martes, 31 de marzo de 2009

Augusto Monterroso: Movimiento perpetuo

Idioma original: español
Año de publicación: 1972
Valoración: Muy recomendable

Augusto Monterroso ocupa en mi memoria bibliófila un lugar muy especial: suyo fue el primer libro de cuentos que recuerdo haber leído, todavía con el prejuicio de que los cuentos eran cosas de niños. Por decirlo así, los relatos de Augusto Monterroso abrieron para mí un universo nuevo en el que luego entraron Borges, Cortázar, García Márquez... Lamentablemente, para la mayoría de los lectores Monterroso no pasa de ser el autor del microrrelato "El dinosaurio", que ha sido tan (mal) citado, copiado, parodiado y denostado, cuando toda su obra, no muy extensa pero sí muy disfrutable, merece tanto o más la pena que ese cuento, que él llegó a llamar "novela".

Movimiento perpetuo no fue el primer libro que leí de Monterroso, pero sí, probablemente, el que me convirtió en su admirador incondicional y vitalicio. Movimiento perpetuo es una recopilación de relatos que está llena de al menos tres cosas: literatura, ironía, y moscas. La literatura se trasluce en relatos -en su sentido más amplio- como "Beneficios y maleficios de Jorge Luis Borges" u "Homo Scriptor"; la metaliteratura, la metaficción o, más allá todavía, la metamicroficción, la encontramos en "La brevedad" o "Fecundidad". La ironía está por todas partes, porque es una constante en la obra del escritor guatemalteco. Las moscas, en este caso, también, en forma de citas de distintos escritores universales, o en forma de ilustración, en aquellas ediciones que han sido lo bastante cuidadosas como para mantenerlas (y aquellas ediciones que no lo hayan hecho, probablemente no merece la pena comprarlas...).

Uno de los relatos que más recuerdo del volumen, sin embargo, es probablemente el menos monterrosiano de todos: "Movimiento perpetuo", el que da título al conjunto. Su frase final, que no es especialmente llamativa, se me quedó grabada, y todavía de vez en cuando la recuerdo sin más ni más:
    -¿Me permite? - Dijo en inglés el joven nacional.

lunes, 30 de marzo de 2009

Quino: Todo Mafalda.

Idioma original: Español.
Año de publicación: 1992.
Valoración: Imprescindible.

Quino es, en mi opinión, uno de los mejores dibujantes de cómic de todos los tiempos.

A pesar de la brillantez de sus abundantes ilustraciones y tiras cómicas (llenas de ironía, inteligencia y un profundo compromiso social), Mafalda es su personaje más conocido y, sin duda, el más querido por sus lectores.

Esa niña lúcida que interpela al mundo de los adultos con sus interrogantes es, para muchos (entre los que me incluyo), mucho más que un personaje.

Es un alivio para cierta soledad que nos nace en la búsqueda de la justicia; es un foco que ilumina espacios de la vida olvidados pero imprescindibles; es un guiño a la poca o mucha niñez que conservamos...

En este "Todo Mafalda" se recogen todas las tiras editadas además de algunas inéditas y dibujos, afiches... Una delicia para los fans y un mundo inmenso por descubrir para los que aún no han disfrutado de la "quinoterapia".

Me gusta hacer una especie de encuesta a la gente que conozco: ¿Con qué personaje de las tiras de Mafalda te identificas más? Es imposible no sentir que nos parecemos mucho a alguno de ellos (quizá a todos) y creo que la respuesta a esta pregunta da muchas pistas sobre lo que uno es.

Yo me quedo con Miguelito. ¿Y ustedes?

domingo, 29 de marzo de 2009

Heinrich Harrer: Siete años en el Tíbet

Título original: Sieben Jahre in Tibet
Idioma original: alemán
Fecha de publicación: 1953
Valoración: Se deja leer

No, no se trata de una de esas novelas que se perpetran después de los grandes taquillazos de Hollywood. Siete años en el Tíbet es unos cuarenta años anterior a la película homónima de Brad Pitt y recoge las peripecias del autor en torno a la cordillera del Himalaya entre 1939 y 1951. Los cuatro años que sobran (respecto al título) los pasó Harrer en un campo de prisioneros de la India, bajo custodia de soldados británicos. Al fin y al cabo, en septiembre de 1939 una expedición alemana, por muy científica que fuera, no era bien recibida en los territorios de la Commonwealth. Tras un fallido intento de huida, el autor, junto a su compañero Aufschnaiter, logró atravesar a pie las estribaciones meridionales del Himalaya, llegando a territorio tibetano.

La primera reacción de las autoridades tibetanas, celosas de su secular aislamiento, es la de denegar el asilo a los viajeros alemanes. Sin embargo, Harrer y Aufschnaiter se las arreglan para retrasar su partida durante meses, mientras tratan de abrirse paso en la intrincada burocracia del Tíbet. Finalmente, tras un penoso viaje a pie en el que soportan robos, tempestades y temperaturas de treinta grados bajo cero, los viajeros llegan a Lhasa, donde les es permitido quedarse. Allí se ganan una buena posición entre la nobleza local, gracias a su condición de ingenieros.

Al tiempo que introducen algunos de los adelantos técnicos occidentales en la hermética sociedad tibetana, son testigos de la vida cotidiana y los grandes fastos de un Estado puramente feudal, que no habría de durar mucho más. A este valor etnográfico del libro se suma la curiosa descripción de los contactos de Harrer con el Dalai Lama, entonces apenas un adolescente. A todo esto pone fin la invasión china, a finales de 1950. Las virtudes literarias del texto son como poco dudosas, pero quien se interese por los acontecimientos que narra se verá compensado por un testimonio directo difícil de encontrar.

sábado, 28 de marzo de 2009

Bernard-Marie Koltès: De noche, justo antes de los bosques

Idioma original: Francés
Título original: La Nuit juste avant les forêts
Año de publicación: 1977
Valoración: Muy recomendable

Bernard-Marie Koltès, hoy admirado y representado en Francia y fuera de ella, fue durante su vida un outsider del sistema literario francés, o por lo menos vivió en su periferia. Homosexual, comunista, viajero por África y América Latina, enfermo de sida, Koltès se fraguó un estilo con raíces en el teatro del absurdo pero sobre todo en Jean Genet, con un estilo brusco y poético al mismo tiempo, que puede apreciarse en algunas de sus obras más conocidas, como En la soledad de los campos de algodón o Combate de negro y de perros.

La noche justo antes de los bosques, su primera obra, es un monólogo, un largo monólogo, pero no uno de tantos monólogos cómicos como se escuchan ahora, sino una reflexión sobre la soledad, la incomprensión, la dificultad para lograr una verdadera comunicación. También sobre la exclusión, sobre la inmigración y sus consecuencias en el individuo y en la sociedad, un tema que no puede ser más actual, pese a que la obra tiene ya más de treinta años.

En España, La noche... estuvo de gira hace ya unos años con una magnífica interpretación de Pedro Rebollo. Si volviera a ponerse de gira (aunque sea con otro actor y otro montaje) no dudéis en ir a verla: es una experiencia teatral que merece la pena.

viernes, 27 de marzo de 2009

María Gripe: Los hijos del vidriero.

Título original: Glasblåsarns barn.
Idioma original: sueco.
Año de publicación: 1964.
Valoración: Muy recomendable.

María Gripe es, en mi opinión, una de las mejores autoras de literatura infantil y juvenil.

En sus historias se entremezcla el misterio con una precisa descripción psicológica de los personajes y una gran habilidad para construir argumentos complicados pero perfectos.

En muchas de sus obras, la autora, de origen sueco, habla de realidades muy duras que les toca vivir a los niños y jóvenes, como el abandono de los adultos y la incomprensión ante las injusticias que éstos cometen.

Éste es uno de sus libros más conocidas. Se trata de un cuento mágico, en ocasiones triste y siempre emocionante. Una historia que te arrastra hacia su desenlace por un laberinto de misterios.

Klas y Klara, los dos hijos pequeños de un vidriero muy pobre, se pierden durante una feria. Una misteriosa anciana, Aleteo Brisalinda, ayudada por su cuervo Talentoso, será la encargada de buscar a los niños y rescatarlos del palacio en que están secuestrados; en La Ciudad de Todos los Deseos.

La eterna lucha entre el bien y el mal, la responsabilidad paterna, el vacío existencial al que puede llevar el lujo innecesario y la satisfacción inmediata de todos los deseos... son algunos de los temas sobre los que trata este relato. Todo ello sin perder su frescura y ligereza.

Sencillamente, delicioso.

jueves, 26 de marzo de 2009

Peter Sloterdijk: En el mundo interior del capital

Fecha de publicación: 2005
Idioma original: alemán
Título original: Im Weltinnenraum des Kapitals
Valoración: Muy recomendable

Sloterdijk es uno de esos autores con los que hay que empezar diciendo que son polémicos. En la universidad alemana no le perdonan su estilo literarizante, sus métodos anárquicos y sus temas heterodoxos. Y quizá tampoco que sus libros se vendan muy bien y que presente un programa de televisión. Diga lo que diga la academia, lo cierto es que Sloterdijk entrará por derecho propio en el panteón de los grandes filósofos alemanes, con los que comparte una desmedida ambición teórica.

Esta ambición es algo que tampoco casa con los tiempos actuales de la Filosofía. Tras el certificado posmoderno de defunción de todos los meta-relatos, nadie parece atreverse a construir discursos de gran aliento, que traten de sintetizar multitud de fenómenos bajo unas pocas categorías clarificadoras. Eso es lo que hace Sloterdijk en este libro con un tema muy necesitado de tales ejercicios: la globalización.

La globalización ha sido hasta ahora terreno exclusivo de sociólogos, economistas y politólogos (cuando no de periodistas). Estos han desarrollado unos análisis teóricos pegados a la actualidad y que, por eso mismo, olvidaban algo que a Sloterdijk le parece fundamental: la globalización no es nada nuevo. Según quiera hacerse la cuenta, llevamos quinientos o más de dos milenios de globalización. La fecha más lejana corresponde a los inicios de la Metafísica occidental, cuando los griegos comenzaron a pensar el cosmos como una enorme y perfecta esfera. A esta globalización onto-teológica, le sigue, en la era de los descubrimientos, la globalización terrestre, en la que el globo se pone al servicio de la misión evangelizadora y colonizadora de los europeos. Así que lo que llamamos, sin más, globalización (que Sloterdijk califica de "electrónica"), no es sino la tercera parte de un largo proceso. El proceso completo se estudia en detalle en los dos últimos tomos de la trilogía Esferas; aquí se trata en realidad del paso de la globalización terrestre a la electrónica.

Aparte de la originalidad de perspectiva que se aprecia ya sólo en este planteamiento del libro, las heterogéneas referencias y las piruetas verbales de Sloterdijk hacen que la lectura sea todo un placer. El lector encontrará cosas que jamás habría pensado encontrar en un libro de Filosofía: Julio Verne, Moby Dick, una "Teoría del pirata" o un capítulo sobre el capitalismo y la telepatía. Por el mismo precio, además, se dará cuenta de que mucho de lo que se dice sobre la globalización son conclusiones demasiado apresuradas.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Paul Auster: Un hombre en la oscuridad

Fecha de publicación: 2008
Idioma original: inglés
Título original: Man in the dark
Valoración: Se deja leer

Hace ya años que todo lo que escribe Paul Auster se convierte en un éxito de ventas inmediato, y hace también tiempo que la crítica ha abandonado, aparentemente, sus recelos hacia un enfant terrible como Auster. Y sin embargo, el último libro publicado por el escritor de Brooklyn no hace justicia ni a sus seguidores ni a su elevada consideración crítica.

He leído por ahí que Un hombre en la oscuridad es una reescritura de Viajes por el Scriptorium, una novela que no he leído, y a juzgar por las críticas no me pierdo mucho. En cambio, sí que puedo compararla con las mejores novelas de Auster, la Trilogía de Nueva York o La noche del Oráculo, y decidir que es evidentemente inferior a ellas: en profundidad, en humanidad, en originalidad.

Un hombre en la oscuridad contiene algunos de los habituales trucos narrativos de Auster: mezcla de varias narraciones, confusiones de realidad y ficción, escritura dentro de la escritura. El mundo real de August Brill se mezcla con el mundo imaginario (imaginado por Brill, por cierto) de Owen Brick, quien recibe la misión de matar a Brill para que deje de imaginar un mundo en el que ha estallado una guerra civil en los Estados Unidos.

Hay varios motivos por los que esta novela es inferior a otras anteriores de Auster. En primer lugar, los juegos narrativos, normalmente sugerentes, posmodernos, cautivadores, son aquí obvios, trillados (nada que Borges no haya inventado cincuenta años antes). La historia imaginaria no pasa de ser una distopía bastate manida; la parte real (Brill tendido en la cama por un accidente de coche, junto a su hija y a su nieta) no emociona, no cautiva, no sorprende como sorprendía la parte final de La noche del Oráculo: simplemente, aburre.

Me parece que sólo los muy fans de Auster disfrutarán de esta novela; los demás, se sentirán probablemente decepcionados. Como yo.

martes, 24 de marzo de 2009

Milan Kundera: La insoportable levedad del ser

Título original: Nesnesitelná lehkost byti
Idioma original: checo
Año de publicación: 1984
Valoración: Imprescindible

Hay libros que te tocan por dentro, que llegan a cambiar tu vida, que amplian tu forma de sentir y de pensar.

En este sentido, tengo mucho que agradecerle a esta novela, repleta de hondas reflexiones, como todas las de Kundera.

Además de una dura crítica al régimen socialista que regía en Europa del Este, es una novela compleja, en la que se entrelazan las historias de cuatro personajes con la voz, casi filosófica, del narrador.

Así, se nos presentan cuestiones de gran hondura. Entre ellas: la imposibilidad de saber a ciencia cierta si erramos o no en una decisión tomada (debido a que la vida no tiene marcha atrás ni hay manera de ensayar previamente para actuar de forma certera); la difícil situación del ser humano inmerso en un régimen político que le priva de su libertad e intimidad; la lucha entre el "kitsch" (la sensiblería, lo que se supone que uno debe sentir) y el verdadero sentimiento (único, no unificable)...

Lo cierto es que me siento torpe al intentar expresar por qué éste es, para mí, uno de esos libros que guardo en mi "memoria poética" (usando una expresión del propio Kundera) como imprescindibles.

Quizá un fragmento tomado de él permita intuir un poco de su brillantez, mejor que mis palabras.

"La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será.
Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes.
Entonces, ¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?
"

lunes, 23 de marzo de 2009

Stefan Zweig: Fouché. Retrato de un hombre político

Título original: Fouché. Bildnis eines politischen Menschen
Idioma original: alemán
Fecha de publicación: 1929
Valoración: muy recomendable

Joseph Fouché es para la mayoría de los lectores actuales un completo desconocido. Ensombrecido por el brillo de figuras como Robespierre o Napoleón, su nombre no evoca ningún hecho grandioso en la memoria colectiva. Y sin embargo, ni uno solo de esos grandes hechos que marcaron la historia de Francia (y de la humanidad) entre 1789 y 1815 escapó a su larga mano de intrigante. Diputado en la Convención, Procónsul de la República, y Ministro del Directorio, del Consulado, del Imperio y de la restaurada Monarquía: Fouché logró mantener el poder y aumentar su fortuna a través de 25 años marcados por ascensos implacables, fulminantes caídas y sangrientos ajustes de cuentas de todos los partidos.

Su mayor talento fue saber alentar las ambiciones de todos, fomentándolas, enfrentándolas entre sí y frustrándolas según conviniera a la suya propia. Su mejor arma, una sangre fría que siempre le salvó cuando los demás perdían la cabeza, en todos los sentidos. Sus traiciones fueron tan notorias que, si estuviéramos hablando de una novela, Fouché sería un mal personaje, por inverosímil. Así, redactó el que puede considerarse como primer manifiesto comunista y, apenas diez años después, era multimillonario; masacró a la nobleza de Lyon, como enviado de la República, y aceptó luego, con gran honor, el condado de Otranto de manos de Napoleón; votó, en fin, la condena a muerte de Luis XVI y allanó luego a su hermano la vuelta al trono, jurándole lealtad de rodillas.

Fouché fue el hombre político por antonomasia: eficaz en cualquier cargo público, preocupado sólo de su propio bien, imprescindible a todos y fiel a ninguno. Si el lector acaba simpatizando con él (y reconozco que a mí me pasó), en este caso no hay duda alguna de que todo el mérito corresponde a Zweig.

También de Stefan Zweig: María Antonieta

domingo, 22 de marzo de 2009

Eduardo Mendoza: Sin noticias de Gurb

Idioma original: español
Año de publicación: 1991
Valoración: Muy recomendable

Una vez Esti (la compañera de este blog) me decía que hay pocos libros que hagan reír. No que hagan sonreír, o que entretengan, o que levanten el espíritu: que consigan arrancarnos una carcajada violenta, que nos haga parecer ridículos en el metro, en el aeropuerto o donde sea. A mí sólo se me ocurrieron algunos libros de Groucho Marx, de Woody Allen y, en otro registro, las novelas del Mundodisco de Terry Pratchett. Bueno, pues Sin noticias de Gurb es también uno de esos libros capaces de hacerte cosquillas en el cerebro.

El argumento ya invita a la risa: una pareja de extraterrestres aterrizan en Barcelona, y uno de ellos, Gurb, desaparece, tras adoptar "para no llamar la atención" la apariencia de Marta Sánchez. El otro, tímido, torpón, solitario, decide salir en su busca, y descubre que le encantan los churros, y que no es tan fácil relacionarse con otros seres humanos como podría parecer. La extrañeza e inadaptación del extraterrestre, absurdo como un Mr. Bean intergaláctico, proporciona escenas delirantes, como sus intentos de seducir a la vecina pidiéndole arroz (y sal, y aceite, y pollo...) o su desafortunado trabajo temporal como encargado de un bar.

Curiosamente, sólo han pasado 18 años de su publicación, pero ya empezaría a hacer falta una edición anotada de esta novela (me imagino a las nuevas generaciones de lectores preguntántose: "¿quién es Marta Sánchez?, ¿quién es Pasqual Maragall? Ah, pero ¿es que hubo unas Olimpiadas en Barcelona?"). En todo caso, esos pequeños detalles no hacen que la novela sea más divertida, ni evitan que, probablemente, se te escape alguna risotada durante su lectura.

sábado, 21 de marzo de 2009

Gudrun Pausewang: Los últimos niños

Título original: Die letzten kinder von Schewenborn.
Año de publicación: 1983.
Idioma original: alemán.
Valoración: Imprescindible.

Ésta fue, sin duda, una de las lecturas más importantes de mi niñez. Recuerdo que este libro me impresionó, me conmovió, me horrorizó... y lo cierto es que no ha dejado de hacerlo en ninguna de las ocasiones en que lo he releído.

Creo que lo que más me gustó de él en un principio fue que, a pesar de ser una novela catalogada como "juvenil", evitaba decididamente la moralina y la sensiblería, y presuponía en los lectores un alto grado de inteligencia.

Su autora es pedagoga y fue maestra de primaria en escuelas de Alemania, Venezuela y Chile.
Al principio de su carrera literaria, en 1958, escribía sobre todo novelas para adultos. Desde mediados de los 70, escribió muchos libros infantiles y juveniles en los que se tratan cuestiones complejas como los problemas sociales de los países empobrecidos, la paz mundial o los peligros de la energía nuclear y las tendencias neonazis...

Debido a este compromiso suyo con la realidad y a su inegable calidad literaria, Pausewang ha recibido importantes premios.

En Los últimos niños (inspirada en la catástrofe del reactor de Chernóbil) describe la situación de una familia tras una hipotética catástrofe nuclear en Alemania. La honestidad (a veces crudeza) con que hace referencia a los efectos de la radiación, sin perder al mismo tiempo la sensibilidad, así como la complejidad interna de los personajes, son sólo algunos de los aspectos que hacen de esta obra una pequeña joya de la literatura juvenil.

Francamente recomendable.

viernes, 20 de marzo de 2009

Alfred Jarry: Ubú rey

Fecha de publicación: 1896
Idioma original: francés
Título original: Ubu Roi
Valoración: Se deja leer

Antes de que nadie se me eche encima, reconozco que la valoración está viciada por una circunstancia obvia: Ubú rey es una obra de teatro y, por tanto, no está hecha para ser leída, sino para representarse. Sucede, además, que Ubú rey es la abuela del teatro del absurdo. Los personajes, de tan grotescos, son casi títeres, monigotes, máscaras, y su acción debe hacer reír al público o escandalizarle. Pero lo que visto sobre un escenario puede ser muy gracioso, leído puede ser una simple memez. En fin, que se pierde mucho al leer la obra en vez de verla.

En cualquier caso hay que reconocerle una modernidad increíble para su época. Se estrenó en 1896, en un París todavía simbolista. La noche del estreno fue uno de esos acontecimientos en los que la vanguardia bohemia tenía a bien mostrarle su profundo desprecio a los bienpensante burgueses "filisteos". A la primera palabra ("merdre", o sea "mierdra", así, con una r intercalada) siguió un cuarto de hora de indignados abucheos y aplausos entusiastas. La obra sólo se representó una vez más antes de caer del cartel, pero esto fue suficiente para convertir a Alfred Jarry en el hombre del momento para la vanguardia artística de París. Por supuesto, Jarry murió a los pocos años, víctima de la tuberculosis y estragado por el alcohol. Comme il faut.

La obra cuenta el ascenso al poder (y posterior caída) del Padre Ubú, capitán del ejército polaco, ex-monarca de Aragón y doctor en 'Patafísica. Alentado por su mujer, Madre Ubú, y su compinche el capitán Bordura, Ubú mata al Wenceslao, rey de Polonia, y se pone en su lugar. En un par de días muestra tan absoluta monstruosidad moral que el zar accede a ayudar a Bugrelao, hijo del legítimo rey, a recuperar su trono. Tras perder la guerra, Ubú parte al exilio.

La figura de Ubú parece estar inspirada por un tal Hébert, profesor de física de Jarry en el liceo, que motivó una farsa para marionetas escrita y representada por los alumnos. En manos de Jarry, el pobre Hébert degeneró hacia un tipo monstruoso en todos los sentidos: con una enorme panza sobre la que se dibuja una espiral, Ubú es cobarde, traidor, estúpido, malvado, colérico y, además, huele mal. Esto como aviso para los profesores que leen este blog: cuidado con caer mal a vuestros alumnos... Para acabar, una pequeña muestra. Cuando un oso ataca a los seguidores de Ubú, este se sube a una roca mientras los demás se enfrentan a él. Así justifica después se actitud:


PADRE UBÚ. (Bajando) Podéis sentiros contentos de estar todavía vivos. El seguir hollando la nieve de Lituania, lo debéis a la magnánima manera de ser del Señor de las Phinanzas. Él se ha despizcado, deslomado y desgañitado recitando padrenuestros por vuestra salvación. Y ha manejado con tanto arrojo la espada espiritual de la oración, como vosotros las armas materiales y, el aquí presente palotín Cotiza, el perecedero pistolete explosivo. No, nos hemos llevado todavía más lejos nuestra abnegación. No hemos dudado en subirnos a la roca más alta, para que nuestras oraciones llegasen antes al cielo.

jueves, 19 de marzo de 2009

Dos en uno

Friedrich Dürrenmatt: La visita de la vieja dama
Idioma original: Alemán
Título original: Der Besuch der alten Dame
Año de estreno: 1956
Valoración: Imprescindible

Paulo Coelho: El demonio y la señorita Prym
Idioma original:
Portugués
Título original: O Demônio e a srta Prym
Año de publicación: 2000
Valoración: Repugnante


La visita de la vieja dama, de Friedrich Dürrenmatt es una obra de teatro impresionante, hipnótica, una tragicomedia prácticamente perfecta: uno de los retratos más logrados del odio y la venganza fríamente calculada, presentado además de manera sugerente, divertida, abierta, meticulosa, con espacio para el humor, la poesía y la crudeza.

Cuenta la historia de un pequeño pueblo sumido en la depresión (económica y espiritual), al que vuelve una de sus antiguas lugareñas, que ha logrado reunir una importante fortuna a través de sucesivos matrimonios a cuál más breve. Los habitantes del pueblo la reciben como a su salvadora, ya que, si decide invertir en las fábricas del pueblo, logrará sacarlos a todos de la miseria. Pero ella pone una condición: dará su dinero sólo a cambio de que alguien -no importa quién- mate a Alfred III, su novio de juventud, que la dejó embarazada y la abandonó. A partir de este dilema moral, Dürrenmatt consigue crear una obra tensa, ambivalente, dura pero simpática, memorable.

¿Y qué ha hecho el bueno de Paulo Coelho cincuenta años después? Pues exactamente lo contrario. Primero, plagia la idea central de Dürrenmatt (aunque lo cita en la novela, como si eso ya le diera carta blanca), cambiando apenas algunos detalles, siempre para peor: ya no es una "vieja dama", sino el diablo en persona, quien ofrece un botín de oro a quien mate a la señorita Prym. Además, transforma todo lo que en el original era sugerente y ambiguo, en moralizante y obvio. Roba, trivializa y vende pretendida profundidad, que es lo que hace siempre, en definitiva.

Resumiendo: si es posible, leed (o id a una representación de) La visita de la vieja dama; si es posible, evitad como a mosquito que transmite la malaria la novela de Coelho; de hecho, si es posible, evitad toda otra obra de Coelho, y si alguien os lo recomienda, contestadle: "no, es que yo prefiero leerme a los originales".

miércoles, 18 de marzo de 2009

Etiquetas y fronteras

Uno de los primeros problemas a los que nos hemos enfrentado durante estos primeros quince días de publicación de este blog, ha sido el de cómo etiquetar a los autores, siempre teniendo en cuenta que la finalidad de las etiquetas es guiar al lector en su navegación por el blog. En un primer momento, Jaime, guiándose por el idioma y por lo que podríamos denominar el "sistema cultural o literario" en el que se integra, clasificó a Stefan Zweig como "literatura alemana"; Santi, en cambio, guiándose por el lugar de nacimiento, clasificó a Gustav Meyrink como "literatura austriaca". Los dos nacieron en Viena, los dos escribieron en alemán. ¿Qué etiqueta les correspondería?

Estos son solo dos ejemplos, pero los casos conflictivos son numerosísimos, y varios de ellos han aparecido o van a aparecer próximamente en el blog. Sándor Márai, por ejemplo, nació en Kassa (o Košice), en la actual Eslovaquia, pero que en el momento de su nacimiento pertenecía a Hungría, y escribió toda su vida en húngaro; Kant nació en Königsberg o Kaliningrado, en la actual Rusia, pero no creo que a nadie se le ocurra llamarle "filósofo ruso"; Augusto Monterroso nació en Honduras, se trasladó con 15 años a Guatemala, pero pasó la mayor parte de su vida adulta en México. Por no hablar de autores ya clásicos como Nabokov, Beckett o Conrad, que no sólo abandonaron su país sino también su lengua materna al escribir...

Realmente, ninguna clasificación en categorías estancas logrará describir la heterogeneidad de los fenómenos literarios: ni la clasificación por idioma ni la clasificación por lugar de nacimiento (aunque la primera tiene mucho más sentido tratándose de literatura y ofrece relativamente menos problemas). Por ello, hemos optado finalmente por un criterio mixto, similar al que utiliza la Wikipedia: no elegir, sino multiplicar las clasificaciones de los autores. Así, por ejemplo, Stefan Zweig y Gustav Meyrink son "escritores austriacos", pero también "literatura en alemán".

Por otra parte, no tiene tampoco sentido ser estrictos con el lugar de nacimiento de los autores: es preferible clasificarlos en aquellas literaturas en las que se integraron o con las que se identificaron: Kant con la filosofía alemana, Márai con la literatura húngara, Beckett con la irlandesa y con la francesa... Somos también conscientes de que esta clasificación crea anacronismos, nacidos de proyectar al pasado los esquemas estatales o nacionales presentes -anacronismos comunes en la crítica y la historia literaria en general, y en los sistemas educativos en particular...-; pero pensamos que la alternativa -etiquetar a Dante como "escritor florentino" en vez de como "escritor italiano", o a Goethe como "escritor del Sacro Imperio Romano Germánico" en vez de "escritor alemán"-, aunque históricamente más exacta, dificultaba en vez de favorecer la navegación por el blog.

En todo caso, no deberíamos olvidar que la finalidad de las etiquetas en el blog -lo mismo que la de las categorías de wikipedia- es facilitar la navegación del lector; y si Samuel Beckett debe aparecer como "literatura irlandesa", "literatura francesa", "escritores en inglés" y "escritores en francés", no hay ningún problema. Después de todo, no nos cobran por cada etiqueta...

martes, 17 de marzo de 2009

Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo: Antología de la literatura fantástica

Idioma de publicación: Español
Fecha de publicación:
1965
Valoración: Muy recomendable

Borges solía decir que le enorgullecían más las páginas que había leído que las que había escrito. El hecho de que escribiera algunas de las mejores de la literatura en lengua castellana no desvirtúa la justicia de esa opinión. Borges fue, desde su niñez, un lector insaciable, caótico, casi monstruoso. Su figura de anciano ciego, encerrado en una biblioteca, encarna ya al lector por antonomasia, que se acaba destruyendo a sí mismo en el ejercicio de la lectura. En sus obras se escuchan los ecos de las obras maestras de todas las literaturas y filosofías, pero también de géneros considerados menores: la novela policíaca y el relato fantástico. La actual valoración de la literatura fantástica debe mucho, no sólo a la propia obra de Borges, sino a su labor divulgativa y editorial. El libro que nos ocupa es un buen ejemplo.

Elaborada en colaboración con Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, buenos amigos de Borges, esta antología no pretende exhaustividad filológica o histórica. Su espíritu es, más bien, el de este blog: unos lectores que comparten con otros los textos que más han disfrutado. En la antología –al menos– este criterio se revela más que suficiente, porque permite una variedad que la hace muy agradable de leer. Pueden encontrarse relatos de Poe, Maupassant, Wells y Chesterton, pero también gratas sorpresas de autores desconocidos; antiguos cuentos árabes o chinos, junto a la Casa tomada de Cortázar o algún texto de los propios antologistas (esto sólo en la segunda edición, que es la que tengo). Relatos, en fin, de todo tamaño y condición para cualquier momento. Qué más se puede pedir.

lunes, 16 de marzo de 2009

Sándor Márai: El último encuentro

Idioma original: húngaro
Título original: A gyertyák csonkig égnek
Año de publicación: 1942
Valoración: Muy recomendable

De El último encuentro de Sándor Márai (su título original, que significa "Las velas arden hasta consumirse", era bastante más sugerente) puede decirse que es una novela sobre la decadencia: de los dos protagonistas, que deben aceptar que se acerca su final y deben hacer las paces consigo mismos más que con el rival; de una época y un país, Hungría, que se alejaba de los gloriosos días del Imperio Austro-húngaro.

Esta novela parte de un esquema narrativo poco original: dos amigos, Konrad y Henrik, separados cuarenta años antes, se reúnen ahora, ya ancianos, para cenar en el castillo de uno de ellos y ajustar cuentas con el pasado. La novela, así, se compone de los recuerdos compartidos por ambos protagonistas, pocas veces en boca del narrador, casi siempre en forma de diálogos entre los personajes. A través principalmente de la voz del General Henrik, Sándor Márai va desvelando los misterios de esta relación: su amistad incondicional durante la infancia, pese a sus distintos orígenes sociales; su relación triangular con Krisztina, la mujer de Henrik; la extraña desaparición de Konrad después de una cacería junto a su amigo, cuarenta años antes.

La novela, que supuso el redescubrimiento de Sándor Márai en toda Europa (también en España), funciona como una máquina, casi, diría yo, con la misma manera fuerza implacable que Crónica de una muerte anunciada. Lo que inicialmente parece un encuentro benigno y melancólico entre dos amigos se va oscureciendo a medida que pasan las páginas, hasta alcanzar el desenlace, que sin ser sorprendente sí que es redondo y rotundo.

Si no tienes nada que leer ahora mismo, y hay una librería cerca, busca El último encuentro y no saldrás defraudado. Si no lo tienen, casi cualquier otro libro de Sándor Márai valdrá, incluidos sus volúmenes de diarios y autobiografía (Tierra, tierra, Confesiones de un burgués, sus diarios...)

domingo, 15 de marzo de 2009

Imre Kertesz: Sin destino

Título original: Sorstalanság
Idioma original: Húngaro  
Año de publicación: 1975  
Valoración: Imprescindible


Éste es quizá uno de los libros más importantes que he encontrado en mi trayectoria como lectora. Simplemente, brillante.

En él se narra la experiencia de un joven en un campo de concentración nazi. Pero esta historia (o al menos su forma de ser contada) poco o nada tiene que ver con otras novelas sobre el holocausto. Para empezar, en ella no hay un ápice de sentimentalismo; el narrador cuenta lo que le ocurre y expone sus reflexiones de forma fría y sorprendentemente objetiva. En mi opinión, de ese modo logra poner a los lectores en la disposición propicia para profundizar cuestiones muy complejas, como por ejemplo, la responsabilidad de las víctimas en su propia situación de opresión.

Sin destino es un libro de gran hondura y complejidad; más filosófico que autobiográfico, aunque el propio Kertesz reconoce que utiliza algunas experiencias propias para construir una ficción que, de algún modo, las dé sentido.

El Nobel del 2005 escribe desde una profunda lucidez, sin perder nunca de vista el dolor, la muerte, el absurdo. Y desde su labor de "escribiente", justifica incluso su propia existencia en un mundo donde no hay mucho que esperar después de Auschwitz.

Un libro imprescindible para quienes buscan densidad en sus lecturas y están dispuestos a abrir sus mentes, a dejarse cuestionar, a profundizar en los aspectos más complejos del ser humano y del doloroso mundo que éste se empeña en construir.

sábado, 14 de marzo de 2009

Arturo Pérez-Reverte: La sombra del águila

Idioma original: español
Fecha de publicación: 1993
Valoración: Está bien

La historia, al parecer, es verídica. Durante la campaña de Rusia, un batallón entero de españoles enrolados a la fuerza en el ejército napoleónico trata de desertar en plena faena. El alto mando francés interpreta la maniobra de acercamiento al enemigo como un acto de heroísmo y ordena una carga de caballería que decide la suerte de la batalla, hasta entonces más bien incierta. A los españoles, cogidos por sorpresa, no les queda otra que conformarse con el papel de héroes y dejar para mejor momento sus ganas de desertar.

El material no podía ser más apropiado para Pérez-Reverte. No sé por qué, pero hay ciertos temas que consiguen sacar lo mejor del estilo de un determinado autor. En este caso, yo siempre disfruto mucho más de la prosa de Pérez-Reverte, ya sean artículos o novela, cuando se ocupa de ese fondo tabernario y cerril de lo español. Sabe captar como nadie esos momentos en los que parece imposible distinguir si es arrojo o desesperación, indignación o mala baba, lo que mueve nuestra historia. En esa mezcla de virtudes y vicios, altura histórica y ruindad cotidiana, su estilo se vuelve más ágil, más vivo, tragicómico. Aunque, en fin, siendo sinceros, creo que eso suena demasiado grandioso para frases como éstas: “…a un palmo habíamos estado de librarnos de los franchutes y mira, allí seguíamos pintándola, con más mili por delante que el cabo Machichaco. Nos habían jodido Murat y mayo con las flores”.

No es la gran novela del siglo XX, pero tampoco lo pretende. Se lee de una sentada y por momentos es capaz de arrancarte carcajadas. Algo que es muy, pero muy raro.

viernes, 13 de marzo de 2009

Cormac McCarthy: La carretera


Idioma original: inglés
Título original:
The Road
Año de publicación:
2006
Valoración: Muy recomendable

La idea de la que parte Cormac McCarthy (el misterioso y prestigioso autor de No es país para viejos) en La carretera ha sido ya tratado ya en decenas, si no cientos, de libros y películas: se ha producido algún tipo de catástrofe apocalíptica en la Tierra, y sólo unos pocos seres humanos han sobrevivido. Un argumento que recuerda, por ejemplo, a Soy Leyenda (el libro de Richard Matheson y sus múltiples adaptaciones cinematográficas), Apocalipsis de Stephen King, 28 Días Después o Mad Max, entre otros mundos ficticios.

Sin embargo, McCarthy consigue evitar muchos de los tópicos y los peligros del subgénero. Para empezar, no se enreda con explicaciones sobre el origen del mal, que normalmente suelen caer en lo moralizante o lo simplista; en La carretera es difícil saber cuál es la causa de la catástrofe: sabemos que tiene que ver con la contaminación, y muy probablemente con el cambio climático (aunque esto nunca se dice explícitamente). Lo único que sabemos es que el cielo está cubierto de cenizas, que las plantas y los animales se han extinguido, y que la humanidad está a punto de seguir el mismo camino.

Pero además, el autor también evita construir la típica épica apocalíptica y prefiere un tono menor, más contenido, muy de su estilo. La historia se centra en torno a un hombre y su hijo (cuyos nombres ignoramos) y su interminable viaje sin esperanza hacia el sur y hacia la costa. Hay, por supuesto, buenos y malos ("nosotros somos los buenos", repite el niño cada cierto tiempo, buscando reafirmarse), pero, a diferencia de las variantes del mito postapocalípitico en que los malos se han transformado en zombies, en La carretera siguen siendo hombres: caníbales, desesperados, pero hombres, lo que impide reconocerlos a primera vista, e incluso puede llevar a dudar de qué lado se encuentra uno mismo.

La carretera ha recibido enormes elogios -elogios que probablemente son exagerados-: ganó el Premio Pulitzer en 2007, ha sido adoptada como propia por conocidos ecologistas estadounidenses, e incluso fue declarada por Entertainment Weekly como la mejor obra de ficción o no ficción de los últimos 25 años. Bueno, no nos pasemos. Digamos, simplemente, que Cormac McCarthy es un gran escritor, con un estilo brusco y conciso y un pulso narrativo envidiable, y que La carretera es una de sus mejores novelas, una especie de reactualización del miedo apocalíptico de la Guerra Fría, en la que el horror no es ya la guerra nuclear, sino el cambio climático.

jueves, 12 de marzo de 2009

Jon Sobrino: Jesucristo libertador. Lectura histórico teológica de Jesús de Nazaret.


Idioma original: español.
Año de publicación: 1991
Valoración: Imprescindible.

Éste es uno de esos libros que se hacen controvertidos sin pretenderlo. A raíz de su publicación, la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida por el cardenal Ratzinger hasta su asunción como Papa, envió una notificación a Sobrino cuestionando la validez teológica de algunas de sus formulaciones.

A pesar del miedo que ciertos sectores de la Iglesia tienen a la Teología de la Liberación, lo cierto es que ésta es quizá el mayor acontecimiento teológico de los últimos tiempos. Con su mirada fija siempre en las víctimas de la humanidad, en los más débiles y empobrecidos, esta nueva forma de entender la fe en Jesús, nos devuelve algo esencial del Evangelio.

En este libro se nos presenta la figura de un Jesús histórico, humano, como punto de partida para comprender después al Cristo de la fe. Sobrino nos habla del Reino de Dios como aquello que Jesús anunció, quiso hacer realidad en la historia y consideró destinado a los más pobres (de forma no excluyente pero sí radicalmente parcial). Se tratan también en este libro temas que no son habituales en otras corrientes teológicas: el silencio de Dios que Jesús experimentó en la cruz; el "pueblo crucificado" (víctimas actuales de la injusticia estructural de este mundo)... Y se propone una nueva y más amplia concepción del martirio, que incluya a todos aquellos que dan su vida por la justicia, en un acto de amor sin límite a la humanidad.

En mi opinión, este libro enfoca las cuestiones más elementales de la fe desde una realidad (la de la cruz, las cruces del mundo de los más pequeños) que arroja luz nueva y "liberadora" a esos otros mundos que generan opresión, alienación y sufrimiento.

Quizá algunas de sus posturas más radicalmente a favor de las víctimas no se comprendan del todo en lo que llamamos Primer Mundo, pero son de una claridad indiscutible desde el mundo de los oprimidos.

En este libro encontramos una herramienta lúcida para la liberación de los pueblos y la construcción de un mundo más justo.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Gregorio Marañón: Tiberio


Idioma original: español
Fecha de publicación: 1939

Valoración: Muy recomendable



Gregorio Marañón es conocido hoy en día, sobre todo, por dar su nombre a un hospital madrileño. Es de suponer que acumuló suficientes méritos médicos. Pocos sabrán, en cambio, que fue también un gran escritor, especialmente dotado para la biografía histórica. Claro, que sus libros no dejan de tener cierto tono de historial clínico antiguo. Habrá a quien le moleste esta mirada forense sobre el biografiado; para mí, los convencidos diagnósticos de Marañón, apoyados en anticuadas categorías psiquiátricas que hoy mueven más bien a la sonrisa, añaden un atractivo más a la lectura.


En el caso (patológico) de Tiberio, toda la historia de su vida queda articulada en torno al resentimiento. Lo que el autor presenta como un concepto derivado de la praxis científica, debe mucho, en realidad, a la Genealogía de la moral de Nietzsche. El envenenamiento del alma por su incapacidad para sobreponerse a una lesión; la larga incubación de un rencor que busca ciegamente el dominio; la inferioridad revestida de falsa virtud: todos estos son temas nietzscheanos, que se ilustran aquí en la figura de Tiberio.


Marañón encuentra motivos para el resentimiento de Tiberio ya en su misma infancia: el abandono del hogar paterno por parte de su madre, Livia, que se casó con Octavio Augusto (futuro primer emperador romano), supuso un duro golpe para el niño. Las relaciones con su padrastro nunca fueron buenas, lo que explica que Augusto le designara como sucesor a regañadientes, y sólo tras la muerte de sus nietos Caio y Lucio. El mayor honor, el ascenso al trono imperial, es así para Tiberio el mayor motivo de resentimiento, pues se sabe él mismo la última opción. Los logros de su honesta administración no lograron curar su rencor, que fue encerrándolo al final de su vida en un ejercicio solitario y arbitrario del poder.


Convenzan o no sus argumentos científicos, debe reconocérsele a Marañón el mérito de ofrecer una visión coherente sobre un material biográfico envuelto en contradicciones. El libro es a veces algo confuso, pero debe achacarse al laberíntico conflicto de los claudios y los julios, que el autor logra presentar de manera bastante sucinta.

martes, 10 de marzo de 2009

Gustav Meyrink: El golem


Título original: Der GolemIdioma original: Alemán
Fecha de publicación: 1914
Valoración: Muy recomendable

El Golem, la novela más conocida de Gustav Meyrink, se basa en la antigua leyenda hebrea del Golem: un ser hecho de barro al que la palabra concede vida; un mito reinterpretado por muchos escritores, por Borges por ejemplo, y también adaptado el cine en más de una ocasión. Sin embargo, Meyrink, aficionado a la cábala y al ocultismo, hace una utilización muy personal del mito, y nos sumerge en el ambiente enfermizo, onírico, alucinatorio del ghetto judío de Praga.

Ya desde el prólogo mismo queda claro que los sueños ocupan un lugar central en El Golem:

    La luz de la luna cae a los pies de mi cama y se queda allí como una piedra grande, lisa y blanca. Cuando la luna llena empieza a encogerse y su lado derecho se carcome -como una cara que se acerca a la vejez mostrando primero las arrugas en una mejilla y perfilándose después- a esa hora de la noche, se apodera de mí una inquietud sombría y angustiosa...
La historia que, de manera muy oblicua, se nos narra en esta obra, es la de Athanasius Pernath, un habitante del ghetto de Praga confusamente unido a la figura misteriosa del Golem y en cuyo relato se mezcla lo real con lo soñado o lo imaginado. Lo rodean otros personajes, algunos repulsivos, otros atractivos, otros que mezclan ambas cualidades, que giran y se agitan desordenadamente y contribuyen a la turbación del personaje, y del lector con él.

Pese a su título y a su relación evidente con la literatura fantástica, El Golem no es un libro de terror; su lectura no es fácil, y resulta, en ocasiones, complicado seguir el desarrollo de la historia, si es que hay alguno. La actitud correcta con la que enfrentarse a esta novela probablemente es, diría yo, la misma con la que hay que intentar penetrar un poema surrealista. Si se consigue superar la confusión inicial y aceptar las reglas propuestas por Meyrink, El Golem se transforma en una novela fascinante, una experiencia única para el lector.

lunes, 9 de marzo de 2009

Mario Benedetti: Inventario Uno. Poesía completa 1950-1985


Idioma original: español.
Fecha de publicación:
1963
Valoración: Imprescindible

La poesía de Benedetti, en su aparente sencillez, condensa imágenes muy sugerentes e ideas de gran complejidad y hondura. En sus versos, las palabras son pocas y poco pretenciosas, pero cuidadosamente elegidas, precisas, lúcidas.

Profundamente comprometido con su realidad, el autor muestra, en su amplia producción poética, una visión del mundo un tanto escéptica y dolorosa, pero a la vez tercamente esperanzada; empeñada en un optimismo que permanece, pese a todo.

Este libro, al que siguen una segunda y tercera parte, recoge los primeros poemas de Benedetti; entre ellos, algunos de los más musicales, sin duda los más populares y quizá también los de mayor calidad literaria.

Muchos de ellos ya han pasado a formar parte de nuestra memoria (por recoger en palabras sabias, humildes, honestas, los sentimientos más íntimos de cualquier persona) y han sido utilizados como "lema" de muchos compromisos (individuales y colectivos) por la construcción de un mundo más humano.

En uno de sus poemas más conocidos, Benedetti justifica su labor literaria y la evidente "parcialidad" de su expresión poética en favor de los más débiles, desde un "nosotros" que parece incluir a otros poetas pero quizá también, o sobre todo, a los lectores:

"cantamos por el niño y porque todo/ y porque algún futuro y porque el pueblo/ cantamos porque los sobrevivientes/ y nuestros muertos quieren que cantemos

cantamos porque el grito no es bastante/y no es bastante el llanto ni la bronca/cantamos porque creemos en la gente/y porque venceremos la derrota

cantamos porque llueve sobre el surco/y somos militantes de la vida"

En mi opinión, son buenos motivos para escribir.
Y buenos motivos también para leer este libro.

También de Benedetti: La Tregua

domingo, 8 de marzo de 2009

Stefan Zweig: María Antonieta



Título original: Marie Antoinette
Idioma original: alemán
Fecha de publicación: 1932
Valoración: Muy recomendable

Hay algunos acontecimientos, no muchos, a los que nadie discutiría un papel crucial en la Historia. A primera vista, todo el mundo parece saber algo sobre ellos. Sin embargo, a poco que se examine ese pretendido saber, éste se revela como una colección de vagos clichés y mistificaciones interesadas. La Revolución francesa es un caso prototípico, y más aún uno de sus personajes centrales: la Reina María Antonieta. En torno a ella se aglutinaron como en ninguna otra persona las iras revolucionarias y el afecto de los nostálgicos; sus biografías no han sido sino momentos de una lucha política entre dos caricaturas: la “loba austríaca” de los jacobinos y la “reina mártir” de la Restauración.

Stefan Zweig logra escapar de este callejón sin salida gracias a una agudeza psicológica muy poco común, que le permite vislumbrar los miedos y las esperanzas de María Antonieta en sus actos mismos, al margen de la parafernalia teatral con que los recargan sus partidarios y detractores. Bajo los solemnes ropajes de la historia aparece una mujer mediocre, que pasó la mayor parte de su vida en una completa ignorancia de cuanto se extendía bajo la vida cortesana y la hacía posible. Cuando los acontecimientos se aceleraron a su alrededor y se vio convertida, a su pesar, en el gozne de un vuelco histórico, fue ya demasiado tarde para reaccionar.

Dos escenas, magistralmente narradas por Zweig, encierran en su contraste la vida de María Antonieta y lo que ella representa: su entrada triunfal en París como esposa del Delfín y el traslado forzoso de la familia real de Versalles a las Tullerías, 16 años después. Idéntico recorrido, jalonado de vítores: como princesa aclamada por sus súbditos primero, y como rehén del pueblo revolucionario después. Pocos tratados de Historia pueden explicar mejor en qué consiste la modernidad política.

sábado, 7 de marzo de 2009

Juan Rulfo: Pedro Páramo

Idioma original: Español
Año de publicación: 1955
Valoración:
Imprescindible

Recomendar Pedro Páramo a estas alturas, cuando ya es sin duda uno de los grandes clásicos de la narrativa del siglo XX -no sólo en español- puede parecer una obviedad, pero no por eso vamos a renunciar a recomendarlo, ¿no? Porque Pedro Páramo es, probablemente, una de las obras más perfectas que se han escrito nunca en español, y no recomendarla sería una herejía...

Pedro Páramo es una obra con muchas facetas: es una tragedia familiar (la de un hijo, Juan Preciado, que busca a su padre por orden de su madre moribunda), una novela histórica (o "novela de la revolución mexicana", todo un subgénero), está emparentada con el realismo fantástico pero también con la novela de Faulkner (como el Macondo de García Márquez, por otra parte); incluye una historia de amor trágico, entre Pedro Páramo y Susana San Juan, que provocará la disolución del universo de Comala...

Y luego está el estilo de Juan Rulfo, un estilo conciso, plagado de mexicanismos y lleno de poesía; un lenguaje que dice exactamente lo que quiere decir, pero que además crea todo un mundo de sugerencias y de connotaciones líricas. Qué pena que Juan Rulfo, víctima de la autoexigencia y el alcohol, en porcentajes difíciles de repartir, sólo diera a la luz otra obra, el volumen de relatos El llano en llamas, y algún que otro guión cinematográfico.

Así comienza Pedro Páramo:

    Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría, pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo. "No dejes de ir a visitarlo -me recomendó. Se llama de este modo y de este otro. Estoy segura de que le dar gusto conocerte." Entonces no pude hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después de que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos muertas.
El que lea este principio y no quiera seguir leyendo más, es que no tiene imaginación. He dicho.

viernes, 6 de marzo de 2009

Jorge Amado: Capitanes de la arena.


Título original: Capitães da areia.
Idioma original:
Portugués.
Fecha de publicación: 1937
Valoración: Muy recomendable.

Ésta es la historia de un grupo de niños que luchan por sobrevivir en las calles de Salvador de Bahía (Brasil).

El autor nos presenta a los personajes como si fueran los de un cuento, hasta cierto punto recortados, pero al mismo tiempo llenos de verosimilitud.

Por mi propia experiencia (laboral y personal) acompañando a niños en situaciones parecidas a las que describe la novela, encuentro en Pedro Bala, el Gato, el Sin-Piernas... algunos rasgos que me resultan "familiares".

Las generalidades nunca son ciertas pero creo que algunos de esos pequeños maltratados, despreciados, abandonados... tienen, como es lógico, una baja autoestima, dificultades para reconocer sus propios sentimientos y a veces, incluso, para expresar y recibir afecto. También, al mismo tiempo, y como claro signo de su enorme valía personal, demuestran una sorprendente capacidad para salir adelante y reponerse de las situaciones más dolorosas.

Por acercarnos a la realidad de muchos niños y niñas del mundo real, y por la belleza de la prosa de Amado, estamos ante un libro muy recomendable.

En lo personal, debo decir que su lectura ha sido muy importante para mí. Y creo que puede serlo también para cualquiera que reciba, con apertura y sensibilidad, la historia de ese grupo de niños de la calle: un historia que puede parecer, sobre todo, dolorosa e injusta, pero que muestra también la fortaleza, las capacidades y el valor de sus protagonistas.

jueves, 5 de marzo de 2009

Christian Kracht: 1979



Título original: 1979

Idioma original: alemán

Fecha de publicación: 2001

Valoración: Se deja leer







Christian Kracht es actualmente uno de los escritores más polémicos en lengua alemana. En diversas declaraciones ha dejado traslucir cierta fascinación estética por el terrorismo islamista o el régimen norcoreano. Como siempre suele ocurrir, esto lleva a algunos lectores a interesarse aún más por su obra, y a otros a rechazarla de plano. Se le considera el mayor representante de la literatura pop alemana de la última década del siglo XX y primera del XXI. Aunque fue su primera novela, Faserland (1995), la que le hizo célebre, 1979 se toma a menudo como su mejor obra. O, al menos, como la más seria. Yo no he leído ninguna otra, así que no sé si esa valoración tiene algún fundamento.


Lo que sí está justificado, desde luego, es ver la influencia de Brest Easton Ellis en la obra de Kracht. De hecho, hay un buen número de coincidencias entre Glamourama (1998) y 1979. En ambas novelas el protagonista es un joven socialmente bien situado y vinculado a la esfera contemporánea de lo estético (modelo, en Glamourama; decorador de interiores, en 1979). La estética conlleva una fascinación por la superficie, y esto es justo lo que domina las vidas de ambos protagonistas. Su obsesión por presentar siempre una imagen impoluta y deseable les sumerge en una constante inseguridad y les somete sin remedio a quienes realizan la misma tarea aparentemente con más éxito y menos esfuerzo.


Este mercado de las apariencias es retratado por Kracht y por Ellis con una eficacia descarnada: sus personajes perciben su entorno con una aureola de morbosa decadencia que les encierra en una extraña inocencia, lejos de cualquier conciencia crítica. Esto ya resulta muchas veces difícil de tragar para el lector, pero más aún cuando los protagonistas entran en contacto con lo opuesto a sus vidas: el terrorismo en Glamourama, el Islam y el maoísmo en 1979. Ambas novelas se desarrollan sobre ese choque entre la despreocupada superficialidad de las apariencias y la preocupante profundidad de las convicciones.


La excusa para la presentación de este conflicto la encuentra Kracht en un viaje del protagonista a Irán, en los días previos a la revolución islámica de Jomeini. Los primeros contactos con los lujos de la decadente élite iraní, se ven interrumpidos por un funesto acontecimiento que lleva al protagonista a peregrinar al Tíbet. En la montaña sagrada de Kailasch encuentra la autenticidad que busca inconscientemente, pero en forma de una patrulla de la República popular china que le arresta bajo acusación de espionaje. Atrapado en medio de este dramático torbellino, el protagonista muestra su total incapacidad para despegarse de la superficie estética. Por ejemplo, en un momento se alegra de que las penurias que atraviesa le sirvan para perder al fin esos kilos de más.


1979 es una novela fácil de leer, en un tono neutro y ágil. Está bien escrita y tiene la virtud de irritar al lector de vez en cuando. Eso sí, la historia puede parecer inverosímil,lo que no sería grave si no la acercara con peligro a lo simplemente trivial o superfluo.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Irène Némirovsky: Suite francesa


Idioma original: francés
Título original: Suite Française
Año de publicación: 2004
Valoración: Muy recomendable

La historia de la creación y publicación de esta obra es doblemente trágica. En primer lugar, porque se compuso contemporáneamente a los hechos terribles que narra: la rápida ocupación de Francia por parte del ejército nazi, y la reacción, no siempre combativa ni solidaria, de los propios franceses ante el desastre. Y es trágica también porque, por esa misma invasión, su autora, una descendiente de judíos rusos que debió huir a causa de las persecuciones bolcheviques, fue enviada a un campo de concentración y no pudo ni concluir la novela tal y como la había planeado (en forma de suite en cuatro o cinco partes) ni ver publicadas las dos partes que sí llegó a escribir en condiciones casi inverosímiles.

La primera parte ellas, “Tempestad en junio”, nos presenta en escenas fugaces a muy distintos personajes sumergidos en el desalojo de París ante la inminente llegada de las tropas, y a los que relaciona el azar. La segunda se centra en los sufrimientos de un grupo mucho más reducido de personajes, habitantes de un pequeño pueblo de provincias sometido a los alemanes. En ambas partes, a Nemirovsky no le interesan los grandes acontecimientos, las batallas, ni siquiera le interesan los invasores; sólo quiere mostrar al lector (al mundo) la descomposición de una sociedad: la francesa de entreguerras.

Se ha dicho que esta obra vale más como testimonio histórico que como obra literaria; que sus textos, sobre todo los de la primera parte, están cerca del reportaje periodístico. En mi opinión, esto no es cierto. No hay más que leer los documentos que en forma de apéndice acompañan a la novela para darse cuenta de que nos encontramos ante una obra de ficción cuidadosamente detallada y planeada; que su autora, al crear (no copiar) los personajes y las situaciones buscaba un efecto estético preciso.

Y desde luego consigue ese efecto. Ayudan a ello la precisión del estilo, y una visión distanciada de la realidad (¡ella, que la estaba viviendo!) aprendida de sus principales modelos, Tolstoi y Flaubert. Ayuda, por supuesto, la disposición de los episodios, cuidadosamente estudiada. Pero sobre todo, la terrible realidad de lo narrado, que nace, no de la copia directa de la realidad, sino de la recreación poética y de una comprensión ácida e implacable de los comportamientos humanos.

La recuperación de la obra de Irène Némirovsky (de la misma autora, merece igualmente la pena El ardor de la sangre, de tono bastante distinto) supone desde luego un capítulo fundamental a la literatura francesa de los años 30 y 40

martes, 3 de marzo de 2009

Ítalo Calvino: El barón rampante.


Título original: Il barone rampante
Idioma original: Italiano
Año de publicación: 1957
Valoración: Muy recomendable.

Cósimo di Rondó es un barón del s. XVII al que, con 13 años, intentan obligar a comerse un plato de caracoles. Él se niega, porque disfruta jugando con ellos,y se sube a un árbol en señal de protesta. Dice que nunca va a bajar y aunque al principio nadie cree que sea posible, de un modo insospechado, él consigue llevar aquello en lo que cree hasta sus últimas consecuencias. El resultado es que logra vivir su vida de forma plena y feliz.

Como todos los libros de Calvino, éste también encierra una hermosa alegoría sobre la vida y sobre algunos de los aspectos más profundos del ser humano.

Tras la aparente sencillez de un cuento mágico, se esconde lo que, para mí, es la defensa esperanzada de una posibilidad: ser quienes somos (únicos, originales) desde la creatividad y la valentía existenciales.

Un libro que, sin duda, merece la pena. Y que, por su frescura, resulta aconsejable para jóvenes o personas que pretenden iniciarse en el hábito de la lectura.

lunes, 2 de marzo de 2009

Boris Groys: Sobre lo nuevo


Título original: Über das Neue
Idioma original: Alemán
Fecha de publicación: 1992
Valoración: Imprescindible

Cuando subes a un monte en Andalucía, puedes ver cómo desde algunos puntos del camino gran parte del olivar se ordena en larguísimas hileras iguales: Lo que parecía un bosque caótico se revela, así, como cultivo. Algunos libros tienen la virtud de conducir a uno de esos puntos, presentando un tema complejo y gastado desde una perspectiva inédita que lo aclara inesperadamente. Sobre lo nuevo es uno de esos libros.

Su propósito es tan ambicioso como suena: desvelar el mecanismo que rige la creación del valor cultural. Groys parte para ello de una constatación innegable: todo artista o teórico está forzado a crear productos culturales nuevos. Este mandato domina por completo nuestra cultura, hasta el punto de que es imposible librarse de él. Como dice Groys: "No hay ningún camino que nos saque de lo nuevo, porque, si lo hubiera, sería un camino nuevo."

Ahora bien, ¿en qué consiste lo nuevo? Si digo que Groys lo acaba definiendo como una transmutación de valores, probablemente no suene muy original. Sin embargo, esta definición le lleva a poner en cuestión verdaderos dogmas de la cultura, interiorizados por todos. Por ejemplo, la idea de que cualquier novedad en arte presupone la libertad del artista, o la creencia en que el valor cultural procede de fuerzas externas a la cultura (como, por ejemplo, el subconsciente). También la contrapartida actual y descreída de estos dogmas tradicionales se desmiente: el mercado, por sí solo, no es capaz de crear nada nuevo.

La creación del valor sólo responde a la lógica que rige las relaciones entre lo que ya se considera valioso (la tradición) y lo que se percibe como falto de valor (lo profano). Esta lógica constituye un código de intercambio de valores totalmente autónomo, que no es reducible a ningún otro sistema. Las consabidas sumisiones de la creación cultural a la economía, la psicología o las relaciones de producción son convincentemente desmontadas.

Una de las más notables pecualiaridades de este libro es que se trata de un ensayo auto-referencial. Recoge el texto que habilitó a Groys para dar clase en cualquier universidad alemana. Lo que se le exigía era, ni más ni menos, producir algo nuevo. Y vaya si lo consiguió.

domingo, 1 de marzo de 2009

Mario Benedetti: La Tregua


Idioma original: Español
Fecha de publicación: 1960
Valoración:
Muy recomendable

La Tregua de Mario Benedetti ocupa un lugar muy especial en la biografía lectora de las personas que hacemos este blog, por eso lo hemos elegido para nuestra primera entrada. Empezamos a leerlo por primera vez allá por el año 1995 (¡qué jóvenes éramos!) y desde entonces lo hemos prestado, regalado y recomendado a decenas de personas. Después, ya en el Taller Literario, todos leímos La Tregua pasándonos uno o dos ejemplares de mano en mano, y la gente iba subrayando e incluso comentando en los márgenes sus frases y pasajes favoritos.

Para los puristas y los amantes de la monumentalidad, La Tregua probablemente no es una gran novela. Pero lo es. Escrita en forma de diario, cuenta de manera sencilla y poética a la vez -y juntar esos dos adjetivos en una misma obra no es nada fácil- la historia de amor entre Martín Santomé, un viudo que está a punto de jubilares, y Laura Avellaneda, una joven empleada de su empresa. Alrededor de estos dos personajes principales giran otros, como los tres hijos del narrador, un antiguo compañero de la escuela o los demás ocupantes de la oficina. No es obligatorio que Martín Santomé caiga bien; pero el que no simpatice (empatice) con él, es que no tiene corazón.

La lectura de esta novela puede complementarse con Poemas de la oficina (1956), que reflejan un ambiente parecido, basado en la propia experiencia de Benedetti como poeta-oficinista.