Título original: Boussule
Año de publicación: 2015
Traducción: Robert Juan-Cantavella
Valoración: bastante recomendable
Idioma original: francésIdioma original: francés
Título original: Le Banquet annuel de la Confrérie des fossoyeurs
Año de publicación: 2020
Traducción: Robert Juan-Cantavella
Valoración: Bastante más que recomendable
En una situación ideal, en la que las listas de los mejores libros del año se publicaran el 31 de diciembre o, incluso mejor aún, el 1 de enero (me refiero a las listas fetén, como la de este blog, y no a las de los medios que se suponen están a la Vanguardia Cultural del País y que luego dejan mucho que desear...), este libro debería haber entrado en las últimas, si no como "novela del año" (que quizás también), sin lugar a dudas como el que tien la mejor cubierta y, muy probablemente, el mejor título del año.
¿Será también la mejor novela del año, la mejor publicado en el malhadado 2020, me refiero? Pues eso ya, al gusto, claro, pero bien podría serlo: se trata de una novela torrencial, caleidoscópica y totalizadora, o casi. En ella, Mathias Enard vuelve a su región de origen en el oeste de Francia, y sitúa el centro de su mundo narrativo en La Pierre-Saint-Christophe (a un tiro de piedra de su Niort natal), en el departamento de Deux-Sévres, en la frontera entre el laberíntico Marais Pointivin y las llanuras del Poitou, entre la misteriosa Vendée y las dulzuras de Aquitania; un pequeño pueblo donde se instala el joven antropólogo David Mazon para realizar una serie de entrevistas a una muestra seleccionada de la más variopinta de lo que pueda parecer población local, con vistas a elaborar su tesis doctoral. Un pueblo del que su alcalde y enterrador es miembro prominente -y ya llegamos al titulo de la novela- de la Muy Noble (o por lo menos antigua pues data de los tiempos de la Tercera Cruzada, nada menos) Cofradía de Sepultureros, que cada año celebran un pantagruélico -y nunca mejor dicho- banquete durante esos pocos días en que la Parca les deja un descanso.
Porque este banquete, de inequívoca impronta rabelesiano, constituye el núcleo dentral del libro y la muerte -perdón, la Muerte-, la protagonista indiscutible que recorre todas sus páginas. O más bien lo es la danza eterna entre la Muerte y la Vida enlazadas, que giran en una polka o un vals enfebrecido, como la Rueda que determina qué criatura, infeliz o afortunada, nos va a tocar ser en la próxima reeencarnación; esto es, la música con la que bailan las otras dos...
Novela poliédrica tanto en lo estilístico como en el fascinante despliegue de personajes: conoceremos los goces y desventuras tanto de curas como de jabalíes, de brujas improbables como de marineros olvidados, de trovadores medievales y de guerreros protestantes, de soldados enloquecidos y criminales destarifados, de tontos sabios y sabios algo tontos, de santas, peluqueras, artistas y gusanos. Toda clase de criaturas, en realidad (incluyamos árboles y fenómenos meteorlógicos) protagonizan esta novela que puede resultar excesiva, lo admito, a quienes gusten de narraciones más minimalistas, que no quieran darse un atracón literario mientras los alewgres sepultureros se dan a su vez uno a base de manjares saturados de colesterol y vinos selectos. Reconozco, ya digo, que puede no ser una novela para todos los paladares -también es un poco salaz, a veces y lo de hablar tanto de la Muerte puede darle mal fario a más de un lector o lectora, claro-, pero, en cualquier caso, hay que reconocerle la ambición, el nervio literario e incluso la visión a esta obra. Que sea o no el libro del año es lo de menos (total, fíate tú de los que hacen listas, empezando por un servidor), porque sí que es, sin lugar a dudas, un pedazo de libro, una novela para relamerse, degustar y devorar hasta quedar ahíto, ebrio y satisfecho como un sepulturero tras su banquete anual. Que así sea.
Otros títulos de Mathias Enard reseñados en Un libro Al Día: Zona, Brújula, Habladles de batallas, de reyes y elefantes