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lunes, 22 de octubre de 2012

Bohumil Hrabal: Bodas en casa

Idioma original: checo
Título original: Svatby v domě. Vita Nuova. Proloky
Año de publicación: 1987, 1986
Valoración: muy recomendable


Como la mayoría de nosotros sabe, Bohumil Hrabal fue uno de los escritores checos más conocidos –y prolíficos– del siglo XX, y tuvo muchos y diferentes trabajos antes de ganarse la vida como escritor (fue viajante de comercio, triturador de papel, empleado del ferrocarril, oficial de notaría...). Como es lógico, en numerosas ocasiones plasmó en sus novelas lo experimentado en estos oficios, dotándolas de gran realismo y verosimilitud.

En Bodas en casa, sin embargo, el autor decide escribir un texto autobiográfico y contarnos parte de su vida; algo que no sería nada extraño, si no fuera porque lo hace desde el punto de vista de su mujer. Es ella la que habla de su llegada a Praga después de que le hayan roto el corazón y explica cómo conoció al que llegaría a ser su marido. También nos describe su corto noviazgo, su boda y la posterior vida en común, y cómo poco a poco se convirtió Hrabal en el apreciado escritor que es hoy en día.

Una de las cosas que más llaman la atención de esta obra es la poca piedad que muestra el escritor consigo mismo. Adueñándose de la voz y la mirada crítica de su mujer, Hrabal muestra sin tapujos todos sus defectos, errores y vicios (como su gran afición a pasar horas en las cervecerías, su torpeza a la hora de mostrar sus sentimientos o las extrañas compañías con las que a veces llegaba a casa), así como el carácter fuerte y resolutivo de ésta, y la curiosa relación que los unía.

También utiliza Bodas en casa, por supuesto, para repasar la historia de la República Checa y contar cómo vivieron durante la ocupación comunista, tiempo en el que sus libros estuvieron prohibidos y tuvieron que ser publicados de forma clandestina. Sin embargo, Hrabal utiliza esta parte de la historia sólo como telón de fondo, como medio para seguir desarrollando la crónica de su peculiar autobiografía, logrando al fin una obra de gran belleza, donde la cotidianidad consigue confundirse con lo literario.





También de Bohumil Hrabal:  Las desventuras del viejo Werther, Anuncio una casa donde ya no quiero vivir, Yo que he servido al rey de Inglaterra , Una soledad demasiado ruidosa, Clases de baile para mayores, La pequeña ciudad donde se detuvo el tiempo

sábado, 29 de enero de 2011

Bohumil Hrabal: Anuncio una casa donde ya no quiero vivir



Idioma original: checo
Título original: Inzerát na dům, ve kterém už nechci bydlet
Año de publicación: 1965
Valoración: Recomendable

Como ya sabéis, Bohumil Hrabal es uno de mis autores favoritos (no en vano he reseñado ya dos de sus obras). Hace poco descubrí en una librería Anuncio una casa donde ya no quiero vivir, un libro de relatos de cuya existencia no tenía noticia y, aunque lo que he leído de este autor siempre ha sido novela, no pude resistirme a comprarlo y descubrir qué tal se le daba el relato. Y la verdad es que no me arrepiento.

Los siete relatos que componen esta obra fueron escritos cuando Checoslovaquia (que aún era un solo país) vivía bajo el yugo comunista y tres años antes de que Hrabal fuera censurado, y eso es algo que queda patente en todo momento. A pesar de que los relatos tienen argumentos muy diferentes y en apariencia no hay nada que los relacione entre sí, durante la lectura se llega a vislumbrar un deseo velado de libertad, de dejar a un lado la opresión y la censura constantes a la que todo se ve continuamente sometido.

Siempre en clave de humor y con un lenguaje directo y ameno, Hrabal nos muestra en estos relatos a gente común que se descubre extraña, a artistas que buscan crear algo nuevo, a oficiales con un "relajado" sentido del deber... personajes, en definitiva, que nos dan una clara pista de cómo el autor veía el mundo. Y que, cómo no, nos ofrecen una muestra de su gran talento literario.



También de Bohumil Hrabal: Yo que he servido al rey de Inglaterra, Una soledad demasiado ruidosa, Clases de baile para mayores, Las desventuras del viejo Werther, Bodas en casa, La pequeña ciudad donde se detuvo el tiempo

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Bohumil Hrabal: Las desventuras del viejo Werther

A falta de una buena imagen de la portada, 
una foto del autor...
Idioma original: checo
Título original: Utrpení starého Werthera
Fecha de publicación: 1949
Valoración: recomendable

Bohumil Hrabal es ya un veterano de ULAD. Es la cuarta vez que aparece por este blog (como se puede ver más abajo) y yo no me canso de recomendarlo. Así que aprovecho para pedir perdón, si resulta que me estoy poniendo pesada con este autor.

En esta ocasión, nos encontramos con una novela corta, muy corta, en la que el escritor checo rinde homenaje a su tío, un fanfarrón al que le gusta beber, huir de las responsabilidades y, sobre todo, las mujeres. Tras una introducción en la que Hrabal nos explica quién fue Werther y la influencia que tuvo en su vida (y en la que queda claro que sí, era todo un personaje), se inicia una historia en primera persona en la que el autor usa la voz de su tío para contar las aventuras y desventuras (amorosas, sobre todo) que éste vivió bajo el poder de los Habsburgo.

Utiliza Hrabal en este libro una prosa más rápida y directa que lo acostumbrado en sus otras obras, así como un lenguaje más crudo, para que se adapte a la forma de hablar de su curioso pariente, consiguiendo un discurso cargado de realismo, humorístico y trágico a partes iguales.

Puede que no sea uno de sus mejores libros (lo cual tampoco es de extrañar, si tenemos en cuenta que fue uno de los primeros que escribió), pero sin duda es un buen punto de partida para empezar a conocer la obra de este autor.



También de Bohumil Hrabal: Anuncio una casa donde ya no quiero vivir, Yo que he servido al rey de Inglaterra, Una soledad demasiado ruidosa, Clases de baile para mayores, Bodas en casa, La pequeña ciudad donde se detuvo el tiempo

miércoles, 29 de mayo de 2013

Bohumil Hrabal: La pequeña ciudad donde se detuvo el tiempo

Idioma original: checo
Título original: Městečko, kde se zastavil čas
Año de publicación: 1978 
Traducción:  Monika Zgustova
Valoración: recomendable


Los que hayan leído algún libro de Bohumil Hrabal sabrán que es un experto en narrar historias cotidianas, íntimas, que en un principio parecen no ser nada del otro mundo, pero que al final resultan siempre ser algo especial, quizá por lo mucho que consigue empatizar con el lector.

La pequeña ciudad donde se detuvo el tiempo es una de esas historias. O, mejor dicho, es una de esas novelas corales en las que el autor utiliza la trama principal para contarnos un sinfín de historias y presentarnos a un gran número de personajes que terminan por ser tan imprescindibles como el protagonista alrededor del cual gira todo el argumento.

En La pequeña ciudad..., el narrador es un niño que nos habla de una pequeña urbe checa (checoslovaca, en realidad) en la que las vidas de sus habitantes giran alrededor de una fábrica de cerveza (su padre es gerente en dicha fábrica y su tío Pepin un empleado de la misma) y de los cambios políticos que se producen en el país. Aunque el protagonista nos cuenta qué ocurre en esta ciudad cuando llegan los nazis y, posteriormente, cuando son "rescatados" por los comunistas, ésta no es una novela en la que se dé demasiada importancia a los acontecimientos históricos. Están presentes, claro, pero son tratados como un simple decorado, dejando que se desarrolle libremente lo verdaderamente importante en este libro: la vida de la gente que rodea al narrador.

Sus padres, su tío Pepin (que se merece un libro para él solo), el cura (más preocupado por las jóvenes casaderas que por su fe), su abuelo (y sus ataques de ira)... Hrabal nos presenta, con una verosímil voz infantil, las visicitudes de una familia cuya única preocupación es salir adelante e intentar ser felices, sin dejarse hundir por las desgracias que ocurren a su alrededor.

Para ello, además de utilizar su estilo narrativo habitual (salpicando la trama de comentarios adicionales), el autor construye una obra en la que abundan los momentos tragicómicos, en los que el lector no sabe muy bien si echarse a reír o a llorar, y que le dejan, una vez pasada la última página, con un gran poso de melancolía.



También de Bohumil Hrabal: Una soledad demasiado ruidosa, Yo que he servido al rey de Inglaterra, Anuncio una casa donde ya no quiero vivir, Las desventuras del viejo Werther, Bodas en casa, Clases de baile para mayores

viernes, 19 de agosto de 2016

Bohumil Hrabal: Clases de baile para mayores

Idioma original: Checo
Título original: Pábiltelé
Traducción: Jitka Mlejnková y Alberto Ortiz
Año de publicación: 1964
Valoración: Recomendable

El abuelo Cebolleta es, probablemente, el personaje más recordado del famosísimo comic de Vázquez “La familia Cebolleta”, de gran éxito en la España de los 50 y60. Este personaje, con su pie vendado, su barba blanca, su bufanda y su bastón, se hizo tan famoso que ha pasado a formar parte del lenguaje popular para referirse a personas cuyo único afán es relatar, una y otra vez, sus supuestas peripecias y batallitas de sus años mozos.

Pues bien, el protagonista de esta gamberrada perpetrada por Bohumil Hrabal podría ser perfectamente el “alter ego” checo del abuelo Cebolleta.

Tal y como se nos cuenta en el prólogo, el protagonista del libro es el tío del autor, de nombre Pepin. Un hombre al que le falla la memoria, desaseado y del que, según su familia, las mujeres se reían. Un hombre del pueblo, y de ahí el uso de la jerga y del lenguaje coloquial en el libro, dotado de una verborrea prodigiosa.

Gracias a esa verborrea, el bueno de Pepin, ya de avanzada edad, se lanza a un monólogo, que ocupa las 110 páginas del libro, con el que relata a una mujer, a la que todos los días lleva un ramo de rosas sustraído de jardines ajenos, todas sus batallitas: las del servicio militar y la guerra en tiempos de Maricastaña (léase, en tiempos del Imperio Austro-Húngaro), sus viajes en busca de trabajo, sus conquistas o intento de conquistas amorosas, anécdotas sin importancia, etc.

Fruto de su estado en el momento en que se lanza a narrar sus historietas, el monólogo resulta completamente caótico, lleno de saltos en el tiempo y asociaciones de ideas inconexas. Pero también está lleno de ironía, ternura y un gran sentido del humor.

Porque he de admitir que, pese a que probablemente sea una obra menor dentro de la extensa carrera de Hrabal, con este libro me he reído (y mucho) y he pasado un rato de lo más entretenido. Que no es moco de pavo, oigan.

lunes, 23 de julio de 2018

Bohumil Hrabal: Mi gato Autíčko

Idioma original: checo
Título original: Autíčko
Año de publicación: 1986
Valoración: recomendable

Tengo dos gatos: Fluzo y Lua. Fluzo es blanco, hijo del gato de una amiga, que dejó preñada a la gata de la vecina. Lo adopté cuando tenía dos meses (Fluzo, no yo) y ha crecido siempre en casa, habituado a los mimos y la tranquilidad. Lua, en cambio, es negra; era una gata de la calle, que fue rescatada por la União Zoófila (que suena muy mal, pero en es el equivalente portugués para "asociación animalista"). Lleva con nosotros unos seis meses, y todavía sigue siendo algo asustadiza, solo se deja acariciar cuando se siente segura.

Toda esta introducción sirve para explicar que me encantan los gatos y que tengo alguna familiaridad con esos bichos adorables e imprevisibles que lo mismo se frotan contra ti con un amor que no es de este mundo, que te arañan una córnea porque quieren que les pongas comida. Y por eso me atrajo este libro, y por eso mismo también esta lectura ha sido por momentos particularmente incómoda. Porque, claro, quien conozca mínimamente a Bohumil Hrabal ya debe imaginarse que esta no es una novela cuqui de gatos monísimos que hacen travesuras.

En realidad, Mi gato Autíčko (luego hablaré del título) es una obra que solo una persona realmente obsesiva podría escribir. El protagonista de la novela/autobiografía/autoficción, el escritor Bohumil Hrabal, vive entre dos casas: una en Praga y otra Kersko, en las afueras de la ciudad. Solo que esta segunda la comparte, además de con su mujer, con sus gatos, muchos gatos, gatos casi incontables. Al principio son cinco, luego son tres, luego sus dos gatas favoritas tienen simultáneamente dos camadas de cinco gatitos cada una... Y ahí viene la culpa constante: la culpa por abandonar a los gatos cada vez que va a Praga, la culpa por lo que les pueda pasar en su ausencia, la culpa por no poder cuidarlos a todos y sobre todo la culpa por tener que matar a muchos de los gatitos, para sobrevivir entre tanto mimo y tanta confusión. Y mientras tanto, su mujer llorando y preguntando constantemente: "¿Qué vamos a hacer con tantos gatos?"

En realidad, casi se podría decir que los gatos son una manifestación física de la culpa del escritor, que no consigue librarse de ella ni cuando trata bien a los gatos ni cuando los abandona; solo lo logrará cuando sienta que ha pagado por sus pecados de una forma completa y definitiva (aunque irracional). El propio estilo, plagado de repeticiones y redundancias, casi estribillos, como la propia trama, acentúa esta sensación opresiva y obsesiva, como de cuarto cerrado, oscuro y con olor a polvo húmedo. El lector se pierde entre nombres de gatos y gatas, y asiste aturdido a las sucesivas masacres de gatos que en ocasiones, para añadir profundidad y densidad al conflicto gatuno, se comparan con algunas de las peores masacres del siglo XX (incluido el Holocausto).

Se entiende, imagino, que la lectura no se me haya hecho fácil, con Fluzo tumbado entre mis piernas y Lua dormida en su camita enfrente de mí. Que conste, claro, que no estoy juzgando a Hrabal desde un punto de vista animalista; pero si se lee la obra con alguna sensibilidad, se convierte en un canto a la esterilización.

Acabo con un comentario sobre el título, "Mi gato Auticko", que resulta sorprendente por varios motivos. En el original, Autíčko es el nombre de una gata (¡no un gato!) que no ocupa un lugar particularmente destacado en la acción; de hecho, no aparece hasta la segunda mitad. Pero "autíčko", en checo, quiere decir también "cochecito", y es la forma en la que el escritor y su mujer se referían a un coche que, este sí, acaba por tener su importancia. Así que, aunque comprendo que la dificultad de mantener el juego de palabras en la traducción, hay algunas cosas que son menos comprensibles, como el hecho de añadir "mi gato" (¿quizás porque los gatos venden?), y más aún el inexplicable cambio de sexo de la pobre gata. En fin, misterios editoriales

¿Es esta una novela recomendable? Sí, pero no una novela para amantes de los gatos, o por lo menos no porque sean amantes de los gatos. Sí, en cambio, para lectores a los que les guste profundizar en una mente obsesiva y atormentada. Y a los que no les importe encontrar un poquito de sangre por el camino.

sábado, 18 de mayo de 2013

Mario Bellatín: Gallinas de madera

Idioma original: español
Año de publicación: 2013
Valoración: está bien


Sexto Piso ha publicado recientemente Gallinas de madera de Mario Bellatín, obra que se ha tildado de críptica e ilegible. Pero si escarbamos un poco, hallamos algunas claves.  En la obra confluyen dos textos que giran en torno a dos grandes escritores del siglo XX: el escritor checo Bohumil Hrabal y el francés Alain Robbe-Grillet. En el primer caso, “En las playas de Montauk las moscas crecen más de la cuenta”, hallamos una novela breve en la que una serie de episodios más o menos inconexos aparecen hilados mediante la figura de Bohumil Hrabal y el concepto de la relación amo-esclavo.

Se trata de un conjunto de pequeñas historias reiterativas que adoptan una estructura en espiral. El narrador, sentado en un banco de Alexanderplatz, piensa que lo han timado porque el ácido lisérgico que le han vendido no le hace ningún efecto. Sin embargo, las alucinaciones provocadas por la droga comienzan a manifestarse y, rodeadas de un aura de delirio e irrealidad,  van introduciéndose el resto de pasajes que conforman esta novela breve: la escena en la que unas aves de rapiña esclavizan a un hombre y arrancan los ojos por puro placer a los perros de cuyo cuidado se encargaba el esclavo; las conversaciones entre el narrador y su analista, experta en Literaturas de Aves Románticas; o las secuencias sobre el escritor checo recluido en una institución pública y su curiosa relación con las palomas que abarrotaban ventanas del piso donde se encontraba internado.

La historia de las aves de rapiña formaría parte de un texto que tras la muerte o el suicidio (todavía se mantiene el debate) de Hrabal quedara inconcluso. Parece que no fue capaz de soportar la soledad demasiado ruidosa -título de uno de sus libros más conocidos- en la que se vio obligado a vivir al final de sus días, comenta la voz narrativa.

La experimentación se produce también por parte de una voz narrativa que se desdobla y multiplica (narrador inicial, Hrabal o el propio Bellatín) a la historia. <<Soy otro cuando narro. No el viejo que están mirando en este momento. Por ejemplo, puedo contar cómo acabo de ser engañado por un hombre que colocó un trozo de papel en mi lengua. O describir a mis perros atacando a un pájaro al lado de unas personas que desayunan en la calle. No soy yo cuando busco reflexionar acerca del escritor checo recluido en una institutción pública >> observa el narrador.

En un intento por ordenar las piezas de este rompecabezas, podemos entender que la concepción de una obra por parte de su autor responde también a la dualidad amo-esclavo planteada al inicio. El amo, el autor, crea la obra que durante la etapa de gestación funciona como un objeto vivo bajo las órdenes de dicho autor y, llegado el momento, pasa a formar parte de la comunidad y se rebela: una vez que la obra ya ha sido creada, el autor (Hrabal) ha cumplido ya con su función inicial, con aquello que justificaba su existencia como amo, y entonces, el amo, ave de rapiña, escritor o quien sea que ejerce la fuerza y el dominio, se convierte en un desecho (muerte de Hrabal) tal y como sucede con las aves de rapiña, que al final enferman y, debilitadas, optan por emigrar, por lo que pierden el dominio sobre el esclavo y se duelen (Cuál es el punto donde reside nuestro dolor ante la rebelión del esclavo, se preguntan). Es así como el esclavo, la obra, busca otro amo (el narrador inventado por Mario Bellatín).

El segundo texto de la obra, “En el ropero del señor Bernard falta el traje que más detesta”, se aleja del género de la novela breve para construir una especie de ensayo sobre el concepto del crítico, la edición, el mercado editorial y la escritura, así como sobre el poder de invención y su relación con la verdad. Mario Bellatín narra sus paseos con el señor Bernard -trasunto de Robbe-Grillet-, con quien el autor sostuvo uno de sus últimos diálogos públicos antes de su muerte. Bellatín adopta frases de la autobiografía de este cineasta y escritor de la nouveau roman como si fueran propias y, de nuevo, en este homenaje a la figura del escritor, la voz del narrador vuelve a dislocarse y no sabemos si es Bellatín, Robbe-Grillet o una voz narrativa inventada quien habla.

En esta segunda parte de Gallinas de madera se recurre una vez más a la técnica de la reiteración. Sin embargo, en este caso, la escritura se torna más accesible y los juicios sobre el mundo editorial y la figura de la crítica que encierran algunos de los pasajes dotan de humor a este monólogo interior. <<Alguien se pone a hablar porque no comprende el mundo>>, escribe Bellatín. Y nosotros también leemos su obra en un intento por comprender ese mundo. El problema es que, al finalizar la lectura, si además del carácter críptico que caracteriza a Bellatín, se desconoce también la obra de Hrabal o la de Robbe-Grillet, las conexiones intertextuales se pierden y  uno no tiene muy claro si  ha llegado ha comprender la esencia del texto, un página o un párrafo. De hecho, uno alcanza tal estado de deseperación que llega a preguntarse  si alguna vez ha comprendido algo en su vida. A continuación, desanimado, se abandona  y se deja caer en el sofá por una de las fisuras abiertas por el autor.

También de Mario Bellatín en Unlibroaldía: Damas Chinas

domingo, 10 de diciembre de 2023

NOVELAS PIRAÑA #7: Trenes rigurosamente vigilados de Bohumil Hrabal

Idioma original: checo

Título original: Ostře sledovane vlaky

Año de publicación: 1965

Traducción: Fernando de Valenzuela

Valoración: sin duda, más que recomendable

Quizá ésta no sea la más famosa de las novela del escritor checo Bohumil Hrabal, pero sí que es una manera más que aconsejable de acercarse a su obra, por varios motivos: la brevedad del texto, la agilidad narrativa y la combinación del humor con tragedia, que convierten en irresistible esta novela corta. La trama se sitúa en 1945, en la estación de tren de un pueblo o pequeña ciudad bohemia, entre  Dresde y Praga, adonde el joven Milos vuelve a trabajar después de tres meses de baja por un intento de suicidio -más adelante conoceremos la causa-; allí conoceremos al resto de personajes de la historia: el hedonista factor Hubicka, el peculiar jefe de estación y su mujer, la telegrafista Zebricka, etc. 

La estación  viene a ser un microcosmos o una representación de la sociedad checa durante la guerra: encontramos desde personajes totalmente opuestos a la invasión alemana, como a algún otro que no sólo está a favor, sino que trata de medrar como ciudadano del Reich (recordemos que Bohema y Moravia fueron anexionadas como provincias alemanas). Además, por esa línea de ferrocarril no sólo pasan trenes de pasajeros o de carga, sino también numerosos convoyes militares, tanto trenes- hospital que vuelven del frentte llenos de heridos y muertos como otros que llevan en sentido contrario soldados y municiones. ëstos son los "trenes rigurosamente vigilados" a los que hace alusión el título del libro y a los que los ferroviarios de esta estación prestan una atención especial, como veremos... 

Cualquiera podría pensar que en una novela como ésta, que transcurre en medio tanto de una tragedia general que supone una guerra, como en una particular, que es la tendencia suicida del joven Milos, el tono predominante sería dramático y oscuro... pero nada más lejos de la realidad: aquí el humor -un humor socarrón e incluso rijoso, por lo general, pero a veces también más fino y en ocasiones algo naïf; en todo caso, siempre vitalista- está presente desde el comienzo de la narración hasta casi el final. Por puntualizar, hay que explicar que este tono humorístico no es que se alterne con los momentos dramáticos, sino que ambos se superponen, más bien, y sin problemas. El tono recuerda, sin duda, al que imprimió otro gran escritor checo, Jaroslav Hasek, a su célebre Las aventurasa del bravo soldado Schweik, que al parecer fue una gran influencia para Hrabal. En ambos casos, la tesisi de fondo está bastante clara: la guerra es una tragedia, sin duda, pero además es absurda, y como tal, no puede dejar de resultar cómica. La influencia del libro de Hasek también se deja ver en el carácter del joven Milos, quien, en esta ocasión nos cuenta lo sucedido en primera persona, es de alguien muy ingenuo o muy listo, dejándonos con la duda... 

No me quiero extender más porque , al ser una novela corta, prefiero que quien la lea por primera vez las virtudes de su más que recomendable lectura. Solamente mencionará que el argumento está basado en las vivencias del propio Hrabal, que durante la II Guerra Mundial y tras haber estudiado, sin mucho entusiasmo, la carrera de Derecho, trabajó unos años como ferroviario; la experiencia laboral lejos de los libros le debió de gustar, ya que , posteriormente trabajó también en lugares tan diversos como una fábrica metalúrgica, una prensa de papel viejo o la tramoya de un teatro, actividades todas que, por cierto le sirvieron para escribir sendas novelas  (y cualquiera diría que inspiraron las Andanzas del impresor Zollinger). Tampoco, por lo visto, fue ajeno a la idea del suicidio, y, de hecho, aún caben dudas sobre su propia muerte...


Muchos otros títulos de Bophumil Hrabal reseñados en este blog: Bodas en casa, Anuncio una casa donde ya no quiero vivir, Las desventuras del viejo Werther, La pequeña ciudad donde se detuvo el tiempo, Clases de baile para mayores, Mi gato Auticko, Yo que he servido al rey de Inglaterra, Una soledad demasiado ruidosa

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Bohumil Hrabal: Yo que he servido al rey de Inglaterra

Idioma original: checo
Título original: Obsluhoval jsem anglického krále
Año de publicación: 1989
Valoración: Muy recomendable

Aparte de por muchas otras razones, reconozco que me gusta mucho este libro porque es uno de aquellos que, además de contar las visicitudes de su protagonista, nos dan una gran lección de historia. Así, mientras nos empapamos del aprendizaje de Ditec, un joven camarero (que una vez estuvo al servicio de un maître que había servido al rey de Inglaterra) y lo acompañamos mientras crece, colecciona amantes y fracs y supera (con más pena o más gloria, dependiendo del caso) una a una todas las estapas de su vida, asistimos también a una clase magistral de historia de la antigua Checoslovaquia. Conocemos las costumbres del país, la forma de pensar y actuar de su población y nos convertimos en testigos silenciosos de la invasión alemana y la llegada del comunismo, que cambiarán para siempre la vida de este país europeo. Y de Ditec.

Sin necesidad de hacer uso de la propaganda política, es innegable que Hrabal nos ofrece una novela que tiene mucho de fábula moral. Narrada en primera persona por un hombre que no es ni héroe ni villano y que comete tantos aciertos como errores, Yo que he servido al rey de Inglaterra es una novela inmensa, universal, de ésas que nos retratan sin tapujos y nos brindan tanto la realidad más dura como la más poética y, sin pretenderlo, se convierten en ejemplares imprescindibles en nuestra biblioteca.

Otros libros de Bohumil Hrabal en ULAD: Clases de baile para mayores, Una soledad demasiado ruidosa, Anuncio de una casa donde ya no quiero vivir, Las desventuras del viejo Werther, Bodas en casa, La pequeña ciudad donde se detuvo el tiempo

martes, 23 de febrero de 2010

Libros sobre libros: Una soledad demasiado ruidosa, de Bohumil Hrabal

Idioma original: checo
Título original: Příliš hlučná samota
Año de publicación: 1977
Valoración:
Imprescindible

Hanta es un hombre solitario que lleva treinta y cinco años trabajando en un sótano a cargo de una trituradora de papel, prensando libros y reproducciones de cuadros. Es un asesino de libros, el último eslabón de la cadena de un régimen totalitario que evita que ciertos títulos sean leídos por el pueblo.

Pero Hanta, "sabio a su pesar", como él mismo dice, no cumple siempre con su cometido, y muchos son los libros que ha salvado de la prensa y que ahora se almacenan, casi desbordándose, en su casa. Influido por todos los libros que ha leído –tanto los salvados como los destruídos–, el protagonista nos hace partícipes de sus recuerdos y vivencias mientras nos muestra una Praga angustiosa, opresora y asfixiante, en la que sería imposible sobrevivir, si no fuera por sus libros.

Utilizando impresionantes y poderosas metáforas, Hrabal nos ofrece una maravillosa novela narrada con impecable prosa poética, que reflexiona acerca de la creación artística, de la soledad (elegida y asumida, en este caso), del horror del totalitarismo y de la capacidad que tiene la literatura (o el arte, en general) para hacer que nos olvidemos, aunque sólo sea durante un instante, de todos esos sótanos desde los que a diario todos prensamos nuestro propio papel.

También de Bohumil Hrabal: Yo que he servido al rey de Inglaterra, Clases de baile para mayores, Anuncio de una casa donde ya no quiero vivir, Las desventuras del viejo Werther, Bodas en casa, La pequeña ciudad donde se detuvo el tiempo

lunes, 18 de diciembre de 2023

2023 en libros. El único veredicto que vale

¡Pues sí, amigos! Llega el día en que todas las listas de "lo mejor de 2023" palidecen, pese al título de la entrada, ante la proverbial independencia, modestia y buen gusto de los reseñistas de ULAD. Porque no estamos ante la lista de los invitados a la boda del crítico de turno (no, Babelia y El Cultural, no estamos diciendo que vosotros hagáis eso) y porque no pretendemos sentar cátedra diciendo qué es lo mejor que se ha publicado en 2023 (¡coño, que hay tropecientas mil novedades y habremos leído un 0,0001%!). Esto solamente es, nada más y nada menos, lo mejor que hemos leído en 2023.

No podemos dar paso a la lista sin antes recordar lo que para nosotros ha sido la peor noticia que nos ha podido dejar este 2023: el fallecimiento, en el mes de agosto, de nuestro compañero Emilio. Las reseñas que dejó programadas y que hemos ido publicando estos últimos meses dan idea de lo que para Emilio fueron sus mejores lecturas del año.

Sin más, aquí tenéis nuestro dictamen

El veredicto de Koldo (por ahora):


La sentencia de Juan:

Palabra de Oriol:

La sentencia de Francesc:
 
      No muy bien habrá ido la cosa cuando he tenido que revisitar mis reseñas para poder componer esta lista. Así que
  • Recuerdos que prevalecen sin excesivo esfuerzo, o sea, MUY BIEN: Material de construcción de Eider Rodríguez, o cómo lidiar bien, literariamente, con la pérdida, y Les voltes del món de Tuli Márquez, a ver si el mundo editorial se entera del talento de este hombre y se le traduce al español.
  • Demasiados ensayos que se han quedado a medias o que me ha dado la impresión de que no conectan profundamente con la realidad, así que no los mencionaré. La realidad no lo pone fácil, cambiando cada dos por tres.
  • Alguna biografía musical que tiene más pulsación narrativa que mucha narrativa, como Bobby Gillespie en Un chaval del barrio o Jarvis Cocker en Buen Pop Mal Pop
  • Extraño reencuentro por partida doble con Houellebecq, del cual Unos meses de mi vida me ha mostrado una sorprendente actitud frágil y victimista. Curioso que su acercamiento a sí mismo le haya hecho desenfocar su aguda visión de la sociedad.
  • Y a ver si las cosas mejoran. O sea, que los tótems atinen o que las eternas promesas se consoliden. Ya, por favor.

El panegírico de Santi

En un año de bastantes pocas lecturas (una vez más), afortunadamente ha habido algunas buenas o muy buenas:

Resolución (recurrible) de Carlos

El dictamen de Marc:
  • Libro del año: «Un caballero en Moscú», de Amor Towles
  • Ensayo del año: «La supervivencia de los más ricos», de Douglas Rushkoff
  • Grandes consolidaciones en narrativa: Xavier Mas Craviotto, por «La pell del món»
  • Descubrimientos del año (autores): Byung-Chul Han con «La expulsión de lo distinto»
  • Caerán más libros de: Clarice Lispector, Siri Hustvedt, Amor Towles, Paul Auster
  • Propósitos para el 2024: más poesía, continuar con más ensayo y reencontrarme con la narrativa tras un año sin grandes lecturas

viernes, 6 de noviembre de 2009

250 entradas - 250 años (I)

Para conmemorar que hemos llegado a las 250 entradas de blog -sin fallar un solo día-, los que hacemos Un libro al día nos hemos propuesto hacer nuestro propio "canon" de los mejores libros escritos en los últimos 250 años. Cada uno de los autores del blog votamos por los libros que quisimos (10 en algunos casos, 25 en otros), y después unificamos las listas.

Como la lista de "nominados" y "premiados" es muy larga, la dividimos en dos partes: publicamos hoy la lista de libros que obtuvieron un solo voto, de alguno de nosotros (los "nominados"). Mañana publicaremos la lista de los 14 libros que obtuvieron más de un voto y que, por lo tanto, se puede decir, son "los 14 mejores libros escritos en los últimos 250 años según Un libro al día". Como veréis, en la lista -la de hoy y la de mañana- hay un poco de todo: mucha literatura consagrada (no es un canon excesivamente rompedor en ese sentido); casi todo novela, con algunas incorporaciones de novela gráfica, ciencia-ficción o novela fantástica; bastante literatura en español (con predominio de Hispanoamérica) y sobre todo una aplastante mayoría de obras del siglo XX.

Esta es, en fin, la lista de nominados:


  • ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Philip K. Dick
  • Antología poética, Miguel Hernández
  • Canto a mí mismo, Walt Whitman
  • Cantos de Maldoror, Isidore Ducasse
  • Capitanes de la arena, Jorge Amado
  • De ratones y hombres, John Steinbeck
  • Dune, Frank Herbert
  • El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez
  • El barón rampante, Ítalo Calvino
  • El candor del padre Brown, G. K. Chesterton
  • El color de la magia, Terry Pratchett
  • El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad
  • El lobo estepario, Herman Hesse
  • El marino que perdió la gracia del mar, Yukio Mishima
  • El proceso, de Kafka
  • El profeta, Khalil Gibran
  • El retrato de Dorian Grey, Oscar Wilde
  • El rey se muere, Eugene Ionesco
  • El ruido y la furia, William Faulkner
  • El señor de los anillos, J.R.R Tolkien
  • El tragaluz, Antonio Buero Vallejo
  • El último encuentro, Sandor Marai
  • Esperando a los bárbaros, Coetzee
  • Fausto, Johann Wolfgang von Goethe
  • From Hell, Alan Moore
  • Hojas de hierba, Walt Whitman
  • Inventario Uno, Mario Benedetti
  • Jane Eyre, Emily Bronte
  • Juego de tronos, George R.R Martin
  • La casa de citas, Alain Robbe-Grillet
  • La ciénaga definitiva, Giorgio Manganelli
  • La insoportable levedad del ser, Milan Kundera
  • La montaña mágica, Thomas Mann
  • La naúsea, Jean Paul Sartre
  • La tierra baldía, T. S. Eliot
  • Las amistades peligrosas, Pierre Choderlos de Laclos
  • Libro del desasosiego, Fernando Pessoa
  • Lo bello y lo triste, Yasunari Kawabata:
  • Luces de Bohemia, Valle Inclán
  • Me casé con un comunista, Philip Roth
  • Movimiento perpetuo, Augusto Monterroso
  • Mrs. Dalloway, Virginia Woolf
  • Narraciones extraordinarias, Poe
  • Nieve, Ohran Pamuk
  • Orgullo y prejuicio, Jane Austen
  • Poeta en Nueva York, Lorca
  • Rayuela, Julio Cortázar
  • Relatos, Julio Cortázar
  • Residencia en la tierra, Pablo Neruda
  • Rimas, Becquer
  • Sin destino, Imre Kertesz
  • Todo Mafalda, Quino
  • Un mundo feliz, Aldous Huxley
  • Una soledad demasiado ruidosa, Bohumil Hrabal
  • Una temporada en el infierno, Arthur Rimbaud