Mostrando las entradas para la consulta Reinaldo Arenas ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Reinaldo Arenas ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de julio de 2023

ULAD hace Historia #7: El mundo alucinante de Reinaldo Arenas

Idioma original: Español

Año de publicación: 1965

Valoración: Está muy bien

¿Qué es la Historia? ¿Una fila de cartapacios ordenados más o menos cronológicamente? (...) Los impulsos, los motivos, los secretas percepciones que instan (hacen) a un hombre no aparecen, no pueden aparecer recogidos por la Historia, así como, aún bajo el quirófano, no se captará jamás el sentimiento de dolor del hombre adolorido. 

La Historia recoge (...) lo evidente. (...) El efecto no la causa. Por eso, más que en la Historia busco en el tiempo. En ese tiempo incesante y diverso, el hombre es su metáfora. Porque el hombre es, en fin, la metáfora de la Historia, su víctima, aun cuando, aparentemente intente modificarla y, según algunos, lo haga.

Extraigo estos párrafos de la introducción que el propio autor escribió quince años después de la publicación de la novela y lo hago porque en ellos recoge preguntas y afirmaciones absolutamente atinadas sobre el Poder, la Escritura y la Historia, los tres ejes sobre los que gira esta novela que Reinaldo Arenas escribió cuando apenas tenía veintidós años (22, sí).

La "excusa", en esta ocasión, es la vida de Fray Servando Teresa de Mier, personaje es que intervino en los procesos de independencia de la repúblicas americanas y que, en lo literario, enlaza con la tradición literaria española (el Quijote y Sancho, el Lazarillo...). De ahí que inicialmente se pudiera pensar que El mundo alucinante es una novela histórica, pero su posterior lectura creo que la sitúa más en una novela sobre el Poder y su influencia en el destino del hombre.

Pero más importante, o al menos tan importante como el tema de fondo de la novela, es la forma de ésta. Como respuesta a las preguntas planteadas en el primer párrafo, Arenas construye una novela en la que conviven la primera, la segunda y la tercera persona (¿cuál es la versión "correcta" de la Historia?), en la que mito y realidad aparecen mezclados, en la que encontramos referencias clásicas, poemas, diarios... versiones contradictorias y complementarias de los mismos hechos, personajes reales y ficticios como ya ocurría en Los conspiradores (Los pasos de López) de Ibargüengoitia, etc.

Por tanto, no hay en esta novela una continuidad narrativa al uso ni un intento de recreación "fiable" de la Historia. Al contrario, la lógica narrativa salta por los aires gracias a hechos inexplicables, animales que hablan, hipérboles, exageraciones, etc. Esto ha hecho que buena parte de la crítica sitúe a Reinaldo Arenas como precursor del realismo mágico, pero a mí me parece que el cubano está más cercano a los planteamientos del surrealismo, del absurdo o de Raymond Queneau y Oulipo que a Garcia Márquez y compañía. En esta novela, sin ir más lejos, hay mucho más humor (grotesco, absurdo, etc la mayoría de las veces), mucho más irreverencia, mucho más juego. O eso me parece, vaya.

Lo anterior no es obstáculo para que Reinaldo Arenas no critique el régimen cubano ni a buena parte del establishment cultural de la época, unas veces de forma más velada y otras de forma abierta. En este sentido, se establece un paralelismo autor - personaje, ambos perseguidos, ambos en permanente huida, que no podemos obviar.

En suma, El mundo alucinante es una novela que parte de una premisa aparentemente sencilla pero que esconde en sus páginas una complejidad y unos registros que pueden descolocar al lector no avisado. Eso sí, quien logre entrar en el mundo de Reinaldo Arenas seguro será capaz de disfrutarla y echarse unas buenas risas con las tragicómicas aventuras de Fray Servando.

P.S.: Diría que Rowan Atkinson (AKA Mr. Bean) ha leído El mundo alucinante. Cierta escena del libro y cierto sketch con la Reina Isabel II como protagonista así parecen indicarlo.


También de Reinaldo Arenas en ULAD: Antes que anochezca

miércoles, 17 de febrero de 2010

Reinaldo Arenas: Antes que anochezca

Idioma original: español
Año de publicación: 1996
Valoración: Recomendable

Reinaldo Arenas se suicidó en Nueva York el 7 de diciembre de 1990, dejando para la posteridad varias novelas publicadas, una carta de despedida para sus amigos y esta autobiografía, que acabó de escribir pocos días antes de poner fin a su vida. Arenas, enfermo de SIDA, decidió acabar con todo no sin antes denunciar los horrores vividos en Cuba bajo el aparentemente idílico régimen castrista.

Gracias a Antes que anochezca, conocemos a la familia de Reinaldo, sus orígenes pobres pero felices en el campo, su época de estudiante, su madurez, su paso por la cárcel, sus intentos de salir de Cuba, su exilio en Estados Unidos... pero, sobre todo, somos testigos de su vida amorosa y de la continua persecución de la que fue objeto por parte del régimen. Cierto es que Arenas tenía todas las papeletas para ser considerado peligroso por el gobierno cubano: era escritor, homosexual y disidente y, para colmo, había publicado sus novelas (que no dejaban al gobierno de la isla en buen lugar) en el extranjero. De ahí sus intentos de huir y sus ansias de libertad, su lucha por vivir sin miedo y por hacer saber al mundo la mentira que impunemente exportaba –y sigue exportando– Castro a quien lo quiera escuchar.

No creo que éste sea el mejor libro de Reinaldo Arenas, pero sí creo que debe leerse. Primero, para conocer al hombre escondido tras el escritor (un hombre sencillo y sensible cuyo único pecado fue nacer en la época y lugar equivocados) y, segundo, para conocer de primera mano la realidad de un país que no conocemos tan bien como deberíamos.


También de Reinaldo Arenas en ULAD: El mundo alucinante

jueves, 6 de febrero de 2020

Escritores de película (resopón de la Semana del Cine)

Cine y literatura siempre han tenido una relación estrechísima, no sólo porque muchos autores se han dedicado también a escribir guiones (y guionistas, libros) o porque muchísimas películas, antes del aluvión actual de adaptaciones de videojuegos o series de televisión, están basadas en novelas o relatos; también porque la figura del escritor o escritora ha sido siempre muy atractiva para la cinematografía, puede que incluso más que la de los propios cineastas, y desde luego , mucho más que profesiones como fontanero, tallador de fruta o quiromántico (aunque mucho menos que soldados, policías, gángsters, bibliotecarias de Texas o cualquiera que vaya por la vida con un arma en la mano).

Revirando, pues, el sabio aserto que aconseja no leer libro protagonizados por escritores -misión imposible- ni ver películas sobre cineastas, hago notar que existen un montón de films que tienen a escritores de protagonistas, ya sean como personajes reales o de ficción (mejor dicho: más o menos de ficción). la variante más obvia de este tipo de películas son las llamadas "biopics", es decir, películas biográficas que retratan toda o una parte sustancial de la vida de algún personaje conocido; aunque, ciertamente, en ocasiones resulta difícil saber de antemano quién es la figura biografiada: Capote, Wilde, Tolkien, Dovlatov, Yesenin, Mary Shelley, La joven Jane Austen, Las hermanas Brontë, Mishima, una vida en cuatro capítulos... Se lo han currado a tope, ¿eh? Incluso Miss Potter, encarnada por la simpática Renée Zellweger, resulta fácil de identificar para el público anglófono como la madre de Harry... perdón, de Peter Rabbit. Hay que fijarse un poco más, eso sí, cuando el título de la película es tan sólo un nombre de pila: Iris (Murdoch), Enid (Blyton), Colette... bueno, éste no tanto. Resulta más sugerente -aunque el contenido no tiene por qué ser más interesante- cuando el título es menos obvio: Antes que anochezca, sobre Reinaldo Arenas haciendo de Javier Bardem, Tierras de penumbra, sobre C. S. Lewis o la inefable Ábrete de orejas, acerca del malogrado dramaturgo Joe Orton. Rebelde en el centeno, ni os digo sobre quién trata...

Otras películas también se encuadran dentro del biopic, pero circunscribiéndose a un periodo concreto de la vida de los biografiados (a menudo la época en la que estaban escribiendo una determinada obra):

-Shakespeare in love: El joven William se enamora, escribe Romeo y Julieta, afronta con gallardía contratiempos y peligros -como una reina Isabel que bien podría ganar el certamen de drags de Tenerife- para al final encontrarse con que su amada se ha ido con el multimillonario Richard Stark, que además es un superhéroe y mola mil.

-Historia de un crimen: James Bond cae en una trampa de Spectra y es encerrado en una cárcel de Kansas, adonde el MI6 envía a sus agentes Ruiseñor y Gorrión -a.k.a. Harper Lee y Truman Capote- para liberarlo. No lo consiguen y Bond es ejecutado, con lo que ahora se encuentran en el brete de tener que elegir a un nuevo 007.

-The End of the Tour: Precuela de Bienvenidos a Zombieland en la que David Foster Wallace con  sempiterna bandana en la cabeza y un (aún más) imberbe Columbus tratan de sobrevivir juntos al estallido del apocalipsis zombie. Sólo uno lo consigue.

-Remando al viento: Cómo hubiera sido Cuatro bodas y un funeral a principios del siglo XIX en una villa a orillas de un lago suizo, cuando la gente se aburre porque se acaba el bebercio y no disponen aún de Netflix.

-Las horas: Virginia Woolf mete mano en la caja de la editorial Hogarth Press para amueblar a su gusto su habitación, pero cuando le miente al respecto a su socio y marido, le crece la nariz de forma insospechada.



Bueno, vale, lo dejo ya; no hace falta que sigáis enviando más anónimos amenanzantes... Tan sólo dejadme mencionar La importancia de llamarse Oscar Wilde, sobre los últimos días de este escritor; Gringo viejo, sobre la desaparición en México de Ambrose Bierce; Descubriendo Nunca Jamás , con Johnny Depp (con un peinado normal, aunque ya había difrutado lo suyo como Hunter S. Thompson en Miedo y asco en las Vegas) haciendo de J. M. Barrie, el autor de Peter Pan o Carrington, acerca del enamoramiento (fallido) de esta artista hacia el escritor Lytton Strachey. Si se me permite, mi película favorita de esta categoría es una acerca de un escritor mucho menos conocido: La gran estafa (The Hoax), sobre el intento de vender unas falsas memorias de Howard Hugues que hizo Clifford Irving.

Por último, una modalidad igualmente interesante (o más) es la de la ficción con escritores inventados y aasumiendo todo tipo de roles: desde villanos de diferente pelaje -El resplandor, La mitad oscura, Balas sobre Broadway, Insomnio- a víctimas en mayor o menor grado -Misery, Barton Fink, Basada en hechos reales...- pasando por, como no podía ser de otra manera, el papel de testigo de los hechos o de su realidad circundante: La gran belleza, Medianoche en el jardín del bien y del mal... o incluso una mezcla de todo lo anterior, como ocurre en esa película , basada en una novela de Robert Harris y protagonizada por la curiosa figura del escritor "negro o "fantasma": El escritor. Tenemos también al escritor "señor Miyagi" en Descubriendo a Forrester, al aquejado de una curiosa forma de bloqueo consistente en no poder dejar de escribir de Jóvenes prodigiosos y, por fin, al escritor que ha llegado al que se supone es el culmen de su profesión, como Paul Newman en la deliciosa El premio (quizás mi película favorita sobre escritores, NEVER EVER).


Porque curiosamente (y tranquis, que ya acabo) es en el género de comedia donde encontramos gran catidad de películas con escritor incorporado: autores de best-sellers en La selva esmeralda, Mi testigo preferido o Mejor imposible -recordemos al impagable personaje interpretado por Jack Nicholson-; patosos remedadores de Extraños en un tren: Tira a mamá del tren, con Danny de Vito y un Billy Cristal como escritor aquejado, también él , de bloqueo (esta circunstancia aparece mucho en el cine) o enredados en curiosas tramas metaliterarias: Desmontando a Harry o Más extraño que la ficción (en este caso y aunque el escritor sea un guionista, no puedo dejar de mencionar  Adaptation (El ladrón de orquídeas), de Spike Jonze, con un Nicholas Cage que por fin sacó partido a su cara de acelga). Y no puedo dejar de mencionar aquí al auténtico Rey de la Comedia, al escritor/actor que más risas nos ha heho pasar en el cine y que seguro que aún nos deparará monmentos deliciosos: Michel Houellebecq, estrella absoluta -con permiso de Depardieu- de El secuestro de Michel Houellebecq y Thalasso.


Amigos para siempre, lailo-lailo-lailo-lá...


Nota: los títulos de las películas son los que han tenido en su estreno en España, por lo que pueden diferir con respecto a los de otros países y, desde luego, respecto a los originales... Así, por ejemplo, Historia de un crimen es, en realidad, Infamous, y The Happy Prince se tradujo como La importancia de llamarse Oscar Wilde, para sonrojo de todos o al menos del que suscribe.

jueves, 25 de diciembre de 2025

LO MEJOR DE 2025

Un año más llega a las pantallas de los lectores ULADianos la lista que importa, la que todos estaban esperando, la lista para acabar con todas las demás listas: lo mejor del año para nuestros reseñistas. ¡Deseamos a todos los que nos acompañan unas Felices Fiestas, y un 2026 cargado de buenas lecturas!
 
Oriol:

Resumen del año: No he leído ningún libro imprescindible (salvo, quizá, Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt). Aun así, he descubierto novelas, antologías y cómics notables, y he entrevistado a mi admirado Jared Roberts.

Libros que parecen escritos específicamente para mí: The Machine Stories, de Jared Roberts, With Teeth, de Christian Wallis, Yongüein’s Massacre, de Myke Babylon, La pianista, de Elfriede Jelinek, La bestia entre las sombras, de Edogawa Rampo, La estancia oscura, de Leonard Cline, y Paperbacks from hell, de Grady Hendrix.
Novelas destacables: Gente adinerada, de Joyce Carol Oates, y Posesión, de A. S. Byatt.
Novelas que logran dar una visión panorámica de su mundo: El gusano, de Luis Carlos Barragán, y La fábrica de Absoluto, de Karel Čapek.
Antología destacada: Ni una palabra, de Caroline Blackwood.
Mejor novela gráfica: La formidable invasión mongola, de Shintaro Kago (aunque Insolitus y Los reinos silenciosos, de VV.AA., están muy bien).
Mejor libro de no ficción: Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt.
Mejor volumen ecléctico: Madurar hacia la infancia, de Bruno Schulz.


Koldo:

Novelas: Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau, Camino de sirga, de Jesús Moncada, y El siguiente en el paraíso de Marek Hlasko
Autobiografía (o similar): Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas, En las kátorgas del zar, de H. Leyvik, y Triste tigre, de Neige Sinno
Cuentos: Cada lunes de aguas, de Juan Montiel, y Mentirosos enamorados, de Richard Yates
Viajes: Los viajes de Júpiter, de Ted Simon
Poesía: Mientras tanto cógeme la mano, de Kirmen Uribe
Crónica (o similar): No matarían ni una mosca, de Slavenka Drakulic

Juan:

Un 2025 muy prolífico en lecturas, aunque como de costumbre y curiosamente (ignoro la causa), las mejores concentradas sobre todo en la última parte del año. A saber:

Libros de miedito: HEX de Thomas Olde Heuvelt, Negro tal vez de Attila Veres y Fundido a negro de Jesús Cañadas (éste, en libertad provisional).
Noir a pleno sol: Los niños están mirando de Laird Koenig y Peter L. Dixon.
Distopía chanante: La infancia del mundo de Michel Nieva.
Distopía no tan chanante: Las indignas de Agustina Bazterrica.
Cómic Novela gráfica más divertida del año: Consumida de Alison Bechdel.
Biografía: Revelando a Vivian Maier de Ann Marks.
Ensayos del año: Quiero y no puedo de Raquel Peláez, Pornocracia de Jorge Dioni López y (quizás) Catedral de escombros de Pedro Torrijos...
Una batalla tras otra: Se acabó el recreo de Darío Ferrari, Operación Apolo de Sergi Moyano Hurtado, El corazón revolucionario del mundo de Francisco Serrano y Ovni 78 de los Wu Ming.
Novela por la que deberían darle al autor algún premio o algo: Tango satánico de László Krasznahorkai.

 

Francesc:

Ensayo: Sin centrarme en una obra específica, creo que el europeísmo escéptico/pragmático de Finkielkraut es algo que hay que reivindicar (porque hacerlo con Huxley ya sería demasiado, ¿no?)

Narrativa de largo: La obra de Catherine Lacey me ha ofrecido ciertas esperanzas.

Narrativa de corto: María Bastarós, una escritora que busca camorra (o sea, que no es de sofá, mantita y libro).

Expectativa superada (tanto con tan poco) :El comandante yanqui de David Grann

Expectativa defraudada (aunque temida): Sally Rooney en concreto con Intermezzo, pero creo que cualquiera serviría.

Comentario que no viene a cuento: alejaos, por favor, de libros que cuenten con esas irritantes fajas empeñadas en asignar y etiquetar. A la papelera, ya.

  

Marc:
Año flojo en cuanto a mi elección de las lecturas pero, aun y no habiendo acertado en general, sí hay algunos libros a destacar:

Libro del año: «Animals inexpressius», de Xavier Mas Craviotto
Ensayo del año: «La passió dels estranys», de Marina Garcés
Autobiografía del año: «Dietarios», de Mircea Cărtărescu
Experimentos exitoso del año: «La niña a la que le gustaban demasiado las cerillas», de Gaétan Soucy, por el estilo y lenguaje utilizados, y «El volumen del tiempo», de Solvej Balle, por planteamiento y argumento.
Reencuentros satisfactorios: Philip Roth, Jon Fosse, Henrik Ibsen
Caerán más libros de: Pol Guasch, Xavier Mas Craviotto, Siri Hustvedt, Jon Fosse
Propósitos para el 2026: aumentar el ritmo de lecturas, más poesía y recuperar algun clásico pendiente

Félix:
Resumen del año: bastante bien hasta mitad de año, leyendo un par de imprescindibles y, en general, de todo un poco. Luego decayó en frecuencia y calidad, aunque dejando, todavía, algún que otro libro muy recomendable.

Top 3 del año: 
- Bella del señor, de Albert Cohen.
- Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau.
- Middlesex, de Jeffrey Eugenides, o El quinto hijo, de Doris Lessing.
Accésit: La higuera, de Ramiro Pinilla, Hacedor de estrellas, de Olaf Stapledon, o la serie el Cuarteto de Buru, de Pramoedya Ananta Toer.
Cuento del año: El cuento más hermoso del mundo, de Ruydard Kipling.
Ensayo del año: hago trampa porque es una relectura, pero la maravilla de Esculpir en el tiempo, de Andrei Tarkovski, no puede obviarse nunca.
Cómic del año: El Eternauta, de Oesterheld y Solano López.
Decepciones (sonadas): 
- El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas (por el tema y las ínfulas que se carga el texto).
- La invención de todas las cosas, de Jorge Volpi (ni ganas de reseñarlo me dan).
- El ayudante, de Robert Walser.
Lo leí aunque casi lo tiro por la ventana: Cómo leer y por qué, de Harold Bloom.
Abandonos: Hay ríos en el cielo, de Elif Shakar (por tratarme de tonto varias veces).
Amor-odio excesivo: los dos libros de Renaissance, de J.J. Lucas.
Descubrimientos: Albert Cohen, Pramoedya Ananta Toer, Olaf Stapledon, Ramiro Pinilla.
Constatación de lo pésimo que es el marketing para la calidad de una obra: los pesos pesados de la literatura argentina contemporánea.
Esperanza del 2026: leer algo del calibre de Bella del señor o Minimosca.

Carlos:

En un año que en general ha sido de lecturas más bien flojas, esto es lo poco que he podido rescatar:

Novela: La aventura de un fotógrafo en La Plata, de Adolfo Bioy Casares; La guerra de nuestros antepasados, de Miguel Delibes; El evangelio según Jesucristo, de José Saramago. Al final tres clásicos, o casi.
Novela gráfica (y quizá descubrimiento del año): El color de las cosas, de Martin Panchaud
Novela corta: Relato soñado, de Arthur Schnitzler
Humor: Alacranes en su tinta, de Juan Bas
Autobiografía: Pretérito imperfecto, de Carlos Castilla del Pino
Música: Quadrophenia, de Àlex Oró
Clásico: El crimen de Lord Arthur Savile, de Oscar Wilde
Ensayo ligero (pero muy logrado): La radio puesta, de Javier Montes
Libro de relatos: Lazos de familia, de Clarice Lispector (reseña en breve)
Y por no dejarlo con apariencia tan limitada, haré mención a otros tres que se quedaron cerca del galardón, quizá un pasito por detrás: La liebre con ojos de ámbar, de Edmund De Waal; El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz; Crónica de Dalkey, del admirado Flann O´Brien

Alain:
Este año, trabajar en el blog me produjo muchas satisfacciones: poder entrevistar a escritores y artistas, enfocarme en la lectura y la escritura, trabajar en una app del blog (solo disponible por el momento en App store, esperen un poco más para usarla en Android), y lo más importante, pertenecer a una comunidad de amantes de la literatura y de la creación humana. A pesar de que las vistas del blog son mínimas comparadas con booktokers, booktubers, bookstagramers…, hemos mantenido un año más la independencia y la honestidad en las reseñas. Cuando el internet y las redes sociales exploten debido a la inteligencia artificial y a los intereses de esos billonarios hijos de puta, aquí seguiremos. ¡Qué chinguen a su madre los que usan la IA para socavar la creatividad humana, y que chingue a su madre Elon Musk!

Aquí mi resumen del año:
Texto revelador: Historia general de las drogas, Antonio Escohotado.
Noir que me regresó la esperanza en este género: El gran desierto, James Ellroy.
Descubrimiento: La obra de Shintaro Kago (por cortesía de Oriol). Pueden ver una entrevista con él aquí.
Libro contra el que tenía un prejuicio y me sorprendió: The stand, Stephen King.
Decepción por hacerle caso a las voces de las masas: Cadaver esquisito, Agustina Basterrica.
Libro con sountrack: Héroes del Blues, Jazz y Country, Robert Crumb.
Relecturas que me conmueven como la primera vez: Mañana en la batalla piensa en mi, Javier Marías; El juego de Abalorios, Hermann Hesse; Música de cañerías, Charles Bukowski.
Adaptada al cine con spice lésbico: Arenas movedizas, Junichiro Tanizaki.
Decepción del año: Retratos de jazz, Haruki Murakami y Makoto Wada

José Miguel:
Estimados seguidores de Ulad, en estas fechas tan señaladas me llena de orgullo y satisfaccion entrar en vuestros hogares para dejaros mi lista de mejores lecturas del año.

Novelas:
Calabobos de Luis Mario. Original, delicada, poética.
Los recuerdos del porvenir de Elena Garro. Hipnótica. Cómo he podido desconocer esta maravilla? 
Cuentos:
60 relatos de Dino Buzzati. Inquietantes, desasogantes y muy bien escritos.
Cuentos de Pio Baroja. Sólo por la preciosidad de Mari Belcha, ya merece la pena volver a Baroja.
Ensayo:
Mapa de soledades de Juan Gomez Barcena. Barcena hace tiempo que dejo de ser una joven promesa. Siempre buscando nuevos temas y nuevos enfoques. Muy recomendable cualquier novela suya.
El hombre horizontal de Bruno Remaury. Cuestionando el espacio q ocupa el ser humano en este mundo enloquecido.
Clasico incontestable:
Almas muertas de Nicolai Gogol. Ahhhh, los rusos.
Decepciones (no hay que comprar a lo loco):
Bruno Schulz, Madurar hacia la infancia. En la pagina 429 nos da la clave de su escritura "el tema como siempre, sin importancia y dificil de narrar". Pues, no esperes a la pagina 429 para decirnoslo, avisanos en la 1.
Adan y Eva de Aarto Paasilina. Humor finlandes, no trasladable a estas latitudes. Si ellos se rien con esto, es que somos muy, pero que muy diferentes.

Pues eso es todo. 
Felices fiestas y buenas lecturas para el proximo año.

Santi:
Un año muy irregular en cuanto a lecturas: un verano inusualmente descansado en el que por fin pude leer hasta (casi) hartarme, y un resto del año usualmente ocupado en el que casi solo he (re)leído lo que me exigía mi trabajo. A pesar de ello, ha habido unas cuantas muy buenas lecturas, y otras más decepcionantes... Aquí va mi lista: 
 
Mejores novelas: Todo empieza con la sangre de Aixa de la Cruz, Limpia de Alia Trabucco Zerán, El acontecimiento de Annie Ernaux
Mejor 2x1: Literatura infantil de Alejandro Zambra y Linea nigra de  
Mejor cuento: "El ojo en la garganta", incluido en El buen mal de Samanta Schweblin
Mejor libro de poesía: Amor y pan de Paula Melchor 
Mejor ensayo: Lo que una ama de Miren Billelabeitia
Clásico recuperado: Tea rooms de Luisa Carnés
Clásico que no me convenció: Todos los nombres de Saramago 
Decepción del año: La península de las casas vacías de David Uclés