lunes, 2 de marzo de 2009

Boris Groys: Sobre lo nuevo


Título original: Über das Neue
Idioma original: Alemán
Fecha de publicación: 1992
Valoración: Imprescindible

Cuando subes a un monte en Andalucía, puedes ver cómo desde algunos puntos del camino gran parte del olivar se ordena en larguísimas hileras iguales: Lo que parecía un bosque caótico se revela, así, como cultivo. Algunos libros tienen la virtud de conducir a uno de esos puntos, presentando un tema complejo y gastado desde una perspectiva inédita que lo aclara inesperadamente. Sobre lo nuevo es uno de esos libros.

Su propósito es tan ambicioso como suena: desvelar el mecanismo que rige la creación del valor cultural. Groys parte para ello de una constatación innegable: todo artista o teórico está forzado a crear productos culturales nuevos. Este mandato domina por completo nuestra cultura, hasta el punto de que es imposible librarse de él. Como dice Groys: "No hay ningún camino que nos saque de lo nuevo, porque, si lo hubiera, sería un camino nuevo."

Ahora bien, ¿en qué consiste lo nuevo? Si digo que Groys lo acaba definiendo como una transmutación de valores, probablemente no suene muy original. Sin embargo, esta definición le lleva a poner en cuestión verdaderos dogmas de la cultura, interiorizados por todos. Por ejemplo, la idea de que cualquier novedad en arte presupone la libertad del artista, o la creencia en que el valor cultural procede de fuerzas externas a la cultura (como, por ejemplo, el subconsciente). También la contrapartida actual y descreída de estos dogmas tradicionales se desmiente: el mercado, por sí solo, no es capaz de crear nada nuevo.

La creación del valor sólo responde a la lógica que rige las relaciones entre lo que ya se considera valioso (la tradición) y lo que se percibe como falto de valor (lo profano). Esta lógica constituye un código de intercambio de valores totalmente autónomo, que no es reducible a ningún otro sistema. Las consabidas sumisiones de la creación cultural a la economía, la psicología o las relaciones de producción son convincentemente desmontadas.

Una de las más notables pecualiaridades de este libro es que se trata de un ensayo auto-referencial. Recoge el texto que habilitó a Groys para dar clase en cualquier universidad alemana. Lo que se le exigía era, ni más ni menos, producir algo nuevo. Y vaya si lo consiguió.