martes, 2 de enero de 2024
Angela Carter: La companyia dels llops
miércoles, 29 de febrero de 2012
Zoom: "El señor León, enamorado" y "La prometida del Tigre", de Angela Carter
Título original: "The Courtship of Mr Lyon" y "The Tiger's Bride"
Año de publicación: 1979
Valoración: recomendable
También de Angela Carter en ULAD: La cámara sangrienta, Noches en el circo, La jugutería mágica, La companyia dels llopsMy intention was not to do 'versions' or, as the American edition of the book said, horribly, 'adult' fairy tales, but to extract the latent content from the traditional stories.
jueves, 14 de marzo de 2019
Angela Carter: La juguetería mágica
Idioma original: Inglés Título original: The Magic Toyshop
Traductor: Carlos Peralta
Año de publicación: 1967
Valoración: Recomendable (con matices)
Semejante premisa puede dar a entender que estamos ante un drama de huérfanos dickensiano. No andaríamos desencaminados: ciertamente, La juguetería mágica tiene mucho de este género. Sin embargo, también se aleja del realismo imperante en ese tipo de historias para regalarnos pasajes casi fantásticos.
Por otro lado, se podría decir que La juguetería mágica es una novela gótica actualizada; una que bebe del rico imaginario de los cuentos de hadas y de los mitos clásicos. Rinde especial homenaje a la historia de Barba Azul. Y de forma más certera, debo decir, que la descafeinada El coleccionista de libros de Alice Thompson, o el superficial "remake" de Amélie Nothomb.
Con La juguetería mágica, Angela Carter expresa su admiración por E. T. A. Hoffmann. El título del libro es ya una declaración de intenciones, con sus alusiones a la figura de los autómatas. Asimismo, es innegable que esta novela se adueña del concepto de lo siniestro (el "unheimlich"), para diseñar el escenario en el que la acción transcurre y generar la atmósfera adecuada con la que cobijar los eventos narrados.
Pero no os penséis que esta es una historia de terror. Ni de lejos. Alguna escena roza el horror, no lo niego, pero, al final, no hay cadáveres ocultos tras las puertas cerradas, ni los juguetes del tío cobran vida en ningún momento. El propósito de La juguetería mágica no es asustar al lector. Si acaso, pretende mostrar la transición que experimenta Melanie hacia la edad adulta. También quiere reivindicar la necesidad de derrocar cualquier tipo de opresión.
Me parece remarcable el feminismo que supura esta historia. No me extraña que a autoras de la talla de Joyce Carol Oates o Margaret Atwood se las perciba como deudoras de la obra de Carter. Sólo en La juguetería mágica se exploran el deseo y la sexualidad femenina, amén de la liberación de la mujer. No en balde, La juguetería mágica culmina con la aniquilación del orden patriarcal.
Pero también es cierto que su mensaje es más universal, y nos anima a todos, sea cual sea nuestro sexo, a que afrontemos nuestros miedos y a que no nos dejemos subyugar por nadie. Finn se revelará destruyendo un cisne de tío Phillip. Margaret, poniéndose el vestido y el collar que le ha regalado Melanie. Y ésta última, al reconocer sus verdaderos sentimientos, abrazar su floreciente sexualidad y cortar lazos con las responsabilidades asfixiantes que suponían sus hermanos pequeños.
- La atmósfera a lo Hoffmann.
- Su ambientación. O bueno, gran parte de la misma, porque si bien es cierto que Carter describe minuciosamente la casa del tío Phillip, o el parque abandonado al que van Melanie y Finn, no dice casi nada de la tienda o el taller del juguetero.
- El villano de turno, Phillip Flower, es verdaderamente temible, pese a que su caracterización no recurre jamás a efectismos de ninguna clase.
- La potencia de las imágenes propuestas en La juguetería mágica es brutal. Incluso cuando éstas son insinuadas, o apenas entrevistas.
- La sutileza con la que esta novela aborda los temas que trata merece todos mis respetos. El despertar sexual de Melanie, por ejemplo, jamás cae en la obscenidad gratuita, ni se explica mediante lugares comunes.
- Hay que destacar el inteligente uso que Carter hace del simbolismo. La mayoría de elementos empleados en esta narración tienen su porqué. El manzano despierta reminiscencias bíblicas, y alude al paraíso y a la transgresión de Eva; el vestido de novia que usa Melanie, el mudismo y el collar de tía Margaret, los títeres de Philip, también aportan capas de significado.
- No me gusta cómo está organizado el relato. A veces, Carter salta de una escena a otra sin que el texto pueda respirar debidamente, y en esos momentos, la comprensión de lo que estamos leyendo se dificulta. Por otro lado, las oraciones que componen algunos párrafos tampoco siguen un curso orgánico.
- En las primeras páginas hay excesos barrocos que más adelante apenas vuelven a aparecer. Entiendo que la intención de Carter era contrastar las descripciones más poéticas del inicio de la narración con aquellas más apegadas a la realidad propias del final de la misma, pero la transición de un proceder a otro no me convence.
- La precisión de algunas metáforas es abrumadora, pero hay tantas a lo largo y ancho de la novela que acaban siendo cargantes. Además, no todas funcionan igual de bien.
- Tampoco todas las referencias literarias que se usan son pertinentes. Se invoca a Edgar Allan Poe o a Moby Dick, por ejemplo, sin venir a cuento. Carter estudió filología inglesa, y es por ello que las alusiones a autores clásicos (también a pintores y, en menor medida, a la cultura pop) son abundantes en esta obra.
- La imagen de la cubierta no consigue, a mi juicio, transmitir el horror latente de los cuentos de hadas (ya sabéis, esas historias aparentemente infantiles que en realidad ocultan duras lecciones de vida). Parece, más bien, querer darlo a entender superficialmente con motivos "spooky" tales como calaveras o ratones.
- Emplea la traducción deficiente con la que Minotauro publicó esta novela por primera vez, allá en 1996.
viernes, 6 de abril de 2012
Zoom: "La cámara sangrienta", de Angela Carter
Título original: "The Bloody Chamber"
Año de publicación: 1979
Valoración: muy recomendable
Todavía sigo masticando "La cámara sangrienta", relato que da título a La cámara sangrienta y otras historias, cuando abro Blogger y hago click en "Nueva entrada": este potente cuento de Angela Carter, denso como la miel pero sin la dulzura de esta, persiste entre los dientes de la memoria y se atasca en el esófago por el que se precipitan todas esas lecturas que nos han resultado una pérdida de tiempo.
La joven protagonista de la historia nos narra en primera persona el comienzo de su unión con un marqués francés -mucho mayor que ella- sobre la que se ciernen terribles y oscuros presagios. Después de la boda en Inglaterra se trasladan a Francia al castillo donde nació su esposo y que lleva en su familia generaciones. La descripción del lugar (me) recuerda inequívocamente al Monte Saint-Michel: el castillo se alza en un islote que queda desgajado del continente según el capricho de las mareas.
Las cosas no marchan bien desde el primer momento. Su marido, a quien atribuye continuamente cualidades animales (tiene una "figura leonina" y una "melena oscura"), pasa de resultar amenazador a violento, y su rostro inexpresivo parece una máscara inescrutable. En el lecho nupcial, rodeado por infinitos espejos que proyectan la escena como si fuera otra persona quien la estuviera viviendo, "su comprador desenvuelve el paquete de la ganga recién adquirida", y ella se siente "desnuda como una chuleta de cordero".
De pronto, su esposo es llamado a atender ciertos negocios en Nueva York y la abandona en mitad de la luna de miel, dejándola con los criados y un pesado manojo de llaves: tiene el acceso permitido a cuanta puerta o cajón abran todas ellas… menos una. Así, le tiende una trampa en la que está abocada a caer. Los horrores que descubre en esa "cámara sangrienta" precipitan un desenlace que mantiene al lector en vilo hasta la última página.
La Bella y la Bestia, Caperucita Roja, el mito de Adán y Eva… son solo algunas de las referencias que se conjugan para llevar más allá esta historia en cuya superficie encontramos intriga y horror, pero en cuyo fondo laten, de modo rayano en la alegoría, temas como el arrollador poder de la solidaridad femenina o la subyugación de la mujer al hombre (no en vano la joven recibe una asfixiante gargantilla de rubíes, "choker", en inglés: igual es paranoia mía de-formación profesional, pero la palabra se parece demasiado al verbo "to choke", que significa ahogar o estrangular). Nada queda al azar, ningún adjetivo es casual en este poderoso relato de Angela Carter que hay que degustar con mucha atención.También de Angela Carter: Zoom: "El señor León, enamorado" y "La prometida del Tigre" y Noches en el circo y La juguetería mágica
* Las maravillosas ilustraciones, a las que Google me condujo en Su infinita sabiduría, son obra de Benedict Mayer.
lunes, 6 de junio de 2022
Angela Carter: Noches en el circo
- Su exquisita prosa. Según se tercie puede mostrarse delicada, terrible o irónica.
- Los entrañables personajes que la pueblan.
- El estimulante tira y afloja de los protagonistas.
- Las pinceladas góticas, eróticas y humorísticas.
- La transición de un argumento eminentemente realista a uno permeado por la fantasía, el absurdo y lo grotesco.
- Su paulatina integración de la lógica de los cuentos de hadas en el dibujo de caracterizaciones, escenarios y diálogos.
- Su logradísima atmósfera.
- Sus potentes imágenes.
- Su trasfondo feminista, que en ningún momento se siente forzado, simplista o ingenuo.
- Sus reflexiones en torno al amor, la naturaleza de la comedia, la riqueza y la pobreza, etc...
- La primera parte del libro palidece con respecto a las dos que la preceden, ya que es más estática y monocroma.
- Walser es, en comparación con el elenco que lo rodea, bastante soso. Además, su evolución no me parece muy creíble. Aunque esta impresión puede deberse a que yo he sido incapaz de aprehender su arco de personaje.
lunes, 18 de diciembre de 2023
2023 en libros. El único veredicto que vale
No podemos dar paso a la lista sin antes recordar lo que para nosotros ha sido la peor noticia que nos ha podido dejar este 2023: el fallecimiento, en el mes de agosto, de nuestro compañero Emilio. Las reseñas que dejó programadas y que hemos ido publicando estos últimos meses dan idea de lo que para Emilio fueron sus mejores lecturas del año.
Sin más, aquí tenéis nuestro dictamen
El veredicto de Koldo (por ahora):
- Relecturas del año: La insoportable levedad del ser (Milan Kundera), El general del ejército muerto (Ismail Kadaré) y Las muertas (Jorge Ibargüengoitia).
- Crónicas y Memorias para desmemoriados: El largo viaje (Jorge Semprún) y Sonámbulos (Christopher Clark).
- Biografías: Último tren a Memphis: La construcción del mito y La destrucción del hombre (Peter Guralnick) y Alexandra Kollontai (Helene Carrere D'Encausse).
- Libro de viajes: De la Groenlandia al Pacífico (Knud Rasmussen).
- Novelas piraña: Los de Bilbao nacen donde quieren (María Larrea), Kudryavka, Perra de pelo rizado (Xenia García) y Vivir deprisa (Brigitte Giraud).
- Zoom: El occiso (María Virginia Estenssoro).
- Literatura y ciencia: MANIAC (Benjamín Labatut)
- Novela escrita por hijo de escritor ultramegafamoso que no desmerece a la obra de su padre: El volcán (Klaus Mann).
- Relecturas del año: Nuestros antepasados y Palomar del inconmensurable Italo Calvino.
- Librazos con dibujitos: Ronson de César Sebastián, Primavera para Madrid de Magius, y From Hell de Alan Moore y Eddie Campbell.
- Culebrones familiares (nazi-familiar y chino-familiar, respectivamente): La fábrica de canallas de Chris Kraus y Bélver Yin de Jesús Ferrero.
- Novela policiaca y de miedito (o viceversa): Dientes rojos de Jesús Cañadas.
- Novela histórica y de miedito (o viceversa): El Terror de Dan Simmonds.
- Novela sólo de miedito (más o menos): Acércate de Sara Gran.
- Novelas cortas pero matonas: Trenes rigurosamente vigilados de Bohumil Hrabal y El ocaso de los dioses de la estepa de Ismaíl Kadaré y Guerra de Louis-Ferdinand Céline.
- Libros de (se supone que) no ficción: Una salida honrosa de Éric Vuillard, Meditaciones de cine de Quentin Tarantino y El malestar de las ciudades de Jorge Dioni López.
- Libro más esperado del año (y no es porque sea del padre fundador de este blog): El edificio, de Santi Pérez Isasi.
- Leeré en 2024 (con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide): lo nuevo de Mónica Ojeda.
- Mejor novela: La sumisa de Fiódor M. Dostoievski.
- Otras novelas sumamente reivindicables: La llave de Junichirō Tanizaki, El premio de las damas de Gyula Krúdy, El caminante de Natsume Soseki, Mar de fondo de Patricia Higsmith, La fortaleza de Meša Selimović, Estío de Edith Wharton, Cowboy de medianoche de James Leo Herlihy y Bestias de Joyce Carol Oates.
- Mejores antologías: Avió en vol ras de J. G. Ballard, El signo de los tiempos de Oda Sakunosakue, Espacio vital de James Alan McPherson y La companyia dels llops de Angela Carter.
- Experiencias lectoras extravagantes, curiosas e intensas: Modulorama de VV.AA., La estatua que tiembla de Tamara Romero, El frasquito de Luis Gusmán, El unicornio de Javier Tomeo y Tres ritos cenobitas de Helen Bakú.
- Gamberradas que parecen escritas para mí: Cromosoma Splatter de VV.AA., Polipiel de Alba Lucero y El sheriff Goodman contra Pinhead... de Takeshi García-Ashirogi.
- Clásico que ha envejecido bastante bien: El estudiante de Salamanca de José de Espronceda (también recomiendo sobremanera su adaptación al cómic titulada Montemar).
- Clásico que no me ha encandilado: Prometeo encadenado de Esquilo.
- Cero sorpresas en no ficción, aunque El arte de tener razón de Arthur Schopenhauer tiene su gracia y enjundia.
- Recuerdos que prevalecen sin excesivo esfuerzo, o sea, MUY BIEN: Material de construcción de Eider Rodríguez, o cómo lidiar bien, literariamente, con la pérdida, y Les voltes del món de Tuli Márquez, a ver si el mundo editorial se entera del talento de este hombre y se le traduce al español.
- Demasiados ensayos que se han quedado a medias o que me ha dado la impresión de que no conectan profundamente con la realidad, así que no los mencionaré. La realidad no lo pone fácil, cambiando cada dos por tres.
- Alguna biografía musical que tiene más pulsación narrativa que mucha narrativa, como Bobby Gillespie en Un chaval del barrio o Jarvis Cocker en Buen Pop Mal Pop
- Extraño reencuentro por partida doble con Houellebecq, del cual Unos meses de mi vida me ha mostrado una sorprendente actitud frágil y victimista. Curioso que su acercamiento a sí mismo le haya hecho desenfocar su aguda visión de la sociedad.
- Y a ver si las cosas mejoran. O sea, que los tótems atinen o que las eternas promesas se consoliden. Ya, por favor.
- Novela española del año: La mala costumbre de Alana Portero
- Mejores novelas hispanoamericanas: Tengo miedo torero de Pedro Lemebel y El invencible verano de Liliana, de Cristina Rivera Garza
- Mejor novela portuguesa: Luanda, Lisboa, Paraíso de Djaimilia Pereira de Almeida
- Novela internacional (y necesaria): Un detalle menor de Adania Shibli
- Bastante ciencia ficción, nacional e internacional: Así se pierde la guerra del tiempo de Amal El-Mohar y Max Gladstone; El árbol viene de Munir Hachemi, De nuevo centauro de Katixa Agirre
- Relectura del año: Ehun metro (Cien metros) de Ramón Saizarbitoria.
- Decepción del año (sobre todo por lo exagerado que fue el hype): Los destrozos de Bret Easton Ellis
- Podio de la Novela: Los suicidas, de Antonio Di Benedetto (oro), Corrección, de Thomas Bernhard (plata, reseña en unos días), Las ciegas hormigas, de Ramiro Pinilla (bronce)
- Clásicos y Teatro: poca cosa, y como para no celebrarlo demasiado: Eneida, de Virgilio, y La ópera de cuatro cuartos, de Bertolt Brecht
- Ciencia: Las diez claves de la realidad, de Frank Wilczek
- Música y mundillo cultural: Bulbancha, de Jacobo Rivero
- Historia: La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa, de Robert Darnton
- Viajes: Sesenta semanas en el trópico, de Antonio Escohotado
- Literatura bélica: ex-aequo Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque, y La batalla del Ebro, de Jorge M. Reverte
- Pensamiento/Sociología: El gran teatro del mundo, de Philipp Blom
- Arte: 20 toneladas, de Luis Izquierdo-Mosso
- Libro del año: «Un caballero en Moscú», de Amor Towles
- Ensayo del año: «La supervivencia de los más ricos», de Douglas Rushkoff
- Grandes consolidaciones en narrativa: Xavier Mas Craviotto, por «La pell del món»
- Descubrimientos del año (autores): Byung-Chul Han con «La expulsión de lo distinto»
- Caerán más libros de: Clarice Lispector, Siri Hustvedt, Amor Towles, Paul Auster
- Propósitos para el 2024: más poesía, continuar con más ensayo y reencontrarme con la narrativa tras un año sin grandes lecturas
lunes, 3 de agosto de 2026
Marina Tena Tena: Una casa sobre tus huesos
Una casa sobre tus huesos, de Marina Tena Tena, ganó el I Premio Lestat organizado por la editorial Dimensiones Ocultas. Es una novela corta de terror que, a la manera de Angela Carter, adapta el cuento gótico de Barbazul. La protagoniza una niña perversa que recuerda vagamente a la Merricat Blackwood de Shirley Jackson.
jueves, 27 de junio de 2019
Joyce Carol Oates: Desmembrado
Título original: DIS MEM BER and Other Stories of Mistery and Suspense
Año de publicación: 2017 (como libro); entre 2015 y 2017 (en diferentes publicaciones)
Traducción: Patricia Antón
Valoración: entre recomendable y está bien
¡Hay que ver cómo es tía Joyce Carol! ¿Se pensaba alguien que, a la hora de publicar un libro de cuentos (uno más) lo iba a titular algo así como Las fábulas de tía Joyce Carol o Repostería narrativa con vuestra amiga y vecina Joyce Carol? Nada de eso: Desmembrado, que no es una metáfora, sino una historia con desmembramientos de verdad -incluso el título en inglés está "desmembrado"-, así, en plan gore... Pues menuda es ella, como ya sabrá cualquiera que haya leído sus libros.
Y eso que nadie lo diría, con la pinta de dulce ancianita que gasta... (hace poco ha cumplido 81 años): si la llamo, con familiaridad quizá excesiva, "tía Joyce Carol" es precisamente porque parece una de esas tías abuelas con aspecto algo extravagante a la que te llevan a ver de visita y te mete en el bolsillo pegajosos caramelos de menta. Una tía abuela a la que le gusta observar aves y cosas de ésas -en este libro hay un par de cuentos que lo confirman-, pero que luego tiene un punto más macabramente hardcore que un músico de black-metal escandinavo (bueno, menos Varg Vikernes, claro, que ése llevaba su macabrez a la práctica...). Si alguien tiene dudas al respecto, que le eche un vistazo a los relatos que componen este libro; casi todos ellos tienen en común tres cosas:
- Tienen como núcleo central algún comportamiento o situación violenta. A veces esta violencia es más explícita -de hecho, muy explícita- y en otras más difusa, o tarda en manifestarse, pero ahí está.
- Casi todos los cuentos -seis de siete- están protagonizados y narrados por mujeres. Esto no quiere decir (no nos apresuremos a sacar conclusiones) que las mujeres sean siempre las víctimas, o lo sean de un modo explícito: también pueden ser victimarias, como se dice tanto últimamente, o cómplices.
- En casi todos ellos -cinco y un tercio de siete, por decirlo así- hay un componente obsesivo, hasta el punto de que es la obsesión, más que la violencia, lo que parece el verdadero tema del libro. Aquí sí que está claro que quienes sufren esta obsesión son siempre mujeres. No sé si doña Joyce Carol pretende decirnos alguna cosa...
sábado, 10 de agosto de 2019
Barbara Comyns: El enebro
Bella, una madre soltera acomplejada por la cicatriz que le surca el rostro, se muda junto a su hija a Richmond. Allí encuentra un trabajo que la apasiona y traba amistad con los Forbes. Por primera vez en mucho tiempo se permite creer que la vida le sonríe. Pero no es oro todo lo que reluce, como Barbara Comyns demuestra en estas páginas.
Así es: El enebro está inspirado en un macabro cuento alemán recopilado por los hermanos Grimm y titulado del mismo modo. Como ya he insinuado, la obra de Comyns elude gozosamente los anacronismos de su material de base, al que logra actualizar. De modo que arquetipos, simbología y situaciones pertenecientes a los cuentos de hadas tienen su modesta aparición en este texto (la jorobada de turno, unas pérfidas urracas, alguien que pierde un zapato, la madrastra indispensable...), pero todos estos elementos han sido dosificados con inteligencia e integrado adecuadamente en el registro realista de la obra.
Otro de los aciertos de esta historia es la tensión que provoca. A medida que avanza el argumento, el lector percibe que algo extraño está sucediendo entre líneas, pero es incapaz de discernir qué es exactamente hasta que le estalla en la cara. La sutileza y el "foreshadowing" con que trabaja Comyns ayudan en este sentido a crear una historia planificada pero, asimismo, imprevisible. Algo que tiene mucho mérito, teniendo en cuenta que si uno conoce de antemano la fábula de los Grimm a la que se está homenajeando aquí, o lee la cita con que se inaugura el libro, ya puede intuir por dónde irán los tiros. Que la autora consiga sorprendernos pese a esto es, repito, increíble como poco.
- La minuciosidad de la prosa de Comyns. Sus detalladas descripciones y el nivel de detalle de que hace gala son tremendamente inmersivos y nunca llegan a volverse cargantes.
- Todos sus personajes están caracterizados. Incluso aquellos que apenas asoman la cabeza unos capítulos para luego desaparecer definitivamente.
- Las interacciones entre personajes. Especialmente aquellas que son sumamente tóxicas.
- El retrato del Londres de los años 80, plácido y casi bucólico. Contrasta muy bien con la atmósfera malrollera de ciertos pasajes.
- Sus capítulos iniciales no acaban de fluir orgánicamente. Recuerdo uno, por ejemplo, que se abre con un "flashback" y regresa luego al tiempo presente de forma abrupta y confusa.
- Comyns repite en varias ocasiones información que ya había dado previamente, y la presenta como un dato nuevo.
- Hay algún altibajo en la traducción. A veces sintáctico, otras una palabra mal escogida. Por lo general, pero, hay que admitir que Miguel Ros González ha hecho un buen trabajo.
lunes, 19 de diciembre de 2022
Lo mejor de 2022
Un año más nos obstinamos en ir contracorriente, en llegar de los últimos para desmentir a muchos de los medios cautivos de jamones, lotes de Navidad y transferencias a cuentas cifradas en paraísos fiscales. También aclaramos que estas son nuestras lecturas durante el año, y que si se nos cuela algún libro inencontrable de hace cuatro décadas, seamos o no conscientes de ello, no nos culpéis. Es el amor a la literatura, que nos ciega con sus fogonazos.
Dicho ello:
La lista de Juan
Año de muchas y buenas lecturas, aunque quizás pocas que hayan destacado del resto. Por eso, me vais a permitir que desgrane mis mejores lecturas a base de tríos...
- Novelas cortas, pero intensas: Carcoma de Layla Martínez, Páradais de Fernanda Melchor y Azucre de Bibiana Candia.
- Cómics/novelas gráficas: Tótem de Laura Pérez, Hierba de Keum Suk Gendry-Kim y El corazón del Imperio de Bryan Talbot.
- Libros sobre libros (y escritores): Panfletario de Iban Zaldua, Bibliotecas imaginarias de Mario Satz y El mundillo literario de Posy Simmonds.
- Bizarradas: El año de la rata de Dr. Alderete y Mariana Enriquez, El necrófilo de Gabrielle Wittcop y Miles de ojos de Maximiliano Barrientos.
- Libros (de ficción... o no) que dejan muy mal cuerpo: Chicas muertas de Selva Almada, La condesa sangrienta de Valentine Penrose y La chica de al lado de Jack Ketchum,
- Fuera de concurso: Todo Makoki de Gallardo & Mediavilla.
La lista de Koldo
Curiosamente o no, pocas novedades de 2022 en mi lista de mejores lecturas del año:
- Novela: El beso de la mujer araña de Manuel Puig, Suave es la noche de Francis Scott Fitzgerald, Violación. Una historia de amor de Joyce Carol Oates, El caballo ciego de Kay Boyle, El mundo es ancho y ajeno de Ciro Alegría, Aniquilación de Michel Houellebecq y Los puntos ciegos de Borja Bagunyá.
- Memorias: Inocencia interrumpida de Susanna Kayssen
- Libros de viajes (en su más amplio sentido): Islas del abandono de Cal Flynn y Diarios del Polo Sur de Robert Falcon Scott.
- Crónicas, artículos, etc. : El otro lado de Mariana Enriquez
- Libros ilustrados: Atlas de literatura latinoamericana de VV.AA.
- Artefacto literario: La vida instrucciones de uso de Georges Perec
La lista de Santi
Año de muy pocas lecturas, pero algunas que me han hecho disfrutar soberanamente:
- El descubrimiento del año: Mariana Travacio, con sus dos novelas Como si existiese el perdón y Quebrada
- Dos relecturas: el Lazarillo y Nada de Carmen Laforet
- Libros necesarios: Nuevas cartas portuguesas de "las tres Marías", El encaje roto, antología de relatos de Emilia Pardo Bazán y Stone Butch Blues de Leslie Feinberg
- Dos libros de casas malditas: Carcoma de Layla Martínez y Restauración de Ave Barrera
- Dos decepciones: Umbilical de Andrés Neuman, de la que esperaba mucho por el tema, pero no, y El gabinete de los ocultistas de Armin Öhri
La lista de Oriol
- Mejores novelas: Los desposeídos de Ursula K. Le Guin, Ayer de Agota Kristof
- Novelas imperfectas que aun así dejan un buen regusto: El seductor de Isaac Bashevis Singer, Noches en el circo de Angela Carter, Augustin Zimmermann de Zuzana Kultánová, Batido de gato de Zigor Dewaelle, Hangsaman de Shirley Jackson, Una oportunidad de Pablo Katchadjian
- Novela que me ha parecido algo sobrevalorada: Desayuno de campeones, de Kurt Vonnegut
- Clásicos: El castillo de Franz Kafka, El doble de Fiódor M. Dostoievski, Los huevos fatídicos de Mijaíl Bulgákov
- Relectura: En las montañas de la locura de H. P. Lovecraft
- Lo mejor en género negro: La muerte de Belle de Georges Simenon, Los pies fríos de Beatriz García Guirado
- Gamberradas descacharrantes: "Un apartamento en tu colon" de Aileen Wuornos, Enano cautivo de Sean Hawker
- Mejor relato: "Quienes se marchan de Omelas" de Ursula K. Le Guin
- Debut narrativo sorprendente: Ruidos humanos de Carlos Pitillas Salvá
- No ficción que me ha gustado pese a su irregularidad: Panfleto contra la democracia realmente existente de Gustavo Bueno, Libertad de VV.AA., El coste de la desigualdad de Diego Sánchez Ancochea, El asesino anda suelto de Paco Villar, Feminismo e Islam de Waleed Saleh, Capitalismo y pulsión de muerte de Byung-Chul Han, Crear peligrosamente de Albert Camus
- Empacho de: Ensayo, cuento, terror y literatura "splatterpunk"
- Editoriales descubiertas: Horror Vacui, Lastarria & De Mora, Piel de Zapa, Dimensiones Ocultas, La Discreta, Esqueleto Negro, Pathosformel, Matraca
- Propósitos para el 2023: Publicar de una vez la antología Para los que estáis irreconocibles, seguir incorporando entrevistas en mis reseñas y conocer a más gente del mundillo
La lista de Marc
- Libro del año: «Ja estem morts, amor», de Xavier Aliaga
- Ensayo del año: «Feminismo de barrio», de Mikki Kendall
- Recopilación de relatos del año: «Radicalizado», de Cory Doctorow
- Grandes debuts en narrativa: Natasha Brown, Núria Bendicho Giró, Ocean Vuong
- Descubrimientos del año (autores): Albert Camus, Stig Dagerman, Cory Doctorow, Amor Towles, Walter Tevis
- Grandes descubrimientos tardíos (en libros): «Flores para Algernon», de Daniel Keyes
- Consagraciones del año (autores de quienes hay que leerlo todo): Pol Guasch
- Libro infantil del año: «La montaña de libros más alta del mundo», de Rocío Bonilla
- Caerán más libros de: Clarice Lispector, Siri Hustvedt, Amor Towles.
La lista de Montuenga
- Ensayo: La revuelta de las putas de Amelia Tiganus
- Novela histórica: Las fiebres de la memoria de Gioconda Belli
- Novela de época: El desertor de Siegfried Lenz y Kruso de Lutz Seiler
- Novela publicada este año: La decadencia de Nerón Golden de Salman Rushdie
- Novela decepcionante: El mercenario que coleccionaba obras de arte de Wendy Guerra
- Experimento fallido: Las niñas prodigio de Sabina Urraca
- Ya me lo esperaba: La hija oscura de Elena Ferrante
- Novela: Difícil, muy difícil de decidir, así que si se me permite, y ya que veo que algunos colegas no se han privado, pondré cuatro a un nivel parecido: El autobús perdido, de John Steinbeck; Autorretrato con piano ruso, de Wolf Wondraschek; Una cuestión personal, de Kenzaburo Oé; y La muerte de Iván Ilich, de Lev Tolstoi.
- Relato corto: Bestiario, de Julio Cortázar
- Clasicazo (con sus peculiaridades): La Ilíada, de Homero
- Crónica bélica: Otoño alemán, de Stig Dagerman
- Ensayo (también tienen que ir dos): Nadie nace en un cuerpo equivocado, de José Errasti y Marino Pérez Álvarez, e Influencers, de Ole Nymoen y Wolfgang Schmitt
- Libro sobre arte: ¿Qué estas mirando?, de Will Gompertz
- Teatro: Borís Godunov, de Aleksánder Pushkin
- Experimento: Lo infraordinario, de Georges Perec
- Crónica histórico-literaria: Otoño en Madrid hacia 1950, de Juan Benet
Entre medio, algunas cosas que han quedado cerca de esta lista de destacados, y otras inevitablemente prescindibles, regulares o más o menos decepcionantes. Como siempre, vaya. Veremos lo que está por venir.
La lista de Nieves J.
domingo, 11 de noviembre de 2018
Premiados con el NOVEL de ULAD, tercer puesto: Margaret Atwood: Un día es un día

No voy a detallar los doce relatos del libro, pero hay que decir que, en mi opinión, el conjunto de todos ellos resulta cuando menos notable. Los que más me han gustado son los que abren y cierran el volumen: Momentos significativos de la vida de mi madre y Un hallazgo extraordinario, que en realidad se podrían considerar como dos partes de un solo relato, pues ambos disertan sobre la personalidad, costumbres y anécdotas varias de la vida de los padres de la autora, así como de su propia infancia. También destacan, entre los relatos de "madurez", El huevo de Barba Azul -curiosa reescritura contemporánea del cuento que ya trabajara Angela Carter en La cámara sangrienta- y, de entre los de la "vejez", Consejos para sobrevivir en la naturaleza, que también se podría considerar de alguna manera (aunque más bien indirecta), una versión actual y crepuscular de otro cuento, el del lobo y los tres cerditos... El que menos me ha convencido ha sido El jardín de sal, creo que excesivamente largo y divagante.
He escrito "vejez" entre comillas porque no todos los cuentos de este apartado se refieren a lo que consideramos hoy en día como tal -en verdad, sólo el último-, teniendo la protagonista-narradora de El peso, por ejemplo, tan sólo cuarenta y tantos años, y por ahí andan los de Isis en la oscuridad. Más bien habría que hablar de "envejecimiento (y más mental que físico), que es el proceso que caracteriza y une a todos los relatos , de igual modo que los de "Madurez" deberían llamarse de "maduración". En cuanto a los del primer grupo, ciertamente se refieren a la infancia y adolescencia de los personajes, pero, justamente y como resulta previsible en este tipo de relatos, a esos momentos de cambio y descubrimiento de alguno de los secretos (no siempre agradables) de la vida adulta.
Tal es, en realidad, el leiv motiv que mueve todos los relatos del libro: el cambio, la maduración, el aprendizaje (o resignación)... más incluso que el carácter "femenino" de los mismos. De hecho, en varios de ellos hay hombres que tienen un protagonismo indiscutible, si bien en la mayoría parecen seres ajenos, egoístas y/o incomprensibles; Esto resulta sobre todo evidente en los relatos de Madurez, son sus protagonistas siempre preocupadas, aunque sea desde el hastío, por lo que sucederá respecto a sus novios, maridos o amantes -o maridos convertidos en amantes-, tipos más bien impresentables, en general.de todos modos, ya avisa la autora en el prólogo que "la temática de estos relatos es sobre todo doméstica"...
Por lo que respecta al aspecto estilístico, la competencia de Atwood como narradora está fuera de toda duda: cualquiera de estos relatos es capaz de absorbernos y deleitarnos, incluso aquellos más angustiosos o incómodos para sus protagonistas. Con el plus añadido de un sentido del humor suave y guasón, aunque melancólico, que baña muchas de las páginas del libro y convierte su lectura en un placer. Que es de lo que se trata, al fin y al cabo.
(*) Un inciso: ni idea de si el título de la recopilación fue ocurrencia de doña Margaret o de alguien de la empresa editora. Sólo decir, que, a no ser que se me escape algo, no tiene nada que ver con ninguno de los relatos del libro.
Más títulos de Margaret Atwood reseñados en Un Libro Al Día: Nada se acaba, Doña Oráculo, El asesino ciego, El cuento de la criada, Por último, el corazón, Oryx y Crake, Érase una vez, La semilla de la bruja, La semilla de la bruja, Alias Grace, Un día es un día, Los testamentos, Posturas políticas
martes, 1 de mayo de 2018
Alice Thompson: El coleccionista de libros
El argumento
Pero bueno, ¿de qué va esta novela? Alice Thompson narra la historia de Violet, una mujer recién casada que ve que su vida se tambalea. Nuestra protagonista creía que lo tenía todo, pensaba que vivía en un idílico cuento de hadas. Sin embargo, las cosas se tuercen y no entiende por qué. ¿Su marido le oculta uno de los libros de su colección? ¿En el sanatorio donde la ingresan por sufrir alucinaciones la están reteniendo contra su voluntad? ¿Es una paranoica o su esposo y la niñera esconden algo turbio?
Lo que decía, un argumento idéntico al de una película del sábado por la tarde. Y su ejecución... Su ejecución es pésima. No, en serio. En Canción de hielo y fuego hay una subtrama, ¡una subtrama!, que en menos páginas consigue transmitir el mensaje de El coleccionista de libros con mayor acierto. Hablo, por supuesto, de la historia de Sansa, una joven idealista que descubre que el mundo está podrido y nada tiene que ver con los cuentos sobre amor verdadero, príncipes gallardos y caballeros honorables que lleva escuchando toda su vida.
En El coleccionista de libros hay, también, un arco de maduración, culminado en la constatación de que el mundo es cruel y no una historia amable, pero este mensaje carece de sutileza, y además es demasiado descarado desde el principio. Bueno, para todos menos para nuestra confiada protagonista, claro; para variar, ella no se entera de nada.
Los personajes de la novela están desdibujados en exceso. La autora de El coleccionista de libros intenta excusar esta falta de consistencia de los personajes al sugerir que puede deberse a la condición mental de la protagonista, o a que todo el mundo oculta secretos y finge. Pero, repito, eso no es más que una manera de justificar una indefinición que permite que los personajes sean reescritos constantemente, y que evita que se les tenga que otorgar rasgos definidos. Por favor, ¡incluso Violet tiene una opinión de sí "mudable", según se nos informa en la página 111! Quizás un autor más talentoso que Thompson hubiera podido dar contradicción (y por ende, humanidad) a estos personajes. Aquí, no obstante, es una estrategia tramposa para hacer más llevaderas las dificultades intrínsecas de escribir.
También en relación con los personajes me gustaría destacar otro problema: hay algunos sin relevancia a los que se da un foco tremendo, mientras que otros apenas se exploran, pese a su interés argumental.
Otro elemento desperdiciado en esta novela es el escenario. Sé que El coleccionista de libros transcurre en la Inglaterra eduardiana porque así lo asegura la contraportada. A ver, hay un coche de caballos por aquí, una mención a Londres por allá, pero realmente nada me remite a este contexto. La ubicación y la época podrían haber sido perfectamente otras, pues las descripciones, de casas, de un café, de un pueblo, de una librería, de un sanatorio, apenas inciden en detalles identificables que las puedan englobar en un escenario concreto.
La prosa
Salvo alguna acción narrada con acierto, la prosa de Thompson es discreta e insípida, cuando no decididamente mala. Encontramos aquí voces poco creíbles, diálogos forzados, registros demasiado llanos y ciertas palabras (como "sensualidad") que se repiten hasta la náusea. ¿Veo que Thompson es profesora de Escritura Creativa? No sé yo si querría que me enseñara a escribir...
Algo que podría haber desmarcado a esta historia de tantas otras parecidas sería el uso de un recurso concreto en torno al que hacer gravitar su mensaje. En este sentido, parece que Thompson tenía la idea de usar los cuentos de hadas como vehículo narrativo del mismo. Sin embargo, la relación de esta novela con los cuentos de hadas acaba siendo completamente desaprovechada. En vez de arraigar en la esencia de la novela, su presencia en la trama es meramente anecdótica, ornamental.
En la página 184, Violet afirma, hablando de los cuentos de hadas: “se parecen a la vida real (...). Contienen una especie de verdad psíquica.” Nunca, pero, se les traslada al plano de la realidad en el libro; su imaginería se usa solamente de forma superficial. Tenemos las palabras y frases sueltas, “bruja”, “príncipe”, “malvada madrastra”, “Reina de las Nieves”, “un dedo pinchándose en una rueca” o los títulos de varios de estos cuentos, pero nunca hay mayor profundidad en su relación con la novela. Una lástima.
Lo bueno
- La prosa es ágil (ojo, no el ritmo del argumento), aunque demasiado apremiante como para detenerse en una idea y darle cierta profundidad.
- Los capítulos son breves y hay algunos escritos con bastante solvencia. Precisamente los más complicados de redactar, aquéllos en que Violet se encuentra en un sanatorio, confusa, recelosa, donde todo está distorsionado (el transcurso del tiempo, las intenciones de enfermeros y médicos), están relativamente conseguidos. Quizás no son verosímiles, pero los recursos narrativos empleados en ellos son, en su mayoría, eficaces.
- Al César lo que es del César. Debo reconocer que hay algunas reflexiones interesantes en este libro. La gran mayoría son clichés y facilonas, pero todavía recuerdo una sobre la maternidad de lo más aguda.
En conclusión, pese a que esta novela no resalta en nada, no es de lo peor que se publica a día de hoy (aunque, bien pensado, ni que eso fuera un halago). De todos modos, resulta ofensivo cómo ha sido promocionada. ¿"Alimentada en su fondo por la siniestra leyenda de Barba Azul"? No es más que una reintepretación descafeinada de la misma. También se la relaciona con Rebeca, de Daphne du Maurier, o con la impresionante Angela Carter. Y, como sabéis, tiene el beneplácito de King. Así que mejor no le doy más vueltas al asunto.








