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lunes, 19 de diciembre de 2022

Lo mejor de 2022

Un año más nos obstinamos en ir contracorriente, en llegar de los últimos para desmentir a muchos de los medios cautivos de jamones, lotes de Navidad y transferencias a cuentas cifradas en paraísos fiscales. También aclaramos que estas son nuestras lecturas durante el año, y que si se nos cuela algún libro inencontrable de hace cuatro décadas, seamos o no conscientes de ello, no nos culpéis. Es el amor a la literatura, que nos ciega con sus fogonazos.

Dicho ello:

La lista de Juan

Año de muchas y buenas lecturas, aunque quizás pocas que hayan destacado del resto. Por eso, me vais a permitir que desgrane mis mejores lecturas a base de tríos...


La lista de Koldo

Curiosamente o no, pocas novedades de 2022 en mi lista de mejores lecturas del año:


La lista de Santi

Año de muy pocas lecturas, pero algunas que me han hecho disfrutar soberanamente:


La lista de Oriol


La lista de Marc

Un año irregular en cuanto a lecturas, que no contaría entre mis mejores. Mejor en ensayo que en ficción, en líneas generales. Aún así, hay libros y autores a destacar en todos los géneros:
Propósitos para el 2022: más poesía, (aún) más ensayo y más literatura infantil


La lista de Montuenga

Lo mejor

Lo peor


La lista de Carlos

Entre medio, algunas cosas que han quedado cerca de esta lista de destacados, y otras inevitablemente prescindibles, regulares o más o menos decepcionantes. Como siempre, vaya. Veremos lo que está por venir.


La lista de Nieves J.

Destaco dos novelas: Josefine y yo (intimista) de Hans Magnus Enzensberger y El tren de la última noche (género histórico) de Dacia Maraini

La lista de Francesc Bon

Confirmando que las situaciones personales afectan a las lecturas, no recuerdo año en que haya leído tan poco y peor. Así que mis referencias del año serán pocas y al ralentí:

Tostonazo, de Santiago Lorenzo, me confirmó en los términos que esperaba, más o menos, que sigue siendo, con su estilo naïf y pasota, de los pocos escritores locales capaces de definir una carrera. No me hagáis mencionar todos los que no, por favor.

Si digo que acusé la falta de munición de alto calibre en Aniquilación, igual soy un poco injusto, pero es que venimos de cotas muy altas (ejem, casi siempre) con Houellebecq. Sigue siendo un placer y un autor único, pero, a lo mejor, se nos está ablandando. Será como el del dicho. - ¿Cree Vd. en Dios? - Cuando estoy enfermo.

Demasiado terreno conocido: reseñar a Kapuscinski, Foster Wallace, Vila-Matas o Philip Roth (otra vez) es demasiado indicativo de que la cosa no ha ido como debía.

Como, a veces, la ficción se espesa en un cerebro algo angustiado, los ensayos o crónicas de corte investigador me han resultado (aunque acusé su extensión) muy útiles: El Imperio del Dolor o Solo la verdad obraban a distintos niveles su efecto: hay que controlar los poderes, manifiestos u ocultos, que nos rodean.
Y me han dicho que no tiene sentido comentar tanto abandono. Por este año, obedezco.



miércoles, 3 de agosto de 2022

Dr. Alderete & Mariana Enriquez: El año de la rata

 Idioma: español

Año de publicación: 2021

Valoración: recomendable (e incluso más que eso para los amantes del bizarro)

La cosa sucedió así, al parecer: el ilustrador argentino Dr. Alderete, enfebrecido y confinado  durante la pandemia en su casa de México, realizó una serie de dibujos en su colorido estilo pop en los que plasmó toda una serie de temas más o menos recurrentes que configuraban, de una extraña forma coherente, un universo particular: mujeres desnudas en extrañas situaciones, imaginería fetichista y bondage, máscaras, mutaciones, soles negros, monumentos mejicanos... todo con un firme trazo negro y con apenas un puñado de colores saturados: blanco, verde, rojo, fucsia... Luego le envió estas ilustraciones, que resultaron algo delirantes (o no) a su compatriota la escritora Mariana Enriquez (huelga la presentación) y ésta pergeño todas una serie de historias basándose en ellas, pequeños relatos en principio independientes, pero relacionados entre sí y que configuran una suerte de distopía anclada en la realidad de nuestros días y, sobre todo, de una pandemia que nadie pensó antes que viviría -aunque no es, en absoluto, un libro sobre la pandemia de COVID, por más que se mencione de vez en cuando-; un mundo ¿alternativo? que recoge rumores, conspiranoias, fake-news o leyendas urbanas, da igual como se les denomine, recogidas, en parte, de esa especie de mitología popular de nuestra época, en parte de personajes o sucesos relaes, cuyas circunstancias la autora se ha limitado a transcribir, y en parte de la imaginación... digamos un tanto retorcida de la Enriquez, luminosa, más que oscura en este caso, pero no menos inquietante que el resto de sus libros...


Relatos e ilustraciones que constituyen un conjunto fascinante y perturbador, una realidad alternativa (o no) en la que conviven bellas alienígenas llegadas del planeta Riley, las llamadas "daianas" (aquí ha estado usted muy bien, doña Mariana, me quito el sombrero), espectáculos de variedades de lo más bizarrescos, un Museo Itinerante de los Placeres Raros, extrañas epidemias y envenenamientos masivos, misteriosas instagramers, ominosos vehículos mensajeros de la muerte, alteraciones de todo tipo en la realidad que nos circunda... Todo esto y más, porque el libro es un festival de lo insólito, que provoca una mirada alucinada, llena de fascinación o desasosiego (o ambas cosas) según cada cual...

Para entendernos. un libro que, aunque solo sea por su bella factura, merece la pena y que complacerá a los amigos de lo bizarro, como nuestro compañero Oriol o, sin duda, de la obra de Mariana Enriquez, como el compañero Koldo... Al resto de lectores, les recomiendo que le echen un vistazo, siquiera sea para vislumbrar que hay otros mundos, ahí fuera...; )


Otros títulos de Dr. Alderete reseñados en Un Libro Al Día: Black is Beltza

sábado, 15 de enero de 2022

Malditas cubiertas: Las mejores de 2021

Los seres humanos somos superficiales por naturaleza  (al menos,  yo) y nuestras elecciones ha menudo están determinadas  más por motivos estéticos que por razones más profundas. Bien que  han sabido siempre los artistas,  diseñadores y publicistas lo mucho que nos cuesta resistirnos a lo que nos entra por los ojillos,  ya se trate de comida, automóviles o modelos de Victoria's Secret libros... En este último caso, ¿ quién no se ha sentido  atraído  alguna vez por la cubierta de un libro que luego ha resultado ser un auténtico tru... más bien mediocre? O viceversa: nos hemos resistido a leer otros excelentes porque su envoltorio nos tiraba para atrás...

Atendiendo a estas premisas, se me ha ocurrido hacer algunas consideraciones  sobre cubiertas de libros publicados en el estado español el recién finiquitado año. He de decir, antes que nada, que, en mi opinión, el nivel del diseño gráfico en España y Europa, en general, es bastante notable (mejor, por ejemplo, que en EEUU, donde los diseñadores muchas veces echan mano al recurso facilón y sobado de los colores llamativos y el lettering que imita un trazo informal); de hecho, para el apartado de las mejores cubiertas del año he tenido que dejar fuera muchas que me gustan, para no alargar en exceso este post. De las que no me gustan, en cambio, he tenido que buscar ex profeso unas cuantas.

Un par de cositas más: esta clasificación  no pretende ser un ranking de mejores o peores libros, sino que se refiere en exclusiva a la estética e idoneidad de sus cubiertas (aparte de que yo no los he leído todos y muchos ni siquiera tienen entrada en este benemérito blog). Por otra parte, los gustos y criterios expresados en esta entrada me pertenecen solamente a mí; no los he consultado con mis compañeros (a quienes he pillado a traición, de hecho), aunque, sin duda, cada uno y una tendrán las suyas propias. Ahora bien, los míos son mucho mejores, claro...; )

De lo güeno, lo mejor:

- La ciudad de la euforia, de Rodrigo Terrassa (Libros del K.O.) tiene, para mí, la mejor cubierta del 2021, pues sintetiza en una imagen divertida y comprensible al primer vistazo el tema del que trata el libro: los años de la burbuja económica, la corrupción política y el caloret en Valencia. En la mejor tradición de las míticas cubiertas de Daniel Gil para Alianza.

- Lo mismo ocurre con Gordo de feria, de Esther García Llovet, que es otro estupendo ejemplo de síntexis conceptual, aunque en este caso un poco más hermética, pues es necesario haber leído la novela para entenderla bien. Pero resulta, además de un homenaje a ciertos tóxicos pero deliciosos pastelitos, un ejemplo de la discreta pero continua mejoría en los últimos tiempos en las cubiertas de Anagrama que, sin renunciar a los emblemáticos (aunque feos ) colores de sus colecciones más populares, parece haber dejado atrás, por fortuna, la época de colocar cualquier foto más o menos random y chimpún...





- También en Anagrama, aunque en edición conjunta con Acantilado, destacan sus elegantes cubiertas para algunas novelas de Georges Simenon. Preciosas y elegantes, sobre todo la de El fondo de la botella, en mi opinión.

- No menos divertidamente conceptual (o viceversa), también este Diccionario del mentiroso, de Eley Williams (Sexto Piso). Sencilla y ocurrente, un tanto surrealista, casi se diría que es uno de los poemas visuales de Joan Brossa.

- Por seguir en la misma línea, la cubierta para La Ola, de Todd Strasser (Blackie Books) resume también a la perfección los elementos que encontramos en esta historia, como cualquiera que haya leído el libro o visto la película del mismo título podrá reconocer. de las pocas cubiertas, además en las que aparece una esvástica sin dar demasiado cringe.






- En el mismo estilo conceptual (quizás un pelín obvio), una cubierta adecuada para un libro titulado No puedo más. Cómo se convirtieron los Millenials en la generación quemada, de Anne Helen Petersen (Capitán Swing). La cosa no puede quedar más clarinete, amigos y amigas de ULAD...

- En una entrada sobre las mejores cubiertas de cualquier año no puede faltar alguna de Impedimenta. Es posible que alguno de sus libros publicados el año pasado tenga una más primorosa, pero a mí me ha caído en gracia ésta de Una libertad luminosa, de T. C. Boyle, que resulta algo diferente al estilo habitual de esta editorial, pero sin perder el aire vintage.









- Las cubiertas ilustradas con dibujos o cuadros, por lo general dependen (no siempre) de la calidad de éstos para la excelencia o mediocridad de su resultado final. Cuando la ilustración elegida es tan exquisita, a la par que llamativa (aunque también inquietante) como ésta de Sola, de Carlota Gurt, en Edicions Proa, el resultado es igualmente extraordinario.









- En principio, no quería incluir en esta selección las cubiertas de novelas gráficas o libros ilustrados, porque en ese caso, posiblemente hubieran copado la lista, pero no me he podido resistir a dos: la colorida cubierta "mexicana" de Dr. Alderete para El año de la rata (Libros del zorro rojo), un libro escrito con Mariana Enriquez y que resulta en las antípodas de las que le suelen poner a los libros de esta autora, mucho más tétricas; en segundo lugar, como ya confesé mi debilidad por las ilustraciones de Sara Morante en la reseña de ésta su última novela, la bella cubierta en collage de Flor fané (Astiberri), igual de excelente:






- Dando un último giro de 180º, acabaré con dos cubiertas de Blackie Books completamente opuestas al estilo de las anteriores: la muy sobria de El evangelio, de Elisa Victoria, con una edición cuyo diseño recuerda, precisamente, el que suelen ostentar las biblias (otra cosa es que la novela tenga algo que ver, que no sé).

- Y siguiendo el mismo concepto minimalista, pero, en este caso, luciendo un color vibrante (aunque no menos elegante), encontramos Simon, de Miqui Otero. Dos distinguidos ejemplos de una editorial que suele acertar con sus cubiertas, aunque también tiene algún que otra más cuestionable, como ya veremos...

No me quiero extender más, pero sí aconsejar a quien esté interesado en el diseño de cubiertas de libros o simplemente quiera recrear un poco la mirada, que le eche un vistazo a los catálogos de éstas y otras editoriales que también publican libros de un aspecto atractivo y original, como Ático de los Libros, La Felguera, La Navaja Suiza, Errata Naturae... entre otras muchas. Por lo general, se trata de editoriales independientes, cuya labor de edición, al menos en el caso español, alcanza frecuentemente niveles de excelencia.

Mañana, vamos con las peores... No os lo perdáis.



viernes, 1 de abril de 2016

Fermín Muguruza, Harkaitz Cano & Dr. Alderete: Black is Beltza

Idioma: castellano / euskera (*)
Año de publicación: 2014
Valoración: está bien

La anécdota es bastante conocida en Navarra, pero supongo que no tanto fuera de allí. en octubre de 1965 la comparsa de gigantes y cabezudos -más "zaldikos" y "kilikis", claro- fueron invitados a participar en el desfile por la quinta avenida de Nueva York. ¿Todos? No: los gigantes de raza negra, que -paradójicamente- representan al continente americano, no lo hicieron pues las autoridades consideraron que podrían dar lugar a disturbios raciales, en una año que había vivido una buena cantidad de ellos a lo largo de todo el país. Para rizar la ironía, se tuvo que contratar a personal local que portase los cabezudos... y se contrataron ayudantes de raza negra. (**)

Partiendo de esta historia, el músico vasco Fermín Muguruza (exacto, el ex-Kortatu y ex-Negu Gorriak), el escritor también vasco Harkaitz Cano y el ilustrador argentino Dr. Alderete crearon un cómic con las aventuras de Manex Unanue, uno de los mozos encargados de hacer bailar a un gigante negro y que no pudo desfilar por ello. Enfadado por ello, Manex, nacido en el País Vasco francés, hijo de un brigadista inglés y de una navarra (!), se pierde por Nueva York y acaba en Harlem, donde hace nuevos amigos y decide quedarse en América. Por medio de una carambola argumental, acaba enrolado en la revolución cubana y encargado de una importante misión que le llevará de un lugar a otro del globo, de Cuba a México y de Canadá a Argelia, esquivando la persecución de los villanos de turno (en esta ocasión el FBI y, no sé muy bien por qué, también ciertas agencias de inteligencia de varios países). En su periplo, Manex se cruzará con diversos personajes emblemáticos de la época, tanto de la política como la cultura, el Che Guevara, el escritor Juan Rulfo, el black panther Emory Douglas o el actor mexicano Germán Valdés "Tin-Tan". Otros muchos aparecen brevemente, componiendo el marco de esa década tan interesante como fueron los 60: Andy Warhol, Mohamed Ali, Angela Davis, el general De Gaulle...Y, por supuesto ,ya que un músico ha intervenido en la creación del cómic, toda una serie de músicos ya míticos que crean el ambiente necesario, entre revolucionario y cool para las peripecias de Manex: Otis Redding, Janis Joplin, Jimmy Hendrix, The Who, Cheihha Rimitti... si alguien quiere iniciarse en la cultura y la Historia de los burbujeantes años 60, este cómic puede ser un buen inicio, incluso una oportunidad de encontrar referencias algo menos trilladas que las que se suelen señalar.

Por lo demás el trazo del dibujante resulta vigoroso y, aunque a veces no demasiado pulido, es adecuado para contar una aventura tan dinámica. Quizás en algún momento cuesta seguir el hilo de la narración, aunque esto puede deberse a la influencia del montaje cinematográfico -de hecho, parece que en un principio el proyecto era hacer una película de animación- en el cómic. ¿Qué otras pegas se le pueden poner? Pues, básicamente, que el argumento parece a veces producto de -¿cómo decirlo?- un cierto delirio autosatisfactorio; el simpático Manex acaba convertido en una suerte de James Bond vasco y revolucionario (también un poco lila, la verdad) que combate a los malandrines y mantiene tórridos encuentros con bellas mujeres en exóticos escenarios internacionales... No es que yo sea un talibán de la verosimilitud en la ficción, ni mucho menos, pero esto no hay quien se lo crea. "Oye, ¿y qué pasa porque no sea verosímil?", se opondrá, sin duda, alguna voz, empezando por la de mi conciencia; "tampoco lo son las pelis de James Bond y bien que disfrutas con ellas". En efecto, pero tampoco me las creo (y, por otro lado, también he disfrutado a ratos con este cómic). Y además, habría que considerar la sutil, o no tan sutil diferencia, entre un original y una copia. Por ejemplo, también prefiero a los Beatles -que aparecen como referencia en el cómic, dicho sea de paso- que a Los Bravos, por más que éstos cantaran aquello de "Black is Beltza"... es decir, perdón: "Black is Black". Cuestión de gustos.

Notas:
(*) El libro se publicó a la vez en los dos idiomas, sin que me conste que uno sea la traducción del otro, o viceversa.
(**) Aún a riesgo de resultar pedante, he de señalar que, al parecer, en realidad los dos gigantes negros, Braulia y Toko-Toko, ni siquiera viajaron a N.Y. y se quedaron en Pamplona. Por otro lado, los graves disturbios raciales del año 65 no fueron debidos, al menos directamente, al asesinato de Malcolm X en febrero de ese año, tal y como se sugiere en el libro.

Otros títulos de estos autores (o sea, de Harkaitz Cano) reseñados en Un Libro Al Día:  aquí