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sábado, 18 de junio de 2016

T. C. Boyle: Música acuática

Idioma original: inglés
Título original: Water music
Año de publicación: 1981
Traducción: Manuel Pereira
Valoración: muy recomendable... e incluso imprescindible


Así entre nosotros, esto de las valoraciones es un fastidio -por no utilizar un término más enérgico-; vale que puede ser divertido sentirse como un diosecillo por un momento y relegar a un misericordioso "se deja leer" o a un inmisericorde "decepcionante" al último fenómenos del mundo de las letras o incluso a todo un premio Nobel, pero lo cierto es que lo más frecuente (al menos en mi caso) es que uno no sepa muy bien cómo acertar para ser justo con la obra reseñada y, al tiempo con los seguidores de ULAD, a quien tanto debemos y tanto merecen... Por ejemplo, pongamos por caso que lees una novela que te subyuga hasta el  entusiasmo y antes de llegar a la mitad de la misma, ya estás dispuesto a ponerle el "imprescindible"... pero, claro, antes de llegar a los tres cuartos tes das cuenta de que lo que muy bien te entusiasma a ti puede que no cause el mismo efecto en todos el mundo y además...caray, ¿le vamos a poner la misma valoración que, pongamos por caso, Madame Bovary...? Hombre, no sé, da cierto reparo... igual lo arreglamos con un "Muy recomendable" ¿no? Pues no, porque las ganas de ponerle el "imprescindible" te reconcomen hasta acabar el libro... y sin embargo... no acaba uno de decidirse.

Más aún cuando la novela es, como ésta, de lo más punki que uno pueda echarse al coleto. Y eso que lo que cuenta son las aventuras de un explorador del siglo XVIII, el celebérrimo Mungo Park -¿qué pasa?: os aseguro que en su momento no había nadie más famoso en el Reino Unido pre-Brexit-, el primer europeo que vio el legendario río Níger, se dio un chapuzón en él y volvió para contarlo. Pero la novela no deja de ser hija del año 81, una época grata para la iconoclastia y la heterodoxia; para que nos hagamos una idea, así comienza la novela de -el gran- T.C. Boyle:

"Mientras la mayoría de los jóvenes escoceses de su edad araban y sembraban con las faldas arremangadas, Mungo Park enseñaba las nalgas a Haj' Alí Fatoudi, emir de Ludamar." A partir de ahí -el gran- Boyle nos ofrece una narración apabullante, opulento en el relato de todas las miserias humanas que pueden concebirse, minucioso en los detalles más sórdidos y desesperanzadores, desapasionado como una miríada de insectos devorando un cadáver putrefacto, revelador de toda la hez que cabe en este mundo y en los mundos que hay dentro de cada mundo... tan escéptico sobre los hombres que casi es incapaz de despertar indignación alguna. Ante nuestros ojos pasarán viejas brujas purulentas, jerifaltes ensoberbecidos, ladrones de cadáveres, erotómanos pervertidos, sinvergüenzas de toda ralea y condición.... y eso sin apenas salir de Inglaterra; en los territorios africanos nos aguardan también moros crueles y fanáticos, mandingas avariciosos, caníbales sonrientes, fieras salvajes e inmisericordes, enfermedad y podredumbre sin mitigación posible. Y sobre todo, una Naturaleza avasalladora, asesina...

Tampoco es que Mungo Park no fuese el hombre indicado para domeñar a los elementos y sortear las trampas de la Fortuna... Bueno, en realidad no lo era, o por lo menos no es esa la visión de él que nos ofrece -el gran- Boyle: el héroe escocés se nos presenta como un joven intrépido y ambicioso, sí, pero como todos, sometido más a los designios del dios Azar que de la Fortuna, zarandeado y arrastrado como una ramita por el agua de un arroyo que desemboque en ese río que andaba buscando como un enajenado. y los demás personajes que le acompañan o que cruzan por esta novela tampoco parecen mucho más dueños de su propio destino que él: ni su guía el bibliófilo Johnson, ni su prometida Ailie, ni el prometido de su prometida (es una lega historia, George Gleg), ni su enemigo el bereber Dassoud; ni mucho menos el superviviente nato Ned Rise, ni su beodo amigo Boyles, ni su amor arrebatado Fanny Brunch... Ni el mismísimo rey de Inglaterra, más loco que una cabra, parece ser dueño de su destino. Ni el lector de la novela, que se deja, sin otra posibilidad, arrebatar por una historia que te lleva a lo largo de dos continentes, de un sinfín de penalidades y maravillas casi secretas, te deja exhausto ante el despliegue de crueldad de la que es capaz el ser humano, casi sin darse cuenta, como niños que juegan a verter agua hirviendo sobre un hormiguero. O dioses que se divierten contemplando cómo los hombres dan tumbos de aquí para allá, persiguiendo, con más o menos convicción, sus -nuestros-  sueños y sus infortunios, que nosotros confundimos con designios.

Y sobre todo, el lector -este lector- se queda maravillado por la prosa,  de -el gran- T. C. Boyle, capaz de la mayor precisión posible con una prosa sobria e impresionista, erudita pero no pedante, rica pero no grandilocuencia, sensible sin caer en la sensiblería... ¡qué narices, le voy a poner un "imprescindible"!




jueves, 10 de junio de 2021

T. C. Boyle: Los Terranautas

Idioma original: inglés
Título original: The Terranauts
Año de publicación: 2016
Traducción: Ce Santiago
Valoración: está bastante bien

Os cuento: Los Terranautas trata de un grupo de personas que tienen que permanecer durante una temporada encerradas juntas en un espacio limitado, soportándose unas a otras y...

-Espera; no me digas que vas a reseñar una de esas "novelas del confinamiento"... ¡Qué bajo habéis caído en Un Libro Al Día, no me jod...

-No, no se trata de eso, tranquilo... (además, yo no os haría algo así... y menos aún a mí mismo). Para empezar, esta novela de T. C. Boyle, aunque publicada en España en el 2020 -supongo que por casualidad- es varios años anterior. Y, en realidad, los Terranautas "confinados" que aparecen en ella son un grupo de cuatro hombres y cuatro mujeres, que participan en un proyecto (más o menos) científico, destinado a saber si es posible la supervivencia humana en un espacio cerrado y controlado, completamente autónomo del exterior y autosuficiente en todo, incluso en la generación de oxígeno. Un complejo basado en el auténtico proyecto Biosfera 2, que se llevó a cabo en los años 90, y que cuenta con diferentes biomas -selva, sabana... incluso un océano en miniatura-, campos de cultivo, corrales... todo bajo una cúpula de cristal.

-Humm...ya entiendo: un rollo ecologista de ésos. Además, seguro que entre los "cuatro hombres y cuatro mujeres"  hay una negra lesbiana discapacitada, un transexual ruso-filipino musulmán y un no binarie de vete a saber dónde... Lo que sea con tal de marginar a los hombres blancos heterosexuales...

-A ver, simpático comentarista: lo primero es que en este blog respetamos cualquier tipo de identidad y orientación sexual, por lo que no veo dónde estaría el problema. Lo segundo es que, en este caso, no es así: aquí son todos blancos y (se supone) heteros... O casi, porque la historia está contada, en primera persona, por dos de los terranautas, Dawn y Ramsay, pero también por una que se ha quedado fuera, en el equipo de apoyo, la coreano-americana Linda Ryu. Alternándose entre los tres, va avanzando la narración sobre el día a día, dentro y fuera, de la llamada E2 durante los dos años que dura el encierro -más algunas semanas de polegómenos-, en los que hay tiempo para encuentros y desencuentros, pasiones desatadas, intrigas y movidas varias... No adelantaré nada, pero sí puedo decir que la verdadera Biosfera 2 acabó a los pocos meses, por lo visto, como el rosario de la aurora...

-Vale, vale, pero lo importante es que hay sexo, pero sin cosas raras, ¿no? Aunque, bueno, tampoco me importa si sale algún trío o incluso una orgía que otra... siempre con organización, ya me entiendes, je, je...

-Prefiero no entender... En fin,  como es previsible, salseo, por decirlo así, sí que hay, aunque podría ser más, la verdad... Porque con salseo y todo, y a pesar de que tono y estilo de la novela son muy fluidos, incluso llegando a lo coloquial, lo cierto es que se hace un poco larga. No me gusta soltar eso tan manido de que sobran x páginas (para empezar, porque debería especificar qué páginas son exactamente las que sobran), pero lo cierto es que las bastantes más de 500 de que consta la novela resultan un poco excesivas para contar una historia que tampoco tiene tanta enjundia. 

Lo más interesante del libro, a mi parecer, es la parodia que se hace de esos típicamente americanos (aunque algún que otro remedo también hay por otras latitudes) empresarios/visionarios/vendehumos que pretenden cambiar el mundo y reúnen una especie de secta a su alrededor (y no estoy pensando en ningún vendedor de chismes electrónicos ni en alguien que se dedique a mandar coches al espacio... ejem).

-Coño, tienes mucha razón; yo no me fío un pelo de esa gente... ¿Sabías que Bill Gates quiere implantarnos el 5G en el cuerpo a través de las vacunas? Luego se te quedan pegados al brazo los imanes de la nevera, que lo he visto en Tik-Tok...

- Ya, ejem... Por lo demás y aun reconociendo las cualidades de la novela, que las tiene, yo creo que para llegar a la conclusión, diáfana para cualquiera que haya visto alguna vez Gran Hermano o Supervivientes, o que simplemente esté metido en un grupo de whatsapp, de que en cuanto se ven obligadas a convivir más de dos personas con intereses, ideas y manías diversas la cosa va a degenerar en envidias, rencillas y hasta odios cabileños... para llegar a esa conclusión, ya digo, no hace falta ningún libro.

-Pues tienes razón, oye... Me parece que voy a pasar de leer esto a no ser que diga algo en su programa Iker Jiménez, que es el único del que me fío... ¿Tú has oído lo de los laboratorios secretos chinos para producir coronavirus? ¿Y lo del plan Kalergi? Es muy flipante, lo sé, pero todo encaja...

También de T. C. Boyle y  reseñado en Un Libro Al Día: Música acuática

lunes, 19 de diciembre de 2016

ULAD: Lo mejor del 2016

Francesc Bon:
  • Libro del año: Pues para mí el libro del año ha sido Breve historia de siete asesinatos de Marlon James. No sé decir exactamente el motivo, pero al final me recuerdo acarreándolo, con su presencia imponente y su lomo amarillo, siguiendo andanzas de rastafaris y es una sensación demasiado imborrable. Quizás sea un libro cautivo de su componente visual, pero desde cuándo va a ser malo que una novela contemporánea te recuerde a una nueva temporada de The Wire. Con dos muy dignos contendientes: Manual para mujeres de la limpieza de Lucia Berlin y Satin Island de Tom McCarthy, cuya importancia aún no soy capaz de calibrar.
  • Sorpresón postrero: el festín de Xavi Ayén en La vuelta al mundo en 80 autores.
  • Porquerías: En un año globalmente positivo: el incomprensible apoyo a algo tan vacuo como Érase una vez el fin, de Pablo Rivero, o la esperada constatación del timo de La chica del tren 
  • Caerá en 2017: Cualquier Saer que se ponga en medio.
  • No tocar ni con un palo: Zanón, Pérez Andújar, y todos aquellos que quieren apropiarse de la literatura de barrio. Por mediocres y por cansinos.
  • Los comentarios me han hecho salivar para el 2017: Vollmann y, dicen, el Ray Pollock que viene.

Juan G. B.:

Carlos Andia:
  • Volumen imponente del año: El capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty -algunas claves que deberíamos conocer.
  • La relectura del año: Coronación, de José Donoso -buenas sensaciones después de muchos años
  • Libro de Historia del año: Continente salvaje, de Keith Lowe -una etapa muy especial de la Historia de Europa
  • Una joya a la que tenía muchas ganas: Locus Solus, de Raymond Roussel -atrévase usted.
  • Clásico rescatado: Reivindicación del conde don Julián, de Juan Goytisolo -imprescindible con mayúsculas.
  • Obra de teatro del año: Calígula, de Albert Camus -todo intensidad
Y, si se me permite, porque obviamente es algo muy poco uladiano, pero muy especial para mi: 'Análisis de los fenómenos monetarios en España', de Florencio Salcedo -¡qué tío!


Koldo CF: 

Montuenga:
Santi:

Marc Peig:
  • Libro del año: El bar de las grandes esperanzas, de J.R. Moehringer
  • Autobiografía del año: Instrumental, de James Rhodes
  • Tocholibrohistórico del año: Las benévolas, de Jonathan Littell
  • Tochonovela del año: La broma infinita, de David Foster Wallace
  • Ensayo del año: Esto es agua, de David Foster Wallace
  • Clásico que debería haber leído antes: La piedad peligrosa o La impaciencia del corazón, de Stefan Zweig
  • Libro del que no debería ni haber pasado de la portada: En manos de las furias, de Lauren Groff
  • Decepción del año: Sueños de trenes, de Denis Johnson
  • No pasará un año más sin leer: La hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe
  • Autor que debo recuperar porque lleva tiempo olvidado (injustamente): Haruki Murakami
  • Caerán más libros de: Stefan Zweig
  • Ganas de que llegue el 2017 para lo nuevo de: Siri Hustvedt, Paul Auster y  Karl Ove Knausgaard


domingo, 6 de septiembre de 2020

Ce Santiago: El mar indemostrable

Idioma original: Español
Año de publicación: 2020
Valoración: Está muy bien (aunque igual no para todos los públicos)

Con más de cinco meses de retraso sobre lo inicialmente previsto (¡ay, ese maldito mes de marzo!) llega a librerías el debut como "novelista" de Ce Santiago, nombre que seguramente os suene ya que Santiago ha sido traductor, por ejemplo, de William Gass (¡cuánto se nota su influencia!) o de T.C. Boyle.

Bueno, el caso es que la espera ha merecido la pena porque este "El mar indemostrable" es un muy buen libro que espero encuentre los lectores que merece y que seguro ha de tener. Eso sí, esos lectores habrán de ser lectores "activos", lectores que no busquen una historia narrada de forma convencional o con el clásico esquema planteamiento-nudo-desenlace, ya que se trata de una obra en la que el aspecto formal es fundamental, algo a lo que ya nos tienen acostumbrados, por otra parte, la gente de La Navaja Suiza. Y es que en este tipo de textos importa tanto qué se cuenta como la manera de contarlo, lo que obliga al autor a asumir riesgos y al lector a implicarse a fondo. 

Así, estructuralmente nos encontramos con cinco capítulos en los que los registros varían de forma notable, desde el diálogo ininterrumpido a varias voces hasta la prosa poética pasando el flujo de conciencia, por poner algún ejemplo. A lo anterior hemos de añadir que no se trata de capítulos que sigan una linealidad temporal o argumental (de hecho, si uno quiere, podría leer los cuatro primeros como textos independientes y disfrutaría de ellos como un enano), sino que son más bien una serie de fogonazos que configuran un hilo conductor de la acción y que nos presentan a las tres personas-personajes, a un cuarto ente-personaje - mar personaje, mar metáfora - y la relación entre todos ellos, para llegar al "clímax" final del último capítulo. 

Forma y fondo unidos en un plano de igualdad, lo cual no es fácil de conseguir ya que el peligro de que este quede supeditado a aquella está siempre presente, para mostrar una serie de imágenes de potencia brutal (para bien y para mal), para contar una historia en la que los silencios dicen tanto o más que las propias palabras, para construir una novela de manos agrietadas, vidas herrumbradas y corazones secos, que huele a salitre, a whisky, a sudor, a pescado, a bajamar en la marisma y a redes abandonadas, un texto dominado por la angustia, la desazón, la frustración, el dolor y la culpa. Un muy buen debut, en definitiva.

sábado, 15 de enero de 2022

Malditas cubiertas: Las mejores de 2021

Los seres humanos somos superficiales por naturaleza  (al menos,  yo) y nuestras elecciones ha menudo están determinadas  más por motivos estéticos que por razones más profundas. Bien que  han sabido siempre los artistas,  diseñadores y publicistas lo mucho que nos cuesta resistirnos a lo que nos entra por los ojillos,  ya se trate de comida, automóviles o modelos de Victoria's Secret libros... En este último caso, ¿ quién no se ha sentido  atraído  alguna vez por la cubierta de un libro que luego ha resultado ser un auténtico tru... más bien mediocre? O viceversa: nos hemos resistido a leer otros excelentes porque su envoltorio nos tiraba para atrás...

Atendiendo a estas premisas, se me ha ocurrido hacer algunas consideraciones  sobre cubiertas de libros publicados en el estado español el recién finiquitado año. He de decir, antes que nada, que, en mi opinión, el nivel del diseño gráfico en España y Europa, en general, es bastante notable (mejor, por ejemplo, que en EEUU, donde los diseñadores muchas veces echan mano al recurso facilón y sobado de los colores llamativos y el lettering que imita un trazo informal); de hecho, para el apartado de las mejores cubiertas del año he tenido que dejar fuera muchas que me gustan, para no alargar en exceso este post. De las que no me gustan, en cambio, he tenido que buscar ex profeso unas cuantas.

Un par de cositas más: esta clasificación  no pretende ser un ranking de mejores o peores libros, sino que se refiere en exclusiva a la estética e idoneidad de sus cubiertas (aparte de que yo no los he leído todos y muchos ni siquiera tienen entrada en este benemérito blog). Por otra parte, los gustos y criterios expresados en esta entrada me pertenecen solamente a mí; no los he consultado con mis compañeros (a quienes he pillado a traición, de hecho), aunque, sin duda, cada uno y una tendrán las suyas propias. Ahora bien, los míos son mucho mejores, claro...; )

De lo güeno, lo mejor:

- La ciudad de la euforia, de Rodrigo Terrassa (Libros del K.O.) tiene, para mí, la mejor cubierta del 2021, pues sintetiza en una imagen divertida y comprensible al primer vistazo el tema del que trata el libro: los años de la burbuja económica, la corrupción política y el caloret en Valencia. En la mejor tradición de las míticas cubiertas de Daniel Gil para Alianza.

- Lo mismo ocurre con Gordo de feria, de Esther García Llovet, que es otro estupendo ejemplo de síntexis conceptual, aunque en este caso un poco más hermética, pues es necesario haber leído la novela para entenderla bien. Pero resulta, además de un homenaje a ciertos tóxicos pero deliciosos pastelitos, un ejemplo de la discreta pero continua mejoría en los últimos tiempos en las cubiertas de Anagrama que, sin renunciar a los emblemáticos (aunque feos ) colores de sus colecciones más populares, parece haber dejado atrás, por fortuna, la época de colocar cualquier foto más o menos random y chimpún...





- También en Anagrama, aunque en edición conjunta con Acantilado, destacan sus elegantes cubiertas para algunas novelas de Georges Simenon. Preciosas y elegantes, sobre todo la de El fondo de la botella, en mi opinión.

- No menos divertidamente conceptual (o viceversa), también este Diccionario del mentiroso, de Eley Williams (Sexto Piso). Sencilla y ocurrente, un tanto surrealista, casi se diría que es uno de los poemas visuales de Joan Brossa.

- Por seguir en la misma línea, la cubierta para La Ola, de Todd Strasser (Blackie Books) resume también a la perfección los elementos que encontramos en esta historia, como cualquiera que haya leído el libro o visto la película del mismo título podrá reconocer. de las pocas cubiertas, además en las que aparece una esvástica sin dar demasiado cringe.






- En el mismo estilo conceptual (quizás un pelín obvio), una cubierta adecuada para un libro titulado No puedo más. Cómo se convirtieron los Millenials en la generación quemada, de Anne Helen Petersen (Capitán Swing). La cosa no puede quedar más clarinete, amigos y amigas de ULAD...

- En una entrada sobre las mejores cubiertas de cualquier año no puede faltar alguna de Impedimenta. Es posible que alguno de sus libros publicados el año pasado tenga una más primorosa, pero a mí me ha caído en gracia ésta de Una libertad luminosa, de T. C. Boyle, que resulta algo diferente al estilo habitual de esta editorial, pero sin perder el aire vintage.









- Las cubiertas ilustradas con dibujos o cuadros, por lo general dependen (no siempre) de la calidad de éstos para la excelencia o mediocridad de su resultado final. Cuando la ilustración elegida es tan exquisita, a la par que llamativa (aunque también inquietante) como ésta de Sola, de Carlota Gurt, en Edicions Proa, el resultado es igualmente extraordinario.









- En principio, no quería incluir en esta selección las cubiertas de novelas gráficas o libros ilustrados, porque en ese caso, posiblemente hubieran copado la lista, pero no me he podido resistir a dos: la colorida cubierta "mexicana" de Dr. Alderete para El año de la rata (Libros del zorro rojo), un libro escrito con Mariana Enriquez y que resulta en las antípodas de las que le suelen poner a los libros de esta autora, mucho más tétricas; en segundo lugar, como ya confesé mi debilidad por las ilustraciones de Sara Morante en la reseña de ésta su última novela, la bella cubierta en collage de Flor fané (Astiberri), igual de excelente:






- Dando un último giro de 180º, acabaré con dos cubiertas de Blackie Books completamente opuestas al estilo de las anteriores: la muy sobria de El evangelio, de Elisa Victoria, con una edición cuyo diseño recuerda, precisamente, el que suelen ostentar las biblias (otra cosa es que la novela tenga algo que ver, que no sé).

- Y siguiendo el mismo concepto minimalista, pero, en este caso, luciendo un color vibrante (aunque no menos elegante), encontramos Simon, de Miqui Otero. Dos distinguidos ejemplos de una editorial que suele acertar con sus cubiertas, aunque también tiene algún que otra más cuestionable, como ya veremos...

No me quiero extender más, pero sí aconsejar a quien esté interesado en el diseño de cubiertas de libros o simplemente quiera recrear un poco la mirada, que le eche un vistazo a los catálogos de éstas y otras editoriales que también publican libros de un aspecto atractivo y original, como Ático de los Libros, La Felguera, La Navaja Suiza, Errata Naturae... entre otras muchas. Por lo general, se trata de editoriales independientes, cuya labor de edición, al menos en el caso español, alcanza frecuentemente niveles de excelencia.

Mañana, vamos con las peores... No os lo perdáis.