jueves, 1 de octubre de 2015

Evelyn Waugh; Retorno a Brideshead

Idioma: inglés
Título original: Brideshead revisited
Año de publicación: 1945
Traducción: Caroline Phipps
Valoración: Muy recomendable

Evelyn Waugh destacó como escritor de entretenidos libros de viaje y, sobre todo, divertidas novelas satíricas, pero también sabía ponerse serio (si es que no consideramos como tal escribir libros de humor) y mostrar todas sus capacidades como novelista, como hizo en esta célebre -y hace cosa de 30 años, celebérrima- Retorno a Brideshead, escrita durante una convalecencia, en plena guerra mundial. La novela cuenta la relación del narrador, el joven Charles Ryder, con la noble familia Flyte (o Marchmain o Brideshead... no sé cómo debe decirse, pero es que yo sólo soyun pobre plebeyo, y dago, por añadidura...): primero, con el disoluto Sebastian y luego con su hermana Julia, aunque en realidad, todos los componentes de la peculiar familia pasan bajo la mirada escrutadora de tan privilegiado observador, que va componiendo para nosotros todo un cuadro -más aún, porque Ryder es pintor- en el que contemplamos la fragmentación y decadencia de esta familia, se supone que además reflejo de la decadencia y final de toda una época, la del máximo esplendor del Imperio Británico.
Crónica familiar, pues, retrato de lo que hoy en día llamamos una familia "desestructurada" (aunque tampoco es para tanto: la propia familia del narrador lo es más aún, por casi inexistente. Dejando aparte que ciertas cosas ocurren en los mejores hogares... y si no, que se lo cuenten a la familia Real española... y ahí siguen, tan panchos). Familia singular, además, porque a su condición de nobles, ricachos y decadentes, se une la de católicos, que en la Gran Bretaña de aquellos años -los del período de entreguerras- era aún una circunstancia peculiar y hasta delicada. De hecho, suele remarcarse la intensa presencia de la religión católica en esta novela. Es cierto, sobre todo a partir de un determinado momento, pero casi se diría que, en la mayoría de las ocasiones, Waugh, que pertenece al curioso y selecto grupo de escritores británicos convertidos al catolicismo (integrado también nada menos que por ChestertonGraham Greene y Muriel Spark, que yo conozca), aprovechó la ocasión para ajustar cuentas y señalar las contradicciones y sinsentidos de la religión que había abrazado (de hecho, las páginas más abiertamente jocosas de la novela son las de la conversión del inexpugnable Rex). Claro, que también puede tratarse de una treta del viejo y astuto Evelyn: deja en evidencia él mismo los aspectos más endebles de su fe para que así resalten con más fuerza y autenticidad aquellos que le parecen esenciales.
Algo parecido ocurre respecto a la relación homoerótico-sentimental entre Charles y Sebastian -no sé si resulta afinado calificarla de homosexual-, apenas disimulada por la figura de su hermana Julia: está latente, por no decir "implícitamente explícita", en buena parte del libro, pero de una manera tal que uno sospecha que los pensamientos de Waugh fueron: "como ya sé que de todos modos vais a pensar que aquí hay tomate, os lo voy a dejar claro como el agua, pero insinuándolo lo justo para que os penséis que se os ha ocurrido a vosotros"... En suma, es otro señuelo.
El verdadero tema de la novela, creo yo, es el de la felicidad o, mejor dicho, la imposibilidad de alcanzarla pese a contar con todas las condiciones favorables para ello (el propio Waugh, en un prólogo de 1959 lo explicaba de una forma algo más jesuítica, aunque socarrona: "El tema -la influencia de la gracia divina en un grupo de personajes muy diferentes entre sí, aunque estrechamente relacionados- era quizá de una ambición inmoderada, pero no voy a pedir disculpas por ello"): todos los personajes principales son desgraciados, de una u otra forma. El propio Charles, que es el único que parece conocer la dicha en algún momento, nos describe ese estado a través del ejercicio de la nostalgia, con lo que nos deja en la duda  de si era el recuerdo de algo real o estaba modificado por alguno de los personajillos que habitan dentro de nuestros cereb... uy, lo siento, es que he visto hace poco Inside Out... je.
No puedo acabar esta ya demasiado larga reseña sin mencionar la excelente calidad de la prosa de Evelyn Waugh: La novela resulta ser una exquisitez, no sólo por los refinados ambientes y personajes que aparecen (como es de suponer, se desenvuelve en un mundo bastante pijo, me temo, aunque el peor de todos, en mi opinión, es el esteta Charles): lo que produce esa sensación es la maestría y, sobre todo, inteligencia -e ironía- con que está escrita.
Aún así, me resisto un poco a otorgarle ese preciado galardón que es un "imprescindible" de ULAD. Quizá sea un prejuicio mío, pero cuando un libro parece destinado a tal valoración desde la primera página, me cuesta dársela; me gusta que me sorprendan. Y eso que Retorno a Brideshead está muy cerca, sin duda, de ser una novela imprescindible. Al borde, pero que muy al borde... a falta tan sólo de un empujoncito...


Otros libros de Evelyn Waugh reseñados en Un Libro Al Día: Merienda de negros¡Noticia bomba!


11 comentarios:

Anónimo dijo...

Confieso que no he leído el libro, pero flipaba con la serie de TV, que me he devorado varias veces. El retrato de toda una época, y una decadencia que me resulta muy cercana.

Como siempre, excelente reseña, Juan. Bueno, y esa misteriosa etiqueta de 'alcohol'. Tengo que investigar eso.

Saludos. Carlos Andia.

Juan G. B. dijo...

Hola, Carlos:
Recuerdo muchísimo la serie, claro, y es sorprendente lo fiel que era a la novela original; de hecho, mientras iba leyendo el libro me iba acordando de escenas y diálogos de la misma, palabra por palabra, hasta el punto que he llegado a dudar si no habría leído la novela en algún momento de mi vida y me había olvidado de este hecho (sé que suena estúpido, pero lo cierto es que me ha sucedido en alguna que otra ocasión). La película más reciente no la he visto, aunque me imagino a Emma Thompson magnífica en el papel de la madre de Sebastian y Julia.
En cuanto a la etiqueta de "alcohol", no hay mucho misterio: ésta es una de esas novelas en la que los personajes pimplan de lo lindo, sobre todo alguno de ellos...
Por lo demás, te agradezco lo de "excelente reseña", pero lo cierto es que resulta fácil escribir sobre una novela tan excelente y, sobre todo, tan inteligente.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Evelyn Waugh,con nombre de mujer, es un escritor de cuidado.Estoy leyendo su merienda de negros.

Juan G. B. dijo...

Hola, anónimo:
Te diré que el gran Waugh no sólo tenía nombre de mujer, sino que su primera esposa se llamaba...también Evelyn, con las jocosas consecuencias que supongo trajo tal coincidencia (es más, teniendo en cuenta que se divorciaron bastante pronto, sospecho que se casarían precisamente para hacerse unas risas).
"Merienda de negros", por su parte, es una estupenda lectura, aunque he de decir que su registro no tiene mucho que ver con "Retorno a Brideshead". Pero que la disfrutes, claro...
un saludo.

Talibán dijo...

Hola, Juan, buena reseña.
Atención, puede haber SPOILERS.

Aunque no estoy del todo de acuerdo en algunas cosas. Creo que a Waugh le interesa señalar no tanto las debilidades del catolicismo como la dificultad de serlo, especialmente, como dices, en Inglaterra. Para él el anglicanismo era una forma de inercia hipócrita y vacía -era su opinión- mientras que la Fe católica tenía un carácter más heroico. Es el recorrido del protagonista, que culmina en el pasaje final de la novela. La familia Flyte y su enorme mansión representan la antigua Fe que sobrevivió al protestantismo y que aún sobrevive tras la guerra.

Tienes razón cuando sugieres que pese a la calidad de su escritura, esta novela quizás no representa lo que es el estilo de Evelyn Waugh, esencialmente humorístico. Aunque hay un pasaje divertidísimo, que también es muy divertido en la serie de TV: cuando Charles vuelve a su casa y convive unos días con su padre (en la serie el padre era John Gielgud). Los diálogos son tronchantes, parecen sacados de ¡Noticia Bomba! o Los seres queridos.

Un saludo y enhorabuena por la reseña.

El Puma dijo...

Buenas noches.

No he leído nada de Evelyn Waugh, a quien hasta hace poco tiempo imaginaba mujer.

Gracias a tu reseña, y descontando tu buen criterio, Juan, lo apuntaré para próximas lecturas.

Mencionas a Graham Greene. Un extraordinario escritor (probablemente, otro de los injustamente segregados por los ignotos integrantes del comité Nobel) que pareciera ir encaminándose al olvido. Una pena que las nuevas generaciones no lo puedan apreciar.

PD: para que nadie piense que soy un comentarista rentado, omitiré opinar sobre el último libro publicado en español de Camilleri.

Juan G. B. dijo...

Hola, Talibán:
Ante todo, muchas gracias por tu acogida a esta reseña. pero, como ya he dicho en un comentario anterior, con libros tan excelentes y, sobre todo, tan inteligentes como éste, es muy f´ñacil hacer una reseña. de hecho, y aunque me ha salido más bien larga, creo que me he dejado al menos el doble de cosas que señalar en el tintero...
Sobre lo que comentas del catolicismo, reconoszco que tienes toda la razón. Lo que yo quería decir es que Waugh, con astucia, emplea el "truquito" de adelantarse a las posibles críticas a esta fe, señalando él mismo -a través del personaje de Charlos, fundamentalmente-, para al final (y atención, esto puede ser un SPOILER), reivindicar la, incluso por medio del propio personaje de Charle... lo que pasa es que yo, que me sentí un pelín "manipulado" (en el mejor sentido de la palabra) por el autor, decidí no insistir en ste punto en la reseña, precisamente, para no seguirle el juego a Waugh (ya sé que á él, esté donde esté, le dará lo mismo, pero uno, como lector, también tiene su orgullo). Seguramente tienes razón también es esta visión heroica y fascinante de la religión católica que tenía este escritor (y otros conversos, entre los que también debí incluir, quizás, a Tolkien, aunque éste fue convertido cuando era niño, por su madre). Algo que, al menos a mí, criado en un país de hegemonía católica, no deja de sorprenderme.
Sobre el humor en el libro, también tienes mucha razón: lo diálogos con el padre son tronchantes. Quiero señalar también que hay un momento en la novela en la que se hace referencia al Daily Beast, el periódico de "¡Noticia bomba"... está claro que Waugh no podía abandonar del todo su vena humorística y por ello le estamos infinitamente agradecidos.
Un saludo.

Juan G. B. dijo...

Hola Puma:
Lo de creer que Evelyn Waugh era una mujer...bueno, a mí mismo me ocurrió durante algún tiempo (de hecho, ya digo que sí hubo una Evelyn Waugh, por un tiempo). Sí te sirve de consuelo, hasta hace no mucho yo pensaba que Agota Kristof y Elfriede jelinek eran hombres...
De todas manera, si no has leído nada del señor Waugh, te lo recomiendo encarecidamente...y a Graham Greene también, por supuesto.
En otro orden de cosas...¿dices que no te ha llegado la trasferencia bancaria con lo que habíamos convenido? Te pido disculpas: ten en cuenta que con el presupuesto millonario que manejamos en esta organización, hay tantos inputs y outputs, tanto cashflow, tantos activos líquidos, pasivos, etc.... que el departamento contable anda como loco. Hablaré con ellos para que subsanen el fallo lo antes posible.
Un saludo trasatlántico.

El Puma dijo...

:-) :-) :-)

Anónimo dijo...

A fecha de hoy se puede hablar claramente de una trilogía: Novela, Serie Granada TV, película Julian Jarrod. Cada uno se puede quedar con la versión de la historia que más le guste, pero humildemente pienso que la serie de Granada TV es superior a las otras dos, si, incluso a la novela original. He leído y comentado alguna vez sobre el tema principal de la novela, de la historia, y he visto opiniones diversas. Muchas se decantan por el tema de la religión, como elemento sobre el que gira la obra...quizá. ES evidente que es un tema recurrente, pero sinceramente no creo que sea el asunto que articule la obra de Waugh. Yo más bien diría que es la exaltación de una clase social, o más bien de la Aristocracia inglesa, y más aún, de una forma de vivir y entender el mundo a lo "British". El periodo de entreguerra no creo que fuera el de máximo esplendor inglés, es más, fue un periodo evidentemente decadente. Moría una vieja sociedad y se veía que llegaba un nuevo mundo (hooper es el personaje que encarna este cambio). La exaltación de la aristocracia inglesa y su refinamiento y elegancia, incluso el dulce desplome de esa clase, encarnado en la obra a través de Sebastian Flyte (nunca antes vimos a nadie emborracharse y autodestruirse de una forma tan elegante) diría yo que son los verdaderos temas de la obra de Waugh. Lo de la religión me resulta bastante tangencial. La elegancia, la clase, los buenos modales, la fe religiosa y el fin de una época, quizá por este orden.

Juan G. B. dijo...

Hola anónimo:
Ante todo, pido disculpas por haber tardado tanto en responder; se me había pasado tu comentario.. (muy interesante, por cierto).
Sobre la película no puedo hablar porque no la he visto. Serie y novela creo que van a la pat. Incluso según leía la novela iba recordando escenas y diálogos de la serie palabra por palabra, hasta el punto de llegar a preguntarme si no habría leído la novela hace tiempo y lo había olvidado (me da vergüenza confesar que no sería la primera vez que me pasa...ejem...pero creo que no es el caso).
Te doy la razón sobre lo que dices del tema de la novela, al menos en lo referente a toda la primera parte de la misma. Creo que el propio Waugh decía algo así como que no eta una novela sobre la nostalgia de una época, sino sobre la nostslgia de una nostalgia... Pero a partir de cierto momento (cuando comienza la relación de Charles y Julia), me parece que el tema sí que pasa a ser sobre todo el de la religión, el perdón, la gracia, el libre albedrío y demás...lo que pasa es que, repito, el viejo Evelyn era muy ladino y sabe llevarnos al huerto sin que nos demos cuenta. Porque buen católico no sé si sería, pero buen escritor, queda fuera de toda duda...
Un saludo, aun con retraso y gracias por el comentario.