miércoles, 4 de enero de 2012

Héctor Abad Faciolince: El olvido que seremos


Idioma original: español
Año de publicación: 2006
Valoración: Está bien

Hector Abad Gómez, padre del autor, médico, comprometido políticamente, muy crítico con el poder de la época, fue abatido en 1987 por sicarios pagados por sus enemigos, después de un periodo de amenazas.

Para explicar lo inexplicable, Faciolince, a base de elementos diversos, compone una texto híbrido en el que, con un orden cronológico que destruye a conveniencia, narra 28 años de su vida que acaban con el asesinato del padre. Lo que resulta es una mezcla de biografía, memorias de familia, confesión emotiva de una admiración y amor paterno-filial inmensos, el intento de superar un gran trauma, la crónica de una circunstancia concreta de la política colombiana, el retrato de una sociedad violenta, una serena protesta por un crimen que quedó impune, un sentido homenaje a la memoria del padre y hasta una razonable petición de justicia. Todo esto compone una obra inclasificable, que oscila entre la biografía, el ensayo, el reportaje periodístico, el documento histórico y la pura confesión. Pero sobre todo es una forma de dejar correr la pluma al hilo de la memoria, conducida ésta por una intensa reflexión, para introducirnos en la crueldad de unos hechos motivados por el terrorismo de estado y el abuso de poder. Un caso más de los muchos en los que, en un país convulso, lo colectivo destroza la vida personal y familiar de mucha gente.

Abad Faciolince se expresa con contención, si bien deja traslucir una amargura más que comprensible, que los diversos intentos de escritura fallidos y los veinte años transcurridos han ido sedimentando. Pero la simple exposición de los hechos bastaría para producir un claro eco en el lector, arrancar su indignación, rabia e impotencia, mientras se le van revelando muchos detalles de la vida pública colombiana, las peculiaridades de aquella sociedad y, en concreto, de los sucesos políticos de aquellos años reflejados con una cercanía indiscutible.

El título, tan sugerente como disuasorio - aunque parezca una contradicción -, es parte del primer verso de un poema atribuido a Borges que apareció en un bolsillo del cadáver. El relato de los hechos es tan diáfano como conmovedor, nos enteramos de muchas cosas, nos ponemos en la piel del autor, comprendemos un poco mejor el sufrimiento de las víctimas de un atentado y sentimos un interés creciente a medida que vamos leyendo. Pero para transmitir lo que pretende son suficientes muchas menos páginas: a partir de cierto momento la tensión decae, se hace reiterativo y algo banal, seguimos leyendo, un poco a trompicones, por respeto a los sentimientos del escritor, con la esperanza de que el contenido remonte. Pero esto ya no sucede y terminamos el libro con sensaciones contradictorias.

1 comentario:

Carmen dijo...

Coincido bastante con las impresiones que se contienen en la reseña, pero precisamente por ello a mí este libro me ha parecido una obra maestra. Para empezar es un libro necesario. Necesario para que Faciolince mitigase su dolor, pero sobre todo necesario para quienes no conocíamos la figura de su padre. Es un libro precioso que narra como pocos el amor de un hijo hacia su padre, y viceversa. Además, está muy muy bien escrito. Para mí un "imprescindible".