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domingo, 1 de marzo de 2026

ULAD al desnudo

Sí: le hemos pedido a cierta IA que nos generara una imagen con un pastel de cumpleaños. Hoy cumplimos diecisiete años de existencia efímera e insistencia estéril. Que leáis, cojones.

Nos ha regalado esta cursilada y hemos dicho OK. Así hacemos que se confíe, porque a partir de aquí seguiremos rebelándonos. 

Si es que ello aún es posible, este blog podría votar el año que viene, cumplidos los dieciocho. O sea, estamos en el último año de adolescencia virtual, y después ya responderemos de nuestros crímenes. Y nuestras aisladas reivindicaciones o asunciones de culpabilidad pasan por la autoadulación, aunque no tengamos estudios de medios ni informes ni posibilidad de medir fiablemente nuestro impacto, si seguimos desde este rincón será porque nadie nos ha silenciado o porque buscamos que alguien nos haga casito o porque alguno aún se quejaría si a las 12:00 hora local no apareciéramos con lo que nos ha apetecido - colectivamente - ese día.

Para celebrarlo, hoy nos gustaría compartir el contenido de las bibliotecas de nuestros colaboradores, y os rogamos (encarecidamente, como hay que rogar) a los lectores que hagáis lo mismo. 

Se trata de un sencillo ejercicio que  nos permitirá trazar una especie de perfil (que, convertido en metadatos, subastaremos al mejor postor) de la biblioteca tipo de nuestra comunidad. Olvidaos, por eso, de que empecemos a emitir videos por Instagram con ese truquito tan sumamente irritante de sostener estratégicamente el libro de manera que no se vea su portada. Nosotros, como siempre, muchos libros, de golpe, y a la cara.

Os pedimos:

Cinco autores más presentes en vuestra biblioteca personal y número de volúmenes que poseáis de cada uno.

Más una mención honorable (ese autor que os encanta pero no ha entrado en esa lista)

Más un placer culpable.

Estos son los nuestros, empezando por los de nuestros más recientes nuevos colaboradores, que todavía no habían sido sometidos al escrutinio público de exponer sus filias, fobias, vergüenzas y perversiones (las literarias, de momento).

Alain:

Primer puesto, con aprox. 30 libros (entre español y japonés): Yukio Mishima. Siempre hago la broma de llamarle ‘mi ultranacionalista favorito’, pero como están las cosas, ya no me hace tanta gracia. Lo que es innegable es su gran talento.

Segundo puesto, con aprox. 25 libros (entre español y japonés): Kenzaburo Öe. La contraparte. Afín al comunismo en algún momento de su vida, antibelicista y antiimperialista. 

Tercer puesto, con 20 libros (entre inglés y español, novelas, cuentos y poesía): Charles Bukowski. Nada que ver con lo anterior. Hilarante.

Mención honorífica (no las cuento como obras independientes, pero en cantidad de libros físicos, demasiados): Asano Inio. Autor de obras maestras del cómic japonés como Oyasumi Punpun. Su más reciente manga, Mujina, está genial.

Gusto culposo (aunque en realidad no). Para toda la comunidad lectora ‘hardcore’ será como decir una blasfemia, pero tengo más de 130 títulos en mi librería de Audible.

José Miguel:

En general, no soy muy completista, por lo que no tengo la necesidad de comprar todo lo que ha publicado determinado autor, por mucho q me guste. Prefiero diversificar autores, aún así consultando la base de datos, sí que acumulo títulos de determinados autores, allá van:

- En primer lugar, con 15 títulos: Gabriel García Márquez ( unos títulos mejor q otros, pero gran literatura).

- En segundo lugar con 11 títulos: Stefan Zweig ( en realidad tengo 4, pero es q solo el volumen de Novelas ya tiene 11 novelas dentro).

- En tercer lugar con 8 titulos: José Saramago (no necesita mayor explicación).

- En cuarto lugar con 7 títulos: Fiodor Dostoyevski ( idem que el anterior).

- En quinto lugar con 7 títulos: Franz Kafka ( una pena q no escribiera más y, sobre todo, q no concluyera lo poco q escribió).

- Menciones honoríficas, no llego a tener tantos títulos: Sandor Marai, Irene Nemirovski, Leonardo Padura, los rusos ( Tolstoi, Chejov, Gogol, Goncharov, Pushkin).

 Félix:

Como José, aunque por otras circunstancias más económicas, tampoco he podido completar a mis escritores preferidos, y recién el año pasado me pude permitir comprar mis propios libros. Así que es una mezcla de la biblioteca de mi familia y la mía 

* Osvaldo Soriano, 13 títulos: un bestseller que aunaba entretenimiento y profundidad como pocos 

* J.M Coetzee, 9 títulos: un gran escritor

* Charles Bukowski, 9 títulos: no es una preferencia, pero me gusta bastante 

* Haruki Murakami, 8 títulos: en principio, me gustaba mucho, luego, como dice uno de sus personajes, ni me gusta ni me disgusta 

* John Steinbeck, 8 títulos: este sí una de las maravillas de la literatura 

Otros de los cuales tengo varios y/o me marcaron: Tolkien, Rowling, Asimov, Kristof, Sabato, Oé, Pamuk, Faverón Patriau, Barth, Foster Wallace 

Gusto (medio) culposo: una tendencia pronunciada a (re)leer libros de entrevistas para encontrar un faro y fantasía juvenil para no olvidar el asombro y la inocencia (quiero decir la buena, no la que es una excusa para el romance tóxico)

 Juan G.B.:

-Primer puesto, con 15 títulos: Leonardo Sciascia (os pensábais que iba a poner Megan Maxwell, no lo neguéis).

-Segundo puesto, con 12 libros cada una: Donna Leon (puedo explicarlo... más o menos), Fred Vargas y Eduardo Mendoza.

-Tercer puesto, con 6 títulos (pero porque se murió antes de escribir más): Bruce Chatwin.

Mi mención honoraria sería tanto para Ítalo Calvino como para Andrea Camilleri, leídos sobre todo de la biblioteca pública, aunque tengo cinco de cada.

Mi placer culpable:  Pues, ahora en serio, las novelas de Megan Max... Nooooo! Los fumetti de Dylan Dog, que también tengo unos cuantos.

 Francesc:

-Roberto Bolaño (incluyendo algún libro sobre su obra) 19

-David Foster Wallace (ídem) 18

-Michel Houellebecq (otro ídem) 11

-Riszard Kapuscinski, Thomas Pynchon - 10

Mención honoraria: Jonathan Franzen -porque sólo publica tochos cada década o así

Placer culpable: Javier Cercas - aunque sea para ponerle verde tras su sofocón monárquico.

 Koldo:

Números aproximados por el desorden que uno tiene. Allá va:

- Primer puesto, con unos 15 títulos: Patrick Modiano (hubo un tiempo preULAD en el que leí como un puto loco todo lo que publicaba).

-Segundo puesto (comparten por lo tanto medalla de plata), con unos títulos cada uno: Michel Houellebecq y Ramiro Pinilla.

-Cuarto puesto, con 10 títulos: Yukio Mishima.

-Quinto puesto, con 8-9 títulos: Atxaga, Mujica Lainez, García Márquez, Mariana Enríquez...

Mención honoraria: Yugoslavos o exyugoslavos raros (Danilo Kis, Aleksandr Tisma, Ivo Andric, Semezdin Mehmedinovic, Predrag Matvejevic, Slavenka Drakulic y compañía) y autoras argentinas (Mariana Enriquez, Silvina Ocampo, Sara Gallardo, etc)

Mi placer culpable:  Los libros de viajes polares. 

 Carlos

Dadas las siguientes condiciones: 1) Un grado de desorden no aceptable para un letraherido; 2) Exagerada tendencia a la diversidad; y 3) Uso frecuente, quizá abusivo, de las bibliotecas públicas; mis números, obtenidos de vistazo superficial a la estantería, quedan claramente lejos de mis ilustres compañeros y dejan un podio así de multitudinario, y que buen esfuerzo me cuesta componer:

- Oro: con unos cinco títulos, quizá alguno más, tendríamos a Juan Benet, Cela (no por afición, sino por aluvión), García Márquez, Torrente Ballester y Valle Inclán

- Plata: con alguno menos, digamos cuatro aunque podrían ser más, Bernardo Atxaga, Borges, Cortázar, Eco, Joyce, Kafka, Sartre, Unamuno, por ahí andan

- Bronce: se lo daríamos a algunos pensadores políticos que hoy en día es mejor no nombrar, y que descansan en cajas en algún altillo

Mención especial a algunos de mis favoritos a quienes no he tenido la elegancia de dejar demasiados derechos de autor, ni a ellos ni a sus descendientes, diríamos Baroja o Juan Goytisolo.

¿Placer culpable? Casi todos lo son, pero a nivel lector admitiría dos: cierto gusto por rarezas, especialmente del siglo XX, y una manga ancha injustificable para tolerar algún mainstream, pero muy de cuando en cuando, las neuronas descansan un poco y después se critica muy a gusto.

Marc:

Bueno, pues creo que mi lista no sorprenderá a nadie, pero ahí voy:
  • Primer lugar: Paul Auster, del que he leido la friolera de 22 libros y al que voy a echar de menos toda mi vida. Por suerte, hay cierta continuidad en el legado, pues:
  • Segundo lugar: Siri Hustvedt, con 16 libros. Mi admirada Siri, siempre entre mis favoritas.
  • Tercero, y dedicado a Juan: Haruki Murakami, con 15 libros. El eterno candidato al Nobel al que creo que ya se ha pasado el sushi. Pero ahí está y ahí están mis buenos ratos con las leturas de sus libros.
  • Cuarto puesto: Stefan Zweig, con 9 libros. ¡Y los que me faltan!
  • Quinto puesto: Annie Ernaux, con 8 libros. Pocos son para una premio Nobel.
  • Mención honoraria a mis amados escritores nórdicos, ¿cómo entenderíamos la oscuridad de la vida sin sus libros?
  • Placer culpable: la verdad es que pocos, aunque en el pasado mucha novela policíaca llena de clichés como las novelas de Baldacci.
Oriol:

Aunque siempre he sido un fetichista del libro físico, durante años prioricé la lectura de documentos sacados de bibliotecas públicas a la compra de ejemplares propios (ya sean de primera o segunda mano). En cualquier caso, ahora que mi colección literaria va tomando forma, puedo decir que:

Los autores más sobrerrepresentados son:
  • Stephen King (25 títulos).
  • Patricia Highsmith (22 títulos).
  • Clive Barker (15 títulos).
  • Alberto Moravia (13 títulos).
  • H. P. Lovecraft (12 títulos).
  • (No cuento el número de tomos de manga, ya que Masashi Kishimoto y Eiichiro Oda se alzarían con una aplastante victoria gracias a mi obsesión juvenil por Naruto y One Piece.)
Mención honorífica: El año pasado habría dicho que lamentaba no tener en mi biblioteca personal mi novela favorita, la magistral Memorias del subsuelo de Fiódor M. Dostoievski, pero como me la regalaron hace poco, voy a sentir el no tener más libros de tapa dura de la editorial Valdemar.

Placer culpable (por llamarlo de algún modo, ya que me parece bastante estúpido avergonzarse de según qué gustos, por más que muchas personas, presuntamente serias, no sean capaces de entenderlos): "Baja" literatura ("pulp" y bolsilibros, géneros "menores" como el terror, el policíaco, el "western", etc...) y literatura sórdida (ya sea por oscura, perversa, decadente, fetichista o todo lo anterior a la vez).  
 
Santi:
Como tengo mi biblioteca dividida entre Bilbao y Lisboa, entre libros físicos y digitales, no voy a conseguir dar números exactos, y tampoco voy a poder comprobar mis recuerdos o impresiones; en todo caso, así de memoria, diría que estos son los autores de los que tengo más libros:
  • Ramiro Pinilla
  • Julio Cortázar 
  • Andrea Camilleri 
  • Stephen King 
  • Agatha Christie
La mención honorífica es para Terry Pratchett, un autor del que he leído un buen montón de libros, pero de quien poseo muy pocos, porque mi práctica es leer sus novelas mientras viajo, y "liberarlas" cuando las termino.
 
Placeres culpables no tengo muchos, porque asumo sin culpa todos mis placeres lectores, aunque de vez en cuando me doy el gusto de comprar una novela policiaca baratucha y llena de clichés para descansar las neuronas.

En fin:
 
Es muy posible que, si los autores más mencionados no encajan en nuestro alcance habitual (difícil, con más de seis mil reseñas, pero vaaamos) nos decidamos a prestar atención a alguno de ellos. Pero no prometemos nada.

jueves, 25 de diciembre de 2025

LO MEJOR DE 2025

Un año más llega a las pantallas de los lectores ULADianos la lista que importa, la que todos estaban esperando, la lista para acabar con todas las demás listas: lo mejor del año para nuestros reseñistas. ¡Deseamos a todos los que nos acompañan unas Felices Fiestas, y un 2026 cargado de buenas lecturas!
 
Oriol:

Resumen del año: No he leído ningún libro imprescindible (salvo, quizá, Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt). Aun así, he descubierto novelas, antologías y cómics notables, y he entrevistado a mi admirado Jared Roberts.

Libros que parecen escritos específicamente para mí: The Machine Stories, de Jared Roberts, With Teeth, de Christian Wallis, Yongüein’s Massacre, de Myke Babylon, La pianista, de Elfriede Jelinek, La bestia entre las sombras, de Edogawa Rampo, La estancia oscura, de Leonard Cline, y Paperbacks from hell, de Grady Hendrix.
Novelas destacables: Gente adinerada, de Joyce Carol Oates, y Posesión, de A. S. Byatt.
Novelas que logran dar una visión panorámica de su mundo: El gusano, de Luis Carlos Barragán, y La fábrica de Absoluto, de Karel Čapek.
Antología destacada: Ni una palabra, de Caroline Blackwood.
Mejor novela gráfica: La formidable invasión mongola, de Shintaro Kago (aunque Insolitus Los reinos silenciosos, de VV.AA., están muy bien).
Mejor libro de no ficción: Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt.
Mejor volumen ecléctico: Madurar hacia la infancia, de Bruno Schulz.


Koldo:

Novelas: Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau, Camino de sirga, de Jesús Moncada, y El siguiente en el paraíso de Marek Hlasko
Autobiografía (o similar): Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas, En las kátorgas del zar, de H. Leyvik, y Triste tigre, de Neige Sinno
Cuentos: Cada lunes de aguas, de Juan Montiel, y Mentirosos enamorados, de Richard Yates
Viajes: Los viajes de Júpiter, de Ted Simon
Poesía: Mientras tanto cógeme la mano, de Kirmen Uribe
Crónica (o similar): No matarían ni una mosca, de Slavenka Drakulic

Juan:

Un 2025 muy prolífico en lecturas, aunque como de costumbre y curiosamente (ignoro la causa), las mejores concentradas sobre todo en la última parte del año. A saber:

Libros de miedito: HEX de Thomas Olde Heuvelt, Negro tal vez de Attila Veres y Fundido a negro de Jesús Cañadas (éste, en libertad provisional).
Noir a pleno sol: Los niños están mirando de Laird Koenig y Peter L. Dixon.
Distopía chanante: La infancia del mundo de Michel Nieva.
Distopía no tan chanante: Las indignas de Agustina Bazterrica.
Cómic Novela gráfica más divertida del año: Consumida de Alison Bechdel.
Biografía: Revelando a Vivian Maier de Ann Marks.
Ensayos del año: Quiero y no puedo de Raquel Peláez, Pornocracia de Jorge Dioni López y (quizás) Catedral de escombros de Pedro Torrijos...
Una batalla tras otra: Se acabó el recreo de Darío Ferrari, Operación Apolo de Sergi Moyano Hurtado, El corazón revolucionario del mundo de Francisco Serrano y Ovni 78 de los Wu Ming.
Novela por la que deberían darle al autor algún premio o algo: Tango satánico de László Krasznahorkai.

 

Francesc:

Ensayo: Sin centrarme en una obra específica, creo que el europeísmo escéptico/pragmático de Finkielkraut es algo que hay que reivindicar (porque hacerlo con Huxley ya sería demasiado, ¿no?)

Narrativa de largo: La obra de Catherine Lacey me ha ofrecido ciertas esperanzas.

Narrativa de corto: María Bastarós, una escritora que busca camorra (o sea, que no es de sofá, mantita y libro).

Expectativa superada (tanto con tan poco) :El comandante yanqui de David Grann

Expectativa defraudada (aunque temida): Sally Rooney en concreto con Intermezzo, pero creo que cualquiera serviría.

Comentario que no viene a cuento: alejaos, por favor, de libros que cuenten con esas irritantes fajas empeñadas en asignar y etiquetar. A la papelera, ya.

  

Marc:
Año flojo en cuanto a mi elección de las lecturas pero, aun y no habiendo acertado en general, sí hay algunos libros a destacar:

Libro del año: «Animals inexpressius», de Xavier Mas Craviotto
Ensayo del año: «La passió dels estranys», de Marina Garcés
Autobiografía del año: «Dietarios», de Mircea Cărtărescu
Experimentos exitoso del año: «La niña a la que le gustaban demasiado las cerillas», de Gaétan Soucy, por el estilo y lenguaje utilizados, y «El volumen del tiempo», de Solvej Balle, por planteamiento y argumento.
Reencuentros satisfactorios: Philip Roth, Jon Fosse, Henrik Ibsen
Caerán más libros de: Pol Guasch, Xavier Mas Craviotto, Siri Hustvedt, Jon Fosse
Propósitos para el 2026: aumentar el ritmo de lecturas, más poesía y recuperar algun clásico pendiente

Félix:
Resumen del año: bastante bien hasta mitad de año, leyendo un par de imprescindibles y, en general, de todo un poco. Luego decayó en frecuencia y calidad, aunque dejando, todavía, algún que otro libro muy recomendable.

Top 3 del año: 
- Bella del señor, de Albert Cohen.
- Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau.
- Middlesex, de Jeffrey Eugenides, o El quinto hijo, de Doris Lessing.
Accésit: La higuera, de Ramiro Pinilla, Hacedor de estrellas, de Olaf Stapledon, o la serie el Cuarteto de Buru, de Pramoedya Ananta Toer.
Cuento del año: El cuento más hermoso del mundo, de Ruydard Kipling.
Ensayo del año: hago trampa porque es una relectura, pero la maravilla de Esculpir en el tiempo, de Andrei Tarkovski, no puede obviarse nunca.
Cómic del año: El Eternauta, de Oesterheld y Solano López.
Decepciones (sonadas): 
- El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas (por el tema y las ínfulas que se carga el texto).
- La invención de todas las cosas, de Jorge Volpi (ni ganas de reseñarlo me dan).
- El ayudante, de Robert Walser.
Lo leí aunque casi lo tiro por la ventana: Cómo leer y por qué, de Harold Bloom.
Abandonos: Hay ríos en el cielo, de Elif Shakar (por tratarme de tonto varias veces).
Amor-odio excesivo: los dos libros de Renaissance, de J.J. Lucas.
Descubrimientos: Albert Cohen, Pramoedya Ananta Toer, Olaf Stapledon, Ramiro Pinilla.
Constatación de lo pésimo que es el marketing para la calidad de una obra: los pesos pesados de la literatura argentina contemporánea.
Esperanza del 2026: leer algo del calibre de Bella del señor o Minimosca.

Carlos:

En un año que en general ha sido de lecturas más bien flojas, esto es lo poco que he podido rescatar:

Novela: La aventura de un fotógrafo en La Plata, de Adolfo Bioy Casares; La guerra de nuestros antepasados, de Miguel Delibes; El evangelio según Jesucristo, de José Saramago. Al final tres clásicos, o casi.
Novela gráfica (y quizá descubrimiento del año)El color de las cosas, de Martin Panchaud
Novela corta: Relato soñado, de Arthur Schnitzler
Humor: Alacranes en su tinta, de Juan Bas
Autobiografía: Pretérito imperfecto, de Carlos Castilla del Pino
Música: Quadrophenia, de Àlex Oró
ClásicoEl crimen de Lord Arthur Savile, de Oscar Wilde
Ensayo ligero (pero muy logrado): La radio puesta, de Javier Montes
Libro de relatos: Lazos de familia, de Clarice Lispector (reseña en breve)
Y por no dejarlo con apariencia tan limitada, haré mención a otros tres que se quedaron cerca del galardón, quizá un pasito por detrás: La liebre con ojos de ámbar, de Edmund De Waal; El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz; Crónica de Dalkey, del admirado Flann O´Brien

Alain:
Este año, trabajar en el blog me produjo muchas satisfacciones: poder entrevistar a escritores y artistas, enfocarme en la lectura y la escritura, trabajar en una app del blog (solo disponible por el momento en App store, esperen un poco más para usarla en Android), y lo más importante, pertenecer a una comunidad de amantes de la literatura y de la creación humana. A pesar de que las vistas del blog son mínimas comparadas con booktokers, booktubers, bookstagramers…, hemos mantenido un año más la independencia y la honestidad en las reseñas. Cuando el internet y las redes sociales exploten debido a la inteligencia artificial y a los intereses de esos billonarios hijos de puta, aquí seguiremos. ¡Qué chinguen a su madre los que usan la IA para socavar la creatividad humana, y que chingue a su madre Elon Musk!

Aquí mi resumen del año:
Texto revelador: Historia general de las drogas, Antonio Escohotado.
Noir que me regresó la esperanza en este género: El gran desierto, James Ellroy.
Descubrimiento: La obra de Shintaro Kago (por cortesía de Oriol). Pueden ver una entrevista con él aquí.
Libro contra el que tenía un prejuicio y me sorprendió: The stand, Stephen King.
Decepción por hacerle caso a las voces de las masas: Cadaver esquisito, Agustina Basterrica.
Libro con sountrack: Héroes del Blues, Jazz y Country, Robert Crumb.
Relecturas que me conmueven como la primera vez: Mañana en la batalla piensa en mi, Javier Marías; El juego de Abalorios, Hermann Hesse; Música de cañerías, Charles Bukowski.
Adaptada al cine con spice lésbico: Arenas movedizas, Junichiro Tanizaki.
Decepción del año: Retratos de jazz, Haruki Murakami y Makoto Wada

José Miguel:
Estimados seguidores de Ulad, en estas fechas tan señaladas me llena de orgullo y satisfaccion entrar en vuestros hogares para dejaros mi lista de mejores lecturas del año.

Novelas:
Calabobos de Luis Mario. Original, delicada, poética.
Los recuerdos del porvenir de Elena Garro. Hipnótica. Cómo he podido desconocer esta maravilla? 
Cuentos:
60 relatos de Dino Buzzati. Inquietantes, desasogantes y muy bien escritos.
Cuentos de Pio Baroja. Sólo por la preciosidad de Mari Belcha, ya merece la pena volver a Baroja.
Ensayo:
Mapa de soledades de Juan Gomez Barcena. Barcena hace tiempo que dejo de ser una joven promesa. Siempre buscando nuevos temas y nuevos enfoques. Muy recomendable cualquier novela suya.
El hombre horizontal de Bruno Remaury. Cuestionando el espacio q ocupa el ser humano en este mundo enloquecido.
Clasico incontestable:
Almas muertas de Nicolai Gogol. Ahhhh, los rusos.
Decepciones (no hay que comprar a lo loco):
Bruno Schulz, Madurar hacia la infancia. En la pagina 429 nos da la clave de su escritura "el tema como siempre, sin importancia y dificil de narrar". Pues, no esperes a la pagina 429 para decirnoslo, avisanos en la 1.
Adan y Eva de Aarto Paasilina. Humor finlandes, no trasladable a estas latitudes. Si ellos se rien con esto, es que somos muy, pero que muy diferentes.

Pues eso es todo. 
Felices fiestas y buenas lecturas para el proximo año.

Santi:
Un año muy irregular en cuanto a lecturas: un verano inusualmente descansado en el que por fin pude leer hasta (casi) hartarme, y un resto del año usualmente ocupado en el que casi solo he (re)leído lo que me exigía mi trabajo. A pesar de ello, ha habido unas cuantas muy buenas lecturas, y otras más decepcionantes... Aquí va mi lista: 
 
Mejores novelas: Todo empieza con la sangre de Aixa de la Cruz, Limpia de Alia Trabucco Zerán, El acontecimiento de Annie Ernaux
Mejor 2x1: Literatura infantil de Alejandro Zambra y Linea nigra de  
Mejor cuento: "El ojo en la garganta", incluido en El buen mal de Samanta Schweblin
Mejor libro de poesía: Amor y pan de Paula Melchor 
Mejor ensayo: Lo que una ama de Miren Billelabeitia
Clásico recuperado: Tea rooms de Luisa Carnés
Clásico que no me convencióTodos los nombres de Saramago 
Decepción del año: La península de las casas vacías de David Uclés

jueves, 30 de octubre de 2025

Colaboración: A la intemperie, de Roberto Bolaño

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2024

Valoración: Interesante (para completistas)


Seguramente pensarían ustedes que ya no quedaba ningún escrito de Roberto Bolaño por publicar. Craso error. Debolsillo, dado el seguimiento que tienen las novelas del escritor chileno en nuestro país, se ha preocupado de saciar las necesidades de los “bolañistas” publicando un volumen titulado A la intemperie. 

En este caso, no nos encontramos con una nueva novela inédita, puesto que a estas alturas los baúles están vacíos. Se trata de un volumen que recopila los artículos, columnas y reseñas que publicó Bolaño desde los años 70 hasta poco antes de su muerte. También se recogen prólogos a obras de otros autores y algunas conferencias y discursos.

Con estos antecedentes, como ustedes fácilmente comprenderán, el interés que pueda suscitar esta obra es muy relativo. La temática es muy dispersa y el estilo varía mucho entre los distintos escritos puesto que pertenecen a épocas muy dispares, por lo que la coherencia general de la obra brilla por su ausencia. 

En este sentido, quizás no resultan especialmente atractivos tantos relatos sobre ambientes y personajes de Blanes, su lugar de residencia, ni tampoco los numerosísimos artículos dedicados a autores chilenos que no son conocidos por estos pagos, pero lógicamente hay que situarlos en el contexto de los medios informativos, especialmente el Diari de Girona y Las Últimas noticias de Chile, en que fueron publicados. 

Mucho más interesantes son los artículos en los que habla de literatura. Aunque debe quedar claro que no son críticas literarias ni artículos de opinión. Bolaño introduce sus valoraciones, principal aunque no exclusivamente, de escritores españoles e hispanoamericanos, donde desgrana sus filias y fobias personales, con las que el lector podrá estar o no de acuerdo. El autor chileno ensalza entre los autores españoles a Javier Cercas, Javier Marías o Vila-Matas y nos recomienda encarecidamente que si nos gustan los cuentos “un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Lo repito una vez más, por si no ha quedado claro, a Cela y Umbral ni en pintura”. Y poco más adelante concluye que como cuentista “con Poe tendríamos de sobra”. No creo que Harold Bloom estuviera de acuerdo.

En cuanto a la literatura hispanoamericana deja claramente de manifiesto su predilección por los autores argentinos, especialmente Borges y Cortázar, y en cuanto a la literatura chilena, sobre todo destaca a Huidobro y Nicanor Parra, a los que dedica varios artículos. En cuanto a fobias, aquí queda su valoración de Isabel Allende: “su literatura es mala, viva, pero mala”.

En fin, un volumen que puede resultar útil para completistas a los que les guste coleccionar todo lo publicado por Bolaño, pero prescindible para todos los demás.

Firmado: José Miguel Martínez

Otras muchas obras de Roberto Bolaño reseñadas en ULADaquí


miércoles, 28 de mayo de 2025

Colaboración: El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas

Idioma original: Español

Año de publicación: 2025

Valoración: Está bien (por lo tanto, decepcionante)


No he leído las demás obras de Javier Cercas. Me acerqué a este libro no tanto por el autor, al que tenía ganas de leer hace rato, sino por el tema en sí: la travesía de un escritor al que el Vaticano abre las puertas para realizar una crónica de un viaje papal, concretamente del viaje a Mongolia del Papa Francisco en 2023.

Podría decirse que estoy más cerca de Javier Cercas en cuanto a su postura anticlerical y firme en su ateísmo, hasta podría decirse que me resulta difícil no salir del encasillamiento racional a la hora de analizar los diversos cuestionamientos y respuestas que pone en boca de curas y otros cargos pertenecientes a la jerarquía del Vaticano. Y con todo, me es difícil no pensar en que este libro hubiese sido una novela más profunda e interesante en manos de otro escritor, ya fuera de convicciones ateas o religiosas.

Me explico: el libro se divide en tres partes, En busca de Bergoglio, Los soldados de Bergoglio y El secreto de Bergoglio. A riesgo de revelar las situaciones claves, pasaré directamente a detallar lo que creo que son las deficiencias de las obras.

Para empezar, hay una excesiva reiteración de su condición de ateo militante. Por supuesto que Cercas intenta establecer el tono de la obra, el punto de vista con el que va a encarar la insólita propuesta, su reticencia inicial y su aceptación posterior en base a la promesa a su madre enferma de Alzheimer (que por otro lado, para el lector esta cuestión pasa a un segundo plano rápidamente, a pesar de que en la primera parte cierra casi cada capítulo con una frase al estilo: “para preguntarle al loco de Dios sobre la resurrección de la carne y la vida eterna y contárselo a mi madre”), pero la insistencia con que lo hace, su desconfianza a que el lector no intuya o comprenda la trascendencia del viaje, termina por aburrir al darlo todo masticado. Ni siquiera el primer encuentro con Francisco revela un manejo literario de la situación, apenas un informe frío.

A Cercas le ha quedado una mezcla extraña entre querer poner el foco de atención en la figura del Papa y su recorrido histórico y personal y la intromisión de su narrador como alguien atormentado por el divorcio de su herencia católica, por no hablar de los excesivos diálogos que coronan cada capítulo con diversos personajes que se van olvidando uno tras otro y que simplemente sirven para repetir lo mismo, con leves variaciones, acerca del papel de Francisco en la Iglesia y de sus virtudes y defectos.

El libro mejora con el viaje a Mongolia, dándole frescura hasta cierto punto, porque luego vuelve a incurrir en los mismos errores (esquematización de diálogos e incluso acartonamiento de personajes que, por sus caracteres, deberían ser potentísimos: la incredulidad y admiración que todos sentiríamos por los misioneros se ve opacada justamente por la incredulidad y admiración del narrador, que se siente artificial y reiterativa). La única parte que justifica el libro es cuando el narrador se encuentra con el Papa para consultar sobre lo que le aqueja, porque ahí es cuando se expone de verdad a una descripción certera de un personaje histórico y no una semblanza superficial. La pregunta en sí carece de importancia; de hecho, uno puede intuir lo que ha contestado el Papa, y la necesidad de esconderlo hasta el final de la historia revela una falta de tensión alarmante en un texto de estas características.

No puedo decir que no sea un libro que se lea rápido, que infunda conocimiento al lector de los mecanismos internos de cónclaves y sínodos y otras parafernalias, pero todo termina por ser tan insulso, todas las reflexiones del narrador parecen ser básicas (incluso la revelación de haber discernido a la persona que es Jorge Bergoglio y a su puesto como Papa Francisco es corta de alcance y profundidad), casi como un deber a ser formuladas porque son obvias, que la sensación al cerrar el libro es la que mencioné al principio: que ojalá otro escritor hubiese tenido el encargo (y el encumbramiento de la novela no sé si habla peor de Cercas o del Vaticano) de realizar una crónica y poder hablar con el Papa, que, guste o no su figura y la institución a la que representó, ha sido un personaje clave en estos últimos años.

Firmado: Félix

Más de Javier Cercas reseñado en ULAD: aquí


martes, 3 de enero de 2023

Malditas cubiertas: las mejores y peores de 2022

Ha acabado otro año lleno de novedades literarias y de libros que son o en su momento eran (o no) un must y comienza uno nuevo en el que nos espera más de lo mismo: miles o decenas de miles de nuevos libros que no otorgan la menor tregua ni a las librerías ni a los lectores que pretenden estar más o menos al tanto de lo que se publica. Ni siquiera en Un Libro Al Día damos abasto porque, después de todo, sólo podemos hacer 365 reseñas al año, amigues... En fin, todo esto es para explicar (y justificar) que para elaborar esta mi selección personal de las mejores y peores cubiertas (que no "portadas", por favor...  Nunca es ocioso recordarlo) de 2022, me he basado en los libros que he podido ver por ahí (ni siquiera leer) a lo largo del año; una cantidad ínfima, después de todo.  Y que, como digo, corresponde únicamente a mi propio gusto, cambiante y, a veces, contradictorio, por otra parte, no al de mis compañeros de blog, que tienen cada cual el suyo, así como cualquiera de quienes nos leen. Y ya se sabe que, para gustos, los colores... aunque también se dice que hay gustos que merecen palos ; )

Huelga decir que se trata únicamente de libros publicados en el Estado español, aunque alguno de ellos, por editoriales que no son españolas o no del todo... Además,  en algún caso se trata de una reedición, pero no publicada antes en España. He dejado fuera los cómics o novelas gráficas puesto que, en principio, partirían con ventaja.


Lo mejorcito en cubiertas de libros de 2022, según este vuestro humilde servidor:

- Neorrancios (VV.AA.) : quizá ya haya caducado la polémica, no sé, pero en tiempos recientes y al menos en España hemos asistido a cierta tendencia a idealizar en exceso épocas pasadas por parte de escritores/as u opinadores/as que por edad, no las han llegado a vivir o, como mucho, de niños. Como respuesta, también hay quien ha considerado que se trataba de la expresión de un pensamiento "regre" o "rancio" y a eso se debe la publicación de este libro colectivo, cuya cubierta sintetiza de forma magnífica, a la par que elegante, en mi opinión, las tesis de su interior.

- Sinsonte de Walter Tevis: No puede faltar en una lista de mejores cubiertas alguna de Impedimenta, así que mi elegida en esta ocasión es ésta tan exquisita, como de costumbre (sugerente y original la contraposición entre la ciudad y el bosque), de este libro de ciencia-ficción que, además, se adecua perfectamente,  hasta donde yo sé, a su contenido. 

- La Orden de John Dickie: Un libro sobre la Historia y leyenda de la Masonería necesita simbolismo, exceso, oropel y misterio; esto es, todo lo que exhibe esta estupenda y adecuada cubierta que, sin duda, no pasa desapercibida. 








- Las herederas de Aixa de la Cruz: Otra preciosa cubierta, a mi entender, que, por lo que sé, hace referencia a la trama de la novela, sin ser demasiado explícita. Me encanta el delicado contraste entre el color del dibujo y el color del ¿fruto? Ejem...lo que sea.

- Ceniza en la boca de Brenda Navarro: Tampoco he leído esta novela y, por ello, no puedo saber en qué medida 
resulta adecuada la imagen de la cubierta, pero teniendo en cuenta la sinopsis, sí que parece que esta idea de una cremallera encajada en el troquelado de un sello podría ser una metáfora interesante, sin resultar obvia. Además de ser una imagen de lo más sugerente, en sentido propio.

Visiones de fuego de María Pandiello: Los libros de La Felguera, pese a qué suelen versar sobre asuntos y personajes delincuenciales, marginales o, como es el caso, esotéricos, generalmente lucen unas cubiertas muy cuidadas y de un gusto exquisito, como la de esta Historia ilustrada de la alquimia, que no podría ser más hermosa, a la par que llamativa. Y a juego con su meno menos fascinante y espléndido interior


- Aunque no me emociona como cubierta, me permito añadir a modo de anexo (o accésit, si se prefiere), esta de Obra maestra de Juan Tallón. No hay duda, en este caso, de que la imagen o falta de ella corresponde al contenido del libro, puesto que éste trata sobre la desaparición de una obra de arte del Museo Reina Sofía. Un acierto más, que sigue la línea general de Anagrama en los últimos años, aunque, como veremos a continuación, de vez en cuando siguen alternando la cal con la arena. Porque, en efecto, querides lectores, amigues todes de Un Libre Al Díe, ya llegamos  a...

Lo peor de lo peor. Las cubiertas más feas que pegarle a un padre con los calzoncillos que llevabas en Nochevieja:

Bajar es lo peor: En contraste con la cubierta anterior, en esta ocasión Anagrama ha vuelto a una costumbre deplorable, la de colocar una foto random (por fortuna, en blanco y negro) que puede tener algo que ver, o no, con el libro. En este caso de una del fotógrafo argentino Alfredo Srur que, por más que podría ser un retrato de un personaje de esta novela de Mariana Enriquez, no resulta especialmente atrayente para su lectura (no digamos ya pasar por la caja de la librería). Para eso, que hubieran vuelto a poner al ángel caído de Cabanel y chimpún...

- El castillo de Barbazul: Tercer título de la trilogía Terra alta de Javier Cercas, la cubierta está en la línea de las otras dos: farragosa, oscura y, por tanto, más bien confusa ( las novelas, no sé). Seguro que en Tusquets lo pueden hacer mucho mejor (tampoco sería difícil), don Javier; haga un manifiesto pidiéndolo, o algo así... Seguro que más de un amigo suyo lo firmaría, y yo también.




- Ninguna herida: No pongo en duda que Laia Font sea una gran poeta y seguro que este poemario contiene versos maravillosos, pero me temo que nunca lo sabré, porque si alguna vez llego a ver este libro en una librería o biblioteca, os aseguro que no lo toco ni con un palo. Lo siento mucho, pero el resultado es horrendo.


- Batido de gato de Zigor Dewaelle: Tres cuartos de lo mismo. Una cubierta horrorosa, con esa especie de montruo multiforme, criatura mutante o lo que sea., y, para más inri, con una combinación cromática tampoco demasiado afortunada. Aunque es esta ocasión, al menos, los responsables tienen la excusa de que, por lo que cuenta mi compañero Oriol en su reseña, se trata de una novela bastante bizarra y supongo que la cubierta acompaña...

- Miles de ojos: Hablando de bizarradas, esta novela de Maximiliano Barrientos no se queda atrás y tampoco su cubierta en fealdad. Aunque aquí sí que doy fe de que la ilustración hace referencia al contenido del libro. lo que no tiene excusa posible es la anticuada composición ni lo de plantar en la cubierta la típica opinión elogiosa que se suele poner en las fajas (que para eso sirven, al menos), por más que sea de nuestra admirada Reina Mariana.

Aniquilación: El año pasado, en una entrada sobre las peores cubiertas de 2021, insinué que la más fea del año 22 podría ser la de la nueva novela de Houellebecq. Os prometo que era una broma, pero, mirad por dónde, acerté... ¿Qué narices es ese manchurrón ahí en medio, Anagrama? ¿Una salpicadura de sangre, de vómito, una diarrea galopante? ¿La masa encefálica de algún lector que ha estallado tras leer las chorradas que escribe el inefable Michel? Por favor, no nos volváis a hacer algo así en este 2023, que hasta el libro más mierder se merece un poco de cariño...


En fin, esta es mi lista, que podía haber sido más larga, pero también más corta. Dejad la vuestra en los comentarios, si os apetece y, sobre todo, os deseo un feliz año a todo el mundo lleno de buenas lecturas. Si tenéis dudas para elegirlas, acordaos siempre del único e inimitable Un Libro Al Día... Where else?

domingo, 16 de enero de 2022

Malditas cubiertas: Las peores de 2021

No existe el bien sin el mal. La luz sin la oscuridad. El ying sin el yang. El gin sin el tonic. Las reseñas acertadas sin las mías... y, por supuesto, no existe lo mejor sin lo peor... Así pues, ya sabéis lo que toca...

Lo peor de cada casa (bueno, casi):

- Hamnet, de Maggie O'Farrell. Mi primera elección quizá sorprenda a alguien, al tratarse de una novela de gran éxito y prestigio, además de que está entre mis propias mejores lecturas del 2021, pero la cubierta no me acaba de convencer, lo siento... Sigue el diseño habitual en Libros del Asteroide, con una fotografía o ilustración en blanco y negro sobre un fondo monocromo, aunque cruzado por una banda blanca para el título y la autoría. Pero, en este caso, la fotografía de una chica que representa a una de las protagonistas de la historia está encuadrada sólo en el espacio inferior, quedando libre el superior y desequilibrado el conjunto; la pobre parece mirarnos agobiada por el peso del vacío que tiene sobre su cabeza... El color elegido (ignoro con qué criterio, si lo hay), no sé si mostaza o cagalera, tampoco me resulta demasiado atrayente (lo curioso es que se trata del mismo color y diseño, aunque en ese caso con un dibujo , en vez de foto, que en Valle inquietante de Anna Wiener, y ahí sí que funciona).

- Gordo de porcelana, de David Pascual (Temas de Hoy): Alguien debió de pensar que, ya que se trataba de una novela más bien bizarresca en la que aparece gente vestida como mascotas de dibujos animados, bastaba con googlear "Imágenes Bizarre Furry Street Night" o algo así, y poner la primera foto que apareciese... (obviando, claro, que en la novela se habla de un "Gato del Espacio", no de un perro). Si la idea era sugerir en el lector un aire de cutrerío, tristeza y desconcierto, enhorabuena, porque se ha conseguido.



- Selene y los 4 elementos, de Lucía Etxebarria (autoedición): otra cubierta que parece hecha con una foto random, aunque quizá no lo sea...Quizás trate de imitar ciertas ediciones cutres de los años 70, con este tipo de fotos con mucho contraste, colores subidos, etc. Tal vez  se busque indicar que la tal Selene es una mujer de armas tomar... (perdón, prometo no volver a hacerlo). En cualquier caso, no sé hasta que punto conviene comentar que la mujer con la pistola de la foto se parece no poco a la autora y editora del libro (aunque más joven y con peluca)... La contra viene con sorpresa, por cierto.






"_Oye, que la editorial Reikiavik nos ha encargado la portada de un libro sobre mujeres bertsolaris titulado Reverso...
_¿Bertsoqué? ¿Eso qué es?
_Algo de unas vascas que recitan versos en su idioma o una cosa parecida... ¿Se te ocurre algo?
_Humm... ¿Vascas, dices? Pues ponemos a una tía con cara de flipada mirándose a un espejo, que me han dicho que allí son todas un poco rarunas...
_Vale, pero que lleve un flequillo de ésos cortado a hachazos, en plan aberchandal, como en la peli aquélla de los ocho apellidos...
_Ah, sí, qué risa, tú... Tranqui, que esto lo hacemos en un plis."

- La gran ola, de Albert Pijuan (Sexto Piso): No he leído este libro, que al parecer es una novela satírica que se ambienta durante el tsunami en el Índico del 2004 y que, según la sinopsis de la editorial, "esconde, tras su humor incisivo e irreverente, una crítica implacable a una élite indolente y voraz, y a la visión del mundo como resort", así que parece claro que el mecanismo mental que llevó a alguien a elegir esta foto para la cubierta fue el mismo que en el caso de La ciudad de la euforia, pero el resultado me parece harto diferente... En este caso, sin duda la cubierta es divertida y llamará nuestra atención desde las mesas de las librerías, pero sospecho más difícil que alguien decida llevarse el libro y menos aún pasar por la mirada inquisitiva de la cajera o cajero...

-Vestido de domingo, de David Sedanis ( Blackie Books): Un caso parecido; por lo visto, ésta es una novela autobiográfica de humor, basada en las desventuras familiares del autor... Ignoro que tiene que ver tal cosa una piedra con bujeros que recuerdan a unos ojos y boca, sobre fondo arbustivo verde, pero tampoco estoy seguro de querer saberlo.
- Uno de los géneros que más cubiertas de un gusto cuestionable han ofrecido al mundo, co una curiosa mezcla entre lo cursi y lo chabacano, ha sido siempre el de la novela romántica, aunque, ay, también en esos lugares ha habido cierta evolución (a mejor, lo que no era muy difícil) y las cubiertas con highlanders despelotados, tórridas escenas ante châteaux imitando a las del célebre ilustrador Pino y complementos masculinos dejados al desgaire sobre la mesilla, en plan 50 sombras... han quedado relegadas a la autoedición y el libro electrónico. Aún así, queda alguna editorial en papel que mantiene la tradición, como el sello Daphne, de Pàmies, en el que aún podemos encontrar despropósitos delicias como esta Dulce tentación, en la que se aúnan dos elementos incuestionables: el mozo luciendo tableta de chocolate y la supuesta caligrafía a mano, en color rosa... Morbazo picardía y romanticismo,  tándem ganador.

- Otro género en el que se tiende a menudo hacia lo colorido y abigarrado en sus cubiertas es el de la novela histórica, donde se pueden encontrar ejemplos inenarrable, aútenticas cimas de lo kitsch. No obstante, he optado para representarnos una cubierta mucho más sobria pero que me parece fallida en varios aspectos, la de ¡Pelayo!, del otrora célebre José Ángel Mañas (Esfera de los Libros). Podría aceptar (a duras penas), la supercalifragilística idea de rotular el título, ocupando toda la con letras de supuesto aire medieval; podría transigir con esos signos de exclamación que le dan un toque a lo Muchachada Nui; podría transigir con el nombre del autor inscrito en la O, cual sorpresa dentro de un huevo Kinder... Pero lo que no entiendo es por qué, si te molestas en concebir una cubierta así, dándole una importancia omnipresente al título, luego pongas de fondo una imagen desvaída del supuesto don Pelayo, como un fantasma de los tiempos altomedievales... Una cubierta conceptualmente  discutible pero que, además, se queda a medias...

- Dándole una importancia fundamental al título encontramos esta de Técnica y tecnología, de Adrián Almazán (Taugenit) Entiendo que los ensayos sesudos acostumbren a tener unas cubiertas más serias, incluso aburridas, que las novelas de humor o las eróticas, por ejemplo, es lo que dictan las convenciones,  pero aquí se han pasado de muermos formales, con ese fondo que oscila entre el gris ala de mosca y el color pizarra ( perdón, que me acabo de dar cuenta de que hay una pequeña figura en la esquina inferior derecha, como un Alma condenada a vagar por el Tártaro por toda la eternidad)... Tampico entiendo a qué viene, por detrás del título en Arial o la que sea, esa "y" imitando la caligrafía a mano... ¿"Y"? ¿ "Y" qué?


-Debolsillo ha publicado las primeras novelas de Stephen King con cubiertas de un estilo entre informal e improvisado (por no decir descuidado). Es verdad que son libros que han tenido infinidad de ediciones, así que no importa mucho, pero vaya... En el caso de La zona muerta o de It (que parece un jeroglífico de hoja parroquial), el resultado no me parece muy afortunado; en el de El misterio de Salem's Lot", no sé aún si hace daño mirarla o si es una genialidad...


- Independencia, de Javier Cercas (Tusquets): No sé ni por donde empezar con esta m... con lo que está mal en esta cubierta; por poco se ha librado de ser la peor del año, en mi opinión. Como se ve, está ilustrada con un fotomontaje sumamente confuso, en el que, sobre una cabeza masculina aparece proyectada una escena en la que un tipo (entiendo que el mismo del cabezón) está contemplando desde cierta altura una ciudad, diríjase que Barcelona... Sin leer el libro, no se sabe si está ahí con ánimo reflexivo o melancólico, pensando en tirarse desde un balcón o que se le ha olvidado dónde ha aparcado el coche y ha subido a Montjuic a ver si lo encuentra desde allí. Si la imagen ya es bastante confusa, como digo, aunque es verdad que sigue el mismo estilo que las otras cubiertas de la trilogía de la que forma parte esta novela, la cosa se agrava porque la panorámica es nocturna, por lo que resalta poco con el tradicional fondo negro de los libros de Tusquets.


- Supongo que no hace falta explicar por qué ésta es la cubierta más horrorosa de todo el 2021. En todo caso, quiero señalar que a la razón más evidente se une el detalle de que el diseñador parece no haberse dado cuenta (esperemos) de que, si la miras a más de un metro de distancia, las letras se diluyen un tanto sobre el fondo blanco, mientras que resaltan más sobre el oscuro... En fin, no sé si Aznar sacó libro el año pasado, pero es el único que podría competir con esta abominación...

Por último, resulta imposible saber qué cubierta nos aguarda como la más horrenda de 2022, pero, sin duda, ya podemos prever cual será la faja más épouvantable... ¿alguien quiere apostar?


lunes, 20 de diciembre de 2021

2021: No nos lo hemos leído todo, pero... (antiguamente conocido como Lo mejor del año)

Lo que ha leído Juan:


Koldo TOP 10 Leído en 2021 + 2 Relecturas

Mención de honor para la parte fotográfica de Vale un Potosí de Miquel Dewever-Plana e Isabelle Fougere. Dicho esto:
 
10. Humo de José Ovejero
9. No es un río, de Selva Almada
8. Simpatía de Rodrigo Blanco Calderón
7. Alguien camina sobre tu tumba de Mariana Enríquez
6. Caracas muerde de Héctor Torres
5. La canción de NOF4 de Raúl Quinto 
4. Contra vosotros de Mercedes Soriano
3. La última niebla / La amortajada de María Luisa Bombal
2. Nuestra parte de noche de Mariana Enríquez (Juan: no te reto a duelo porque en el fondo te tengo cariño)
1. Los galgos, los galgos de Sara Gallardo

Las dos mejores relecturas del año: Caballos desbocados de Yukio Mishima y Ampliación del campo de batalla de Michel Houellebecq.
 
Actualización de última hora: La Capilla Sixtina. Relato de una obra maestra

Montuenga:

Lo mejor que he leído este año:

Ficción:


No ficción:

Y lo peor:

Ficción:

  • Novela decepcionante de autor prestigioso: Muerte de Sevilla en Madrid de Alfredo Bryce Echenique.
  • Volumen de relatos que abandoné por indigesto para la mentalidad actual: Pájaros de fuego de Anaïs Nin.
  • Texto de auto ficción más anodino: El sistema del tacto de Alejandra Costamagna.

No ficción:

  • El más flojo e inconexo (Sin género definido): Devoción de Patti Smith.
  • Un testamento vital decepcionante: Gratitud de Oliver Sacks.
  • Biografía peor documentada: La virgen roja de Fernando Arrabal.
  • Autobiografía más tópica y repetitiva: El lugar de Annie Ernaux.

Carlos Bookboard 2021:
Como siempre, y como es bien lógico, ha habido algunas cosas algo decepcionantes, pero para qué darles más publicidad. Bastante tienen con haberles hecho un hueco.


Marc Peig:


Oriol Vigil:


Beatriz Garza:


Francesc Bon:

Otro año en que defraudo hasta mis peores expectativas, leyendo poco, tarde y mal. O a lo mejor es la cosa esta del mercado, vendiendo la moto de modo tan constante y repetitivo, que me refugio en lo conocido, temeroso del fulgor que desprenden los actos promocionales y las fajas. 
Así que:
  • Libro del año - por su modestia y por su panorámico alcance casi involuntario: Anna Ajmátova, de Eduardo Jordá - o como cubrirlo todo - ficción, historia, crónica, crítica, poesía - en unas cuantas páginas. 
  • Medalla de plata, ex aequo Rafa Lahuerta Yúfera: Noruega, o cómo gestionar el aire nostálgico con elegancia y sin sonarse los mocos. Y un 10 absoluto por su enorme valentía. Y Jordi Amat: El hijo del chófer que, aparte del orgullo intrínseco de mostrarse contestatario con el statu-quo, es un inmenso ejercicio de periodismo crítico, que empezaba a parecer un oxímoron.
  • Pelotón - demasiados y demasiado dispersos, algún ensayo muy disfrutable en su momento, pero algo ligero y, por lo tanto, no siempre memorables como para fortalecer las convicciones, así que me ahorro las menciones, perdonen los afectados.
  • Rezagados - un nutrido grupo de lecturas para cubrir el expediente, que incluyen alguna tenue decepción: Revancha tampoco es la obra de madurez de Kiko Amat, El teatro de Sabbath me tuvo demasiadas páginas preguntando por Zuckerman, y sigo sin comprender como, al margen del voyeurismo social, se ensalza tanto el valor de Valle inquietante o de Mi año de descanso y relajación, que me parecieron, ambas retratos de una sociedad o de un mundo ajeno y casi elitista.
  • Descalificado por tramposo (y por pesado) - Casi que voy a tirar la toalla con Javier  Cercas, que en Independencia demuestra que está tan obstinado en usar sus libros para restregarnos sus rancias quejas ideológicas que se ha olvidado de interesar a sus lectores, gustarles o aportar algo relevante. Así que le enseño amablemente la puerta de salida. Adeu siau.
  • Propósitos para 2022: más tiempo para alternar re-lecturas (no reseñables, ay) con algo que mitigue mi encasillamiento.

Santi (que ha leído este año menos que nunca pero aun así no ha ido mal):

Tres textos autobiográficos imprescindibles:

Cuatro novelas sobre la memoria (individual o colectiva):
 
Tres libros que te reconcilian con el mundo y con la humanidad
 
Cuatro libros de terror

Un clásico que tenía pendiente: La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. LeGuin
 
Un libro que leí porque, en fin, alguien tenía que hacerlo: Feria de Ana Iris Simón

También leí pero no me animé a reseñar: Tú también vencerás, de Jose||González; Días de euforia, de Pilar Fraile; Causas naturales, de Claudia Hernández.



NOTA FINAL:
Queridos lectores: podéis enviar vuestras listas al correo del blog: unlibroaldia@gmail.com. A finales de enero publicaremos una entrada con todos vuestros correos (indicad, por favor, si se puede mencionar vuestro nombre al publicarla).