miércoles, 11 de marzo de 2009

Gregorio Marañón: Tiberio


Idioma original: español
Fecha de publicación: 1939

Valoración: Muy recomendable



Gregorio Marañón es conocido hoy en día, sobre todo, por dar su nombre a un hospital madrileño. Es de suponer que acumuló suficientes méritos médicos. Pocos sabrán, en cambio, que fue también un gran escritor, especialmente dotado para la biografía histórica. Claro, que sus libros no dejan de tener cierto tono de historial clínico antiguo. Habrá a quien le moleste esta mirada forense sobre el biografiado; para mí, los convencidos diagnósticos de Marañón, apoyados en anticuadas categorías psiquiátricas que hoy mueven más bien a la sonrisa, añaden un atractivo más a la lectura.


En el caso (patológico) de Tiberio, toda la historia de su vida queda articulada en torno al resentimiento. Lo que el autor presenta como un concepto derivado de la praxis científica, debe mucho, en realidad, a la Genealogía de la moral de Nietzsche. El envenenamiento del alma por su incapacidad para sobreponerse a una lesión; la larga incubación de un rencor que busca ciegamente el dominio; la inferioridad revestida de falsa virtud: todos estos son temas nietzscheanos, que se ilustran aquí en la figura de Tiberio.


Marañón encuentra motivos para el resentimiento de Tiberio ya en su misma infancia: el abandono del hogar paterno por parte de su madre, Livia, que se casó con Octavio Augusto (futuro primer emperador romano), supuso un duro golpe para el niño. Las relaciones con su padrastro nunca fueron buenas, lo que explica que Augusto le designara como sucesor a regañadientes, y sólo tras la muerte de sus nietos Caio y Lucio. El mayor honor, el ascenso al trono imperial, es así para Tiberio el mayor motivo de resentimiento, pues se sabe él mismo la última opción. Los logros de su honesta administración no lograron curar su rencor, que fue encerrándolo al final de su vida en un ejercicio solitario y arbitrario del poder.


Convenzan o no sus argumentos científicos, debe reconocérsele a Marañón el mérito de ofrecer una visión coherente sobre un material biográfico envuelto en contradicciones. El libro es a veces algo confuso, pero debe achacarse al laberíntico conflicto de los claudios y los julios, que el autor logra presentar de manera bastante sucinta.