viernes, 9 de octubre de 2015

Colaboración: La Oculta de Héctor Abad Faciolince

Idioma original: español
Año de publicación: 2014
Valoración: muy recomendable

Héctor Abad es colombiano, como García Márquez. Fue periodista antes que escritor, como García Márquez, y en su última novela, La Oculta, escribe la historia de una familia y una casa, imbricadas en un cambio de época en donde sigue persistiendo lo viejo en la mentalidad de las gentes.

Descripción de un mundo tropical, de un mundo de contrastes, de un mundo de sonoros topónimos de civilizaciones desaparecidas (Jericó, Antioquía), de un mundo que se acaba, La Oculta enlaza con el Chéjov de El jardín de los cerezos, con el Lampedusa de El gatopardo, con el Bassani de El jardín de los Finzi-Contini y con el propio Márquez en Cien años de soledad.

La Oculta es también la historia de una colonia, y parte de la historia de Colombia, recreada a través del mito del éxodo, del paraíso perdido y del jardín del Edén. No en vano los padres se llaman Joaquín y Ana, como una versión previa de la Sagrada Familia.

La Oculta comienza precisamente con la muerte de Ana, la madre, y las reacciones que provoca en sus tres hijos, Eva, Pilar y Antonio. A partir de ahí, cada uno de ellos narra su historia en relación con la finca familiar. Tres personajes, tres voces. Pilar, la sensatez, la continuidad, la cordura, la tradición, que ejerce, como su propio nombre indica, de sostén de la casa. Eva, la fuerza, la pasión, la experimentación y la insatisfacción continua. Antonio, el cronista, el escribano de la genealogía familiar, la visión desde la marginalidad que le da su condición de homosexual, la visión desde fuera, desde Estados Unidos, en donde el cordón umbilical se resiste a ser cortado.

Los tres experimentan la contradicción de amar y odiar a una tierra donde vivieron los momentos más felices de sus vidas pero también la violencia y el dolor. Tres voces que van del pasado al presente, que tejen recuerdos, complicidades de hermanos, pero también disputas por sus formas distintas de entender la vida.  El imperativo telúrico del poeta vasco Gabriel Aresti de "Defenderé la casa de mi padre" es asimilado al comienzo por los tres hermanos, aunque al final tienen que escoger entre seguir los deseos de sus padres o soltar amarras.

La Oculta es la finca familiar arrancada a la selva, amenazada al principio por la naturaleza, después por la guerra y la violencia y al final por la codicia y la especulación, amenazada al comienzo por las fuerzas primitivas que provienen del exterior, a continuación por los impulsos más oscuros del corazón humano y finalmente por las pasiones más vulgares que la convierten en una casa sin fantasmas donde solo quedan las leyendas de los ahogados en el lago.

Con un castellano sinestésico que se oye, que se ve, que se huele, que se palpa y que se gusta, lleno de nombres de flores y de plantas, de comidas y de objetos dispares, Héctor Abad construye una novela bella, telúrica, mágica.

Una novela absolutamente recomendable de un autor que buceó en sus fantasmas familiares en El olvido que seremos y que nos presenta de nuevo un libro fascinante.

Firmado: Federico Escudero

4 comentarios:

Rosa Berros Canuria dijo...

Me fascinó "El olvido que seremos" y con lo que cuentas de ésta, creo que no le va a tener que envidiar mucho. Ahí es nada "El Gatopardo" "El jardín de los Finzi Contini" y "Cien años de soledad". Con esas cartas de presentación, será de lo próximo que lea.
Muchas gracias.

Eva dijo...

Me gusta tu blog. Gracias a tu contribución he comenzado un propósito de lectura similar al tuyo. Estoy empezando en www.elriodeloslibros.blogspot.com.es

Unknown dijo...

Creo que el padre de Eva, Pilar y Antonio se llamaba Jacobo, de ahí lo de Cobo, y no Joaquín… Por lo demás, totalmente de acuerdo con la reseña. Acabo de descubrir vuestro blog y me encanta...

Pilar Alvarez Masi dijo...

¡Hermosa reseña! Y hermoso libro, que se nutre de la polifonía para mostrarnos los intersticios de la sociedad colombiana, de su presente y de su futuro. Fue lo primero que leí de este autor, pero seguramente no será lo último. ¡Saludos!