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miércoles, 2 de septiembre de 2026

Shintaro Kago: Novia ante la estación y otras historias

Idioma original: Japonés
Título original: 駅前花嫁
Traducción: Marc Bernabé
Año de publicación (del volumen): 2000
Valoración: Delirante

Novia ante la estación y otras historias compila catorce cómics breves (y un suplemento especial) del mangaka Shintaro Kago. Los cómics, salvo dos inéditos, fueron publicados originalmente entre los años 1998 y 2000.

Casi todos me han gustado. Además de tener el sello inconfundible de Kago (su iconoclastia tanto visual como temática, su predilección por el eroguro, sus juegos con el lenguaje del noveno arte, su humor...), se sienten bastante inspirados. 

Destacaría especialmente "Cajones ante la estación", "Grifos ante la estación" y "Piromanía ante la estación" por llevar hasta las últimas consecuencias sus premisas y conceptos, y "Excavaciones ante la estación" por la idea bizarra  en torno a la cual se articula. 

Asimismo, debo alabar el talento gráfico de Kago, ya que el nipón es capaz de comunicar con absoluta solvencia cosas de lo más descabelladas: desde los extravagantes mundos de "Reflejos ante la estación" y "Laberinto ante la estación", hasta la estandarización del formato y número de viñetas por página en "Cuadriculación ante la estación" y "Partículas ante la estación". 

Resumiendo: Novia ante la estación y otras historias deleitará sin duda alguna a los aficionados de Kago, quienes hallarán aquí el cóctel de horror, absurdo, bizarro, violencia, sexo, delirio, escatología, humor negro, crítica social, experimentación visual y juego metaliterario que tan famoso han hecho a este autor. Por otro lado, huelga decir que tanto lectores alérgicos al desmadre como moralistas de toda ralea deberían abstenerse de acercarse al genial mangaka japonés.


También de Shintaro Kago en ULAD: Aquí

jueves, 25 de diciembre de 2025

LO MEJOR DE 2025

Un año más llega a las pantallas de los lectores ULADianos la lista que importa, la que todos estaban esperando, la lista para acabar con todas las demás listas: lo mejor del año para nuestros reseñistas. ¡Deseamos a todos los que nos acompañan unas Felices Fiestas, y un 2026 cargado de buenas lecturas!
 
Oriol:

Resumen del año: No he leído ningún libro imprescindible (salvo, quizá, Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt). Aun así, he descubierto novelas, antologías y cómics notables, y he entrevistado a mi admirado Jared Roberts.

Libros que parecen escritos específicamente para mí: The Machine Stories, de Jared Roberts, With Teeth, de Christian Wallis, Yongüein’s Massacre, de Myke Babylon, La pianista, de Elfriede Jelinek, La bestia entre las sombras, de Edogawa Rampo, La estancia oscura, de Leonard Cline, y Paperbacks from hell, de Grady Hendrix.
Novelas destacables: Gente adinerada, de Joyce Carol Oates, y Posesión, de A. S. Byatt.
Novelas que logran dar una visión panorámica de su mundo: El gusano, de Luis Carlos Barragán, y La fábrica de Absoluto, de Karel Čapek.
Antología destacada: Ni una palabra, de Caroline Blackwood.
Mejor novela gráfica: La formidable invasión mongola, de Shintaro Kago (aunque Insolitus y Los reinos silenciosos, de VV.AA., están muy bien).
Mejor libro de no ficción: Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt.
Mejor volumen ecléctico: Madurar hacia la infancia, de Bruno Schulz.


Koldo:

Novelas: Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau, Camino de sirga, de Jesús Moncada, y El siguiente en el paraíso de Marek Hlasko
Autobiografía (o similar): Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas, En las kátorgas del zar, de H. Leyvik, y Triste tigre, de Neige Sinno
Cuentos: Cada lunes de aguas, de Juan Montiel, y Mentirosos enamorados, de Richard Yates
Viajes: Los viajes de Júpiter, de Ted Simon
Poesía: Mientras tanto cógeme la mano, de Kirmen Uribe
Crónica (o similar): No matarían ni una mosca, de Slavenka Drakulic

Juan:

Un 2025 muy prolífico en lecturas, aunque como de costumbre y curiosamente (ignoro la causa), las mejores concentradas sobre todo en la última parte del año. A saber:

Libros de miedito: HEX de Thomas Olde Heuvelt, Negro tal vez de Attila Veres y Fundido a negro de Jesús Cañadas (éste, en libertad provisional).
Noir a pleno sol: Los niños están mirando de Laird Koenig y Peter L. Dixon.
Distopía chanante: La infancia del mundo de Michel Nieva.
Distopía no tan chanante: Las indignas de Agustina Bazterrica.
Cómic Novela gráfica más divertida del año: Consumida de Alison Bechdel.
Biografía: Revelando a Vivian Maier de Ann Marks.
Ensayos del año: Quiero y no puedo de Raquel Peláez, Pornocracia de Jorge Dioni López y (quizás) Catedral de escombros de Pedro Torrijos...
Una batalla tras otra: Se acabó el recreo de Darío Ferrari, Operación Apolo de Sergi Moyano Hurtado, El corazón revolucionario del mundo de Francisco Serrano y Ovni 78 de los Wu Ming.
Novela por la que deberían darle al autor algún premio o algo: Tango satánico de László Krasznahorkai.

 

Francesc:

Ensayo: Sin centrarme en una obra específica, creo que el europeísmo escéptico/pragmático de Finkielkraut es algo que hay que reivindicar (porque hacerlo con Huxley ya sería demasiado, ¿no?)

Narrativa de largo: La obra de Catherine Lacey me ha ofrecido ciertas esperanzas.

Narrativa de corto: María Bastarós, una escritora que busca camorra (o sea, que no es de sofá, mantita y libro).

Expectativa superada (tanto con tan poco) :El comandante yanqui de David Grann

Expectativa defraudada (aunque temida): Sally Rooney en concreto con Intermezzo, pero creo que cualquiera serviría.

Comentario que no viene a cuento: alejaos, por favor, de libros que cuenten con esas irritantes fajas empeñadas en asignar y etiquetar. A la papelera, ya.

  

Marc:
Año flojo en cuanto a mi elección de las lecturas pero, aun y no habiendo acertado en general, sí hay algunos libros a destacar:

Libro del año: «Animals inexpressius», de Xavier Mas Craviotto
Ensayo del año: «La passió dels estranys», de Marina Garcés
Autobiografía del año: «Dietarios», de Mircea Cărtărescu
Experimentos exitoso del año: «La niña a la que le gustaban demasiado las cerillas», de Gaétan Soucy, por el estilo y lenguaje utilizados, y «El volumen del tiempo», de Solvej Balle, por planteamiento y argumento.
Reencuentros satisfactorios: Philip Roth, Jon Fosse, Henrik Ibsen
Caerán más libros de: Pol Guasch, Xavier Mas Craviotto, Siri Hustvedt, Jon Fosse
Propósitos para el 2026: aumentar el ritmo de lecturas, más poesía y recuperar algun clásico pendiente

Félix:
Resumen del año: bastante bien hasta mitad de año, leyendo un par de imprescindibles y, en general, de todo un poco. Luego decayó en frecuencia y calidad, aunque dejando, todavía, algún que otro libro muy recomendable.

Top 3 del año: 
- Bella del señor, de Albert Cohen.
- Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau.
- Middlesex, de Jeffrey Eugenides, o El quinto hijo, de Doris Lessing.
Accésit: La higuera, de Ramiro Pinilla, Hacedor de estrellas, de Olaf Stapledon, o la serie el Cuarteto de Buru, de Pramoedya Ananta Toer.
Cuento del año: El cuento más hermoso del mundo, de Ruydard Kipling.
Ensayo del año: hago trampa porque es una relectura, pero la maravilla de Esculpir en el tiempo, de Andrei Tarkovski, no puede obviarse nunca.
Cómic del año: El Eternauta, de Oesterheld y Solano López.
Decepciones (sonadas): 
- El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas (por el tema y las ínfulas que se carga el texto).
- La invención de todas las cosas, de Jorge Volpi (ni ganas de reseñarlo me dan).
- El ayudante, de Robert Walser.
Lo leí aunque casi lo tiro por la ventana: Cómo leer y por qué, de Harold Bloom.
Abandonos: Hay ríos en el cielo, de Elif Shakar (por tratarme de tonto varias veces).
Amor-odio excesivo: los dos libros de Renaissance, de J.J. Lucas.
Descubrimientos: Albert Cohen, Pramoedya Ananta Toer, Olaf Stapledon, Ramiro Pinilla.
Constatación de lo pésimo que es el marketing para la calidad de una obra: los pesos pesados de la literatura argentina contemporánea.
Esperanza del 2026: leer algo del calibre de Bella del señor o Minimosca.

Carlos:

En un año que en general ha sido de lecturas más bien flojas, esto es lo poco que he podido rescatar:

Novela: La aventura de un fotógrafo en La Plata, de Adolfo Bioy Casares; La guerra de nuestros antepasados, de Miguel Delibes; El evangelio según Jesucristo, de José Saramago. Al final tres clásicos, o casi.
Novela gráfica (y quizá descubrimiento del año): El color de las cosas, de Martin Panchaud
Novela corta: Relato soñado, de Arthur Schnitzler
Humor: Alacranes en su tinta, de Juan Bas
Autobiografía: Pretérito imperfecto, de Carlos Castilla del Pino
Música: Quadrophenia, de Àlex Oró
Clásico: El crimen de Lord Arthur Savile, de Oscar Wilde
Ensayo ligero (pero muy logrado): La radio puesta, de Javier Montes
Libro de relatos: Lazos de familia, de Clarice Lispector (reseña en breve)
Y por no dejarlo con apariencia tan limitada, haré mención a otros tres que se quedaron cerca del galardón, quizá un pasito por detrás: La liebre con ojos de ámbar, de Edmund De Waal; El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz; Crónica de Dalkey, del admirado Flann O´Brien

Alain:
Este año, trabajar en el blog me produjo muchas satisfacciones: poder entrevistar a escritores y artistas, enfocarme en la lectura y la escritura, trabajar en una app del blog (solo disponible por el momento en App store, esperen un poco más para usarla en Android), y lo más importante, pertenecer a una comunidad de amantes de la literatura y de la creación humana. A pesar de que las vistas del blog son mínimas comparadas con booktokers, booktubers, bookstagramers…, hemos mantenido un año más la independencia y la honestidad en las reseñas. Cuando el internet y las redes sociales exploten debido a la inteligencia artificial y a los intereses de esos billonarios hijos de puta, aquí seguiremos. ¡Qué chinguen a su madre los que usan la IA para socavar la creatividad humana, y que chingue a su madre Elon Musk!

Aquí mi resumen del año:
Texto revelador: Historia general de las drogas, Antonio Escohotado.
Noir que me regresó la esperanza en este género: El gran desierto, James Ellroy.
Descubrimiento: La obra de Shintaro Kago (por cortesía de Oriol). Pueden ver una entrevista con él aquí.
Libro contra el que tenía un prejuicio y me sorprendió: The stand, Stephen King.
Decepción por hacerle caso a las voces de las masas: Cadaver esquisito, Agustina Basterrica.
Libro con sountrack: Héroes del Blues, Jazz y Country, Robert Crumb.
Relecturas que me conmueven como la primera vez: Mañana en la batalla piensa en mi, Javier Marías; El juego de Abalorios, Hermann Hesse; Música de cañerías, Charles Bukowski.
Adaptada al cine con spice lésbico: Arenas movedizas, Junichiro Tanizaki.
Decepción del año: Retratos de jazz, Haruki Murakami y Makoto Wada

José Miguel:
Estimados seguidores de Ulad, en estas fechas tan señaladas me llena de orgullo y satisfaccion entrar en vuestros hogares para dejaros mi lista de mejores lecturas del año.

Novelas:
Calabobos de Luis Mario. Original, delicada, poética.
Los recuerdos del porvenir de Elena Garro. Hipnótica. Cómo he podido desconocer esta maravilla? 
Cuentos:
60 relatos de Dino Buzzati. Inquietantes, desasogantes y muy bien escritos.
Cuentos de Pio Baroja. Sólo por la preciosidad de Mari Belcha, ya merece la pena volver a Baroja.
Ensayo:
Mapa de soledades de Juan Gomez Barcena. Barcena hace tiempo que dejo de ser una joven promesa. Siempre buscando nuevos temas y nuevos enfoques. Muy recomendable cualquier novela suya.
El hombre horizontal de Bruno Remaury. Cuestionando el espacio q ocupa el ser humano en este mundo enloquecido.
Clasico incontestable:
Almas muertas de Nicolai Gogol. Ahhhh, los rusos.
Decepciones (no hay que comprar a lo loco):
Bruno Schulz, Madurar hacia la infancia. En la pagina 429 nos da la clave de su escritura "el tema como siempre, sin importancia y dificil de narrar". Pues, no esperes a la pagina 429 para decirnoslo, avisanos en la 1.
Adan y Eva de Aarto Paasilina. Humor finlandes, no trasladable a estas latitudes. Si ellos se rien con esto, es que somos muy, pero que muy diferentes.

Pues eso es todo. 
Felices fiestas y buenas lecturas para el proximo año.

Santi:
Un año muy irregular en cuanto a lecturas: un verano inusualmente descansado en el que por fin pude leer hasta (casi) hartarme, y un resto del año usualmente ocupado en el que casi solo he (re)leído lo que me exigía mi trabajo. A pesar de ello, ha habido unas cuantas muy buenas lecturas, y otras más decepcionantes... Aquí va mi lista: 
 
Mejores novelas: Todo empieza con la sangre de Aixa de la Cruz, Limpia de Alia Trabucco Zerán, El acontecimiento de Annie Ernaux
Mejor 2x1: Literatura infantil de Alejandro Zambra y Linea nigra de  
Mejor cuento: "El ojo en la garganta", incluido en El buen mal de Samanta Schweblin
Mejor libro de poesía: Amor y pan de Paula Melchor 
Mejor ensayo: Lo que una ama de Miren Billelabeitia
Clásico recuperado: Tea rooms de Luisa Carnés
Clásico que no me convenció: Todos los nombres de Saramago 
Decepción del año: La península de las casas vacías de David Uclés

martes, 24 de junio de 2025

Shintaro Kago: Ciudades e infraestructuras

Idioma original: Japonés
Título original (del volumen): Toshi To Infrastructure
Traducción: Víctor Illera Kanaya
Año de publicación (del volumen): 2021
Valoración: Está bien

Ciudades e infraestructuras es una recopilación de relatos del mangaka Shintaro Kago, publicados originalmente en la revista AX Magazine. La mayoría son muy breves; duran entre cuatro páginas y cuatro viñetas. Si bien funcionan, dada sus modestas pretensiones y su solvencia visual, no se cuentan entre lo mejor que tiene por ofrecernos su autor, debido a que sus premisas, aunque creativas, tienen un interés y recorrido harto limitados.

Mis favoritos serían "En el dentista", "Concurso de personas con falta de presencia", "Resquicios de mercado", "Ciudad amurallada" y "Manos postizas", pues brotan alrededor de conceptos extravagantes o hilarantes. Asimismo, he disfrutado bastante de los relatos sin título que hallamos a la mitad y al final del volumen respectivamente, pues construyen el suspense con acierto y entregan escenas "gore" muy originales y grotescas.

Resumiendo: Ciudades e infraestructuras es una antología que hará las delicias a los completistas de Kago. Y es que el japonés ostenta, incluso en sus obras menos inspiradas, un dibujo extraordinario, ideas delirantes, escenarios absurdos, sexo depravado, "gore", escatología, humor negro y una saludable dosis de irreverencia y mal gusto.




También de Shintaro Kago en ULAD: Aquí

sábado, 14 de junio de 2025

Shintaro Kago: La formidable invasión mongola

Idioma original: Japonés
Título original: Choudouryoku Mouko Daishuurai JP
Traducción: Olinda Cordukes Salleras
Año de publicación: 2014
Valoración: Delirante

La formidable invasión mongola es una locura que sólo Shintaro Kago podría concebir: una ucronía con toques bizarros, surrealistas, "ero-guro" y cómicos que exprime su premisa al máximo. Describe un mundo en el que los humanos domestican a los caballos mongoles, extrañas criaturas en forma de mano que se amputan a unos seres gigantescos.

El manga muestra cómo la implementación de los caballos mongoles afecta al curso de la Historia. Para ello revisita, en capítulos bien diferenciados, varios países en distintas épocas (la conquista de Temujin, la creación de las primeras rutas comerciales que permiten llevar el descubrimiento a occidente, la revolución industrial, la primera guerra mundial, los inicios de la fabricación en cadena de montaje, etc...) y recontextualiza a figuras como Temujin (más tarde conocido como Gengis Khan), Vasco da Gama, James Watt o Henry Ford.

Esta ida de olla no explora solamente el delirante concepto de caballos mongoles (con su origen, su recorrido histórico, su uso, etc...), sino que también entrega otras ideas igual de extravagantes, como la comunicación con vómitos, las tiendas de sogas para suicidas, las trincheras laberínticas con un "maid café" o un aula de órgano electrónico, las cintas transportadoras con mujeres desnudas, etc...

Aunque La formidable invasión mongola no se toma en serio a sí mismo, critica a la humanidad, dispuesta a todo en pos del progreso, incluso si para ello debe explotar los recursos naturales del planeta o someter a diversas especies animales.

La narrativa visual de este manga no hace gala de la originalidad de que es capaz Kago. Sin embargo, su apartado gráfico es tan bueno como siempre. Y es que, en estas páginas, el mangaka despliega su habitual nivel de detalle, sus elaborados entramados y sus imaginativas arquitecturas o anatomías.

En definitiva, La formidable invasión mongola es una obra tan creativa como divertida. Gustará sobre todo a los amantes de las gamberradas desacomplejadas que supuran humor negro, y aunque no figure entre lo mejor de Kago (¡el listón está injustamente alto!), satisfará holgadamente a los completistas de este irrepetible autor.
 


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sábado, 4 de enero de 2025

Reseña + Entrevista: El palacio infinito, de Shintaro Kago

Idioma original: Japonés
Traducción: Rodrigo Díaz
Año de publicación: 2021
Valoración: Delirante

La exquisita edición en español de El palacio infinito, del irrepetible Shintaro Kago, se la debemos a Moztros. Incluye, en un tomo único en formato rústica de tapa blanda con sobrecubierta, dos historias autoconclusivas, aunque estrechamente relacionadas con el concepto de base: "The Princess of the Never Ending Castle" y "The Twelve Sisters of the Never Ending Castle". Por cierto, que el sentido de lectura de este manga sea occidental se debe a que fue publicado originalmente en Italia por la editorial Hollow Press.

El palacio infinito es una auténtica joya. Una que, como viene siendo habitual en las obras de Kago, exprime al máximo (e incluso lo retuerce a conveniencia de vez en cuando) el lenguaje gráfico y narrativo del cómic, mezcla multitud de géneros (ucronía, ero-guro, humor...) y tiene un argumento y dibujo sorprendentes por su calidad, frescura y excentricidad.

En "The Princess of the Never Ending Castle" (196 páginas), Oda Nobunaga domina el mundo y se establece en un inmenso palacio vertical. Su vasallo Akechi Mitsuhide lo reta a un duelo por el control del planeta. En una realidad, Nobunaga gana; en la otra, pierde. Por consiguiente, el palacio se divide en dos torres, que representan las líneas temporales resultantes, y ambas posibilidades conviven como vecinas. A medida que se sucedan los hechos, las torres se bifurcarán y ramificarán hasta el infinito.

Así pues, "The Princess of the Never Ending Castle" es una historia ambiciosa de premisa original y brillante ejecución. Sorprende especialmente la claridad con que, a nivel gráfico y estructural, plasma algo tan complejo como distintos universos que se desarrollan en paralelo e incluso coexisten; para ello, Kago recurre a varios recursos, entre los que destacaría las viñetas simultáneas y la repetición de imágenes o textos (a veces con pequeñas variaciones, otras literalmente). 

En "The Twelve Sisters of the Never Ending Castle" (92 páginas), Ukita Hideie, pusilánime señor del palacio de Okayama, entrega a sus hermosas hijas a los fetichistas señores de palacios vecinos a cambio de que cejen sus ataques. Una de las jóvenes, la aguerrida Nadeshiko, decide plantar cara tanto a su progenitor como a los invasores.

"The Twelve Sisters of the Never Ending Castle" es un spin off muy digno, que para nada se siente creativamente perezoso o redundante. Argumentalmente es todavía más alocado y gamberro que su predecesor, y contiene ideas deliciosamente perversas y grotescas que harán las delicias de los amantes del ero-guro; además, tiene una protagonista con mucha personalidad.

Resumiendo: El palacio infinito es una genialidad a la altura de los mejores trabajos de Kago. En ella encontraréis una fresca aproximación a la idea, tan en boga gracias a la popularidad del género de los superhéroes, de los multiversos; juegos con el lenguaje del cómic (que, si bien no llegan al nivel de, por ejemplo, Fraction o Reproducción por mitosis y otras historias, siguen siendo extremadamente fascinantes); y, por supuesto, caos, violencia, deformaciones físicas, sexo depravado, escatología y humor absurdo.




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Y aquí una entrevista a Shintaro Kago, gentes:



También de Shintaro Kago en ULAD: Aquí

lunes, 16 de diciembre de 2024

ULAD 2024 - Olvidad cualquier otra lista

Para qué más preámbulos: la lista de los listos. La que todo autor anhela por integrar. La que todo el mundo editorial espera para consultar. La única virtud que nos falta es la modestia.


Alain:

Resumen del año: Mi primer año como miembro de ULAD. Formar parte de un grupo de apasionados por la literatura ha sido estimulante. Además, tuve la oportunidad de platicar con escritores a los que admiro. Así que ha sido un año muy bueno para mí. Aquí mis favoritos del año:

Novela: Salto mortal, de Kenzaburo Oé. Los años de espera, de Fumiko Enchi.
Novela corta: Ella en la otra orilla, de Mitsuyo Kakuta.
Cuentos: Lealtad al fantasma, de Enrique Serna. La sangre de medusa (y otros cuentos marginales), de José Emilio Pacheco.
Comic: Takemitsuzamurai, de Issei Eifuku y Taiyō Matsumoto.
Crónica: Una novela criminal, de Jorge Volpi.
Poesía: Kokinwakashu. Sobre la luz, de Oscar de Pablo.
Relectura: Los relámpagos de agosto, de Jorge Ibargüengoitia.
Descubrimientos: Los niños 6 y Cómo provocar un incendio y por qué, de Jesse Ball.

Oriol:

Resumen del año: No ha leído ningún libro imprescindible. Aun así, he descubierto muchas novelas, antologías y cómics notables. ¡Ah, y mi primer título, El amor edípico contra la lujuria sadomasona, ha sido publicado por Colectivo Juan de Madre Presenta, ilustrado por Rios Über Alles y reseñado con mucho tino por, entre otros, Santi Pérez Isasi y David Calpa! ¡Ah, y a través del compañero Alain Ríos he podido preguntar un par de cosillas al gran Shintaro Kago!

Novelas destacables: Un jardín de placeres terrenales, de Joyce Carol Oates, Valentino, de Natalia Ginzburg, El reloj de sol, de Shirley Jackson, y Job. Historia de un hombre sencillo, de Joseph Roth.
Novelas que parecen escritas específicamente para mí: My husband has taken our roleplaying too far, de Christian Wallis, El regreso, de Walter de la Mare, y El dios de piedra, de Leonard Cline. Quizá incluiría también La declaración de Stella Maberly, de F. Anstey, y Los veinte días de Turín, de Giorgio de Maria.
Clásicos decimonónicos castizos desempolvados: Las cañadas indómitas, de Raimon Casellas, El subterráneo habitado, de Manuel Benito Aguirre, Narraciones inverosímiles. Selección, de Pedro Antonio de Alarcón, y Criadero de curas, de Alejandro Sawa.
Mejor antología de relatos:  Pelea de gallos, de María Fernanda Ampuero. 
Relatos destacados: Varios de T.errores. En el bosque ya estás muerto, de VV.AA., de L'amant del diable, de Elizabeth Bowen, de Parásitos perfectos, de Luis Carlos Barragán Castro, y de Negro tal vez, de Attila Veres. 
Mejores novelas gráficas: Fraction y El palacio infinito de Shintaro Kago. También es bastante buena La voz de las bestias, el ansia de los hombres, de Thomas Gilbert.
Mejor libro de no ficción: El camino pagano, de Edgar-Max.
Empacho de: Narrativa (tanto novela como relato).

Juan:

Resumen del año: En general, un año bastante anodino; ni bien ni mal, ni frío ni calor, ni carne ni pescado... Aún así, alguna que otra lectura destacable sí que ha habido:

Polar y novela del año (previsiblemente, aunque aún quedan unos cuantos días para que éste termine): Historias de la noche de Laurent Mauvignier 
Novela de miedito (o no): Una cabeza llena de fantasmas de Paul Tremblay 
Novela/reportaje gráfico: sin duda, El abismo del olvido de Paco Roca y Rodrigo Terrasa.
Biografía (más o menos) también bastante gráfica: Las 100 primeras películas de Nicolás Cage de Paco Alcázar y Torïo García.
Ensayo: The King, de autoría variada y, en curso de lectura, Danza macabra, justamente de The King...

Poesía: Llibre de meravelles de Vicent Andrés Estellés (cierto que no he leído ningún otro, pero lo merece igualmente).

Decepción: Mi esposa y yo compramos un rancho de Matt y Harrison Query. Esta es la chafada más gorda, pero también ha sido un poquito decepcionante Lo que más me gusta son los monstruos - Libro Dos de Emil Ferris. Y aún tengo el culo torcío con Chamanes eléctricos en la fiesta del sol de Mónica Ojeda...

NO decepción del año: Un lugar soleado para gente sombría de Mariana Enriquez.

Sorpresa (se entiende que agradable) del año: Los secretos de Heap House de Edward Carey,

Bizarrada del año (y por muchos más, sospecho): El amor edípico contra la lujuria sadomasona de Oriol Vigil.


Carlos:


Resumen del año: esto es una novedad introducida por sorpresa, así que me ha dejado un poco descolocado. Aun así diré que el año ha sido regular, con más decepciones de las habituales, y un nivel medio en el que apenas sobresalen un puñadico de cosas, algunas como estas:


Novela: en castellano Extraña forma de vida, de Enrique Vila-Matas; en otros idiomas, El otro nombre (Septología I), de Jon Fosse

Novela corta: Nocturno de Chile, de Roberto Bolaño, y Noches blancas, de Fiódor Dostoyevski

Ensayos y similares:

    - Humanidades: Los hombres no son islas, de Nuccio Ordine

    - Música: Aquellos años accidentales, de Laura Piñero

    - Arte: El eco pintado, de Óscar Martínez

Historia: Ocho días de mayo, de Volker Ullrich

Libros de viajes: Campos de Níjar, de Juan Goytisolo

Biografía novelada: Lawrence de Arabia. La corona de arena, de Jose María Álvarez

Relectura: Artificios, de Jorge Luis Borges

Humor: El puente de los perros suicidas, de Abel Amutxategi

Clásico: La guerra carlista, de Ramón del Valle-Inclán (reseña en unas semanas)

Rarezas y descubrimientos: Madame Edwarda, de Georges Bataille, y Nebiros, de Juan Eduardo Cirlot


Koldo:

Resumen del año: Lo de siempre, pero un año más viejo

Tres libros de relatos:  Ahí fuera de Kate Folk, Alcaravea de Irene Reyes-Noguerol y Cuentos completos de Juan Carlos Onetti. 
Tres novelas: Eloy de Carlos Droguett, Despertar a los muertos de Scott Spencer y El origen. Una indicación de Thomas Bernhard. 
Dos libros híbridos: Yo navegué con Magallanes  de Stuart Dybek y Grimmish de Michael Winkler.
Dos libros de memorias (también un poco híbridos): Cada uno por su lado y Dios contra todos de Werner Herzog y Vida de un pollo blanquecino de piel fina de Andrés Pérez Perruca.
Un ensayo: Terror y utopía: Moscu en 1937 de Karl Schlogel.

Marc:

Resumen del año: año flojo en lecturas (en cantidad, pero también en calidad). Pocos libros destacables en un año en el que se salva básicamente por libros de autores ya conocidos y por el descubrimiento de la obra de Fosse.

Libro del año: «La próxima vez el fuego», de James Baldwin
Ensayo del año: «El temps de la promesa», de Marina Garcés
Autores de literatura infantil del año: Romain Pujol & Vincent Caut con la serie «Avni»
Consagraciones del año, nuevamente: Pol Guasch, Annie Ernaux
Descubrimientos del año (autores): Jon Fosse 
Propósitos para el 2025: más poesía y más clásicos
 
Francesc: 
 
Resumen del año: incluso estando satisfecho de haber sido capaz de sostener un cierto ritmo lector, lo hubiera estado más si el año hubiera contado con alguna experiencia reveladora sobre todo en clave ficción, aunque quizás en estos tiempos extraños y convulsos confiar en que se produzcan carreras literarias de largo recorrido resulte un poco ingenuo. 
 
Aún así:
 
Libro del año: Ex-aequo: Los jugadores de Whist de Vicenç Pagès Jordà (aún no reseñado) y El dia de la Independència de Tuli Márquez, lecturas, ambas, generacionales, cercanas y crepusculares y reivindicaciones de que los autores en catalán deberían contar con una industria valiente que los traduzca. Ya de paso, todo lo de Monzó y lo de Pàmies.
Retrasos del año: Mary Gaitskill, autora que me ha interesado con cierto efecto retroactivo y a la que aún me resulta difícil ubicar, por la manía de la industria editorial USA de etiquetarlo todo
Ensayos del año: lo digo en el resumen, me gustaría engancharme a algún autor de ficción, pero el ensayo (y las novelas cortas, je je) ha sido un recurso muy útil para marcarme ciertas pautas lectoras, así que desgloso dos categorías: 
  •     Ensayo atemporal: Aldous Huxley y Barbara Cassin (aún no reseñado)
  •     Ensayo del momento: Eva Illouz y Mark Coeckelbergh, más que nada para que se lean antes de que sus premisas caduquen (o estallen por los aires) y los veamos más antiguos que el periódico de ayer (¿qué es un periódico?)
Propósitos del año: hacer algún mínimo caso a las novedades de ficción, a ver si así descubro algún escritor notable antes de que se me muera. Leer ensayos sin que sepa de antemano que comulgo con sus planteamientos (se resolvería de cuajo leyendo a Jiménez Losantos). No pasar de largo en las secciones de poesía (al menos mirar las portadas, me refiero). Leer más crónica. Releer más de todo.
 
 
Santi:
Resumen del año: Revisando mis (escasas) reseñas de 2024, veo que el año empezó bien, con una buena cosecha de libros comprados/regalados en Navidad, pero luego vino una larga sequía de lecturas, en la que predominaron las relecturas y los clásicos. Entre lo que he leído más reciente predomina claramente lo fantástico y el terror, y la literatura española y en español. Va mi lista:

  • Libro del año: De entre los recientes, Visceral, de María Fernanda Ampuero, que me sorprendió muchísimo; de entre los menos recientes, Los santos inocentes de Delibes, que no puedo creer que todavía no estuviera publicado en el blog.
  • Mejores novelas: Un amor de Sara Mesa (con permiso de Juan G.B.) entre las recientes y Tristana de Galdós entre los clásicos. Mención especial para dos novelas hispanoamericanas impresionantes: Huasipungo de Jorge Icaza y Balún Canán de Rosario Castellanos.
  • Mejores novelas cortas: Un detalle menor de Adania Shibli y Mireia de Purificació Mascarell.
  • Mejores libros de cuentos: Conejo maldito de Bora Chung y El peor escenario posible de Alejandro Morellón.
  • Mejor ensayo / autobiografía / autoficción / whatever: Yeguas exhaustas de Bibiana Collado Cabrera
  • Libros sobre paternidad (que aún no he reseñado): "pulgar hacia arriba" para Literatura infantil de Alejandro Zambra; "pulgar hacia abajo" para Irene y el aire de Alberto Olmos
  • Lectura más loca e inclasificable del año: El amor edípico contra la lujuria sadomasona de Oriol Vigil Hervás.
  • Decepciones (sin ser libros horribles ninguno de los dos): Soy fan de Sheena Patel y Otaberra de Elisa Victoria.

Propósitos del año: Leer más, mejor, más variado y más reciente (aunque este propósito lo hago todos los años y ya se ven los resultados...).


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¿Qué hay de vosotros, queridos lectores de ULAD? Estamos deseosos de que compartais vuestras listas con nosotros en los comentarios.

jueves, 14 de noviembre de 2024

Shintaro Kago: Fraction

Idioma original: Japonés
Título original: フラクション
Traducción: ¿?
Año de publicación: Entre 1998 y 2009
Valoración: Delirante
 
"Fraction" es una ida de olla que sólo un autor tan extravagante como el mangaka Shintaro Kago podría concebir. 

"Fraction" es, también, una joya del noveno arte. Al fin y al cabo es un cómic sumamente original, tiene algunos de los giros de guión más locos que he leído nunca y su componente metaliterario es muy audaz. Asimismo, su apartado gráfico es tan creativo y refinado como el de todas las obras de Kago.

En "Fraction" seguimos los pasos de Rebanador, un asesino en serie que se dedica a partir a mujeres por la mitad y que puede tener a un imitador; también seguimos a Mangaka (el propio Kago), que quiere dejar de ser reconocido como autor ero-guro y entregar un cómic de misterio que juegue con el espectador recurriendo a distintos trucos narrativos que desafíen los «prejuicios», «ideas preestablecidas» y «predisposiciones» de la gente (mostrando, por ejemplo, qué hay más allá del «marco» de las viñetas, cómo nos pueden engañar los «bocadillos», etc...).

"Fraction" subvierte toda clase de expectativas: aquellas derivadas  del género en el que se inscribe la historia (el misterio detectivesco) y aquellas que propicia el medio empleado para narrar dicho género (el cómic). Y, de paso, Kago subvierte también lo que la gente espera de él en tanto que autor ero-guro (es decir, «cadáveres, vísceras, mierdas, torturas, sadomaso»).

"Fraction" se publicó en 2009 junto a cuatro relatos que ya habían sido editados previamente. Dichos relatos combinan, al igual que su predecesor, el desmadre argumental y la estética repulsiva propias del ero-guro, aunque sin poner ambos apartados al servicio de exploraciones metaliterarias. En comparación con "Fraction" son algo sencillos, pero todos me han gustado. 

Quizá los más locos son "El retornado" (homenaje todavía más perverso que "La oruga" de Edogawa Rampo, su obvia inspiración) y "Colapso" (desquiciado estudio de personaje de una mujer). 

Por otro lado, "El súmmum de lo irritante" se mantiene bastante fiel al concepto de base (cosa que viene a ser poco habitual en Kago, tan proclive a dispersar sus historias en direcciones variopintas) y "Colapso" tiene una imaginería muy poderosa, pero lleva su prometedora premisa hacia el registro más cliché posible, el de lo psicológico.

En resumen: si sois amantes de la literatura gamberra en la que la violencia, el gore, la pornografía, el absurdo, el humor negro, la sátira, las ideas locas y los giros de guión se dan cita, el volumen Fraction os encantará; también os lo recomiendo a quienes busquéis en el arte (y en su lenguaje) un componente transgresor y autoreferencial. Bueno, seas quien seas, lee a Kago en general; créeme, no te va a decepcionar lo más mínimo.




También de Shintaro Kago en ULAD: Aquí

viernes, 4 de octubre de 2024

Luis Carlos Barragán Castro: Parásitos perfectos

Idioma original: Español  
Año de publicación: 2024
Valoración: Recomendable

Parásitos perfectos agrupa trece relatos de distinta extensión escritos por el colombiano Luis Carlos Barragán Castro. En todos ellos hay elementos de ciencia ficción, toques weird o una interesantísima mezcla de ambas cosas. Algunos de ellos comparten escenarios o premisas.

¿De qué van? En "No es un metro, pero es algo" asistimos a un perturbador reencuentro. En "Simbiosis", al periplo de un adicto después de caer en las garras de una mafia. En "Cefalomorfos", a la reconciliación entre un hombre y su difunta hermana. En "Carretera negra", a la liberación que experimenta una profesora obesa tras adquirir un vehículo y unirse a una tribu de inconformistas. En "Maschalagnia", a las fantasías sexuales de dos individuos obsesionados con las axilas. En el relato que da nombre al conjunto, a un estudiante de PhD de Biología que se une a los «bio», un grupo que infesta voluntariamente sus cuerpos. En "Om-Phalos9", a dos pilotos eunucos que inician una relación. En "Centípode azul", a una anciana tiene la oportunidad de enfrentarse a su difunto marido. En "Túneles", a un hombre que intenta sobreponerse al hecho de que su pareja le dejara. En "La Cara", a un militar cuya reconstrucción facial le permite controlar a los demás. En "Amor de Gulgrumbo", al advenimiento de unas extrañas criaturas que surgen tras el consumo de una droga. En "Teología de los campos de fuerza", a un reducto de civilización en el que los religiosos ostentan el poder. En "Tinnitus", a un conflicto entre dos facciones presente en dos líneas temporales distintas.

Como decía antes, Siempre hay un toque de ciencia ficción o weird adornando estas premisas. La adicción de "Simbiosis", por ejemplo, es a memorias ajenas. La reconciliación en "Cefalomorfos" se da gracias a la mediación de unos hongos que adoptan la forma de cabezas humanas y tienen poderes telepáticos. La tribu de "Carretera negra" se dedica a entrenar a sus carros y a cazar y devorar otros. En "Túneles", la gente abandona sus vidas tediosas y sus responsabilidades sociales atravesando a un «módem».

Algunos de estos relatos comparten mundo. Un mundo para nada futurista, pese a las diferencias geopolíticas y avances tecnológicos que le diferencian del nuestro. Un mundo en el que existe Bogotá2 y Plutón ha sido conolizado. Un mundo en el que insectos de todo tipo se usan de mil formas distintas: como APF Decoder, como vehículo, como método adelgazante, como teléfono móvil, como compañero sexual, como cafetera y un largo etcétera.

En casi todos los relatos, compartan el mundo de los insectos o no, el worldbuilding es muy detallado. A fin de cuentas, cada mundo tiene modas, profesiones y moneda propias, por ejemplo. Asimismo, Barragán Castro explora a consciencia los conceptos barajados hasta exprimir todas sus posibilidades; gracias a esto se nos presentan ideas extremadamente ingeniosas, como por ejemplo las ONG que rehabilitan a «humanos-animal», el rol de los profesores cuando «los niños de 16 saben conceptos avanzados de mecánica cuántica y son capaces de reproducir las formulaciones matemáticas que dan origen al sistema de estándar de la física de partículas» o el grupo de apoyo de Pilotos Eunucos Asociados y Anónimos.

Las influencias de Barragán Castro son, en ocasiones, evidentes. Está claro que "Om-Phalos9" le debe mucho a la novela Crash de J. B. Ballard; asimismo, "Maschalagnia" o "Parásitos perfectos" parecen beber de mangas eroguro de Shintaro Kago sobre fetiches y parafilias. También a Kago recuerdan algunas de las ilustraciones interiores del volumen (de las cuales hablaré en breve), así como la imaginería de "La Cara". Sin embargo, Barragán Castro logra encauzar todas estas referencias hacia un estilo propio y aportar su enfoque particular.

Mis relatos favoritos del conjunto son los más longevos. A fin de cuentas, permiten a Barragán Castro poner a sus imaginativas premisas al servicio de búsquedas temáticas (la precariedad de los inmigrantes, la drogadicción, la corrupción política, la violencia de género, el desencanto vital, la frustración sexual, etc...). 

Los relatos breves, a excepción de un par, no me han gustado tanto. Y es que se limitan a entregar una idea creativa que, o bien carece de enjundia, o bien no es llevada al límite. A eso hay que sumarle que pueden antojarse un tanto reiterativos; a fin de cuentas, varios de ellos narran cómo una especie de parásitos se aprovecha de los humanos para expandirse, o relaciones homosexuales en las que alguna razón dificulta la intimidad sexual. Aun así, incluso estos relatos más flojos funcionan por la viveza de sus escenas, muy explícitas, turbias y desagradables.

Resumiendo: Parásitos perfectos es una antología irregular, pero personal, imaginativa y efectiva en líneas generales que gustará especialmente a los amantes de la ciencia ficción, el weird y el erotismo decadente. Yo mismo releeré sin duda algunos de sus relatos; seguramente los logradísimos e intensos "No es un metro, pero es algo", "Simbiosis", "Carretera negra", "Om-Phalos9" o "Teología de los campos de fuerza".

Ah, no puedo terminar esta reseña de Parásitos perfectos sin alabar las ilustraciones de cubierta e interiores que engalanan el volumen. Se las debemos, al igual que los relatos, a Barragán Castro y, sin ser excepcionales, destacan por la creatividad que dejan entrever; asimismo, el formato de las interiores, dispuestas al final de cada relato a modo de páginas de enciclopedia, resulta bastante pertinente.

viernes, 15 de enero de 2021

Shintaro Kago: Demencia 21

Idioma original: Japonés
Título original: Dementia 21
Valoración: Delirante

Yukie, una alegre y eficiente cuidadora de ancianos, vivirá aventuras de lo más descabelladas que le obligarán a poner a prueba su ingenio. Esta es la premisa de Demencia 21, locura donde las haya perpetrada por el extravagante Shintaro Kago. 

Este manga se subdivide en diecisiete capítulos. Al principio, todos ellos son bastante episódicos; en adelante, sin embargo, van reincorporando elementos previos a las nuevas tramas, dotando al conjunto de una cierta continuidad. Tampoco os penséis que dicha continuidad es muy perceptible, ¿eh?: la imaginación de Kago es tan rica que el autor descarta un montón de conceptos, una vez les deja de ver utilidad. Algunos llamarán a esto mala escritura; otros apreciaremos que un creador experimente y subvierta expectativas. 

Eroguro, absurdo, surrealismo y humor negro permean Demencia 21, que sorprenderá, divertirá e inquietará a partes iguales. Para que os hagáis una idea de la bizarrada a la que nos enfrentamos, os dejo varias de las imágenes que agrupa: un campamento para asistentas domésticas, una asociación de mujeres maltratadas por sus suegras, dentaduras postizas que pretenden parasitar a los seres humanos y carriles de autopista destinados a conductores borrachos o suicidas. 


El único reproche que me atrevería a ponerle a esta historia es su final: uno espera que la cosa acabe a lo grande, que todo lo que ha ido confluyendo estalle en una dirección concreta, o que se le dé un arco de personaje a la protagonista. En cambio, el último capítulo podría haberse contado entre los iniciales, dado su aire episódico. Aunque, bien pensado, Kago podría haberlo situado así expresamente, con la voluntad de subvertir, una vez más, las expectativas del lector. 

El apartado gráfico de Demencia 21 es excelente. El dibujo de Kago, detallado a la par que expresivo, destaca especialmente cuando describe arquitecturas imposibles o retrata el movimiento de manos y pies. Asimismo, este manga derrocha ingenio visual. Adoro, por ejemplo, cómo relata las frenéticas labores de Yukie y el paso del tiempo en las páginas 19, 20, 22 y 23.  

A la postre, Demencia 21 es una obra muy entretenida, sumamente original y que, pese a no tomarse en serio, deja caer reflexiones interesantes sobre lo estéril que es querer ser el mejor en algo, el trato que le deparan las sociedades contemporáneas a las personas mayores o las contradicciones que gravitan en torno a la pena de muerte. 

Por cierto, este magnífico volumen se lo debemos a Ponent Mon. La edición es impecable: el formato es más grande de lo que viene siendo habitual, la calidad del papel o la tinta no dejan que desear, y una serie de ilustraciones a color sirven de colofón.



También de Shintaro Kago en ULAD: Aquí