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jueves, 2 de octubre de 2014

José Saramago: Alabardas

Idioma original: portugués
Título original: Alabardas, alabardas, Espingardas, espingardas
Año de publicación: 2014
Valoración: recomendable como objeto de culto

Viviendo en Lisboa, dedicándome a la literatura y siendo un admirador de Saramago como figura pública y como escritor (sobre todo, debo confesarlo, de sus primeras obras), era casi obligatorio que me comprase Alabardas (en el original el título completo es Alabardas, alabardas, Espingardas, espingardas, que es un verso de una obra de teatro de Gil Vicente). Y mi conclusión después de leerlo (se lee en dos tardes) es que estamos más ante un objeto de culto que ante una obra literaria: Alabardas, tal y como se nos presenta -y probablemente no se nos podía presentar de otra forma- es un homenaje de los amigos de Saramago a la memoria del escritor, antes que la novela que podría haber llegado a ser si Saramago hubiera tenido el tiempo y las fuerzas para terminarla.

Porque el volumen Alabardas contiene, efectivamente, los tres primeros capítulos de la novela inacabada de Saramago (traducidos, en la edición española, por su viuda Pilar del Río), a la que se añaden unas notas del escritor en relación con la redacción de la novela; unas ilustraciones de Günter Grass que aunque no se relacionan de una forma muy evidente con el texto, contribuyen a realzarlo; y además otros dos textos de Fernando Gómez Aguilera (que se limita prácticamente a glosar las notas del propio Saramago), y de Roberto Saviano, que hace una elocuente defensa de la honestidad ética, aplicable y necesaria tanto para los escritores como para cualquier otra profesión.

Ese es (o podría haber llegado a ser) uno de los temas centrales de la novela Alabardas: el protagonista, Artur Paz Semedo trabaja en una fábrica de armamento y está enamorado de su trabajo: de hecho, su único deseo es ascender en la empresa y llegar a ocuparse de la sección de armamento pesado. Esta pasión por las armas ha provocado su separación de su pacifista mujer Letícia, con la que sin embargo mantiene una buena relación. Todo su mundo cambia cuando descubre en una película de Malraux (L'Espoir, o Sierra de Teruel en español) que durante la Guerra Civil española hubo trabajadores de la industria armamentística que sabotearon los obuses destinados a bombardear España, en solidaridad con los soldados y obreros de la República.

A partir de este descubrimiento, y tomando en cuenta las notas del propio Saramago, se intuye cuál era el desarrollo que Saramago pretendía para la novela: Artur Paz Semedo se sumerge en el archivo de la empresa, donde descubre historias sobre su pasado que le hacen replantearse su vocación. Así comprende que existen siempre diferentes opciones y que cada persona realiza elecciones éticas fundamentales que repercuten en la vida de los demás. Eso habría llevado, según las notas de Saramago, a una reaproximación con Letícia, que se habría visto truncada cuando la empresa consigue volver a seducir a Artur y atraérselo al lado oscuro, ascendiéndolo a su soñada posición en el departamento de armas pesadas. La novela terminaría así con una nota negativa, con Letícia abandonando nuevamente a Artur y despidiéndose con un sonoro "Vete a la mierda" (que recuerda, inevitablemente, al "Mierda" con el que termina El coronel no tiene quien le escriba).

Pero todo esto son especulaciones sobre lo que podría haber llegado a ser, porque lo que tenemos son, efectivamente, tres capítulos no demasiado largos (veinte páginas de manuscrito, alargadas hasta ocupar 70 en el volumen publicado), que dan para percibir algunas de las intenciones del autor, pero no su desarrollo ni el nivel de profundidad al que habría podido llevar cada uno de estos temas. Así pues, Alabardas es un objeto de culto, un bonito libro preparado con evidente cuidado, un homenaje cariñoso que los amantes de Saramago sabrán apreciar; pero no es en sí mismo un texto literario completo, ni quizás deba considerarse como perteneciente al canon de la obra del Premio Nobel portugués.

Otros libros de José Saramago reseñados en ULADCaínLa cavernaEl evangelio según JesucristoEl hombre duplicadoEl año de la muerte de Ricardo ReisEnsayo sobre la ceguera

sábado, 10 de enero de 2026

Colaboración: Historia del cerco de Lisboa, de José Saramago

Idioma original: Portugués

Título original: História do cerco de Lisboa

Traducción: Basilio Losada

Año de publicación: 1989

Valoración: Muy recomendable (¿Muy?)


Hace unos cuatro meses, el 19 de agosto 2025, Santi escribió:  "un Saramago al año no hace daño". No hará daño, entonces, un reseña más al iniciar este 2026, sobre todo teniendo en cuenta que la primera reseña de Saramago apareció en ULAD en septiembre de 2009, hace diez y seis años y se han reseñado, hasta el 19 de agosto pasado, ocho de sus novelas. En promedio solo una cada dos años. Así es que colaboraré reseñando otra. 

Confieso que tengo debilidad por Saramago, casi todos sus escritos me han gustado, y mucho. Sé que el “muy recomendable” está marcado por esa debilidad; espero que solo hagan picadillo y no puré con esa valoración. Pero advierto: El primer párrafo de tres páginas y media, sin ningún punto, solo comas y palabras con mayúsculas después de algunas de ellas, es todo un reto, aun para quienes hayamos leído otros libros donde Saramago use esa misma tipografía, que adopta, según él mismo lo dijo alguna vez, para darle su fluidez natural al diálogo. Ese primer párrafo me mueve a decir que esta novela no es la más recomendable para iniciar la lectura de las obras de Saramago.

Después de ese arduo inicio de la novela viene otro párrafo de página y media, con una sutil descripción: un amanecer que apenas se percibe con “una infinitesimal mudanza en la oscuridad del cuarto…” y Saramago o el narrador o alguien, sigue contándonos ese amanecer en tal forma que solo para leer ese párrafo vale la pena comprar el libro.

Los comentarios a esta novela suelen resaltar un hecho: que el protagonista, corrector de estilo de una editorial, introduce un no, en vez de un sí, en el lugar clave de un libro de la historia de Portugal, alterando con eso el hecho indiscutido y bien conocido de la ayuda que los cruzados dieron al primer rey portugués para que arrebatara Lisboa al dominio musulmán. Se narran luego las dificultades, muy divertidas por cierto, que el corrector tiene para enfrentar el indudable reclamo que la editorial le hará. Pero eso, escrito con un notable sentido del humor, no es lo mejor de la novela. Sí lo es la historia de amor que poco a poco se desarrolla en el libro.

Aunque el centro de la novela es el nacimiento y desarrollo de un amor, no por eso la obra se puede clasificar como perteneciente al género romántico. El amor descrito no tiene la pasión ni el desenlace trágico común en ese género. Tampoco es un amor a primera vista. Nace con dificultad y casi a contracorriente en uno de los dos personajes involucrados, aunque asoma en él, sin ser reconocido, desde el primer momento. La iniciativa es llevada por el otro personaje, que con clama pero con firmeza lo va guiando hasta el lugar donde desemboca. Un amor humano que, con sencillez, se desarrolla por caminos desacostumbrados en obras que traten este tema.

Hay otras virtudes en el libro: ese espejo en que, tal vez sí, tal vez no, se desarrolla un amor semejante, espejo configurado en el escrito que elabora el corrector, donde trata de dar continuidad a ese NO que cambiaría la historia de toda una nación.

Saramago escribiendo una historia de amor ¿Leí bien la novela o ese “muy” de la clasificación me ha hecho ver lo que no existe? Ustedes, lectores asiduos de ULAD, tendrán su respuesta, como siempre.

Firmado: David Batista

Otras obras de José Saramago reseñadas en ULADaquí

lunes, 17 de agosto de 2015

valter hugo mãe: la máquina de hacer españoles

Idioma original: portugués
Título original: a máquina de fazer espanhóis
Año de publicación: 2010
Valoración: recomendable

Aclaración inicial: la ausencia de mayúsculas en el título del autor y en el título no es cosa mía: es así como le gusta que se escriba al propio autor. Tampoco en el texto de la novela, con la excepción de unos pocos capítulos, se usan las mayúsculas. Manías de escritor, oye: a Juan Ramón Jiménez le gustaba escribirlo todo con jota y ganó el Nobel.

Dicho esto, paso a presentar a valter hugo mãe, al que sospecho que probablemente no conocerán la mayoría de los lectores españoles o hispanoamericanos que nos siguen. valter hugo mãe es uno de los escritores jóvenes (bueno, de mediana edad) mejor valorados de la literatura portuguesa actual. En realidad, más que un escritor es un hombre orquesta: es novelista, poeta, artista plástico, presentador de televisión, cantante... Su prestigio subió varios grados cuando en 2007 ganó el Premio Saramago por su novela o remorso de baltazar serapião. Después de eso ha seguido publicando novelas de relativo éxito, como la máquina de hacer españoles o la deshumanización.

Esta novela, la máquina de hacer españoles, tiene un planteamiento prometedor: el protagonista, Antonio Silva (perdón, antonio silva) se queda viudo y es internado en una residencia de ancianos, donde conoce a un conjunto de personajes singulares y, en general, entrañables: "esteves sin metafísica", que dice ser el mismo Esteves que aparece en el famoso poema "Tabacaria" de Fernando Pessoa; la señora marta, que espera siempre las cartas de amor de un marido que la ha dejado tirada en la residencia; un "portugués de badajoz"...

Lo mejor de la novela es, quizás, la sensibilidad con la que están retratados los personajes: seres complejos, abandonados pero que, en la mayoría de los casos, consiguen mantener una actitud de rebeldía ante la vejez o la muerte que los acechan. No son ancianos ideales, los sabios de la tribu a los que la sociedad ha tratado injustamente: pueden ser cariñosos, ingeniosos y soñadores, pero también egoístas, violentos, repulsivos. Se cagan encima, se vuelven seniles, se putean unos a otros, se engañan, se mueren.

Son, en fin, ancianos con toda la complejidad fisiológica, mental y moral que eso entraña, y que reflejan también a un país arruinado social y moralmente por años de régimen salazarista. Todos los grandes símbolos del régimen (la virgen de Fátima, el Benfica de Eusebio, la policía secreta o PIDE) pasean por la memoria de estos viejos, que ven cómo su país se ha convertido en una "máquina de hacer españoles" (siendo España en su imaginario un lugar más moderno, más próspero, más vivo).

Y quizás lo peor de la novela sea su deuda evidente con Saramago. (Recordemos que en 2007 valter hugo mãe recibió el Premio Saramago de manos del propio Saramago). No se trata solo de la cuestión meramente tipográfica (la falta de signos que indiquen los diálogos, el uso de comas donde normalmente se esperarían puntos, etc.), sino de un estilo, de una forma de tratar a los pesonajes, sus voces y sus pensamientos, una mezcla de descripción realista y reflexión presentada como si fuese banal. Si quiero leer a Saramago, ya tengo a Saramago, que es mejor Saramago que cualquiera de sus posibles continuadores.

Dicho esto, la máquina de hacer españoles es una novela que gana con el paso de las páginas: los personajes adquieren mayor profundidad y escapan del estereotipo, y uno llega a cogerles cariño a estos ancianos que se agarran a la vida con la fuerza y la esperanza que les queda. En este momento no sé decir si valter hugo mãe merece el hype que hay a su alrededor en Portugal; creo que tendré que seguir leyéndole para averiguarlo.

domingo, 11 de abril de 2010

José Saramago: Caín

Idioma original: portugués
Título original: Caín
Año de publicación: 2009
Valoración: se deja leer

Últimamente, casi todo lo que leo de Saramago me resulta decepcionante. Incluso libros que en su día me gustaron mucho, como Ensayo sobre la ceguera, me han parecido maniqueístas y tramposas, como dije en otro blog. Pero este libro me tentó, primero porque estoy haciendo mis pinitos leyendo literatura portuguesa en portugués, y segundo porque el mito de Caín me parece muy interesante y muy rico en matices y lecturas posibles (lecturas que han realizado escritores como Byron, Steinbeck o incluso Unamuno).

Conociendo la postura ideológica de Saramago y varias de sus obras anteriores, y teniendo en cuenta los debates (o más bien trifulcas) actuales sobre religión y laicismo, yo esperaba una reivindicación humanizadora de Caín: un alegato de su dignidad injustamente despreciada por un dios absurdo; un alegato de la razón frente a la revelación, de la tolerancia frente al fanatismo, algo así. Y no: lo que hay es una lectura desmitificadora (pero no remitificadora), infantilizante, pretendidamente humorística (algunos pasajes hacen gracia, pero el conjunto no) de diversos pasajes bíblicos conocidos por todos: el Paraíso, Abraham, Noé, etc.

La novela no me ha revelado nada, no ha añadido nada sobre los mitos bíblicos que no supiéramos ya. Saramago parece haber pensado que los mitos judeocristianos, por el hecho de tener orígenes religiosos, son inservibles para hacer literatura seria; cuando es evidente lo contrario: estos mitos, por el hecho de ser mitos, y por estar imbuidos en nuestra cultura, son poderosísimos como fuente de imágenes, de narrativas, de símbolos (respetando o subvirtiendo sus significados originales, claro).

Después de la publicación de la novela hubo una importante polémica en Portugal y (algo menos), en España -algo que, estoy seguro, Saramago esperaba e incluso deseaba-. Pero después de leerla, la polémica no se comprende. Caín es un libro tan tontorrón, tan inofensivo, hace tan poca sangre contra los verdaderos puntos negros de las religiones actuales, que protestar contra ella es tan infantil como taparse los oídos cuando alguien dice "culo". A no ser, claro, que quienes se sientan ofendidos sean los que como yo esperaban una reflexión narrativa de mayor enjundia en la pluma de todo un premio Nobel como Saramago...

También de Saramago: El hombre duplicadoAlabardasEl evangelio según JesucristoEl año de la muerte de Ricardo ReisEnsayo sobre la cegueraTodos los nombres

martes, 19 de agosto de 2025

José Saramago: Todos los nombres

Idioma original: 
portugués
Título original: Todos os nomes
Traductora: Pilar del Río
Año de publicación: 1997
Valoración: está bien
 
Podría decirse que "un Saramago al año no hace daño", y de hecho hemos pasado ya demasiado tiempo sin reseñar nada del (hasta ahora) único premio Nobel portugués, así que aquí voy yo con este Todos los nombres, que he leído intercalado con otras lecturas veraniegas, como si fuera un palate cleanser para poder tolerar mejor otras lecturas que, como diré en su debido tiempo, se me están haciendo pesadas. Y aunque, como es obvio por la valoración, esta no es ni con mucho mi novela favorita de José Saramago (ahí arriba están El año de la muerte de Ricardo Reispor ejemplo, o por supuesto el Ensayo sobre la ceguera), no hay novela de Saramago que no tenga pasajes sorprendentes, frases que hacen reflexionar o personajes que rezuman una humanidad muy necesaria en estos tiempos sombríos.
 
¿Y qué nos cuenta exactamente Todos los nombres? Pues la historia de don José, trabajador de la Conservaduría del Registro Civil, un hombre soltero de mediana edad perfectamente anodino, rutinario, trabajador abnegado, que de hecho vive en una casa anexa al propio Registro, y cuya única excentricidad consiste en reunir una especie de "catálogo de personas famosas" a partir de los documentos recogidos en el registro. Pero todo cambia el día que, por casualidad, la ficha de una mujer cualquiera cae, por azar, en manos de don José, y por alguno motivo pasa a obsesionarse con ella: no le son sufiientes los datos recogidos en el registro, y decide iniciar una ingenua y torpe labor detectivesca para intentar desubrir el paradero actual de la mujer, todas las circunstancias de su vida y, quién sabe, tal vez conocerla personalmente. Esta investigación lo lleva a falsificar una credencial del Registro, a asaltar el colegio en el que estudió la mujer, o a faltar a sus obligaciones y rutinas laborales, para sorpresa de sus colegas y superiores.
 
Tal como sucede con otras obras de esta misma época del mismo autor (como Ensayo sobre la ceguera o Las intermitencias de la muerte, por ejemplo), Todos los nombres funciona casi como una fábula extensa: no sabemos en qué país ni en qué época sucede la acción, y los personajes son casi más categorías que individuos (como es el caso del casi anónimo don José, cuyos apellidos ni siquiera llegamos a conocer). En este caso, la fábula podría referirse a las complejas relaciones que existen entre la vida y la muerte (puesto que el Registro las separa en categorías radicalmente opuestas, algo que la narrativa irá cuestionando progresivamente), o al modo en que los aparatos del poder y de la burocracia nos despojan de identidad y de individualidad, tanto a sus trabajadores como a sus "súbditos". 
 
El problema que le veo a la novela es que, sinceramente, el interés de la trama no es suficiente para sustentar todas sus páginas (350 en la edición que manejo). No digo que it could have been an email, pero sí creo que habría funcionado mejor despojada de algunas de sus digresiones, reflexiones o indagaciones minuciosas en cada decisión de don José, o sus diálogos interiores o proyectados en los más diversos objetos (por ejemplo, en el techo de su cuarto). En general, me ha parecido demasiado morosa o, por usar una palabra que me gusta bastante, "demasiado verbosa". Por contraste, la parte final de la novela, en que don José por fin descubre el destino de la mujer misteriosa, me ha parecido demasiado corto, o incluso algo precipitado, cuando esa es una parte que sí que atrapa la atención... 
 
Es cierto que, como decía antes, prácticamente cualquier obra de Saramago tiene joyas escondidas y transmite ese espíritu lúcido, crítico e irónico de su autor; pero infelizmente, esta no pasará a estar entre mis imprescindibles.
 

jueves, 12 de julio de 2012

José Saramago: La caverna

Título original: A caverna
Idioma original: portugués
Año de publicación: 2000
Valoración: Está bien


No puedo remediarlo, para bien o para mal, soy una lectora atípica. Al contrario que la mayoría, me cuesta abandonar los libros que me gustan, paladeo cada una de sus frases, releo muchas de ellas, los dejo descansar varios días porque quiero que se queden conmigo el máximo tiempo posible. Esta novela, en cambio, la leí rápidamente – sin que esto, dada su tendencia redundante, haya supuesto mayor esfuerzo – como si me estuviese bebiendo una gran botella de jarabe cuyo sabor fuera incapaz de soportar.

Me la habían recomendado con tanta insistencia que, por pura curiosidad, cedí. Había decidido dar carpetazo al autor portugués después de leer Todos los nombres, de dejar a medias Viaje a Portugal y a pesar del entusiasmo que había sentido por Ensayo sobre la ceguera, primero que leí suyo y que me abrió unas expectativas enormes. Precisamente por eso, en cuanto lo abrí y comprobé que mantenía las mismas pautas que en éste, tanto en el lenguaje como en muchos procedimientos narrativos, en la ausencia de puntuación y en su tono general, supe que algo no encajaba, que no podía funcionar del todo. Porque lo que en Ensayo constituía un hallazgo en La caverna se convierte en puro mimetismo. Uno de los grandes méritos de aquella consiste en la exacta adecuación de los recursos al alucinado ambiente que nos muestra, y si a ella le sentaba como un guante, a ésta, realista, cotidiana incluso, a pesar de lo insólito de algunas situaciones, resulta fuera de lugar. Esto a pesar de un planteamiento impecable – como cualquiera de los de Saramago, pues constituyen uno de sus puntos fuertes  narrativos – por original y personalísimo, por su empatía, su coherencia y porque araña muchos recovecos humanos que pasan desapercibidos a otros novelistas.
 
Pero esto que, en principio, representa un valor, acaba volviéndose en su contra. En literatura, tanta pasión ideológica no suele dar buenos resultados ya que, con independencia de la intención del autor, está presente en cada escena, en cada comentario personal llegando a determinar el curso del argumento. Saramago, para mi gusto, dirige demasiado el pensamiento del lector, no deja que el desarrollo de los acontecimientos muestre lo que sea menester. Constantemente le vemos, como un pepito grillo novelista, interponerse, alzando la voz, señalándonos esto y aquello, de forma tan evidente que termina resultando molesta por muy de acuerdo con él que estemos. También fija de antemano las conductas de unos personajes que pierden su individualidad en un momento dado para convertirse en estereotipos sociales.

La novela habla de los viejos oficios que van cayendo en desuso, de personas educadas para vivir en otra época y que, por eso mismo, han dejado de ser válidas, de incomunicación (y amor) paterno filial, de apego a la madre tierra en todos los sentidos, del pasado y de las transformaciones que convierten al presente en futuro. Es decir, del progreso, que mantiene viva la especie a costa, casi siempre, de sacrificar a alguien.

Estas cualidades, junto a la prosa envolvente de Saramago, a su capacidad de convicción, a la simpatía que inspiran unos personajes que no están dispuestos a resignarse, a lo insólito de las soluciones que encuentran, al constante crecimiento de la tensión narrativa, la convierten en una fábula moderna que, como cualquier fábula que se precie, resultaría mucho más efectiva si Saramago hubiera prescindido de insistencias que nada añaden y la hubiera adaptado a las dimensiones de un relato corto.

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sábado, 13 de octubre de 2012

José Saramago: El evangelio según Jesucristo

Idioma original: portugués
Título original: O Evangelho Segundo Jesus Cristo
Año de publicación: 1991
Valoración: imprescindible

Tengo que confesar que esta es la primera novela de Saramago que leo, por lo que me va a resultar imposible inscribir esta obra en el conjunto de la producción del escritor portugués, del que ya hemos hablado en varias ocasiones en este blog. Por lo tanto, agradeceré cualquier ayuda al respecto (tanto en cuanto a temática como a estilo; por ejemplo, me han comentado que su disposición de los diálogos es bastante característica).

El evangelio según Jesucristo es una obra provocadora, como todas las obras en las que se ponen en tela de juicio pilares fundamentales –nos guste o no– de nuestra forma de entender el mundo e incluso de relacionarnos con los demás. Sin embargo, no debemos olvidar que al fin y al cabo se trata de una obra de ficción, en la que un narrador, presunto testigo de los hechos –a la manera de los evangelios canónicos–, nos narra la vida de Jesús de Nazaret haciendo especial hincapié en su infancia y primera juventud.

Le he puesto un imprescindible porque no he sido capaz de sacarle ningún "pero". Por un lado, Saramago ha sabido captar a la perfección el tono bíblico, que como víctima de una educación religiosa por desgracia conozco y reconozco bien. Los diálogos se integran en el flujo narrativo sin guiones ni otras marcas tipográficas que entorpezcan la lectura; apenas una mayúscula inicial para marcar la réplica de otro personaje. La traducción del gran Basilio Losada, por cierto, es una auténtica maravilla (lo siento, yo estas cosas no puedo evitar comentarlas).

Por otro lado, nos presenta la otra cara de la moneda, no solo de Jesús... sino también de Dios, esa fuerza omnipotente, omnipresente y generalmente incuestionable. Jesús intenta, en vano, rebelarse contra su destino: no puede evitar discrepar de los planes divinos, y no por motivos egoístas precisamente. Al trágico final de Jesús, que todos conocemos bien, Saramago le da una significativa vuelta de tuerca, al igual que a la relación del nazareno con el resto de personajes, que nos resultan conocidos y desconocidos al mismo tiempo.

Por último, toda la novela se sustenta sobre una capa de humor finísimo que, cuando hace estallar el tono solemne imperante, llega hasta a provocar la carcajada. Un ejemplo: la forma de hablar de Dios resulta cómica por lo que tiene de desconcertante.

En pocas palabras: El evangelio según Jesucristo es una novela apasionante y profundamente conmovedora que obliga al lector, creyente o no, a replantearse unas cuantas cosas.

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martes, 18 de octubre de 2011

António Lobo Antunes: Esplendor de Portugal

Idioma original: portugués
Título original: O esplendor de Portugal
Año de publicación: 1997
Valoración: Muy recomendable

António Lobo Antunes, para quien no le conozca, es el otro gran novelista portugués de la segunda mitad del siglo XX (el "otro", siendo el "uno", por supuesto, José Saramago). De hecho, y esto ya es una opinión personalísima, Lobo Antunes es más novelista que Saramago: Saramago siempre será, en mi opinión, un intelectual comprometido que escribía novelas, mientras que en Lobo Antunes se reconoce al "novelista de raza" (qué expresión tan fea), que en ocasiones ejerce de intelectual.

Siempre se habla de que Lobo Antunes es un eterno candidato al Nobel, y quizás termine ganándolo. De hecho, creo que lo merecería. En cambio, lo que no creo que consiga nunca es el favor del público en general, porque no es en absoluto un autor nada sencillo. Lo que Lobo Antunes ofrece en sus novelas (y en este Esplendor de Portugal en concreto) es la conciencia desnuda de sus personajes: el discurrir de su memoria, que salta entre distintos tiempos y entre diversos niveles (lo consciente, lo inconsciente, lo reprimido) y que se desliza reconstruyendo historias, pero no una historia en sentido tradicional.

Lobo Antunes exige un lector no solo activo, sino también atento, sensible y paciente, porque lo que él crea son mundos psicológicos y simbólicos a través de los cuales es posible reconstruir los hechos concretos que los provocaron. En este caso, son cuatro los personajes en cuyas mentes nos sumergimos: una familia compuesta por Isilda, la madre, que resiste aislada en la Angola post-descolonización; y los tres hermanos, Ruy, Clarisse y Carlos, que regresaron a una Lisboa a la que no pertenecen y que alimentan sus odios y resentimientos mutuos.

Esplendor de Portugal, como decía antes, no es una novela para todos los públicos, no porque describa escenas horrorosas (que alguna hay) o impúdicas escenas de sexo (que también), sino por su estructura y estilo descoyuntado, poético, combinatorio, fragmentario, desordenado, disperso. Entrar en el ritmo y el universo que propone la novela no es fácil; una vez que se han reconstruido las piezas fundamentales (quién es quién, qué relaciones hay entre ellos, cuáles son sus taras o secretos ocultos...) la lectura se hace más llevadera, y mucho más profunda. Y es una experiencia apasionante; mucho más, sinceramente, que la mayoría de las novelas de Saramago que he leído.

La nota tonta para terminar: Cada vez que en el libro leía el nombre de Clarisse, no podía evitar acordarme de El silencio de los corderos: "Quid pro quo, Clarice"... Qué daño ha hecho Hollywood a nuestras mentes...

También de Lobo Antunes: Aquí

martes, 15 de septiembre de 2009

José Saramago: El hombre duplicado

Idioma original: portugués
Título original: O Homem Duplicado
Año de publicación: 2007
Valoración: Muy recomendable


Existe una creencia popular que sostiene que todos tenemos un doble, una persona exactamente igual que nosotros, en alguna parte del mundo. Claro que, como el mundo es muy grande, lo más normal es que no la encontremos nunca. Pero eso es, precisamente, lo que le ocurre al protagonista de esta historia. Tertuliano Máximo Afonso, profesor de historia de 38 años, descubre que en su ciudad vive un hombre que es sus copia exacta, a pesar de que no los une ningún vínculo de sangre. Profundamente perturbado por este descubrimiento, decide investigar a su sosias, espiar la casa que comparte con su esposa y, finalmente, ponerse en contacto con él.

Partiendo de esta situación, Saramago desarrolla una fantástica trama que presenta una serie de interrogantes (¿qué traerá consigo ese encuentro? ¿Qué sucesos desencadenará en la vida de ambos? ¿Cuál será el original y cuál el duplicado de ese hombre que, casi cuarenta años después de su nacimiento, se encuentra consigo mismo?) cuyas respuestas, como suele suceder, no satisfacen a ninguno de los protagonistas.

Pero el autor también lanza otras preguntas al aire: ¿qué nos hace ser individuos únicos? ¿Dejaríamos de ser nosotros mismo, si conociéramos a una persona exactamente igual a nosotros? ¿Seríamos iguales sólo físicamente, o también interiormente? Así, a través de las desventuras de Tertuliano y su doble (o al revés), Saramago no sólo nos entretiene y nos da otra muestra de su calidad narrativa, sino que nos hacer pensar en la identidad humana, en si todo aquello que creemos que somos es real o es tan sólo cúmulo de circunstancias que nos preparan (o no) para encontrarnos un día con nosotros mismos.

viernes, 3 de mayo de 2013

José Saramago: El año de la muerte de Ricardo Reis

Idioma original: portugués
Título original: O ano da morte de Ricardo Reis
Año de publicación: 1984
Valoración: Imprescindible

Voy a hacer una confesión de esas que nadie me pide y que a nadie (probablemente) interesan: los últimos dos libros que reseñé para este blog, Delirio e Historia secreta de Costaguana los leí a la carrera, como quien traga sin masticar ni paladear; los dos me gustaron, pero creo que no los disfruté completamente. Con El año de la muerte de Ricardo Reis ha sido al revés: lo he leído a poquitos, con calma, degustándolo, sin cansarme ni precipitarme, sin prisa por llegar al final. Y a lo mejor por eso, o a lo mejor porque es una verdadera obra maestra (quizás la mejor novela de su autor), he disfrutado de esta lectura como hacía tiempo que no disfrutaba.

El año de la muerte de Ricardo Reis reúne los mejores atributos de la narrativa de Saramago (el narrador entrometido, la ironía sutil, el ritmo constante, las sorpresas lingüísticas, la inteligencia crítica...), y evita algunos de los tics en los que, en mi humilde opinión, caen algunas de sus obras posteriores: el maniqueísmo, la tentación a la parábola o a la moralización. El año de la muerte... tiene obviamente una carga crítica y un mensaje político claro, pero que en ningún momento se impone ni al texto ni al lector; es, sobre todo, el retrato de una época, los años 30 del siglo XX, y de una ciudad, Lisboa, a través de los ojos de un personaje desencantado y desubicado.

Toda la historia gira, de hecho, en torno a este personaje: Ricardo Reis, vuelto de Brasil al conocer la noticia de la muerte de su "amigo" Fernando Pessoa. A su llegada a Portugal se instala en un hotel junto a Cais do Sodré; inicia una relación pasional con una de las camareras, y una más platónica con una de las huéspedes; intenta sentirse en casa e integrarse en la sociedad lisboeta, pero sin conseguir sentir que realmente ha regresado; y entre tanto mantiene conversaciones con un aparecido (que no fantasma) Fernando Pessoa. Estas conversaciones, en lo que tienen de paradójico y metaliterario, de poético y de filosófico, de contradictorio y onírico, son probablemente lo más atractivo del texto, por lo menos para librófilos como yo.

Pero la novela es mucho más que la historia de Ricardo Reis: es también el retrato del Portugal de los primeros años del Estado Novo, con su extrema pobreza y su propaganda nacionalista, su policía política y su hipocresía moral, con sus marineros revolucionarios y sus mítines anticomunistas. Es también una narración oblicua de los momentos inmediatamente anteriores al inicio de la Guerra Civil española, origen de noticias contradictorias y causa de una ola de exiliados que abarrota el hotel Braçança. También están muy presentes el fascismo italiano y el nazismo alemán, en un momento en que la propaganda salzarista todavía los mostraba como regímenes hermanos y modelos de futuro.

Esta novela es especialmente recomendable para quien conoce o vive en Lisboa, porque en ella la ciudad se presenta de una forma viva e íntima (o íntimamente viva, si se quiere): se puede sentir que ha sido escrita por alguien que de hecho ha paseado por Cais do Sodré, por la Rua do Alecrim, el Largo de Camões o el mirador de Santa Catarina; que ha tomado cafés en Martinho de Arcada o en la Chave de Ouro; y no por un turista accidental que solo conoce lo que sale en las guías, como pasaba con el Tren nocturno a Lisboa de Pascal Mercier. Casi dan ganas de coger la novela y un mapa y ponerse a recorrer con el personaje las calles de Lisboa, aunque sea una Lisboa que ya no existe, y aunque corramos el riesgo de sentirnos tan desubicados como el propio Ricardo Reis en su lento camino hacia el Cementerio dos Prazeres.

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martes, 8 de diciembre de 2015

José Saramago: Ensayo sobre la ceguera

Idioma original: portugués
Título original: Ensaio sobre a cegueira
Año de publicación: 1.995
Valoración: Muy recomendable


Veinte añitos cumple Ensayo sobre la ceguera, seguramente el título más popular del relativamente popular José Saramago. Parece que el portugués tenía buena conexión con el público español, aunque no tengo claro si por aprecio a su obra o porque daba buena imagen citar su nombre. El caso es que pueden leerse comentarios sobre este libro en miles de sitios, y hasta tiene su adaptación cinematográfica, por cierto, a mi juicio bastante acertada.

La novela tiene lecturas alegóricas obvias (la ceguera del hombre actual ante lo que ocurre a su alrededor, lo que provoca un proceso de deshumanización; el embrutecimiento y la pérdida de valores en situaciones límite, etc.) en las que no me voy a detener. Y teniendo además en cuenta que por aquí contamos con firmas mucho más autorizadas que la mía para analizar con rigor la obra de este autor, dejaré de lado el plano digamos académico, incluidas ciertas singularidades formales, y me limitaré a una valoración puramente personal.

Como todo el mundo sabe, Ensayo sobre la ceguera se sitúa en un escenario distópico en el que un mal desconocido provoca la ceguera instantánea de la gente, extendiendose sin control y a gran velocidad, hasta afectar a casi todos los habitantes de una ciudad determinada. Habiendo perdido de repente toda referencia para moverse, los individuos intentan valerse como pueden, rodeados de otros muchos en su misma situación, de forma que, como era de esperar, las normas mínimas de convivencia se empiezan a resquebrajar muy pronto. El Gobierno se ve desbordado y la situación queda fuera de control, los ciegos vagan por las calles sin saber dónde están, y desaparece de facto la propiedad y cualquier ética más allá del instinto de supervivencia.

El terrible proceso se nos presenta con una intensidad que crece en proporción geométrica hasta sumirnos en un mundo de pesadilla. Una única persona –sin nombre, como todas las demás- mantiene la capacidad de ver sin que se sepa por qué, y es quien presta sus ojos al lector –aunque el punto de vista narrativo sea cambiante. La posición de este personaje en medio del cataclismo social y humano da credibilidad al relato y multiplica su crudeza: la vidente no sólo contempla –ella y nadie más- el horror que crece a su alrededor, sino que se ve obligada a ocultar su privilegio para salvaguardar su vida y la de su marido. Otra metáfora, tal vez.

Hacen falta muy pocas páginas para que la situación se manifieste en toda su dimensión, por lo que pronto se alcanza una especie de meseta argumental que se sostiene prácticamente hasta el final (igualmente abrupto, y que tal vez no está a la altura del resto). Esto supone que, tratándose de un libro relativamente voluminoso, el relato mantiene una misma intensidad durante muchas páginas, lo que nos hace preguntarnos si quizás no se han cargado las tintas con algún exceso, o si no se podrían haber ahorrado unas cuantas páginas de espantos.

Al tratarse de una lectura que no requiere mayor esfuerzo, resulta fácil que el lector se encuentre absorbido por el abominable escenario, y termine siendo presa de la angustia. No es quien suscribe fácilmente impresionable, y menos por una historia de ficción, pero esta vez puedo asegurar que me produjo un profundo desasosiego, una especie de malestar un poco obsesivo que tardó algún tiempo en borrarse. Dejar ese tipo de huella sin siquiera recurrir a artificios al uso es seguramente una de las virtudes que hacen bueno un libro.

Otros libros de José Saramago reseñados en Un libro al día: CaínAlabardasLa cavernaEl evangelio según JesucristoEl hombre duplicadoEl año de la muerte de Ricardo Reis

domingo, 4 de octubre de 2015

Juan Luis Zabala: Agur, Euzkadi

Idioma original: euskera
Título original: Agur, Euzkadi
Año de publicación: 2000
Valoración: se deja leer

Pues aquí vuelvo yo a reseñar un libro en euskera, que creo que todavía no se ha traducido al español (ni a ninguna otra lengua). De hecho, en el encabezamiento de la entrada he dejado el título tal cual, porque "agur" ya está aceptado como palabra española por la RAE, y porque "Euzkadi" es la grafía antigua, sabiniana si se quiere, del actual "Euskadi". Hay que decir, por otra parte, que "Agur euzkadi" es el título de un poema de Lauaxeta, lo que tiene su sentido cuando se lea el argumento.

Porque Agur, Euzkadi es una especie de adaptación vasca de El año de la muerte de Ricardo Reis de José Saramago, salvando todísimas las distancísimas. Recordemos que en la obra maestra de Saramago, un recién muerto Fernando Pessoa resucita para hablar con uno de sus heterónimos, Ricardo Reis, recién llegado de su exilio brasileño. Pues en Agur Euzkadi quien resucita es el poeta Estepan Urkiaga, 'Lauaxeta', fusilado en el año 1937 durante la Guerra Civil; una vez redivivo, Lauaeta se junta con un periodista del diario Egunkaria que acaba de dejar su trabajo, y juntos inician un paseo por los montes, pueblos y ciudades del País Vasco.

Otro de los referentes fundamentales de Agur, Euzkadi es, de hecho, el Quijote: de ahí toma Zabala la idea de viaje sin destino, de vagabundeo, los diálogos entre los dos protagonistas (que se autodenominan en alguna ocasión como Quijote y Sancho), o incluso la presencia de una mujer idealizada, la misteriosa Marga y su eterna promesa de enseñarle las tetas al narrador... Hay incluso una pequeña escena que podría calificarse de "donoso escrutinio" de la literatura vasca contemporánea, con comentarios de algunos de los jóvenes escritores. (O eso, o Zabala quiso incluir los libros de algunos de sus amigos a modo de guiño, que también podría ser).

El problema es que la idea inicial, que tiene mucho potencial (el joven Lauaxeta vuelve a la vida 60 años después de ser asesinado y compara la Euzkadi de entonces con la actual) no acaba en ningún momento de cristalizar. Los grandes temas que podrían haberse planteado (la democracia, el nacionalismo, la defensa de la lengua, el valor de la literatura o incluso la violencia de ETA, a la que se alude varias veces en el libro) quedan inexplorados, o solo aludidos sin profundizar en ellos. La novela avanza y termina y no sabemos bien qué impresión le ha causado a Lauaxeta esta nueva Euskadi, ni tampoco lo que piensa de ella el autor. Por eso Agur, Euzkadi no deja un gran poso en el lector, que la lee más o menos entretenido, pero no saca demasiado provecho de ella.

Nota lingüística: Sería interesante, si de hecho algún día esta novela llegase a traducirse al español, o a otra lengua cualquiera, ver cómo traducen la diferente forma de hablar de los personajes: Lauauxeta se expresa en un euskera dialectal y pre-euskara batua (el euskera unificado que solo se instauró a partir de 1968), lo que no tiene un equivalente directo en español. Sería un reto interesante conseguir recrear ese efecto...

martes, 16 de abril de 2013

Semana de literatura colombiana: Delirio de Laura Restrepo

Idioma original: español
Año de publicación: 2004
Valoración: Muy recomendable

Hace poco, en un coloquio sobre literatura latinoamericana en Lisboa se discutía si la violencia es, o no, uno de los rasgos típicos de esta literatura; y si, en caso de que lo sea, esto es positivo o negativo, por la imagen (que confirma estereotipos bienpensantes) que transmite del continente. Personalmente no me atrevo a dar una respuesta global a esta pregunta; pero me he acordado del debate leyendo Delirio, que es, desde luego, una novela marcada por la violencia. Una violencia que va de lo privado (la violencia doméstica) a lo colectivo (el terrorismo de los narcos), que atraviesa todas las capas sociales y que carcome y destruye cuanto toca.

Delirio es en cierto modo una novela de misterio: cuando vuelve de pasar un fin de semana con sus hijos, el profesor Aguilar encuentra a su mujer, Agustina, presa de una locura inexplicable en una habitación de hotel. ¿Qué ha podido pasar en esos cuatro días para llevarla a ese estado? Ese es el misterio que Aguilar, movido por el amor, intentará descubrir, adentrándose para ello en los secretos y las mentiras de la familia de Agustina, una familia marcada por una locura hereditaria y por una obsesión enfermiza por las apariencias sociales.

Porque esta novela es, además de una novela de misterio con un toque romántico y otro fantástico, una crítica de la clase alta colombiana: no es casual que el único personaje "bueno" (así lo ha declarado explícitamente la autora) sea Aguilar, un prototipo de la clase media, profesor de literatura varios años mayor que su mujer. El resto de personajes, de la clase alta más pija y snob de Bogotá, son caracterizados como seres hipócritas, parásitos capaces de enriquecerse con el narcotráfico pero sin mancharse las manos de sangre.

Delirio consigue mantener una tensión narrativa hasta el final, aunque (perdón por el spoiler) al final el trauma que provoca la locura de Agustina no sea para tanto. Con sus varias tramas y líneas temporales (la historia de Agustina, la de sus abuelos, la de Midas McAllister), recuerda a algunas novelas experimentales del boom, aunque suavizadas y simplificadas para llegar a un mayor número de lectores. Así, se construye una novela capaz de satisfacer paladares exigentes, pero también a quienes busquen una historia de buenos y malos, en la que el amor, al final...

Nota curiosa: No es sorprendente que esta novela le gustara a Saramago, presidente del jurado que le concedió el Premio Alfaguara, teniendo en cuenta no solo que esta es una novela muy "saramaguesca" (por el estilo, el formato de los diálogos integrados en la narración, el empleo limitado de recursos de realismo mágico), sino también porque en la novela se menciona el Memorial del convento de Saramago como referente explícito...

Otros libros de Laura Restrepo en Un Libro al DíaLa novia oscura

martes, 17 de diciembre de 2013

Un libro al día: Nuestros libros del año

Un año más (o sea, por segundo año, porque solo lo hicimos el año pasado), aquí va nuestra selección con lo mejor y lo peor del año, en cuanto a nuestras lecturas. Como se verá en las listas, no se trata necesariamente de obras publicadas en 2013, sino leídas en 2013; y como se verá también, cada colaborador ha escogido las categorías que le ha apetecido, que para algo el garito es nuestro...

Como siempre, os invitamos a que comentéis nuestras listas, o a que nos mandéis las vuestras, en los comentarios del blog, o a través de Twitter y Facebook.

Francesc Bon


Mejor libro de 2013: Así es cómo la pierdes, de Junot Díaz, casi ex aequo con Esquirlas, de Ismet Prcic
Decepción más absoluta: que La Sociedad Juliette de Sasha Grey no tuviera nada aprovechable
Leeré en 2014: La broma infinita, de David Foster Wallace
Releeré en 2014: Thomas Pynchon
Ojalá hubiera leído antes: a Kurt Vonnegut
Un autor a seguir: Mohsin Hamid

Montuenga


Mejor libro de autor revelación 2013: Intemperie de Jesús Carrasco
Mejor ensayo español 2013: Todo lo que era sólido de Antonio Muñoz Molina
Mejor ensayo extranjero leído: Sonríe o muere. La trampa del pensamiento positivo de Barbara Ehrenreich
Mejor novela histórica leída: El hombre que amaba a los perros de Leonardo Padura
Me decepcionó: El proyecto Lázaro de Aleksandar Hemon
Me ha encantado: Henderson, el rey de la lluvia de Saul Bellow

Santi


Mejor lectura de 2013: José Saramago: El año de la muerte de Ricardo Reis
Mejor relectura de 2013: Nieve, de Ohram Pamuk 
Un clásico contemporáneo: El almuerzo desnudo de William S. Burroughs
Y un clásico contemporáneo en español: Las virtudes del pájaro solitario de Juan Goytisolo
Autor descubierto este año: Ramon Saizarbitoria
Lectura más divertida del año: La boca pobre de Flann O'Brien

Uxue


Mejor libro del año 2013: difícil elección. Me decanto entre:
  • Cuatro por cuatro de Sara Mesa. Narrativa, poética, engancha y acabas racionando la lectura para que el libro no se acabe.
  • El niño que robó el caballo de Atila de Iván Repila, obra que podría recomendar porque conozcoalautoryesoestrampa, pero que recomiendo realmente por tratarse una de las mejores novelas breves que haya leído hasta el momento.
  • Geografías de Niebla de Valerie Mejer. Un poemario que debería estar en boca de todos, pero que, incomprensiblemente, no se reedita en España. Valerie Mejer es LA POETA. Pronto, una reseña. 
Mejor libro-álbum: Yo quiero mi gorro de Jon Klassen. 
Decepción más absoluta: Dónde estás Bernadette de María Semple. Novela cursi e ingenua donde las haya. Sigo sin explicarme cómo Jonathan Franzen ha podido recomendarla. Muy mal, Johnny, muy mal, el público confiaba en ti...
Novela cutre que quiere vender un rollo burlesco-intelectualoide para hipsters que se dejan impresionar por nada:  Saliendo de la Estación de Atocha de Ben Lerner. Avalada por Paul Auster. ¿Qué os pasa, Johnny y Paul? Y no me vengáis con la respuesta fácil de paragustosestánloscolores.
Me ha encantado y está recibiendo muy buenas críticas: Por si se va la luz, de Lara Moreno.
Un buen libro de poesía (y vuelvo a la modalidad loestoyrecomendandoporqueesunabuenaamiga y porque si Franzen y Auster pueden yo también, pero, en mi caso, con un buen criterio): Artikoa/Ártica de Izaskun Gracia.
Releeré en 2014: Del crear y lo creado, poesía completa de Hugo Mujica.
Terminaré en 2014: Miniaturas de tiempos venideros. Amplia antología de poesía rumana editada por Vaso Roto. 
Libro en la mesilla de noche: Hordas de escritura seguido de Secesión de la poeta Chus Pato.   
Mejor labor editorial 2013: Destacan, ya sea por su diseño, como por su buen criterio de selección:
  1. En poesía: Vaso Roto Ediciones, La Garúa, Amargord y Kriller 71.
  2. En narrativa: Lumen, Automática, Sexto Piso y Libros del Silencio (desgraciadamente, desaparecida).
  3. En libro infantil ilustrado: Editorial Milrazones.
  4. En novela gráfica: Sins Entido.

 

 Pedro


Mejor lectura de 2013: Donde dejé mi alma, de Jerôme Ferrari (reseña pendiente).
Peor lectura de 2013: Brújulas que buscan sonA QUIÉN LE IMPORTA, de Albert Espinosa (leído para realizar una comprobación empírica a partir de la reseña uladiana).
No pude terminar (algo no necesariamente negativo): Karnaval, de Juan Francisco Ferré (no habrá reseña, al menos por mi parte)
Mejor libro reseñado en ULAD: El año de la muerte de Ricardo Reis, de José Saramago.

Mr Grecco


Mejor clásico que (al fin) ha caído en 2013: Madame Bovary, de Gustave Flaubert
El Horror, El Horror: Cada día, cada hora, de Natasa Dragnic
Al fin he terminado (y ha merecido la pena): Trilogía Memorias de un antisemita, de Gregor von Rezzori
Una agradable sorpresa: La intrusa, de Éric Faye
Opinión de algunos libros reseñados por otros: Intemperie, de Jesús Carrasco (digno debut); Ciudad abierta, de Teju Cole (diferente, especial); El pan a secas, de Mohamed Chukri (léanlo, por Dios).
Gamberro/a del año: Socrates Adams por Todo va bien.


Izas


Mejor libro de 2013: no sé, hay muchos, decantarme por uno solo es imposible.
Leeré en 2014: a Danielewski, Cartarescu, O'Brien, Munro, Fitzek, Mitchell, Moreno, Sarrionandia, King, Pavic, Juárez y otros muchos más que esperan, recopilados en varios montones, que les llegue el turno
Releeré en 2014: nada, hay demasiado por descubrir
Una agradable sorpresa: Jean Malaquais por Los javaneses
Un autor a seguir: Stéphane Chaumet

jueves, 25 de diciembre de 2025

LO MEJOR DE 2025

Un año más llega a las pantallas de los lectores ULADianos la lista que importa, la que todos estaban esperando, la lista para acabar con todas las demás listas: lo mejor del año para nuestros reseñistas. ¡Deseamos a todos los que nos acompañan unas Felices Fiestas, y un 2026 cargado de buenas lecturas!
 
Oriol:

Resumen del año: No he leído ningún libro imprescindible (salvo, quizá, Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt). Aun así, he descubierto novelas, antologías y cómics notables, y he entrevistado a mi admirado Jared Roberts.

Libros que parecen escritos específicamente para mí: The Machine Stories, de Jared Roberts, With Teeth, de Christian Wallis, Yongüein’s Massacre, de Myke Babylon, La pianista, de Elfriede Jelinek, La bestia entre las sombras, de Edogawa Rampo, La estancia oscura, de Leonard Cline, y Paperbacks from hell, de Grady Hendrix.
Novelas destacables: Gente adinerada, de Joyce Carol Oates, y Posesión, de A. S. Byatt.
Novelas que logran dar una visión panorámica de su mundo: El gusano, de Luis Carlos Barragán, y La fábrica de Absoluto, de Karel Čapek.
Antología destacada: Ni una palabra, de Caroline Blackwood.
Mejor novela gráfica: La formidable invasión mongola, de Shintaro Kago (aunque Insolitus Los reinos silenciosos, de VV.AA., están muy bien).
Mejor libro de no ficción: Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt.
Mejor volumen ecléctico: Madurar hacia la infancia, de Bruno Schulz.


Koldo:

Novelas: Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau, Camino de sirga, de Jesús Moncada, y El siguiente en el paraíso de Marek Hlasko
Autobiografía (o similar): Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas, En las kátorgas del zar, de H. Leyvik, y Triste tigre, de Neige Sinno
Cuentos: Cada lunes de aguas, de Juan Montiel, y Mentirosos enamorados, de Richard Yates
Viajes: Los viajes de Júpiter, de Ted Simon
Poesía: Mientras tanto cógeme la mano, de Kirmen Uribe
Crónica (o similar): No matarían ni una mosca, de Slavenka Drakulic

Juan:

Un 2025 muy prolífico en lecturas, aunque como de costumbre y curiosamente (ignoro la causa), las mejores concentradas sobre todo en la última parte del año. A saber:

Libros de miedito: HEX de Thomas Olde Heuvelt, Negro tal vez de Attila Veres y Fundido a negro de Jesús Cañadas (éste, en libertad provisional).
Noir a pleno sol: Los niños están mirando de Laird Koenig y Peter L. Dixon.
Distopía chanante: La infancia del mundo de Michel Nieva.
Distopía no tan chanante: Las indignas de Agustina Bazterrica.
Cómic Novela gráfica más divertida del año: Consumida de Alison Bechdel.
Biografía: Revelando a Vivian Maier de Ann Marks.
Ensayos del año: Quiero y no puedo de Raquel Peláez, Pornocracia de Jorge Dioni López y (quizás) Catedral de escombros de Pedro Torrijos...
Una batalla tras otra: Se acabó el recreo de Darío Ferrari, Operación Apolo de Sergi Moyano Hurtado, El corazón revolucionario del mundo de Francisco Serrano y Ovni 78 de los Wu Ming.
Novela por la que deberían darle al autor algún premio o algo: Tango satánico de László Krasznahorkai.

 

Francesc:

Ensayo: Sin centrarme en una obra específica, creo que el europeísmo escéptico/pragmático de Finkielkraut es algo que hay que reivindicar (porque hacerlo con Huxley ya sería demasiado, ¿no?)

Narrativa de largo: La obra de Catherine Lacey me ha ofrecido ciertas esperanzas.

Narrativa de corto: María Bastarós, una escritora que busca camorra (o sea, que no es de sofá, mantita y libro).

Expectativa superada (tanto con tan poco) :El comandante yanqui de David Grann

Expectativa defraudada (aunque temida): Sally Rooney en concreto con Intermezzo, pero creo que cualquiera serviría.

Comentario que no viene a cuento: alejaos, por favor, de libros que cuenten con esas irritantes fajas empeñadas en asignar y etiquetar. A la papelera, ya.

  

Marc:
Año flojo en cuanto a mi elección de las lecturas pero, aun y no habiendo acertado en general, sí hay algunos libros a destacar:

Libro del año: «Animals inexpressius», de Xavier Mas Craviotto
Ensayo del año: «La passió dels estranys», de Marina Garcés
Autobiografía del año: «Dietarios», de Mircea Cărtărescu
Experimentos exitoso del año: «La niña a la que le gustaban demasiado las cerillas», de Gaétan Soucy, por el estilo y lenguaje utilizados, y «El volumen del tiempo», de Solvej Balle, por planteamiento y argumento.
Reencuentros satisfactorios: Philip Roth, Jon Fosse, Henrik Ibsen
Caerán más libros de: Pol Guasch, Xavier Mas Craviotto, Siri Hustvedt, Jon Fosse
Propósitos para el 2026: aumentar el ritmo de lecturas, más poesía y recuperar algun clásico pendiente

Félix:
Resumen del año: bastante bien hasta mitad de año, leyendo un par de imprescindibles y, en general, de todo un poco. Luego decayó en frecuencia y calidad, aunque dejando, todavía, algún que otro libro muy recomendable.

Top 3 del año: 
- Bella del señor, de Albert Cohen.
- Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau.
- Middlesex, de Jeffrey Eugenides, o El quinto hijo, de Doris Lessing.
Accésit: La higuera, de Ramiro Pinilla, Hacedor de estrellas, de Olaf Stapledon, o la serie el Cuarteto de Buru, de Pramoedya Ananta Toer.
Cuento del año: El cuento más hermoso del mundo, de Ruydard Kipling.
Ensayo del año: hago trampa porque es una relectura, pero la maravilla de Esculpir en el tiempo, de Andrei Tarkovski, no puede obviarse nunca.
Cómic del año: El Eternauta, de Oesterheld y Solano López.
Decepciones (sonadas): 
- El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas (por el tema y las ínfulas que se carga el texto).
- La invención de todas las cosas, de Jorge Volpi (ni ganas de reseñarlo me dan).
- El ayudante, de Robert Walser.
Lo leí aunque casi lo tiro por la ventana: Cómo leer y por qué, de Harold Bloom.
Abandonos: Hay ríos en el cielo, de Elif Shakar (por tratarme de tonto varias veces).
Amor-odio excesivo: los dos libros de Renaissance, de J.J. Lucas.
Descubrimientos: Albert Cohen, Pramoedya Ananta Toer, Olaf Stapledon, Ramiro Pinilla.
Constatación de lo pésimo que es el marketing para la calidad de una obra: los pesos pesados de la literatura argentina contemporánea.
Esperanza del 2026: leer algo del calibre de Bella del señor o Minimosca.

Carlos:

En un año que en general ha sido de lecturas más bien flojas, esto es lo poco que he podido rescatar:

Novela: La aventura de un fotógrafo en La Plata, de Adolfo Bioy Casares; La guerra de nuestros antepasados, de Miguel Delibes; El evangelio según Jesucristo, de José Saramago. Al final tres clásicos, o casi.
Novela gráfica (y quizá descubrimiento del año)El color de las cosas, de Martin Panchaud
Novela corta: Relato soñado, de Arthur Schnitzler
Humor: Alacranes en su tinta, de Juan Bas
Autobiografía: Pretérito imperfecto, de Carlos Castilla del Pino
Música: Quadrophenia, de Àlex Oró
ClásicoEl crimen de Lord Arthur Savile, de Oscar Wilde
Ensayo ligero (pero muy logrado): La radio puesta, de Javier Montes
Libro de relatos: Lazos de familia, de Clarice Lispector (reseña en breve)
Y por no dejarlo con apariencia tan limitada, haré mención a otros tres que se quedaron cerca del galardón, quizá un pasito por detrás: La liebre con ojos de ámbar, de Edmund De Waal; El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz; Crónica de Dalkey, del admirado Flann O´Brien

Alain:
Este año, trabajar en el blog me produjo muchas satisfacciones: poder entrevistar a escritores y artistas, enfocarme en la lectura y la escritura, trabajar en una app del blog (solo disponible por el momento en App store, esperen un poco más para usarla en Android), y lo más importante, pertenecer a una comunidad de amantes de la literatura y de la creación humana. A pesar de que las vistas del blog son mínimas comparadas con booktokers, booktubers, bookstagramers…, hemos mantenido un año más la independencia y la honestidad en las reseñas. Cuando el internet y las redes sociales exploten debido a la inteligencia artificial y a los intereses de esos billonarios hijos de puta, aquí seguiremos. ¡Qué chinguen a su madre los que usan la IA para socavar la creatividad humana, y que chingue a su madre Elon Musk!

Aquí mi resumen del año:
Texto revelador: Historia general de las drogas, Antonio Escohotado.
Noir que me regresó la esperanza en este género: El gran desierto, James Ellroy.
Descubrimiento: La obra de Shintaro Kago (por cortesía de Oriol). Pueden ver una entrevista con él aquí.
Libro contra el que tenía un prejuicio y me sorprendió: The stand, Stephen King.
Decepción por hacerle caso a las voces de las masas: Cadaver esquisito, Agustina Basterrica.
Libro con sountrack: Héroes del Blues, Jazz y Country, Robert Crumb.
Relecturas que me conmueven como la primera vez: Mañana en la batalla piensa en mi, Javier Marías; El juego de Abalorios, Hermann Hesse; Música de cañerías, Charles Bukowski.
Adaptada al cine con spice lésbico: Arenas movedizas, Junichiro Tanizaki.
Decepción del año: Retratos de jazz, Haruki Murakami y Makoto Wada

José Miguel:
Estimados seguidores de Ulad, en estas fechas tan señaladas me llena de orgullo y satisfaccion entrar en vuestros hogares para dejaros mi lista de mejores lecturas del año.

Novelas:
Calabobos de Luis Mario. Original, delicada, poética.
Los recuerdos del porvenir de Elena Garro. Hipnótica. Cómo he podido desconocer esta maravilla? 
Cuentos:
60 relatos de Dino Buzzati. Inquietantes, desasogantes y muy bien escritos.
Cuentos de Pio Baroja. Sólo por la preciosidad de Mari Belcha, ya merece la pena volver a Baroja.
Ensayo:
Mapa de soledades de Juan Gomez Barcena. Barcena hace tiempo que dejo de ser una joven promesa. Siempre buscando nuevos temas y nuevos enfoques. Muy recomendable cualquier novela suya.
El hombre horizontal de Bruno Remaury. Cuestionando el espacio q ocupa el ser humano en este mundo enloquecido.
Clasico incontestable:
Almas muertas de Nicolai Gogol. Ahhhh, los rusos.
Decepciones (no hay que comprar a lo loco):
Bruno Schulz, Madurar hacia la infancia. En la pagina 429 nos da la clave de su escritura "el tema como siempre, sin importancia y dificil de narrar". Pues, no esperes a la pagina 429 para decirnoslo, avisanos en la 1.
Adan y Eva de Aarto Paasilina. Humor finlandes, no trasladable a estas latitudes. Si ellos se rien con esto, es que somos muy, pero que muy diferentes.

Pues eso es todo. 
Felices fiestas y buenas lecturas para el proximo año.

Santi:
Un año muy irregular en cuanto a lecturas: un verano inusualmente descansado en el que por fin pude leer hasta (casi) hartarme, y un resto del año usualmente ocupado en el que casi solo he (re)leído lo que me exigía mi trabajo. A pesar de ello, ha habido unas cuantas muy buenas lecturas, y otras más decepcionantes... Aquí va mi lista: 
 
Mejores novelas: Todo empieza con la sangre de Aixa de la Cruz, Limpia de Alia Trabucco Zerán, El acontecimiento de Annie Ernaux
Mejor 2x1: Literatura infantil de Alejandro Zambra y Linea nigra de  
Mejor cuento: "El ojo en la garganta", incluido en El buen mal de Samanta Schweblin
Mejor libro de poesía: Amor y pan de Paula Melchor 
Mejor ensayo: Lo que una ama de Miren Billelabeitia
Clásico recuperado: Tea rooms de Luisa Carnés
Clásico que no me convencióTodos los nombres de Saramago 
Decepción del año: La península de las casas vacías de David Uclés

viernes, 15 de octubre de 2010

José Cardoso Pires: El delfín

Idioma original: portugués
Título: O Delfim
Año de publicación: 1968
Valoración: Muy recomendable

El Delfín, de José Cardoso Pires, está considerada como una de las mejores novelas portuguesas del siglo XX, sin contar a los omnipresentes Lobo Antunes y Saramago. Y con razón, diría yo. Es una novela inteligente, irónica, corrosiva y magistralmente escrita. No es una novela sencilla, pero en eso radica buena parte de su atractivo: en su complejidad y en su constante burla de los cánones literarios e ideológicos dominantes.

El argumento toma la apariencia externa de una novela de misterio o de suspense: tras un año de ausencia, el narrador vuelve a la Gafeira, una aldea ficticia de Portugal, para cazar patos, y descubre que el "cacique" del pueblo, el Ingeniero Tomás Manuel da Palma Bravo (el "delfín" del título), ha desaparecido, poco después de la muerte de su mujer y de su criado Domingo. En un ambiente casi sobrenatural, con una niebla constante que rodea la laguna cercana, la historia se desarrolla entre esos dos planos temporales (las dos últimas visitas del narrador a Gafeira) y con una cierta estructura de novela policial, en torno al misterioso doble crimen.

Son muchas las cosas que me han gustado en esta novela: el modo irónico y despreocupado con que está escrita, el constante juego de voces, planos, textos y versiones que se mezclan en ella; también son estupendos los personajes principales (el Ingeniero, María das Mercês, el propio narrador o su posadera, cuya descripción es magníficamente hiperbólica); pero sobre todo el ambiente de hipocresía y decadencia que lo envuelve todo, como una atmósfera rancia que los críticos han identificado con la del Portugal del último salazarismo.

Hay una versión cinematográfica, que no he visto pero que me propongo ver, y un estupendo (y bastante extenso) reportaje de la RTP sobre la obra, accesible en Youtube (pongo la primera parte, quien esté interesado solo tiene que seguir después los enlaces relacionados):



Otras obras de Cardoso Pires en ULAD: La república de los cuervosHistorias de amorDe profundis. Vals lento