domingo, 25 de octubre de 2015

Álvaro de Carvalhal: Los caníbales

Idioma original: portugués
Título originial: Os canibais
Año de publicación: 1865-6 en revista, 1868 como libro
Valoración: interesante

Probablemente los lectores españoles no conocerán a Álvaro de Carvalhal; no importa, tampoco lo conocen la mayor parte de los lectores portugueses. Para situarlo hay que decir que fue uno de los escritores involucrados en la llamada questão coimbrã, en la que un grupo de jóvenes  vinculados con la universidad de Coimbra se enfrentó con el núcleo de escritores que ostentaban el control del campo literario portugués; otros nombres quizás más reconocibles de este grupo son Antero de Quental, Teófilo Braga o Eça de Queirós. Pero Álvaro Carvalhal fue también uno de los primeros autores en escribir novela de terror o gótica en Portugal, lo que ya de por sí le vale un lugar en la historia literaria de su país. Los caníbales está considerada como su obra maestra, y es la más conocida, entre otras cosas porque fue adaptada al cine por Manoel de Oliveira en 1988.

La historia de "Los caníbales" (una novela corta o cuento largo que se lee de una sentada) es muy típicamente romántica, o mejor dicho, post-romántica, como luego explicaré: incluye un triángulo amoroso entre la hermosa y muy aristocrática señora doña Margarita; el Vizconde de Aveleda, el único hombre capaz de ganarse sus afectos; y el joven y celoso don João. La noche de bodas entre Margarida y Aveleda, en que culmina la acción, el nuevo marido revelará por fin a su nueva mujer el misterioso y terrible secreto que carga consigo. Curiosamente, esta es una de las pocas obras que conozco en las que el título es en sí mismo un spoiler, porque revela parcialmente el desenlace; y el título anterior, "La estatua viva", no es nada mejor en ese sentido...

Pero lo más interesante de esta obra, más allá del argumento supuestamente terrorífico e impactante (y en su época quizás lo fuera; ahora estamos acostumbrados a leer cosas parecidas o a verlas en películas en horario infantil) es el tratamiento irónico que el narrador da a los hechos, distanciándose constantemente de los tópicos románticos de la novela gótica (personajes idealizados, mansiones lóbregas, localizaciones exóticas, desenlaces terroríficos). La voz del narrador, que interrumpe constantemente la trama, sobre todo al inicio de cada capítulo, nos recuerda no solo que lo que estamos leyendo es literatura, sino que es literatura de género, regida por una serie de convenciones, y que estas convenciones son en muchos casos ridículas, pero oye, son las que son y hay que seguirlas.

Por eso esta obra debe considerarse como una especie de puente entre el romanticismo puro y el post-romanticismo, camino ya del realismo (recordemos que autores "realistas" como Dickens o Eça de Queirós publicaron también obras de terror); y esto encaja también con su posición como miembro del grupo de Coimbra, que postulaba, precisamente, la superación de los cánones románticos, ya agotados en la segunda mitad del siglo XIX. Por eso, más que por su supuesto carácter terrorífico, es interesante esta novela.

Por cierto, para quien consiga leer en portugués, la obra está disponible a través del Proyecto Adamastor, aquí.