miércoles, 27 de agosto de 2014

Mohsin Hamid: El fundamentalista reticente

Idioma original: inglés
Título original: The reluctant fundamentalist
Año de publicación: 2007
Traducción: Juan de Sola Llovet
Valoración: muy recomendable

Changez, joven y brillante analista de empresas con un bien remunerado trabajo, al que ha podido acceder tras graduarse en Princeton. Estudios que su familia ha costeado con sacrificios, a diferencia de muchos de sus compañeros, hijos de familias acomodadas. Buen profesional. Con cierto sentido ético algo trasnochado según parámetros occidentales de hoy. Respetuoso con sus semejantes: amigos, familia, compañeros de trabajo. Hasta a Erica, la chica por la que se siente atraído, la trata con una veneración, una delicadeza y una contención que hoy nos parece fuera de lugar. Nada de camisetas al aire, zapatos por el suelo, y al lío.

Aunque Changez tiene sus peros. 

Es pakistaní.
Su piel es oscura.
En una estancia en su país de origen, se deja crecer la barba y vuelve con ella a su trabajo. Cosa no muy bien vista, ya que por esas épocas, las Torres Gemelas han sido destruídas.

Mohsin Hamid es pakistaní afincado en NY. Seguro que algunas de sus experiencias personales inciden en las que atraviesa Changez. Que no hace daño a una mosca en toda la novela. Que extrema su amor hacia su novia hasta el punto de comprender que la relación con él la está perjudicando y retirarse, y sólo ceder al impulso cuando ya es tarde. Que, en esta narración hacia un tercero, en Lahore, en un restaurante entre comida y té verde, no menciona una sola vez, ni una, la palabra Alá. Hamid se muestra algo más comedido que en Cómo hacerse asquerosamente rico en el Asia emergente, no alcanza todo el ciclo vital sino, vamos a suponer (pues la novela apunta un final abierto a todas las sospechas e interpretaciones), sólo ese período en el que Changez pasa de la ilusión del empleo y la integración en la vida neoyorquina a las dudas y la desidia. Desidia que tiene su colofón cuando (detalle algo acomodaticio que vamos a perdonar a Hamid por su condición de escritor) desiste de aportar su sabiduría a una agresiva operación empresarial relacionada con el mundo editorial.

Sutil sin ser tibia, con un estilo dinámico, puntualmente lirico, siempre al servicio de dibujar con perfección esos rasgos de carácter del protagonista. Moderna, aunque ese núcleo en el tiempo que fue el 11-S parezca alejarse en nuestra frenética e hiperinformada existencia. Valiosa, por el poso que deja tras su lectura, no solo por su obvia crítica a la educación basada en la competitividad y el concepto del valor añadido, sino también en ese egocentrismo colectivo en el que vive sumida la sociedad estadounidense y, por extensión, todo el mundo occidental al que, bajo el espejismo de un amparo, controla y tutela. Magnífica novela.

2 comentarios:

Santi dijo...

Leí este libro hace unos años, y no sé por qué no hice reseña (debió ser en la era pre-ULAD...). En todo caso, mi recuerdo es algo peor que el de esta reseña; creo que me gustó el planteamiento, pero no tanto el desarrollo y el desenlace, porque (corrígeme si me equivoco) la ambigüedad en la que se desarrolla el libro termina por deshacerse... Me pareció que habría sido más efectivo con un desenlace diferente, igual incluso con un final abierto.

Francesc Bon dijo...

Bueno, de repente con todos los temas relacionados con Estado islámico el tema parece acusar un sórdido renacimiento. Glups.