Mostrando las entradas para la consulta despertar a los muertos ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta despertar a los muertos ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de noviembre de 2024

Scott Spencer: Despertar a los muertos

Idioma original: Inglés
Título original: Waking the dead
Año de publicación: 1986
Traducción: Ce Santiago
Valoración: Muy recomendable (y mucho recomendable, que diría M.R.)

No me ando por las ramas: Despertar a los muertos es un novelón. Por varios motivos: por el manejo del ritmo narrativo, por la agilidad y credibilidad de los diálogos, por la amplitud y variedad de temas tratados, por cómo (d)escribe (sobre) las relaciones familiares y de pareja, por su plena vigencia, etc.

Yendo a lo argumental, Despertar a los muertos es la historia de Fielding Pierce, un joven abogado de origen humilde "predestinado" a la vida política que vio cómo, unos años atrás, su pareja (Sarah) fallecía en un atentado mientras ayuda a exiliados políticos chilenos. 

Obviamente, la vertiente política de la novela es fundamental. Por un lado, su engarce con el cine político de los años 70 es claro pues la novela está ambientada entre los años del Watergate y la Operación Cóndor, los últimos coletazos de la Guerra de Vietnam y el final del mandato de Nixon y resulta imposible no ligarla, al menos en parte, con películas como Desaparecido, Los 3 días del Cóndor o Í de Ícaro; por otro, hay también una clara crítica a un sistema en el que los que mueven los hilos se esconden tras rostros como el de Fielding, quien a la larga resulta un paria convertido en centro de atención, un pez entre tiburones que se verá enfrentado, entre otras, a la dicotomía ideal / realidad. En este sentido, también son dignas de mención las referencias a la "clase media aspiracional", al "ascensor social", etc. Y, last but no least, no es casual la localización de la novela entre Nueva York y Chicago  (los Chicago Boys y demás familia, you know)

Pero quedarnos con lo político sería hacer una lectura reduccionista de la novela y quedarnos con las referencias al cine político setentero sería quedarme corto. Y es que la novela no deja de ser la historia de una obsesión ya que, a medida que Fielding intenta "construir" su carrera política, la presencia de Sarah se hace cada vez más presente, hasta el punto de terminar persiguiendo una luz (¿o una sombra?). Por lo tanto, Fielding frente a sus propias contradicciones, Fielding frente a la culpa y Fielding frente a su pasado y frente a su planeado futuro a través de la continua presencia de Sarah. ¿No os recuerda un poco a cierta película de cierto calvo regordete genial?

Otro aspecto que quisiera destacar de la novela es el aporte de los personajes secundarios, todos ellos bien construidos e importantes en el desarrollo de la trama, todos ellos necesarios para poner continuamente a Fielding frente al espejo. Especialmente reseñable es el papel de las mujeres y de la relación de Fielding con ellas. 

Por último, es imprescindible mencionar, aunque sea solo de pasada (no vamos a destripar nada), el final de la novela. Se trata de un final abierto y ambiguo que deja abiertas las puertas a una relectura en la que encontrar posibles nuevas claves. Ahí lo dejo.

En fin, 525 páginas de una muy buena novela con la que Scott Spencer consigue mantener el ritmo y la tensión gracias a una trama en la que mezcla, en dosis justas, amor, poder, política y otras hierbas.

También de Scott Spencer en ULAD: Amor sin fin

P.S.: Releo ahora la reseña que escribí de Amor sin fin y veo que lo que destaqué como puntos fuertes en aquella se repite en Despertar a los muertos. ¿Será casualidad?

domingo, 16 de julio de 2023

Scott Spencer: Amor sin fin

Idioma original: Inglés
Título original: Endless love
Traducción: Inmaculada Pérez Parra
Año de publicación: 1979
Valoración: Bastante recomendable

Amor sin fin es una extensa novela que podríamos emparentar con dos películas estrenadas también a finales de los setenta y con dos libros perfectamente conocidos por todos. Y las películas serían Malas tierras y Alguien voló sobre el nido del cuco y las novelas serían El guardián entre el centeno y El túnel.

Empecemos por el final. La asociación con la novela de Sábato tiene su origen en un primer párrafo o una primera página verdaderamente apabullante en la que el narrador confiesa haber prendido fuego a una casa en cuyo interior estaban las personas a las que más adoraba en el mundo; la vinculación con la novela de Salinger se debe a la primera mitad del texto, en la que un narrador adolescente observa extrañado el mundo de los adultos; el nexo con la película de Milos Forman tiene que ver con un final en la que uno puede imaginarse a Dave Axelrod en la situación en la que se encontraba el personaje interpretado por Jack Nicholson; por último, el vínculo con la película protagonizada por Martin Sheen y Sissy Spacek tiene que ver con el propio argumento de esta, que si recordáis trataba de una pareja de adolescentes que vivía un amor apasionado y trataba de escapar del mundo de los adultos a través de él. Creo que esas cuatro referencias pueden servir para que os hagáis una idea del argumento de la novela.

Más allá del argumento, lo que importa es el cómo, qué es lo que hace que Amor sin fin sea una muy buena novela. Varios son los aspectos a destacar:
  • La construcción de los personajes. Obviamente el peso de la novela recae en Dave, narrador en primera persona de los hechos, y este es el personaje más destacado, especialmente por la evolución que tiene y el tratamiento que el autor concede a sus vaivenes emocionales. Pero además de Dave, los secundarios son mostrados en toda su complejidad y son fundamentales para el desarrollo de la historia
  • Los diálogos, ágiles y creíbles, que contribuyen a esa construcción de personajes de las que hablaba
  • Las tramas secundarias que acompañan y complementan la historia de Dave y Jade. Mención especial merece la crónica de la generación de los padres de estos y la brecha abierta entre ambas. 
Así, queda la sensación de haber leído una muy buena novela sobre la que solo queda añadir un comentario. Como sucede con El guardián entre el centeno (y también con Rayuela o con La insoportable levedad del ser), tengo la impresión de que Amor sin fin es una novela que puede impactar más a un lector más joven. Esos amores tan absolutos, esa angustia juvenil, esas búsquedas desesperadas entre el sexo y la confusión, entre la desesperación y el deseo, no suenan igual a los 20-25 años que a los 45. Cuestión de tiempo, quizá, porque como dice el propio Dave Axelrod hacia el final de la novela...
Ahora había una muerte entre nosotros y cuatro años de separación., había amantes y tribunales y hospitales y cartas sin mandar y diez mil horas de terror y de duda, pero no es que fuéramos menos por eso, solo menos felices. 
P.S.: Hay un par de versiones cinematográficas de la novela, aunque no parecen estar a la altura de esta. O, al menos, eso dicen los que las han visto.

También de Scott Spencer en ULAD: Despertar a los muertos

miércoles, 24 de abril de 2019

Tochoweek III #3. John Irving: Una mujer difícil

Idioma original: inglés
Título original: Widow for one year
Traducción: Jordi Fibla
Año de publicación: 1999
Valoración: Está bien




Qué difícil ha sido reseñar Una mujer difícil. He comprendido por qué esta novela despierta opiniones tan contrapuestas: mientras unos aseguran que es lo mejor que han leído hasta el momento, otros confiesan con frustración que el hastío les ha impedido acabarla. Y es que se trata de una obra en la que confluyen aspectos brillantes con otros bastante discutibles, con la particularidad añadida de que los unos no pueden existir sin los otros. 

Resumen resumido: la vida de Ruth Cole, una escritora de éxito internacional que arrastra el pesado lastre de haber sido concebida para llenar el vacío de sus dos hermanos muertos en un accidente de tráfico. La historia se estructura en tres partes: 
  • Verano 1958. Ruth tiene cuatro años y está pasando las vacaciones con sus padres (Ted y Marion) en la casa que tienen en los Hamptons. La llegada del jovencísimo Eddie O’Hare en calidad de ayudante de su padre desencadenará unos acontecimientos que marcarán la vida de Ruth. 
  • Otoño de 1990. Ruth tiene treinta y seis años, y es una escritora de éxito internacional. En el ámbito personal no tiene tanto éxito pero el reencuentro con Eddie O’Hare, así como su presencia accidental en la escena de un crimen dará un vuelco a su existencia. 
  • Otoño de 1995. Ruth tiene cuarenta y un años y por primera vez siente que tiene una familia. Las pérdidas y los desencantos la conducirán hacia una plena madurez desde la que podrá mirar atrás y desenredar la madeja del crimen que presenció, así como soltar el lastre de una infancia marcada por el abandono. 
Aunque Una mujer difícil parezca de entrada un best-seller al uso, alberga altas ambiciones literarias tanto en su complejidad como en el subtexto. La novela logra un potente efecto de intertextualidad (cuatro de los personajes principales son escritores y el lector llega a conocer sus obras, sus personajes y los avatares de sus respectivos procesos creativos). John Irving logra tal efecto mediante dos decisiones técnicas: 
  • Una estructura que huye del esquema habitual de trama/s y subtramas a favor de un argumento principal que avanza engrosado por la multitud de digresiones y anécdotas de cada uno de los personajes que conforman el núcleo principal de la obra. Para entendernos, la estructura tradicional sería un árbol en el que se distingue claramente el tramo del tronco en el que confluyen las ramas principales, y lo que John Irving propone es más parecido a una raíz de jengibre en la que las protuberancias se superponen al cuerpo principal.
  • Un narrador editorial. Se encarga de dispensar ganchos e indicios por todo el texto y desde su altar omnisciente expone ante los ojos del lector los hilos con los que sujeta (y somete) a sus personajes. Ellos, a su vez, someten del mismo modo a los de sus respectivas novelas. 
«Y es en este punto donde Eddie, el desafortunado muchacho que se tapó con la pantalla inadecuada, hace su entrada en el relato (…)» 
La novela propone muchísimas reflexiones entorno al proceso creativo de la escritura, la relación entre realidad y ficción, la necesidad inherente por contar y leer historias y, sobretodo, la necesidad del individuo por escribir su historia. Y a ver quién se resiste ante semejante invitación. No obstante, las decisiones técnicas puestas al servicio de esa intertextualidad, debilitan la obra en otros aspectos. Abundan las escenas prescindibles que reiteran con regodeo aspectos ya mostrados; es muy evidente que el autor las considera graciosísimas pero para el lector son meros obstáculos que entorpecen, aún más, la acción y el avance de la trama. Sucede sobretodo en el primer tercio del libro y resulta muy desalentador. Por otra parte, el narrador editorial esgrime un tono burlón y desafectado (aunque muy bien calibrado) y ello resulta un inconveniente con una protagonista como Ruth Cole que, a pesar de sus vivencias traumáticas tiene un carácter poco dado a despertar simpatía. El exceso de distancia emocional del narrador hacia ella logra que muchos lectores (entre los que me incluyo) tengan dificultades para empatizar con lo que le pasa. Y eso no es bueno.

Llegados a este punto, y dado que estamos en un blog de opinión, me atrevo a afirmar que si un escritor novel le presentara hoy esta novela (bajo otro título) a un lector profesional, acabaría más garabateada que la pared de un parvulario. Como poco, la primera parte. Pero, independientemente de los logros (o no) de la estrategia narrativa, la sensibilidad y oficio de John Irving resulta indiscutible. Crea una galería de personajes complejos y únicos e indaga maravillosamente en su psicología. Sus imágenes, sus escenas y sus diálogos son veraces, naturales y están dotados de un enorme poder sugestivo. Y por ello, la historia, los personajes y algunas imágenes perduran en la memoria y en la retina del lector y eso es signo de buena literatura. A los que se animen a leerla y, a pesar de todos mis inconvenientes, tengo que decirles que el ritmo remonta a partir de la mitad de la novela y alcanza el clímax brillantemente.

En relación al título, Una mujer difícil se refiere a una de las novelas que escribe Eddie O’Hare. Y si vamos al título original: Widow for one year, es el título de una de las novelas de Ruth Cole. Por si a alguien le quedaba todavía alguna duda de que esta novela versa sobre la intertextualidad. 

Existe una adaptación cinematográfica de la primera parte de la novela. Se titula The door in the floor, como uno de los famosos cuentos infantiles de Ted Cole (el padre de Ruth) y se estrenó en 2004. Sin ser una grandísima película, retrata muy bien la infancia de Ruth y sobretodo el particular estado emocional de sus padres; Kim Basinger, como Marion Cole, hace un gran papel.

Qué difícil ha sido reseñar Una mujer difícil.

También de John Irving en ULAD: El hotel New Hampshire

lunes, 24 de abril de 2023

Ailton Krenak: La vida no es útil

Idioma original: portugués
Título original: A vida não é útil
Traducción: Cecilia Palmeiro, para Eterna Cadencia
Año de publicación: 2020
Valoración: muy recomendable


Ahora que ya ha pasado cierto tiempo desde que la pandemia zarandeara nuestras vidas y el sistema sanitario y económico mundial, y después de haber constatado que ese suceso no nos ha hecho mejores como sociedad (diría que incluso ha ocurrido lo contrario) es bueno ver la visión de Ailton Krenak, uno de los grandes filósofos y chamanes indígenas de Latinoamérica, pues su lectura permite acercarnos a una realidad muy distinta de la nuestra. Y no, no se trata de un libro sobre la pandemia ni mucho menos, se trata de un ensayo sobre ecologismo y anticapitalismo por parte de una mente muy lúcida y crítica con la humanidad a partir de «conversaciones, conferencias y debates que luego fueron transcritos y editados».

Con esta premisa, y tal y como indica Natalia Brizuela en el prólogo, «Ailton nos recuerda a los humanos que debemos despertar del sinsentido comatoso en el que estamos sumergidos desde el inicio del proyecto colonial moderno, donde el orden, el progreso, el desarrollo, el consumismo y el capitalismo se han apoderado de nuestra existencia, dejándonos solo parcialmente vivos, y de hecho casi muertos» porque el autor brasileño es una figura destacada especialmente en su lucha por los derechos de la comunidad indígena ante la presión colonizadora y la devastación de la Tierra por parte de los blancos hasta el punto de afirmar que «mi vida solo cobrará sentido si soy capaz de redimir una identidad. ¿Qué es eso? Es afirmar la existencia y el derecho a la existencia de todos los indios de Brasil». Así, la implicación del autor con la defensa de las raíces de su pueblo es absoluta y esas raíces están plenamente arraigadas a un entorno, a una tierra. 

Así, el autor trata, en varios de los ensayos contenidos en este breve libro, sobre la relación de la humanidad con la tierra, especialmente desde la mirada cuidadora de la comunidad indígena que las habita, que convive con ella porque «todos nosotros ya fuimos algo más antes de ser personas». El autor entiende la vida como un único ser orgánicamente integrado, porque en nuestra relación con el mundo, «la conversación es entre humanos, todos los humanos, pero también (…) con los animales, las plantas, los ríos, las montañas y todos los antepasados». Todo forma parte de un solo ente, con quien debemos cohabitar y al que debemos cuidar. Por ello, el libro de Krenak rebosa ecologismo y se lamenta de lo poco que hace el ser humano para frenar la destrucción de los bosques y del planeta y critica lo que justamente hace en sentido contrario porque a pesar de que «mi decisión de no usar automóvil ni combustible fósil, de no consumir nada que aumente el calentamiento global, no cambia el hecho de que nos estamos derritiendo». 

De esta manera, el autor critica fieramente el capitalismo y la necesidad imperiosa por parte de la humanidad de poseer cuanto más posible, y lo más rápido que podamos, porque «somos adictos a la modernidad. La mayoría de los inventos son un intento de nosotros, humanos, para proyectarnos en la materia más allá de nuestros cuerpos. Eso nos da sensación de poder, de permanencia, la ilusión de que seguiremos existiendo» pero esto tiene grandes consecuencias porque ha llegado un momento en el que «parece que la idea de concentración de la riqueza llegó a su clímax. El poder y el capital entraron en un grado de acumulación tal que ya no hay separación entre la gestión financiera y política del mundo». El dinero gobierna y gestiona el mundo, y no al revés como debería ser. Y, la vida en este mundo, que se mide únicamente por lo conseguido, porque «esta sociedad de mercado en la que vivimos solo considera útil al ser humano cuando está produciendo (…) cuando el individuo deja de producir, se convierte en un gasto».

El autor es muy crítico con el mundo actual, pues confiesa en una suerte de lamento que «no consigo imaginarnos separados de la naturaleza» y asevera que «el planeta nos está diciendo: ‘Ustedes se volvieron locos, se olvidaron de quiénes son y ahora están perdidos pensando que han conquistado algo con sus juguetes’». Unos “juguetes” industriales, tecnológicos que acabaran justamente con nosotros, los que los hemos ideado soñando un mundo en grande, un mundo ambicioso lleno de imposibles que lo único que nos ha demostrado es que «nosotros somos mucho peor que este virus que está siendo demonizado como la plaga que vino a comerse el mundo. Somos nosotros la plaga que vino a devorar el mundo» y constata, con pesar, que «la ecología nació de la preocupación por el hecho de lo que buscamos en la naturaleza es finito, pero nuestro deseo es infinito, y si nuestro deseo no tiene límite, entonces vamos a comernos todo este planeta» porque el capitalismo es voraz, su hambre crece cada día, porque en su opinión formada desde su vida envuelta de la comunidad indígena, los blancos «esclavizaron tanto a los otros que ahora tienen que esclavizarse a sí mismos» en conseguir siempre más en una carrera sin fin.

Cierto es que el autor es drástico en algunos planteamientos como cuando ataca a la escuela («una fábrica de locura») porque forma ingenieros, químicos que solo contribuirán a aumentar la destrucción del planeta aunque a veces intenten maquillarlo con avances envueltos en capas de supuesta sostenibilidad. Desde su visión ecologista y anticapitalista este pensamiento es perfectamente comprensible, aunque es discutible si lo tenemos en cuenta desde una visión dicotómica y global, pues no todo el progreso es nocivo ni perjudicial. Es aventurado expresarlo de manera tan taxativa, aunque a la vez comprensible.

Antes de que la falta de agua acabe por secar nuestras expectativas de vivir en comunión con un mundo al que estamos maltratando, debemos recapacitar hacia donde dirigimos el mundo (o mejor dicho, empujamos) y pensar en él, no únicamente como lugar donde habitamos sino también cohabitar con él y dejar de darle valor a todo, de medir nuestra vida por el progreso. Dice el autor que «La vida no tiene ninguna utilidad. La vida es tan maravillosa que nuestra mente trata de darle alguna utilidad, pero eso es una estupidez. La vida es fruición, es una danza». Dancemos pues, mientras esperamos que todo acabe.

lunes, 14 de febrero de 2022

Marina Amaral & Dan Jones: El mundo en llamas

Idioma original: inglés

Título original: The World Aflame. The Long War, 1914-1945

Año de publicación: 2020

Traducción: Javier Romero Muñoz

Valoración: de lo más recomendable (sobre todo para interesados)

No solemos reseñar en este blog libros de fotografía y quizás deberíamos hacerlo más. En el caso que nos ocupa hoy he de aclarar (sobre todo para los desconfiados que puedan pensar que ésta es una forma facilona de cubrir una reseña) que no se trata "tan sólo" de una compilación de fotografías, pues cada una de las doscientas que aparecen viene acompañada de un prolijo texto explicativo. Y, además, tampoco se trata de unas fotografías "normales", sino de fotos en blanco y negro adecuadamente coloreadas -casi "resucitadas", diría yo- por la artista especializada en la coloración digital Marina Amaral, de quien quizás nuestros lectores ya conozcan su obra; junto con el historiador y periodista británico Dan Jones, con quien también elaboró un libro anterior, El color del tiempo, la brasileña Amaral firma aquí un libro extraordinario; que recoge imágenes de la primera mitad del siglo XX, desde los años que precedieron a la Primera Guerra Mundial a los juicios de Núremberg que saldaron cuentas -pocas- tras la Segunda. Por supuesto, también las de los decisivos años del periodo de entreguerras... El criterio para concebir el libro ha sido, como recoge el subtítulo, considerar ambas guerras mundiales como dos actos de una sola, como pensaban Churchill y De Gaulle, aunque sea un criterio que no hayan seguido la mayoría de los historiadores. En todo caso, creo que se trata de una elección "artística" o literaria más que historiográfica, a pesar de que  tiene su sentido. Tranquilos, en todo caso, los fans de la Historia militar, porque en este volumen se recogen las batallas y acciones más destacadas de estos conflictos.

En estas fotos, restauradas, por decirlo así, con gran rigor histórico, las hay de todo tipo, desde retratos de personalidades de la época: Churchill, Scott Fitzgerald, Trotsky, Atatürk, Alan Turing, Lawence de Arabia... o, cómo no, los inevitables Hitler y Mussolini, a personas corrientes, víctimas de las trágicas circunstancias que les tocó vivir... Vemos  también momentos que reflejan, de forma más o menos representativa, sucesos de aquellos añor. revueltas y revoluciones, crisis económicas, etc. pero, como es lógico, predominan las fotografías  de tema bélico, y no sólo sobre las dos conflagraciones mundiales, sino también de otras más locales: la guerra del Rif, la chino-japonesa o, por supuesto, la Guerra Civil española. Debo decir que, lógicamente, encontramos aquí fotos de muertos o heridos por la guerra, pero en general no son demasiado truculentas, salvo alguna excepción... tampoco se han seleccionado para este libro las fotos más célebres o emblemáticas de cada suceso, sino otras menos conocidas, aunque igualmente representativas; así, por ejemplo, no aparece la icónica fotografía de los marines alzando la bandera estadounidense en Iwo Jima, sino una posterior, en la que esa primera bandera es sustituida por otra más grande. tampoco la conocida foto de la bandera soviética sobre las ruinas de Berlín, sino otra similar, etc. Por otro lado, se recogen varias fotografías que atestiguan la labor de las mujeres en aquellos turbulentos tiempos y sus progresos en el campo político y laboral. 

Hay además un reconocimiento constante, en cualquier caso, a los y las fotógrafas que tomaron estas imágenes, contándonos en ocasiones sus peripecias y las circunstancias en que se tomó cada fotografía: desde el escritor y activista por los derechos humanos alemán Armin T. Wegner, que atestiguó el genocidio de los armenios del Imperio Otomano a los norteamericanos Ralph Morse, que se chupó toda la II G. M. para la revista Life, John Florea o Robert F. Sargent, de la Guardia Costera, que desembarcó y tomó fotos en Omaha Beach el Día D... Un lugar destacado tiene un retrato del mítico Robert Capa, junto a Hemingway y el chófer que les llevó a París durante la liberación de la ciudad.

Entre todas esas fotografías, ¿cuáles pueden ser nuestras favoritas? En mi caso, creo que dos que retratan a unas niñas: la de Ángeles González, refugiada madrileña de 7 años que protege son gesto airado sus pobres alimentos de la cámara de la norteamericana Margaret Boarke White, durante nuestra Guerra Civil (y que sale en la cubierta de la edición original, por cierto) y las creo que bastante conocidas fotografías de ingreso en Auschwitz de la joven polaca Czesława Kwoska, asesinada en ese campo en 1943.; ambas fotos no pueden sino despertar la ternura y conmiseración de cualquiera que las contemple. Por otro lado, no sé cuáles serán las favoritas de los autores del libro, pero sospecho que la de Marina Amaral podría ser ésta que retrata a Anna Coleman Ladd, una pintora de máscaras protésicas para los soldados que habían sufrido desfiguraciones faciales durante la Gran Guerra, de cobre esmaltado y pintado con colores naturales e incluso vello facial. Lo digo porque es una actividad que guarda alguna concomitancia con la que hace ella...


No puedo resistirme a finalizar esta ya larga reseña reproduciendo unas palabras del prólogo del libro, que quizás no plazcan a todos quienes las lean, pero que me parecen de lo más pertinentes:

"Este libro también es una advertencia. Mientras escribimos estas líneas, vuelven a marchar en todo el mundo el fascismo, el nacionalismo, el populismo, el antisemitismo, el odio, los prejuicios y las políticas de exclusión, división y aislamiento. Que lo que ven aquí sea recordatorio de adónde conduce todo eso. El mundo es frágil. hace falta menos de los que pensamos para sumirlo en llamas."

lunes, 28 de diciembre de 2015

Rufus T. Firefly: El Gran Engaño

Idioma original: inglés
Título original : The Great Hoax. Trues and Lies in the Spanish Literature
Año de publicación: 2015
Valoración: sorprendente


Demoledor. Tremebundo. Apocalíptico. Fatal... Así ha sido calificado este libro que está haciendo temblar los cimientos de la literatura española. Más aún, de los clásicos dorados de la literatura española... Y eso, sin haber sido aún traducido al castellano ni, claro está, publicado en España (y dudo mucho que alguna vez lo sea). Aunque también hay quien considera las tesis defendidas en el libro de otras maneras: Inconcebibles. Increíbles. Fantasiosas. Timo... En cualquier caso, este libro del prestigioso (admito que mi total ignorancia a este respecto) hispanista y profesor de literatura española comparada, en la Trump University de Atlantic City (NJ), Rufus T. Firefly, no ha dejado indiferente a nadie, más allá, incluso, del especializado circuito de los hispanistas norteamericanos. No es para menos: las afirmaciones que defiende el profesor Firefly difícilmente pueden dejar indiferente a ningún estudioso o incluso mero aficionado la literatura.

Según la teoría defendida por el profesor, los bombardeos sobre Madrid durante la Guerra Civil arrasaron en buena medida tanto la Biblioteca Nacional, destruyendo fondos de incalculable valor, como el Archivo Histórico Nacional, dándose además el caso de que gran parte de las obras de referencia al respecto fueron destruídas también durante los combates de la Ciudad Universitaria -recordemos los libros utilizados para levantar parapetos- y los tres años de sitio que sufrió la capital de España. Paradójicamente, el bando "nacional" vencedor de la contienda se encontró sin las fuentes de una historia literaria nacional que poder oponer a la de los países que en ese momento se le antojaban rivales, aunque fuera meramente en el ámbito cultural. Deseoso de poder presumir de sus glorias patrias, que además debían servir para cimentar la automitología del nuevo régimen, el gobierno franquista -el profesor Firefly sospecha que la sugerencia fue de Sánchez Mazas, aunque parece que el mayor valedor de la idea fue el "cuñadísimo" Serrano Suñer, conocido por su sagacidad- puso en marcha una operación de "recuperación" de la tradición literaria española: la Operación Calíope, también conocida en ciertos círculos criptohumorísticos del régimen como "Chotacabras".

Bajo la dirección de uno de los más destacados hombres de letras del momento (de los que quedaban vivos y en España,  se entiende),  el Bardo de la Patria, el insigne José María Pemán, un selecto grupo de profesores y literatos fieles al nuevo régimen victorioso -Firefly habla de Laín Entralgo o de un joven y ambicioso Cela- se dedicaron a reconstruir, cuando no directamente a mixtificar, desde el romance seminal de la épica patriótica hispana, el del Mío Cid -cuyo protagonista es, al parecer, de dudosa existencia- a la inverosímil Celestina; de la absurda metafísica calderoniana a la cursilería de las Sonatas de Valle-Inclán (escritor que, como tantos otros estudiados y a veces leídos por generaciones posteriores, nunca existió... en este caso, las fotografías que lo muestran son retratos tomados a un pintoresco chamarilero del Rastro madrileño, célebre por sus barbas y por estar un poco tocado del ala). 

En otros casos, se respetó la existencia de autores reales -de los que se conservaba cierta documentación-, pero adaptando sus características a la conveniencia del gobierno o según la ideología dominante. Así, se eliminó de la obra de García Lorca toda referencia a sus veleidades falangistas y se le atribuyó malévolamente una condición homosexual que el poeta granadino estaba lejos de detentar, con el fin de justificar (según, ya digo, el punto de vista de aquel régimen fascista) su muerte en un confuso episodio de espionaje y doble juego. En cambio, se negó cualquier tipo de querencia hacia su mismo sexo en uno de los autores con más pluma -en todos los sentidos- del Siglo de Oro: don Francisco de Quevedo (cuyos conocidos versos: "No he de callar, por más que con el dedo..." serían, por ejemplo, referencia á clef a cierta riña con su furtivo amante Góngora sobre la conveniencia o no de salir del armario). Ni que decir tiene que se cambió de arriba a abajo todo el sentido del argumento de El Buscón y se obvió toda explicación sobre lo que iba buscando don Pablos,  en realidad...

¿Sorprendidos? ¿Asombrados, incluso? Pues Rufus T. Firefly va incluso más lejos. Según el profesor norteamericano, en la Operación Chotacabras participaron también prisioneros de guerra republicanos que, por su condición de intelectuales o profesores -incluso algún maestro de primaria- fueron apartados de los trabajos forzados para dedicarse a la elaboración de estas falsificaciones literarias: así, mientras unos esclavizados presos construían el Valle de los Caídos, otros, recluidos en su abadía, se dedicaban a esta invención sin precedentes en la Historia de toda una literatura nacional (de hecho, Firefly cuenta que su primera pista sobre la operación la obtuvo al caer en sus manos, de forma casual, el diario de uno de los abades del Valle. Y que en una de sus estancias allí para investigar lo ocurrido, trabó conocimiento nada menos que con el Ministro del Interior español, quien, aconsejado por la Virgen de las Angustias, le puso en contacto con un misterioso agente Marcelo, del CNI, que le sirvió de gran ayuda).

Estos prisioneros se ocuparon, además, de las falsificaciones e invenciones más llamativas y flagrantes, quiźa por su garantizada discrección, pues tendían a "desaparecer" una vez completada su misión; de los cruciales Episodios nacionales se ocuparon un historiador marxista y un ex-funcionario del Ministerio de Agricultura que escribía cartas para otros presos. El caso más llamativo, por supuesto, es el de El Quijote, obra, al parecer, de un profesor de Bachillerato de Tomelloso, Miguel Rinconete Cortado, que se limitó, en principio, a transcribir anécdotas de juerguistas y chascarrillos de un tío suyo de Campo de Criptana, apodado "el Cerbantana". Especialmente doloso es también el caso de la principal novela picaresca española, cuyo autor fue "desaparecido" antes de poder firmar el trabajo, por lo que se firmó como tal uno de los libros anónimos más famosos de la literatura universal...

¿Les resulta increíble toda esta historia? Motivos hay, desde luego... ¿Cómo pudo prosperar esta "estafa" sin despertar la alarma no ya de los estudiosos españoles -cómplices, exiliados o muertos- sino de los otros países europeos o amercanos? Bien, recordemos que en aquellos años 40 el mundo estaba pendiente de otros asuntos más acuciantes que la verosimilitud de la literatura española... En fin, el profesor Firefly promete aportar el grueso de sus pruebas -irrefutables, según él-, en próximas publicaciones. Veremos entonces hasta donde llega la verosimilitud de sus tesis, pero de momento, éstas ya han servido para remover hasta lo más profundo la historia de la literatura española, uno de los símbolos culturales y hasta políticos señeros de la España de los últimos 500 años.

sábado, 6 de septiembre de 2014

John Ajvide Lindqvist: Descansa en paz

Idioma original: sueco
Título original: Hanteringen av odöda
Año de publicación: 2005
Valoración: Está bien

Hoy, una lectura ligera para el fin de semana: la novela de terror zombi Descansa en paz, de John Ajvide Lindqvist, el autor que se hizo famoso con Déjame entrar, una original novela de vampiros que dio lugar a dos adaptaciones cinematográficas. Descansa en paz intenta hacer con los zombis algo parecido a lo que Déjame entrar hacía con los vampiros: revisitar el género desde coordenadas nuevas, huyendo de la repetición de los mismos tópicos de siempre; y lo consigue solo en parte, porque al final acaba repitiendo los clichés del terror más comercial, tipo Stephen King, pero sin conseguir ser Stephen King.

El planteamiento de la novela es interesante: en Suecia se produce una extraña tormenta eléctrica que hace que los electrodomésticos no puedan ser apagados y que provoca un extraño dolor de cabeza a todos sus habitantes; cuando la tormenta pasa, los muertos (recientes) comienzan a despertar y levantarse de sus tumbas. Pero no son los clásicos zombis rabiosos come-carne de las películas de terror, sino, simplemente, personas muertas que han vuelto a la vida, en diversos estados de descomposición y aparentemente sin consciencia ni inteligencia.

A partir de este planteamiento, la novela apunta algunas cuestiones que podrían haber dado lugar a una novela que se convirtise en referente del género, como Guerra Mundial Z: ¿cómo reaccionan las personas ante este retorno de sus familiares muertos? ¿Y cómo reaccionan las autoridades? ¿Tienen estos "redivivos" derechos humanos como los vivos? ¿Es legítimo experimentar con ellos o recluirlos en un campo  (Recordemos que los zombis son, o pueden ser, una representación del "otro", del modo en que se conceptualiza lo diferente en una sociedad, así que estas preguntas no son triviales).

La pena es que Lindqvist no profundiza en estas preguntas y prefiere centrarse en tres aspectos que me parecen mucho menos interesantes: el aspecto melodramático, el religioso y el terrorífico (en su versión hollywoodiense de terror-acción). El melodrama aparece muy pronto, con escenas de sentimentalismo exagerado y demasiada insistencia en pobrecitos niños muertos o huérfanos. Lo místico-religioso se introduce con el debate sobre la existencia del alma, y con una improbable aparición mariana que no es exactamente lo que parece. Para cuando termina la obra, ya no queda casi nada de su planteamiento original, y lo que tenemos es otra novela en la que los zombis son peligrosos y los vivos tienen que hacer todo lo posible por escapar de ellos.

Desde luego, es una novela que se lee bien: tiene acción, tiene uno de esos estilos transparentes en los que uno ni siquiera repara (en la traducción de Gema Pecharromán, pero supongo que también en el original) y durante gran parte del texto nos interesa saber qué pasará con los personajes (confieso que al final perdí el interés por la mayoría de ellos). Pero si hubiera sido más fiel a su planteamiento, si hubiera insistido más en los conflictos individuales y colectivos que provocaría un fenómeno como este en una sociedad como la sueca, creo que habría dado un texto mucho más rompedor dentro de su género. Quizás menos comercial, pero seguramente más memorable.

También de Lindqvist en ULAD: Déjame entrar

lunes, 16 de diciembre de 2024

ULAD 2024 - Olvidad cualquier otra lista

Para qué más preámbulos: la lista de los listos. La que todo autor anhela por integrar. La que todo el mundo editorial espera para consultar. La única virtud que nos falta es la modestia.


Alain:

Resumen del año: Mi primer año como miembro de ULAD. Formar parte de un grupo de apasionados por la literatura ha sido estimulante. Además, tuve la oportunidad de platicar con escritores a los que admiro. Así que ha sido un año muy bueno para mí. Aquí mis favoritos del año:

Novela: Salto mortal, de Kenzaburo Oé. Los años de espera, de Fumiko Enchi.
Novela corta: Ella en la otra orilla, de Mitsuyo Kakuta.
Cuentos: Lealtad al fantasma, de Enrique Serna. La sangre de medusa (y otros cuentos marginales), de José Emilio Pacheco.
Comic: Takemitsuzamurai, de Issei Eifuku y Taiyō Matsumoto.
Crónica: Una novela criminal, de Jorge Volpi.
Poesía: Kokinwakashu. Sobre la luz, de Oscar de Pablo.
Relectura: Los relámpagos de agosto, de Jorge Ibargüengoitia.
Descubrimientos: Los niños 6 y Cómo provocar un incendio y por qué, de Jesse Ball.

Oriol:

Resumen del año: No ha leído ningún libro imprescindible. Aun así, he descubierto muchas novelas, antologías y cómics notables. ¡Ah, y mi primer título, El amor edípico contra la lujuria sadomasona, ha sido publicado por Colectivo Juan de Madre Presenta, ilustrado por Rios Über Alles y reseñado con mucho tino por, entre otros, Santi Pérez Isasi y David Calpa! ¡Ah, y a través del compañero Alain Ríos he podido preguntar un par de cosillas al gran Shintaro Kago!

Novelas destacables: Un jardín de placeres terrenales, de Joyce Carol Oates, Valentino, de Natalia Ginzburg, El reloj de sol, de Shirley Jackson, y Job. Historia de un hombre sencillo, de Joseph Roth.
Novelas que parecen escritas específicamente para mí: My husband has taken our roleplaying too far, de Christian Wallis, El regreso, de Walter de la Mare, y El dios de piedra, de Leonard Cline. Quizá incluiría también La declaración de Stella Maberly, de F. Anstey, y Los veinte días de Turín, de Giorgio de Maria.
Clásicos decimonónicos castizos desempolvados: Las cañadas indómitas, de Raimon Casellas, El subterráneo habitado, de Manuel Benito Aguirre, Narraciones inverosímiles. Selección, de Pedro Antonio de Alarcón, y Criadero de curas, de Alejandro Sawa.
Mejor antología de relatos:  Pelea de gallos, de María Fernanda Ampuero. 
Relatos destacados: Varios de T.errores. En el bosque ya estás muerto, de VV.AA., de L'amant del diable, de Elizabeth Bowen, de Parásitos perfectos, de Luis Carlos Barragán Castro, y de Negro tal vez, de Attila Veres. 
Mejores novelas gráficas: Fraction y El palacio infinito de Shintaro Kago. También es bastante buena La voz de las bestias, el ansia de los hombres, de Thomas Gilbert.
Mejor libro de no ficción: El camino pagano, de Edgar-Max.
Empacho de: Narrativa (tanto novela como relato).

Juan:

Resumen del año: En general, un año bastante anodino; ni bien ni mal, ni frío ni calor, ni carne ni pescado... Aún así, alguna que otra lectura destacable sí que ha habido:

Polar y novela del año (previsiblemente, aunque aún quedan unos cuantos días para que éste termine): Historias de la noche de Laurent Mauvignier 
Novela de miedito (o no): Una cabeza llena de fantasmas de Paul Tremblay 
Novela/reportaje gráfico: sin duda, El abismo del olvido de Paco Roca y Rodrigo Terrasa.
Biografía (más o menos) también bastante gráfica: Las 100 primeras películas de Nicolás Cage de Paco Alcázar y Torïo García.
Ensayo: The King, de autoría variada y, en curso de lectura, Danza macabra, justamente de The King...

Poesía: Llibre de meravelles de Vicent Andrés Estellés (cierto que no he leído ningún otro, pero lo merece igualmente).

Decepción: Mi esposa y yo compramos un rancho de Matt y Harrison Query. Esta es la chafada más gorda, pero también ha sido un poquito decepcionante Lo que más me gusta son los monstruos - Libro Dos de Emil Ferris. Y aún tengo el culo torcío con Chamanes eléctricos en la fiesta del sol de Mónica Ojeda...

NO decepción del año: Un lugar soleado para gente sombría de Mariana Enriquez.

Sorpresa (se entiende que agradable) del año: Los secretos de Heap House de Edward Carey,

Bizarrada del año (y por muchos más, sospecho): El amor edípico contra la lujuria sadomasona de Oriol Vigil.


Carlos:


Resumen del año: esto es una novedad introducida por sorpresa, así que me ha dejado un poco descolocado. Aun así diré que el año ha sido regular, con más decepciones de las habituales, y un nivel medio en el que apenas sobresalen un puñadico de cosas, algunas como estas:


Novela: en castellano Extraña forma de vida, de Enrique Vila-Matas; en otros idiomas, El otro nombre (Septología I), de Jon Fosse

Novela corta: Nocturno de Chile, de Roberto Bolaño, y Noches blancas, de Fiódor Dostoyevski

Ensayos y similares:

    - Humanidades: Los hombres no son islas, de Nuccio Ordine

    - Música: Aquellos años accidentales, de Laura Piñero

    - Arte: El eco pintado, de Óscar Martínez

Historia: Ocho días de mayo, de Volker Ullrich

Libros de viajes: Campos de Níjar, de Juan Goytisolo

Biografía novelada: Lawrence de Arabia. La corona de arena, de Jose María Álvarez

Relectura: Artificios, de Jorge Luis Borges

Humor: El puente de los perros suicidas, de Abel Amutxategi

Clásico: La guerra carlista, de Ramón del Valle-Inclán (reseña en unas semanas)

Rarezas y descubrimientos: Madame Edwarda, de Georges Bataille, y Nebiros, de Juan Eduardo Cirlot


Koldo:

Resumen del año: Lo de siempre, pero un año más viejo

Tres libros de relatos:  Ahí fuera de Kate Folk, Alcaravea de Irene Reyes-Noguerol y Cuentos completos de Juan Carlos Onetti. 
Tres novelas: Eloy de Carlos Droguett, Despertar a los muertos de Scott Spencer y El origen. Una indicación de Thomas Bernhard. 
Dos libros híbridos: Yo navegué con Magallanes  de Stuart Dybek y Grimmish de Michael Winkler.
Dos libros de memorias (también un poco híbridos): Cada uno por su lado y Dios contra todos de Werner Herzog y Vida de un pollo blanquecino de piel fina de Andrés Pérez Perruca.
Un ensayo: Terror y utopía: Moscu en 1937 de Karl Schlogel.

Marc:

Resumen del año: año flojo en lecturas (en cantidad, pero también en calidad). Pocos libros destacables en un año en el que se salva básicamente por libros de autores ya conocidos y por el descubrimiento de la obra de Fosse.

Libro del año: «La próxima vez el fuego», de James Baldwin
Ensayo del año: «El temps de la promesa», de Marina Garcés
Autores de literatura infantil del año: Romain Pujol & Vincent Caut con la serie «Avni»
Consagraciones del año, nuevamente: Pol Guasch, Annie Ernaux
Descubrimientos del año (autores): Jon Fosse 
Propósitos para el 2025: más poesía y más clásicos
 
Francesc: 
 
Resumen del año: incluso estando satisfecho de haber sido capaz de sostener un cierto ritmo lector, lo hubiera estado más si el año hubiera contado con alguna experiencia reveladora sobre todo en clave ficción, aunque quizás en estos tiempos extraños y convulsos confiar en que se produzcan carreras literarias de largo recorrido resulte un poco ingenuo. 
 
Aún así:
 
Libro del año: Ex-aequo: Los jugadores de Whist de Vicenç Pagès Jordà (aún no reseñado) y El dia de la Independència de Tuli Márquez, lecturas, ambas, generacionales, cercanas y crepusculares y reivindicaciones de que los autores en catalán deberían contar con una industria valiente que los traduzca. Ya de paso, todo lo de Monzó y lo de Pàmies.
Retrasos del año: Mary Gaitskill, autora que me ha interesado con cierto efecto retroactivo y a la que aún me resulta difícil ubicar, por la manía de la industria editorial USA de etiquetarlo todo
Ensayos del año: lo digo en el resumen, me gustaría engancharme a algún autor de ficción, pero el ensayo (y las novelas cortas, je je) ha sido un recurso muy útil para marcarme ciertas pautas lectoras, así que desgloso dos categorías: 
  •     Ensayo atemporal: Aldous Huxley y Barbara Cassin (aún no reseñado)
  •     Ensayo del momento: Eva Illouz y Mark Coeckelbergh, más que nada para que se lean antes de que sus premisas caduquen (o estallen por los aires) y los veamos más antiguos que el periódico de ayer (¿qué es un periódico?)
Propósitos del año: hacer algún mínimo caso a las novedades de ficción, a ver si así descubro algún escritor notable antes de que se me muera. Leer ensayos sin que sepa de antemano que comulgo con sus planteamientos (se resolvería de cuajo leyendo a Jiménez Losantos). No pasar de largo en las secciones de poesía (al menos mirar las portadas, me refiero). Leer más crónica. Releer más de todo.
 
 
Santi:
Resumen del año: Revisando mis (escasas) reseñas de 2024, veo que el año empezó bien, con una buena cosecha de libros comprados/regalados en Navidad, pero luego vino una larga sequía de lecturas, en la que predominaron las relecturas y los clásicos. Entre lo que he leído más reciente predomina claramente lo fantástico y el terror, y la literatura española y en español. Va mi lista:

  • Libro del año: De entre los recientes, Visceral, de María Fernanda Ampuero, que me sorprendió muchísimo; de entre los menos recientes, Los santos inocentes de Delibes, que no puedo creer que todavía no estuviera publicado en el blog.
  • Mejores novelas: Un amor de Sara Mesa (con permiso de Juan G.B.) entre las recientes y Tristana de Galdós entre los clásicos. Mención especial para dos novelas hispanoamericanas impresionantes: Huasipungo de Jorge Icaza y Balún Canán de Rosario Castellanos.
  • Mejores novelas cortas: Un detalle menor de Adania Shibli y Mireia de Purificació Mascarell.
  • Mejores libros de cuentos: Conejo maldito de Bora Chung y El peor escenario posible de Alejandro Morellón.
  • Mejor ensayo / autobiografía / autoficción / whatever: Yeguas exhaustas de Bibiana Collado Cabrera
  • Libros sobre paternidad (que aún no he reseñado): "pulgar hacia arriba" para Literatura infantil de Alejandro Zambra; "pulgar hacia abajo" para Irene y el aire de Alberto Olmos
  • Lectura más loca e inclasificable del año: El amor edípico contra la lujuria sadomasona de Oriol Vigil Hervás.
  • Decepciones (sin ser libros horribles ninguno de los dos): Soy fan de Sheena Patel y Otaberra de Elisa Victoria.

Propósitos del año: Leer más, mejor, más variado y más reciente (aunque este propósito lo hago todos los años y ya se ven los resultados...).


********************************************************************

¿Qué hay de vosotros, queridos lectores de ULAD? Estamos deseosos de que compartais vuestras listas con nosotros en los comentarios.

martes, 20 de septiembre de 2011

Janne Teller: Nada

Título original: Intet
Idioma original: danés
Fecha de publicación: 2000 (en España, 2011)
Valoración: Se deja leer

Buenos días. Me llamo Ian y no hace demasiado escribía reseñas en ULAD, no sé si se acordarán. Pero un buen día lo dejé (al gual que dejé otras cosas) y me fui de viaje, un largo viaje. Pues bien, el viaje ha finalizado y hoy me adentro de nuevo en estas tierras cibernético-literarias con una reseña de un libro que me ha dejado patidifuso. Pero no me parece justo lapidarlo con un "Repugnante" porque la verdad es que se lee rápido y bien. Se trata de Nada, de la danesa con ascendencia austro-germana Janne Teller, una mujer que trabajó en la ONU como mediadora en conflictos en países en desarrollo hasta que dejó sus tareas para dedicarse a la literatura .

Pero a lo que vamos...

Nada es una novela corta que su autora escribió cuando le encargaron "algo para adolescentes", lo que en principió echó para atrás a la dama. Pero luego cambió de opinión y a raíz de una frase que se le ocurrió estilo "nada importa, en cien años todos muertos", se puso con una historia rarita-rarita pero sugerente-sugerente narrada en plan filosófico soft...

La cosa: un buen día, un chaval de catorce primaveras decide que la vida es un sinsentido lleno de tonterías y se sube a lo alto de un ciruelo dispuesto a alejarse del mundo y pasar sus horas sin hacer nada (excepto lanzar ciruelas a los que le molesten y comerse alguna que otra...). Y sus compañeros de clase, para convencerle de que en la vida sí que hay cosas importantes y para que baje de una vez el petardo de él, deciden hacer un "montón de significado" en una serrería abandonada. La idea es que cada uno de ellos entregue al montón algo que le importe mucho y que tenga un gran significado para su joven vida. Y aunque al principio la cosa no promete mucho (que si unas sandalias, que si unas trenzas cortadas...), como en el jueguecito cada uno tiene que OBLIGAR a otro a entregar algo determinado, empiezan a pedirse "cosas" impensables e intolerables humana y moralmente... Pero dejémoslo aquí, porque si cuento qué clase de "cosas" comienzan a poner las criaturitas en el montón de significado, me cargaré la savia de la obra...

Bueno, con lo que acabo de contar dejo claro que el libro está lleno de mensajes y escenas truculentas, ¿no? Sin embargo, su lectura completa me ha provocado malestar y rechazo no porque contenga crudas provocaciones ni porque supure casi todo el tiempo una desgarrada violencia difícil de soportar. No, más bien ha sido que me ha dejado la sensación de que Janne Teller, una mujer que debe de ser muy culta y que ha debido de escribir Nada con un lenguaje y una forma muy austeros para generar la atmósfera y el ritmo que deseaba, nos ha tomado el pelo.

Es que yo, personalmente, no he conseguido creerme esta fábula en la que falta coherencia dentro de la trama/metáfora que ofrece. ¿Un chaval viviendo en un ciruelo sin que nadie tome medidas drásticas? ¿Adolescentes enfadados que en vez de enfrentarse primero con tacos y exclamaciones se dedican a arrearse y derribarse y darse de leches cada dos por tres? Y sin incurrir en SPOILER, también diré que no me creo que por mucha presión que pueda ejercer el grupo en el individuo y que por muy dolorosa e intensa que sea la adolescencia, un quinceañero acepte entregar ciertas "cosas" con el único objetivo de que un pirado (que tampoco parece despertar demasiadas filias) se baje de un ciruelo. Que no, que no, Janne Teller: que no.

Está claro que la autora no quería escribir precisamente Las gemelas de Sweet Valley, pero a mí esta Nada me parece un experimento fallido. Falta coherencia, repito, y sobran varias píldoras de esa violencia tan descocada que escupe de continuo, porque quizás en Dinamarca los críos se arreen así, pero a quien firma esta reseña le parece irreal. ¿Será que la escritora está demasiado condicionada por su anterior ocupación?

Descrita por méritos propios como una novela controvertida y polémica, al poco de publicarse en Dinamarca hace más de una decena de años, Nada despertó indignación y admiración a partes iguales. Mientras que algunos colegios querían que sus alumnos la leyeran sí o sí y ciertos críticos hablaran de que Teller había tejido una obra maestra, asociaciones de padres y gentes conservadoras en general prácticamente animaban a quemar ejemplares de Nada en hogueras montadas en plazas públicas. Pero digamos que Teller ha salido bien parada y que Nada atesora más piropos que reprimendas a nivel internacional.

Muchos comparan Nada con El señor de las moscas, de William Golding, reseñada en este blog. Pero yo pienso que poco o nada tiene que ver la novela de Teller con la obra del Nobel británico, lectura obligatoria en muchos colegios de Inglaterra. Quizás la autora pretendía ser la nueva "señora de las moscas" pero su Nada me ha recordado más, qué quieren que les diga, a El club de la lucha. Versión quinceañera y nórdica, eso sí, quitando a un pobre muchacho musulmán que aparte de tener la desgracia de ser musulmán tiene un violento padre que le arrea porque cree que es un mal musulmán.

Lo dicho: violencia a tutiplén, pero eso sí, en plan filosófico y existencial.

Ciruelas, mamporros, teensión y muchas cosas para el montón. Im-presionante...

También de Janne Teller en ULAD: Ven