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miércoles, 16 de mayo de 2018

Fight Combo: La semilla de la bruja, de Margaret Atwood vs. La tempestad de William Shakespeare

Idioma original: inglés
Título original: The Tempest
Año de publicación:1611 (1ª representación)
Traducción/adaptación: José Hierro
Valoración: casi imprescindible






Idioma original: inglés
Título original: Hag-Seed
Año de publicación: 2016
Traducción: Miguel Temprano García
Valoración: más que recomendable

Vayamos por orden: para celebrar el 400 aniversario de la muerte de William Shakespeare, la editorial Hogarths (nada que ver con Hogwarts, potterheads, no os emocionéis) encargó a unos cuantos escritores bastante conocidos -Jo Nesbø, Gillian Flynn, Tracy Chevalier...- una serie de novelas basadas en sus obras; la autora más destacada de este grupo es, sin duda, la canadiense Margaret Atwood, que escribió La semilla de la bruja a partir de la comedia (!), un tanto hermética, La tempestad.

En segundo lugar, he de confesar que si el título de esta reseña doble induce a error, ha sido de manera premeditada por mi parte (algo tengo que hacer para conseguir que me leáis, concho, que yo no tengo followers ni haters ni nada, como mis compañeros...): aquí no hay ninguna lucha a muerte en Bangkok, ni esto se parece a una secuela de Freedy vs Jason o Alien vs. Predator, sólo que con caretas de Mrs. Atwood y del Inmortal Bardo de Stratford (me encanta esta expresión tan cursi). En realidad, lo que establecen obra de teatro y novela, o sus dos autores, si se prefiere, sería más bien un baile, un tango en el que el movimiento de uno está determinado por el  movimiento del otro bailarín. Cierto que la obra de Shakespeare es cuatro siglos anterior, por lo que sería quien marcara la parte dominante del tango, la que llevaría a su pareja, aunque sus movimientos tendrían un menor sentido sin ésta. Porque si es evidente que la novela de Atwood no podría existir sin La tempestad, lo cierto es que la novela sirve para explicar la obra, la complementa y aporta muchas claves de interpretación para aquellos que no somos, ni de lejos, expertos en Shakespeare.

Sigamos guardando un orden: La tempestad se considera una de las comedias de William Shakespeare, más que nada porque la cosa no acaba en un baño de sangre, hay algún que otro amorío y algún pequeño lío argumental. De acuerdo; pero en cualquier caso, es una comedia más bien amarga, con un aire siniestro y poco festivo, pese a algún momento de humor chocarrero, a cargo de los borrachos Trículo y Esteban y el monstruo Calibán. Éste, que en un primer momento seguramente no pasaba de verse como un personaje chusco y risible, con el tiempo se ha convertido en el más interesante e incluso central de la obra. Calibán es hijo de la bruja Sycorax, único habitante de un islote al que llegan Próspero, duque de Milán y su hija Miranda, cuando son traicionados Antonio, hermano de Próspero, y Alonso, rey de Nápoles, y abandonados en un bote en alta mar. Próspero, gracias a su dominio de la magia, consigue que Calibán le obedezca y, lo que es más importante, también Ariel, espíritu del aire, quien provoca una falsa tempestad cuando se enteran que el barco que lleva a sus antiguos enemigos se acerca. Desembarcados éstos en la isla y también Fernando, príncipe de Napóles, Próspero urde su venganza, largamente esperada...

El tema más evidente de la obra es, como se ve, la venganza. Venganza que parece justa, frente a tanta ambición y traición (no es de extrañar que El conde de Montecristo también rumiara la suya aprisionado en una isla); ahora bien, también podrían vengarse Ariel y Calibán del propio Póspero -y de hecho, al menos uno de ellos lo intenta-, ya que los ha reducido a meros criados y esclavos de sus caprichos, igual que él y su hija Miranda son esclavos del destino, que les ha recluido en un islote perdido; y reclusos de las artimañas de Próspero y Ariel son el resto de personajes... ninguno en la obra, en verdad, puede actuar de acuerdo a su libre  voluntad, constreñidos todos de una u otra manera. El tema subyacente, sería, pues, el de la libertad o la falta de ella, más bien... Claro que, ¿libertad de quién? Porque si hay algún personaje sojuzgado y humillado, ese es Calibán -en quién interpretaciones posteriores han querido ver una metáfora de los pueblos nativos americanos y africanos dominados y masacrados por Europa-, el único además que pretende revertir el orden establecido por medio de la violencia, aunque sea a costa de dejarse dominar por otro amo aún más fantoche -habría que ver por cuanto tiempo-, en una suerte de planteamiento prerrevolucionario. El contrapunto -también el complemento- a esta rabia subversiva lo pondría el viejo consejero Gonzalo, a quien le placería establecer en el islote una sociedad ideal, una utopía donde todo fuera armonía y buen rollito.



Si es Calibán el auténtico protagonista  de La tempestad, con más razón habría de serlo de la novela de Margaret Atwood, habida cuenta, además, que se titula justamente La semilla de la bruja... Pues no: el protagonismo se lo lleva aquí un alter ego de Próspero, el director teatral Felix Phillips, traicionado y apartado de su puesto como director de un festival de teatro en una localidad canadiense y que acaba recalando en un programa de alfabetización mediante la literatura para los presos del correccional Fletcher, lo que él aprovecha para montar con ellos una obra de Shakespeare cada año. Hasta que, por fin, llega el momento de interpretar La tempestad. 

Atwood centra toda su narración  en su Próspero/Felix y sus muy penosas circunstancias, con la sutileza psicológica y la perspicacia para observar los detalles que caracterizan a esta autora. Los demás personajes quedan -a excepción, quizás, de la actriz que interpreta a Miranda- reducidos a una serie de bosquejos rápidos aunque suficientemente característicos... Desopilante, por lo demás, resulta el reparto de presos que actúan en la obra, desde el vaina hasta Ocho Manos, pasando por Piernas o Lápiz Chueco... una panda, en todo caso, a la que se le coge cariño y a la que la autora trata con sumo respeto, porque si bien el humor está presente en buena parte de la novela, es un humor suave y socarrón, en ningún caso hiriente ni con los personajes más ruines (bueno, casi).

Entonces, ¿por qué se titula la novela La semilla de la bruja, en una clara referencia a nuestro ínclito Calibán? De hecho, durante toda la novela casi no se hace énfasis en este personaje... En realidad , lo que propone Atwood es que Calibán forma parte de la propia naturaleza de Próspero (de su Próspero/Felix, pero, por extensión, de todos nosotros): si Ariel se podría identificar con la parte luminosa, creativa y espiritual de la naturaleza humana, con el neocórtex más desarrollado, si se quiere, Calibán sería nuestro lado oscuro, vengativo aunque también insumiso, el cerebro reptiliano que todos tenemos ahí, más o menos escondido, hasta que, por algún motivo,  toma el control de todo nuestro ser.

En fin, una novela que tal vez no será considerada entre de las mejores obras de Margaret Atwood, pero que sin duda resulta de lo más recomendable para leer. Y a Shakespeare, claro... ; )


Otras obras de William Shakespeare reseñados en Un Libro Al Día: Romeo y Julieta, Hamlet, Otelo
Porrón de reseñas de libros de Margaret Atwood en Un Libro Al Día: Aquí

lunes, 13 de febrero de 2012

Libros para San Valentín: Otelo de William Shakespeare


Título original: Othello: The Moor of Venice
Idioma original: inglés
Escrita en: 1603
Valoración: imprescindible

En cuanto surgió la idea de hacer una serie de libros para San Valentín pensé en esta obra al momento. Pues es el amor el eje central de la historia, aunque se convierta en tragedia. Una tragedia a lo Shakespeare que no permite un instante de respiro a lo largo de sus cinco actos.

Otelo es un general moro al servicio de la república de Venecia que se enamora de Desdémona, hija de Brabancio, senador veneciano. Y consigue conquistarla y ser correspondido, llegando a casarse en secreto. Hasta aquí, una historia de amor de las que superan todos los obstáculos, no importan la raza, la religión, el nivel social...son dos almas que se enamoran perdidamente y que consiguen partir a Chipre, juntos, y con Brabancio ya enterado de lo ocurrido. No voy a desvelaros ni cómo se desvela el casamiento, ni porqué parten a Chipre recién casados, eso es ya tarea del propio Shakespeare, pero sí puedo mencionaros a Yago, uno de los personajes más interesantes de toda la obra del dramaturgo inglés.

Yago...encarna tanta oscuridad...inteligente, mezquino, manipulador, rencoroso y vengativo...es él el que cambia por completo el rumbo de una historia almibarada para convertirla en una absoluta tragedia. Ciertos asuntos que no salen como él esperaba, y deseaba, hacen que transforme con engaños y mentiras a un hombre como Otelo que es definido continuamente como hombre de honor, en un ser destruido por los celos. Porque el eje de la historia que es el amor se convierte en un amor tortuoso y destructivo. Los celos, los celos consumen todo lo romántico, ingenuo y positivo de la obra hasta erigirse en un demonio que logra acabar con todo.

Hay varios personajes que participan en la trama y que son utilizados como meras marionetas por Yago para conseguir sus fines. También persiguen alcanzar el amor y no dudan en creer a su amigo cuando les insinúa cómo tienen que actuar y qué tienen que pensar. Les mueve un fin más puro y no se dan cuenta de que, lo que realmente está haciendo que se desenvuelva su destino, es la venganza.

La habilidad del autor para describir a Yago, sus conversaciones, sus manipulaciones, cómo lleva a los personajes hacia dónde él quiere, sin ningún tipo de piedad, ni escrúpulos, que arremete contra todo y lo consigue, es espectacular. Y poder ver cómo Otelo, enamorado y honorable, termina cayendo en sus trampas, consumido absolutamente por los celos, no deja indiferente.

Una obra con un tema central que no pierde actualidad, que trata sobre los sentimientos humanos, cómo se desarrollan, cómo evolucionan, como pueden acabar consumiéndonos hasta la muerte...una tragedia enorme, una trama apasionada...un Shakespeare brillante.

Eso sí, quizá no la mejor historia para leer un día como al que le dedicamos esta serie.

(Hay varias versiones cinematográficas de la obra. Yo recomiendo la versión de Kenneth Brannagh, en la que él mismo interpreta a Yago y Laurence Fishburne a Otelo)


También de William Shakespeare en ULADRomeo y JulietaHamletEl rey LearMacbethLa tempestad

sábado, 6 de junio de 2009

"El libro de mi vida": Hamlet de William Shakespeare

Idioma original: inglés
Título original: Hamlet
Fecha de publicación: 1601
Valoración: imprescindible

La perspectiva de tener que elegir un libro que sea el libro de mi vida es terrorífica, pues no hay sólo uno que te haya marcado y que te haya llenado unas horas en las que no existías más que para esas páginas. Pero como hay que hacerlo, entonces comenzamos a cribarlos hasta que aparece uno que sí, que podría ser, y que termina siendo, en mi caso, Hamlet.

Si tuviese que elegir un autor, este sería Shakespeare. Todo lo que he leído me ha gustado, desde Romeo y Julieta, Julio César o sus sonetos. Todo. Y Hamlet es mi preferido. Creo que posee la terribilitá de Miguel Ángel, pero en literatura. Una fuerza que se transmite desde el primer verso y que envuelve al lector, poseyéndolo y haciéndolo partícipe de la tragedia de la obra. Sientes, como siente Hamlet, y es demasiado. Fuerza y pasión desbordadas, escritas en verso -he de confesar que me encantan las obras en verso.

Skakespeare toma el argumento de obras ya existentes basadas en una leyenda danesa con más de tres siglos de antigüedad. El rey de Dinamarca y padre del príncipe Hamlet acaba de morir. Su tío, al poco tiempo, se casa con su madre, la reina, y se convierte en el nuevo rey. Pero “algo huele a podrido en Dinamarca”, pues el padre de Hamlet no ha muerto de manera natural, sino que ha sido asesinado. Hamlet lo irá descubriendo y, cuando tenga la certeza de quién lo ha hecho, y cómo, se debatirá constantemente sobre qué hacer a continuación. Al mismo tiempo, Fortimbrás, joven rey de Noruega, está planeando invadir Dinamarca. Ofelia, amante de Hamlet, es conducida a la locura a causa de su padre Polonio, consejero del rey, y su petición de que deje su relación con el príncipe. Muertes circunstanciales y malentendidos que crean un ambiente de constante ansia de venganza y locura, ya real o fingida. El desenlace, magnífico y trágico.

La he leído, y releído, y releído ya una buena cantidad de veces. Esa fuerza que posee hace que, como el buen café, tengas que volver a ella de vez en cuando. Te haces adicto a esa energía tan magistralmente transmitida a través de la palabra. ¿Que quién era Shakespeare? Tal vez nunca lleguemos a conocer la verdadera historia de este escritor genial, pero su obra permanece y, cientos de años después de su muerte, su pasión se mantiene intacta.

Quizá pueda parecer exagerado, pero uno no puede decirse lector si antes no ha leído Hamlet.

También de William Shakespeare en ULADRomeo y JulietaOteloEl rey LearMacbethLa tempestad

miércoles, 21 de agosto de 2013

Jon Bilbao: Shakespeare y la ballena blanca

Idioma original: castellano
Año de publicación: 2013
Valoración: recomendable


En 1601, la reina Isabel de Inglaterra envía una misión naval a Dinamarca para rendir homenaje al rey Cristián IV. Como miembros más de la tripulación nos encontramos a William Shakespeare y su compañía de teatro, quienes han recibido el encargo de representar algunas de las obras del dramaturgo (Hamlet no, por supuesto) y enretener a la corte. 

Ocurre que, a media travesía, los asalta un cielo cargado de nubes y una absoluta ausencia de viento, con lo cual el barco se detiene. Mientras la tripulación espera que la situación cambie, aparece una inmensa ballena arrastando cadáveres y luciendo restos de arpones aún clavados en su lomo, que a partir de entonces rondará el barco sin descanso. Shakespeare, por supuesto, queda fascinado por el animal y, cansado de la situación en la que tiene que representar sus obras, de los pocos medios existentes y del mínimo nivel de exigencia de su público, comienza a elaborar lo que podría ser toda una revolución en el mundo del treatro de la época: una obra con la ballena como protagonista.

Así comienza Shakespeare y la ballena blanca, una novela en la que Jon Bilbao se encarga de homenajear no sólo al dramaturgo inglés, sino también a Herman Melville y su inolvidable Moby Dick. Mientras la tripulación (marineros curtidos en rutas peligrosas, que han vivido mil y una situaciones parecidas) intenta encontrar la manera de ahuyentar al enorme cetáceo, Shakespeare idea su obra de teatro y comienza a plantearse cómo solucionar los problemas técnicos que surgirían al intentar llevar una ballena al escenario.

De este modo, el barco y lo que sucede en él se convierten en un atípico escenario teatral, donde cada personaje juega un papel importantísimo e indispensable para el desarrollo de todo lo que está por pasar. De la misma manera, Bilbao utiliza las cavilaciones de Shakespeare como excusa para mostrar una parte de la vida del autor que seguramente desconocíamos y para esconder –y, al mismo tiempo, sugerir– otras reflexiones no menos importantes sobre y para él mismo.

Que nadie espere en este libro una nueva Moby Dick en otro escenario, porque se decepcionará. Shakespeare y la ballena blanca no es Moby Dick. Puede ser un homenaje, claro, pero es una novela completamente independiente y ha de leerse como tal. Sólo así podremos disfrutarla como se merece.


También de Jon Bilbao: Como una historia de terror. Física familiarEstrómboli, Padres, hijos y primates

domingo, 11 de mayo de 2014

David Safier: Yo, mi, me... contigo

Título original: Plötzlich Shakespeare
Idioma original: alemán
Traductora: Lidia Álvarez Grifoll
Año de publicación: 2010
Valoración: está bien

Reconozco que, como a muchos otros oriundos del sur de Europa, las Desde Alemania con amor, así como las de un acertado comentario a la misma. También es curioso que el llamado "humor inglés", que no deja de ser el de otro pueblo de origen germánico, sea considerado como el más irónico y elaborado, sobre todo en lo que se refiere al ámbito literario, mientras que a los alemanes los consideremos a menudo como unos "cabezas cuadradas" incapaces de reírse del más gracioso de los chistes... no digamos ya a inventarlo ellos...
palabras "humor" y "alemán" me resultan en principio incompatibles, si no francamente antitéticas. No deja de ser más que un tópico, lo sé, además de una arrogancia por nuestra parte, y al respecto, me atrevo a hacer mías las palabras de mi compañera Izas en una reseña de no hace mucho:

Pero hete aquí que el rey de los libros de humor de los últimos tiempos resulta no ser británico ni italiano ni español.... es un alemán de Bremen llamado David Safier, que lo está petando (si se me permite la expresión) con novelas en las que, por si fuera poco, juguetea con conceptos religiosos o, al menos, metafísicos. Por seguir con el mea culpa, reconoceré también que durante un tiempo yo pensaba que los  del amigo Safier eran de esa especie de libros de autoayuda con trasfondo espiritual, como los que han hecho fortuna también en los últimos tiempos. Debido a este error, yo ni me acercaba a ellos, hasta que hace poco me enteré de que, en realidad, eran novelas de humor. Así que, impelido además por una ferviente recomendación y con la idea de que, después de todo, quién iba a decir que la comedia cinematográfica del momento en España sería sobre los usos y costumbres vascos, subsección borrokada (ya sé que el protagonista es malagueño, pero eso no es óbice para lo acertado de mi razonamiento), por lo que en este campo cualquier cosa es posible,  me he animado a leer una novela de Safier, a ver qué tal.

La protagonista de la novela resulta ser una joven maestra a la que se le está pasando el arroz, que cree haber perdido al amor de su vida y de una inseguridad comprensible por las dos razones anterior y por su tendencia a meterse en situaciones embarazosas, cuando no ridícula). Para entendernos, una especie de Bridget Jones teutona... quiero decir germana (y no, no he leído el libro de Bridget Jones, pero he visto la peli). Rosa, que tal es su nombre, acaba aceptando una experiencia de regresión hipnótica que hace viajar a su espíritu hasta el siglo XVI, para conocer cómo fue una existencia anterior (aquí, Safier vuelve al tema de la reencarnación, que ya tocó en su primer éxito, Maldito karma. Y no, no he leído el libro ni he visto la peli, pero leí la solapa...). El caso es que su espíritu acaba metida en el cuerpo de nada menos que William Shakespeare, el inmortal bardo de Stratford-upon-Avon, etc., etc... (de ahí el título original alemán,que significa algo así como "De repente Shakespeare" o "Inesperadamente Shakespeare" mucho más propio que el español. Por cierto, el "mi" del título que han puesto, ya que pronombre... ¿no debería llevar tilde? ¿No hay nadie en la editorial que se haya dado cuenta?). Hasta aquí, la cosa, por disparatada, ya es bastante divertida, pero lo es aún más porque el propio espíritu de Shakespeare, el genio de las letras inglesas, etc, etc... sigue habitando ese cuerpo, pero sin control sobre él, puesto que lo tiene Rosa, y de esta dialéctica, no siempre amistosa, de estos dos espíritus dentro de un mismo cuerpo es de donde viene buena parte de la comicidad de la novela. Sobre todo porque el Shakespeare de la época, que aún no ha sido consagrado por la fama y ni siquiera ha escrito Hamlet (de hecho, en sus primeros apuntes se trata de una comedia), se ve envuelto en intrigas amorosas y políticas que contribuyen todavía más a crear situaciones cómicas.
 
Por seguir con las referencias cinematográficas (que creo pertinentes, porque Safier es también guionista de la tele y de hecho, hay diálogos y situaciones de la novela que funcionarían mejor en el cine o en una sit-com), diríamos que la historia pasa de El diario de Bridget Jones a Shakespeare enamorado, de ahí a Ponte en mi lugar, Los visitantes y después, a La boda de mi mejor amigo y... buff, definitivamente, creo que tengo que ver mejores películas. El caso es que el estilo de la novela es directo y atractivamente rápido: se pueden leer las 300 páginas en una tarde, sin problemas. Y, desde luego, si la intención es divertir, como parece desde la primera frase del libro (que es una curiosa "ADVERTENCIA AL LECTOR: Este libro tiene una falta de fundamente histórico impresionante") lo consigue sin lugar a dudas. E incluso, más de una vez, concitar una abierta risa, si bien lo del "sinfín de carcajadas" que prometen en la contraportada,parece un tanto exagerado, al menos para quien esto escribe (naturalmente, para gustos se hicieron los colores y para sentidos del humor también, así que es tan posible que haya quien no pare de partirse el eje de risa con este libro, como que a otros les deje fríos). También es cierto que hay algún chiste, como el de la reina Isabel (un personaje recurrente en la novela) y el fagot, que sospecho que se han perdido en la traducción; lo mismo ocurre con las referencias a personajes del famoseo alemán, pero eso es inevitable, supongo...  Pensando en ello, quizá sea ese tono casi permanentemente humorístico el principal obstáculo que me he encontrado para provocarme la carcajada; en mi caso, al menos, resulta más efectivo el humor que me asalta por sorpresa, cuando hay un cambio de registro sin previo aviso, que me pilla con las defensas distraídas.

En todo caso, se trata del libro adecuado para quien quiera pasar un rato agradable y divertido, sin complicarse demasiado. Y, sobre todo, un libro o un autor que rompe ciertos tópicos, afortunadamente. Y que viva el humor alemán. A ver para cuando estrenan Ocho apellidos bávaros.






jueves, 26 de agosto de 2010

William Shakespeare: Romeo y Julieta

Idioma original: inglés
Título original: Romeo and Juliet
Año de publicación: 1597
Valoración: imprescindible

La trágica historia de la pareja de enamorados más famosa del mundo es por todos conocida (pese a todo, me esforzaré por no desvelar el archiconocido final). Sin embargo -y quizá me equivoque-, me parece que es una de esas grandes obras de la que la mayor parte de la gente ha leído apenas unos fragmentos. Se me antoja un poco como El Quijote, una obra que -lo confieso- en casa de mis padres sirvió durante mucho tiempo para calzar un armario. ("¡¡¡Buuuuh, buuuuuuuh!!!", me abuchean voces de fondo).

A mí la lectura de Romeo y Julieta me sorprendió gratamente, y voy a escribir esta reseña en función de mi experiencia como lectora contemporánea. Si queréis un análisis más erudito de la misma, estoy segura de que encontraréis numerosas fuentes en Internet que podrán saciar vuestra curiosidad mucho mejor de lo que lo haría la que escribe estas líneas.

Lo que sigue no es nada nuevo, pero Romeo y Julieta es una obra universal. Y es que trata un tema tan universal e intemporal como el amor: el que se profesan los protagonistas es el amor primero, ése que obnubila la mente y los sentidos y nos posee por completo, llevándonos a hacer caso omiso a los dictados de la razón. Ése que todos, o casi todos de nosotros, hemos sentido alguna vez.

Creo que hay que tener en mente todo esto para acercarse a esta tragedia de Shakespeare, cuya enredosa trama resultaría de otro modo totalmente inverosímil: a diferencia de cómo nos los pintan Leonardo DiCaprio y Claire Danes en la "moderna" versión cinematográfica de 1996, los jóvenes enamorados tienen apenas 14 años. De
ahí la efusividad de sus palabras y la impulsividad de sus actos que les conducirán, junto con las jugarretas del Destino, a tan trágico final.

Pero leer Romeo y Julieta es, sobre todo, deleitarse en el preciosismo de un lenguaje poético en mi opinión difícilmente igualable. Quien decida abordar la obra ha de olvidarse del lenguaje ordinario y dejarse envolver por uno que se regodea en sí mismo creando imágenes de embaucadora belleza.

Y esto lo dice una que leyó la obra a regañadientes convencida de que iba a ser "una cursilada" (a los 18 yo no estaba para tonterías). Sólo tuve que leerla para cambiar de opinión. Y vosotros, ¿qué opináis?

Por cierto: recomiendo fervientemente la versión cinematográfica de Franco Zefirelli (la fotografía es de una secuencia de la escena del balcón de dicha película).

También de William Shakespeare en ULADOteloHamletRomeo y JulietaEl rey LearMacbethLa tempestad

lunes, 17 de agosto de 2020

William Shakespeare: Macbeth

Idioma original: inglés
Título original: Macbeth
Año de publicación: 1606, se cree que redacción de la obra; 1611, primera representación; 1623, publicación
Traducción: Agustín García Calvo
Valoración: Fuera de concurso

Antes de nada, y si no le importa a nadie: a partir de ahora y aunque se trate nada más que de una reseña vamos a llamar a esta obra de William Shakespeare, "la obra escocesa", como es tradición en el teatro británico, pues al aparecer traer mal fario pronunciar su verdadero título. Y como va a ser inevitable nombrar a su protagonista, permitidme que, por si acaso, lo escriba como McBeth, que además convendremos en que así parece mucho más escocés, ¿no? Casi tanto como McFlurry o McPollo, otros célebres clanes de tan brumosa y legendaria tierra...

El argumento de la obra (basada, por cierto y al parecer, en las Crónicas de Raphael Holinshed sobre la supuesta Historia medieval de las Islas Británicas) supongo que es lo bastante conocido para no estropearle la lectura, o mejor aún la representación teatral a nadie: en un páramo perdido, tras una batalla, tres brujas le auguran a McBeth, hasta ese momento un noble y fiel servidor del rey Duncan, que él ha de convertirse en rey de Escocia. McBeth, cegado por la posibilidad de ser califa en lugar del califa (bueno, ya me entendéis) y espoleado por su no menos ambiciosa esposa, aprovecha la estancia del rey Duncan en su castillo para asesinarle de la manera más infame posible. Pero la cosa no queda ahí: una vez en el trono, McBeth en la mejor tradición autócrata, establece un reinado basado en el recelo e incluso el miedo, deshaciéndose de los testigos de su iniquidad o de posibles rivales, como si hubiesen sido sus cómplices en el asalto a la Lufthansa en el aeropuerto de Nueva York... Vaya, que la obra tiene todo lo que debe tener una buena ficción, más aún si es para representarse para deleite del populacho (y del rey Jacobo, en este caso, que también era escocés y sabía de asesinatos palaciegos): ambición desmedida, traición, complots criminales, asesinatos a cascoporro, malvados usurpadores, damas arteras, brujas... en fin, todo lo que ha molado siempre (aunque a un coste considerable, en verdad) del rollo éste de la monarquía (venga, Froilán, anímate y danos un poco de espectáculo...). Es una obra, ya digo, sobre la ambición, pero también sobre la culpa y el miedo, porque en la Escocia de McBeth todos tienen miedo, empezando por él mismo, que ha desencadenado la tragedia por miedo a contradecir al que parece ser su destino y luego vive con miedo de que ese destino revire y le apuñale. McBeth, además es el antihéroe shakesperiano por excelencia (quizás junto a Calibán); como se señala en el excelente prólogo de esta edición -escrito por la profesora Carol Chillington Rutter-, es el único de sus personajes que utiliza la violencia y comete horrendos crímenes, pero sin buscar excusas para ello: la ejerce porque espera obtener un beneficio personal de ella, sin necesidad de ampararse en altos ideales u ofensas recibidas, como es costumbre...

Junto a este arquetipo ya inmortal (con variantes, lo encontramos en todas las luchas por el poder político o económico, en todas las historias de mafiosos, en todas las soap-operas, televisivas, de Dallas en adelante), en esta obra se hallan otras imágenes igualmente poderosas que añadir al imaginario colectivo: esa Lady McBeth, despiada esposa del protagonista que luego enloquece tratando de borrar la culpa de sus ensangrentadas manos, que no deja de frotarse como si tuviera que bajar cinco veces seguidas al Mercadona porque siempre se le olvida algún ingrediente para la paella... (gesto que trata de reafirmar la propia inocencia desde los tiempos de Pilatos y que sólo sirve de algo cuando eres un gobernador romano con el respaldo de unas cuantas legiones); las tres hermanas brujas, que abren la obra y desencadenan la tragedia, amén de los ripios más logrados y divertidos de la misma. Tres hermanas que, alejadas de las hadas del folklore céltico, nos remiten a las tres Moiras o Parcas de la Antigüedad clásica, tejedoras del destino de los hombres (y, dicho sea de paso, que daban un miedito que no veas). Por otro lado, en una obra repleta de excelentes versos del divino bardo de Stratford-Upon-Avon (si no lo pongo, reviento), destacan éstos del quinto acto, escena V, que quizá resumen mejor que ningún otro, no sólo el espíritu de este drama teatral, sino el de toda la obra de Shakespeare y aun de todo el devenir humano:

"(...) No es la vida más que una
andante sombra, 
un pobre actor que se
pavonea 
y se retuerce 
sobre la escena en hora y
luego
ya nada más de 
él se oye. Es un cuento 
contado por un 
idiota, todo es estruendo y
furia, y sin 
ningún sentido "

En fin, no puedo añadir mucho más a la necesariamente escueta reseña de una obra de evidente complejidad, y que lo más aconsejable es leer y, a ser posible, ver representada... Sólo me queda señalar que, aunque sea más aburrida que las monarquías, porque no se hace eso de matar reyes y demás (entre ellos, me refiero), estas cosas en una república no pasan.


Otras obras del divino bardo y bla, bla, bla, reseñadas en Un Libro Al Día: La tempestadOteloRomeo y JulietaHamletEl rey Lear

viernes, 14 de noviembre de 2014

Nicholas Shakespeare: Bruce Chatwin

Idioma original: inglés
Título original: Bruce Chatwin
Año de publicación: 1999
Traductor: José Manuel de Prada Samper
Valoración: muy recomendable (imprescindible para fans)

Ante todo, me atrevo a solicitar un aplauso para el autor de este libro: hay que tener valor para desarrollar una carrera literaria en Gran Bretaña, con tal apellido (a ver quién se atrevería a hacer lo mismo en España apellidándose Cervantes o Quevedo). Esta circunstancia, además, supone una amable ironía: el biografiado aquí, el escritor Bruce Chatwin, contaba que de niño solía visitar a unas tías-abuelas en Stratford-upon-Avon y las acompañaba a la iglesia, donde él mismo mostraba la tumba de William Shakespeare a los soldados aliados. Justo es que luego otro Shakespeare nos haga de guía en la visita del "mausoleo" de Chatwin (aún más metafórico, puesto que no está enterrado en ninguna parte).

Pido otro aplauso, además, en reconocimiento a la labor titánica llevada a acabo para esta biografía. No sólo por la extensión resultante (603 páginas, más notas y fotos), sino por la dificultad inherente para llevarla a cabo, pese a la colaboración de la viuda del biografiado y los numerosos testimonios de amigos, amantes, colegas, mentores y conocidos del mismo... Porque la de Bruce Chatwin quizá no fuera la vida más azarosa de un escritor en el azoroso siglo XX, pero seguro que sí una de las más inquietas y poliédricas: nacido en una familia de clase media de las Midlands, durante la II G. M., después del colegio no pasó por la universidad, sino que entró a trabajar como mozo en la casa de subastas Sotheby's. Allí, gracias a su legendario "buen ojo", pronto se convirtió en experto en arte y antigüedades (y en cebo sexual para los clientes) y con veintipocos años frecuentaba lugares, personas y ambientes de los más granado de la "sociedad internacional". Cansado de esta ocupación y (supuestamente) enfermo de la vista, comenzó a viajar, y a los 25 dejó la empresa para estudiar arqueología en Edimburgo... actividad que también abandonó cuando iba a comenzar una carrera profesional en esta disciplina. Pasó a trabajar para el Sunday Times, primero como asesor artístico y luego como reportero, llevando a cabo entrevistas y artículos brillantes sobre distintos aspectos de la actualidad de los años 70... Empleo que también desecharía para viajar a la Patagonia y escribir luego un libro sobre el viaje que ya se ha convertido en un clásico del género. A partir de ahí, comienza una carrera literaria que le proporcionó un éxito fulgurante y un reconocimiento creciente, hasta su muerte en 1989.

Aparte de esta variada actividad en tan distintos ámbitos, Chatwin fue posiblemente uno de los culos más inquietos de su época y, si bien resulte exagerado considerarlo como un "nómada" (una de sus obsesiones), sí que es cierto que se pasó la vida viajando por buena parte de los rincones del globo, por motivos profesionales o por propia inquietud. Por no hablar de una vida social también de lo más variopinta (en las páginas del libro, encontraremos desde miembros de la high-society a pintores, escritores, antropólogos... o pastores africanos y guías pashtunes). Con lo cual, se comprende aún más la dificultad de biografiar una existencia tan agitada e intensa.

Y aún así, la biografía resulta de una prolijidad abrumadora, casi excesiva. De hecho, creo que esta exhaustividad provoca una cierta distorsión en la visión que nos ofrece N. Shakespeare del personaje: en ocasiones, se nos presenta como un tipo chismoso, mixtificador, promiscuo, excesivamente esteta, más dilettante que erudito, agotador... (desde luego, no es una hagiografía); aunque los mismos testigos son los que también nos hablan de su encanto, originalidad, talento, excepcionalidad... Y el propio Shakespeare, para ser justo, también recoge -dentro de lo posible, claro- los momentos solitarios de estudio, de frenesí, de frustración y de hallazgos que acompañan a toda creación literaria. y que quizás fueran los más intensos en la intensa vida de Chatwin. Resultan en especial interesantes los capítulos en los que se explica cómo iba recogiendo los mimbres para tejer sus libros y también este proceso, propiamente dicho. Así como la otra cara de la moneda de la literatura: la dolorosa elaboración de su primer y fallido título, La alternativa nómada; un fracaso que le acompañaría hasta sus últimos días.

En todo caso, una biografía inmejorable para conocer a un personaje fascinante y, sobre todo, a un escritor inclasificable, pero no por ello menos imprescindible, más allá de modas o reivindicaciones.

domingo, 19 de junio de 2022

William Shakespeare: El rey Lear

Idioma original: inglés

Título original: The Tragedy of King Lear

Año de publicación (representación): 1604

Valoración: Entre recomendable y Está bien


Algo tiene este libro que parece resistirse a ser reseñado, quizá algo parecido al mal fario de la obra escocesa que Juan nos contó hace algún tiempo con su habitual desenvoltura. El caso es que leí la historia de este rey hace ya muchísimo tiempo y me dejó una sensación amarga, poco grata, lo cual seguramente es señal de que el autor ha acertado porque se diría que es justo lo que pretendía transmitir, pero me quitó las ganas de saber nada más de esta tragedia, en la que la mayoría de los personajes forma el elenco de malvados más bárbaro que se ha conocido durante siglos. Por una serie de casualidades, mucho tiempo después vuelvo a tener entre manos este drama, que al parecer hunde sus raíces en cierta historia medieval relacionada con la fundación de algunas localidades inglesas, tal vez el mismo Londres.  

El cuadro me vuelve a perturbar bastante. Ese viejo rey tiene, efectivamente, Juan, algo de emérito que pretende mantener ciertos privilegios, aunque en este caso, en una decisión que resultaría nefasta, decide dividir el reino entre sus tres hijas. Pero Lear, antes de entregar el regalo, quiere darse un baño de cariño y, como ocurre en muchas parábolas, espera de cada una de ellas una bella manifestación de amor filial. Cordelia, la hija más querida, es sincera pero quizá algo más escueta de lo que pedía la ocasión, y esto desagrada al anciano, que ya parece estar un poco tocado por la demencia. Las otras dos hermanas, dos de las más odiosas víboras de la historia de la literatura, se deshacen en adulaciones, y el rey, encantado con la demostración, les recompensa con la mitad del pastel a cada una, dejando a la honesta Cordelia más tiesa que una mojama.

Pero esto no ha hecho más que empezar. A partir de aquí se desata la locura y las intrigas hasta terminar en un baño de sangre, incluyendo ojos arrancados, algunos asesinatos que por contraste parecen más limpios, padre maltratado y humillado hasta acabar perdido en medio de una tormenta, nobles vendidos a la codicia e hijos que no se andarán con remilgos para ocupar, traiciones mediante, puestos preeminentes. Mentiras, disfraces y maniobras sucias aderezan la historia hasta resultar una cosa muy salvaje que tiene su contrapunto en unos poquitos personajes, además de la citada Cordelia, que pese a todo son capaces de mantener lealtades y luchar por la verdad y la justicia.

Claro, todo esto visto desde la perspectiva del lector corriente que es uno, porque leyendo por ejemplo al director Peter Brook, especialista en Shakespeare y rendido entusiasta de esta obra, se ve que cada personaje, cada situación, tiene mil matices que quizá estaríamos obligados a analizar con mucho más detenimiento.

Pero, claro, estoy escribiendo esta reseña muchos meses después de aquella relectura que comentaba antes, y la memoria da para lo que da. Aunque las sensaciones son muy parecidas a la de la primera vez. Esto es una tragedia con todas las mayúsculas, en ciertas manos daría para una película gore, pero sobre todo deja una especie de desazón porque todo lo que llega al lector, o espectador, es de una negrura estremecedora: traiciones, locura, ingratitud, senilidad, egoísmo, casi no hay espacio para algún sentimiento noble que solo se deja ver con timidez, como desbordado, aplastado por toda esa marejada de ignominia. Es seguramente la tragedia más dura de Shakespeare (y mira que tiene competencia) y, aun al segundo intento, no he conseguido vencer la desazón de enfrentarme a algo tan brutal.

Quizá todo esto me impide verle ningún lado humorístico, y por eso mismo, Juan, no pudimos sintonizar lo suficiente como para hacer una reseña a cuatro manos. Y luego ya se sabe, se deja pasar el tiempo y tal. Pero bueno, mira por donde, recordando cosas sueltas y aquella colaboración frustrada, han salido casi sin querer estos parrafitos. Y, mal que bien, ya está El rey Lear en ULAD, que iba siendo hora.

Firmado: Carlos Andia


Otras obras de Shakespeare en ULADMacbethRomeo y JulietaLa tempestadOteloHamlet


jueves, 8 de marzo de 2012

Respuestas al Quiz

Con motivo del tercer cumpleaños del blog el pasado 1 de marzo, preparamos este quiz literario para que vosotros, fieles lectores para los que publicamos una reseña al día, pudierais comprobar cuánto habéis aprendido sobre libros, sobre el propio blog y sobre los autores del blog en estos tres años (¡¿TRES AÑOS!?)... o el tiempo que llevéis siguiéndonos.

Como lo prometido es deuda, a continuación encontraréis las respuestas a las preguntas y un baremo uladiense con el que medir el éxito de vuestra participación en el concurso (sí, al más puro estilo Super Pop o Bravo).


RESPUESTAS:

1. ¿En qué obra de teatro isabelina se la lía parda el Correos de la época a una pareja de jóvenes amantes? Romeo y Julieta, de William Shakespeare.

2. ¿Con qué colección de ¿poemas? nos muestra su lado más pícaro un autor que normalmente escribía fábulas sobre cigarras y hormigas? El jardín de Venus, de Félix María Samaniego.

3. ¿Para qué distopía bibliófoba nos vendría bien ir entrenando la memoria, por si las moscas? Fahrenheit 451, de Ray Bradbury.

4. ¿En qué obra de teatro resulta de vital importancia el nombre del protagonista? La importancia de llamarse Ernesto, de Oscar Wilde.

5. ¿Qué libro canónico, poblado de seres verdes y morados y catalogado como "repugnante", confesamos haber reseñado sin leerlo? El Libro de Urantia.

6. ¿Qué novela resulta, debido a la inapropiada -o, ejem, ilegal- relación entre sus protagonistas, repulsiva a la par que deliciosa? Lolita, de Vladimir Nabokov.

7. ¿Qué novela corta, ambientada en una travesía de barco, se articula en torno al ajedrez? Novela de ajedrez, de Stefan Zweig.

8. ¿En qué novela se nos va por las ramas el aristocrático protagonista? El barón rampante, de Italo Calvino.

9. ¿Y en qué novela el autoculpabilizado personaje principal no sale de debajo de las ramas? La higuera, de Ramiro Pinilla.

10. ¿Qué autor es reseñado asiduamente por Jaime, como parte de un taimado plan para dominar el mundo? Jorge Luis Borges.

11. ¿Cuál es el género cuya principal reseñadora es Izas? Cómic / novela gráfica.

12. ¿Qué novela de García Márquez amenaza con provocar un duelo a florete entre Jaime y Santi? El otoño del patriarca.

13. ¿Qué autor portugués usa el nombre de un animal acuático (pero no un pez) para hacer una metáfora del Portugal salazarista? Cardoso Pires (El delfín).

14. ¿Con qué reseña empezamos el blog hace tres años yparecequefueayercómopasaeltiempo? La tregua, de Mario Benedetti.

15. ¿Cuál fue el título español de la novela húngara cuyo título original significa "Las velas ardieron hasta el final"? El último encuentro, de Sandor Márai.

16. ¿En qué afamada y tochácea novela algunos de sus protagonistas llegan al monte de su destino? El Señor de los Anillos, de J. R. R. Tolkien.

17. Y, puestos a hablar de montes, ¿en qué otra novela el protagonista dice haber llegado "a la cumbre de su buena fortuna"? El Lazarillo de Tormes.

18. ¿Cuál es la novela en la que una roca es la que se encarga de contarnos la historia? Sueño en el pabellón rojo (también llamado Memorias de una roca), de Cao Xueqin y Gao E.

19. ¿Qué gran amor hindú resulta frustrado a causa de la división social en castas? El dios de las pequeñas cosas, de Arundhati Roy.

20. ¿En qué novela valenciana cuyo asunto es la corrupción inmobiliaria se inspira una serie de TV? Crematorio, de Rafael Chirbes.

21. ¿Cómo se llama la adolescente que, por sacar conclusiones precipitadas, cambió el rumbo vital de toda una familia y el suyo propio, y tuvo por ello que expiar su culpa? Briony en Expiación, de Ian McEwan.

22. ¿Qué autor imaginó lo que hubiese ocurrido si EEUU no hubiese participado en la Segunda Guerra Mundial? Philip Roth en La conjura contra América.

23. ¿Qué ensayo, reseñado en este blog con cierto distanciamiento, se considera la "biblia" de los activistas del 15 M? ¡Indignaos!, de Stephan Hessel.

24. ¿En qué serie de libros el invierno parece uno de los protagonistas? Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin.

25. ¿Cuál es la obra en la que el veneno vertido en un oído provoca toda la trama? Hamlet, de Shakespeare.


BAREMO DE SABIDURÍA ULADIENSE:

  • 21-25 respuestas acertadas: "¡SOY EL QUE MÁS SABE DE ULAD DEL MUNDO!".
  • 16-20 respuestas acertadas: "Mi nivel de frikismo uladiense ha llegado a límites inconfesables".
  • 11-15 respuestas acertadas: "Si ULAD fuera El Señor de los Anillos, yo sería Sam. Pero quiero llegar a ser Frodo. O Gandalf. ¡O Sauron!"
  • 6-10 respuestas acertadas: "Que no cunda el pánico: aún soy joven -si no de cuerpo, de mente- y tengo mucho tiempo para ponerme al día con el blog".
  • 1-5 respuestas acertadas: "Bueno, no está mal: sé lo que es un libro. Ahora tengo que averiguar qué son esos bichitos negros que hay en todas las páginas"
  • 0 respuestas acertadas: "Estoy haciendo algo mal con mi vida: debería dejar el trabajo, abandonar a mi pareja, dar en adopción a mis hijos y a mis mascotas y encerrarme en una biblioteca pública hasta el fin de mis días. O hasta que acierte al menos cinco respuestas en el próximo quiz ULAD".

... ¿Y bien? ¿Qué tal os ha ido? ¿Qué respuestas habéis acertado y de cuáles no teníais ni repajolera idea? ¿Os pareció demasiado fácil o difícil el quiz? ¡Contádnoslo en los comentarios!

jueves, 1 de noviembre de 2018

Biblio-Necrophiliac Quiz 2018:


¡Feliz día de Todos los Santos y, mañana, día de los Fieles Difuntos a todo el mundo! Sabemos que muchos de nuestros lectores son unos empedernidos necrófi... bibliófilos y, sin duda, más de uno aprovecha sus vacaciones para visitar el Pére Lachaise, la abadía de Westminster o, aunque sea, el cementerio de La Almudena (vale, o La Recoleta), en busca de las tumbas de sus autores favoritos. Bueno, tampoco hace falta ser tan friki: en los suplementos literarios y en los blogs abundan, y más en estas fechas, los reportajes sobre los sepulcros de muchos escritores y escritoras que han honrado a nuestra especie con su presencia y obra (incluso el escritor holandés Cees Nooteboom escribió el libro Tumbas de poetas y pensadores). ¡Veamos si tanta información nos ha aprovechado realizando este rápido y divertido test, nuestro Biblio-Necrophiliac Quiz, sobre las últimas moradas de algunos/as muy insignes literatos/as!


Quien acierte todas las respuestas podrá participar en el sorteo de una fabulosa, aunque escalofriante, velada espiritista a cargo del Profesor Eggbá, sacerdote de la religión yoruba, reconocido sanador de todo tipo de enfermedades, incluidos el SIDA, el ébola, la alopecia y las hemorroides, experto en hechizos de amor, salud y trabajo, y célebre médium, intermediario en la comunicación con los muertos, a voluntad y bajo pedido... (ya sé que tal currículum resulta asombroso, pero si no te fías de un folleto que te dejan en el limpiaparabrisas del coche, ¿de qué te vas a fiar?).

Pues en palabras del, en cambio, inmortal Peter Pan: Here we go! Prohibido, eso sí, consultar la wikipedia o similares; no seáis tramposillos. Ni tramposillas... ; )

1- Venga, una facilita para empezar: ¿En que hermosa localidad mallorquina (perdón por la redundancia) se halla la tumba del escritor Robert Graves (perdón por otra redundancia)?
A/ Palma
B/ Calviá
C/ Deiá
D/ Magaluf

2- ¿Qué dejan sus muchos admiradores, según marca la tradición, en el sepulcro parisino de Oscar Wilde?
A/ Cartas de amor
B/ Besos
C/ Lazos de cintas arco iris
D/ Cajas de ansiolíticos

3- ¿Y sobre la tumba de qué famosa escritora lo que se deja son corazones formados con piedrecitas?
A/ Marguerite Duras
B/ Colette
C/ Barbara Cartland
D/ Patricia Highsmith

4- Ya puestos: ¿junto a la tumba de qué escritor, un pelín dipsómano, una figura misteriosa dejó durante muchos años una botella de coñac, en cada aniversario de su nacimiento?
A/ Edgar Allan Poe
B/ Malcolm Lowry
C/ Charles Bukowski
D/ Ernest Hemingway

5- ¿En la lápida de qué otro exitoso escritor podemos ver grabado un drakkar o barco vikingo?
A/ Stieg Larsson
B/ Michael Crichton
C/ Edison Tesla Marshall
D/ Jorge Luis Borges

6- ¿Qué famoso/a escritor o escritora está enterrado/a en plena naturaleza, al pie de un haya centenaria?
A/ Virginia Woolf
B/ Lev Tólstoi
C/ Isak Dinesen
D/ Bruce Chatwin

7- ¿De qué eximio autor, gloria de las letras de su patria, no estamos por completo seguros de dónde yacen sus restos (o al menos todos sus restos)?
A/ Miguel de Cervantes
B/ Fernando Pessoa
C/ William Shakespeare
D/ Todos ellos

8- ¿Y, en cambio, qué otro poeta, no menos insigne, dispone para su descanso eterno de dos sepulcros, dos (aunque sólo repose en uno de ellos, como es lógico)?
A/ Dante Aligheri
B/ Walt Whitman
C/ Reiner Maria Rilke
D/ Pablo Neruda

9- ¿En la tumba de qué gran escritor del género fantástico podemos contemplar una escultura que representa, precisamente, a ese autor saliendo de su propia tumba, cual walking dead ansioso por merendarse nuestros cerebros?
A/ Jules Verne
B/ H. P. Lovecraft
C/ Bram Stoker
D/ Richard Matheson

10- ¿Junto a la tumba de qué conocido/a autor /a de novelas detectivescas, situada en el no menos célebre Poet's Corner de Westminster, sus seguidores tienen permiso, por su cumpleaños y siempre que vayan vestidos como los personajes de sus novelas, a tomar el té con sandwiches de pepino?
A/ Arthur Conan Doyle
B/ Agatha Christie
C/ Michael Innes
D/ Esto es un INVENT como el Big Ben de grande, porque yo estuve en Londres de viaje con el insti y no recuerdo que ninguno de ésos estuviese enterrado allí...

Y para los obse... eruditos del tema, bonus extra, ya para nota:

11- ¿El cantante de qué mítica banda de heavy-metal intervino recientemente en la inauguración de una nueva lápida en la tumba del poeta, pintor y visionario William Blake, de quien es devoto admirador?
A/ Ozzy Osbourne, de Black Sabbath
B/ Bruce Dickinson, de Iron Maiden
C/ James Hetfield, de Metallica
D/ Jon Bon Jovi, de... vale, olvidémoslo

Las respuestas correctas, después de la preceptiva visita al tío Marcel:



Respuestas lúgubre y aproximadamente correctas: 
1-C/  2-B/  3-A/  4-A/  5-D/  6- C/ 7-D/  8-A/  9-A/  10-D/  11-B/

Valoración de los resultados:
De 1 a 3 aciertos: Reconoced que habéis seguido el mismo método que os sirvió para aprobar (a la cuarta vez) el examen teórico del carnet de conducir: poner las respuestas a boleo. Hala, venga, idos a comer huesos de santo o panellets, que os van a aprovechar más...
De 4 a 7 aciertos: Pscháa... podría estar mejor, sinceramente. Tiene un pase, pero pensad que con un cuatro, ni siquiera aprobaríais una asignatura de la ESO. Ahora bien, sí que podríais liderar un partido político español, así que no todo está perdido.
De 8 a 10 aciertos: ¡Enhorabuena: sois unos auténticos biblionecrófilos/as! Cuando hacéis un viaje lo primero que vais a visitar son las librerías y los cementerios; os gusta disfrutar de la paz de los camposantos leyendo y paseando entre sus tumbas... Vale, tenéis pocos amigos y además os llaman cada vez menos, pero cuando llegue el apocalipsis zombi ya veremos si logran rehuiros, ya... (a no ser que os toque ser zombis de ésos que van despacico, que entonces sí. Sorry).
11 aciertos: ¿Once? ¿En serio? Ejem... ¿No sois un poco raritos/as, eh? Y mirad que de raritos en este blog sabemos bastante. Por favor, dejad de leernos, no sigáis Un Libro Al Día... y si tratáis de contactar con nosotros os denunciaremos por ciberacoso. Hacedle un favor a la sociedad y acudid a un psiquiatra, o a un exorcista o lo que sea.  O mejor no salgáis nunca de casa... aquí tenéis una página web para que os vayáis entreteniendo; os prometo horas y horas de diversión:
https://www.findagrave.com/


lunes, 16 de abril de 2018

Fannie Flagg: Tomates verdes fritos


Idioma original: inglés
Título original: Fried green tomatoes at the Whistle Stop Cafe
Año de publicación: 1987
Traducción: Víctor Pozanco Villalba
Valoración: Muy recomendable



Etiquetada en su momento —qué sorpresa— como «literatura para mujeres», esta obra candidata al Pulitzer alcanzó el éxito en nuestro país gracias a la adaptación cinematográfica de Jon Avnet en 1991. El guion, coescrito por la propia Fannie Flagg, recibió una nominación al Oscar al mejor guion adaptado.

Da igual el ñoño póster con las cuatro mujeres sonrientes o la estampa de alborotada decadencia sureña que podáis haber retenido en vuestra retina. Dejad a un lado las primeras impresiones, las etiquetas y los prejuicios porque esta novela no tiene NADA de inocente.

Resumen resumido: Evelyn Coach realiza una de sus penosas visitas a su suegra en la residencia Rose Terrace cuando conoce a la locuaz y encantadora Ninny Threadgoode, otra residente con la que traba una sincera amistad. El cariño de Ninny y su relato por entregas sobre las aventuras de los habitantes de un pueblecito llamado Whistle Stop, en el marco de la Gran Depresión, inspirarán a Evelyn para decidirse a tomar las riendas de su vida.

Se trata de una narración dentro de una narración donde buena parte del peso recae en las vivencias de los habitantes de Whistle Stop y, especialmente, las de Idgie Threadgoode y Ruth Jamison; su trama y su conflicto son los que vertebran la novela. La trama de Evelyn y Ninny tiene un papel más secundario siendo igualmente sólida e interesante. A estas dos tramas se les unen multitud de pequeñas sub tramas relacionadas con el raudal de personajes que aparecen en las narraciones de Ninny. 

Los que hayan visto la película y crean que ya lo saben todo deberían atenerse a lo siguiente: en primer lugar, la película (mucho más puritana) omite cuestiones y personajes de sumo interés al tiempo que «carameliza» los hechos con algunos detalles, en mi opinión, innecesarios. En segundo lugar, se estarán perdiendo la experiencia de leer una obra muy muy especial que engancha y satisface a partes iguales. ¿Qué tendrá Tomates verdes fritos que seduce a todo el que la lee?

1. Estrategia narrativa dinámica y bien pautada; capítulos cortos con diferentes narradores, por lo que la narración adquiere una cualidad envolvente, con muchos puntos de vista. El narrador principal, en tercera persona omnisciente, narra el pasado en Whistle Stop así como la trama presente de Evelyn y Ninny; pero cuando Ninny empieza a hablar del pasado, ella misma se convierte en narradora en primera persona dotando a su relato de emoción y cercanía. Otros recursos narrativos son el Semanario de Dot Weems u otras gacetas locales mediante las cuales vamos obteniendo información sobre los personajes y las diversas tramas y sub tramas. Las voces están muy conseguidas: Ninny es adorable sin caer en el cliché de la anciana charlatana; lo mismo sucede con Dot Weems, una cotilla de pueblo institucionalizada y alegre.

2. El humor fluye en toda la narración y genera complicidad con el lector, al tiempo que contribuye a la atmósfera luminosa que impregna hasta los momentos más dramáticos. La autora esgrime la ironía a la menor ocasión, como en este fragmento del Semanario de Dot Weems:

«El Club Teatral de Whistle Stop hizo su representación anual el viernes por la noche, y yo tengo que decir: ¡Muy bien, chicas! El título de la obra es Hamlet, del dramaturgo inglés Mr. William Shakespeare, que no es desconocido en Whistle Stop porque escribió también la obra del año pasado»

3. La galería de personajes es impresionante, un riquísimo tapiz de diversidad en el que hasta el menos decisivo para la trama está definido con sus conflictos y sus antecedentes siempre al servicio de la acción. 

4. El compromiso de la novela con cuestiones delicadas (y más en 1987) y el tratamiento naturalizado de las mismas con humor, reflexión y positivismo —que no buenismo—, y sin caer en los estereotipos:

  • El machismo y la violencia de género en todas sus escalas. El machismo cotidiano se extiende de forma natural en todo el texto:

«Hay muy buenas personas que son asesinos. (…) Sí señor. No daría un paso por ayudar a un ladrón. En cambio, un asesino lo es solo una vez, casi siempre por alguna mujer, y no reincide»

  • El racismo, también en todas sus magnitudes y como muestra de otros males menos perceptibles como el egoísmo o la falta de empatía.

«(…) al empezar los problemas en los años 60, tanto ella como la mayoría de los blancos de Birmingham se vieron sorprendidos por los acontecimientos. Y todos coincidían en lo mismo: “No son nuestros negros” los que provocan los disturbios. Lo achacaban a agitadores externos enviados desde el norte. También solían dar por sentado que sus negros “eran felices tal como estaban”. Años después, Evelyn se decía en qué habría estado pensando ella para no percatarse de lo que estaba sucediendo justo al otro lado de la ciudad»

  • El retrato de la menopausia a través del malestar de Evelyn, que incluso fantasea con el suicidio. La autora consigue que el lector deje atrás la idea simple y facilona de «aquí tenemos otra madurita depresiva».

«—Pero es que yo tengo la sensación de ser demasiado joven para pasar por eso —dijo Evelyn—. Sólo acabo de cumplir cuarenta y ocho.
—Qué va, encanto. Muchísimas mujeres lo pasan antes. Se dio un caso con una georgiana de sólo treinta y seis años, que cogió un día el coche y subió con él por la escalinata del Palacio de Justicia del condado, bajó la ventanilla y le tiró la cabeza de su madre, a quien acababa de cortársela en la cocina, a un policía, gritándole: “¡Hala, para ti!”, y volvió a bajar la escalinata con el coche. Así que, ojo, que en eso puede parar una menopausia precoz si no tienes cuidado»

  • El lesbianismo. La relación amorosa entre Idgie y Ruth es algo que la película pasa tan de puntillas que muchos espectadores ni siquiera la percibieron. Sin embargo, la novela da por hecho esa relación, sin caer en el morbo y con absoluta naturalidad, tal como se desprende del Semanario de Dot Weems: 

«Mi otra mitad regresó de la excursión de pesca organizada por el Club del Hinojo totalmente de vacío y con el trasero hecho un mapa de arañazos de ortigas. Dice que la culpa ha sido de Idgie, que le dijo que se sentase allí. Ruth dice que también Idgie tiene un mapa en el mismo sitio»

Al final del libro —anécdota muy comentada— se adjuntan varias de las recetas que Sipsey preparaba en el café de Idgie y Ruth. Resulta curioso y sobretodo oportuno por la enorme presencia de la gastronomía del sur a lo largo de toda la narración.
Así que muy recomendable porque es una novela audaz, divertida, comprometida, luminosa, emocionante y escrita y planteada con muchísima habilidad e ingenio. Casi me atrevería a decir que también la pueden leer los hombres y hasta llegar a disfrutarla y apreciarla pero, claro, qué sabré yo de etiquetas editoriales.

Ya para acabar, la edición de Tomates verdes fritos que he tenido ocasión de leer corresponde a la imagen que adjunto con la reseña. La descripción del café de Idgie y Ruth según la novela es:

«Era una pequeña construcción pintada de verde y con un toldo a franjas blancas y verdes bajo un anuncio de Coca-Cola que decía: THE WHISTLE STOP CAFÉ»

Sí, sí, no sigáis buscando el toldo o el anuncio de Coca-Cola la portada es esa como podría ser una foto del Zoo de Nueva York, otra muestra de la desidia editorial de la que ha sido objeto esta novela en nuestro país a lo que añado que Tomates verdes fritos está, a día de hoy, descatalogada. 

A veces sueño que ha sido re editada por Blackie Books...

sábado, 2 de enero de 2016

Colaboración: Incierta gloria de Joan Sales

Año de publicación: 1956-1971
Idioma original: Catalán
Título original: Incerta glória
Traductor: Carlos Pujol
Valoración: Imprescindible para interesados en la literatura catalana o sobre la guerra civil española. Recomendable para los demás.

En los primeros años del siglo XXI se ha vuelto a hablar de esta obra, seguramente debido a la celebración del centenario del nacimiento del autor, con lo cual se ha realizado su reedición en castellano y su adaptación para el teatro, y se habla de su posible paso al mundo del cine.

Incierta gloria es una novela del escritor y editor (Club dels Nove.listes) catalanista Joan Sales, nacido en Barcelona el 19 de noviembre de 1912. Participó en la Guerra Civil en el lado republicano y luchó en el frente de Aragón como oficial. Tras la guerra emigró a México y volvió a España en julio de 1948. La redacción de la novela duro veintitrés años, publicada por primera vez en septiembre 1956, trabajada y ampliada hasta la edición definitiva de 1971. Esta versión final incluye la cuarta parte de la novela que en otras versiones se ofrece como novela independiente, El vent de la nit. En ella Sales intenta concluir la obra a base se insistir nuevamente en los temas que le preocupan; catalanismo y cristianismo, pero no consigue con ello más que una larga agonía. La obra queda ya cerrada en sus primeras tres partes, que ya contienen más de 500 páginas, logrando un todo homogéneo e interesante para el lector. Existe la versión castellana traducida por Carlos Pujol, digo versión porque toda traducción es una interpretación y en está ocasión el texto se encuentra ligeramente expurgado del catalanismo original, tal vez debido a que el año en el cual se realizo la traducción, 1969, aún no se podía hablar con entera libertad en este país.

La novela tiene como telón de fondo la guerra civil española vista desde el bando republicano, tanto en el frente de Aragón como en la retaguardia de Barcelona. Pero la ambición de la obra es más amplia, se pregunta sobre los claroscuros del significado de la vida. Desde el título, extraído de un verso de William Shakespeare: «¡Oh! ¡Cómo se parece esta primavera de amor a la incierta gloria de un día de abril! ¡Deja de pronto ver el sol en todo su esplendor y al instante una tenebrosa tormenta lo cubre todo!» (Proteus en Los dos hidalgos de Verona). Sales nos habla sobre todas las guerras y del absurdo de todas ellas sea cual sea el bando al que se pertenezca, mostrando el dolor de lo que se destruye y la desesperanza de lo incomprensible que ocurre. Guerra y amor, amores engañados y engañosos, ciegos, egoístas, apasionados, simples o complejos… como las guerras. También reflexiona sobre la búsqueda desesperada de un Dios que lo explique todo. Y principalmente de la juventud perdida en la búsqueda de una incierta gloria, todo lo que esperamos de la vida y que cuando miramos atrás hemos extraviado.

Sales daba mucha importancia al catalán hablado en su tiempo, aceptaba castellanismos que otros contemporáneos suyos no admitían. La novela está escrita en un estilo directo y llano que capturaba muchas expresiones cotidianas, pero sin dejar de ser un catalán literario con abundancia de citas y reflexiones sobre la vida. En su mayor parte Incierta gloria ha envejecido bien, salvo tal vez algún comentario demasiado cristiano en un mundo, el actual, donde el problema no es el cristianismo, o lo es entre otros muchos. La obra ofrece un retrato certero de la Cataluña de la Guerra Civil, tanto del caos de los eventuales frentes y sus protagonistas como de los desmanes ocurridos en la retaguardia de Barcelona. Una lectura interesante sobre parte de la historia contemporánea de España que nos permite recordar esos años tan importantes y tan lejanos, como una tormenta de abril…

Firmado: Jordi Corominas

lunes, 20 de diciembre de 2021

2021: No nos lo hemos leído todo, pero... (antiguamente conocido como Lo mejor del año)

Lo que ha leído Juan:


Koldo TOP 10 Leído en 2021 + 2 Relecturas

Mención de honor para la parte fotográfica de Vale un Potosí de Miquel Dewever-Plana e Isabelle Fougere. Dicho esto:
 
10. Humo de José Ovejero
9. No es un río, de Selva Almada
8. Simpatía de Rodrigo Blanco Calderón
7. Alguien camina sobre tu tumba de Mariana Enríquez
6. Caracas muerde de Héctor Torres
5. La canción de NOF4 de Raúl Quinto 
4. Contra vosotros de Mercedes Soriano
3. La última niebla / La amortajada de María Luisa Bombal
2. Nuestra parte de noche de Mariana Enríquez (Juan: no te reto a duelo porque en el fondo te tengo cariño)
1. Los galgos, los galgos de Sara Gallardo

Las dos mejores relecturas del año: Caballos desbocados de Yukio Mishima y Ampliación del campo de batalla de Michel Houellebecq.
 
Actualización de última hora: La Capilla Sixtina. Relato de una obra maestra

Montuenga:

Lo mejor que he leído este año:

Ficción:


No ficción:

Y lo peor:

Ficción:

  • Novela decepcionante de autor prestigioso: Muerte de Sevilla en Madrid de Alfredo Bryce Echenique.
  • Volumen de relatos que abandoné por indigesto para la mentalidad actual: Pájaros de fuego de Anaïs Nin.
  • Texto de auto ficción más anodino: El sistema del tacto de Alejandra Costamagna.

No ficción:

  • El más flojo e inconexo (Sin género definido): Devoción de Patti Smith.
  • Un testamento vital decepcionante: Gratitud de Oliver Sacks.
  • Biografía peor documentada: La virgen roja de Fernando Arrabal.
  • Autobiografía más tópica y repetitiva: El lugar de Annie Ernaux.

Carlos Bookboard 2021:
Como siempre, y como es bien lógico, ha habido algunas cosas algo decepcionantes, pero para qué darles más publicidad. Bastante tienen con haberles hecho un hueco.


Marc Peig:


Oriol Vigil:


Beatriz Garza:


Francesc Bon:

Otro año en que defraudo hasta mis peores expectativas, leyendo poco, tarde y mal. O a lo mejor es la cosa esta del mercado, vendiendo la moto de modo tan constante y repetitivo, que me refugio en lo conocido, temeroso del fulgor que desprenden los actos promocionales y las fajas. 
Así que:
  • Libro del año - por su modestia y por su panorámico alcance casi involuntario: Anna Ajmátova, de Eduardo Jordá - o como cubrirlo todo - ficción, historia, crónica, crítica, poesía - en unas cuantas páginas. 
  • Medalla de plata, ex aequo Rafa Lahuerta Yúfera: Noruega, o cómo gestionar el aire nostálgico con elegancia y sin sonarse los mocos. Y un 10 absoluto por su enorme valentía. Y Jordi Amat: El hijo del chófer que, aparte del orgullo intrínseco de mostrarse contestatario con el statu-quo, es un inmenso ejercicio de periodismo crítico, que empezaba a parecer un oxímoron.
  • Pelotón - demasiados y demasiado dispersos, algún ensayo muy disfrutable en su momento, pero algo ligero y, por lo tanto, no siempre memorables como para fortalecer las convicciones, así que me ahorro las menciones, perdonen los afectados.
  • Rezagados - un nutrido grupo de lecturas para cubrir el expediente, que incluyen alguna tenue decepción: Revancha tampoco es la obra de madurez de Kiko Amat, El teatro de Sabbath me tuvo demasiadas páginas preguntando por Zuckerman, y sigo sin comprender como, al margen del voyeurismo social, se ensalza tanto el valor de Valle inquietante o de Mi año de descanso y relajación, que me parecieron, ambas retratos de una sociedad o de un mundo ajeno y casi elitista.
  • Descalificado por tramposo (y por pesado) - Casi que voy a tirar la toalla con Javier  Cercas, que en Independencia demuestra que está tan obstinado en usar sus libros para restregarnos sus rancias quejas ideológicas que se ha olvidado de interesar a sus lectores, gustarles o aportar algo relevante. Así que le enseño amablemente la puerta de salida. Adeu siau.
  • Propósitos para 2022: más tiempo para alternar re-lecturas (no reseñables, ay) con algo que mitigue mi encasillamiento.

Santi (que ha leído este año menos que nunca pero aun así no ha ido mal):

Tres textos autobiográficos imprescindibles:

Cuatro novelas sobre la memoria (individual o colectiva):
 
Tres libros que te reconcilian con el mundo y con la humanidad
 
Cuatro libros de terror

Un clásico que tenía pendiente: La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. LeGuin
 
Un libro que leí porque, en fin, alguien tenía que hacerlo: Feria de Ana Iris Simón

También leí pero no me animé a reseñar: Tú también vencerás, de Jose||González; Días de euforia, de Pilar Fraile; Causas naturales, de Claudia Hernández.



NOTA FINAL:
Queridos lectores: podéis enviar vuestras listas al correo del blog: unlibroaldia@gmail.com. A finales de enero publicaremos una entrada con todos vuestros correos (indicad, por favor, si se puede mencionar vuestro nombre al publicarla).