sábado, 16 de mayo de 2015

Eduardo Mendoza: Una comedia ligera

Idioma: español
Año de publicación: 1996
Valoración: imprescindible

Resulta curioso constatar, de vez en cuando, que, a pesar de su exitosa carrera, de sus indudables dotes literarias y de su comprobada bonhomía, la figura del escritor Eduardo Mendoza y sus libros  provocan cierta controversia entre los lectores, al menos en España: hay quien lo idolatra como a un verdadero maestro de las letras, quizás el más grande autor español vivo; otros, en cambio, sólo ven en él a un escritor humorístico y que además no siempre acierta con la nota cómica (incluso a quien sólo le divierte Sin noticias de Gurb ). También está quien considera que Mendoza tuvo un brillante debut literario, con La verdad sobre el caso Savolta , pero que luego dilapidó su éxito y talento escribiendo tontadas... hasta encontramos quien no le reconoce -o apenas- esa misma calidad a La ciudad de los prodigios , su novela más célebre y quizás también celebrada... En fin, tal vez esta controversia se deba a la dualidad, reconocida y explicada por él mismo, que ha marcado la trayectoria literaria de Mendoza: por un lado, encontramos novelas más "serias" (hasta cierto punto, claro, pues este escritor no puede evitar que trasluzca su mirada humorística sobre todo lo que escribe) o con más enjundia, para entendernos... por otro lado, se ha dedicado a obras más ligeras, literatura abiertamente de humor, para "desengrasar" de la escritura de las anteriores (o para mejorar la economía del autor... y no lo digo como una crítica negativa, en absoluto). El problema puede aparecer cuando quien esta comicidad, se encuentra con novelas más contundentes, mientras que quien prefiere literatura de más "altura", puede caer en uno de estos libros de humor -y  no son todos igual de buenos, es cierto-, para renegar de ahí en adelante de este autor.

Aún llama más mi atención que, cuando se comenta cuáles son los mejores libros de Mendoza (por lo general, se considera de forma unánime como tales La verdad sobre el caso Savolta y La ciudad de los prodigios, aunque Sin noticias de Gurb El misterio de la cripta embrujada también tienen muchos adeptos), rara vez se menciona la novela que ocupa esta reseña... en realidad, me resulta hasta asombroso, pues en mi opinión no sólo está a la altura de cualquier otro título de este escritor, sino que en determinados aspectos, incluso los supera y supone, hasta ahora, el culmen de su creación literaria. Me explico: puede que La verdad... haga gala de una mayor complejidad narrativa y sin duda, supuso un revulsivo en el panorama de las letras españolas de los 70. Y en cuanto a La ciudad de los prodigios, es indiscutible su ambición totalizadora y, la espectacular creación -más que mera recreación- de un tiempo histórico , de toda una ciudad y aun de todo un país. Pero creo que Una comedia ligera despliega una mayor madurez narrativa, más sutileza y, sobre todo, el autor dedica una mirada más profunda, más comprensiva, a los personajes y al tiempo en el que se desarrolla la historia. Una historia que, en apariencia, no pasa de ser una intriga bastante superflua, a pesar del asesinato incluido, con un protagonista no menos banal: Carlos Prullàs, un exitoso autor de comedias teatrales que vive en la Barcelona de posguerra; convenientemente casado con una heredera de la burguesía catalana, tampoco desdeña la ocasión de aprovechar su tirón con las mujeres, a pesar de haber entrado ya en la mediana edad (o quizá por eso mismo)... en suma, lleva una vida placentera repleta de vermús con sus colegas de la farándula, recepciones sociales y veraneos en el Masnou; de enredos entre bambalinas con actrices jóvenes y tonteos con amigas de su mujer.

Su feliz existencia comienza a transcurrir por caminos algo más escabrosos al trabar conocimiento con una actriz guapa y ambiciosa, Lilí Villalba, y con su adinerado protector, el empresario Vallsigorri; a partir de ahí, el afortunado Prullàs acaba por verse atrapado en la inexorable maquinaria que regía el tiempo y el país en los que le ha tocado vivir, la de una dictadura desalmada y poco amiga de frivolidades, pese a los aires de "normalidad", de "extraodinaria placidez" (como dijo cierto político español de malhadado recuerdo) que pretende fingir en esos años en los que trata de hace olvidar a sus amigos más recientes quienes habían sido sus otros amigos, en tiempos no muy lejanos. Un régimen que no se andaba con bromas ni al que le gustaban las bromas de los demás, y mucho menos con comedias, como comprueba Prullàs en su propia persona, en un aprendizaje duro, más por humillante que por  dificultoso, por lo que supone de reconocer la inconsciencia con la que había estado transitando por el mundo hasta entonces y también el precio a pagar por adquirir la madurez. Y la lucidez.

Una novela escrita con la elegancia, el buen oficio y ese cierto desenfado con que acostumbra hacerlo el mejor Mendoza. Pero además, con el poso de conocimiento del mundo, de las personas y de las leyes de la ficción -un conocimiento que es más epidérmico y tal vez por eso más profundo que lo que solemos llamar "sabiduría"-  que otorga el paso del tiempo cuando se es un creador tan inacabable al tiempo que tan sereno como lo es Eduardo Mendoza.

12 comentarios:

Pablo G dijo...

Ignoro los criterios de ULD a la hora de valorar los libros reseñados, entendiendo que el que sea más o menos recomendable atiende a la subjetividad de cada lector, pero calificar de imprescindible el libro que nos ocupa me suena un poco a provocación.
Saludos

Juan G. B. dijo...

Hola Pablo:
Te explico. los criterios para establecer las valoraciones de los libros reseñados en este blog son...ninguno, porque cada uno delos reseñistas tiene libertad absoluta para asignar la que mejor le parezca, igual que para reseñar los libros que a cada cual le parezca. Yo no estoy de acuerdo con algunas de las valoraciones de mis compañeros y supongo que ellos con las mías, tampoco.
En cuanto a si se trata de una provocación...pues sí pero no; es decir, lo es porque a raíz de una reciente reseña de otro libro de Mendoza, "El año del diluvio" hubo una pequeña y muy sana polémica sobre las obras de este escritor, como sin duda tú ya sabes. Así que decidí reseñar este otro libro porque, por un lado, me extraña que pase tan desapercibido, por lo general y porque a mí me parece, efectivamente que puede ser , si no la mejor, sí uno de las dos o tres mejores novelas que ha escrito (concedo que la primera sea "la verdad sobre el caso Savolta"). Por lo tanto, para mí sí que resulta imprescindible. Y ojalá fuera más conocida de lo me parece que es.
En todo caso, gracias por comentar y espero que discrepes con mi opinión, siempre que te parezca oportuno.
Un saludo afectuoso.

Pablo G dijo...

Sabia yo que había algo de provocación y rápido me sentí aludido. Y lo de la provocación lo digo por supuesto en el buen sentido, porque precisamente ahí está la gracia; en discrepar. Que aburrimiento si a todos nos gustaran los mismos libros. Eso sí, algunas veces coincido con tu opinión ;)
Un saludo

Anónimo dijo...

En todo caso y aun siendo, como lo es, un escritor muy controvertido y polémico,les agradecemos mucho, a todos los reseñistas en general, la labor de rescate que realizan de libros editados hace ya bastante tiempo, porque si no, caen en el "monte del olvido", como la canción.Y creo que éste es el caso.Gracias.

Juan G. B. dijo...

Hola:
Gracias a ti por tus elogios y por comentar aquí. Efectivamente, creo que comentar todo tipo de libros y no sólo las novedades de cada momento forma parte del espíritu de este blog, aunque ya digo que tenemos libertad absoluta para reseñar lo que nos parezca. En el caso de Mendoza, me he dado cuenta de que aún faltan reseñas de varios libros suyos, incluyendo alguno fundamental, así que auguro que habrá más...
Un saludo y gracias de nuevo.

Anónimo dijo...

Que se ponga en el mismo nivel de calificación (imprescindible) al Príncipe de Maquiavelo y a Eduardo Mendoza tiene que ser una ironía o algo así.

Santi dijo...

Posmodernidad, se llama :P

Juan G. B. dijo...

Pues ni ironía, ni posmodernidad ni nada: lo he puesto completamente en serio. Evidentemente, Maquiavelo está a otro nivel (para ciertos libros deberíamos implantar la etiqueta de "Piedra angular de la civilización occidental" o algo parecido), pero eso no significa que no me parezca que "Una comedia ligera" sea la mejor novela de Mendoza y, por tanto, una de las mejores novelas españolas de los últimos 40 años, por lo que se merece de sobra la valoración de "imprescindible". Otra cosa, claro, es que no sea un libro tan leído como debería...
En todo caso, estas opiniones tan contrarias no hacen sino ratificar lo que he escrito en el primer párrafo de la reseña, así que, en cierto modo me dais la razón. Os lo agradezco de corazón.
Un saludo a todxs!

Javier Peñas dijo...

Coincido con tu valoración, Juan G. B.: he leído algunos libros más de Mendoza y, para mí, este es de los más logrados. Con una trama simple demuestra un oficio envidiable en la caracterización de los personajes y en las ambientaciones: no creo que olvide en mucho tiempo del despertar del mercado en Barcelona. Incluso se permite ir contracorriente en los diálogos al hacerlos narrados y que funcionen. Una gozada de novela y una excelente reseña.

Juan G. B. dijo...

Hola, Javier:
Pues muchas gracias, primero por tu elogio a la reseña en sí, y en segundo lugar (es decir, en ptrimer lugar, en realudad), por coincidir con mi opinión sobre esta novela....creo que eres la única persona de la que tengo noticis que lo hs hecho. En fin, es un tema en el que me siento como predicando en el desierto, así que gracias de nuevo por no dejarme solo...
¡Un saludo!

LECTOR dijo...

¡Hola a todos! ¿Qué significa "el emn" en el frase "supuso un revulsivo emn el panorama de las letras españolas de los 70"?

Un saludo

Juan G. B. dijo...

Hola, LECTOR:
Significa que las letras M y N están juntas en el teclado del ordenador.
Corregido. Gracias