viernes, 8 de mayo de 2015

Evelyn Waugh: ¡Noticia bomba!

Idioma original: inglés
Título original: Scoop
Año de publicación: 1938
Traducción: Antonio Mauri
Valoración: recomendable

Que Evelyn Waugh fue un caballero con gran sentido del humor lo señala el hecho de que su primera esposa también se llamaba Evelyn (cabe suponer, que, de hecho, esta jocosa coincidencia y las hilarantes situaciones que conllevó  tuvieron bastante que ver con la celebración de tal matrimonio, pues éste tuvo una duración de poco más de un año...quizás hasta que el chiste dejó de tener gracia). Pero además, como escritor nos dejó un buen puñado de libros que atestiguan, por si hubiera dudas, este encomiable rasgo de su personalidad (aunque también escribió otros de carácter más serio, como la celebérrima novela Retorno a Brideshead). Una de ellas es esta ¡Noticia Bomba!, subtitulada en su primera edición en inglés y en la traducción al castellano Novela de periodistas.

En esta novela, Waugh aprovechó su experiencia como corresponsal en Abisinia para crear un ácida sátira -aunque no exenta de cierto cariño, quizá nostálgico- sobre las prácticas y miserias del llamado "Cuarto Poder", pero también sobre las realidades de la política internacional y, más concretamente, sobre las relaciones exteriores de su propia nación. La historia en sí ya parte de un divertido malentendido: el periódico Daily Beast, del grupo Megalopolitan (propiedad de Lord Copper, una especie de Randolph Hearst británico o de Murdoch de entreguerras) envía a la supuesta guerra civil que se está produciendo en el africano estado de Ismailía -una mezcla, según el propio Evelyn Waugh, de la guerra de Abisinia y la de España, en curso en ese momento- al reportero más improbable, William Boot, un joven que hasta entonces escribía una columna quincenal sobre la vida campestre en la contraportada del diario. Como es de suponer, Boot lo ignora todo sobre el oficio periodístico y sobre la política internacional, circunstancias que aprovecha el autor para criticar si piedad alguna este oficio y sus costumbres (invención de noticias, ignorancia del tema del que se ocupa, jugarretas entre colegas, borracheras constantes...), pero también de las ideologías extremas (el fascismo de los "Camisas Blancas" ismailíes y el supuesto comunismo prosoviético de sus rivales), la injerencia interesada de los poderes económicos, el cinismo de la diplomacia británica... De hecho, aprovecha para disparar a todo lo que se mueve -persona, cosa o animal- y no dejar títere con cabeza. Incluso si a algún lector -o lectora, claro- más puntilloso percibe un tono demasiado displicente hacia los indígenas de este supuesto y pintoresco país (una suerte de Ruritania africana que bien hubiera podio merecer la mirada de Santi), enseguida se dará cuenta de que Waugh es aún más inclemente hacia los blancos, y no digamos ya hacia sus paisanos, nativos de la exótica Inglaterra: de sus dardos no se libran ni los miembros más influyentes de la clase alta, ni la gentry -la familia del bueno de Boot es todo un caso...o varios, de excentricidad british-, ni las clases populares... 

Ahora bien, si la sátira de Evelyn Waugh no perdona a nadie, no por ello es desdeñosa o ajena a lo que cuenta; en todo momento el autor parece ser consciente de que él mismo forma parte, en mayor o menor mediada, del chiflado mundo que nos describe y de que tan sólo a partir de esa premisa podemos tratar de encauzar sus sinsentidos hacia una realidad algo más razonable.

Claro que, como diría Mr. Salter, el jefe de Boot, hasta cierto punto...



Otros libros de Evelyn Waugh reseñados en Un libro al día: Merienda de negros