jueves, 27 de agosto de 2026
René Araya: Noche de los cristales rotos
jueves, 30 de octubre de 2025
Colaboración: A la intemperie, de Roberto Bolaño
Año de publicación: 2024
Valoración: Interesante (para completistas)
Seguramente pensarían ustedes que ya no quedaba ningún escrito de Roberto Bolaño por publicar. Craso error. Debolsillo, dado el seguimiento que tienen las novelas del escritor chileno en nuestro país, se ha preocupado de saciar las necesidades de los “bolañistas” publicando un volumen titulado A la intemperie.
En este caso, no nos encontramos con una nueva novela inédita, puesto que a estas alturas los baúles están vacíos. Se trata de un volumen que recopila los artículos, columnas y reseñas que publicó Bolaño desde los años 70 hasta poco antes de su muerte. También se recogen prólogos a obras de otros autores y algunas conferencias y discursos.
Con estos antecedentes, como ustedes fácilmente comprenderán, el interés que pueda suscitar esta obra es muy relativo. La temática es muy dispersa y el estilo varía mucho entre los distintos escritos puesto que pertenecen a épocas muy dispares, por lo que la coherencia general de la obra brilla por su ausencia.
En este sentido, quizás no resultan especialmente atractivos tantos relatos sobre ambientes y personajes de Blanes, su lugar de residencia, ni tampoco los numerosísimos artículos dedicados a autores chilenos que no son conocidos por estos pagos, pero lógicamente hay que situarlos en el contexto de los medios informativos, especialmente el Diari de Girona y Las Últimas noticias de Chile, en que fueron publicados.
Mucho más interesantes son los artículos en los que habla de literatura. Aunque debe quedar claro que no son críticas literarias ni artículos de opinión. Bolaño introduce sus valoraciones, principal aunque no exclusivamente, de escritores españoles e hispanoamericanos, donde desgrana sus filias y fobias personales, con las que el lector podrá estar o no de acuerdo. El autor chileno ensalza entre los autores españoles a Javier Cercas, Javier Marías o Vila-Matas y nos recomienda encarecidamente que si nos gustan los cuentos “un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Lo repito una vez más, por si no ha quedado claro, a Cela y Umbral ni en pintura”. Y poco más adelante concluye que como cuentista “con Poe tendríamos de sobra”. No creo que Harold Bloom estuviera de acuerdo.
En cuanto a la literatura hispanoamericana deja claramente de manifiesto su predilección por los autores argentinos, especialmente Borges y Cortázar, y en cuanto a la literatura chilena, sobre todo destaca a Huidobro y Nicanor Parra, a los que dedica varios artículos. En cuanto a fobias, aquí queda su valoración de Isabel Allende: “su literatura es mala, viva, pero mala”.
En fin, un volumen que puede resultar útil para completistas a los que les guste coleccionar todo lo publicado por Bolaño, pero prescindible para todos los demás.
Firmado: José Miguel Martínez
Otras muchas obras de Roberto Bolaño reseñadas en ULAD: aquí
miércoles, 24 de septiembre de 2025
Alia Trabucco Zerán: Limpia
jueves, 10 de julio de 2025
Paulina Flores: La próxima vez que te vea, te mato
Año de publicación: 2025
Valoración: Entre recomendable y está bien
Una historia de amor sin moraleja.
Cada vez que leo autoficción, recuerdo el documental de Barbet Schroeder The Charles Bukowski Tapes. En uno de los episodios, un amigo le reclama a Bukowski haberlo retratado como un borracho violento en uno de sus cuentos, mientras que él mismo se mostraba como un ser magnánimo. “Fue completamente al revés”, le increpaba su amigo. Bukowski respondió tranquilo, como si fuera una obviedad: “En mis historias, yo siempre soy el héroe”. Creo que tenía razón. Leer autoficción (y ni hablar de escribirla) es un acto de fe. Bajo esas condiciones, veo innecesario considerar a la autoficción como una categoría independiente; llamémosle, simplemente, ficción.
En La próxima vez..., Paulina Flores nos cuenta la experiencia de Javiera (sería muy avaro de mi parte no derle el lugar de alter ego) como inmigrante chilena en Barcelona, primero como estudiante, luego como desempleada indocumentada. Además de lo que cabría esperar (choques culturales, aislamiento, nostalgia, etc.), se nos presenta una historia de amor. Pero amor amor, de esos que acaban en tragedia y muerte; ya saben de cuál. No se trata solo de un amor a la antigua: Javiera incursiona en el poliamor, lo cual, considerando que proviene del tercer mundo católico, resulta una aventura destinada al fracaso. Además, se relaciona con un catálogo de personajes, cada uno más extravagante que el anterior, lo que enriquece su mundo con ideas profundamente contrastantes respecto a su vida anterior.
La novela es breve, entretenida, e incluso tiene momentos reveladores. Es la segunda novela de Flores y, aunque se nota su juventud (referencias a la cultura pop millennial, reflexiones propias de una novela de formación, un tono desenfadado), también revela una escritura madura, aunque aún no se logre distinguir un estilo propio. (Por alguna razón, en la descripción del libro se lee “una voz a medio camino entre Violeta Parra y Bad Bunny”; no sé si eso es bueno o malo).
Por último, quisiera mencionar algunos reparos:
1. Entiendo que cada quien descubre el mundo a su manera y a su debido tiempo, pero esperaría que una protagonista inmadura, impulsiva, que descubre el mundo y el amor pasional, fuese una adolescente o una joven en sus veintes. Que la protagonista tenga 31 años me resultó un tanto anticlimático. Además, se relatan aventuras de secundaria, lo que deja un hueco en el curriculum de más de diez años (supongo que la escritora estaba demasiado ocupada con los estudios y el trabajo como para que le ocurriera algo interesante en ese periodo).
2. A falta de un mejor adjetivo en español, la trama me resultó, por momentos, demasiado edgy: pasiones exaltadas, intentos de asesinato y suicidio que rebasan mi gusto personal.
La próxima vez que te vea, te mato es una novela visceral más que confesional, que se mueve entre el drama amoroso y la búsqueda de identidad. Aunque su protagonista y sus decisiones pueden generar cierta resistencia, Flores logra construir una voz narrativa potente y honesta. Puede que no todos (digase yo) se identifiquen con el torbellino emocional que atraviesa Javiera, pero pocos quedarán indiferentes ante la intensidad con la que se cuenta su historia. Una apuesta arriesgada, con sus aciertos y excesos.
lunes, 17 de marzo de 2025
Padres de libro: Literatura infantil de Alejandro Zambra
Durante siglos la literatura ha evitado el sentimentalismo como a una peste. Tengo la impresión de que hasta el día de hoy muchos escritores preferirían ser ignorados antes que correr el riesgo de ser considerados cursis o sensibleros. Y es verdad que, a la hora de escribir sobre nuestros hijos, la felicidad y la ternura desafían nuestra antigua y masculina idea de lo comunicable. ¿Qué hacer, entonces, con la satisfacción gozosa y necesariamente bobalicona de ver a un hijo ponerse de pie o comenzar a hablar?
miércoles, 16 de octubre de 2024
Roberto Bolaño/A.G. Porta: Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce. Diario de bar
Año de publicación: 1984.
Valoración: bastante recomendable
miércoles, 9 de octubre de 2024
Carlos Droguett: Eloy
Año de publicación: 1960 (la versión definitiva es de 1982)
Valoración: Muy recomendable
Lo primero que me vino a la cabeza al leer la contracubierta de Eloy fueron Ramón Saizarbitoria y su breve y magnífico Ehun metro. Las últimas horas de un fugitivo, sumergiéndose en los recuerdos de lo vivido, resultaban una premisa demasiado familiar, ¿verdad?.
Dándole una vuelta más, pensé en Proust, en Faulkner, en Joyce, en Woolf y compañía. Porque, en realidad, todo está inventado desde hace tiempo y lo que queda es ir haciendo pequeñas modificaciones o variaciones que, todo hay que decirlo, a veces pueden superar al original.
El caso es que Eloy es uno de esos casos en los que la "copia" tiene un nivel tan alto que no estaría de más situarlo a la altura de sus predecesores.
Como apuntaba en el primer párrafo, Eloy cuenta las últimas horas de un fugitivo que se halla cercado en una finca situada en el campo chileno. Lo que eleva esta novela a la categoría de "Arte" es cómo narra Droguett esas horas: su utilización del flujo de conciencia, su prosa poética y torrencial (cadencia, vocabulario, ritmos, reiteraciones...), la construcción de una atmósfera oscura y opresiva, la combinación de planos temporales y espaciales, la alternancia de la primera y la tercera persona, merced a un narrador que penetra en la vida y pensamientos de un Eloy que se mueve en esas horas en la soledad y en la vaciedad infinita de una noche que condiciona el carácter obsesivo y casi alucinatorio de la narración, etc.
¿Hablamos entonces de la forma sobre el fondo? Podría ser, pero más me inclino, en este caso, por la forma al servicio del fondo. Porque Droguett podría haber optado por una narración más o menos lineal y convencional que nos llevara a esas horas finales de Eloy, pero esa linealidad quizá no hubiera sido suficiente. Eloy no es un personaje "plano" y, por tanto, el autor ha de trazar un retrato que, más que una fotografía clara y perfecta, sea un puzzle descolocado que el lector deba ir ordenando. Para ello, opta por diferentes "ángulos", por cuatro momentos de su vida que le definen como ser humano en el que conviven violencia y sensibilidad, oscuridad y esperanza: el primer encuentro con su pareja, la revelación que le impulsa al crimen, una matanza que lleva a acabo con su compinche Sangüesa y su primera huida de la policía.
Pero el retrato estaría incompleto si solo nos fijáramos es esos momentos: hay una serie de acciones y elementos muy presentes en la novela y que, en ocasiones, hablan por sí solos del personaje. Así, un perfume de violetas, la visita a una peluquería, los caballos, etc son perfectas metáforas de lo que Eloy es o intenta ser.
Decía con anterioridad que todo está inventado desde hace tiempo y lo que queda es ir haciendo pequeñas modificaciones o variaciones. En el caso de Droguett, creo que lo que le diferencia de autores citados con anterioridad es la introducción de elementos sociales y de corte más o menos existencialista. Las referencias al origen social de Eloy, a la situación del campo chileno o la alienación del hombre son numerosas. Sirva como ejemplo:
Dios no hizo las casas, las criminales ciudades llenas de humo, los hombres llenos de humaredas, solo las tierras solas, los bosques limpios, las montañas y los ríos desnudos, para subir por ellas, para irse por ellos, el hombre tiene miedo, fatal e inmejorable miedo y se encierra en estas cajas horribles y finales, sin aire, sin sol y sin salida, aunque tengan puertas, en las ciudades enfermas que te enferman.
Creo que con este párrafo podéis haceros una idea del estilo de Droguett y de Eloy. No es un libro "fácil", decir lo contrario sería mentir, pero sí que es un libro altamente recomendable, tanto por su estricto valor literario como por lo que supuso de introducción de la "modernidad" en la literatura hispanoamericana. No olvidemos que Eloy fue escrita en 1960 y, por poner algún ejemplo, La ciudad y los perros data de 1962, El obsceno pájaro de la noche de 1970, etc. Por apuntar, vaya.
P.S.: Voy a tener que releer Todas esas muertes. Un "entre está bien y recomendable" se me antoja algo escueto, visto lo que me han gustado los otros dos libros de Droguett que he leído.
También de Carlos Droguett en ULAD: Todas esas muertes y Patas de perro
miércoles, 21 de agosto de 2024
Roberto Bolaño: Nocturno de Chile
Año de publicación: 2000
Valoración: Muy recomendable
La larga noche, insomne y febril, del cura Sebastián Urrutia es también una reivindicación y una penitencia. La vigilia del sacerdote, en lo que no está claro si pueden ser sus últimos estertores, es un denso repaso de episodios esenciales de su vida adulta. El enfermo, debilitado pero clarividente, va engarzando recuerdos desde que conoció al famoso Farewell, crítico literario como él mismo, una fiesta en la hacienda con presencia de Neruda, el itinerario por Europa para aprender técnicas de conservación de las iglesias, anécdotas, o viejas historias del pintor guatemalteco que se dejó morir de inanición en París, o del zapatero que proveía al emperador de Austria-Hungría.
Los relatos ajenos, algunos de cierto tono borgiano, se cruzan con experiencias propias, siempre salpicados de elementos desconcertantes, muy puntuales pero bien visibles. El narrador no llega a interpretar esos momentos, simplemente los expone, porque su posición es siempre pasiva, es alguien que asiste a las situaciones desde una especie de inocencia primordial, se sorprende pero parece no entender, es una especie de alma pura que solo ve y cuenta. Quizá es la fiebre. Queda descolocado ante los campesinos que parecen emerger de un mundo desconocido para encontrarle en su paseo, no atribuye significado a las prácticas de cetrería para ahuyentar a las palomas, ni comprende el porqué del monumento en el que el zapatero invierte su fortuna ni el motivo por el que queda abandonado y destruido. Bolaño espera que todo esto lo vaya registrando el lector y sacando consecuencias, porque el padrecito parece al margen de todo. Lo ve, lo conoce pero no deduce nada de ello, tampoco lo busca.
Lo mismo pasará cuando el golpe de Estado acabe con la democracia. Urrutia es de derechas, sí, del Opus Dei que colaboró activamente con los sublevados, pero por encima de todo sigue sintiéndose crítico literario y un poco poeta, no tiene inconveniente en ensalzar a escritores desafectos a los golpistas, pero tampoco se muestra especialmente intimidado, ni entusiasmado, cuando sus contactos con la dictadura son ya directos e incuestionables. Parece vagar por una frecuencia diferente y ni siquiera cuando conoce hechos reales parece conmoverse demasiado.
Es quizá el retrato perfecto de ese tipo de individuo incapaz de sentir la culpabilidad, enfrascado en su propia realidad, a veces sorprendido por lo que le llega del exterior, pero que se considera un objeto, alguien que asiste a un fenómeno meteorológico que no es responsabilidad de nadie, que simplemente ocurre.
Es muy convincente la narración de Bolaño, no necesita de trucos narrativos para levantar un relato sólido que no da respiro, con un ritmo constante y una prosa tan limpia como contundente. Cuenta, sugiere, deja asomar pistas, explica a veces, todo con una fluidez que brota con toda naturalidad, como algo que no necesita ser repensado ni corregido. Es un dibujo crudo de un episodio difícil de la historia chilena, pero también una reflexión de país y, sobre todo, al menos así lo veo yo, de cierta actitud ante la vida, llena de matices, que ni inculpa ni exculpa, el punto de vista de quien se sitúa en la orilla y asiste al discurrir de las cosas sin plantearse siquiera si él mismo tiene algo que ver con ellas. Una figura que se reivindica en su dudosa inocencia y que encuentra su penitencia al verse absorbida y centrifugada por la Historia.
Casi todas las obras de Roberto Bolaño reseñadas en ULAD: aquí
domingo, 11 de agosto de 2024
Benjamín Labatut: La piedra de la locura
Año de publicación: 2021
Valoración: recomendable
Pues menudo reseñador estoy hecho: tan de espaldas a las novedades que debo enterarme con varios meses de retraso (en la era de Internet: una eternidad y media) del revuelo que hay con este escritor chileno. Primera referencia suya, la reseña de Koldo de MANIAC, que se me pasa algo por alto en medio de tanta vorágine y hace muy poco la de Un verdor terrible, y, en el colmo de la originalidad oportunista, aprovecho el relajamiento del verano para zamparme, en apenas un par de semanas, sus tres referencias para Anagrama que parecen constituir el corpus de este joven escritor chileno con apariencia de estrella del rock.
De hecho mi desvergüenza ya es absoluta, pero, público que nos lee, 42 grados son demasiados para vencer la pereza y desisto de publicar comentarios endogámicos en las acertadas reseñas de Koldo y me limito a suscribir el colofón de una de ellas: esperamos a Labatut en otro registro una vez ha demostrado su solvencia en este curioso género que (¿por dónde anda Jean Echenoz?) cuenta con algún precedente quizás no tan directo pero cuesta definir: ¿ficción no ficcional divulgativa con alguna pretensión polémica? (en adelante FNFDCAPP). En todo caso, otro de esos escritores que, a pesar de algún pequeño truco algo tramposo, hay que leer, pues Labatut se las apaña no sólo para ser contemporáneo en su estilo, en su desparpajo, sino que también rezuma referencias clásicas no solo en el ámbito científico sino también en el literario. De hecho, la primera mención en este breve La piedra de la locura es Lovecraft y esto ya muestra un poco el motivo de que estos dos artículos no encontraran acomodo en sus otros libros.
El ámbito científico es diferente y aquí no estamos metidos ni en física ni en matemática e incluso el tono es más comedido: Labatut no emplea el gatillo que tanto fascina en sus obras. No hay especulación vivencial y sí testimonio directo que abarca - aparte de la mención a otro grande como Philip K. Dick - desde la revuelta de Chile de hace unos años hasta cuestiones más prosaicas que, curiosamente, apuntan en dirección oblicua a sus otras obras y confirman cierta sensación - agradable, por supuesto - de contextualización, de obra en progreso. A seguir exhaustivamente.
Todos los libros de Benjamín Labatut reseñados en ULAD: aquí
miércoles, 7 de agosto de 2024
Alicia Fenieux Campos: Extintas
Idioma original: Español
Año de publicación: 2023
Valoración: Recomendable
Cinco relatos escritos para no olvidar a las mujeres que pudimos ser componen este breve y recomendable Extintas de la chilena Alicia Fenieux Campos. Mujeres de edades variadas pero siempre sometidas al peso de convenciones, prejuicios, recatos o imposiciones, si bien siempre intentando superar, de una forma u otra, la situación en la que viven.
Abre el volumen Guillermina, mujer de unos 40-45 años y que parece una copia de tantas otras. Un renacimiento, desubicaciones y recelos protagonizan un relato, sin más, "agradable" de leer.
Sube el nivel La abuela Yaya, un relato más impactante y más atrevido en lo formal en el que quiénes somos y quiénes parecemos ser, junto con las culpas heredadas, ocupan el lugar central.
Insiste la autora en jugar con los dualidades y mundos diferentes en Marianela, relato protagonizado por una adolescente de 16 años que viene a ser un cuerpo extraño rodeado de "gente bien". Es un relato de corte iniciático en el que la búsqueda de un sentido de pertenencia y el miedo a la diferencia juega un papel primordial.
Conchita me resulta algo menos interesante. La toma de conciencia de una dependencia, en cierto modo autoimpuesta, supone el punto de ruptura de un relato que me deja con sabor de boca algo agridulce, por algunas posibilidades inexploradas que parecen quedar por el camino.
Cierra Yasna Negrete Negrete, relato de corte circular en el que la autora hace gala de un humor negro que ya apuntaba levemente en relatos anteriores y que sienta de maravilla a un relato sobre el deseo de pertenencia y de huida de un pasado más o menos oscuro.
En resumen, Extintas es un conjunto de textos de corte realista con los que Fenieux Campos traza el retrato, sin maniqueismos ni discursitos fáciles y con buenas dosis de humor, de unas mujeres fuertes (pese a estar jodidas) que tratan de abrirse camino en un Chile y en un mundo dual.
domingo, 2 de junio de 2024
Benjamín Labatut: Un verdor terrible
martes, 14 de noviembre de 2023
Benjamín Labatut: MANIAC
viernes, 13 de octubre de 2023
Alejandro Zambra: Poeta chileno
Idioma original: español
Año de publicación: 2020
Valoración: muy recomendable
Hacía tiempo que no leía a Zambra y, entre el marasmo de recuerdos propio de cierto tipo de lector caótico/compulsivo, me costaba recordar (aunque sí recordaba que sus libros los publicaba Anagrama, va a resultar que tengo memoria visual) si lo que había leído era novela corta o colección de relatos. Sé que eran tomos no muy voluminosos, pero no pasaba de ahí. En todo caso, cuando un autor así publica una novela de más cuatrocientas páginas, parece que se decida a presentarse a otro nivel. Ya no digamos con un título así, que, llámadme obseso, desprende bolañismo por doquier. Cuestión zanjada con elegancia, por supuesto que Bolaño es mencionado en algún punto, concretamente su novela Nocturno de Chile (incomprensiblemente no reseñada en este blog). No es que Zambra necesitara una puesta de largo, pero parece ser que esa percepción es común, y esta novela cuenta en su lanzamiento con una acogida crítica unánime y un ensalzamiento merecido al que voy a unirme.
Primero: el estilo de Zambra. Dinámico, contemporáneo, poco proclive a los devaneos líricos pero curiosamente poético en su profundidad esquemática. Las palabras precisas, incluso cuando se elucubra. Una escrupulosa elección de los términos, de las progresiones. Un elemento clave para que la novela sea a la vez ligera en su recorrido y densa en su percepción. Aunque sea una novela con enormes saltos temporales (que excita al lector, que puede preguntarse en todo momento qué ha pasado en esos intersticios), la linealidad temporal no se arrastra hacia evocaciones nostálgicas, hacia páramos donde (cuando la poesía es la protagonista constante entre bambalinas) uno pudiera simplemente sentarse a rememorar y perderse en ese recuerdo, pero de eso no se trata aquí.
Segundo: la trama. Lejos de trucos o pirotecnia, todo es normal y asequible. Gonzalo, joven adolescente, inicia relación de iniciación con Carla, compañera de conciertos, de estancias en habitaciones oyendo discos. Chile, entendemos, en los momentos tardíos de la dictadura de Pinochet, y es ahora que hace unos días que acabé el libro pienso si esas parejas ausentes no son trágicos esbozos que evocan fantasmas de distintas gradaciones (exilio, encarcelamiento, desaparición). Gonzalo vive con su madre y quiere ser poeta, está decidiendo qué va a estudiar, Carla aparece en su vida y en esa primera parte (glorioso título, Obra temprana), Gonzalo define su existencia y su terrible vocación. Pasados unos años, el reencuentro. Carla tiene un hijo de una relación, León se llama el padre y Vicente el hijo, niño al que Gonzalo, obsesionado con la fealdad de palabras como padrastro o poetrasto, acoge con dignidad, con entusiasmo, con una actitud que le eleva como persona. Pero es poeta, y eso significa precariedad, escasez de recursos. Mucho más tarde, Vicente resurge. Es un poeta de falsa segunda generación que se reencuentra con Gonzalo y que ya es un joven que tiene una aventura algo desestructurada con Pru, una periodista norteamericana que ha aparecido casi por azar para hacer un artículo, sobre nueva poesía chilena, para una revista. Prodigioso pretexto para entregar (a través de una serie de entrevistas) una divertida serie de personajes.
Suficiente para que Zambra esboce una semblanza que aglutina país, profesión, generación, una especie de perspectiva universal de ejecución sublime donde nada sobra y todo se disfruta y se degusta.
También de Alenandro Zambra en ULAD: Aquí
lunes, 11 de septiembre de 2023
2*1: Pisaremos las calles nuevamente de Vivian Lavín y Presente de Salvador Allende
Idioma original: Español
Año de publicación: 2015
Valoración: Muy recomendable
"Pisaremos las calles nuevamente" es el título de la edición española ("Mujeres tras las rejas de Pinochet" fue el título original en Chile) de este libro en el que la periodista Vivian Lavín recoge y reconstruye el testimonio de tres mujeres que fueron encarceladas por su participación, de diversas formas y en distintos grados, en actos y acciones contra la dictadura pinochetista.
Desde su infancia hasta su reincorporación a la vida fuera de prisión, el texto recorre el proceso de toma de conciencia, ingreso, caída, torturas, prisión y libertad de Valentina, Gina y Elizabeth. Como comenta la propia Valentina, se trata de descubrir, a través de la relectura de mi historia, los matices, en las aproximaciones al quién soy y al por qué estoy donde estoy.
Más allá del innegable valor testimonial del texto, creo que el principal interés del mismo reside en su valor histórico.
Por supuesto que la lectura más íntima y personal de las vidas de sus protagonistas, ya sea en lo referido a la vida en clandestinidad, a las vejaciones y torturas a las que fueron sometidas o a la autogestión de la vida carcelaria y la fuerza que demostraron en prisión, posee una potencia terrible, pero ya digo que una lectura más o menos histórica se hace imprescindible, en especial para un lector español. Por una doble vía, además:
1. Porque son innegables las similitudes entre las "modélicas" transiciones españolas y chilenas, porque la invisibilización / demonización de ciertas luchas y personas que participaron en ellas son injustificables, porque desmemoria y olvido han de ser reparados (¿qué porcentaje de madrileños desconoce (y/o pasa de conocer) que en la actual sede de la Comunidad de Madrid se situaba la Dirección General de Seguridad, uno de los principales órganos represores del franquismo?), porque la impunidad de jerifaltes chilenos y españoles debe ser, como mínimo, recordada, etc.
2. Porque "Pisaremos las calles nuevamente" es un recorrido por la historia política de América Latina de los últimos 50-60 años, con sus avances y retrocesos, con sus vanguardias e injerencias, con toda su carga de violencia y muerte, dolor y cicatrices, silencios y gritos desgarradores a cuestas.
Pero el texto posee además un valor literario que no podemos obviar. La autora no se limita a "transcribir" los hechos narrados por sus protagonistas sino que los acompaña de notas de prensa, documentos e informes de Comités, lo que situarlos en contexto, y pone, además, eso hechos en relación con la su experiencia de la autora, ayudando así a su extrapolación a otras gentes.
En fin, texto altamente recomendable como ejercicio de memoria en unos tiempos en los que parece que esta es demasiado selectiva.
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Idioma original: Español
Año de publicación: 2008
Valoración: Muy recomendable
Completamos la doble reseña con está pequeña recopilación de discursos del Compañero Presidente compuesto por siete textos con fecha entre 1965 y el 11 de septiembre de 1973.
El único discurso que se incluye en el volumen y que tiene fecha anterior al triunfo electoral es la Carta de petición de cese masónico y en él se dejan ver los preceptos que guiarán su actividad política.
Estos preceptos serán desarrollados es los posteriores discursos y se concretan en una serie de medidas orientadas a logro de la segunda independencia del país, la independencia económica. El término de los monopolios, la reforma agraria, la nacionalización del crédito y de los sectores estratégicos serán los pilares sobre los que el gobierno Allende tratará de construir una nueva economía y serán la excusa utilizada por oligarquías y potencias extranjeras para justificar el Golpe.
Llama la atención en los discursos la toma de distancia respecto a Cuba o la URSS, a pesar de la solidaridad y afecto mostrados con aquella, la insistencia en el respeto a las formas democráticas y parlamentarias y las críticas a los revolucionarios de salón (me voy a abstener de hacer referencias a la actualidad española).
Mención especial merecen las alocuciones dirigidas la mañana del 11 de septiembre de 1973 al pueblo de Chile. Uno podrá estar de acuerdo o no con las ideas de Allende, podrá ser rojo o azul, colorado o blanco, pero si tiene algo de sensibilidad las palabras de Allende deberían ponerle la carne de gallina. Emocionantes, intensas, certeras, poseedoras de una trágica belleza...
Pero más allá de lo anterior, los textos incluidos en esta compilación hablan de un período histórico fundamental en la formación sentimental de los que ya tenemos una edad, de los anhelos de un pueblo y, sobre todo, de la inevitabilidad de una lucha a través de la cual la humanidad avance para la conquista de una vida mejor. Porque la Historia es nuestra y la hacen los pueblos.
viernes, 1 de septiembre de 2023
Varios Autores: Jornadas Homenaje Roberto Bolaño
Idioma original: español
Año de publicación: 2005
Valoración : OnlyFans
A ver, que cada uno se busca las visitas como uno buenamente puede. Y lo cierto, es que, tras el repaso y exhaustivo aprovechamiento de los cajones perdidos, apenas unos lustros que ha llevado la cosa, me ha dado por ponerme la capa de hooligan literario (especie en extinción) y comprobar si tenemos toda la obra del genio chileno cubierta, que sería lo justo pues casi podría decirse que es la última figura literaria de un cierto renombre que, aunque la visita de la parca haya tenido que mediar, ha sido capaz de remover un poco las aguas.
Y, a veces, ese remover de aguas solo puede hacerse al viejo estilo. Críticas entusiastas provenientes de diversos ámbitos (no siempre del carcomido sector académico, perpetuamente ensombrecido por las justificadas sospechas de endogamia). La figura de Roberto Bolaño, quizás por la eterna nostalgia del Boom, pero seguramente por su desbordante talento y la obvia entonación contemporánea de sus temáticas, se prestó a ello. Y este libro, que ya os avanzo que es difícil de ubicar, recoge las participaciones (no todas, hay alguna sonora elusión) en unas Jornadas de Homenaje al escritor, un evento que, apenas unos años después, se nos antoja casi inconcebible, pues la abulia y el desencanto han larvado de forma tan implacable el sector editorial, en especial el centrado en la narrativa de ficción, que juntar a más de unas docenas de personas para debatir sobre la obra de un escritor de primera línea, parece tan descabellado que no voy a entregarme a comparaciones con el poder de convocatoria de otras manifestaciones culturales, que no tengo ganas de engancharme a los somníferos.
A la fuerza este es un artefacto para incondicionales, y casi que me perdonaréis que esta reseña desganada y acomodaticia se centre más que en su contenido – que incluye no pocas agradables sorpresas, como la presencia de una entrevista que solo encontraréis aquí, y por supuesto cuenta con los inevitables estudios de profundidad basados en la intertextualidad, la cohesión y los pasadizos secretos que comunican toda su obra y su galería de personajes -, me centraría en la incuestionable sinceridad de los participantes, que se comportan, cosa inconcebible hoy en día, como fanáticos de grada de cualquier universo paralelo, y uno no puede más que contagiarse de esa ciega rendición y lanzarse a donde sea para revisar la obra y rebuscar esos placeres añorados que, por lo que se intuye, el chileno fue de los últimos seres capaces de procurarnos.
martes, 2 de mayo de 2023
Patricio Jara: El mundo abajo
Idioma original: Español
Año de publicación: 2022
Valoración: Bastante recomendable
Siete relatos, levemente interconectados a través de personajes más o menos secundarios, y unos cuantos "interludios" componen este "El mundo abajo" del chileno Patricio Jara, libro que, en términos generales, podríamos calificar como sombrío ya que está dominado por soledades, muertes y experiencias que van de lo trágico a lo terrorífico, entendido esto en el sentido psicológico del término.
Abre el volumen "Iremi", relato narrado en primera persona que va oscureciéndose a medida que avanza, que juega con los espacios vacíos pero que deja con ganas de algo más.
"Todo se llena de agua", en cambio, me parece absolutamente brillante. Una muerte extraña y una doble inmersión (en el mar y en la mente de uno mismo) para hablarnos del miedo a lo invisible y de la angustia paralizante. Un relato muy bien construido, que juega con la imagen del buzo y que deja un gran sabor de boca.
"Estuario" también parte de una imagen cuanto menos llamativa. Un río que surca el desértico norte chileno y que arrastra en su cauce restos, cadáveres, pasados, etc.
"Una fábula hardcore" vuelve a subir el nivel gracias a su estructura circular y a su adictiva combinación de rencor, venganza, culpa y arrepentimiento.
"Jeff Hanneman" nos muestra a un tipo extraño y solitario en un viaje medio alucinado / alucinógeno en pos de una guitarra.
"Búfalo", por su parte, es el relato más "abierto" y bestia, al menos por lo que se puede intuir. Historias truculentas y violencias y abusos variados en un ambiente medio apocalíptico de coches destrozados y chabolas.
Cierra "Frontschwein", el más breve de los 7 y el único que se sale de los escenarios espaciotemporales del resto del libro al trasladarnos al norte de África en plena SGM. Allí, muerte y destrucción, pero también pequeños lugares para la vida.
Dicho esto, la impresión global final es positiva. "Todo se llena de agua", "Una fábula hardcore" y "Búfalo" tienen un gran nivel y se elevan por encima de los otros 4 relatos (que en términos generales diríamos están bien / recomendable), lo que deja la valoración final en un bastante recomendable más que merecido.
lunes, 20 de febrero de 2023
Pedro Lemebel: Tengo miedo torero
Retazos de una errancia prostibular por callejones sin nombre, por calles sucias arrastrando su entumida «vereda tropical». Su son maraco al vaivén de la noche, al vergazo oportuno de algún ebrio pareja de su baile, sustento de su destino por algunas horas, por algunas monedas, por compartir ese frío huacho a toda cacha caliente. A todo refregón vagabundo que se desquita de la vida lijando con el sexo la mala suerte. Y después un calzoncillo tieso, un calcetín olvidado, una botella vacía sin mensaje, sin rumbo, ni isla, ni tesoro, ni mapa donde enrielar su corazón golondrino. Su encrespado corazón de niño colibrí, huérfano de chico al morir la madre. Su nervioso corazón de ardilla asustada al grito paterno, al correazo en sus nalgas marcadas por el cinturón reformador. Él decía que me hiciera hombre, que por eso me pegaba. Que no quería pasar vergüenzas, ni pelearse con sus amigos del sindicato gritándole que yo le había salido fallado. A él tan macho, tan canchero con las mujeres, tan encachao con las putas, tan borracho esa vez manoseando. Tan ardiente su cuerpo de elefante encima mio punteando, ahogándome en la penumbra de esa pieza, en el desespero de aletear como pollo empalado, como pichón sin plumas, sin cuerpo ni valor para resistir el impacto de su nervio duro enraizándome. Y luego, el mismo sinsabor del no me acuerdo, el mismo calcetín olvidado, la misma sábana goteada de pétalos rojos, el mismo ardor, la misma botella vacía con su S.O.S naufragando en el agua rosada del lavatorio.
sábado, 18 de febrero de 2023
Reseña + Entrevista: Arauco, de Juan Manuel Zurita Soto
domingo, 14 de agosto de 2022
Roberto Bolaño: La pista de hielo
Año de publicación: 1993
Valoración: recomendable
Parece (aunque nunca se sabe) que haya acabado la inhumana búsqueda en los cajones (físicos y virtuales) del fallecido - nos acercamos a las dos décadas tras su desaparición, ergo puede que haya reediciones conmemorativas - escritor chileno. Luego toca apuntalar su presencia en este blog con sus primeras novelas, aquellas previas a la explosión acaecida con Los detectives salvajes. Y esa revisión de sus primeras obras publicadas completa la poderosa apreciación de su obra en su conjunto. Como si Bolaño hubiera compuesto un enorme puzzle, un árbol al que hubiera permitido la integración de esquejes que generan fractales, más que contexto cabría hablar de eso, de micro-mundo que sobrevolar en avioneta y del cual La pista de hielo es una parte curiosa.
Para empezar, la estructura ya apunta la polifonía de Los detectives salvajes, si bien domada, sin flashbacks, pretendidamente lineal aunque parezca la integración de tres diarios que avanzan, aunque sepamos desde el primer momento hacia donde avanzamos. Son tres narradores: Gaspar, Remo y Enric. Ambos ubicados en Z, pequeña ciudad de la costa catalana, cercana a Barcelona, más bien al norte. Empieza el juego: Remo y Gaspar parecen trasuntos del propio Bolaño, muy dado a ello en toda su obra. Son poetas, vivieron y se conocieron en México aunque no queda claro que fueran de allí. Acaban en Catalunya buscándose la vida, y ejercen - otra coincidencia con los primeros años del escritor - las profesiones más dispares, por pura necesidad alimenticia. Vigilantes en un camping, gestores de precarios negocios de bisutería, nada que a uno le vaya a hacer millonario pero que permite a) ganarse el sustento b) disponer del suficiente tiempo para que la mente se evada y uno pueda dedicarse a observar lo que acontece a su alrededor para, llegado el caso, integrarlo en su torrente creativo. Cada uno de estos tres narradores se alterna en capítulos cortos. Enric parece el más prosaico de todos ellos: su tono al dirigirse al lector es plano y carente de estímulo literario. Es un político, un concejal al servicio de Pilar, alcaldesa con ínfulas de grandeza, ávida de ampliar su ámbito de poder y optar a cargo más relevante. Pero Enric se enamora de Nuria, una joven patinadora que ha sido víctima de alguna intriga: se la ha despojado de ayudas económicas y ha sido relegada de su representación en grandes eventos. Enric decide ayudarla y empieza a malversar fondos: acondiciona con ellos el Palacio Benvingut, para que ella entrene. Toma un enorme riesgo personal aunque Nuria está liada con Remo.
Este triángulo de amor bizarro es la base de la novela, con irrupciones tanto desde arriba (esos políticos que no saben nunca por dónde puede surgir el escándalo que dé al traste con sus aspiraciones) como desde abajo (esos personajes al borde de la indigencia que transitan por los campings o las poblaciones costeras), lo que aporta un ligero aire detectivesco, muy tenue en todo caso, pues, como en mucha obra del genio chileno, lo esencial es el desarrollo, el camino, no un final ni una solución de la trama (una mujer aparece asesinada en la pista de hielo, el político es automáticamente el principal sospechoso) que resulta casi abrupta, como si fuera una tapa que hay que pergeñar precipitadamente. Pero la esencia está ahí, el recorrido es literariamente necesario y evocador y, aunque sigo defendiendo Estrella distante como la cúspide de su narrativa corta, resulta que La pista de hielo, susceptible de relecturas que descubren joyas en sus párrafos, es una más que válida novela de iniciación para aventurarse en el universo narrativo de Bolaño.












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