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martes, 2 de enero de 2024

Angela Carter: La companyia dels llops

Idioma original de los cuentos:
Inglés
Traducción (al catalán): Martí Sales
Año de publicación de este volumen: 2023
Valoración: Recomendable alto

La companyia dels llops es una antología editada por Comanegra. Recoge trece de los relatos más representativos de la bibliografía de Angela Carter, escritos entre 1965 y 1993. La impecable traducción al catalán de los mismos se la debemos a Martí Sales, quien no teme interpretar algunos pasajes cuando se tercia.

Aunque mi disfrute de este volumen debe mucho al oficio técnico y la intuición creativa de Sales, la principal responsable de su calidad es sin duda alguna la propia Carter. ¡Menuda destreza narrativa esgrimía en sus piezas breves! ¡Qué manejo del lenguaje, qué dominio tonal, qué capacidad de evocar atmósferas, qué maestría para el perfil personajístico! ¡Cuánta identidad tiene su microcosmos, atravesado por temas comunes, escenarios recurrentes, ideas siempre coloridas y la lógica interna de los cuentos de hadas o del realismo mágico!

Empecemos hablando de "Una gran dama i el seu fill a casa", relato que inaugura la colección. Su desafiante a la par que estimulante opacidad lo convierten en uno de mis favoritos.

A continuación tenemos "Endinsar-se al cor del bosc" y "La filla preciosa del botxí", cuyas premisas abordan el tema del amor entre hermanos desde ángulos complementarios. Aunque a mi juicio no se cuentan entre lo mejor del libro, resultan igualmente piezas de una entidad literaria considerable.

"Els amors de la Princesa Carmesina" tiene un argumento algo plano, al menos para los estándares de Carter. Sin embargo, la autora logra darle textura con su incomparable pluma, y especiarlo con su particular concepción del erotismo.

"La cambra sanguinolenta" es, probablemente, el relato más famoso de Carter, compilando originalmente en una antología homónima caracterizada por reinterpretar diversos cuentos de hadas. Aunque lo he disfrutado sobremanera, me parece inferior a otros, pues creo que no logra harmonizar exitosamente los dos registros que combina. 

"La promesa del tigre" es genial. Su desenlace, oscuro y conmovedor al mismo tiempo, resuena como el rugido de una bestia salvaje en la selva.

"La dama de la casa de l’amor" se hace un poco cuesta arriba al principio, pero no tarda en subyugar. Supone una experiencia estética de esas que sólo un escritor con la habilidad de Carter puede transmitir.

"Licantropia" funciona porque es breve y contundente, aunque admito que me ha decepcionado porque para los estándares de Carter se antoja plano y carece de esa perversidad tan característica de la autora.

"La companyia dels llops" es otra de las muchas obras maestras con que nos obsequia este volumen. Tanto su atmósfera como su mensaje crudo e incómodo respecto a la naturaleza humana son sumamente inteligentes.

"El petó" es una especie de fábula con toques metaliterarios. Sólo por lo curiosa que resulta ya merece la pena paladearla.

"El gabinet d’Edgar Allan Poe" y "El tigre de la Lizzie" aprovechan el sustrato biográfico de dos personajes históricos para crear literatura con mayúsculas. El primero de ambos cuentos quizá no gustará a todo el mundo, porque su vocación abstracta y experimental se come, por momentos, a la historia narrada. En cambio, el segundo es más lineal en su planteamiento y familiar en su despliegue argumental, y aun así resulta un texto brillante que alcanza asombrosas cotas de originalidad.

"Reflejos" es, probablemente, la pieza más extraña del conjunto, y por ello se cuenta sin duda entre mis favoritas. Su planteamiento e imaginería dejan de lado el fantástico por el que Carter siente debilidad y beben de ese surrealismo que hizo posible la obra de Leonora Carrington o Remedios Varo.

En resumen: la calidad y variedad de las piezas breves de Carter ameritan la lectura de la colección editada por Comanegra. Sólo por esas joyas que son "Una gran dama", "La promesa del tigre", "La companyia dels llops", "El tigre de la Lizzie" o "Reflexos" ya recomiendo adquirir el libro. Además, insisto en que catar la traducción de Sales no tiene desperdicio.


También de Angela Carter en ULAD: Aquí 

miércoles, 29 de febrero de 2012

Zoom: "El señor León, enamorado" y "La prometida del Tigre", de Angela Carter

Idioma original: inglés
Título original: "The Courtship of Mr Lyon" y "The Tiger's Bride"
Año de publicación: 1979
Valoración: recomendable

Agrupo bajo una misma reseña estos dos cuentos de la autora británica Angela Carter porque ambos son reescrituras -muy diferentes, eso sí- de La bella y la bestia.

Pertenecen al libro La cámara sangrienta y otros cuentos (The Bloody Chamber and Other Stories, en el original) publicado en 1979.

Llegué a esta autora a través de una amiga que me la aconsejó con fervor. Esperaba encontrar una vuelta de tuerca radical de los cuentos de hadas tradicionales, esperaba encontrar una visión feminista de esas historias que en los últimos tiempos Walt Disney terminó de edulcorar y machistizar -si me permitís inventarme la palabra- hasta niveles intolerables… y encontré más que eso.

Voy a empezar por lo malo: he de admitir que el primer cuento, "El señor León, enamorado", me decepcionó un poco -y así se lo transmití a mi amiga-. En mi humilde opinión solo actualiza la historia, la adecúa a nuestros días, y, sinceramente, ¿para qué reescribir una historia por todos conocida si no vas a apropiarte de ella y aportar tu propia visión? (Si alguno de vosotros lo ha leído y opina diferente ¡que se moje!). Sin embargo, la segunda versión de La bella y la bestia, "La prometida del tigre", sí consigue darle un giro al asunto: poco puedo deciros sin desvelar el final, que resulta verdaderamente sorprendente. En las escasas páginas de este cuento Carter da forma a unos personajes que nos resultan familiares pero que, no obstante, no reconocemos del todo; se adivinan recovecos, se perfilan dramas ocultos que el lector colorea con su sensibilidad personal.

Pronostico reseña completa del libro de aquí a un tiempo, porque -especialmente gracias al segundo cuento del que os hablo- promete: no solo coloca a la figura femenina protagonista en la posición que los cuentos de hadas le debían, sino que crea atmósferas oscuras y sugerentes donde estas historias nuevas se gestan de manera casi espontánea. Por lo que he podido ver, el estilo de Angela Carter es, en dos palabras, ágil y cuidado.

Me despido con palabras de la propia autora:

My intention was not to do 'versions' or, as the American edition of the book said, horribly, 'adult' fairy tales, but to extract the latent content from the traditional stories.
También de Angela Carter en ULAD: La cámara sangrienta, Noches en el circo, La jugutería mágica, La companyia dels llops

jueves, 14 de marzo de 2019

Angela Carter: La juguetería mágica

Idioma original: Inglés
Título original: The Magic Toyshop
Traductor: Carlos Peralta
Año de publicación: 1967
Valoración: Recomendable (con matices)



Melanie tiene quince años cuando sus padres fallecen. Junto a sus dos hermanos pequeños, Jonathon y Victoria, deberá abandonar una idílica casa rural para vivir con su tío Philip en el extrarradio de Londres. Él es un juguetero que domina con mano de hierro a su mujer, Margaret, una joven irlandesa muda, y a los hermanos de ésta, Finn y Francie.

Semejante premisa puede dar a entender que estamos ante un drama de huérfanos dickensiano. No andaríamos desencaminados: ciertamente, La juguetería mágica tiene mucho de este género. Sin embargo, también se aleja del realismo imperante en ese tipo de historias para regalarnos pasajes casi fantásticos.

Por otro lado, se podría decir que La juguetería mágica es una novela gótica actualizada; una que bebe del rico imaginario de los cuentos de hadas y de los mitos clásicos. Rinde especial homenaje a la historia de Barba Azul. Y de forma más certera, debo decir, que la descafeinada El coleccionista de libros de Alice Thompson, o el superficial "remake" de Amélie Nothomb.

Con La juguetería mágica, Angela Carter expresa su admiración por E. T. A. Hoffmann. El título del libro es ya una declaración de intenciones, con sus alusiones a la figura de los autómatas. Asimismo, es innegable que esta novela se adueña del concepto de lo siniestro (el "unheimlich"), para diseñar el escenario en el que la acción transcurre y generar la atmósfera adecuada con la que cobijar los eventos narrados.

Pero no os penséis que esta es una historia de terror. Ni de lejos. Alguna escena roza el horror, no lo niego, pero, al final, no hay cadáveres ocultos tras las puertas cerradas, ni los juguetes del tío cobran vida en ningún momento. El propósito de La juguetería mágica no es asustar al lector. Si acaso, pretende mostrar la transición que experimenta Melanie hacia la edad adulta. También quiere reivindicar la necesidad de derrocar cualquier tipo de opresión.

Me parece remarcable el feminismo que supura esta historia. No me extraña que a autoras de la talla de Joyce Carol Oates o Margaret Atwood se las perciba como deudoras de la obra de Carter. Sólo en La juguetería mágica se exploran el deseo y la sexualidad femenina, amén de la liberación de la mujer. No en balde, La juguetería mágica culmina con la aniquilación del orden patriarcal.

Pero también es cierto que su mensaje es más universal, y nos anima a todos, sea cual sea nuestro sexo, a que afrontemos nuestros miedos y a que no nos dejemos subyugar por nadie. Finn se revelará destruyendo un cisne de tío Phillip. Margaret, poniéndose el vestido y el collar que le ha regalado Melanie. Y ésta última, al reconocer sus verdaderos sentimientos, abrazar su floreciente sexualidad y cortar lazos con las responsabilidades asfixiantes que suponían sus hermanos pequeños. 

Llegados a este punto, pasemos a las que, para mí, son las virtudes del relato.

  • La atmósfera a lo Hoffmann. 
  • Su ambientación. O bueno, gran parte de la misma, porque si bien es cierto que Carter describe minuciosamente la casa del tío Phillip, o el parque abandonado al que van Melanie y Finn, no dice casi nada de la tienda o el taller del juguetero. 
  • El villano de turno, Phillip Flower, es verdaderamente temible, pese a que su caracterización no recurre jamás a efectismos de ninguna clase. 
  • La potencia de las imágenes propuestas en La juguetería mágica es brutal. Incluso cuando éstas son insinuadas, o apenas entrevistas. 
  • La sutileza con la que esta novela aborda los temas que trata merece todos mis respetos. El despertar sexual de Melanie, por ejemplo, jamás cae en la obscenidad gratuita, ni se explica mediante lugares comunes. 
  • Hay que destacar el inteligente uso que Carter hace del simbolismo. La mayoría de elementos empleados en esta narración tienen su porqué. El manzano despierta reminiscencias bíblicas, y alude al paraíso y a la transgresión de Eva; el vestido de novia que usa Melanie, el mudismo y el collar de tía Margaret, los títeres de Philip, también aportan capas de significado.

Hasta aquí, todo bien. Lástima que el final no esté a la altura de las circunstancias. En primer lugar, porque introduce una pieza en el juego que no había sido anticipada previamente. Encima, es abrupto, anti-climático y está regado con algunos de los peores diálogos de toda la novela. Tampoco me convence demasiado el apartado formal de La juguetería mágica. A todas luces, le falta algo de empaque.

  • No me gusta cómo está organizado el relato. A veces, Carter salta de una escena a otra sin que el texto pueda respirar debidamente, y en esos momentos, la comprensión de lo que estamos leyendo se dificulta. Por otro lado, las oraciones que componen algunos párrafos tampoco siguen un curso orgánico.
  • En las primeras páginas hay excesos barrocos que más adelante apenas vuelven a aparecer. Entiendo que la intención de Carter era contrastar las descripciones más poéticas del inicio de la narración con aquellas más apegadas a la realidad propias del final de la misma, pero la transición de un proceder a otro no me convence. 
  • La precisión de algunas metáforas es abrumadora, pero hay tantas a lo largo y ancho de la novela que acaban siendo cargantes. Además, no todas funcionan igual de bien. 
  • Tampoco todas las referencias literarias que se usan son pertinentes. Se invoca a Edgar Allan Poe o a Moby Dick, por ejemplo, sin venir a cuento. Carter estudió filología inglesa, y es por ello que las alusiones a autores clásicos (también a pintores y, en menor medida, a la cultura pop) son abundantes en esta obra. 

En cuanto a la edición de Sexto Piso, recalcar que es preciosa, pero:

  • La imagen de la cubierta no consigue, a mi juicio, transmitir el horror latente de los cuentos de hadas (ya sabéis, esas historias aparentemente infantiles que en realidad ocultan duras lecciones de vida). Parece, más bien, querer darlo a entender superficialmente con motivos "spooky" tales como calaveras o ratones. 
  • Emplea la traducción deficiente con la que Minotauro publicó esta novela por primera vez, allá en 1996. 

Resumiendo: en La juguetería mágicasegunda novela de Carter, ya se intuye que esta escritora tiene una voz muy personal, aunque todavía le falte madurarla bastante. Por lo general, este es un libro interesante. Algo indefinido, quizás, pero una lectura recomendable de todos modos, dada la originalidad de su propuesta y la solvencia de muchos de sus apartados.  

Un año después de su publicación ganó el premio John Llewellyn Rhys. También ha sido adaptado al cine y al teatro. Actualmente es considerado por muchos como una obra de culto. No es para menos: la misma autora es reivindicada a menudo desde círculos injustamente minoritarios.


viernes, 6 de abril de 2012

Zoom: "La cámara sangrienta", de Angela Carter

Idioma original: inglés
Título original: "The Bloody Chamber"
Año de publicación: 1979
Valoración: muy recomendable

Todavía sigo masticando "La cámara sangrienta", relato que da título a La cámara sangrienta y otras historias, cuando abro Blogger y hago click en "Nueva entrada": este potente cuento de Angela Carter, denso como la miel pero sin la dulzura de esta, persiste entre los dientes de la memoria y se atasca en el esófago por el que se precipitan todas esas lecturas que nos han resultado una pérdida de tiempo.

La joven protagonista de la historia nos narra en primera persona el comienzo de su unión con un marqués francés -mucho mayor que ella- sobre la que se ciernen terribles y oscuros presagios. Después de la boda en Inglaterra se trasladan a Francia al castillo donde nació su esposo y que lleva en su familia generaciones. La descripción del lugar (me) recuerda inequívocamente al Monte Saint-Michel: el castillo se alza en un islote que queda desgajado del continente según el capricho de las mareas.

Las cosas no marchan bien desde el primer momento. Su marido, a quien atribuye continuamente cualidades animales (tiene una "figura leonina" y una "melena oscura"), pasa de resultar amenazador a violento, y su rostro inexpresivo parece una máscara inescrutable. En el lecho nupcial, rodeado por infinitos espejos que proyectan la escena como si fuera otra persona quien la estuviera viviendo, "su comprador desenvuelve el paquete de la ganga recién adquirida", y ella se siente "desnuda como una chuleta de cordero".

De pronto, su esposo es llamado a atender ciertos negocios en Nueva York y la abandona en mitad de la luna de miel, dejándola con los criados y un pesado manojo de llaves: tiene el acceso permitido a cuanta puerta o cajón abran todas ellas… menos una. Así, le tiende una trampa en la que está abocada a caer. Los horrores que descubre en esa "cámara sangrienta" precipitan un desenlace que mantiene al lector en vilo hasta la última página.

La Bella y la Bestia, Caperucita Roja, el mito de Adán y Eva… son solo algunas de las referencias que se conjugan para llevar más allá esta historia en cuya superficie encontramos intriga y horror, pero en cuyo fondo laten, de modo rayano en la alegoría, temas como el arrollador poder de la solidaridad femenina o la subyugación de la mujer al hombre (no en vano la joven recibe una asfixiante gargantilla de rubíes, "choker", en inglés: igual es paranoia mía de-formación profesional, pero la palabra se parece demasiado al verbo "to choke", que significa ahogar o estrangular). Nada queda al azar, ningún adjetivo es casual en este poderoso relato de Angela Carter que hay que degustar con mucha atención.

También de Angela Carter: Zoom: "El señor León, enamorado" y "La prometida del Tigre" y Noches en el circoLa juguetería mágica

* Las maravillosas ilustraciones, a las que Google me condujo en Su infinita sabiduría, son obra de Benedict Mayer.

lunes, 6 de junio de 2022

Angela Carter: Noches en el circo

Idioma original: Inglés
Título original: Nights at the Circus
Traducción: Rubén Martín Giráldez
Año de publicación: 1984 
Valoración: Recomendable

Esta vendría a ser la premisa de Noches en el circo, novela de Angela Carter que derrocha sensibilidad, sabiduría e imaginación: Sophie Fevvers es una famosa acróbata inglesa. Asegura haber nacido de un huevo; también insiste en que las alas que luce en su espectáculo son auténticas. El periodista Jack Walser queda embelesado por su carisma tras entrevistarla y se une al circo en el que trabaja para desentrañar su misterio.

Llegados a este punto, dejad que liste las virtudes de esta obra:

  • Su exquisita prosa. Según se tercie puede mostrarse delicada, terrible o irónica.
  • Los entrañables personajes que la pueblan. 
  • El estimulante tira y afloja de los protagonistas.
  • Las pinceladas góticas, eróticas y humorísticas.
  • La transición de un argumento eminentemente realista a uno permeado por la fantasía, el absurdo y lo grotesco.
  • Su paulatina integración de la lógica de los cuentos de hadas en el dibujo de caracterizaciones, escenarios y diálogos. 
  • Su logradísima atmósfera.
  • Sus potentes imágenes.
  • Su trasfondo feminista, que en ningún momento se siente forzado, simplista o ingenuo.
  • Sus reflexiones en torno al amor, la naturaleza de la comedia, la riqueza y la pobreza, etc... 

Por otro lado, querría destacar los que, a mi juicio, serían los defectos de Noches en el circo:

  • La primera parte del libro palidece con respecto a las dos que la preceden, ya que es más estática y monocroma. 
  • Walser es, en comparación con el elenco que lo rodea, bastante soso. Además, su evolución no me parece muy creíble. Aunque esta impresión puede deberse a que yo he sido incapaz de aprehender su arco de personaje. 

Al cabo, querría agradecer a Sexto Piso que haya publicado Noches en el circo. Y es que esta, igual que otras tantas novelas de Carter, llevaba años descatalogada en nuestro idioma, por lo que sólo se podía encontrar a precios prohibitivos en el mercado de segunda mano. 

Eso sí, la cubierta de la nueva edición no me acaba de convencer. Fevvers es descrita como una mujer con carácter y muy corpulenta; nada que ver con la representación estilizada que antecede al texto.

En fin: recomiendo Noches en el circo. Hay que saber entrar en el juego que propone, pero una vez lo aceptes te dejará alucinando.


También de Angela Carter en Unlibroaldía: Aquí

lunes, 18 de diciembre de 2023

2023 en libros. El único veredicto que vale

¡Pues sí, amigos! Llega el día en que todas las listas de "lo mejor de 2023" palidecen, pese al título de la entrada, ante la proverbial independencia, modestia y buen gusto de los reseñistas de ULAD. Porque no estamos ante la lista de los invitados a la boda del crítico de turno (no, Babelia y El Cultural, no estamos diciendo que vosotros hagáis eso) y porque no pretendemos sentar cátedra diciendo qué es lo mejor que se ha publicado en 2023 (¡coño, que hay tropecientas mil novedades y habremos leído un 0,0001%!). Esto solamente es, nada más y nada menos, lo mejor que hemos leído en 2023.

No podemos dar paso a la lista sin antes recordar lo que para nosotros ha sido la peor noticia que nos ha podido dejar este 2023: el fallecimiento, en el mes de agosto, de nuestro compañero Emilio. Las reseñas que dejó programadas y que hemos ido publicando estos últimos meses dan idea de lo que para Emilio fueron sus mejores lecturas del año.

Sin más, aquí tenéis nuestro dictamen

El veredicto de Koldo (por ahora):


La sentencia de Juan:

Palabra de Oriol:

La sentencia de Francesc:
 
      No muy bien habrá ido la cosa cuando he tenido que revisitar mis reseñas para poder componer esta lista. Así que
  • Recuerdos que prevalecen sin excesivo esfuerzo, o sea, MUY BIEN: Material de construcción de Eider Rodríguez, o cómo lidiar bien, literariamente, con la pérdida, y Les voltes del món de Tuli Márquez, a ver si el mundo editorial se entera del talento de este hombre y se le traduce al español.
  • Demasiados ensayos que se han quedado a medias o que me ha dado la impresión de que no conectan profundamente con la realidad, así que no los mencionaré. La realidad no lo pone fácil, cambiando cada dos por tres.
  • Alguna biografía musical que tiene más pulsación narrativa que mucha narrativa, como Bobby Gillespie en Un chaval del barrio o Jarvis Cocker en Buen Pop Mal Pop
  • Extraño reencuentro por partida doble con Houellebecq, del cual Unos meses de mi vida me ha mostrado una sorprendente actitud frágil y victimista. Curioso que su acercamiento a sí mismo le haya hecho desenfocar su aguda visión de la sociedad.
  • Y a ver si las cosas mejoran. O sea, que los tótems atinen o que las eternas promesas se consoliden. Ya, por favor.

El panegírico de Santi

En un año de bastantes pocas lecturas (una vez más), afortunadamente ha habido algunas buenas o muy buenas:

Resolución (recurrible) de Carlos

El dictamen de Marc:
  • Libro del año: «Un caballero en Moscú», de Amor Towles
  • Ensayo del año: «La supervivencia de los más ricos», de Douglas Rushkoff
  • Grandes consolidaciones en narrativa: Xavier Mas Craviotto, por «La pell del món»
  • Descubrimientos del año (autores): Byung-Chul Han con «La expulsión de lo distinto»
  • Caerán más libros de: Clarice Lispector, Siri Hustvedt, Amor Towles, Paul Auster
  • Propósitos para el 2024: más poesía, continuar con más ensayo y reencontrarme con la narrativa tras un año sin grandes lecturas

lunes, 3 de agosto de 2026

Marina Tena Tena: Una casa sobre tus huesos

Idioma original: Español
Año de publicación: 2023
Valoración: Se deja leer < Está bien

Una casa sobre tus huesos, de Marina Tena Tena, ganó el I Premio Lestat organizado por la editorial Dimensiones Ocultas. Es una novela corta de terror que, a la manera de Angela Carter, adapta el cuento gótico de Barbazul. La protagoniza una niña perversa que recuerda vagamente a la Merricat Blackwood de Shirley Jackson. 

Si bien empieza fuerte y tiene intuiciones narrativas reivindicables (por ejemplo, su atmósfera o su leimotiv de las mentiras), se dilata en exceso, la adorna un toque poético no siempre bien integrado, entrega respuestas algo anticlimáticas y queda a la sombra de la literatura a la que homenajea. 

Narra la historia de Marga, una huérfana de madre que vive aislada del mundo con su padre en una casa protegida por altos muros de piedra y rodeada por un frondoso bosque. Marga tiene dos cosas terminantemente prohibidas: traspasar los muros que envuelven su casa y entrar en la habitación roja.

Ya he dicho que Una casa sobre tus huesos tiene varias virtudes: su inicio es muy potente, su atmósfera está bastante lograda y su prosa exhibe destellos líricos. A eso hay que añadir que tiene un par de escenas genuinamente impactantes. No obstante, creo que la novela desperdicia algunas de sus ideas, se antoja reiterativa a partir de su segunda mitad y se cierra sin mucha fuerza.

Sea como fuere, pese a sus defectillos y limitaciones resulta, gracias a su brevedad y modestas pretensiones, una lectura entretenida. Yo personalmente le seguiré la pista a su autora, muy prolífica pese a su juventud, cuyas premisas suelen por lo general llamarme la atención.

jueves, 27 de junio de 2019

Joyce Carol Oates: Desmembrado

Idioma original: inglés
Título original: DIS MEM BER and Other Stories of Mistery and Suspense
Año de publicación: 2017 (como libro); entre 2015 y 2017 (en diferentes publicaciones)
Traducción: Patricia Antón
Valoración: entre recomendable y está bien

¡Hay que ver cómo es tía Joyce Carol! ¿Se pensaba alguien que, a la hora de publicar un libro de cuentos (uno más) lo iba a titular algo así como Las fábulas de tía Joyce Carol o Repostería narrativa con vuestra amiga y vecina Joyce Carol? Nada de eso: Desmembrado, que no es una metáfora, sino una historia con desmembramientos de verdad -incluso el título en inglés está "desmembrado"-, así, en plan gore... Pues menuda es ella, como ya sabrá cualquiera que haya leído sus libros.

Y eso que nadie lo diría, con la pinta de dulce ancianita que gasta... (hace poco ha cumplido 81 años): si la llamo, con familiaridad quizá excesiva, "tía Joyce Carol" es precisamente porque parece una de esas tías abuelas con aspecto algo extravagante a la que te llevan a ver de visita y te mete en el bolsillo pegajosos caramelos de menta. Una tía abuela a la que le gusta observar aves y cosas de ésas -en este libro hay un par de cuentos que lo confirman-, pero que luego tiene un punto más macabramente hardcore que un músico de black-metal escandinavo (bueno, menos Varg Vikernes, claro, que ése llevaba su macabrez a la práctica...). Si alguien tiene dudas al respecto, que le eche un vistazo a los relatos que componen este libro; casi todos ellos tienen en común tres cosas:

  1. Tienen como núcleo central algún comportamiento o situación violenta. A veces esta violencia es más explícita -de hecho, muy explícita- y en otras más difusa, o tarda en manifestarse, pero ahí está.
  2. Casi todos los cuentos -seis de siete- están protagonizados y narrados por mujeres. Esto no quiere decir (no nos apresuremos a sacar conclusiones) que las mujeres sean siempre las víctimas, o lo sean de un modo explícito: también pueden ser victimarias, como se dice tanto últimamente, o cómplices.
  3. En casi todos ellos -cinco y un tercio de siete, por decirlo así- hay un componente obsesivo, hasta el punto de que es la obsesión, más que la violencia, lo que parece el verdadero tema del libro. Aquí sí que está claro que quienes sufren esta obsesión son siempre mujeres. No sé si doña Joyce Carol pretende decirnos alguna cosa...
El cuento que se sale de la norma es el último del libro: ¡Bienvenidos al vuelo entre amigos!, una divertida parodia de las instrucciones que le da una compañía aérea a sus pasajeros. Humor negro-negrísimo, por supuesto... También se sale en gran medida Situaciones, que es un cuento algo enigmático dividido en tres partes y que me ha recordado algo al estilo y formas de Angela Carter. Los otros cinco sí que cumplen con claridad los tres puntos que he mencionado antes: todos ellos los protagonizan mujeres en aparente situación de debilidad, que sufren algún tipo de obsesión -no sólo con respecto a los hombres -Alida, la narradora de La chica ahogada tiene el seso absorbido por la historia de una chica que fue asesinada en su Universidad antes de llegar ella-, y en todos se da, en la realidad o en la imaginación -o en ambas, pues no siempre queda claro- alguna situación de extrema violencia. Alguno de los finales que da bastante abierto, de hecho, aunque el cuento quizá más logrado en lo puramente literario, Desengaño, también es el más previsible, según una célebre regla dramática que los lectores no dejarán de reconocer. El pasadizo, por su parte, adolece de todo lo contrario: sorprende (y perdón por el posible spoiler) con un exceso de giros finales, tras un desarrollo del relato que parecía ir por otro camino. Por último, Desmembrado y La garza azulada son dos cuentos bastante logrados, pero que dejan algún aspecto que otro deshilachado, aunque quizás esa fuera, justamente, la intención de su autora.

Espero que nadie piense, sobre todo tras leer el comienzo de la reseña, que mi valoración del libro está lastrada por prejuicios contra la literatura escrita por mujeres mayores. Muy al contrario: me parece un conjunto de relatos excelente, por encima de la media de lo que se suele leer y con un estilo y una agilidad narrativa envidiable, más aún si tenemos en cuenta que, según cabe suponer, su autora los escribió con setenta y tantos años. ¡Ya me gustaría a mí escribir así con esa edad... Vamos, y ahora también! En cuanto a lo de "tía Joyce Carol", es evidente que se trata de un apelativo cariñoso: Oates, junto con otras "tías abuelas" de la literatura como Margaret Atwood o Alice Munro es una de las grandes. Sin duda ninguna.

¡A ver si os enteráis, suecos!

sábado, 10 de agosto de 2019

Barbara Comyns: El enebro

Idioma original: Inglés
Título original: The Juniper Tree
Traducción: Miguel Ros González 
Fecha de publicación: 1985
Valoración: Recomendable



Bella, una madre soltera acomplejada por la cicatriz que le surca el rostro, se muda junto a su hija a Richmond. Allí encuentra un trabajo que la apasiona y traba amistad con los Forbes. Por primera vez en mucho tiempo se permite creer que la vida le sonríe. Pero no es oro todo lo que reluce, como Barbara Comyns demuestra en estas páginas.

Vaya si lo demuestra. Por cada alegría que experimenta Bella, una desgracia la está acechando. El tono agridulce que impregna la novela es, para mí, su mayor acierto. Hace que lo que se nos está contando sea verosímil, y lo aleja de la esencia abstracta y simplista de la fábula en la que se basa.

Así es: El enebro está inspirado en un macabro cuento alemán recopilado por los hermanos Grimm y titulado del mismo modo. Como ya he insinuado, la obra de Comyns elude gozosamente los anacronismos de su material de base, al que logra actualizar. De modo que arquetipos, simbología y situaciones pertenecientes a los cuentos de hadas tienen su modesta aparición en este texto (la jorobada de turno, unas pérfidas urracas, alguien que pierde un zapato, la madrastra indispensable...), pero todos estos elementos han sido dosificados con inteligencia e integrado adecuadamente en el registro realista de la obra.

Otro de los aciertos de esta historia es la tensión que provoca. A medida que avanza el argumento, el lector percibe que algo extraño está sucediendo entre líneas, pero es incapaz de discernir qué es exactamente hasta que le estalla en la cara. La sutileza y el "foreshadowing" con que trabaja Comyns ayudan en este sentido a crear una historia planificada pero, asimismo, imprevisible. Algo que tiene mucho mérito, teniendo en cuenta que si uno conoce de antemano la fábula de los Grimm a la que se está homenajeando aquí, o lee la cita con que se inaugura el libro, ya puede intuir por dónde irán los tiros. Que la autora consiga sorprendernos pese a esto es, repito, increíble como poco. 

Llegados a este punto, enumeremos otras de las virtudes de este conseguido relato.

  • La minuciosidad de la prosa de Comyns. Sus detalladas descripciones y el nivel de detalle de que hace gala son tremendamente inmersivos y nunca llegan a volverse cargantes. 
  • Todos sus personajes están caracterizados. Incluso aquellos que apenas asoman la cabeza unos capítulos para luego desaparecer definitivamente. 
  • Las interacciones entre personajes. Especialmente aquellas que son sumamente tóxicas.
  • El retrato del Londres de los años 80, plácido y casi bucólico. Contrasta muy bien con la atmósfera malrollera de ciertos pasajes. 

Por otro lado, no quiero dejar pasar esta ocasión para remarcar algunos de los aspectos más flojos de la novela.

  • Sus capítulos iniciales no acaban de fluir orgánicamente. Recuerdo uno, por ejemplo, que se abre con un "flashback" y regresa luego al tiempo presente de forma abrupta y confusa. 
  • Comyns repite en varias ocasiones información que ya había dado previamente, y la presenta como un dato nuevo. 
  • Hay algún altibajo en la traducción. A veces sintáctico, otras una palabra mal escogida. Por lo general, pero, hay que admitir que Miguel Ros González ha hecho un buen trabajo. 

En resumen, pues, El enebro es una novela que cautivará a todos aquellos a los que les atraigan las reinterpretaciones de antiguos cuentos de hadas, al estilo de La juguetería mágica de Angela Carter o La novia ladrona de Margaret Atwood. Sin duda alguna, la colección Rara Avis de Alba Editorial no deja de desenterrar joyitas la mar de interesantes. 


lunes, 19 de diciembre de 2022

Lo mejor de 2022

Un año más nos obstinamos en ir contracorriente, en llegar de los últimos para desmentir a muchos de los medios cautivos de jamones, lotes de Navidad y transferencias a cuentas cifradas en paraísos fiscales. También aclaramos que estas son nuestras lecturas durante el año, y que si se nos cuela algún libro inencontrable de hace cuatro décadas, seamos o no conscientes de ello, no nos culpéis. Es el amor a la literatura, que nos ciega con sus fogonazos.

Dicho ello:

La lista de Juan

Año de muchas y buenas lecturas, aunque quizás pocas que hayan destacado del resto. Por eso, me vais a permitir que desgrane mis mejores lecturas a base de tríos...


La lista de Koldo

Curiosamente o no, pocas novedades de 2022 en mi lista de mejores lecturas del año:


La lista de Santi

Año de muy pocas lecturas, pero algunas que me han hecho disfrutar soberanamente:


La lista de Oriol


La lista de Marc

Un año irregular en cuanto a lecturas, que no contaría entre mis mejores. Mejor en ensayo que en ficción, en líneas generales. Aún así, hay libros y autores a destacar en todos los géneros:
Propósitos para el 2022: más poesía, (aún) más ensayo y más literatura infantil


La lista de Montuenga

Lo mejor

Lo peor


La lista de Carlos

Entre medio, algunas cosas que han quedado cerca de esta lista de destacados, y otras inevitablemente prescindibles, regulares o más o menos decepcionantes. Como siempre, vaya. Veremos lo que está por venir.


La lista de Nieves J.

Destaco dos novelas: Josefine y yo (intimista) de Hans Magnus Enzensberger y El tren de la última noche (género histórico) de Dacia Maraini

La lista de Francesc Bon

Confirmando que las situaciones personales afectan a las lecturas, no recuerdo año en que haya leído tan poco y peor. Así que mis referencias del año serán pocas y al ralentí:

Tostonazo, de Santiago Lorenzo, me confirmó en los términos que esperaba, más o menos, que sigue siendo, con su estilo naïf y pasota, de los pocos escritores locales capaces de definir una carrera. No me hagáis mencionar todos los que no, por favor.

Si digo que acusé la falta de munición de alto calibre en Aniquilación, igual soy un poco injusto, pero es que venimos de cotas muy altas (ejem, casi siempre) con Houellebecq. Sigue siendo un placer y un autor único, pero, a lo mejor, se nos está ablandando. Será como el del dicho. - ¿Cree Vd. en Dios? - Cuando estoy enfermo.

Demasiado terreno conocido: reseñar a Kapuscinski, Foster Wallace, Vila-Matas o Philip Roth (otra vez) es demasiado indicativo de que la cosa no ha ido como debía.

Como, a veces, la ficción se espesa en un cerebro algo angustiado, los ensayos o crónicas de corte investigador me han resultado (aunque acusé su extensión) muy útiles: El Imperio del Dolor o Solo la verdad obraban a distintos niveles su efecto: hay que controlar los poderes, manifiestos u ocultos, que nos rodean.
Y me han dicho que no tiene sentido comentar tanto abandono. Por este año, obedezco.



domingo, 11 de noviembre de 2018

Premiados con el NOVEL de ULAD, tercer puesto: Margaret Atwood: Un día es un día


Idioma original: inglés
Año de publicación: entre 1977 y 1991 (según el relato); 2013, como libro
Traducción: Eduardo Murillo, Víctor Pozanco y Alejandro Palomas (según el relato)
Valoración: bastante recomendable

Tras haber leído ya varias novelas de la superlativa Margaret Atwood, me he decidido por un libro de relatos para celebrar su tercer puesto (quizás merecería una mejor posición) en la votación del celebérrimo y prestigioso premio NOVEL otorgado por este sacrosanto blog. Libro algo peculiar, pues se trata de una compilación de relatos de la escritora canadiense que ya han visto la luz con anterioridad, y seleccionados por la propia autora, que les ha añadido un amable prólogo, pero que sólo han sido publicados como tal, que yo sepa, en castellano y por la editorial Lumen (*). Relatos que además cuentan con una característica común: están todos protagonizados -más o menos- por mujeres y han sido agrupados en tres partes de cuatro cuentos cada una: una dedicada a la infancia -y adolescencia, añado-, otra a la madurez y la tercera a la vejez. Es decir, que se supone que esta recopilación narra las vicisitudes de la condición femenina y su devenir a lo largo de las distintas edades de la vida humana, ejemplificándolas en una variada selección de mujeres, pero todas canadienses de los últimos 70 años (pues los cuentos fueron publicados entre 1977 y 1991, pero algunos están ambientados en los años 40 y 50 del siglo XX). Las historias, lejos de las distopías que han hecho célebre a esta autora, pueden calificarse de realistas; por decirlo de alguna forma, Atwood se adentra aquí en el territorio de su compatriota Alice Munro.

No voy a detallar los doce relatos del libro, pero hay que decir que, en mi opinión, el conjunto de todos ellos resulta cuando menos notable. Los que más me han gustado son los que abren y cierran  el volumen: Momentos significativos de la vida de mi madre y Un hallazgo extraordinario, que en realidad se podrían considerar como dos partes de un solo relato, pues ambos disertan sobre la personalidad, costumbres y anécdotas varias de la vida de los padres de la autora, así como de su propia infancia. También destacan, entre los relatos de "madurez", El huevo de Barba Azul -curiosa reescritura contemporánea del cuento que ya trabajara Angela Carter en La cámara sangrienta- y, de entre los de la "vejez", Consejos para sobrevivir en la naturaleza, que también se podría considerar de alguna manera (aunque más bien indirecta), una versión actual y crepuscular de otro cuento, el del lobo y los tres cerditos... El que menos me ha convencido ha sido El jardín de sal, creo que excesivamente largo y divagante.

He escrito "vejez" entre comillas porque no todos los cuentos de este apartado  se refieren a lo que consideramos hoy en día como tal -en verdad, sólo el último-, teniendo la protagonista-narradora de El peso, por ejemplo, tan sólo cuarenta y tantos años, y por ahí andan los de Isis en la oscuridad. Más bien habría que hablar de "envejecimiento (y más mental que físico), que es el proceso que caracteriza y une a todos los relatos , de igual modo que los de "Madurez" deberían llamarse de "maduración". En cuanto a los del primer grupo, ciertamente se refieren a la infancia y adolescencia de los personajes, pero, justamente y como resulta previsible en este tipo de relatos, a esos momentos de cambio y descubrimiento de alguno de los secretos  (no siempre agradables) de la vida adulta.

Tal es, en realidad, el leiv motiv que mueve todos los relatos del libro: el cambio, la maduración, el aprendizaje (o resignación)... más incluso que el carácter "femenino"  de los mismos. De hecho, en varios de ellos hay hombres que tienen un protagonismo indiscutible, si bien en la mayoría parecen seres ajenos, egoístas y/o incomprensibles; Esto resulta sobre todo evidente en los relatos de Madurez, son sus protagonistas siempre preocupadas, aunque sea desde el hastío, por lo que sucederá respecto a sus novios, maridos o amantes -o maridos convertidos en amantes-, tipos más bien impresentables, en general.de todos modos, ya avisa la autora en el prólogo que "la temática de estos relatos es sobre todo doméstica"...

Por lo que respecta al aspecto estilístico, la competencia de Atwood como narradora está fuera de toda duda: cualquiera de estos relatos es capaz de absorbernos y deleitarnos, incluso aquellos más angustiosos o incómodos para sus protagonistas. Con el plus añadido de un sentido del humor suave y guasón, aunque melancólico, que baña muchas de las páginas del libro y convierte su lectura en un placer. Que es de lo que se trata, al fin y al cabo.

(*) Un inciso: ni idea de si el título de la recopilación fue ocurrencia de doña Margaret o de alguien de la empresa editora. Sólo decir, que, a no ser que se me escape algo, no tiene nada que ver con ninguno de los relatos del libro.

Más títulos de Margaret Atwood reseñados en Un Libro Al Día: Nada se acabaDoña OráculoEl asesino ciegoEl cuento de la criadaPor último, el corazónOryx y CrakeÉrase una vezLa semilla de la brujaLa semilla de la brujaAlias GraceUn día es un díaLos testamentos, Posturas políticas

martes, 1 de mayo de 2018

Alice Thompson: El coleccionista de libros

Idioma original: Inglés  
Título original: The book collector
Traductora: Raquel G. Rojas
Año de publicación: 2015
Valoración: Truñaco prescindible

Este libro me vino avalado por Stephen King. King ya ha demostrado no ser un prescriptor infalible en otras ocasiones; últimamente, de hecho, regala citas positivas a cualquier cosa, como George R. Martin. No obstante, supongo que esta vez me pilló con la guardia baja. De El coleccionista de libros ha dicho: “Un perturbador espectáculo gótico, rebosante de energía y genuinamente aterrador”. Y yo, ingenuo de mí, le hice caso.

El argumento

Mi primer problema con este libro es el argumento, que parece sacado de un telefilm de sobremesa. Es genérico y previsible, está plagado de conveniencias, ha sido alargado más de la cuenta y avanza con agónica lentitud. Ah, por cierto, no es solamente que la trama de El coleccionista de libros sea previsible, sino que, llegados a cierto punto de la historia, ya nos olemos de qué va la cosa, pero, por el contrario, la protagonista no. Evidentemente, este hecho vuelve la lectura todavía más pesada y frustrante que si fuera meramente previsible.

Pero bueno, ¿de qué va esta novela? Alice Thompson narra la historia de Violet, una mujer recién casada que ve que su vida se tambalea. Nuestra protagonista creía que lo tenía todo, pensaba que vivía en un idílico cuento de hadas. Sin embargo, las cosas se tuercen y no entiende por qué. ¿Su marido le oculta uno de los libros de su colección? ¿En el sanatorio donde la ingresan por sufrir alucinaciones la están reteniendo contra su voluntad? ¿Es una paranoica o su esposo y la niñera esconden algo turbio?

Lo que decía, un argumento idéntico al de una película del sábado por la tarde. Y su ejecución... Su ejecución es pésima. No, en serio. En Canción de hielo y fuego hay una subtrama, ¡una subtrama!, que en menos páginas consigue transmitir el mensaje de El coleccionista de libros con mayor acierto. Hablo, por supuesto, de la historia de Sansa, una joven idealista que descubre que el mundo está podrido y nada tiene que ver con los cuentos sobre amor verdadero, príncipes gallardos y caballeros honorables que lleva escuchando toda su vida.

En El coleccionista de libros hay, también, un arco de maduración, culminado en la constatación de que el mundo es cruel y no una historia amable, pero este mensaje carece de sutileza, y además es demasiado descarado desde el principio. Bueno, para todos menos para nuestra confiada protagonista, claro; para variar, ella no se entera de nada.

Los personajes  

Los personajes de la novela están desdibujados en exceso. La autora de El coleccionista de libros intenta excusar esta falta de consistencia de los personajes al sugerir que puede deberse a la condición mental de la protagonista, o a que todo el mundo oculta secretos y finge. Pero, repito, eso no es más que una manera de justificar una indefinición que permite que los personajes sean reescritos constantemente, y que evita que se les tenga que otorgar rasgos definidos. Por favor, ¡incluso Violet tiene una opinión de sí "mudable", según se nos informa en la página 111! Quizás un autor más talentoso que Thompson hubiera podido dar contradicción (y por ende, humanidad) a estos personajes. Aquí, no obstante, es una estrategia tramposa para hacer más llevaderas las dificultades intrínsecas de escribir.

También en relación con los personajes me gustaría destacar otro problema: hay algunos sin relevancia a los que se da un foco tremendo, mientras que otros apenas se exploran, pese a su interés argumental.

El escenario 

Otro elemento desperdiciado en esta novela es el escenario. Sé que El coleccionista de libros transcurre en la Inglaterra eduardiana porque así lo asegura la contraportada. A ver, hay un coche de caballos por aquí, una mención a Londres por allá, pero realmente nada me remite a este contexto. La ubicación y la época podrían haber sido perfectamente otras, pues las descripciones, de casas, de un café, de un pueblo, de una librería, de un sanatorio, apenas inciden en detalles identificables que las puedan englobar en un escenario concreto. 

La prosa 

Salvo alguna acción narrada con acierto, la prosa de Thompson es discreta e insípida, cuando no decididamente mala. Encontramos aquí voces poco creíbles, diálogos forzados, registros demasiado llanos y ciertas palabras (como "sensualidad") que se repiten hasta la náusea. ¿Veo que Thompson es profesora de Escritura Creativa? No sé yo si querría que me enseñara a escribir...

La falta de un toque distintivo 

Algo que podría haber desmarcado a esta historia de tantas otras parecidas sería el uso de un recurso concreto en torno al que hacer gravitar su mensaje. En este sentido, parece que Thompson tenía la idea de usar los cuentos de hadas como vehículo narrativo del mismo. Sin embargo, la relación de esta novela con los cuentos de hadas acaba siendo completamente desaprovechada. En vez de arraigar en la esencia de la novela, su presencia en la trama es meramente anecdótica, ornamental.

En la página 184, Violet afirma, hablando de los cuentos de hadas: “se parecen a la vida real (...). Contienen una especie de verdad psíquica.” Nunca, pero, se les traslada al plano de la realidad en el libro; su imaginería se usa solamente de forma superficial. Tenemos las palabras y frases sueltas, “bruja”, “príncipe”, “malvada madrastra”, “Reina de las Nieves”, “un dedo pinchándose en una rueca” o los títulos de varios de estos cuentos, pero nunca hay mayor profundidad en su relación con la novela. Una lástima.

Lo bueno

Podríamos cerrar esta reseña enumerando algunos aspectos positivos (o, mejor dicho, potables), de El coleccionista de libros, para que no se diga que todo es malo: 

  • La prosa es ágil (ojo, no el ritmo del argumento), aunque demasiado apremiante como para detenerse en una idea y darle cierta profundidad.

  • Los capítulos son breves y hay algunos escritos con bastante solvencia. Precisamente los más complicados de redactar, aquéllos en que Violet se encuentra en un sanatorio, confusa, recelosa, donde todo está distorsionado (el transcurso del tiempo, las intenciones de enfermeros y médicos), están relativamente conseguidos. Quizás no son verosímiles, pero los recursos narrativos empleados en ellos son, en su mayoría, eficaces. 

  • Al César lo que es del César. Debo reconocer que hay algunas reflexiones interesantes en este libro. La gran mayoría son clichés y facilonas, pero todavía recuerdo una sobre la maternidad de lo más aguda.

Veredicto 

En conclusión, pese a que esta novela no resalta en nada, no es de lo peor que se publica a día de hoy (aunque, bien pensado, ni que eso fuera un halago). De todos modos, resulta ofensivo cómo ha sido promocionada. ¿"Alimentada en su fondo por la siniestra leyenda de Barba Azul"? No es más que una reintepretación descafeinada de la misma. También se la relaciona con Rebeca, de Daphne du Maurier, o con la impresionante Angela Carter. Y, como sabéis, tiene el beneplácito de King. Así que mejor no le doy más vueltas al asunto.