parte de Las Vegas justifican el esfuerzo de llegar a ese final algo forzado. Gracias por el comentario.

Francesc Bon dijo...

Bueno: esta es la extraña película basada en el libro... Tobacco road

Anónimo dijo...

Francesc Bon podrías recomendarnos alguna otra novela indispensable? Gracias

thorwelly dijo...

Suelo utilizar las valoraciones que hacen a la hora de escoger un libro cuando no conozco obra ni vida del autor. Lo hice comprando un libro de DFW y hace poco uno de Pamuk. Hasta ahora me fue bien. Resolví hacer lo mismo al conseguir (en un supermercado en Chile a un precio equivalente a unos 15 euros...todavía no lo comprendo) este libro, El jilguero. Coincido con la crítica, que acabo de leer completa recién ahora que terminé de leer el libro. Pero considero que solo es cuestión de tiempo para que pase de "muy recomendable" a "imprescindible". Todavía estoy metido en la historia y sumergido en las reflexiones del último capítulo, pero tengo esa extraña sensación que me invade al atravesar (o mejor dicho, ser atravesado) por un libro...que nada es como era hasta antes de empezar su lectura. Que la visión, que mi visión del mundo ha cambiado para nunca volver a ser lo que era.

Francesc Bon dijo...

Pues vaya, las reflexiones del último capítulo, con un cierto tufillo "new age", son las que me han hecho recular un poco sobre mi valoración. Cómo es el mundo oye. Gracias por el comentario.

Jose Antonio Villalba dijo...

Francesc, acabo de terminar de leer el libro y estoy de acuerdo con tu reseña al 100%. Ciertamente el libro pierde en un final para mi gusto un tanto confuso. Y por poner alguna otra pega, algunos personajes me han parecido un tanto fríos, difuminados, o quizás me ha dado esa impresión al compararlos con la trepidante "pareja" protagonista... En cualquier caso ha sido una lectura absorbente y muy interesante. Buscaré las otras novelas de esta autora, gracias por descubrírmela.
¡Nos vemos en el fútbol!

Francesc Bon dijo...

Pues, Josep, encantado de coincidir en la opinión. Tiendo a acabar olvidando un poco las flaquezas de mis lecturas (puesto que realmente me quedo con el recuerdo de las excitantes 800 páginas iniciales), pero sí, realmente el punto flojo relativo es cómo concluye la novela. Pues sí, nos vemos en el fútbol! Boooooosssssscccccooooooo!!!

Raquel Lozano dijo...

Desde la primera página enganchada a esta gran novela,deseo todos los días la hora en la que me puedo poner a leer.emocionante y muy bien narrada,después de leer esta novela seguro que me leeré otro libro escrito por esta autora.

Raquel Lozano dijo...

Desde la primera página enganchada a esta gran novela,deseo todos los días la hora en la que me puedo poner a leer.emocionante y muy bien narrada,después de leer esta novela seguro que me leeré otro libro escrito por esta autora.

Francesc Bon dijo...

Pues muchas gracias. Solo la extensión de sus novelas me impide abordar una de las anteriores pronto. Pero algún día.